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Quipu, vol. 11, núm. 2


mayo-agosto de 1994, pp. 195-218

El sector externo y la ciencia


nacional: el conservacionismo
en México (1934-1952)
JUAN JOSÉ SALDAÑA *

Summary

Scientific nationalism and intemationalism both are realities which must be


included in 1he historical reconstructions of peripheral science. The ftrSt is
the sin~ qua non condition of the second. The historical process which al-
lowed the emergence of the first institution of research on natural resources
conservation in Mexico (1952) provides a good example of interactions be-
tween local conditions and foreing scientific initiatives. In post revolution-
ary Mexico, scientific policies concentrate govemment' s efforts in science
education and research on local problems. During the 30's and 40's in Biol-
ogy a community was created under the activism of Columbia' s University
trained biologist, Enrique Beltran. He became an intemational celebrated
conservationist and the apppropiate scientific partenaire of the Charles
Lantrop Pack Forestry Foundation to also create with Mexican private and
public financial support the Instituto Mexicano de Recursos Naturales
Renovables.

n los esfuerzos que la historiografía de la ciencia latinoamericana viene


E realizando para construir una visión positiva e históricamente correcta del
pasado científico de la región, es posible apreciar que el proceso de maduración
de las empresas exitosas exhibe la existencia de realidades que no deben seguir
siendo ignoradas por razones ajenas al propio trabajo historiográfico. Tal es el
caso de los agentes locales de indiscutible relevancia para el éxito conseguido;

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• Profesor Titular de Historia de la Ciencia y de la Tecnología. Facultad de Filosoffa y Letras.
Universidad Nacional Autónoma de Mbico.
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la domesticación local que ha seguido la incorporación de teorías, instituciones,


etc., de la ciencia foránea; así como la naturaleza complementaria de las inicia-
tivas exógenas, entre otros.
Como consecuencia de ello han quedado atrás las interpretaciones que
señalaban como causantes de las experiencias exitosas en la periferia a los
factores foráneos y sólamente a ellos. 1 Tales visiones son incorrectas porque
no es la presencia de factores exógenos o de factores endógenos aisladamen-
te considerados en las actividades científicas lo que describe el historiador,
puesto que ambos están siempre actuando en un contexto definido. Ello corres-
ponde a la naturaleza misma de la actividad científica. Desde la apertura de los
mundos geo-culturalmente cerrados que fueron el Oriente en la Antigüedad y
el Occidente hasta el Renacimiento, la ciencia se convirtió -si cabe decirlo-
en un universo abierto, y por ello internacional. Pero esto, evidentemente, no
implicó que la dimensión nacional o local fuera inexistente, ni siquiera que
quedara sujeta únicamente a la dinámica internacional. Más bien, como se afir-
mará en las conclusiones, el aspecto internacional de la ciencia ha correspondi-
do a uno de los componentes que integran al contexto local, es decir, es su
sector externo.
Para ejemplificar e intentar esclarecer esta relación de, en cierto sentido,
"todo-parte" que existe entre el contexto nacional o local y su sector externo,
he elegido un episodio de la ciencia mexicana que muestra a la dinámica cien-
tífica local (e inclusive a los personajes) en tanto que condición sine qua non de
la institucionalización de una disciplina científica, aunque realizada a través de
importantes conexiones internacionales. Se trata claramente de un caso de ma-
duración local exitosa de la ciencia de lo que se llamó la Conservación de la
Naturaleza - antecedente de la ecología actual-, en el contexto del México
postrevolucionario. Por lo tanto, mi exposición se centrará en tomo a situacio-
nes locales que al irse encadenando prepararon el despegue de la Ecología en
. México, y la suspenderé en el momento en que se puso en marcha el Instituto
Mexicano de Recursos Naturales Renovable (IMERNAR), en 1952, dejando
para otra ocasión el análisis de los modelos teóricos de la ecología y de las
formas que adoptó su desarrollo en México antes y después de su instituciona-
lización.

l . En un trabajo anterior he hecho la caracterización tanto de la historiografia de la cíencia "colo-


nial" como de la ..nacional", vtase: Juan Jo~ Saldaña. ..Acerca de la historia de la ciencía nacional", Lns
o rlg~n~s d~ la ci~ncia nacional, J. J. Saldafta (Ed.}, Colección Cuadernos de Quipu mlm. 4, México,
Facultad de Filosofia y Letras, UNAM-Sociedad Latinoamericana de Historia de las Ciencia.<~ y la Tecno-
logía, 1992, pp. 9-54
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El uctor uttmtJ y la c:itncia nawmal: el cunsuvacinnismo tn Mixic:u (1934-1952) 197

Introducción

a Revolución Mexicana estalló en 191 O. Al inicio pretendía únicamente


L dar cause a las demandas políticas de un sector de la burguesía mexicana
inconforme con la dictadura que por más de treinta años encabezara Porfirio
Díaz. Pronto, sin embargo, se volvió evidente que otros sectores de la sociedad
como el de los campesinos, artesanos y trabajadores urbanos industriales, al
sumarse al movimiento revolucionario, hacían que se desbordaran los límites
iniciales de la mera lucha por la legalidad imponiéndole a la revolución una
orientación de reivindicación social cierta.
Un hecho significativo fue que la intelectualidad mexicana participó de
manera limitada en el movimiento revolucionario mismo. Su asimilación a los
ideales revolucionarios se produjo hasta pasado cierto tiempo y de hecho fue
la obra de la generación que se formó durante la década revolucionaria y la
siguiente.1 En el caso de los científicos este proceso se retardó hasta los años
treinta y cuarenta.
Durante la década revolucionaria la ciencia se vio afectada en el funciona-
miento de sus instituciones, que el Porftriato había creado en un número impor-
tante y con una orientación básicamente positivista e imitativa de lo europeo.
Sin embargo sólo algunas de ellas desaparecieron o se transformaron para dar
lugar a nuevas. 3 Por lo que a la educación superior se refiere, la Universidad
Nacional, que fue reabierta en 1910 después haber sido clausurada por más de
cuarenta años, tuvo una vida incierta durante ese período. La enseñanza cientí-
fica propiamente dicha, a pesar de algunos intentos débiles, no registró progre-
sos significativos sino hasta los años treinta.
Al iniciarse la década de los veinte el país entró a una nueva época en todos
los órdenes. En el terreno científico empezó a gestarse la nueva generación de
científicos a cuyo cargo quedaría la conformación de la ciencia del y para el
México postrevolucionario. A esa generación pertenecieron, entre otros, el físi-
co Manuel Sandova1 Vallarta (nació en 1899), los físico-matemáticos Alfonso
Nápoles Gándara (nació en 1897), Carlos Graeff (nació en 1911) y Alberto Ba-
rajas (nació en 1913), el médico-higienista Manuel Martínez Baez (nació en
1894), el fisiólogo José Joaquín Izquierdo (nació en 1893) y el biólogo Enrique
Beltrán (nació en 1903). Todos ellos hicieron estudios de especialización o

2. Daniel Costo Villegas, en su autobiografia. señala al respecto: '' ...jóvenes ya de diecinueve años,
presintieron desde 1915 que sur¡ra ante su" ojos un Mtxíco nuevo, en cuya forja podlan y debfan partici-
par... advirtieron el gran vacío intelectual que exhibra el grupo revolucionario victorioso, y creyeron poderlo
llenar en beneficio del país". D. Cosfo ViiJegas, Mtmorla$, 2a. edición, Mtxico, Secretaría de Educación
Pública, 1986. p. SO.
3. Vtase: Roberto Moreno de Jos Arco!l, Ensayos eh Historia de la Ciencia y la Ttcrwlogfa en Ml.xico
(Capítulo: Ciencia y Revolución Mexicana), M6xico, UNAM, 1986, pp. 143-163.
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formativos en países europeos o en los Estados Unidos, asimilando una concep-


ción moderna de la ciencia y distinta a la que había prevalecido en México hasta
entonces." Al igual que otros de sus connacionales estos científicos alcanzaron
renombre internacional por las contribuciones que realizaron en sus respectivos
campos. En México, además, fueron los introductores de un nuevo ethos cientí-
fico de carácter académico a través de la creación de instituciones de investiga-
ción y de docencia especializadas, de sociedades científicas y de publicaciones
con una defmición disciplinaria. Fueron científicos como ellos quienes confor-
maron de hecho a la actual comunidad científica nacional.
Pero las características sociales que harían de México un país moderno sólo
se perfilaron con claridad basta los años treinta. Entre otras, estuvieron las si-
guientes: estabilidad política y hegemonía del poder central; inicio de la recupe-
ración económica y demográfica; institucionalización de algunos logros revolu-
cionarios como el reparto de la tierra y la educación pública gratuita;
consolidación del grupo civilista en el poder merced a la realización de alianzas
con obreros, campesinos y sectores medios de la población; desarrollo urbano
en varios puntos del país, crecimiento de la planta industrial y desarrollo de
obras de infraestructura; nacionalización del petróleo, etc. En estas condiciones
el ámbito científico nacional empezó exhibir también una dinámica importante,
siendo entonces cuando los científicos entraron en la escena pública para reali-
zar lo que muchos de ellos concibieron como "su función revolucionaria".
Para ello fue importante el apoyo que recibieron del gobierno, el cual creó
establecimientos dedicados a la investigación científica y a la formación de cien-
tíficos y técnicos. Entre los primeros, y relacionados con el área biológica de la
que me ocuparé en los sucesivo, están el Instituto Biotécnico ( 1934) y el Institu-
to de Salubridad y Enfermedades Tropicales ( 1939). En el área docente se inte-
gró, en 1937, el Instituto Politécnico Nacional el cual contaba con una Escuela
de Ciencias Biológicas. En cuanto a la universidad, en 1929 se concedió la auto-
nomía a la Universidad Nacional. Hacia 1930 se puso en marcha un modelo

4. M. Sandoval Vallarta estudió ftsica y m.aterMticas en el Massacbusetts ln.~titute of Technology


(MIT) y realizó estudios con Einstein y otros fhicos notables de la tpoca en Berlín y Leipzig; fue becario de
la fundación Guagenbeim entre 1927 y 1978. A. Nápoles Gándara fue becario de la Fundación Guggenheim
(l930..1933) para realizar estudios de matem4ticas en el MIT. C. Graeff hizo estudios en Alemania y se
doctoró en ffsica en el Mrr. A. Barajas hizo sus estudios en Mtxico y en 1944 recibió la beca Guggenheim
para trabajar con Birk.hoff en H.arvard. J. J. Izquierdo fue becado, en 1927, pcu el Instituto de Higiene
(M6xico) para hacer estudios en Harvard, Comell, Columbia, Jobns Hopkins y Pennsilvania, y posterior-
mente en Cambridge y en Colonia. M. Martínez Báez hizo estudios de especialización en Pañs, Hamburgo,
Madrid y Roma. E. Belttúl fue becario de la Fundación Guggenbeim ( 1931 -1933) y se doctoró en Biologra
en la Universidad de Columbia. Acerca de las fundacío~ filantrópicas norteamericanas y el fomento de un
nuevo tipo de "investigación individual" vs. el apoyo a instituciones de.~ de la Primera Guerra Mundial,
vWe: Stanley Coben, ..American Foundations as Patrons of Science: The Commibnent to Individual
Research'\ The Sciences in t~ Amuican Context: New Perspectives. N. Reingold (Ed.), Washington,
Smithsonian lnstitution Press, 1979.
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El sector UJtmw y la citnda nacional: el con.fervacionisni(J en Mixico ( 1934-1 952) 199

universitario de desarrollo científico el cual incluía a la Facultad de Ciencias


como centro de enseñanza superior en el área científica, y a varios institutos de
investigación.s Pero, para la nueva universidad el arranque fue difícil y la de los
treinta fue una década azarosa y de enfrentamientos ideológicos y políticos cons-
tantes con el Estado.6 Este, por su parte, ante la imposibilidad de someter a la
universidad1l sus designios concibió un modelo diferente -no universitario--
para la actividad científica que él mismo promovería basado en la investigación
aplicada a la solución de los problemas nacionales.
El general Lázaro Cárdenas fue Presidente de México entre 1934-1940. Desde
su campafia presidencial hizo evidente su preocupación por los problemas so-
ciales del país y por desarrollar una política de apoyo a los trabajadores. La
presencia entre sus más cercanos colaboradores de destacados políticos e inte-
lectuales de izquierda aseguró su implantación efectiva. Para la elaboración del
programa de gobierno, el partido que postulaba a Cárdenas convocó a la partici-
pación de diferentes sectores sociales en la preparación de lo que se llamó el
Plan Sexenal de Gobierno. Este fue el primer intento de planificación del desa-
rrollo socioeconómico de México y en él es notable el interés que se manifestó
por la promoción de la ciencia y la técnica como factores de desarrollo. Ello
resultaba normal si se cortsidera que en la tradición del pensamiento socialista
existe un énfasis puesto en el valor de la ciencia y de la técnica por cuanto
contribuyen directamente al desarrollo de las fuerzas productivas. En México,
en esos años, las referencias a lo que entonces se llevaba a cabo en la Unión
Soviética en ése y otros terrenos eran frecuentes, y la primera sociedad socialis-
ta de la historia constituía también en materia de utilización de la ciencia un
ejemplo a tener en cuenta para una sociedad que, como la mexicana, había rea-
lizado igualmente una revolución social.7

S. Incluyendo uno de Biología que quedó a cargo de 1.saac Ochoterena ( 188.S-19SO). Este instituto se
formó a partir de la Dirección de EstudiO! Biológicos que bab(a sido creada en 191S. A su vez &ta había
sido el resultado de una reforma del antiguo Instituto M~co Nacional fundado en 1888 y las adiciones del
Museo de Historia Natural (1910) y del Museo de la Comisión Geo¡rtiico Exploradora (1878). Vúse:
Enrique Bellñn. "'i.rección de Estudios Biológicos y su continuación el Instituto de Biología", Anales d~ la
Socudad Mexicana tk Historia dt la Ci~ncio y tk la Ttcnologfa, 1 ( 1969), pp. 1OS-142.
6. V&se: Victoria Lemer, lA educaci6n socialista, M¿xico, El Colegio de M~xico, 1979, pp. 148-
174.
7. Vbse: Rosalba Casas, El ~stado y la polftica de la ciencia tn Mixico, M~xico, DS-UNAM. 1985,
p. 26, quien identifica a Luis Enrique Erro (ingeniero) y a Narciso Bassols (abogado) como los dos peiSo-
najes que más influyeron en la adopción de un modelo de tipo "sovietico" para la organización de la
ciencia y la educación superior en el país. Sobre la inftuencia sovi~tica en algunos de los poUticos mis
destacados del cardenismo, v~: Víctor Manuel Villasei'ior, Memorias de un hombre dt izquierda, vol.
J (Del Porfiriato al Cardenismo), M~xico, Editorial Grijalbo, 1976. El propio V. M. Villaseftor fue miem-
bro del Consejo Nacional de la Educación Superior y de la Investigación Científica, creado por Cáidenas
el 31 de diciembre de 193S.
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200 Quipu, mayo.agtJSIO de 1994

Un científico de izquierda

nrique Beltrán (1903-1994) fue un personaje hasta cierto punto típico de


E la generación de científicos de la postrevolución. 8 Realizó sus estudios
básicos y profesionales en los convulsionados años de la revolución, obtenien-
do en 1926 el título de Profesor Académico en Ciencias Naturales, Botánica y
ZoologÍa en la universidad (lo cual le significó pasar a ser el primer profesional
de la biología en México, pues sus antecesores siempre habían tenido otro ori-
gen profesional). En 1933 obtuvo un Ph. D. en Zoología en Columbia University.
Desde 1922 Beltrán se había incorporado a la Dirección de Estudios Bioló-
gicos, a cargo del distinguido naturalista Alfonso L. Herrera ( 1869-1942), con
el carácter de Preparador del Museo Nacional de Historia Natural y más tarde
como Especialista en Microbiología. En 1926 recibió de Herrera la comisión de
crear en el puerto de Veracruz la que fue la primera Estación de Biología Mari-
na en el país. Aunque este establecimiento tuvo corta vida, para Beltrán, sin
embargo, esta oportunidad constituyó una valiosa experiencia que le pennitió
entrar en contacto con el tema de las pesquerías y establecer sus primeras rela-
ciones con científicos del Instituto Oceanográfico de Francia y con zoólogos de
los Estados Unidos.
Al igual que otros intelectuales de la época, Beltrán fue sensible y reactivo
al ambiente reinante de cambios que enterraban al antiguo régimen y hacían
nacer otro nuevo. La crítica social y política fueron comunes entonces y estu-
vieron enmarcadas por el anticlericalismo, el agnosticismo fuosófico, el ateís-
mo y el socialismo. Fue asf que, al igual que otros naturalistas, destacadamente
su maestro Herrera, Beltrán participó activamente en organizaciones de lucha
social como la masonería, el movimiento obregonista y, más tarde, en el Partido
Comunista. Por su cuenta promovió también una asociación anticlerical en la
que tenía a su cargo la publicación del periódico de la misma -La Sotana-, en
la época en que se produjo en México un levantamiento armado de los grupos
clericales de la región central del país en contra de la política gubernamental de
separación de la Iglesia y el Estado.
Al empezar la década de los treinta Beltrán se encontraba en una situación
que él mismo juzga de crítica por "no tener mucho en que ocupanne,.9 En efecto, la
Dirección de Estudios Biológicos como tal había desaparecido al incorporarse a
la universidad -ahora autónoma-, y quedar en manos de un grupo antagónico

8. EJti~te un libro autobiográfico de Enrique Beltñn: Mtdio slg/(1 de rtctJerdos d~ un biólogo mtxi·
cano, M~xico, Sociedad Mexicana de Historia Natural, 1977. Su archivo personal seencuenrra deposita·
do en el "Centro de E.~tudios Dr. Enrique Beltrú" (CEDES, siglas con las que lo ci~ en adelante), en el
IMERNAR, en la ciudad de M~xico.
9. Enrique Beltrán, Mtdio .tigú1.... op. cit., p. 90.
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EJ sector UJU7to y la citnda naciofllll: el coruervacionisnw en Ml.xico (1934-1952) 201

personal e ideológicamente a Herrera y a Beltrán, lo cual impedía a éste reinte-


grarse a sus actividades de naturalista. Ideológica y políticamente las cosas tam-
poco iban bien para Beltrán. En 1929 se separó de la masonería por la tibieza de
ésta frente al problema religioso; por otra parte, el político de su simpatía y del
cual fue colaborador durante su campaña reeleccionista a la Presidencia de la
República, el general Alvaro Obregón, fue asesinado en 1928. Igualmente, su
militancia anticlerical lo había llevado a enfrentarse con el gobierno de Pascual
Ortíz Rubio, y hasta sufrir cárcel por ello; y, por si todo esto fuera poco, el
Partido Comunista en 1931lo expulsó de sus filas por haber aceptado una beca
de la fundación Guggenheim de los Estados Unidos 'para realizar un año· de
estudios en ese país. El único aspecto positivo y trascendente de esos años fue
su incorporación como Profesor de Zoología en la Escuela Nacional Preparatoria
de la universidad, en una cátedra que serviría por más de treinta años.
Beltrán permaneció año y medio en los Estados Unidos a partir de enero de
1932 haciendo estudios en la Universidad de Columbia Fue aceptado para rea-
lizar un Ph. D. en Zoología con el prestigiado protozoólogo Gary N. Calkins.
Esta estancia en los Estados Unidos resultó muy provechosa para nuestro cien-
tífico pues le permitió completar su formación como biólogo al trabajar en los
mejores laboratorios de hidrobiología y protozoolotía entonces existentes, como
el de Biología Marina de Woods Hole,10 en bibliotecas especializadas como la
de Columbia, en magníficos Museos de Historia Natural como los de Nueva
York y Washington, y bajo la guía de eminentes científicos. Igualmente, pudo
entrar en contacto con la vida académica americana que en aquellos años avizo-
raba ya una recuperación bajo el impacto del New Deal roosveltiano, al consi-
derar a la investigación científica como un recurso nacional, 11 y que en las áreas
asociadas a la biología, agricultura, medicina, conservacionismo, etc., que atraían
la atención de Beltrán, conseguiría éxitos notables que la pondrían a la vanguar-
dia internacional. 12 Muy importantes fueron también las relaciones profesiona-
les que estableció con científicos y con instituciones científicas americanas que
con gran celo cultivaría durante toda su vida.
No menos importante fue para Beltrán el conocimiento y la familiaridad
que llegó a adquirir de las condiciones materiales de trabajo existentes en las
instituciones norteamericanas de investigación biológica, así como de los valo-
res académicos y hábitos profesionales de la comunidad científica. Todo ello

10. Woods Hole, en Massachusens. era un imponante centro de invC$ti¡aeiones que reunía a C$pecia-
listas de diferentes países y donde Caikins impartía un curso todos los verano~. Vúse: Detlev W. Bronck.
"Marine Biological Laboratoy: Origins and Patrons", Science, 189 (1975), pp. 613~17 ; Franck Rattray
Lillie, The Woods Hole Marine 8iological1Aboratory, Cbicago, University of Chica¡o Press, 1944.
11. Vta.~: A. Hunter Dupn:e, Science i11 the Federal Govemmtnt. A History of Policies and Aclivitles,
Balrimore, Tbe Johns Hopkins University Ptess. 1986, p. 3SO.
12. ldtm., pp. 362 y siguientes.
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contrastaba notablemente con el atraso que entonces existía en México, y por


ello Beltrán en su autobiografía dice que se "deprimía" al hacer comparaciones.
En efecto, en México faltaban centros de enseñanza y de investigación bien
dotados, personal especializado con emolumentos decorosos, bibliotecas mo-
dernas y revistas en donde publicar los resultados de investigación. Igualmente
se adolecía de un ambiente académico y profesional, y sí, en cambio, se vivían
en el ámbito de la biología frecuentes disputas y rivalidades personales como la
que se generó entre Herrera y Ochoterena cuando se creó el Instituto de Biolo-
gía en 1930. Por ello, señala Beltrán, " ...cuando vi el panorama que prevalecía
en los Estados Unidos, y lo mucho que en México quedaba por hacer, decidí
poner a un lado cualquier consideración personal y hacer cuanto estuviera en mi
mano para crear en nuestro país un clima de armonía que consideraba indispen-
sable para el progreso de la biología." 13
Como, por otra parte, Beltrán tuvo un buen desempeño como estudiante en
Columbia logrando inclusive hacer un importante hallazgo -una nueva espe-
cie de protozoario-- que fue publicado en una revista especializada, 14 a su re-
greso a México contaba con magníficas recomendaciones y con una experien-
cia sumamente valiosa que le permitieron convertirse gradualmente en el líder
académico que necesitaba entonces la biología mexicana.

Construyendo la ciencia nacional

n junio de 1932 su antiguo profesor y jefe, y ahora desplazado de la activi-


E dad científica oficial, el farmacéutico de profesión y distinguido naturalis-
ta Alfonso L. Herrera, escribía a Beltrán, quien radicaba aún en Nueva York,
diciéndole: "Insisto en que haga U. todo lo posible por no regresar a este rincón
del mundo donde la ciencia nunca ha tenido amparo y donde le esperan grandes
amarguras." Aunque, prudentemente, le recomendaba también: "Procure U. como
yo lo hice, adquirir el mayor número posible de libros, que aquí no se consiguen
y luego son de una grandísima utilidad". ts
En noviembre de ese mismo afio, Beltrán le escribe a Herrera mencionán-
dole que ha encontrado artículos suyos sobre química coloidal en la bibliografía
que se utiliza en el curso de Protozoología Superior en Columbia, y que los
había hecho notar a sus profesores " ...con la natural satisfacción de poder de-
mostrar que en México somos también capaces de hacer algo"; y pide a Herrera

13. Enrique Beltñn. Medw siglo... , pp. 118 y 119.


14. Enrique Beltrúl, "Gruberla calkinsi sp. nov., a brackisb-water ciliate from Woods Hole, Mass.",
Biological Bulútin, 44 (1933), pp. 21-27.
1S. Carta de Alfonso L. Herrera a E. B. del 29 de junio de 1932, CEDEB.
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El sectoruumo y 14 cimcia nadonal: el conservacionismo en Múleo (1934~1952) 203

que le envíe un retrato suyo para mostrar a las personas que le preguntan por su
trabajo sobre plasmogenia y origen de la vida. 16 Herrera, sin embargo, nada
animoso le contesta días después: "Allá dan muchos premios y con uno de ellos
podría radicarse en ese medio, ...pues ya le he dicho que aquí le esperan las
amarguras habituales entre nosotros y nunca tendrá los elementos que abundan
en U.S." 17 Pero Beltrán, desatendiendo los consejos de Herrera y las ofertas que
recibió de Calkins para permanecer en Columbia, 18 volvió a México como fla-
mante doctor en Biología (de hecho fue el primero en México en contar con ese
grado académico) a mediados de 1933.
Para entonces, como hemos dicho, estaba ya en marcha la campafta presi-
dencial de Lázaro Cárdenas y la elaboración del Plan Sexenal de Gobierno, en
el cual participaban algunos amigos y antiguos camaradas de Beltrán como el
economista Mario Sousa y el ingeniero Alfonso M. Jaimes. Estos lo invitaron a
participar en el diseño de una reforma para la Secretaría de Agricultura. Beltrán
intervino para proponer la creación de un establecimiento de investigación rela-
cionado con los aspectos biológicos que debería manejar la Secretaría. Ante el
escepticismo que en él existía respecto del futuro de la universidad, esta posibi-
lidad le entusiasmaba pues la consideraba "prometedora''. 19 Sus ideas fueron
aceptadas y el lo. de enero de 1934 inició actividades el instituto proyectado
por Beltrán bajo el nombre de Instituto Biotécnico, quedando él mismo encar-
gado de la dirección así como de la jefatura de la Sección de Hidrobiología.
Este establecimiento daba a Beltrán la oportunidad de coordinar un centro de
investigación biológica no universitario, así como regresar a las actividades de
investigación en el país en un área nueva: la hidrobiología.20
El Instituto Biotécnico fue concebido por Beltrán de acuerdo con la ideolo-
gía del régimen cardenista que, por otra parte, era también la suya. El objetivo
fundamental del instituto era realizar investigación biológica aplicada para con-
seguir, según un documento de la época elaborado por él mismo, ''una repercu-
sión social revolucionaria". En la filosofía de la institución es menester, escri-
bía, que "el concepto de UTll..IDAD, derivado de la posibilidad de aplicación

16. Carta de E.B. a A. L. Herrera del24 de noviembre de 1932, CEDBB.


17. Carta de A.L. Heaera a B. B. del29 de noviembre de 1932, CEDBB.
18. Enrique Bellrin. M~dio siglo... , p. 11 S.
19. Carta del 6 de noviembre de 1933 de E. B. a Robert Chambers (profesor del Departamento de
Biolo¡ía de la Ncw York University): " In the University we have had lots of ttouble for many tbings. The
institution, tbat formcdy was under Federa.l management., and then managed by itself, but with Oovcmment
money, is now, from thrce weeks ago a privaae institution. And that mcans a complete cbange on the situation,
about the future of wtüch 1 feel rather skeptical ... En cambio, su futuro en la Secretarla de Agricultura lo
encontraba •-very promisin¡...
20. Enrique Beltrán, "Instituto Biotknico". Anales de la Sociedad Mexicana ck Historia de la Ciencia
y de la Tecnologfa, 1 (1969), pp. 163-184,
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204 (luip~ . ffll.lYo-agostn tk 1994

inmediata, presida todas las labores del Establecimiento'' .21 Pero esta concep-
ción no implicaba ningún simplismo en cuanto a la investigación que deberla
desarrollarse, pues en el instituto se distinguirían claramente las labores de ser-
vicio tales como las consultas, diagnósticos, preparación y control de productos
veterinarios y agrícolas, etc., de las de investigación propiamente dichas. Las
labores de investigación quedaban definidas como aquellas "indispensables para
lograr el conocimiento de nuestros recursos naturales, animales y vegetales ...";
de donde la denominación "de aplicación inmediata" significaba la utilización
de la investigación científica rigurosa al conocimiento del entorno. Era mani-
fiesto que se trataba de un centro de investigación acorde con los pustulados de
la Revolución Mexicana, es decir, en donde el nacionalismo y el carácter
reivindicatorio privaban, y por lo tanto los trabajos del instituto deberían
empleárseles como uanna de propaganda revolucionaria". Era menester mos-
trar que la Revolución "no es un postulado abstracto y sin vida, ni un simple
cambio político en la administración, sino que es un esfuerzo organizado para
ayudar al proletariado de la ciudad y del campo a mejorar sus condiciones de
vida ... .la ciencia, con un criterio socialista ha dejado de ser una simple labor
especulativa, para convertirse en un servidor de las necesidades de la colectivi-
dad." Igualmente la ciencia, pensaba Beltrán, mostraría que con su auxilio se
mejoran las actividades productivas en el campo llevando al campesino na la
conclusión de que el laboratorio y el campo experimental son más útiles que la
Iglesia, y que es de resultados más efectivos el recurrir· a la ciencia en su brega
diaria por la vida, que hacerlo al Dios hipotético que sólo es hijo de su ignoran-
cia." Lo que no era sino un reconocimiento bastante objetivo del estado de atra-
so social, educativo y tecnológico en que se encontraba gran parte de la pobla-
ción del país.
Beltrán, guiado por estas ideas, organizó el instituto y contrató al personal
·técnico y científico que habría de integrarlo. Contando con el apoyo del propio
Cárdenas,22 Beltrán diseñó y puso en marcha los trabajos para la creación de
una Estación Limnológica en el lago de Pátzcuaro (Michoacán) como parte del
instituto, y cuyo objetivo era fomentar la riqueza pesquera del lago a través de
la investigación hidrobiológica. Igualmente Beltrán emprendió una Lista de pe-
ces mexicanos y otros trabajos hidrobiológicos en varias presas y lagos del país.23
A pesar de un inicio tan prometedor, el instituto contaba con muy escasos

21 . Documen10 mecano¡ráfico fechado y finnado por E. B. el 3 de diciembre de 1934, titulado "Cam·


pos de actividad en los que preferentemente debe desarrollar su~ labores el ln.11titu10 Biottcnico, para que
tstas tengan una repercusión social revolucionaria", 8 pp., CEOEB.
22. Quien. por ejemplo, siendo alln candjdato presidencial puso a di~posición del lnstitulO Biot6::nic0
un terreno para el establecimiento de la Estación Limnoló¡ica en el Lago de Pitzcuaro. Telegrama de Uzaro
CMdenas del 24 de mayo de 1934 allng. Antonio Rojas García. CEOEB.
23. Enrique Beltñn, Usta de peces mexicanos. M~xico, Instituto Bio~i'co (mimeo}, 1934.
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El u ctor txttmo y la dtncia nacional: tl con.suvacionismo tn Mlxico (1934-1952) 205

recursos técnicos y económicos, y sí, en cambio, con muchas trabas burocráti-


cas que dificultaron que se realizaran las acciones de investigación científica
previstas. Por lo que al producirse, además, el cambio de titular de la Secretaría
de Agricultura, de donde dependía el instituto, al poco tiempo de haber inicia-
do éste sus actividades, Beltrán tomó la decisión de retirarse del instituto re-
nunciando al mismo a un año de su creaci6n.2._
El mismo año de 1934 Beltrán propuso a la Escuela Nacional de Agricultu-
ra la creación de la Cátedra de Zoología Cinegética e Hidrobiología de la que él
mismo se hizo cargo.25 Esta cátedra fue la primera que se impartió en el país con
un criterio conservacionista y Beltrán escribió un texto para su enseñanza.26 Pa-
reciera que la formación biológica de los profesionales de la agricultura consti-
tuía para Beltrán el primer paso que pensaba debería darse dentro de una estra-
tegia de largo plazo para formar a la comunidad técnica y científica en el campo
de la biología. Pues, en efecto, a partir de 1935 llevó a cabo una intensa labor
magisterial para introducir la enseñanza de la biología moderna y de la que era
su especialidad, la protozoología, en la Escuela de Graduados de la Facultad de
Ciencias, en la Escuela Nacional de Maestros, en la recién creada Escuela Na-
cional de Ciencias Biológicas del Instituto Politécnico Nacional (en cuya con-
cepción participó activamente) y en la Universidad de Nuevo León en donde
ejerció gran influencia y fue profesor extraordinario. Igualmente fue un activo
promotor de la creación de la Escuela Normal Superior y, dentro de ella, de la
especialidad de biología.
Al iniciarse el gobierno de Cárdenas, en diciembre de 1934, en la Secretaría
de Educación Pública se creó una comisión técnica consultiva sobre las nuevas
orientaciones que debería seguir la educación en el país con la denominación de
Instituto de Orientación Socialista, a la que fue invitado Beltrán con el carácter
de vocal. En 1937, dentro de la misma secretaría, Beltrán fue designado Jefe del
Departamento de Segunda Enseñanza. Entre las responsabilidades que implica-
ba el cargo estaba la de la implantación del programa de educación socialista en
las escuelas secundarias, el cual derivaba de las nuevas disposiciones constitu-
cionales en la materia. Aquí nuevamente se percibe el propósito de Beltrán de

24. Sobre los motivos "burocrático~·· de su renuncia v&se: Enrique Beltrán, "Instituto Biotécnico",
op. cit.
2.5. Véase: Oficio de E. B. al Dr. José G. Parres, Subseaet.ario de Agricultura y Fomento, del 16 de
enero de 1934, en donde sell.ala " ... he notado siempre con pena la falta de enseftanz.a sobre la materia, a
semejanza de las que se imparten en muchos planteles del extranjero, de los que personalmente he tenido
oportunidad de visitar en los Estados Unidos.", Archivo de la Escuela Nacional de AgricultuJa (AENA en lo
sucesivo).
26. El 26 de dicjembre de 1935 el r>mctor de la Escuela Nacional de Agricultura acusa haber recibido
el texto de E. B. "Apuntes de Zoología Cinegética e Hidrobiología", y el2 de enero de 1936 el Subsecretario
de Agricultura autoriza su impn:..,ión. (AENA).
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206 Qulpu, mayo-agqstCJ de 1994

desarrollar la enseñanza de la biología a través de, en este caso, la reforma que


promovió de los programas de biología de las escuelas secundarias y la elabora-
ción de nuevos textos para su enseñanza. 27 Beltrán insistía también en la "ur-
gente necesidad" de formar "técnicos o expertos en los distintos ramos de la
Biología" que contaran con una formación experimental, y basada en el conoci-
miento de las plantas y animales existentes en México. Para ello resultaba im-
prescindible, pensaba, el establecimiento de laboratorios de biología en las ins-
tituciones donde se enseñaba esta ciencia. De hecho, en la Escuela Normal
Superior y en la Escuela de Ciencias Biológicas se crearon dichos laboratorios a
instancias suyas.24 También de esta época data su propuesta para incluir el tema
de "Las relaciones entre los organismos y el medio, y las relaciones de los orga-
nismos entre sf' en los programas de enseñanza de la biología.29
Otro paso que se revelaría de gran trascendencia para la conformación de la
comunidad de biólogos ep el país lo dio Beltrán al convocar en 1936, conjunta-
mente con un grupo de alumnos suyos y de otros profesores de biología, a la
constitución de la Sociedad Mexicana de Historia Natural (SMHN).30 En esta
sociedad científica Beltrán asumió la ingrata tarea de su organización y de ase-
gurar su funcionamiento con el carácter de Secretario Perpetuo. Al año siguien-
te dio vida a la revista de la sociedad asumiendo en ella el papel de Director, y
publicando en el primer número un artículo de su autoría titulado "Los recursos
naturales de México. Lineamiento para una política de conservación". De he-
cho, Beltrán concebía a la propia SMHN como una entidad que por reunir a
especialistas de todas las áreas biológicas podría dedicarse al estudio y protec-
ción de los recursos naturales de México, pero considerándolos no como "las
piezas aisladas de un mosaico" sino en su totalidad.31 Durante 32 años se man-
tuvo al frente de esta agrupación que congregaba a la comunidad de biólogos
mexicanos. La revista que publicó regularmente alcanzó una importante circu-
lación nacional e internacional, y la sociedad pudo incluir como miembros ho-

27. Vúnse, por ejemplo, el nllevo programa q~~e elaboró E. B. en 1935 para el CUrso de Biología en la
Escuela Nacional de Maestros en su carácter de Vocal del Instituto de Orientación Socialista, y el Plan de
Or¡anización y Funcionamiento de la Escuela de Biología del Instituto Poli~co Nacional que elaboró
BeJtñn en 193S (en el que insiste en que los profesores hagan investigación y no sea.n "simples teorizantes
repetidores de clases"), en su calicter de miembro del Con..;ejo Consultivo de la Poli~cnica. CEDEB.
28. V~ la comllDicación que dirige E. B. al ~tario de Educación Pública en tal sentido el 20 de
mayo de 193' (CEDEB), y el "Proyecto para la creación en la Escuela Nacional de Agricultura del Museo y
l.oboruJorio tk Zhologla CiMgitica e Hidrobiologfll', elaborado por E. B. (AENA).
29. Vtase el programa del ~urso de Biología en la Escuela Nacional de Maestros", op. cit., p. 9.
30. "A los Naturalistas Mexicanos", convocatoria fechada el 20 de noviembre de 1936, que firman
conjuntamente con E. 8 .: Angel Roldm1, Director deJ Instituto de lovestigacione$ Forestales; Jos6 R. Alcaraz,
Miembro del Consejo Nacional para la Educación Superior y la Investigación Científica; Virgilo Camacho,
Profesor de Anatomfa y Fisiología en las E.~uelas Ttcnicas; y Armando Vega. del Instituto de Preparación
para Maestros de Emeftanza Secundaria. CEDEB. Esta asociación tomaba el nombre de la antigua y presti-
giada colpOI'Ición fundada en 1868 y cuyas actividades habfan cesado en 1914.
31 . Revista dt la SCJCiedad Mexicana dt Historia Natural, 1 ( 1939), pp. 33-44.
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El sector utemo y la ciencia nacional: el con.stl'llacinnismo en Múico (1934-1952) 207

norarios a muy distinguidos científicos de varios países, incluyendo a científi-


cos latinoamericanos, gracias a las relaciones profesionales de Beltrán.
Beltrán introdujo en México una ética profesional para el biólogo a través
del establecimiento de normas de rigor y seriedad en el trabajo, ya fuera de
docencia, de investigación o de aplicación del saber biológico. Por ejemplo,
insistía en la necesidad de distinguir a las carreras profesionales de las "carreras
académicas,, pues sólo éstas podían en su opinión preparar adecuadamente para
las tareas de investigación y de docencia.31 De la misma manera, insistió en la
importancia del trabajo asociativo a través de la SMHN, de la publicación de
los trabajos de investigación, del debate pliblico de las ideas, etc., y predicando
siempre con el ejemplo. Años después su papel decisivo en la formación de la
comunidad biológica en el país le sería plenamente reconocido, así como su
carácter de pionero de la biología moderna y de la ecología en México.33

El panamericanismo clentfftco

1 año de 1939 el Departamento de Salud Pública puso en funcionamiento


E el Instituto de Salubridad y Enfermedades Tropicales, previsto igualmente
en el Plan Sexenal, al frente del cual se colocó a su principal promotor, el médi-
co-higienista Manuel Martínez Báez. Se trataba de un establecimiento espléndi-
damente dotado de medios para la investigación y con una filosofía científica
nacionalista.34 Su edificio fue consbuido ex profeso, contando también con una
publicación científica propia, un ambiente de trabajo favorable, un grupo de
magníficos investigadores y otros aspectos que hacían que este instituto fuera el
mejor existente en el país. Inclusive así lo consideraban los muchos investiga-
dores extranjeros que lo visitaron.35 A Beltrán se le invitó a participar como

32. V&se, "Opinión al Dr. Jost O. Panes, Secretario de Apicultura. acerca de la reor¡anizacióo del
Instituto Biotkoico", del JO de diciembre de 1939, en donde E. B. afirma: "No dudamos, ...que existen
iDdividuos con preparación profesional y con grandes m&itos como investigadores: pero, por definición
debemos aceptar que son las carreras acadtmicas (los doctorados en Filosoffa o en Ciencias de otros pafse.s
y su equivalente) los que PreParan adecuadamente para lu labores de Investigación". CBDBB.
33. En 1969 la SMHN dedicó un ndmero de la Revista de la Sociedad Mexicana de Historia NaJu·
ral, XXX (1989) a su Secretario Perpetuo 1936-1968, el Dr. Enrique Beltrú, con motivo de su retiro del
ca,¡o.
34. Vúse: '"E Instituto de Salubridad y Enfermedades Tropicales y sus funciones", Revisw del
In.stituto de Salubridad y Enftrmetkulel Tropicahs, tomo 1 (1939-1940) en donde se afirma: " ...hoy en
dCa se busca la resolución de nuestros problemas de salubridad ya no por la aplicación ciega de normas
elementales tomadas de libros de texto o por la copia servil de !Mtodos aplicados en otros paises, sino por
la investigación cometa de nuestra propia situación, de nuestru necesidades particulares y de nuestro
recursos" (p. 6).
35. V~ase: J. Alvarez Arnú.quita, M. Bustamaate, et aL, Hiltorla de la Salubrldod y la A.si.rtencia en
Mhico, 4 votó.menea, M~xico, Sectetaña de Salubridad y Asístencia, 1960, vol. D.
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208 Qulpu. mayo-agosto de 1994

investigador y jefe del Departamento de Protozoologfa del instituto, y a él per-


teneció por espacio de 13 años sin abandonar sus labores docentes.
Ahora bien, aunque en este lapso la protozoología parecía concentrar plena-
mente la atención de nuestro personaje, pues de hecho era su especialidad y en
ella tuvo una fecunda actividad y un amplio reconocimiento internacional, fue,
sin embargo, durante este período cuando Beltrán sentó las bases del conserva-
cionismo en México e internacionalmente se le reconoció como un destacado
científico y educador del conservacionismo. Estos aspectos, sobre la base pro-
selitista y organizativa que había construído Beltrán durante los años treinta,
prepararon el siguiente y definitivo paso para la consolidación de la investiga-
ción ecológica en México en la década de los cuarenta: su institucionalización.
Con el estallido de la Segunda Guerra Mundial y el involucramiento de
México en el conflicto se crearon las condiciones para un acercamiento entre
los científicos estadounidenses y mexicanos, así como los de otros países lati-
noamericanos. El panamericanismo científico hundía en parte sus raíces en jus-
tificadas razones de estrategia militar y geopolítica, y en parte en el importante
desarrollo científico que localmente se estaba generando. Así fue, por ejemplo,
que los asuntos sanitarios cobraron gran interés para los Estados Unidos y para
las propias naciones americanas, de manera especial en lo referente a las enfer-
medades tropicales que se estudiaban en la región. Pero igualmente organismos
multilaterales como la Unión Panamericana (antecedente de la Organización de
los Estados Americanos) y algunos años después la UNESCO, se interesaron
por el fomento a la cooperación científica entre los países americanos, y la de
éstos con otras regiones, haciendo que la ciencia alcanzara dimensiones inter-
nacionales de carácter tanto bilateral como multilateral.
A principios de la década de los cuarenta un médico amigo y antiguo pro-
tector de Beltrán en la universidad, el Dr. Pedro de Alba (1887-1960), se encon-
traba a la sazón en Washington como Subdirector de la Unión Panamericana.
En enero de 1942 Beltrán le escribe para expresarle su convicción acerca de la
necesidad de una "colaboración continental" con motivo de la guerra y de un
"entendimiento cultural y científico con los Estados Unidos". En tal virtud le
solicitaba ayuda para ser introducido ante el nuevo agregado de asuntos cultura-
les de la Embajada Americana en México con quien deseaba cooperar en tal
sentido.3li De Alba no tuvo inconveniente en acceder a la solicitud de Beltrán ya
que, según señala en su respuesta, el profundo conocimiento que pose fa Beltrán
del ambiente científico estadounidense y "su criterio internacional como hom-
bre de ciencia" lo calificaban convenientemente para esta empresa. 37 Como con-
secuencia de ésta y otras iniciativas, Beltrán viajó a los Estados Unidos en enero

36. Carta de E. B. a Pedro de Alba del22 de enero de 1942, CEDEB.


37. Cana de Pedro de Alba a E. B. de14 de febrero de 1942, CEDEB.
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El sector externo y la cttncra nacional: ti constrvacionismo en Ml.xico (1934-1952) 209

de 1943, invitado por Departamento de Estado. El objetivo del viaje era hacer
una visita a instituciones científicas en varias ciudades norteamericanas y entre-
vistarse con científicos connotados de aquel país. Durante su estadía en Was-
hington fue invitado a participar en una serie de radiodifusiones en el programa
"Americanos todos" (que posteriormente se publicaría y difundiría profusamen-
. te), p~ dice Beltrán en su informe de viaje, "hacer notar el interesante am-
biente de cooperación científica que se estaba creando entre México y Estados
Unidos, y que se ponía de manifiesto con las frecuentes visitas que investigado-
res americanos estaban verificando a nuestro país (Hegner, Acker, Faust, etc.) y
las que investigadores mexicanos (Bustamante, Vargas, Ruíz Castañeda. etc.)
realizaban a los Estados Unidos."38
Aunque la mayor parte de las instituciones que visitó Beltrán durante su
estancia en los Estados Unidos fueron laboratorios y centros de investigación
dedicados a la bacteriología, parasitología, malariología, protozoología y otras
áreas vinculadas al tema de la salud, no dejó de visitar igualmente museos de
Historia Natural y Parques Zoológicos, y de entrevistarse con el Dr. William H.
Vogt39 de la División de Educación y Ciencia del Departamento de Estado. Con
Vogt trató asuntos relativos a la enseñanza de la biología (utilización de nuevas
tecnologías de enseñanza como los microfilms y los bibliofi1ms, así como la
traducción de textos de enseñanza del inglés al castellano) que con anterioridad
había ya esbozado con el mismo Vogt en una visita de éste a México en 1942.40
A él debía, además, la propuesta formal para que se le invitara a dicho viaje. El
resultado general del viaje fue excelente, pues permitió a Beltrán reanudar anti-
guas relaciones profesionales y el establecimiento de nuev.as que resultarían de
gran utilidad para sus proyectos. Fue así que, por ejemplo, un mes y medio
después de su regreso a México le escribe al Dr. Alexander Wetmore, Secreta-
rio de la célebre Smithsonian Institution a quien conoció en Washington duran-
te su viaje, informándole haber propuesto su candidatura como miembro hono-

38. " Relato e impresiones del viaje realizado por Enrique Beltrán en los Estados Unidos. a invitación
de la División de Relaciones Culturales del Departamento de Estado'', p. 3 (CEDEB); e ..lnfonne que rindió
el C. Profesor"Enrique Beltrán, Jefe del Laboratorio de Protozoologra del Instituto de Salubridad y Enfenne-
dades Tropicales, con motivo de su viaje realizado a los E.o;tados Unidos. con autorización de la Superiori-
dad y por invitación del Departamento de Estado Americano'', Archivo Histórico de la Secretaría de Salu-
bridad, Exp. personal de Enrique Beltrán. .
39. William Vogt ( 1902-1968), ornitólogo y especialista en recursos naturales y problemas demográfi-
co . Editor del Bird wrt Magazine (1935-39), Ecólogo de la Administración del Guano en Perú (1939-42),
Director Asociado de la Divi~ión de Ciencia y Educación en la Oficina del Coordinator of lnter-American
Affairs (1942-43). Jefe de la Sección de Conservación de la Unión Panamericana (1943-49), Director Na-
cional y Vicepresidente Ejecutivo de la Planned Parenthood Federation (1951-6 1), y Secretario de la
Con~rvation Foundation ( 1963-67). Autor de El Hombre y w Tierra (1944), Ruad to Survivu/ (1948) y
Peoplt ( 1960), publicaciones dedicadas al estudio de los recursos narurales y La población.
40. A esta visita y aJ contenido de la conversación se hace referencia en una ca11a de W. Vogt a E . B.
del 3 de agosto de 1942. CEDEB.
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210 Quipu, ITUiyo-agosto tú 1994

rario de la Sociedad Mexicana de Historia Natural, y que ésta había sido acepta-
da.''~ Con el Dr. Wetmore, quien era ornitólogo, inició una relación que se reve-
laría muy fructífera posteriormente, pues lo pondría en relación con los
conservacionistas americanos interesados en aves.
William Vogt se convirtió en un aliado para Beltrán y éste en un colabora-
dor y asesor de Vogt, sobre todo a partir de septiembre de 194:3 cuando pasó a
formar parte de la Unión Panamericana como encargado de la Sección de Con-
servación. Ya desde antes de que asumiera este cargo, en una visita a México en
mayo del mismo año, Vogt había tratado con Beltrán lo referente a un proyecto
conservacionista en los países americanos.42 Unos meses después, en febrero de
1944, ambos ya están trabajando para formar la Sección Mexicana del Comité
Internacional para la Protección de las Aves Silvestres.43 Beltrán, además, apro-
vechaba estas iniciativas para articularlas con sus investigaciones protozoológicas
y estudiar los parásitos sanguíneos de las aves. 44
Por cuenta de la Unión Panamericana y con los auspicios de la Comisión
Impulsora Coordinadora de la Investigación Científica de México,4' el ecólogo
norteamericano A. Starker Leopold viajó a México para realizar una investiga-
ción sobre los recursos naturales del país. Esta circunstancia fue aprovechada
por Beltrán para recomendar al visitante algunos ayudantes entre los jóvenes
científicos interesados en el tema con la fmalidad de que se prepararan en el
campo ecológico, así como para relacionarlo con instituciones universitarias,
como fue el caso de la de Nuevo León, a fm de que colaboraran para la realiza-
ción de un mapa biológico de ese Estado. 46
Apenas terminada la guerra en Europa, Beltrán fue invitado a Francia a la
conmemoración del bicentenario del nacimiento de Lamarck (sobre quien había
escrito un libro)47 . En esa ocasión recorrió también Inglaterra y otros países
europeos. Esto dio oportunidad a nuestro personaje para retomar sus antiguas
relaciones profesionales con científicos europeos y establecer otras nuevas den-
tro de la perspectiva que cada vez atraía más su atención: el conservacionismo.

41 . Carta de E. 8 . a A. Wetmore del 15 de mano de 1943, escrita en español ''recordando lo bien que
conoce usted nuestro idtoma". CEDEB.
42. Cana de W. Vogt a E. B. del29 de septiembre de 1943, CEDES.
43. Carta de E. 8 . a A. Webnore del 29 de febrero de 1944, CEDEB.
44 "Adelantos reciente~ en el conocimiento de los plasmodios de la gallinadom~stica (Gallus gallus)",
Revista de/Instituto de Salubridad y Enfermedades Tropicales, (1943) 4: 327-335; ''Protozooaóos sanguí-
neos de las aves", Anote., de la Escuela Nacional de Ciencias Bioltígicas, (1944) 3: 361-366.
45. Durante el gobierno de Lázaro Cárdenas se creó el primer organismo de polftica científica en
M~xico, el Consejo Nacional de la Educación Superior y de la Investigación Científica ( 1937). El gobierno
de Manuel Avila Camacho, en 1942. creó la Comisión Impulsora y Coordinadora de la Investigación Cien·
tífica. Vtase: Rosalba Casas, op. cit.
46. El 2 de febrero de 1945 E. 8 . escribe a Eduardo Aguirre Pequeño notificándole la presencia de
I...eopold en el país, informándole de sus proyectos y proponi~ndole la participación de la Universidad de
Nuevo León, y con ello el entrenamiento de alguno~ investigadores "en este asunto tan interesante". CEDEB.
47. Larnarclc, Intérprete de la Naturaleza, M~xico, Sociedad Mexicana de Historia Natural, 1945.
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El sector externo y la ciencia nacioMI: el conservacionisnw en Mái.crJ (1934-1952) 211

Entre los científicos del área ecológica con los que mantuvo relaciones perma-
nentes están los profesores Humbert del Museo de Historia Natural de París,
Monod del Instituto Francés del Africa Negra, Van der Berghe del Instituto de
Medicina Tropical de Bélgica; Hindle de la Sociedad Zoológica de Londres; y
Harroy de la Unión Internacional de Protección de la Naturaleza, entre otros.
En relación a los científicos de América Latina, Beltrán igualmente estable-
ció en esa época contactos y colaboración con conservacionistas de varios paí-
ses a quienes había conocido en reuniones en el extranjero o a través de sus
trabajos. Entre otros están Enrique Spam y José Yépes de Argentina, J. Pérez
Arbeláez y Mario Lasema de Colombia, Mario Pacheco de El Salvador, Parmenio
Yáñez de Chile, González Tafur y C. Barreda de Perú, Abelardo Moreno ·de
Cuba, H. W. Phelps de Venezuela, etc.

El conservacionismo en México y "el sector externo"

esde varios años atrás, como hemos visto, Beltrán compartía sus intereses
D científicos entre la protozoología y los estudios conservacionistas.48 Entre
1934 y 1950 publicó cerca de 20 trabajos relacionados con la conservación de
los recursos naturales, en los cuales destacaba que la investigación científica
era la base en la conservación de los recursos naturales y una necesaria contri-
bución social de los biólogos. A partir de 1952, época en que consiguió
institucionalizar el conservacionismo en el país, su bibliografía sobre el tema se
acrecenta con más de 100 artículos y 11 libros,49 sin abandonar jamás su fe en la
ciencia aplicada a la resolución de los problemas de la sociedad. Pero, en la
década anterior, sin contar todavía con medios bastantes para hacerlo, Beltrán
se empeñaba en hacer avanzar investigaciones sobre los recursos naturales así
fuera utilizando para ello sus períodos vacacionales. Tal fue el estudio que llevó
a cabo con Eduardo Aguirre Pequeño (1904- ?)~) a lo largo de varios inviernos
sobre los recursos naturales del Estado de Nuevo León y su conservación,51 o el

48. Lo éual no dejaba de crearle algunos problemas a Beltrán. En una cana a Aguirre Pequefto (12-Xll-
49) le manifiesta " ... los problemas de recursos naturales no encajan muy bien con mis actividades en el
lnstiruto", CEDEB.
49. La bibliografJa de E. Beltrin se encuentra publicada en Medio siglo...• op. cit., pp. XXI-LVl.
50. Eduardo Aguitre Pcquei\o fue ~ico especialista en parasitología mtdica y medicina tropical.
Realizó estudios de especialización en la UNAM y fue investigador del Instituto de Salubridad y Enferme-
dades Tropicales. En 1945 recibió una tJeca de la Fundación Guggenheim para hacer estudios en la Tulane
Universjty. En 1944 fundó el Instituto de Investigaciones Científicas de la Universidad de Nuevo León, en
el cual el Dr. Beltrán desempei\ó un importante papel como promotor del mismo. Aguirre Pequeño se auto
inoculó el "mal del pinto" para proceder a una auto observación de su siotomatologf'a. Fue un permanente
colaborador del Dr. Beltrán y un entusiasta de Jos estudios conservacionistas.
51. Esta investigación la iniciaron Beltrán y Agulrre hacia finales de J949. Véase carta y proyecto de
investigación de E, B. a Aguirre del 29 de octubre de 1949, CEDEB. El 21 de diciembre E. B. le escribe
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212 Quipu, mayo-agosto d~ /994

que realizó en 1951 sobre la vida silvestre a lo largo de la carretera Cristóbal


Colón.
En estos años su actividad estuvo dirigida principalmente al área de educa-
ción ambiental y a su conceptualización, habiendo conseguido una amplia reso-
nancia nacional e internacional para sus propuestas. El año de 1947 Beltrán
inauguró un curso de Conservación de los Recursos Naturales en la Escuela
Normal Superior. Este curso fue el primero que se impartió en México sobre el
tema, y a partir de 1951 Beltrán lo impartió también en la Escuela Nacional de
Ciencias Biológicas. En dicho curso se pretendía que los alumnos relacionaran
los conocimientos geográficos y ecológicos, a la vez que tomaran conciencia de
la importancia, urgencia y complejidad de los problemas de conservación, con
énfasis en los problemas mexicanos de conservación y resaltando que la ecología
es la base de la conservación. El curso comprendía los siguientes temas: 1 His-
toria de nuestro planeta; II Recursos naturales; m Diversos recursos naturales;
IV Recursos no renovables; V Suelo; VI Agua; vn Ecología; VIII Bosques y
Praderas; IX Agricultura; X Caza y pesca; XI El hombre; XII Valor Estético de
la Naturaleza; XIII Problemas socio-económicos, y XIV Educación conserva-
cionista.52
La importancia de este curso radica en su carácter pionero no sólo en Méxi-
co, sino en el conservacionismo mundial. Inicialmente Beltrán publicó sólo un
resumen del mismo en la revista Conservation in rhe Americas en 1947, el cual
despertó el inte.rés de los organizadores de la Inter-American Conference on
Conservation of Renewable Natural Resources que se desarrollaría en la ciudad
de Denver el año de 1948. Aunque Beltrán fue invitado a asistir a tal reunión y
exponer sobre su curso, sin embargo no lo hizo por problemas financieros y de
comunicación oportuna. Sólo se publicó su trabajo en los Proceedings de la
reunión.
Esta propuesta de Beltrán para la enseñanza llamó fuertemente la atención
internacional y, por ejemplo, el botánico Aaron J. Sharp de la University of
Tennessee, le escribió diciéndole: "Your course could well be tbe most important
step in educa\ion in the history ofMéxico. 1wisb you the ultimate in success."s3
Poco después William Vogt le transcribía lo escrito por un conservacionista
sudamericano: ''Dr. José Liebermann, Director del Seminario 'Francisco P.
Moreno' de la Sociedad Científica Argentina, who was so much impressed by

nuevamente para infonnarle que parte para Monterrey para dar inicio a la investigación, y agrega: "Yo
aprovecharé e1 viaje para ir cubriendo con anotacione~ y tomando fotos, de la parte Sur que atraviesa la
carretera. E..;toy muy entusiasmado, porque creo que el trabajo nos puede resultar muy bueno. y porque
estimo que será el primero en su género que se haga en una Entidad Federativa.", CEDEB.
52. El lo. de abril de 1947 le escribe a Vogt para infonnarle del inicio del curso y pedirle sugerencias;
le menciona igualmeJlte que son veinte los alumnos en el mismo y que les ha solicitado como requisito hacer
alguna investigación ..sobre temas mexicanos de conservación". CEDEB.
53. Cana de A. J. Sharp a E. B. del 17 de junio de 1947. CEDEB.
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El .fecwr externo)' la citnc ia nacionul: el wnservacionismo en Mlxico ( 1934- 1952) 213

the outline of your conservation course included in the most recent issue of lA
Conservación en las Américas that he wrote to ask whether there would not be
sorne possibility that the Mexican government would invite teachers,
conservationists, etc., from other Latín American countries to cometo Mexico
and study with you."s 4
En efecto, la recepción internacional a las ideas de Beltrán en materia de
educación ambiental fue muy buena, y científicos de numerosos países de Amé-
rica y Europa se interesaron por sus planteamientos. En 1948la Unión Paname-
ricana estableció el ''Premio para el Fomento de la Conservación", el cual se
otorgó por primera vez al año siguiente a Enrique Beltrán. Unas semanas más
tarde la National Associationfor Conservation, Education and Publícity le otorgó
un Diploma por Mérito el) la Enseñanza para la Conservación. En 1949la Unión
Internacional de Protección de La Naturaleza se reunió en Lake Success, en los
Estados Unidos, conjuntamente con la UNESCO, e invitó a Beltrán a presentar
un trabajo sobre "La conservación de la naturaleza y la educación en México".
Ese mismo año la recién creada Organización de los Estados Americanos le
confería el Premio Panamericano de Conservación. En 1952 la Unión Interna-
cional de Conservación de la Naturaleza lo eligió para formar parte de su Con-
sejo Ejecutivo.
Mientras tanto, en México el tema conservaciooista avanzaba de manera
significativa aunque sin plasmarse en instituciones de investigación. Tan sólo
en el año de 1948 tuvieron lugar las siguientes actividades: se establecía el
Consejo Nacional Forestal del que Beltrán pasó a formar parte; la Sociedad
Mexicana de Historia Natural organizaba un Simposio sobre la Conservación
de los Recursos Naturales que cosechó un gran éxito y cuyos trabajos fueron
publicados, y Beltrán formaba dentro de la corporación un Comité de Conser-
vación; en la ciudad de Celaya se celebraba en diciembre el Primer Congreso
Estatal de Conservación del Suelo y el Agua; y el famoso ecólogo norteameri-
cano Paul B. Sears visitaba el país y dictaba conferencias en la Sociedad de
Historia Natural. Ese año también Beltrán cumplía 25 años de haberse iniciado
en la biología.
Si embargo, estos progresos del tema conservacionista en el país no basta-
ban para que Beltrán dispusiera de lo necesario para poderse dedicar exclusiva-
mente aJ tema. Por ello, en octubre de 1949, le dice a Vogt que el dinero del
premio que le confirió la Unión Panamericana no lo pensaba aplicar a viajes al
extranjero, sino que lo emplearía en hacer investigaciones sobre problemas de
conservación, y así poder escribir ''un verdadero libro sobre conservación ~n
México" .55

54. Carta de W. Yogt a E. 8 . del1 8 de agosto de 1947. CEDEB.


55. Carta de E. B. a Vo¡t del28 de octubre de 1949. CEDES.
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214 Quipu, mayo-t~¡¡osto de /994

Para llevar a cabo investigaciones de este tipo y, más aón, para conseguir
que sus preocupaciones se institucionalizaran en el país, Beltrán, desde el año
de 1946, concibió la creación de un instituto dedicado específicamente al estu-
dio de los recursos naturales y a la coordinación de todo lo referente a su protec-
ción. Este proyecto lo difundió extensamente en los medios académicos y pro-
fesionales del país consiguiendo un asentimiento general sobre las bondades del
mismo,56 e incluso logró presentárselo al entonces candidato presidencial Mi-
guel Alemán, aunque sin lograr que se aceptara. 57
Beltrán procedió también a dar difusión internacional a su proyecto, obte-
niendo una magnífica acogida para el mismo. Jean-Paul Harroy, quien a la sa-
zón era el Presidente de la Unión Internacional de Conservación de la Naturale-
za, le escribió lo siguiente: "I feel very enthousiastic about it. 1 tbink that several
countries may like to profit by your great experience and your clearsighted views
and that a great deal of beneficial work can be accomplished if such a project
were broadcasted."58 La Unión, de hecho, pensaba que el proyecto de Beltrán
podría aplicarse con provecho a otros países igualmente. En tal virtud le solicitó
a Beltrán su autorización para proponérselo a países como Grecia y Portugal y
contar con su asesoría para su eventual aplicación en ellos. Esto, aunque enor-
gullecía a Beltrán, lo entristecía al mismo tiempo, pues veía que ''un proyecto
que yo formulé para México, y que seguramente tendría aquí su mayor éxito,
pues está formulado teniendo en cuenta nuestras condiciones, se aplicará en
Portugal, en Grecia, o en otros sitios, y no en nuestra Repóblica." 59
En México, las condiciones para adelantar investigaciones científicas sobre
los recursos naturales mejoraban aunque con lentitud. Un paso en la dirección
deseada por Beltrán se produjo en 1951 cuando, después de numerosas gestio-
nes realizadas por él mismo, consiguió que el Wildlife Management Institute le

56. Esta idea fue formulada en un foUeto publicado por Belt:rlÚl en 1946 bajo el título "El problema de
los recursos naturales de M6xico y un proyecto para re.~lverlo". en el cual proponfa la creación de un
organismo desentralizado que Llevaría por nombre lnstituto Nacional de Recursos Naturales. En 1947. este
proyecto fue presentado en un simposio de la SMHN en el que tomaron parte los ingenieros Leopoldo
Patiño, Enrique Dup~ y Gonzalo Robles, y los doctores Alfonso Pruneda, Milton J. Linder y el propio E. B.
En 1949 pre.'ltntó nuevamente el proyeco en el Congreso de Con.~IVación del Suelo y el Agua (realizado en
Celaya, Gto.) y en el Primer Congreso lnteramericano de Campesinos y Agrónomos (realizado en la ciudad
de M~xico). ·
57. A pesar de ello con Alemán mantuvo una buena relación y algunos af'los despu~s. cuando el
instituto ya exi. tía y Alemán no era má.~ Presidente de M ~xico, ~ste apoyó decididamente a Beltrán para
financiar su-; proyecto'! de investigación ecológica y de educación ambiental, constituyendo un fidei co-
miso para el ca.c;o.
58. Carta de J.-P. Harroy a E. B. del30 de septiembre de 1949. CEDES.
59. Cartl\ de E. B. a W. Vogt del 28 de octubre de 1949. En la mic;ma fecha E. B. escribe tambitn a
Harroy autorizándolo a utilizar su proyecto en orros paf~s. y notificándole que el 20 de septiembre anterior
la Organización de los Estados Americanos le habfa otorgado el Premio Panamericano de Conservación
(Diploma y SUS 2 000). CEDES.
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El sector ttterno y wdtncw nacwnal: el Clmservacionismo en Méx~e:o ( /934-1952) 215

concediera a la Sociedad Mexicana de Historia Natural un donativo de 5 000


dólares para realizar una investigación sobre la vida silvestre a lo largo de la
carretera Cristóbal Colón.
Ese mismo año se produjeron también acontecimientos exógenos y
endógenos que cambiaron, de forma hasta cierto punto inesperada, la situación
de los estudios conservacionistas en México en un sentido favorable. Como con-
secuencia de ello, en el espacio de unos pocos meses, Beltrán pudo dar los pasos
necesarios para constituir el Instituto Mexicano de Recursos Naturales Renova-
bles, el cual inició actividades contando con un patrimonio de 250 000 dólares.
Este fue el primer centro de investigación científica en México dedicado exclu-
sivamente al estudio de los recursos naturales desde una perspectiva ecológica.
En cuanto a lo que sucedió, Beltrán en una carta fechada el 19 de diciembre de
1951, dirigida a su colega y amigo el hidrobiólogo español radicado en Chile B.
F. Osorio Tafall, le refiere lo acontecido y las buenas nuevas: "Las perspectivas
para los trabajos de recursos naturales parece que van mejorando un poco aquí.
Recientemente estuvo en México el Dr. Tom Gil1,60 a quien supongo conocería
usted en Washington y que vino con el Sr. Pack, Presidente de la Charles Lanthrop
Pack Forestry Foundation; este señor se ha interesado mucho por nuestros tra-
bajos y me ofreció formalmente $ 125 000 dólares, distribuídos en anualidades
de 25 000 dólares para iniciar el Instituto de Conservación (solamente estudio),
siempre que logremos juntar una cantidad equivalente en México. Nuestro co-
mún amigo el Ing. Robles61 estuvo presente y se ha mostrado muy optimista al
respecto; creo pues que pronto contaremos con algunos fondos para iniciar nues-
tros trabajos al respecto."62

60. Thoma.~ Harvey GiU (Tom Gill) (1891-1972), forestal norteamericano egresado de la Universidad
de Yate. Su contacto con la problemática forestal mexicana lo inició cuando investigó sobre las condicione~
de los bosques del Caribe en los años veinte en representación de la United Fruit Co. Desde 1926 se vinculó
a Charles Lanthrop Pack Forestry Poundatipn. Mantuvo una larga amistad con el ingeniero Miguel Angel de
Quevedo ( 1859-1946). a quien llamó "Apóstol del Arbol". Durante toda su vida profesional mantuvo un
gran interts por Mtxico y sus problemac; de conservación de bosques y recuJ'!ios naturales, y llegó a tener un
amplio conocimiento sobre la problemática forestal mexicana. Hizo partícipe de este interés a Randolph G.
Pack quien acompai\6 a Gi,ll en uno de su o; viajes a México, y a quien motivó para que ofreciera. en 1951, a
no mbre de la Fundación Pack una !'Ustancial contribución económica para convertir en realidad un organis-
mo que se encargara de e..¡tudiar los problemas de los recursos naturales. Con Enrique Beltrán mantuvo una
e.o;t:recha arnio;tad y relacione" profesionales inten.,as. Gill murió en el momento que escribía una carta aJ Dr.
Beltrán. En "u teo;tamento Gill dejó 50 000 dólarec; al IMERNAR. a cuya historia está pennanentemente
ligado el nombre de Tom Gill.
61 . Se trata del ingeniero Gonzalo Roble." ( 1892-1980), agrónomo y economista (especialista en temas
de indu trialización}, quien había dirigido el Banco de Mtxico y otras instituciones como el Fondo de
Cultura Económica. la Comi~ión de Caminos. etc. Era un entu. iasta del conservacionismo por lru implica-
ciones económicas que en su opinión tenía el uo;o racional de los recuJ'!ios. Véa~ : Gonzalo Robles. Ensayos
.w bre el De.wrmllo de Mbko, Banco de México-Fondo de Cultura Económica. 1982. Fue un importante
nliado del Dr. Beltnm en el proyecto del fMERNAR. y a la fundación de éste miembro de su Consejo
Directivo.
62. CEDES.
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216 Quipu, mLJ)'O-UJ:OS((I d~ /994

Finalmente, es de señalarse que en México se lograron reunir los otros


125 000 dólares que de acuerdo a lo estipulado por la Fundación Pack eran una
condición para que dicha institución diera su aportación. Contribuyeron con
donativos entidades estatales como Petróleos Mexicano, Nacional Financiera, y
la Comisión de Hidrología del Valle de México; empresas privadas como Syntex,
S. A.• Compañía Hulera Goodrich-Euzkadi, S. A., y la financiera Trouyet, S.
A., a quienes la Secretaría de Hacienda autorizó exensiones de impuestos a tra-
vés de la deducción fiscal de sus donativos. Todo ello permitió que el IMERNAR
quedara formalmente constituido como la primera institución de investigación
ecológica en México e iniciara operaciones el 12 de septiembre de 1952.63

Conclusiones

anto la scene como el tempo y el argumento de la actividad científica lo-


T cal, la del caso que hemos referido aquí como la de cualquier otra época y
lugar, es el resultado de la construcción de un objeto histórico hecha por el
historiador con la síntesis de numerosos y complejos elementos. Vistos bajo la
lente sistemática nos aparecen estos elementos, para utilizar una imagen, como
los pétalos de una margarita que se intersectan todos en el cogollo que los con-
tiene. Ninguno por sí mismo constituye la flor (objeto construido) y su sentido
surge sólo como resultado de su articulación en un todo.
En el caso de la institucionalización del conservacionismo en Méxko, los
aspectos externos jugaron un papel muy importante ciertamente. La filantropía
científica norteamericana fue desde el comienzo de este siglo uno de los facto-
res sin duda trascendentes de la ciencia mexican~ pues ayudó a la formación de
los individuos que habrían de actuar en la conformación de la ciencia mexicana
y les permitió la intemalización del ethos académico para su actividad. Pero
torceríamos nuestra comprensión de lo acontecido si no tenemos en cuenta a las
realidades locales (tradiciones científicas; cambio social, ideológico y político;
mecanismo institucionales prexistentes; la política científica cardenista; etc.),
en las cuales -¡y sin las cuales no!-los elementos exógenos, como el filan-
trópico de las fundaciones norteamericanas, pudieron actuar.
Otro factor significativo fue lo que he llamado en este texto el "panamerica-
nismo científico" el cual abrió nuevas posibilidades de interacción entre los cien-
tíficos y las instituciones norteamericanas, latinoamericanas y las mexicanas.
Pero, como en el caso anterior, fuerza es tener en cuenta que el impulso que

63. ''Primer Informe Anual de Actividade.e; del rMERNAR". IMERNAR. lnftmn~s Anual~s. México,
1962, p. 3. El Dr. Enrique Beltrán fue el director y el alma de e.~;ta institución pionera de la investigación
ecológica mexicana desde su fundación hasta el año de su retiro en 1990, es decir, dltrante 38 años.
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El secwr externo y la ciencia nacional: el conservacionismo en México ( 1934-1952) 217

recibió el modelo no universitario de docencia e investigación científica duran-


te el cardenismo (particularmente su reclamo de "investigación aplicada") posi-
bilitó y potenció tal interacción.
Finalmente, el desarrollo vigoroso del conservacionismo norteamericano
y la existencia en ese país de una infraestructura de investigación y de finan-
ciamiento, así como la reciente emergencia de las instituciones conservacionis-
tas de carácter internacional fueron otro factor exógeno al desenvolvimiento y
consolidación del conservacionismo mexicano. Pero, de nueva cuenta, fue la
existencia local de todo un ambiente científico y sociocultural favorable, for-
mado a lo largo de una veintena de años, lo que permitió la imbricación del
elemento exógeno y el endógeno y la conformación del contexto que interesa al
historiador.
De esta manera. la creación del Instituto Mexicano de Recursos NatuFales
Renovables sin duda debió su existencia a quien fue su principal promotor y
autor del proyecto, Enrique Beltrán; pero, también, a la existencia de una comu-
nidad biológica rnexicana que en lo fundamental fue constituida durante las dos
décadas anteriores (con aportaciones foráneas y locales), a la participación de
importantes sectores sociales de la sociedad mexicana que habían pugnado igual-
mente por su establecimiento, y a la colaboración financiera tanto de la Funda- /

ción Pack como de las instituciones mexicanas que lo hicieron.


Así, los aspectos externos a la propia dinámica local --el sector externo
como antes se le llamó--, se revelan como elementos integrantes del contexto
local que ningún historiador metodológicamente cauto puede ignorar. En el
caso que he presentado, Beltrán y colaboradores crearon y aprovecharon las
condiciones localmente existentes (pues ese doble condicionamiento histórico
parece ser una constante en tanto que somos causa y efecto de un contexto).
Pero también los diversos elementos externos (personajes, instituciones, políti-
cas. etc.) siempre tuvieron en cuenta el contexto local en el cual actuarían. Sólo
cuando estuvieron presentes los elementos suficientes y necesarios (esto es, su
condición) para constituirse en el escenario adecuado, fue que la acción inter-
nacional se volvió viable y tuvo lugar. Es por este motivo que hemos acudido
con anterioridad a la clásica expresión latina "con.ditio sine qua non", conside-
rada en su sentido técnico, para señalar el carácter derivado del sector externo
frente al contexto local, ya que, en efecto se trata de una circunstancia (o con-
texto local) de la cual depende otra (o sector externo), de tal suerte que si l-a
primera está ausente o es suprimida, la segunda lo está o lo estará también.
El componente internacional si bien obedece su existencia a la naturaleza
misma de la ciencia, es, históricamente visto, una idealidad que cobra realidad
únicamente en su conjunción con el componente nacional o local a cuyo lado
actúa.