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CAPíTULO V II

APOYOS EN LOS PUENTES DE HORMIGON


ARMADO
I nconvenient es dc los apoyos de H. A.-Apoyos de fábrica pata tramos rectos .
Paliza das de H . A .-Pilarcs de H. A. en tramos continuos.-Scccion es )'
armaduras de pi larcs.-Pi las y est ribos de H. A.-Conc\usioncs.

Inconvenientes de los apoyos de H . A.- P aco tenemos que aña-


dir a lo que dijimos sobre estribos y pilas en los capítulos VII y VIII
del tomo Il I. Ya indicam os allí que son muy contadosIos casos en
q ue se construyen con H . A. los apoyos de los pu entes en arco .
Conviene, en efecto, dar a estos apoyos mo nolitisnio y peso, para
a umenta r así la componente vertical sob re los cimie ntos y re ducir
, p roporciona lme nte la inclinación de la res ulta nte deter minad a por el
empuje oblicuo de las bóvedas.
Para conseg uirlo, los constructo res, como luego veremos, cons-
tituyen genera lme nte las pilas y estribos de H. A. con verdaderos
mu ro s en ca jó n, q ue re llen an co n t errap lén u hormig ón pobre.
También dijim os al ocuparnos en el tomo pri mero de los muros
de H . A., que la ejec ución de sus paredes delgadas resu lt a muy cos-
tosa (de cuatro a ocho veces la de la fá brica ordina r ia), porqu e ex ige
moldes rígid os por ambos parame nt os y man o de obra difícil para
el ap isonado del H . A. en los tabiques, y morter os r icos y armaduras.
De poco sirve qu e se re duzca n los volúmenes si el coste total es
mayor.
As í es qu e, en gener al, pa ra los puentes de H . A. res ultan pr e fe-
rib les los ap oyos de mamposter ía u hormi gones pobres, an álogos a
los que estudiamos pa ra los puent es de fábri ca,
204 PR DI EIL\ PAR']'¡.; . -PUI~ N'I'I·; S DB HOR~IIGÓ N ARl\IACO

Apoyos de fábrica para tramos rectos.- P ara tramos rect os o


arcos sin empuje, sometidos exclusivamente a reac cion es vertical es,

Fi g. 216.- Ferrocarril de Ceuta a Te tuá n.

las ventajas de los apoyos de f ábri ca ordinaria son aún más sensibles.
Para alturas inferiores a 8 m ., que son las más corrientes, las
pilas se construyen con ta ludes ver-
ticales (figs . 216 y 217).
Sus espesores puede n ser los in-
dispensables para el apoyo de los
tramos (1).
Respecto al espesor de los est ri-
bos, que conviene tamb ién ejecu-
tar con ta ludes verticales, interior y
exteriorme nte, para faci lita r su
cons trucció n y reduc ir los cimie n-
tos, solemos darl es un es peso r de
1/3 de su altura, para que pu ed an
resistir el emp uje de los terrap le-
nes de acceso, antes de que sob re
ellos carguen los tram os del pu ent e.
Só lo cua ndo la alt ura de las pi-
Fi ¡;. 217.- P u en t e de l General M a ri n a , en las exce de de 8 m . es cua ndo con-
M el ill a. vien e da rles un talud de 1/40. pr ó-
x ima mente (fig. 218). A estas pilas, qu e fr ecu entement e se ejec utan
de hormigón en masa, se añaden tajamares circ ulares, de igu al ma-
terial, en la forma det allada en el tomo l IT.

(1) P ueden tomars e de los :Modelos' oficia les de carreteras y fer roc arri les.
CAP í TU l O VIL -APOYO S I~ X LOS P UE NT ES DE HORl\ll GÓ X AR:\ [ADO 7.05

L o mismo decim os resp ecto a los muros en ala o en vuelta de


los estr ibos, que se proyectan como en los pu entes de fá brica . (Véase
capítulo V del. taina 1 y capítulo V Il del tomo 111.)
En tramos rectos de una sola vía , para caminos veci na les o para

F ig. 2 18.- P ue nte sobre el l ...uc us -e p A lca za rq u .vir (Ma r ruccos ).

fer rocarril, si la cor rie nte del río es fu erte, y sobre todo s i es oblicua,
conviene subs tituir los est ribos y pilas de tip o cor r iente po r cilindros
circulares de ma mp ost ería (fig. 219) o tu bos de ho rmigón rico, relle-
nos con hormigón pobre
(figura 220), completando
.. los estr ibo~ con aletas en
dirección de la corr iente obli-
cua del rí o.
H emos empleado con f re -
cuencia esta disposición (1)
ut ilizando los tub os para los
cimi entos hin cad os en el E ig . 219.- Fen-ocarril de Vi tor ia a M nl za g a .
le cho de l r ío por exca -
vac ión interior con ag otamientos; las aletas de estr ibos se cimienta n
a men ores pr ofundid ad es que ' los tub os de los estr ibos, puesto qu e

(1) Para los puent es del fe rrocar ri l de 1 m. de Vit or ia a V er ga ra y para


ef fe r roc a r r il de T ánger a Fez de vía ancha, de 1,50 in. Só lo en una el e la s ale-
t as de u n es t ribo, t uvimos q u e r eca lzar su cim ie nto, a co nsec ue nc ia de una
crecida ex t r ao r dina ria .
206 P RDlE R,\ p .\ Rn:.- P U E1\TES DE HORMICÓ1\ AIDI ADO

son eleme nto s accesorios cuya socavación no entraña la caída de


los tramos.
Cuando los puentes son de doble vía , car re tera o fé r rea , pue -

Fig. 22 0.- 1'ue n te so bre e l U ar u r (Marru ecos ) .

den tambi én las pilas constituirse con dos cilind ros independientes, uni -
dos en su coronación por una viga ma estra, sobre la qu e se ap oya n. las

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lig. 221.-Pila s del puente d e Ca rr izo ( León)

vigas centrales del tramo. As í lo hemos hecho en las 14 pilas del puente
de Carrizo (L eón) (fig. 221), a que alud imos en el tomo 111 , página 55.
C\PÍTüLO VI l. -APO YOS EX LOS PUI~;\TES DE HORc-IIGÓ" ARc-L\DO 207

Claro es que en poblaciones, las pilas y estr ibos de los tramos rec-
tos deben proyectarse con ma teriales más escogidos y una ornamen-
tac ión en a rmonía con el emplazam iento ele la obra .

Palizadas de ho rmigó n armado.s--O cur re. sin embargo, con al-


guna frecue ncia que el cos te de los cim ientos de estos apoyos ele fá-
brica result a excesivo y obliga a reducir su número, 10 qu e lleva con-

F ig . 222.-Sobre el rí o M artín (T et uá n) , Tram os independiente de nueve metros.

sigo el aume nto de las luces y el cons iguie nte encareci miento ele
los tram os.
, Debe entonces recurrirse al empleo ele pali zad as de hormigón ar-
ruad o, de tip o parecido a las ele los pu ent es ele madera, qu e, como
son apoyos económicos , permiten a su vez el aume nto ele núm er o ele
los tram os y l a cons iguie nte redu cción de sus luces. So bre los pilotes
que sir ven de cimiento se elev an pilares ve rticales ele igu al secció n,
y sobre éstos se apoyan d irec ta men te las vigas de los tramos.
L as d isposiciones ele estas pali zadas son va riabl es.
En puentes de peq ueña longituel y t ra mos qu e no excedan de
\O m. de luz, las pali zad as pu eden ser simpl es (figs . 222 y 223).
S in embargo, se han cons truíelo pu entes de g ran longituel y para
tramos rect os de g ra n luz con palizada s simples.
El pu ent e ca r rete ro Itata, en N ipes (Chile) (lig. 224), tiene
600 m. de longi tud y tramos ele 22,40 m ele luz.
Un pu ent e para un fer roca rr il min ero sobre el Ne rvión, cerca
de Bilbao, tiene tra mos de 21 m. (fig. 225).
208 I'RDIBRA PARTI; .-PUliKTli S DI'; llOR:-lIGÓX ARlII.-\DO

F ig . 223.-l'uent e de Frail e Mu erto (U rugu a y).

Fi g. 22·I.-Puen te I ra t a, en la es ta ci ón Xipcs (Chile).


600 m. Tramo s de 22,40.

F ig, 225.-Sobre el rí o Nerv ión (Bi lbao).

Pero la t enden cia ac t ua l, en Espa ña al menos. es de constit uir


cada pila en pali zadas dobles, co n lo que se obtie ne mayor r igidez
transv er sa l.
CAPÍTULO VIL-APOYOS EN LOS P UENT I~S DE HO IDIIGÓX AR;\IADO 209

As í, por eje mp lo, en el puente de Sa lás (1) las palizadas se


pusieron a S m. de dista ncia y como sus capi teles vuelan 2,40 m. de

Fig. 226.-Bal'ra nco de Sala s ( H ues ca)

cada lado, la luz de los tra mos se red uce de 12 a 7,20 m.; las pali-
zadas tie nen aquí más importancia que los tramos (fig. 226).
En el puente de García, sobre el río Ciurana (T arragona), las

Eig. 227.-R ío Ciuran a (T arragona)

pa lizadas dobles de cada apoyo sólo están a 2 m. de distancia y tiene


1S tramos independi ent es de 12 m. de longitu d y, po r lo tanto, de
10 m. de luz (fig. 227).

(1) Construído por la Compañía "Ri egos y Fuerzas del Ebro" para salvar
el embalse d e la pr esa de Tremp, en la carret era de Balagu er a la fr ont era
francesa ( L érida).
14
210 PRDIERA PA ldF.. -PUI~NTES DE H OlDII C Ó =" ARMADO

Los pilotes de 35 por 35 cm. se hincaron de 5 a 6 m.


Cua ndo la corriente del rí o puede ser violen ta y arrastrar cuer-
pos flota ntes , conviene reforzar estas palizadas con pilotes sup1e-

Fig. 228.-De Castillejos (Marruecos) .

mentari os, en los que se apoyan [abalcones oblicuos, qu e actúan


como tajama res.
Se apl ica tambi én esta disp osición a las pa lizada s simples:

Fig, 229.-Sobre el río 'I'acua rombo (U rug uay).

pu entes de Castillejos (fig. 228), car retera de Ceut a a 'I'etuá n (Ma-


rruecos), de Tacuarombo (U ruguay) (fig. 229).
El autor prefiere también las pali zadas dobles -con tajamares,
qu e ha apli cad o en muchos tram os de 14 a 18 m. de luz, en España
y Marruecos (figs. 230 a 233).
CAPÍTULO VIL-APOYOS EN LOS P UENTES DE HORl\I1CjÓN ARMADO 211

Fi g. 230 .-Pucn l e sobre el P erales (provincia de Madrid) .

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s. 23 1.

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Eig, 232.
212 PRBmRA PARTE.- PUEXTES DE HOR~[IGÓ" A R ~ [ A DO

Este tipo de pa lizadas dobles a 1,50 m. de distancia ofrece muy


poco obstáculo a la corriente y una grandísima rigidez.
Respecto a los arriostramientos de las pa lizadas, a unque en
Ch ile y en algunos pu entes y viad uctos se han dispu esto con diago-
nales cruzadas (figs. 223 y 229), cons ideramos suficientes sim-
ples riostras hor izont ales, si bien ' ref or zan do su encuentro con los
pilares, en la fo rma detallada en las figuras 232 y 233.

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Fi g. 233.- Paliza ua s d el pu ent e d e Pe ra le s.

E n pali zadas dobles, cuya altura no ex ceda de 10 m., pued en


los pila res ser verti cales y con prolongación de los pilotes.
P ero en pa lizadas simp les, sob re todo si no se las pone jabal-
eones de tajamar, puede conve nir darles ta lud de 1/1 0 a 1/20, como
en las figuras 224 y 225 pa ra re sistir a los esi uerzos de choque o
del viento. En muc hos de es-
tos pue ntes los estribos de
fábrica pudieran substituirse
por pali zad as simp les, envuel-
Eig. 234. :; r tas en el terraplén (fig. 234) :
claro es qu e en esto s casos
deben def end er se los conos del terraplén con un revestimi ent o, en ar-
monía con los niveles y velocidades de las ag uas que han de baña rlos.
En cas i todos est os pu entes de vigas rectas, los tram os son in-
dependi ent es, y deben for zosam en te serlo cua ndo se apoyan sobre
C.\PÍTULO VI l. - AP OYOS EN LO S PUEl\TES DE HO RMIGÓN ARMADO 213

pilares y pilotes de H. A ., susceptibles de sufrir un asie nto en uno


de ellos, por ins uficiencia de hin ca o por soca vac ión pos ible.
E n estos casos hay que armar y mo ldear los cap iteles de los pi-
lares con entera independe nc ia de los ex tremos de las vigas (fig. 235) ;
hasta conviene sepa ra r con hoj as de cinc o de ca rtón
los planos de apoyo y los ext re mos de las vigas (1).

Pilares de H. A. en tramos continuos.- P er o


cuando se proyectan tramo s co n tinuos, se debe po r
el co n t rar io, en tre laza r la s barra s de pila res y vi-
gas co mo en la figur a 236 y en vo lve r los sim ultá - Ei g. 235.
neame n te co n hormig ón para q ue se r ea lice as í la
hipó tesis de em po t ram ie n to qu e sir ve de ba se al cá lc ulo d e es te tipo
de tramo s.
A este propósito no está de más recom end ar a los ing-enier os jó-
venes, sed ucidos por la belleza de la teoría de los pórticos y, por lo
tanto , con tend encias a proyect ar vigas con-
ti nuas, que éstas no deben emp lea rse cua n-
do los apoyos no están completa mente em-
potra dos, y, por lo ta nto , en pa lizadas sob re
pilotes. S i con la hinca de éstos se alcan za
la roca, sus azuches no se empo tran , sin o que
E ig. 236.
pivotean sobre el terren o firm e ; si se han
hin cad o en terreno de aluvión con un recha -
zo d eterm ina do que les pe rmite resistir verticalmen te la ca rga corres-
pon dien te, tam poco se obtiene el empotramiento com ple to que requ ie-
r e la hipó tesis de lo s pó r t icos, p ues so me ti dos esos pilo tes a es-
fuerzos hori zontal e s-lo s de la dilatación d e lo s tra mo s, por eje m-
plo- el terreno qu e los env uelve no sue le res istir esos emp ujes
la terales.

(1) Gracias a esta prcca uc ron , en los pu en tes de est e tipo, del Xlog ote y
río S mir (cerca de T'etu án), que, ent r e ot ros muchos ig ua les, constr uirnos en
Xlarruccos, pud imos reparar con gran rapid ez y economía los asientos de al-
g unas pa lizadas que llegaron a alcanza r hast a 0,25 m. Los t ra mos adyac entes
baja ro n otro tan to, sin ag rie ta rs e siquiera. Los apeamos y levan tamos con ga-
tos, r ecr ecimos los ca pit eles a su nu eva pos ición y, una vez éstos end ure cidos,
desc endimos sobre ellos los tramos . As í han quedado desde hace más de quin-
ce añ os; con t r am os co nt in uos, las vigas se hubi eran r ot o indcf cctihlcmc nte.
214 PRI1II ERA P .-\.RTE.-PUBNT E S DE HOR~IIGÓN ARl\IADO

Secciones y armaduras de pilares.- Cua ndo los pilares se a po -


yan sobre pilotes, deben ser de sección cuadrada y constante en
toda su altura, para qu e pue-
dan unirse en su prolonga-
ción las armaduras de unos
y otros con fuerte alambre o
pequeños trozos de tubos.
Las secciones más fre-
cuentemente empleadas son
de 25 a 40 cm. de lado y se
procura que sean iguales al
grueso de las vigas que so-
bre ellos se apoya n.
Si los pilar es se apoyan
Fi g. 237.-En el viaducto del muelle de Ca la.
sobre un cimiento o un a za-
pata gene ra l, pu eden tener
sección rectangula r . Así lo hizo Zafra en el embarcadero de las
mi nas de Cala, en Sevilla, que apo yó sobre pi lar és de 23 por 67 :
ce ntímetros (fig. 237). .
Las armaduras de pilares son iguales a las de pilotes, con cuatro
o más barras principales unidas con rios tras de 5 mm. cada 20
Ó 30 cm. de distancia.

Pila s y estribos de hormigón armado.- A pesar de los in con -


venientes enumerados al principio de este capítulo, puede haber casos
en que convenga construir pilas y estribos de hormigón armado.
E n un puente de 12 tramos rectos, sobre el río Guis , en Marrue-
cos , que construímos en cuatro meses en el vera no de 1928, pa ra la
ca rre tera de Me lilla a Villa Sa nj urjo, hemos adoptado también pilas
liger am ent e armadas, por tratarse de un río de gran cuenca y con
violent as y súbitas crecidas, en el que nos par eció algo incierto
apoya r los tramos de 14 m. sobre palizadas, y no convenía, por otra
parte, aumentar el grueso de las pilas más de los 60 cm. que les
h emos dado. Se apoya cada una de estas pilas sobre dos cimientos
separados y se unen los dos gr uesos pilares con un a rco liger am ente
a rmado que asegura el mono litis mo del conj unto.
Pero hay algunos pue ntes en los que las pilas y los estr ibos se
han constr uido con fuertes armaduras.
CAPÍTULO VI l. -APOYOS I~X LOS P UE , 'TI-;S DE HORlIIIG ÓX AR;lIADO 215

Citaremos algunos ejemplos.


E n la figura 238 se representan los estribos y pilas de un paso
supe rior carretero en las inmediaciones de la estación de Génova ,(1),
pa ra tres tramos rectos cont inuos, de 18,25 m. de luz libre el cen-
tra l y 17,25 m. los tram os lat er ales.
Qui zá esta continuidad de los tramos y la delgadez de las pilas

Fi g . 238.-Paso superio r, en Génova.

(1,45 m.) por imposició n de las vias que atr aviesa la ob ra, asi como
la escasa consiste ncia del terreno, haya exigido armar todos los apo-
yos, per o, de no se r así, res ultan éstos más caros que pilas y estribos
de fá bric a ord ina ria.
La casa constructora H enn ebiqu e es la qu e ha empleado con
más fr ecuencia la dispo sición de apoyos de H . A. constituídos por
cajo nes con tabiques verticales en los plan os de los nervi os de a rcos.
En el pu ent e de Imphy (fig. 239) los cajo nes de estr ibos se relle-
nar on con el terrapl én ; las pilas con hormi gón pob re.

(1) D eta lles, en P onti in cemento arnuit o, de Santarella. Lámina 4.


216 PR D IE R A PAR T E.- PUE, -T ES DE HOR:\IIGÓN ARMADO

En el pu ent e Pasteur, sobre el R ódano , en Ly ón (1), los cajones


de estribos y pilas , apoyados sobre otros hin cad os por aire compri-
m ido, tienen seis tabiques verticales en los planos de los arcos
(figura 240).
L os compartimient os entre los tabiques se rell enaron con grava
en los estribos y únicament e aquéllos en los que venían a anclarse

t;
__ . _. _ . -.Lo

m
o».

I I

..
... ;,, :(; '"...•. -.,:..
Fi g. 239.- P ue:l te sob re el Irn phy,

las a rmaduras de los a rcos se macizaron con hor migón de 200 kgs .;
en las pilas se re llena ron todos los compartimientos con igua l hor-
migón pobre .
E n el pu ent e del Resor gimen to, en R om a (tomo I1, fig. 268), la
cuadrícula de los tabiqu es ele H. A . se ap oya sobre los pilonos, Com-
preso l con qu e se han cimenta do .

. (1) Pu ent e imp ortant e de H . A. sist ema Hcn neb iqu e, term inado en 1923,
con 20 m. de an chura, sobr e un ar co centra l .le 66 m. y 2 arcos laterales
de 62 m., descrit o en Génie Civil de 10 d e ene ro de 1924. I ngeniero : M . Cha-
lum cau .
CAP Í TU LO VIL- APOYOS E N LOS PUENTES DE H ORMIGÓN AR MADO 217

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Fi g. 240.- P la n ta d e un semiest ribo del puente Past eur ( L yo n) .

CONCLUSIONES

E l escaso número de puentes con estribos y pilas de H. A. de -


mu estra que son exc epcionales los casos en que estos pueden con-
venir.
E n camb io, el empleo ele pa lizadas de H. A. se ha generalizado
con exce len te éxito en todos los pa íses y muy notoriamente en Es-
paña y Amér ica espa ñola, por lo que el autor los re comienda, sobre
todo en puentes carreteros.
Tratá ndose de tramos para vías férreas , en los que el peso de
1'as locomotoras }~ los impactos al paso ele los trenes som eten los
pilares a es fuerzos din ámi cos consi de ra bles , conv iene, cua ndo el au-
mento de gasto no es grande , subs tit uir las pali zad as po r apoyos
de fá brica, o por lo menos de g ruesos cilindros de H. A .
Para los puentes en arco , preferimos, por todos conceptos, las
pilas y est r ibos de fá br ica , tanto más cuanto que la economía que
pud iera obte nerse con los cajones de H. A . es más aparente que
efectiva.