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HIPÓTESIS:

El Estado colombiano en cuanto al combate y la problemática de las drogas ilícitas ha


mantenido una apropiación a las políticas e ideas de prohibición, criminalización y
securitización de Estados Unidos, de esta manera ha logrado responder a las demandas
externas en cuanto a su alineación con las políticas de esta potencia, sin embargo, en lo que
concierne a las demandas internas Colombia no ha logrado aterrizar estas políticas antidrogas
a las necesidades de la población colombiana. Sin embargo, esto se ve transformado en cierta
medida con la llegada a la presidencia de Juan Manuel Santos quien se aleja un poco de este
enfoque adoptado de Estados Unidos, a adentrarse en un enfoque aterrizado a los proceso de
paz, más autónomo, intersubjetivo con un proceso de lógica de consecuencias esperadas
donde se da una evaluación de las alternativas existentes y sus eventuales consecuencias y
de esta manera, el estado se comporta bajo una racionalidad instrumental-material aterrizado
a las necesidades de la población para la solución de la problemática

fin de mostrar un alejamiento en la presidencia de Juan Manuel Santos a ese enfoque


securitizado y prohibicionista que construimos conjunto Estados Unidos a lo largo de la
historia, a uno más autónomo, multidimensional e intersubjetivo que se ha debatido los
últimos años.

2000 PALABRAS (4 PAGINAS)

REFERENCIAS:

1. Tickner, Arlene (2008). “Colombia y EEUU una relación especial”. Foreign


Affairs Latinoamérica. Vol 8. No 4, pp. 65-72.
La relación especial entre Estados Unidos y Colombia se fue consolidando desde el
2002, con la presidencia de Alvaro Uribe, en que el gobierno de éste y George W. Bush
en caminaron juntos una lucha contra el narcotráfico y el terrorismo. Esquema que ha
permitido la injerencia de Estados Unidos en asuntos internos y supuestamente mayores
beneficios que costos.
Colombia ha sido un gran aliado de los Estados Unidos, siendo el único país de
América Latina, en respaldar la guerra contra Iraq, además de coincidir con posiciones
estadunidenses en foros hemisféricos sobre seguridad y ser un facilitador para la
presencia estadunidense en Sur América como contrapeso al gobierno antiamericano de
Hugo Chávez.
La cercanía con los Estados Unidos ha sido un elemento constante de la agenda de
política exterior de Colombia, de modo que su relación con otros países ha estado
medida por los vínculos con Washington.
En febrero de 2002, después del fracaso del proceso de paz de Caguan con la FARC, los
EE.UU, declaro el conflicto en Colombia como la mayor amenaza en el hemisferio. Por
lo que el congreso gringo, autorizo que el uso de la asistencia del Plan Colombia para la
lucha contra el narcotráfico de usar en la lucha contra el terrorismo.
En el marco de la cruzada mundial contra el terrorismo el antiguo presidente Uribe,
propicio un mayor acercamiento con Washington en contra de las FARC, por lo que se
implementaría una más enérgica “guerra contra las drogas” y Colombia se alineo con
EEUU en la guerra contra el terrorismo.
En el 2003 se implementó el plan patriota la ofensiva militar más grande de Colombia
contra grupos armados, aumentando la cooperación militar entre Colombia y EE.UU.
Asimismo Bush, con apoyo del congreso, incremento el número de tropas contratistas
estadunidenses (troop cap).
Por otro lado, durante las negociaciones con las AUC que comenzó en el 2004, EEUU
participo suspendiendo las solicitudes de extradición de dirigentes paramilitares por
vínculos al narcotráfico, con la promesa de su desmovilización y no participación en
actividades delictivas.
Sin embargo, para agosto de 2006, antes de comenzar el segundo mandado de Uribe,
los EEUU, manifestó su preocupación por la aplicación de la Ley de Justicia y Paz, por
lo que en consecuencia Uribe le dio un ultimátum a los líderes paramilitares, lo que
llevo a su captura y posterior extradición de catorce de éstos a EE.UU.
Uribe se intensifico la crisis de seguridad en Colombia, por lo que se estrechó las
relaciones con los EEUU y su injerencia en el escenario nacional. Lo que hacía parte de
los nuevos intereses estadunidenses después del 9/11, éste proceso se consideraría
“intervención por invitación” como iniciativa del gobierno de Colombia. Para algunos,
ésta estrategia fue un éxito entre 2000-2008, en que Colombia recaudo cerca de 6000
millones de dólares en ayuda militar, económica y social.
No obstante, esta estrategia no ha resueltos uno de los problemas claves de la situación
en Colombia: la articulación entre el conflicto armado y el narcotráfico. Por lo
contrario, la “guerra contra las drogas ha sido un gran fracaso”. En que ocho años de
fumigaciones aéreas cerca de 987.000 hectáreas fumigada, no ha evitado la
multiplicación de los cultivos.
Un informe de la ONU, junto al departamento de Estado señalaba que la mayoría de los
departamentos en Colombia había coca, por lo que a pesar de los esfuerzos del Plan
Colombia la demanda internacional de coca siguió estable. Sin embargo, se dejaron
daños al patrimonio ecológico nacional de Colombia y a la salud de los habitantes de
las zonas fumigadas.
La prioridad temática entre las relaciones de Colombia con EE.UU, ha llevado al
distanciamiento negativo de la mayoría de los países de la región con el Plan Colombia
y sus política antiterroristas y de seguridad de EE.UU
No se logró promover el desarrollo nacional, concebido éste en términos tanto económicos,
como políticos y sociales, no se fortaleció al Estado, no se defendió una idea amplia de
bienestar de la ciudadanía ni se aplicó en la práctica una noción de seguridad basada en la
seguridad humana. Al contrario, las relaciones con el país del norte se han circunscrito a la
promoción de objetivos limitados, cuyos resultados son controvertibles.
La gran mayoría de los análisis de política exterior plantean esta en términos de la existencia de
dos doctrinas, respice polum y respice similia las cuales han orientado las relaciones externas
del país en términos de subordinación y alineación o diversificación y búsqueda de autonomía.
la primacía de una u otra a estado determinada por variables como la idiosincrasia de gobiernos
específicos, variables a nivel estatal, sistema político o conflicto armado.

Con Juan Manuel Santos en el 2008 se empezó a modificar el Plan Colombia, para que
tuviera mayor énfasis en programas sociales, humanitarios y de fortalecimiento de la
justicia.
2. Borda, S. (2002) La política exterior colombiana antidrogas o cómo se
reproduce el ritual realistas desde el Tercer Mundo.
Colombia, mediante el ejercicio de su política exterior, ha hecho parte activa y no pasiva de lo
que podría denominarse “la forma dominante de comunidad política internacional” que ha sido
socialmente construida alrededor del problema de las drogas.
Esta hipótesis insiste en la existencia de actores que, en el caso de Colombia y EEUU, construyen
mediante su interacción valores, normas y símbolos que guardan una relación constitutiva. Los
intereses de EEUU y Colombia en la lucha contra las drogas es resultado de un proceso histórico
de interacción y de construcción conjunta de marcos de entendimiento y varían según el contexto
de la interacción.
En el discurso realista, el Estado, lo internacional, lo domestico, son todas entidades asumidas y
entendidas como dadas, ahistoricas y desvinculadas de un proceso de construcción social guiado
por la voluntad humana.
La reificación del mundo internacional separado de la dinámica domestica que lleva a cabo el
discurso realista se traduce en dos características importantes de la política exterior colombiana:
- La reificación del Estado como actor esencial en el proceso de inserción colombiana en el
contexto de la política antidrogas internacional y la consecuentemente activa y permanente
securtización del problema de las drogas.
- La falta de historicidad que se traduce en la tacita anulación de eventuales posibilidades de
cambuí en el proceso de toma de decisiones en materia de lucha contra drogas.
Ha habido un securitizacion del problema de las drogas en el ámbito nacional e internacional, que
da al estado el poder de requerir de medios extraordinarios dentro de un marco de legitimidad y
defender al Estado de la amenaza, un pensamiento de “nosotros contra ellos”.
sin embargo en Colombia la última administración se ha dedicado a estimular y buscar adhesión
cada vez más irrestricta al esquema prohibicionista, criminalista y securitizado del gobierno
estadounidense.
Proceso de toma de decisiones en materia de lucha antidrogas es una transición del modelo 1 al
2:
1. Lógica de las consecuencias esperadas: se presenta cuando un comportamiento específico es
el resultado de una evaluación de las alternativas existentes y sus eventuales consecuencias.
El estado se comporta bajo una racionalidad instrumental-material.
2. Lógica de la apropiación: Actuando de acuerdo a reglas y prácticas socialmente construidas,
públicamente conocidas, anticipadas y aceptadas.
Una política prohibicionista tiene lugar cuando la lógica de la apropiación predomina y un modelo
de salud pública cuando la lógica de las consecuencias esperadas prevalece. En otras palabras, la
táctica prohibicionista es el resultado del predominio de normas, reglas, valores y creencias,
mientras que el modelo de salud pública es el resultado del predominio de una evaluación en
términos de costo-beneficio.
Mediante la utilización de un marco teórico no clásico de las relaciones internacionales, se sugiere
que la política antidrogas colombiana es, en una parte importante el resultado que EEUU ejerce
sobre Colombia (En unos casos más explícito, directo y coercitivo que en otros), y así mismo, el
resultado de la participación del país en la construcción social internacional del fenómeno de las
drogas que es definida en términos de Ashley como una forma de reproducción activa del ritual
realista.
La política antidrogas nacional como internacional, no es solamente una imposición de EEUU
frente a la que Colombia ha permanecido inmóvil, sino también Colombia se ha adherido a una
versión prohibicionista de la lucha contra las drogas liderada por EEUU de una forma voluntaria
en gran parte con el fin de mostrarle al mundo de qué lado estamos, de quien somos amigos y
quienes son nuestro aliados.
3. Ramírez, Socorro (2011). El giro de la política exterior colombiana. Nueva
Sociedad enero- febrero No. 231 En: http://nuso.org/media
/articles/downloads/3 754_1.pdf
Juan Manuel Santos le imprimió un giro a la política exterior colombiana, desde el
reinsertar el país en Sudamérica, para lo cual el gobierno se ha dado a la tarea de
recomponer las relaciones con países como Venezuela y Ecuador, disminuir la
dependencia a EE.UU.
Santos a diferencia de Uribe busca dejar de anclar la política internacional solo en la
seguridad doméstica, que al final de cuentas termino a aislando al país de Suramérica.
Durante su posesión señalo que buscaba una política exterior diversificada, cooperativa
y no confrontacional, además profundizar la relación con Asia.
De los cambios hasta ahora iniciados por el actual gobierno, el más claro es su voluntad
expresa de darles primacía a las relaciones con América Latina y el Caribe, desde una
mirada de oportunidades compartidas en el tema de las drogas ilícitas.
Santos ha dado muestras de no querer depender tan estrechamente de Washington. Su
primera reunión con Barack Obama se celebró un mes y medio después de su posesión,
el 24 de septiembre, en Nueva York, en el marco de la Asamblea de las Naciones
Unidas, en que Santos le señalo a Obama que hablarían de tú a tú y no de país receptor
a donante.
Depues de años de que la agenda binacional fuera dominada por temas de narcotráfico y
seguridad militar, por primera vez se empezó a hablar de «rebalancear» la asistencia.
Fue catalogada un «Diálogo de Alto Nivel entre Socios», la reunión se centró: 1. Buen
gobierno, 2. Democracia y derechos humanos; 3. energía, y ciencia y tecnología.
En consecuencia, a la ampliación de la agenda de los EEUU, el interés una relación as
cercana y el avance republicano en el congreso estadunidense, llevaría a que se
aprobara el TLC, pendiente hace cuatro años, que tenía muchos opositores de ambos
lados.
El 9 de septiembre el departamento de Estado decidio continuar con la ayuda militar al
gobierno colombiano, condicionada en cinco objetivos: 1. Asegurar una cultura en
respeto de los derechos humanos en todos los niveles de la Fuerza Pública. 2. investigar
las interceptaciones y la vigilancia ilegal del DAS. 3. sancionar los «falsos positivos».
4. resolver el problema del paramilitarismo desmovilizado o reactivado y ajustar el
proceso de «Justicia y Paz», tomando en cuenta el problema de la restitución de tierras.
5. proteger a los defensores de los derechos humanos, a periodistas, sindicalistas,
opositores políticos, entre otros.
El giro de la política exterior de Santos puede tener que ver con la necesidad de
recuperar el tiempo perdido en virtud de la concentración del país y del Estado en el
conflicto armado interno, y por las tensiones con los vecinos. De ahí la búsqueda de
unas relaciones más diversas y cooperativas.

4. Luna, C. (octubre 2009). El Constructivismo social ¿una teoría para el estudio


de la política internacional o un esquema para el análisis de la política exterior
de la política exterior de los Estados? En Jornadas del Área de Relaciones
Internacionales de FLACSO Argentina Las Relaciones Internacionales: una
disciplina en constante movimiento, Argentina.
El constructivismo social se ido planteando como la Teoría Puente de las Relaciones
Internacionales y su importancia en el actual estado de la Disciplina, sobre todo para
comprender cambios en la elaboración de políticas exteriores, en términos de intereses,
identidades y percepciones con sus derivaciones en cuanto a la cooperación y a los
conflictos.
De este modo se plantea demostrar a partir del constructivismo que los Estados no
disponen de un “Portafolio estático de Intereses”, sino que estos varían, así como sus
Identidades y Percepciones, de acuerdo a las circunstancias propias de la Sociedad
Internacional y su condición de Anarquía.
Exalta el papel de las Identidades, las Ideas, los Intereses y las Percepciones que
determinan las acciones de los Estados en su convivir con los demás, así como que las
Instituciones Internacionales vienen a ser formaciones “Intersubjetivas”.
El Constructivismo más bien responde a las “carencias” que tienen los demás enfoques
tradicionales de las Relaciones Internacionales, sobre todo originados a partir del debate
Neo-Neo, particularmente en el tratamiento de los factores Socio-Cognitivo.
El Constructivismo no es una Teoría de las Relaciones Internacionales, más bien es una
forma de interpretación intuitiva de los hechos internacionales.
La construcción de Intereses e Identidades va a constituir el centro de atención del
Constructivismo. Así, en lugar de enfatizar exclusivamente los incentivos materiales, el
Constructivismo presta gran atención a la Construcción de Identidades Intersubjetivas
(Principios y valores compartidos, Percepciones del Mundo, Marcos Históricos-
Culturales
De acuerdo a Wendt, los Estados son estructuras compuestas por las confluencias de
percepciones, identidades e intereses formadas socialmente, actúan de modo distinto
hacia quienes son amigos o enemigos, atendiendo así a los significados que se le
atribuyen “ya que los segundos constituyen una amenaza y los primeros no”.
Los constructivistas, si toman en cuenta la distribución de poder como factor que
motoriza las relaciones internacionales y las alianzas en un momento dado así como las
decisiones que los funcionarios de Estado, sino que dependerá del conocimiento de las
identidades entre unos y otros, que generarán tipos de conducta determinados.

5. Una aproximacion constructivista a la guerra estadounidense en contra de las


drogas. Sandra Borda Guzmán. 2011
Es decir, si la política de basa es una estrategia prohibicionista o si se enuncia como un
problema de seguridad, la política se enmarca en la lógica de apropiación; si la política
se apoya en estrategias instrumentales, se opera entonces con la lógica de las
consecuencias esperadas.
Afirmo que una política prohibicionista tiene lugar cuando la lógica de la apropiación
predomina y un modelo de salud pública cuando la lógica de las consecuencias
esperadas prevalece. En otras palabras, la táctica prohibicionista es el resultado del
predominio de normas, reglas, valores y creencias, mientras que el modelo de salud
pública es el resultado del predominio de una evaluación en términos de costo-
beneficio.
La preponderancia de un modelo prohibicionista y, por consiguiente, el predominio de
la lógica de la apropiación, que a su vez implica la existencia de valores, creencias y
reglas seria y profundamente interiorizadas en el sistema presidencial estadounidense
(la lucha contra el mal, el mantenimiento de la seguridad, etc.). Una política
prohibicionista define el consumo de drogas como un crimen o como una amenaza y,
consecuentemente, la obligación moral de combatir este crimen o amenaza es más
relevante y urgente que cualquier cálculo en términos de costo-beneficio.
Finalmente, uno de los principales elementos de la política prohibicionista -si no el más
importante- está relacionado con el concepto de seguridad y, especialmente, con la
definición de las drogas como una amenaza a la seguridad nacional.
La lógica de las consecuencias esperadas se presenta cuando un comportamiento
específico es el resultado de una evaluación de las alternativas existentes y sus
eventuales consecuencias "para los objetivos personales o colectivos, conscientes de
que los otros actores están actuando de la misma forma. (...) La historia es vista como la
consecuencia de la interacción de actores con voluntad y es totalmente entendida
cuando está relacionada con las expectativas de sus consecuencias y con los intereses
(preferencias) y recursos de los actores. (...) La política exterior es 'explicada'
proveyendo una interpretación de los resultados esperados de ella (...). La formación del
interés de una nación es vista como un proceso establecido antes de que la negociación
entre naciones comience.
En el contexto de la lógica de la apropiación, "las acciones son vistas como basadas en
las reglas y tienen que ver con la invocación de una identidad o rol y el cumplimiento
de las obligaciones que esa entidad o rol tiene en una situación específica. Perseguir un
objetivo es una actividad relacionada con identidades más que con intereses, y con la
selección de reglas más que con expectativas racionales individuales"
Con la lógica de las consecuencias los actores toman decisiones de manera
instrumental, calculando cuidadosamente los diferentes cursos de acción y escogiendo
el que provee los medios más eficientes para sus fines. (...) Bajo la lógica de la
apropiación, la acción de una persona es explicada por su deseo de cumplir con una
norma y obtener los beneficios que da el ser consistente con una norma. (.

6. En busca de aliados para la “seguridad democrática”. La política exterior del


primer año de la administración Uribe. Arlene B. Tickner y Rodrigo Pardo.
2011

En consecuencia, desde sus inicios el 7 de agosto de 2002, la columna vertebral de la


presidencia de Álvaro Uribe ha sido la definición y ejecución de una política de seguridad,
que incluye una guerra frontal en contra de los actores armados que no estén dispuestos a
negociar según los términos anunciados por el Gobierno . La “política de defensa y
seguridad democrática” fue propuesta durante la campaña electoral como un plan integral
de consolidación del control del Estado sobre el territorio nacional y de garantía de la
seguridad de la población nacional
El objetivo principal de la política exterior de Uribe ha sido vincular el conflicto armado a
la cruzada internacional liderada por la administración de George W. Bush contra el
terrorismo.
Álvaro Uribe ha asumido una postura activa y enérgica de subordinación ante Washington.
Con ello, los márgenes de autonomía del Gobierno colombiano para el manejo de la
política doméstica y de la política exterior se han reducido dramáticamente. La
subordinación de Colombia se ha reflejado principalmente en la adopción de medidas aún
más estrictas en la lucha contra las drogas, así como en una alineación irrestricta con las
posturas de Estados Unidos en el ámbito global, en especial en lo que se refiere a la lucha
contra el terrorismo.
El manejo que se le ha dado al tema de las drogas ilícitas en Colombia se deriva
principalmente de la aproximación estadounidense al problema. Amenaza la seuridad
nacional.
La fumigación aérea masiva, en particular en el sur de Colombia, ha creado problemas de
salud pública, la contaminación de las aguas y la destrucción de otros cultivos lícitos (no
funciono).

7. Militares y drogas. De la seguridad estatal a la inseguridad nacional. Juan


Gabriel Tokatlian. 2011

La securitización del asunto de las drogas psicoactivas se tornó cada vez más disfuncional,
respecto a los fines de solucionar los problemas internos derivados del encumbramiento del
narcocrimen organizado, pero menos evitable, en la medida que crecieron las frustraciones
políticas y sociales en Estados Unidos en relación con el alto grado de consumo de drogas y
su incidencia sobre la violencia ciudadana.
Se han elevado los costos del prohibicionismo, tanto para la sociedad como para el Estado
en Colombia. La inseguridad se ha generalizado. La degradación de la violencia parece
incontrolable. La penetración política, la incidencia económica y la proyección social de la
narcocriminalidad organizada nacionalmente han crecido en medio de un proceso de
presunto control del fenómeno de las drogas mediante su definición como problema de
seguridad nacional

8. Herramientass teoricas para comprender la multidimensionalidad del


problema de las drogas ilicitas en America Latina. Eduardo Pastrana Buelvas
y Diego Vera P. 2018

El problema de la producción, la comercialización y el consumo de sustancias psicoactivas


ilegales es un fenómeno que se expresa en múltiples dimensiones: jurídica, económica,
política, social, ambiental y cultural. En el intersticio de los ámbitos biológico y social, se
ha empezado a comprender como un asunto médico y de salud pública. Tradicionalmente,
se le ha conceptualizado como un asunto de seguridad, sobre todo de seguridad nacional,
con el predominio de la óptica de seguridad en la que el referente principal por proteger es
el Estado como entidad política.
se deriva de la construcción de un referente colectivo de entendimiento, acción e
intervención internacional liderado por las potencias occidentales principales, encabezado
por los Estados Unidos como principal unidad del sistema internacional desde el fn de la
Guerra Fría y como primer mercado consumidor de opiáceos. Los países latinoamericanos
se adhirieron inicialmente mientras recibían un signifcativo apoyo económico y militar por
parte de la potencia hegemónica global y hemisférica dependiendo de su ubicación en la
cadena transnacional, por lo cual se destacaron los recursos dirigidos a los países
típicamente cultivadores
En vez de eliminarse, se terminan dispersando los focos de la producción y tráfco de drogas
ilegales en América Latina que acentúa el carácter transnacional del problema.
Si bien aumentan las voces dentro y fuera de la región para debatir el enfoque antidroga
predominante y discutir alternativas, como sucede con la Comisión Latinoamericana sobre
Drogas y Democracia encabezada por los notables Fernando Henrique Cardoso, César
Gaviria y Ernesto Zedillo, o como acontece con la política exterior de Juan Manuel Santos
en la Organización de los Estados Americanos y en la Cumbre Mundial sobre las Drogas en
la Organización de las Naciones Unidas, lo cierto es que no existe un liderazgo claro ni una
propuesta sufcientemente explícita, comprensiva y consensuada internacionalmente, ya sea
abogando a favor de reformar el enfoque prohibicionista y represivo (los moderados) o
defendiendo alternativas como la legalización (radicales).
Seguridad multidemencional
Un enfoque interdisciplinario, accion unificada de varios paises.

9. El debate global sobre los enfoques de regulacion y lucha contra las drogas
ilicitas y sus repercusiones en America Latina y el Caribe. Rafael Castro y
Nataly Triana. 2018

En todo el mundo, aumentan las voces de actores estatales y no estatales que sostienen que
la guerra contra las drogas, con el enfoque prohibicionista que la caracteriza, ha fracasado.
Frente a lo cual se presentan nuevas propuestas, modelos y experimentos de política.
Uno de los pasos más importantes en América Latina y el Caribe para romper el tabú y
abrir el debate sobre el enfoque de lucha contra las drogas fue la creación de la Comisión
Latinoamericana sobre Drogas y Democracia en 2008. Fue creada por diecisiete Estados
latinoamericanos y liderada por tres expresidentes del subcontinente: César Gaviria de
Colombia, Fernando Henrique Cardoso de Brasil y Ernesto Zedillo de México. Su objetivo
central fue estimular el debate y la evaluación de las políticas sobre las drogas en la región,
para crear políticas más seguras, efcientes y humanas. El primer insumo que presentó para
lograr tal objetivo fue el informe Drogas y democracia: hacia un cambio de paradigma, que
proponía una transformación del enfoque prohibicionista basada en tres principios “1) tratar
el consumo de drogas como un tema de salud pública; 2) reducir mediante acciones de
información y prevención; 3) focalizar la represión sobre el crimen organizado” (Comisión
Latinoamericana sobre Drogas y Democracia, s. f., p. 11)
con un enfoque que apunte más al problema como una cuestión de salud pública y que sea
más respetuoso de los derechos humanos
En 2012, a su vez, Colombia, México y Guatemala presentaron un comunicado conjunto al
exsecretario general de la onu, Ban Ki-moon, en el que se instaba a los Estados miembros a
realizar un análisis de los obstáculos y los logros de la actual política de drogas. A partir de
ese comunicado, también instaron a que se llevara a cabo una conferencia internacional
sobre el tema de las drogas en el seno de la organización (El Espectador, 2012), que tuvo
lugar en 2016: la Sesión Especial de la Asamblea General de las Naciones Unidas (ungass)
sobre Drogas de 2016.
se está dando un proceso de desecuritización de la política antidroga en el continente
americano consistente en sacar la cuestión de las drogas, tanto a nivel discursivo como de
políticas, de respuestas emanadas primordialmente del ámbito de la seguridad del Estado, lo
cual permite implementar políticas alternativas para enfrentar esta problemática, así como
llevar la política antidroga al debate y los controles democráticos.
Colombia, desde 2012, se ha preocupado por basar sus políticas públicas en evidencias
científcas y en argumentar que el paradigma del prohibicionismo no ha sido efectivo contra
el narcotráfco, dado que no ha contribuido a la mejora de la salud de los consumidores, no
ha reducido efectivamente la producción y consumo, ha generado efectos no deseables
como la destrucción del tejido social, el aumento de la criminalidad y la violencia, entre
otras. Este cambio de paradigma se ha hecho más claro a través de las intervenciones de la
esfera nacional e internacional del presidente Juan Manuel Santos, donde, en sintonía con el
proceso de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, ha hecho un llamado a
superar la guerra y resaltar los objetivos del proceso de paz en torno al problema común de
las drogas como desmantelar las estructuras de la mafa del narcotráfco, promover un
programa de sustitución de cultivos y desarrollo alternativo y abordar el problema del
consumo desde la perspectiva de salud pública. Incluso, ha apoyado a los países que han
legalizado el consumo de la marihuana como Uruguay, si este verdaderamente signifca un
método efciente para el control de las drogas (Cepeda y Tickner, 2017)
De esta manera, Colombia se ha convertido en un promotor de cambio del paradigma
dominante, de aceptación de la pérdida de la lucha contra las drogas y del reformismo
dentro de varias instancias como la oea y la ungass, llamando a coalición de los demás
Estados para la búsqueda de nuevas estrategias en la política antidroga evaluada a través de
sus objetivos logrados y efectos no deseados

10. La tension entre la politica global para la lucha contra las drogas ilicitas y los
derechos humanos: Una mirada a los aportes de Colombia para la adopcion de
nuevas politicas. Mario Arroyave Quintero. 2018

Ningún Estado en forma unilateral puede controlar el problema de las drogas ilícitas,
porque este es un problema transnacional. En materia de drogas, es palpable la
interdependencia de los Estados y las instituciones para lograr soluciones. Por tanto,
cualquier cambio en la política de drogas necesita del consenso de los Estados y, en
general, de la comunidad internacional. En este sentido, el Gobierno Santos viene
promoviendo la búsqueda de consensos para introducir cambios en el enfoque
prohibicionista y punitivo del régimen de drogas. Colombia sostiene que se debe cambiar el
enfoque represivo por un enfoque de derechos humanos y salubridad.
Colombia, en el periodo del presidente Santos, ha tenido una política de drogas que busca
privilegiar los derechos humanos sobre el enfoque punitivo y prohibitivo. Así, es claro que
se debe pasar a un enfoque que proteja los derechos humanos y cambie la criminalización y
se adopten medidas para combatir el fagelo desde otras alternativas. Esta política exterior
de Colombia está, por lo demás, fuertemente ligada a los compromisos del Gobierno en los
acuerdos de paz de La Habana. Colombia viene promoviendo, a través de su política
exterior, la introducción de cambios en el régimen internacional de drogas, por lo cual el
país andino ha desempeñado un papel muy importante en las reuniones preparatorias de la
ungass 2016. Ahora bien, a pesar de los esfuerzos de Colombia, en la ungass 2016 no hubo
cambios importantes en la política de drogas, por lo cual el enfoque represivo y punitivo se
mantiene como la política de drogas en el plano internacional.