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David viñas Resulta correlativo, por lo tanto, que Sarmiento, frente a los

Estados Unidos, en su carta a Valentín Alsina (último


TRECE RECORRIDOS CON LAS sobreviviente y jefe del unitarismo tradicional), hable de ese
país como del modelo posible de su euforia omnipotente: el
NOVELAS DE ARLT1 sanjuanino es un victoriano que ocupa el lugar y el momento
exactos para entonar su himno a lo Whitman de 1847. La
historia –además de los dioses– estaba de su parte y de la clase
1. Sarmiento y Arlt social a la que pretendía representar hasta en el tono solapado,
pero muy convencido, con que en esos años ya se está
"No espere que dé a usted una descripción ordenada de postulando para presidente de la Argentina.
los Estados Unidos [...] Si Dios me encargara de formar
una gran república, no admitiría tan serio encargo, sino Arlt, en el último año del radicalismo clásico, no puede hablar
a condición de que me diese estas bases por lo menos: en primera persona ni erigirse en vocero de un "proyecto real".
espacio sin límites conocidos. Apenas si lo hace por boca del Astrólogo –su mediación
DOMINGO FAUSTINO SARMIENTO, Viaje a Estados novelística–, cuyo discurso ya suena a delirio.
Unidos, 1847
1847-1929, entonces: diferencia entre Sarmiento y Arlt desde
"Y el Astrologo, haciendo girar el anillo con la piedra un programa factible a un ensueño demencial. Y lo que va
violeta y mirando el mapa de Estados Unidos, prosiguió: desde un bourgeois conquerant a "un loco" en algún suburbio
–Conquistaremos la tierra [...]" polvoriento de Buenos Aires. Sarmiento, grandilocuente pero
ROBERTO ARLT, Los siete locos, 1929 realista, cautelosamente se limita a hablar de "una gran
república a nous"; el Astrólogo, como vocero y mediador de
A los dos, los Estados Unidos los fascinaban por sus Arlt, se enardece, en cambio, hablando de "la tierra" y se
dimensiones monumentales y por las posibilidades que convierte en un exasperado grotesco. En fin, que esas dos
vertiginosamente ofrecían a la dura creatividad personal. Es divisas marcan el circuito que se abre desde las convicciones
que tanto Sarmiento como Arlt presentían a ese país como una del gran proyecto señorial hasta llegar al despiadado
gigantesca posibilidad y como un desafío; sobre todo en desabrimiento de la crisis de la república de conciencias
función de sus propias desmesuras bárbaras que les gustaban connotadas por el fin de la credulidad. [8]
adjudicarse y exhibir provocativamente. Pero con una
ineludible diferencia: la cronológica. Porque si Sarmiento
escribe hacia 1850, Arlt publica Los siete locos ochenta años 2. Dona Paula Albarracín y la madre de Silvio Astier
después; y si el primero presiente que tiene a Dios de su parte,
Arlt comprueba a cada rato que él y sus personajes "están "Cuando cumplí los quince años, cierto atardecer mi madre
dejados de la mano de Dios". [7] me dijo:

Es casi un siglo el tiempo que separa a las dos míticas figuras —Silvio, es necesario que trabajes."
de la literatura argentina a las que se puede llamar geniales ROBERTO ARLT, El juguete rabioso, 1926
hasta por sus contradicciones y arbitrariedades. Pero si
Sarmiento culmina su producción literaria entre 1845 y el '52, Mitológicamente y de manera canónica, la crítica tradicional
Arlt lo hace alrededor de 1930; se trata del espacio temporal e incluso la vulgata se refieren a la "la prepotencia del trabajo"
que va desde la batalla de Caseros hasta el golpe del general como característica definitoria de Roberto Arlt. Y en efecto,
Aramburu, y desde el final del racismo entendido como un en una respuesta a cierto reportaje, alardeaba Arlt de la
populismo patriarcal y autoritario hasta el cierre del convicción en su propio trabajo. "Fuerza, voluntad y éxito" se
yrigoyenismo visto como el agotamiento de un populismo podría decir sintetizando una ecuación reiterada a lo largo de
paternalista. su literatura, o petulancia biográfica para "apretar el
bandoneón" e ir económicamente al carozo. Sobre todo si se
1850-1930. También se trata de un periodo histórico de tiene en cuenta que la biografía de un escritor no es mucho
notorio predominio –con su programa inicial y su reaparición más que su fachada. Pero a una crítica que no se limita a esa
tardía– de los grupos sociales vinculados al liberalismo frontalidad, le conviene ir verificando que pasa en el
señorial. Del cual Sarmiento es su vocero mayor en la etapa contrafrente. Porque si la portada de Arlt míticamente se
clásica del burgués conquistador, así como Arlt es el muestra sin fisuras, en sus propios textos habrá que buscar lo
emergente literario de las clases medias de origen paradójico.
inmigratorio enfrentadas a su primera derrota. Claro está que
en el uno y en el otro con las mediaciones inherentes a toda Podría adelantar ejemplos: cualquier contradicción de Arlt
producción cultural. generalmente se materializa en su ambigüedad; y "Clase de

1En Arlt, Roberto (2015) Novelas (Obras completas). Losada. Bs


As: Argentina.
box", memorable cuento con "Simoens el telegrafista", juega Para no abundar en las connotaciones sociales que implicaba
con el envés/ derecho y con las ranuras que van del "cross a la el sur de la ciudad –desde donde habían avanzado las
mandíbula" al terror que provoca el ring. manifestaciones de anarquistas y de inmigrantes–, frente al
norte que se definía por ese otro emblema ("Barrio Norte")
Y en esa franja más subrepticia es donde también se asoma la que aludía a los sectores urbanos más tradicionales y
madre de Silvio Astier, el protagonista de El juguete rabioso, privilegiados. El angelismo de los personajes de Arlt también
pidiéndole repetidamente que vaya a buscar trabajo. Es una está vinculado al catastro urbano: las mujeres angelicales
especie de rezongo o letanía que lateral y episódicamente siempre son burguesas; las putas y las caídas constantemente
subraya el deterioro domestico del protagonista, espacio comentan su parentesco con "lo satírico".
donde no se grita sino que se susurra o tartamudea.
Y, pues bien, si los justificativos de una polarización literaria
Pero si Silvio finalmente acata ese pedido, lo hace sin fervor. y cultural solo se pueden verificar nítidamente en los extremos
Es que ya se viene insinuando mediante esa figura que, en (Castelnuovo como un Boedo integrista y un González
verdad, no cree en "las virtudes del trabajo"; y presintiendo a Lanuza como un "floridista obstinado"), en la zona intermedia
cada paso que los resultados de ese esfuerzo no se acumulan lo que se encuentra son matices previsibles, contaminaciones
sobre él, sino que caen en otra franja, la de quienes detentan reciprocas y hasta dobles lealtades.
la propiedad y el poder. [9]
A la relación inicial entre Roberto Arlt y Guiraldes
El creciente escepticismo de Silvio no solo se produce en el corresponde situarla en este contexto: si el autor de Don
desabrimiento que le provoca el trabajo convencional con sus Segundo Sombra, por su mayor edad y sus privilegios, puede
rutinas y su pegoteo sino que, de hecho, lo sitúan sugerirle a Roberto Arlt que presente su novela inicial al
antagónicamente con el Sarmiento que lee a Smiles y que concurso organizado por la Editorial Latina –donde su amigo
considera al ahorro como el conjuro del ocio y el despilfarro. Méndez Calzada estaba a cargo de la selección de obras
Zona de positividad que en sus Recuerdos de provincia (otro presentadas–, solo es luego de haberle publicado en su revista
texto de iniciación) se encarna en su madre, doña Paula Proa varios adelantos de La vida puerca. Lo que permitiría,
Albarracín, y en su telar que reproduce en desplazamiento la pasando la mano por encima de esos textos de apertura,
rueca de la hermana de Benjamin Franklin, prototipo del advertir la atenuación del "boedismo" más naturalista
"burgués trabajador" quien, a su vez, cuestionaba el ocio de sugerido en lo de puerca, por la insinuación de una infancia
los aristócratas en el siglo XVIII. dramatizada que, por sentido contrario, reenvía a los ecos
"puros y campesinos" de El cencerro de cristal.

3. Ricardo Guiraldes, y Boedo y Florida El juguete rabioso, entonces, inaugura la versión, en una
novela de aprendizaje, categóricamente situada en la escena
"A Ricardo Guiraldes: Todo aquel que pueda estar junto a urbana. Y aquí si la oposición tajante: dado que el libro de Arlt
usted sentirá la imperiosa necesidad de quererlo." implica el desalojo definitivo del proscenio novelístico de la
ROBERTO ARLT, dedicatoria de El juguete rabioso tradición gauchesca, aun si se considera esa versión tardía y
vanguardista representada por Don Segundo Sombra.
La mayor carga de dramaticidad que porta el binomio "Boedo-
Florida", además de aludir a una presunta polémica y Desplazamiento, por lo tanto, del centro de gravedad literario
dicotomía, es la referencia a un par de calles y de barrios de de la novela de Guiraldes por el texto de Roberto Arlt: la
Buenos Aires durante el momento del radicalismo clásico paideia campesina había dado su final de dinastía, aun cuando
(1916-1930). La ciudad-puerto, a lo largo de los años '20, no intentara sobrevivir en melancólicas prolongaciones. Sobre
solo pasa al frente en el interés de los viajeros europeos en todo que en el mismo año –1926– no solo el "gauchito" de
desmedro del resto del país, sino que se convierte en el Guiraldes es descolocado del eje de la escena literaria por los
escenario mayor de la literatura argentina: como geografía, ladroncitos de Arlt (sujetos, a su vez, de una sórdida "paideia
por sus personajes, por el tango como paradigma de "música urbana"), sino que también Cesar Tiempo coloca a su Clara
ciudadana", por sus lenguajes y como definitivo y casi Beter, puta e inmigrante, a través de una secuencia de
exclusivo mercado cultural. seudónimos y disfraces, en el medio del espectáculo de la
literatura argentina. [11] Así se marca el apogeo, con mayor
Boedo-Florida prolonga, también, por alguno de sus bordes, espesor dramático textual, a lo largo de los tiempos que van
la disputa del siglo xix que enfrentaba "civilización" y desde el jaqueado primer gobierno de Yrigoyen (1916-1922)
barbarie resignificadas en sus núcleos respectivos, al mismo hasta su segundo periodo presidencial (1928-1930) frustrado
tiempo que reactualiza la polarización que, hacia el 1900, se por el golpe del general Aramburu. Que duda: los libros
va dando entre la buena vida y "la mala vida", cuyos epitomes iniciales de Borges, desde Fervor de Buenos Aires hasta el
más concentrados habían sido Stella (1905) de Cesar Duayen Carriego corroboran ese clímax. Así como también, sobre
y La mala vida (1908) de Eusebio Gómez [10] todo si se abre el ángulo de toma, las dos figuras de las "bestias
negras", encarnadas en un par de escritores mediocres, que si
en Arlt se llama Alejandro Villac, personaje de El poeta
parroquial, en El Aleph borgeano se transforma en la posible sanción, subrayando un nivel del poder que si
caricatura representada por Carlos Argentino Daneri. específicamente señala la zona literaria, simbólicamente la
trasciende dada "la jerarquía" de esos dos caballeros,
aludiendo además al concreto y contradictorio relieve de la
cultura hegemónica en el periodo del radicalismo clásico.

4. Lugones y otros caballeros Otra de las "claves" que parecen corroborar el pacto con los
lectores de El juguete rabioso, consiste en la cita de Juan José
"—Las montañas del Oro. de Soiza Reilly. Personaje que incide de más cerca sobre la
producción de Roberto Arlt, no solo por haber prologado el
—Es un libro agotado. Diez pesos te dan en cualquier
inubicable Diario de un morfinómano, publicado en Córdoba
parte."
en 1920, sino por influir notoriamente en las ciencias ocultas
"Hoy a las tres de la madrugada el agente Manuel en la ciudad de Buenos Aires. Pero, sobre todo, por la ambigua
Caries, de parada en la calle Avellaneda y Sud seducción que con La ciudad de los locos provocó –de manera
América, sorprendía a un sujeto en actitud sospechosa evidente– en varias situaciones de Los siete locos. [13]
y que llevaba un paquete bajo el brazo.

ROBERTO ARLT, El juguete rabioso


5. Judíos y homosexuales
Las novelas argentinas más representativas del siglo XIX son "La señora Rebeca pertenecía al rito judío.
novelas de clave: Amalia, La gran aldea, Sin rumbo, La Bolsa.
Característica que alude no solo a un público reducido y Su alma era ruin, porque su cuerpo era pequeño."
cómplice, así como a las reducidas dimensiones de Buenos
"—Andate, bestia. ¿Qué hiciste de tu vida?
Aires, sino también al predominio de lo mimético y del
encuadre referencial. Todos los novelistas de esa serie como ROBERTO ARLT, El juguete rabioso
no confían en la legitimidad de la novela, necesitan
apuntalarla con referencias permanentes a la historia concreta No es precisamente piadosa la manera en que Arlt presenta a
los personajes judíos en El juguete rabioso. Su ambigüedad,
y a sus protagonistas mediante mechadas integras que avalen
su credibilidad, o incluso intercalando notas al pie que medida en la ficción, si por un lado le otorga espesor narrativo
apuntan a lograr una mayor verosimilitud. [12] a esas figuras, por otra vertiente alude a la permanente
urgencia de Silvio Astier por distanciarse del pegoteo de las
En El juguete rabioso la indirecta alusión a Lugones no se rutinas. Y los "israelitas" –como él dice en su narrativa y en
limita a funcionar en el sentido de "legitimación genérica", sus contextos sucesivos– aparte de definirse por clises
sino que insinúa la relación implícita de Arlt con el escritor grotescamente animalizados, representan "privilegiadamente"
que, en los años '20 funcionaba, de hecho, como centro de la los pequeños burgueses de Buenos Aires codiciosos y
constelación literaria argentina. Ya sea por los acatamientos o jadeantes así como a las caricaturas tradicionales de los
los cuestionamientos que provocaba. Y Arlt, explícitamente, "otros" más distintos provenientes de la inmigración. Otredad
si dejó abierto un cierto espacio como para rescatar las que notoriamente, en el contexto de la literatura argentina, se
destrezas de Lugones, en su aguafuerte El conventillo en había inaugurado en La Bolsa (1890) de Martel y en Las
nuestra literatura no solo lo cuestiono frontalmente, sino que multitudes argentinas (1899) de José María Ramos Mejía.
intento un rescate de los escritores de Boedo. Inflexión inaugural del explicito antisemitismo argentino que,
en los consabidos años '20, se habían impregnado con lo más
Frente al caso de Manuel Cartes –del que utiliza su nombre y trivial y difundido del pensamiento de Charles Maurras; que
apellido para designar a un policía que pretende detener a uno en la Argentina de ese momento reaparecía con la iconografía
de los ladroncitos–, no solo juega con una divertida y maligna de revistas de derecha como "La Fronda", "Clarinada" y
connivencia en dirección a sus lectores, sino que se define al "Crisol". Así como en las refracciones, en la obra de Arlt se
ensañarse con un típico figurón de los años '20, famoso por corroboran en tanto son "sus judíos" los personajes a quienes
haber sido el orador más o menos oficial que arengó a la no se intenta seducir.
guardia blanca en la Semana Trágica de enero de 1919,
además del fundador de la protofascista Liga Patriótica En la versión que presenta al adolescente homosexual en El
Argentina. Ese es el "enemigo" del Arlt que toma distancia y juguete rabioso, además de lograr uno de los momentos con
por ahora se dé. Aunque, contradictoriamente, corresponde mayor relieve dramático, la cautelosa "distancia moral"
recordar que, en 1921, había colaborado en Patria, revista de adoptada por Silvio Astier no se limita a algo episodio, sino
esa organización patriotera. que remite a otros juicios de valor análogos (y sin las
mediaciones ficcionales) que aparecen, sobre todo, en
Entre la considerada referencia a Lugones y la sardónica Aguafuertes porteñas. Lo que nos llevaría a plantear como
alusión a Cartes, en el interior del texto de El juguete rabioso hipótesis si el "machismo" que permanentemente aparece
se dibuja una serie que entrelaza el acto subversivo con la connotando a las figuras arltianas que aspiran a ser fuertes es
análogo al de aquellas que hablan y actúan desde una presunta Semejante estratagema solía jugarse en dirección de quienes
"dureza". Es decir, si la voluntad de poder, paradójicamente, detentaban poder; pero sobre todo se verificaba ante otros
se superpone o no con quienes se definen por el desinterés o humillados a quienes se seducía, precisamente, para exorcizar
por la abulia. [14] "la tentación" de quedar pegados en su nivel de inferioridad.

Pero además de esa inflexión, interesa señalar el parentesco, Por cierto, cuando trabajamos el grotesco de Armando
casi en simetría, que hay entre la iniciación de Silvio Astier y Discépolo advertíamos que este tema (y procedimiento)
la del chico homosexual a través de un par de adultos que reaparecía frecuentemente; sobre todo en El movimiento
resuelven sus respectivas paideia mediante el préstamo de continuo, aparente sainete más o menos divertido, donde un
libros. Claro, el maestro de Silvio es un notorio zapatero grupo de "pobres tipos" intenta, mediante un invento fabuloso,
andaluz que lo inicia en "la aventura"; el del otro lado es "un despegar de la miseria en la que viven cotidianamente.
hombre serio" que lo predispone a la perversión. Un
inmigrante que alude a un espacio especialmente significativo De donde se puede sugerir, por lo menos, tres secuencias que
de la ciudad marginada/una suerte de profesional instalado en aluden al núcleo de la invención en Roberto Arlt: en primera
la otra vertiente urbana que condiciona a que su "discípulo" instancia, una temática compartida que insinuaba un contexto
aparezca en el escenario más convencional de la sociedad histórico común; en segundo lugar, que en el envés de la
burguesa: la casa de citas. seducción provocada por "el invento fenomenal" siempre
vibraba el fracaso que se concretaba como nueva "caída" en la
Pero lo que habría que preguntarse es si los aventureros y los cotidiana humillación; y en una tercera modulación, que se
"perversos" no representan el par de paradigmas mayores del podía comprobar en ese contexto y en esa referencialidad, una
universo novelístico de Roberto Arlt. Digo, corriendo concreta colección de inventores que, hacia mediados de los
aventuras o "cayendo" en la perversión como dos formas años '30, culmina en Baigorri Velar, pintoresco personaje que
posibles de conjurar el pegoteo rutinario pequeñoburgues. aseguraba entonces que hacia Hover.
Sobre todo que la existencia del perverso se convierte en un
incesante "jugarse por entero". Ahora bien, esos inventos conjuratorios se entretejen en las
novelas de Arlt con el tópico del viaje. Porque si en la serie de
los inventos se dibuja un despegue con su vuelo y su caída,
con los viajeros arltianos ocurre algo similar; si viajar es
6. Inventores, Armando Discépolo y los viajeros finalmente otro "invento", la figura paradigmática del viajero-
"Aquí, en Argentina, Armando Discépolo es el que le ha dado inventor es Balder, el equívoco protagonista de El amor brujo.
una importancia extraordinaria a la madre." [16]

ROBERTO ARLT, Aguafuertes porteñas

"A mis oídos llegan voces distantes, resplandores 7. Hollywood y Gardel


pirotécnicos, pero yo estoy aquí solo, agarrado por mi tierra
de miseria como con nueve pernos." "SEBASTIAN: ¡El cine! ¡El derrumbe del hogar! ¡El
microbio norteamericano! ¡La Hollywooditis aguda!"
ROBERTO ARLT, El juguete rabioso
RICARDO HICKEN, La virgencita de madera, 1935
El protagonista adolescente de El juguete rabioso, y después
Erdosain –la figura en continuidad de Los siete locos y Los "Este libro grotesco dedicado a los empleados de comercio
de mi ciudad que dividieron sus vidas entre el cine y la
lanzallamas–, entre otras estratagemas que se plantean para
oficina."
conjurar el "pegoteo" en que se les ha convertido el trabajo
miserable, sucesivamente se proponen inventos de todo tipo o NICOLAS OLIVARI, La musa de la mala pata, 1926
"viajes" con diversos destinos. Y como se trata de un par de
fracasados lucidos y rencorosos, en mayor o menor grado se Viajes fantaseados para seducir y al mismo tiempo para
obstinan en esa suerte de resarcimiento por sus enconadas despegar de la pringosa rutina. "Vuelos" y miseria cotidiana;
carencias. [15] aventura y repetición; raje y circularidad. Pero en la franja
contextual también nos encontramos con una referencialidad
De los "inventos" –que van desde el cañoncito infantil que señala la amplia difusión de ese tema. Porque si
pasando por las sugerencias en la Escuela Militar de Aviación repasamos con atención, por lo menos, el texto de Nicolás
hasta la insistencia en la rosa metalizada– alguna vez Olivari, El hombre de la baraja y la puñalada (1933), nos
propusimos que apuntaban a provocar fascinación sobre el encontramos que el viaje se repite como aspiración
semicírculo dibujado por un auditorio de presuntos conjuratoria, como construcción imaginaria y, finalmente,
admiradores. Inmovilizar al público convirtiéndose en un como "caída" en el fracaso humillante de la cotidianidad.
objeto de culto. Esa era la formula. Pero en el revés de trama
de esa seducción provocada, desde el comienzo se podía leer Sobre todo que, como en el libro de Olivari el viaje apunta a
el conjuro de las humillaciones padecidas por el mismo Silvio Hollywood, ese derrotero se hace más transparente. Lo que
Astier y por el propio Erdosain.
nos remite a un eje de seducción que lo vincula, por igual, con Es que ese balanceo entre uno y otro nivel también alude a la
Roberto Arlt y con Carlos Gardel. relación entre lo dado y "lo puesto", entre la naturaleza y la
producción literaria. Y hace pensar, además, en ciertas
Quiero decir, a los viajeros fracasados del universo arltiano en esculturas de Rodin donde la figura humana, generalmente el
contraposición al viaje "exitoso" encarnado en Gardel; se cuerpo de una mujer, se va despegando del bloque de mármol
trata, mirando atentamente, de un mito con una doble sin trabajar. Quizá, por añadidura, recuerda los sagaces dedos
vertiente. Porque si se tiene en cuenta que tanto Arlt como de una mapuche que, exacta y laboriosamente, iba refinando
Gardel son figuras que provienen de la inmigración –el padre una hebra de lana que parecía flotar respecto de la madeja
de Roberto Arlt es de origen alemán, la madre francesa en como un hilo de humo. Secuencia de "pulimientos" que
Gardel–, y que ambos cumplen en sus novelas y en su realidad indirectamente vendrían a corroborar el significado de los
el itinerario del joven pobre que avanza del barrio hacia el viajes y de los vuelos en los textos de Arlt, en relación a la
centro de la ciudad, es posible contraponer el estudio del pesada "elementalidad" de la vida cotidiana.
inglés por Arlt con vistas al posible batacazo final en Estados
Unidos (en continuidad con sus inventos y sus viajes Incluso El hombre que usa gorra tras el mostrador no solo
tematizados), con el avance "exitoso" de Gardel en dirección parece una de las numerosas aguafuertes tituladas El hombre
a Hollywood y Nueva York. Y desde ya que contamos con de las ciencias ocultas o El hombre que odia Buenos Aires,
testimonios escritos por ambos en relación a ese trayecto y a sino "medallones" o "apuntes" muy breves y contrastados en
esa apuesta: obviamente en Arlt, pero también en Gardel, sus duros perfiles en blanco y negro que, al mismo tiempo,
destinados a su madre, en ese momento radicada en Toulouse. recuerdan la extensa colección publicada entre los años '20 y
[17] los '30: El hombre que volvió a la vida de José León Pagano,
El hombre que perdió su nombre de Arturo Cerretani, El
Se trataría, en última instancia, de una mitología argentina hombre de la plaza pública de González Pacheco, El hombre
incubada en la clase media argentina baja, que siempre vio a que habla en la Sorbona y El hombre importante de Alberto
las luces del centro triunfales como la corrección definitiva Gerchunoff, El hombre que perdió el sueño de Ilia Krupkin,
del fracaso padecido al intentar hacer L'America no en el gran El hombre que camina y tropieza de Arturo Cancela, El
centro norteamericano sino en una zona periférica y de hombre que tuvo una idea de Alberto Lasplaces. Secuencia
"segunda mano" como el Rio de la Plata y los barrios de que si se abre con El hombre mediocre de José Ingenieros en
Buenos Aires tan módicos y destartalados. la década de los Centenarios culmina, en 1931, con su
pretensión metafísica en El hombre que está solo y espera de
Raid Scalabrini Ortiz (figura especialmente cercana a Roberto
8. Juguetes, hombres y aguafuertes Arlt hasta en su tarea de reemplazo periodístico en la
elaboración de "viñetas porteñas").
"He pensado muchas veces que se podría escribir una
filogenia y una psicología del conocimiento al por menor, Esta serie que se prolonga, aun en textos dramatúrgicos de
del hombre que usa gorra tras el mostrador." esos aun, pretendía apuntar a "una filogenia y psicología" –
ROBERTO ARLT, El juguete rabioso como escribía Arlt– y a una certera y cotidiana tipología
porteña resuelta periodísticamente. Entre otras razones, como
Si El juguete rabioso puede ser leído como una introducción reemplazo –precario si se quiere, pero especialmente eficaz–
a las Aguafuertes, la colección de artículos publicados sobre de una sociología urbana sistemática de la que se carecía
todo en el diario El Mundo, alrededor de 1930, funciona como entonces en Buenos Aires [19]
humus o "sustrato" de la primera novela de Roberto Arlt.
Incluso, entre la funcionalización narrativa y el presunto
costumbrismo se estable una peculiaridad dialéctica, que no
9. Silvio Astier y Remo Erdosain
solo se refiere al vaivén entre géneros sino también al
varamiento de los limites clásicos. Así como, al mismo "Con el objeto de no perder el tiempo, había dividido las
tiempo, pone en cuestionamiento –mediante su reciproca parroquias de Caballito, Flores, Vélez Sarsfield y Villa
fecundación– una presunta jerarquía genérica que en la Crespo, en zonas que recorría sistemáticamente una vez por
Argentina, a partir de la profesionalización de la literatura, se semana."
venía debatiendo dramáticamente, por lo menos, desde El ROBERTO ARLT, El juguete rabioso
triunfo de los otros de Roberto J. Payró. Eso por un lado.
Porque por el otro flanco, la correlación entre sustrato y "—Pero ¿es posible que usted crea en la realidad de esos
emergente en la producción arltiana, entre la producción disparates?"
cotidiana condicionada por los ritmos del periodismo y las ROBERTO ARLT, Los siete locos
novelas (que pese a ciertas mitologías le requirieron un tiempo
de producción más pausado y exigente), remite a la colección
de "partes militares" de los cuales Mansilla desgaja y refina
Si el poder vigente y concentrado provoca constantes
Una excursión a los indios ranqueles. [18]
humillaciones y rezongos en Silvio Astier a medida que "entra
en la calle" y padece el trabajo con la exigencia de los horarios los "méritos" consabidos. Aunque en su envés, episódica y
y las despiadadas competencias del mercado, Remo Erdosain desgarradamente, vibre una nostalgia por esa estabilidad.
pretende desde el comienzo cuestionar ese clima de sucesivas
degradaciones o simultáneos deterioros tratando de aliarse Lo que promueve otra diferencia en las dos etapas de la
con quienes –a partir del Astrólogo– pretenden subvertir ese narrativa de Arlt signadas por Silvio Astier y por Remo
estado de cosas. Es el transito del adolescente al adulto; el Erdosain: porque si el entorno del primero se define por el
pasaje del que va entrando al mercado hacia quien ya es un centro urbano y por lo barrial, la geografía de Locos y de
parroquiano disconforme. Lo que no significa el Lanzallamas se dilata hacia lo suburbano. Raül González
desplazamiento de la rebelión al consentimiento, sino desde el Tuñón, con su poesía descriptiva de El violín del diablo, se
que presiente el poder implacable hacia el que ya lo padece. emparenta con mayor transparencia, ya sea cuando alude al
Por eso, de manera incoativa, el adulto es un adolescente Bajo o a las esquinas del Centro, con el Roberto Arlt del
adulterado. Es quien ha pasado, pese a sus denuncias Juguete; así como los ecos metafísicos del Borges de Luna de
esporádicas, de posible sujeto de poder a producto de la enfrente resuenan con entonaciones análogas cuando Erdosain
dominación. Que si algo va advirtiendo no es ya la sueña caminando por Temperley. [21]
concentración del poder que abruma, sino la escurridiza y Incluso, si las mujeres y el sexo no pasan de ser atisbos,
compleja proliferación que no termina de ubicarse. Ya no es fantasías o idealizaciones que flotan sobre la adolescencia de
cuestión de transgredir la legislación sino de ver cómo se Astier, las obsesiones de humillaciones que padece Erdosain
sustituye la ley. El juguete en singular, al que fácilmente se muy frecuentemente iluminan y recortan la concreta presencia
adjudican los males que se padecen, ha proliferado en una de una mujer, tan esquiva que parece sustentar la consigna
colección de locos que parecen reproducirse vertiginosamente "trabaja, no hagas el amor".
hasta ocupar toda la ciudad, y que para comprender su acción
colectiva se hace indispensable ubicar al "enemigo" en el Del sexo fugaz y deseado en el futuro de Silvio, entonces, a la
centro de la perspectiva general del relato. sexualidad degradada con lo que ya le paso a Erdosain. Dos
dimensiones temporales antagónicas que aluden a la memoria
El ludismo inaugural y más o menos situado se va trocando en y a cierta episódica nostalgia en El juguete, así como a la
una patología que adquiere las dimensiones de una peste. Y si inmediatez definitivamente deteriorada en Locos y en
el deslizamiento desde un centro de gravedad hacia el otro, Lanzallamas.
lógicamente se va haciendo con anticipos, contaminaciones y
residuos, para una lectura actual, condicionada por la Si lo concentrado del discurso de Silvio Astier se va
perspectiva que da el tiempo, resulta nítida la diferencia de construyendo con una mayor precisión narrativa, lo centrifugo
composición, de texturas y de entonaciones. [20] de la estructura de Locos y Lanzallamas condiciona las "latas"
y los rollos expositivos de las figuras que rodean al adulto
La rabia condensada en El juguete se instala cada vez más en Erdosain. Sobre todo en los pasajes en que "el dandismo
una figura que frontalmente utiliza, mediante un presunto lumpen" deriva en un satanismo enfático. Lo recordado en los
autobiografismo, la primera persona del singular; y sus parlamentos se torna difuso, y la frontalidad prevaleciente en
episodios y figuras se van resolviendo, paso a paso, con Juguete va culminando en la serie de equívocos (y de
procedimientos tradicionales provenientes de la picaresca de exploratorias "notas al pie" con sus reajustes de tiempo y de
la narrativa realista (o naturalista) del siglo xix. Lo referencial espacio) que puntean el circuito de Remo Erdosain. De ahí
se define así por el predominio del mimetismo, y el proyecto que si El juguete condensa aprendizajes literarios anteriores,
narrativo zigzaguea de acuerdo a "las oportunidades" que se en el específico universo de Remo con frecuencia resuena el
le abren al protagonista que va cambiando de oficios en reciente impacto pirandelliano que, además, insinúa el
situaciones testimoniales. desplazamiento de Arlt desde la novelística en dirección al
Con Remo Erdosain el centro de gravedad se desplaza a partir teatro.
del hecho inicial de que ya ha robado y su búsqueda apunta a Por todas estas razones –y otras incidencias– si el adolescente
una "reintegración" de lo sustraído. Incluso, su búsqueda de la arltiano puede aún proyectar sus miserias cotidianas sobre la
verdad no es más que un antifaz de su voluntad de poder. Y figura del Rengo, en el itinerario del adulto solo caben las
como no se va haciendo ladrón, sino que es acusado de serlo, autopuniciones. Con una delación se entrecierra El juguete; y
en ningún momento el dinero (ni aun el que le prestan) Lanzallamas con el inexorable suicidio de Erdosain, única
provoca el júbilo iniciático que sienten los ladroncitos cuando "capitulación" que se puede permitir quien parecía haberse
saquean la biblioteca. Suena a tan infinito, que el dinero en integrado en la nueva aristocracia de los marginados postulada
Los siete locos, además de convertirse en un disparador por el Astrólogo. [22]
dramático, alude a las dimensiones insuperables del poder y a
la reproducción incesante de escenarios y de habitantes en
Buenos Aires. Tanto es así que hay algo de "dandismo
10. Grandes almacenes/ferias; los ladroncitos y el Rengo
lumpen" en ciertas figuras de esta novela, entendido como
rechazo de los valores sociales y alteración de la jerarquía de "Complacíame el espectáculo de los grandes almacenes [...]
"Con las manos apoyadas en la cadera, inflado el delantal los opacos, tierras y oscuros se opone (y dramáticamente se
sucio sobre el vientre, los feriantes gritaban con voces completa como en un espejo cóncavo ante otro convexo) al
gangosas y chillonas." "Rubio", como esa mezcla de pícaro, marginal y feriante llama
ROBERTO ARLT, El juguete rabioso a Silvio Astier que suele fascinarlo, desde arriba, con "los
prodigios de la galvanoplastia". [24]
Desde la casa de la protagonista de Amalia hasta el escenario
de El matadero, Buenos Aires se ha polarizado entre un
extremo idealizado y otro resuelto con procedimientos
11. "Siete locos" y "Lanzallamas"
naturalistas. Y a pesar de algunas zonas intermedias, nuestra
ciudad novelada se ha ido definiendo mediante un En la percepción de Erdosain el mundo rico aparece
maniqueísmo barrial con una divisa maligna contrapuesta a un definitivamente como un ámbito aislado. Cuando intenta
blasón adscripto a lo bienaventurado. Contraposición tajante olvidar la ciudad en que vive, se pasea por uno de sus barrios
en la mayoría de los casos que, en los alrededores del 1900, se lujosos, otro mundo dentro de la ciudad canalla que él
conocía."
materializa en el antagonismo entre el universo de Stella y los
espacios de La mala vida. DIANA GUERRERO, Roberto Arlt, el habitante solitario,
1972
Podría decirse, quizá, que ese esquematismo fundamental se
incrusta y define en el interior más dramático de El juguete Sagazmente Diana Guerrero ha sugerido que Los siete locos y
rabioso. Y a partir de esos términos ya se sabe –por el clásico Los lanzallamas representan a través de sus personajes
trabajo de Oscar Massota– que la forma en que Silvio Astier centrales las diversas posibilidades que tiene "el hombre de
intenta "despegarse" de la ambigua fascinación que ejerce Arlt" para superar las limitaciones de su vida cotidiana y de
sobre el personaje de El Rengo, es echando mano a la su rutina logrando alguna forma de trascendencia. Es lo que
delación. Ese obsceno conjuro que, desde otro punto de vista, esa crítica argentina llama el campo de posibles de Erdosain:
exaspera la contraposición entre el trabajo rutinario y la magia el espacio concreto o "la ranura existencial" que condiciona la
inmediatista e imaginariamente liberadora; entre el vuelo que dialéctica entre las determinaciones y la libertad. Esto es, la
aspira al "cielo de los señores" y la inquietante recaída en el franja donde se sitúa la eticidad entendida como la fisura
nivel de los lumpen. posible entre el peso de las cosas y las decisiones tomadas en
primera persona del singular. Además, como se irá viendo en
Dos escenografías corroboran esa tensión dramática: el las colecciones de aguafuertes, ni siquiera se plantea la
espacio de los grandes almacenes modernos y el dibujo posibilidad de acertar con un dibujo central y único del delirio,
sórdido y pringoso de la feria; el extremo urbano adscripto a sino una tipología fugaz y poco convincente al esbozar un
lo señorial y el borde desdeñado habitado por "los de abajo". "inventario" de las locuras más notorias de Buenos Aires.
Así como los productos fascinantes y prolijamente ordenados,
en contra del abarrotamiento de grasa, huesos, repollos, Por otro lado, si se repasa la serie de figuras y de situaciones
batatas, cebollas, las mondongueras, feriantes, un pedazo de de estas dos novelas centrales en la producción de Roberto
hígado y sobras de todo tipo". Se trata, además, de otra Arlt, teniendo en cuenta el momento de la elaboración y los
correlación entre las palabras más aseadas y prestigiosas años de las respectivas publicaciones (1929 y 1931), y sin
enfrentadas al abigarramiento grotesco del lunfardo o del plantear un inmediatismo entre la coyuntura histórica
cocoliche. Una suerte de presunto ordenamiento clásico en representada por la crisis del yrigoyenismo y el golpe militar
contraste con el barroco que mezcla formal, olores y, sobre de Aramburu y el interior de los textos, es posible sentir los
todo, valores y referencias. Porque si esa clasicidad ecos de una circunstancia de fractura. Evitando las carencias
prestigiosa permanece inmutable depositada en sí misma, el de un contractualismo reduccionista, pero también las
hacinamiento "barroco" parece amagar con su multiplicación limitaciones de un textualismo ramplón. El peculiar
y su avance. Es que la primera se corrobora en su inmoralismo de Arlt se refracta en este par de novelas a partir
inmutabilidad tan prolija; la otra permanentemente amenaza del "fin de la buena fe" y la secuencia desgarrada por un
con su propio desborde. [23] escepticismo que se va generalizando y que deriva en
manifestaciones pesimistas o en comentarios impregnados de
De manera consiguiente, si Silvio Astier se siente humillado nihilismo. Sobre todo cuando llega a la conclusión que "en la
en su trabajo por tener que cargar una canasta maloliente, en Argentina no se puede hacer nada" y todo va incurriendo en
el otro extremo, El Pibe –figura episódica adscripta a la feria– un inmovilismo que achata y homogeiniza.
"se echa la bolsa a la espalda" asumiendo con desenvoltura su
destino naturalizado de "fidelísimo servidor de su amo". Ya no se trata como en El juguete rabioso de un adolescente
que, inerme y desorientado, se enfrenta al universo del trabajo
Y si los ladroncitos aprendices del comienzo del Juguete se y a los duros escenarios del mercado, sino de una colección de
organizan en "sociedad secreta", el auténtico "chorro" adulto adultos que llegan a plantear una posibilidad revolucionaria
del final de la novela –el Rengo– no tiene el menor apelando a "la gente que vive a contrapelo" en Buenos Aires
inconveniente en exhibir su "bandoleresca" condición que lo para resolver imaginariamente o, mejor, de manera delirante
justifica y lo exalta. Y cuya coloratura en la que predominan situaciones invivibles. Se pasa de esa manera de una suerte de
"positivismo literario" a entonaciones escatológicas. Pero esa se pasa de la zona de los tugurios o de las escenografías
acción contra la sociedad "se queda en la indeterminación – góticas, al interior del confort. Y el clima que prevalece no es
como también señala Diana Guerrero–, "o en alguna de sus el del delirio o el contrapelo, sino el de la hipocresía de los
nebulosas teorías". rituales porteños pequeñoburgueses al privilegiar "el recinto
sacro" –tan estimado por esa extensa napa social argentina–
Los años 30 en la Argentina son horas de profetas demenciales representado por "la sala".
o de locos alucinados. Porque si hasta esos años habían
aparecido en diversas encrucijadas de la ciudad personajes Esa habitación consagrada (como living-room por el teatro
como Tartabul o el Negro Raúl, las módicas dimensiones anglosajón) que reemplazaba al patio del conventillo o de la
urbanas permitían situarlos con precisión convirtiéndolos en pensión de la Avenida de Mayo, es el sitio "favorito" donde
algo inocuo o en objeto de irónica admiración. Finalmente se brota y se pone a prueba la doble moral y el doble discurso de
convertían en parte del folclore como los clásicos y hasta nuestro país. Son tres los personajes que cubren la escena
protegidos "loquitos de pueblo". [25] dramática. O, si se prefiere, "el teatro de operaciones" y de
miserables estratagemas: la pareja de novios y la mirada
Pero 1930 marca uno de los momentos de mayor controladora de la suegra eventual. Planteándose una primera
desplazamiento social en la Argentina. De ahí que los tensión entre la intimidad y el cuchicheo de los jóvenes, y la
"lunáticos" o, los visionarios de Arlt con su exaltación de la autoridad de la madre de la novia. Se trata de la confrontación
fuerza y del coraje, el deseo de limpiar el mundo de toda "la permanente entre el deseo contenido que tiende a liberarse, en
inmundicia" que lo aplasta –declarándose indistintamente oposición a los límites impuestos por la suegra, típica figura
comunistas o fascistas–, o exaltando la búsqueda de sí mismo de Arlt, –así como los jefes de oficina– en quienes se
y la necesidad de algo nuevo y prodigioso, se quedan en largos depositan los valores consagrados. La disciplina oficial
discursos, en ademanes desproporcionados o en el fracaso requería la delegación en esos "supervisores". Son las ganas
más melancólico. La ansiedad por la "salvación" les va sometidas a "la censura", a los tabúes y las prohibiciones. Las
alterando, incluso, la posibilidad de un art de vivre. El presiones morales al servicio de la obsesión por la norma.
equívoco placer de las rupturas y del vagabundeo, el sueño de
liberación personal y social, finalmente, insinúan una confusa Y como esa contraposición demora o deforma cualquier
religiosidad. "efusión" erótica, el resultado es un clima cargado de
equívocos connotados por la práctica del disimulo de los
La otra vertiente de esta peculiar literatura salvacionista se buenos modales. Una etiqueta, en fin, de la impostura, donde
verifica en esa coyuntura en la secuencia que va de He visto a las convenciones vinculadas al código institucional se
Dios de Defilippis Novoa desde una perspectiva que va imponen sobre cualquier espontaneidad que inexorablemente
clausurando el grotesco criollo, pasando por Cara de Cristo se convierte en infracción. [27]
de Miranda Klix, hasta desembocar en Regreso a Dios de
Roberto Mariani y Jesús en Buenos Aires de Méndez Calzada. Con palabras menos suntuosas: se trata, centralmente, de una
Y será el impacto del Congreso Eucarístico Internacional de postergación indefinida o de una serie de concesiones
1934 el que catalice esta serie. episódicas y sigilosas que van degradando la relación en El
amor brujo entre Balder y su novia. La realización de los
Así como las entonaciones de total desaliento que cubren la deseos mas legítimos, al verse oprimida por la legalidad
producción de Arlt en esta circunstancia, llega a convertirse domestica oficializada, se va deformando en encubrimientos,
en un lugar común, incluso con mayor énfasis (aunque dobleces y enfermedades. De las cuales la mis significativa es
disimulado en un presunto sarcasmo) en Camas desde un peso la histeria de Irene, entendida como "apogeo de la moralidad
de Enrique González Tuñón y, con mayor precisión, en el burguesa".
personaje Lobo, "el desequilibrado", de Dan tres vueltas y
luego se van de su hermano Raúl. [26] Otra de las obsesiones arltianas –el viaje– aparece aquí con
una serie de rasgos que combinan, a la vez, las categorías
pequeñoburguesas y los afanes por el despegue entendidos
12. "El amor brujo" (1932) como "correlaciones de fuerza" donde se entre juegan tácticas,
esperas, maniobras, lances y ofensivas. Las primeras se
"En lugar del prometido cross a la mandíbula, se intenta subrayan por los perfiles inherentes a "la luna de miel",
ganar por cansancio, por puntos [...]" paradigma decisivo de ese nivel social: son vacaciones
ANIBAL JARKOWSKY, privilegiadas por las escenografías "románticas" que tienen
que emitir atardeceres, veladuras, playas y aborígenes, por la
La novela "mala" de Roberto Arlt, 1989 urgente necesidad de borrar cualquier señal de desabrimiento,
hartazgo o materialidad en ese itinerario que necesariamente
Hay un desplazamiento fundamental en los escenarios
debe celebrarse como "un ideal".
privilegiados y en los personajes de El amor brujo en relación
a las tres novelas anteriores de Arlt: ya no se trata de la En cuanto al despegue, en esta última novela de Arlt,
marginalidad de los actores, sino de la franja del "bienestar"; ineludiblemente implica "el tomar distancias" respecto de la
mirada vigilante de la suegra y poder, por fin, entregarse a "la lo contrario. Bastaría una cita de Aníbal Ponce para advertir
intimidad de la pareja". Recurso que en este caso se va que el moralismo y las apelaciones al "buen gusto"
organizando tácticamente como emboscadas, ofensivas, condicionan la perspectiva del discípulo mayor de José
represalias, treguas y, ya sobre el cierre, con una capitulación Ingenieros. Habría otros ejemplos adversos. Pero
aparente. Secuencia que además de provocar en el lector una probablemente el más agresivo fue Lázaro Liacho en
inquietante sensación de complicidad, alude a una suerte de Palabras de hombre (1934), libro donde se encarnizó con Arlt
cordón umbilical mediante las postales que se le enviaran a "la desde una óptica esteticista, cuestionando El amor brujo por
señora mayor" diluyendo la violencia de la separación de la sus deficientes lecturas de Freud y por sus defectos de
novia (prolongando algún fleco de la "autoridad doméstica") composición. [29]
y, al mismo tiempo, corroborando los lugares exóticos que se
van a visitar. Se apunta de esa manera a una santificación Desde la vertiente generacional, Leónidas Barletta en la
social que se legitimara al regreso frente a los ojos revista Nosotros, en diciembre de 1926, fue quien inauguró
"asombrados y envidiosos de los parientes y amigos" que no una evaluación más generosa y sagaz; y si Álvaro Yunque y
han podido viajar. [28] Miranda Klix lo incluyen a Roberto Arlt, valorizándolo, en su
antología de Cuentistas argentinos de hoy (1929), Ramón
Corresponderla, si es que se tratara de recuperar las Doll, en la revista Claridad (enero de 1930), se ocupa
significaciones coyunturales de la pareja de novios y de la elogiosamente de Los siete locos. Así como Cayetano
presencia autoritaria y grotesca de la suegra, repasar, además Córdova Iturburu, director de la revista Actualidad Argentina
de los sainetes tan divulgados como No hay suegra como la no solo publica un adelanto de Los lanzallamas, sino que lo
mía, las tiras cómicas publicadas en La Nación y en El Hogar, rescata positivamente además de señalar que con "Roberto
que se encarnaban en figuras tan paradigmáticas como Pancho Arlt, la ciudad y el hombre alcanzan, por primera vez entre
Talero y su mujer, y en Trifón y Sisebuta. Caricaturas, nosotros, rigurosa identificación con la realidad [...] y el
sobresaturadas a veces que no se limitaban a su difusión panorama de ciertos barrios porteños puede compararse, por
periodística, sino que invadieron la escena teatral. fin, libre de pintoresco convencionalismo".
Constituyéndose así no solo en el contexto social más amplio
de la suegra de El amor brujo de Arlt, sino en antecedente de Desde su muerte en 1942, prácticamente hasta la aparición del
la difusión masiva de ciertas figuras que serán desplazadas trabajo de Raúl Larra, Roberto Arlt el torturado (1950) –
desde la televisión al teatro. definido quizá por un excesivo ímpetu anexionista–, las
versiones criticas parecían correr por un par de obvios
Pero El amor brujo si algo recupera es la presencia de la andariveles: quienes cuestionaban "la incorrecta escritura" de
ciudad, despiadado y deslumbrante encuadre del "romance" Arlt basándose en sus presuntos desconocimientos
entre el ingeniero Balder y su "noviecita" Irene. Buenos Aires, gramaticales o en sus errores ortográficos (teniendo en cuenta
definitivamente, ha dejado de ser la gran aldea; también ha sus originales), y quienes lo exaltaban por un neto
dejado atrás "la Fenicia del Centenario", y ya es reconocida izquierdismo literario que llegaba a superponerlo, sin ningún
como Aldea millonaria por Enrique Loncan (ese Roberto Arlt tipo de matiz, con el eje temático del grupo de Boedo.
de los barrios "pitucos"). Pero, sobre todo, como la metrópoli
por la acumulación topográfica de los años 30, donde Corrían los años en que todavía Enrique Larreta era
conviven algunos residuos coloniales y el eclecticismo considerado "el caballero de las letras", y Don Segundo
arquitectónico de 1880, con ciertos ejemplos del art nouveau Sombra la novela argentina más representativa. Advirtiéndose
de 1900, sumados a notorios productos ejecutados según los que ni Borges figuraba aun en ese canon oficial como
modelos del art deco. Dinámico y agresivo antecedente de la supuestamente acatado. Y por cierto que en este orden de
"Buenos Aires posmoderna" con que se va cerrando el siglo cosas, correspondería repasar una revista literaria encabalgada
XX. sobre los años 50 como Buenos Aires literaria para confirmar
esta versión. [30]

Porque habrá que esperar un número especial de Contorno, de


13. Entre Aníbal Ponce y Cortázar mayo de 1954, para encontrar una serie de críticas que,
dejando de lado los cuestionamientos escolares o las
"¿De qué manera debo escribir para mis lectores? Porque
exaltaciones de amigos, plantea la posibilidad de considerar a
unos opinan blanco y otros negro."
Roberto Arlt, realmente, como un novelista emblemático
ROBERTO ARLT, 1929 contrapuesto al populismo filantrópico del boedismo así como
al academicismo más convencional impregnado de un
"Los siete locos de Roberto Arlt, constituye la mejor novela
formalismo banalizado.
que se ha escrito en este país en los últimos años.”

RAMON DOLL, en Claridad núm. 198, 11 de enero de 1930 A partir de ese momento –que puede ser considerado una
mutación en la crítica–, se va publicando una secuencia de
La izquierda tradicional, desde el comienzo de la producción trabajos rigurosos que, vinculados en su mayoría a la puesta
literaria de Arlt, no fue precisamente comprensiva. Más bien al día de Contorno, revelan sucesivas lecturas que van desde
Sartre y la fenomenología de Merleau-Ponty, hasta llegar al
psicoanálisis y Foucault. Y cuyos títulos más notables son
Sexo y traición en Roberto Arlt de Oscar Massota, y el análisis
de Diana Guerrero Roberto Arlt el habitante solitario. A los
que habría que agregar dos interpretaciones más recientes, la
de Horacio González y la de Carlos Correa, Arlt literato, de
1996.

Y para ir entrecruzando esta colección de recorridos, resulta


inevitable aludir al prólogo de Cortázar a la edición de Lohle,
que si por algo se define, es por el use de dos palabras clave:
"ideario" y resentimiento. La primera parece aludir a la crítica
que le atribuye a Roberto Arlt una cierta ideología o
constelación de ideas. Pero a Cortázar le parece inaceptable –
y surge de su contexto– que un escritor tan elemental de las
características de Arlt esté en condiciones de manejar
determinadas categorías, aun cuando no las exhiba o
simplemente las aluda dejando que trabajen construyendo su
vision del mundo. Desde ya que la actitud de Cortázar se
define por su paternalismo indulgente. En lo que hace al
"resentimiento", conviene recordar que se trata de una
categoría puesta en circulación por Max Scheler, a la que el
grupo de la revista Sur y aledaños adhirió con fervor
aplicándola indiscriminadamente a "las masas" o a cualquier
escritor que depositara conflictivamente su incomodidad
fundamental en el interior de sus textos. ¿Resentimiento?,
¿Parecería, que Cortázar no reflexiono detenidamente si
Rimbaud, por ejemplo, era también un "resentido"? ¿Que era
el resentimiento pus en la cabeza? ¿Quizás una intoxicación
psicológica? Sobre todo que esa categoría, emitida en la
Argentina, y desde el poder o desde posiciones aterciopeladas,
ha incluido también a algún otro resentido de dimensiones
continentales.

Pero, en fin, y más allá de canonizaciones o de reticencias


originadas en el confort intelectual, corresponde evaluar la
novelística de Arlt no como un fetiche más o como una
referencia cosificada en algún museo imaginario. Sino como
lo que realmente representa: un desafío cotidiano a las buenas
conciencias y como un núcleo que suscita hoy una lúcida,
permanente y agresiva productividad. [31]

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