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INTRODUCCIÓN

La Tierra ha entrado en un “déficit ecológico”, “El ejemplo más claro para explicar esta
situación es gastar de una cuenta de ahorros más que el dinero producido en intereses. En
algún momento habremos gastado todo el capital que existía en dicha cuenta. Volviendo a
nuestro planeta, nos estamos comiendo el capital natural del mismo y consecuentemente
su capacidad de renovar sus servicios ambientales”.
El usar más de lo que la Tierra puede suministrar se refleja en deforestación, sequías,
escasez de agua dulce, pérdida de suelos, pérdida de biodiversidad, aumento de la
concentración de dióxido de carbono en la atmósfera.
La huella ecológica es un instrumento para establecer de una manera concreta la relación
que existe entre la demanda de las actividades humanas sobre la biosfera en un período
determinado generalmente en un año con respecto a la capacidad biológica disponible del
planeta.
Aunque se trata de un concepto importante y útil no es menos cierto que provoca
controversia en cuanto a sus alcances, aplicabilidad y utilidad práctica.

¿Qué es la huella ecológica?

La huella ecológica es un indicador del impacto ambiental generado por la demanda


humana que se hace de los recursos existentes en los ecosistemas del planeta
relacionándola con la capacidad ecológica de la Tierra de regenerar sus recursos.
Representa el área de tierra o agua ecológicamente productivos (cultivos, pastos, bosques
o ecosistemas acuáticos) (e idealmente también el volumen de aire), necesarios para
generar recursos y además para asimilar los residuos producidos por cada población
determinada de acuerdo a su modo de vida, de forma indefinida. Es decir, la capacidad de la
Tierra, medida en hectáreas, para absorber los residuos generados por una persona según la
porción del Planeta que le corresponde.

La medida puede realizarse a muy diferentes escalas: individuo (la huella ecológica de una
persona), poblaciones (la huella ecológica de una ciudad, de una región, de un país),
comunidades (la huella ecológica de las sociedades agrícolas, de las sociedades
industrializadas, etc).
La Huella Ecológica se mide a partir de hectáreas globales (hag), aquellas con capacidad
mundial promedio de producir recursos y absorber desechos. El área productiva total de la
Tierra (biocapacidad) es de 13.600 millones de hag, es decir 2,1 hag por persona.
¿Por qué debemos medir nuestra huella ecológica y adoptar estilos de vida sostenibles?

Nuestra huella global ahora excede en casi un 30% la capacidad del Planeta para regenerarse La
deforestación la escasez de agua, la decreciente biodiversidad y el cambio climático que resultan
de ese exceso ponen en creciente riesgo el bienestar y desarrollo de todas las naciones Si nuestras
demandas al Planeta continúan a este ritmo, en el 2035 necesitaremos el equivalente a dos
planetas para mantener nuestro estilo de vida

¿Cómo reducir nuestra huella y nuestra deuda ecológica?

Algunas de las medidas que podemos adoptar para reducir nuestra huella son las siguientes:
Reducir, reutilizar y reciclar nuestras basuras, en este orden de prioridad.

- Consumir alimentos de producción local.


- Consumir menos carne.
- Evitar los productos con demasiado embalaje (sobretodo plásticos).
- Utilizar papel reciclado.
- Apostar por las energías renovables.
- Utilizar bombillas y electrodomésticos de bajo consumo.
- Usar transporte público. Ahorrar agua.

OBJETIVO
Calcular las huellas ecológicas consiste en evaluar el impacto sobre el planeta de un determinado
modo o forma de vida y, compararlo con la biocapacidad del planeta. Consecuentemente es un
indicador clave para la sostenibilidad.