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LOS NUTRIENTES DE LAS PLANTAS

Guy SelaAgricultura, Nutrición vegetal, Suelos, Todos los artículos

Los nutrientes esenciales para las plantas son elementos que las plantas necesitan para un crecimiento adecuado.
Dieciséis elementos son considerados nutrientes esenciales para las plantas. Estos son carbono (C), oxígeno (O),
hidrógeno (H), nitrógeno (N), fósforo (P), potasio (K), calcio (Ca), magnesio (Mg), azufre (S), hierro (Fe). ),
manganeso (Mn), zinc (Zn), cobre (Cu), boro (B), molibdeno (Mo) y cloro (Cl).

Las plantas absorben el carbono y el oxígeno del aire a través de sus hojas, en la forma de dióxido de carbono
(CO2). En el proceso de fotosíntesis, las plantas transforman el dióxido de carbono y el agua en hidrógeno,
carbono y oxígeno. Todos los demás nutrientes son absorbidos a través del sistema radicular.

Las plantas de la familia de las leguminosas pueden utilizar el nitrógeno atmosférico. Forman una relación
simbiótica con bacterias específicas que convierten el nitrógeno atmosférico en amoníaco y luego en amonio, que
es una forma de nitrógeno que la planta puede absorber. Este proceso se llama ‘fijación de nitrógeno’.

Los nutrientes esenciales de las plantas se pueden clasificar como macronutrientes, nutrientes secundarios y
micronutrientes. Esta clasificación se basa en el requerimiento relativo de la planta.

Los macronutrientes se requieren en cantidades relativamente grandes. Los nutrientes secundarios se requieren
en cantidades menores y los micronutrientes se requieren en cantidades muy pequeñas. Esto no implica que los
micronutrientes sean menos importantes para la planta. Una deficiencia de un micronutriente puede limitar el
crecimiento del cultivo en la misma medida que una deficiencia de macronutrientes.

Macronutrientes: nitrógeno, fósforo, potasio, carbono, hidrógeno, oxígeno

Nutrientes secundarios – calcio, magnesio, azufre

Micronutrientes: boro, hierro, manganeso, zinc, cobre, molibdeno, cloro

Las plantas son seres vivos que producen su propio alimento mediante el proceso de la fotosíntesis.

El sistema digestivo es el conjunto de órganos (boca, faringe, esófago, estómago,


intestino delgado e intestino grueso) encargados del proceso de la digestión. La
digestión es el proceso de transformación de los alimentos para que puedan ser
absorbidos y utilizados por las células del organismo.

El sistema digestivo es el conjunto


de órganos (boca, faringe, esófago, estómago, intestino delgado e intestino grueso)
encargados del proceso de la digestión.

La digestión es el proceso de transformación de los alimentos para que puedan ser


absorbidos y utilizados por las células del organismo.
La función que realiza es la de transporte (alimentos), secreción (jugos
digestivos), absorción (nutrientes) y excreción (mediante el proceso de defecación).

En el proceso de digestión se transforman los glúcidos, lípidos y proteínas en


unidades más sencillas, gracias a las enzimas digestivas, para que puedan ser
absorbidas y transportadas por la sangre.

Interacción y movimiento

Para producir movimiento es necesaria una interacción. ¿Cuándo decimos que algo se
está moviendo?… Imaginemos un auto que corre en una carretera. Decimos de él que
se está moviendo… ¿Por qué? Supongamos que no podemos ver el auto, pero que sí
sentimos su sonido. A medida que se acerca, escuchamos cada vez más fuerte el ruido
del motor; esto nos dice que el vehículo se mueve hacia nosotros. Si el auto se alejase,
entonces el ruido se escucharía cada vez más débil. Si pudiésemos ver el auto,
entonces diríamos que se mueve hacia nosotros, pues se ve cada vez más grande y, a
la inversa, si este se aleja se vería más pequeño.

anterior nos hace pensar que el movimiento está asociado al cambio de ciertas cosas que nosotros
podemos percibir. En general, está asociado al cambio de “algo” respecto del transcurso del tiempo. Tales
cosas, como ya se mencionó, pueden ser el sonido del motor o el tamaño aparente del auto.
Cuando el auto del ejemplo se mueve en la carretera, en el espacio, significa que la distancia entre el
vehículo y nosotros varía, al igual que el ruido y el tamaño aparente, entre otras cosas. Más
específicamente, decimos que el auto se mueve pues la posición de este respecto de algún lugar en la
carretera -por ejemplo, el sitio donde estamos parados- varía conforme al paso del tiempo. Ahora bien, si
estuviéramos dentro del auto, ¿sabríamos que este se mueve? ¿La variación de qué cosas me informaría
de que el auto se mueve y que, por ende, yo me muevo junto con él en la carretera?
Una pregunta que podemos hacernos en este punto es: ¿qué produce un movimiento?
La idea de que para mover un carrito que está sobre una mesa tenemos que empujarlo, nos lleva a la
conclusión de que para producir el movimiento de algún objeto debemos interactuar con este mediando
un contacto físico. Pero, ¿qué hay de cierto en esto? ¿Siempre es necesario un contacto físico, un
empujón, para producir movimiento?
Para producir movimiento es necesaria una interacción. Sin embargo, en algunos casos a pesar de no
verse esa interacción, ella exite, sólo que es una interacción interna entre los elementos del sistema.
Algunas interacciones de la naturaleza
Hasta el momento hemos hablado de interacciones, pero no hemos hecho alusión clara a ellas.
En el diccionario la palabra interacción tiene el siguiente significado: acción que se ejerce
recíprocamente entre dos o más objetos, agentes, fuerzas, funciones, etc.
¿Qué quiere decir esto realmente? En nuestra vida diaria nosotros interactuamos de muchas y diversas
formas con todo lo que nos rodea. Cuando nos fijamos en una forma particular de interacción sobre algún
objeto, utilizamos usualmente el término fuerza. Por ejemplo, al empujar un auto estamos interactuando
con él; decimos que estamos ejerciendo una fuerza sobre él.
En el universo existen esencialmente cuatro interacciones que actúan a distintas escalas. Cada una de
estas interacciones responde a la existencia de determinadas propiedades en la materia, tales como masa
(o cantidad de materia que tiene un cuerpo), carga eléctrica, entre otras.
Una de las cuatro interacciones mencionadas es conocida como interacción gravitacional. Este tipo de
interacción es característico de los objetos que poseen masa, y la fuerza que genera sobre los cuerpos es
de atracción; vale decir, dos cuerpos con masa se atraerán mutuamente. Esta es la interacción responsable
de que permanezcamos pegados al suelo, o de que si, estando parados y lanzamos un balón hacia arriba,
este vuelva a nuestras manos. Cuantitativamente, la interacción gravitacional es despreciable (es decir,
podemos no tomarla en cuenta) para cuerpos que poseen poca masa, por ejemplo, una taza y una cuchara;
pero cobra real importancia en el caso de la misma cuchara y el planeta Tierra.
Más sobre el movimiento
Volvamos al tema del movimiento. Hemos dicho que es producido por alguna interacción; sin embargo,
no todas las interacciones pueden producir movimiento. Si estamos en una esquina y vemos a un amigo al
otro lado de la calle y queremos que él cruce hacia nosotros, ¿qué debemos hacer? La respuesta es simple:
debemos hacerle notar que estamos en ese lugar. ¿Cómo? Lograremos nuestro cometido si interactuamos
con él. Probablemente, lo llamaríamos por su nombre con un grito. No obstante, ¿es esto suficiente?
Posiblemente no, pues si nuestro amigo va escuchando personal estéreo tal vez no perciba nuestro grito.
Esto quiere decir que la interacción que utilizamos no era la apropiada, o bien no gritamos lo
suficientemente fuerte.
Lo mismo sucede con un imán y un alfiler que se encuentre sobre una mesa: si este último fuese de metal,
entonces será influenciado por el imán y veremos que el alfiler se mueve sobre la mesa hacia el imán. Sin
embargo, esto no siempre ocurre; existe una distancia crítica para la cual veremos que se mueve el
alfiler. Es decir, el movimiento del alfiler depende de la intensidad de la interacción que lo produzca. Por
otro lado, si el alfiler fuera de plástico la interacción no sería la apropiada y el alfiler no se movería
nunca.
Ya que hemos entendido cuáles son las causas del movimiento, vale la pena preguntarse: ¿cómo describir
el movimiento? Si nos fijamos en el vuelo de un insecto frente a nuestras narices (por ejemplo, una
mosca), veríamos que su movimiento es desordenado. ¿Cuál es el camino que sigue? Para responder a
esta pregunta se puede proceder de la siguiente manera: cierra los ojos y comienza a pestañear. Mientras
haces esto, fíjate en la mosca cada vez que abres los ojos. Si unes con el dedo los lugares donde estaba la
mosca cuando abrías los ojos, obtendrás el camino seguido por la mosca durante su vuelo. Esto es lo que
usualmente conocemos con el nombre de trayectoria.
Un móvil (es decir, un objeto que se mueve) puede tener distintos tipos de trayectorias. Cualquier curva
geométrica representa una trayectoria; es más, la unión de curvas geométricas también es una posible
trayectoria de un móvil. Sin embargo, discutiremos el caso de tres de las más simples y comunes
trayectorias que podemos encontrar en la naturaleza.
Trayectorias simples
– Las trayectorias rectilíneas son aquellas en que el movimiento se produce en línea recta, es decir, sin
que el móvil cambie la dirección en que se está moviendo. Puedes obtener una trayectoria rectilínea si
dejas caer desde cierta altura un objeto sobre tu mano, o bien si ves el movimiento de una gota que cae a
través de un hilo estirado.
– Trayectorias circulares son aquellas en las cuales el móvil se mueve alrededor de un punto, y siempre a
la misma distancia, es decir, dibujando un círculo. Puedes observar este tipo de trayectorias si tomas un
hilo y en uno de los extremos de este amarras una goma, por ejemplo, y luego haces girar el hilo en torno
a tu dedo; el movimiento de la goma tendrá una trayectoria circular.
– Una trayectoria parabólica es la que describe cualquier objeto que tú lances por el aire hacia delante;
por ejemplo, una pelota, una goma, una manzana o un lápiz.

El maquinismo fue la introducción de maquinaria y sistematización a los procesos de


fabricación para facilitar la elaboración de productos y reducir sus costos. Es un concepto
histórico que hace contacto al fenómeno acontecido durante el final de la Revolución industrial,
coincidiendo con la introducción masiva de maquinaria para sustituir o reducir el trabajo. Se
resolvió en Inglaterra en el siglo XVII.
Desde fines del siglo XVII, la revolución maquinista tuvo, como fundamental escenario, a el
Reino Unido donde se realizaron los más trascendentales adelantos de carácter mecánico. Se
inventaron nuevos medios de comunicación y de transporte. Se crearon artefactos de uso
doméstico que modificaron las condiciones de vida diaria. Por último, se perfeccionaron las
máquinas a vapor y se inventaron los motores eléctricos y de explosión.

ué son y para qué sirven los nutrientes?

Los alimentos contienen sustancias necesarias para la vida que llamamos nutrientes.
Cada nutriente cumple con distintas funciones en nuestro organismo, siendo algunos de
ellos esenciales. Esto último quiere decir que nuestro cuerpo por sí solo no los puede
producir, de ahí que deban estar siempre presentes en aquellos alimentos que
componen nuestra dieta diaria.

Cada nutriente cumple con distintas funciones en nuestro organismo

Idea Sana

Los nutrientes y sus funciones

Los nutrientes se pueden clasificar según la función más destacable que desempeñan
en nuestro cuerpo. De este modo nos encontramos con los siguientes tipos de
nutrientes:

Plásticos o de construcción:

Forman parte de nuestras células, tejidos (músculo, huesos...), corazón, riñones, etc.
Los nutrientes que llevan a cabo esta función son fundamentalmente las proteínas.
Energéticos:

Algunos de ellos son nuestra principal fuente de energía para poder funcionar
correctamente cada día. Hablamos de los hidratos de carbono (energía de utilización
rápida) y de las grasas (reserva de energía), los cuales nos permiten llevar a cabo todas
las actividades del día, realizar ejercicio, etc.

Reguladores:

Permiten que tengan lugar en nuestro cuerpo todas las reacciones necesarias para su
buen funcionamiento. Esta función la llevan a cabo las vitaminas, los minerales, el agua,
la fibra, los antioxidantes y también ciertas proteínas que actúan como enzimas y
hormonas.