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Derechos de la mujer

 Mantener una vida sexual satisfactoria y segura, sin temor a un embarazo no deseado.
 Decidir en libertad tener o no tener hijos y cuándo tenerlos.
 Ser informadas y tener acceso a los métodos anticonceptivos que mejor se adecuen a
sus necesidades.
 Acceder a una atención médica humanizada y de calidad.

Derechos de las mujeres trabajadoras cuando están embarazadas

 Licencia por parto y puerperio (licencia por maternidad): Un total de 90 días. Deberá
gozar al menos de 30 días antes del parto y el tiempo restante después del parto.
Continuará recibiendo durante ese período su salario completo.
 Asignación Prenatal: Es un adicional al salario. Se cobra a partir del tercer mes de
embarazo (una sola vez).
 Estabilidad en el empleo: El empleador debe conservarle el empleo a la mujer durante
la licencia por maternidad. Una vez que la trabajadora haya notificado su embarazo (con
la fecha probable de parto), tiene derecho a la estabilidad en el empleo. En caso de ser
despedida, el empleador debe abonarle una indemnización agravada: un año de sueldo
más la indemnización común.
 Período de excedencia: Puede solicitarlo durante los seis meses posteriores al parto
(sin goce de sueldo). A su regreso, el empleador tiene la obligación de asignarle el
mismo puesto que tenía anteriormente.

Derechos de las mujeres trabajadoras cuando nace su hijo/a

 Trabajar en las mismas condiciones en que lo hacían antes de que naciera su hijo/a.
 Tener una asignación por nacimiento (en caso de que su cónyuge o compañero no la
reciba). La ley 24.714 también aplica el criterio salarial con respecto a la asignación por
nacimiento.
 Gozar de dos descansos, de media hora cada uno, durante la jornada de trabajo para
amamantar a su hijo/a a lo largo del primer año de vida (por razones médicas, puede
gozar de esta autorización por más tiempo).

Otros derechos de todas las mujeres

 Igualdad ante la ley.


 Divorcio vincular.
 No obligatoriedad de usar el nombre del esposo por parte de la mujer casada.
 Igualdad de los hijos matrimoniales y extramatrimoniales.
 Patria potestad compartida.
 No ser discriminadas por su condición de mujer.

La mujer y el varón tienen derechos que deben ser reconocidos y respetados por ambos.
Entre ellos figuran los derechos a expresarse, al descanso, a tener diferencias de
opinión, a vivir sin miedo, a no ser maltratado/a, a decidir sobre su tiempo libre, a
trabajar, a usar la ropa que uno/a elija, a decir NO, a equivocarse, a contar con el apoyo
afectivo de los seres queridos, a la privacidad.

Respeto entre padres e hijos

Todo buen padre quiere educar hijos respetuosos e intenta enseñarles buenos
patrones de conducta en este sentido. Sin embargo, es importante que sepamos
distinguir entre respeto y obediencia, pues son dos nociones totalmente diferentes.
Un niño puede obedecer a sus padres por muchas razones, no necesariamente porque
les respeta. A veces el miedo a ser castigado o el interés por recibir alguna
recompensa están en la base del buen comportamiento infantil.

El respeto es una cualidad que nace de la comprensión y confianza que puede haber
entre hijos y padres. Y su primera característica es que es recíproco. Los niños
aprenden a respetar a sus progenitores en la misma medida en que estos les hayan
mostrado respeto humano, lo que permite que se establezca una relación de
sensibilidad, basada en la admiración y el afecto.

Un aspecto muy importante es que los padres deben ser personas respetuosas con
sus semejantes. Los niños copian todo los moldes que se desarrollen en casa. Padres
respetuosos, por lo general, dan hijos que saben respetar y gustan de tratar justamente
a los demás.

Mientras más sólida sea la comunicación con nuestros hijos, más franca y libre, más
se fomentará un clima de respeto. Especialmente la adolescencia es un momento
álgido, cuando los hijos, sin ser aún adultos, necesitan mayores espacios de
libertad. Entonces se torna bien difícil que estos acepten nuestros puntos de vistas,
validados por años de experiencia.

El único modo en que la familia puede pasar esta etapa sin situaciones drásticas que
dejen huellas dolorosas, es propiciando el diálogo respetuoso; defendiendo a capa y
espada la idea de que todos los seres humanos tenemos derecho a tener nuestros
propios sentimientos y convicciones, y a que se nos acepte y quiera con ellos.

Debe reinar un ambiente de igualdad, de racionalidad, donde se escuche la palabra


del otro y se flexibilicen ambos lados de la ecuación. Incluso los niños pequeños, si
aprenden a funcionar de esta manera desde bien temprano logran establecer relaciones
con sus padres muy saludables, donde la mayoría de los comportamientos del menor
son disciplinados sin necesidad de normas rígidas ni imposiciones absurdas que
entorpezcan su felicidad.

El Respeto es la esencia de la vida en comunidad, el trabajo en equipo, el cual


conlleva a crear un ambiente de cordialidad y seguridad; debes aplicarlo con
todos aquellos aspectos positivos que cultives, en valorar los intereses y
necesidades de otro individuo.
El respeto es un valor fundamental para la inter-relación, especialmente en el
hogar, donde el roce diario y las vivencias cotidianas pueden desencadenar
dilemas de convivencia.
“En los niños, el respeto no cae del cielo, se debe enseñar, mostrar, solicitar y
reconocer para que el niño lo asuma luego como algo natural y lo más importante,
¡debe ser RECÍPROCO! No porque seamos los padres nuestros hijos "tienen" que
respetarnos, es nuestro trabajo enseñarles a tratar a los demás con la misma
consideración con que nos gustaría ser tratados, así como valorar y proteger todo
aquello que amamos ¡CON EL EJEMPLO! ¿Queremos crear un mundo mejor? Es
una relación que se empieza por casa”, precisó la psicóloga Vanessa Muñoz.
El respeto está relacionado con el buen trato, que no es solo la ausencia de pegar,
gritar o insultar, es dedicar tiempo de calidad, tener presencia, ser cálido,
empático, comprensivo a las necesidades de los pequeños (y a su funcionamiento
diametralmente opuesto al del adulto), ser receptivo, ejerciendo una
comunicación abierta y con el respeto y el amor como premisa, asegura la
psicóloga.
La psicopedagoga Tibisay Ríos precisó acciones que los padres pueden realizar
que demuestren el respeto a sus hijos:

* Escuhándolos
* Orientándolos cuando no estemos de acuerdo con sus opiniones o acciones.
* Dándoles lo que necesitan tanto en el aspecto material como emocional.
* Darles afecto y respetar a nuestros hijos los hace individuos más seguros.
* Enseñar con el ejemplo.

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