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Inarticulable.

Fragmentos de una ciudad

Por: Melisa Génesis Ruiz Sánchez


1. ELIGE un producto cultural de elaboración propia y explícalo desde los grados
icónicos de Panofsky, utilizando el texto base sugerido.

Nivel Preiconográfico.

Inarticulable, fragmentos de una ciudad es una pieza de videoarte, su estructura puede ser
divisible en cuatro partes dentro de una narrativa visual que conforman ciertas escenas y
elementos claves para su interpretación.

La primera parte está dispuesta por dos cambios de escenas. El inicio está compuesto por un
primer plano en movimiento enfocado hacia el cielo durante el dìa; un cielo con un azul claro y
algunas nubes son acompañados por el halo de luz reflejado del sol. Dentro del recorrido a través
del cielo observamos cables de luz y algunos árboles. A los pocos segundos el audio inicia,
desplegando tonos agudos y ecos electrónicos, mientras se sigue el recorrido visual y auditivo.
Segunda escena; se muestra una pantalla blanca que da paso al titulo de la pieza “Inarticulable,
Fragmentos de una ciudad”. El título es sobrepuesto sobre imágenes desenfocadas, el plano se
llena de colores cálidos y luces que no podemos identificar claramente, pero son expuestos como
indicios de personas caminando y carros en tránsito, entre tanto, se enfoca y desenfoca la escena,
más no se logra descifrar por completo la imagen, descubriendo sólo sombras en movimiento.
El audio continúa disipando tonos agudos y ecos, las notas se alargan entre cada una, la música
sube de volumen hasta entonar notas de una guitarra y sonidos en loop.
La primera parte finaliza con un desvanecimiento de la imagen para pasar a una pantalla negra.

La segunda parte está divida en dos secuencias. Después de la pantalla negra la primer
escena se enfoca al recorrido veloz y ágil encauzado a una pared verde grisácea aunque por
minutos también se observan tonalidades cálidas sobe el lienzo, en este caso la pared, las luces
que por momentos se atraviesan nos indican el recorrido. El audio ayuda a intensificar la
sensación de movimiento, con rápidos y fugaces sonidos estilo flash.

El recorrido termina y la segunda escena comienza cuando se centra la imagen dentro de un


autobús, la cámara se perfila desde atrás y al centro por lo que la perspectiva nos enseña la
dimensión y espacio del autobús. Dentro del autobús varias personas se encuentran sentadas y
algunas otras de pie, la estructura respecto al enfoque ahora es clara, no hay desdibujamiento.
El audio se amplifica y su armonía rompe para alarmar.
La secuencia cambia al cambiar de plano cuando se muestra el camino y recorrido afuera del
autobús, se muestra la calle de noche entre el recorrer de carros y paradas de autobús.

El tercer cambio de secuencia se plante de manera distinta, ahora no sólo concurre el video y
el audio, sino también la imagen fija, planteando una especie de palincesto. La imagen fija es un
dibujo, se aprecian líneas y entramados, tal vez rutas de transporte público porque en cada línea
está escrito un nombre de estaciones del metro y lugares dentro de la CDMX. El dibujo también
contiene recortes de carteles, a su vez se observa la silueta de una mujer. Todo es sobrepuesto
a la imagen en movimiento que es presentada desenfocada, pero se alcanza a apreciar el
recorrido de automóviles, camiones, vagonetas, entre otros. El audio también disrupte, creando
una atmósfera tensa e incierta.

La última parte del video está compuesta video cámara fija, se ve al andar de personas que
igualmente están desenfocados y es acompañado por luces y colores creados gracias al
desenfoque de la imagen. Vemos ir en reversa a carros y personas. El audio ahora es más
armónico, el piano en notas graves acompaña el andar de los transeúntes.

Nivel Iconográfico

El tema del video es sobre la deriva dentro de la ciudad de México, se plantea el entramado al
andar dentro del transporte público y las largas horas de traslado en la ciudad. El 30% de la
población mexicana hace más de tres horas trasladándose en las estaciones del Metro, metrobús
y trolebús. La CDMX se coloca como la segunda urbe del mundo donde la gente destina más
tiempo por día en sus trayectos. Tiempo que se gasta en un ir y venir constante al trabajo, escuela
o transporte diario.

Los transeúntes atraviesan día a día la ciudad de México en transportes públicos, viajes
que pueden durar más de dos horas para llegar al trabajo, a la escuela, a la casa, al parque,
etc. Espacios que atravesamos los citadinos día a día. Espacios delimitados por el Metro de
la Ciudad de México, Merobús, trolebús y redes de transporte que atraviesan delegaciones,
alcaldias, pueblos, barrios, colonias y confines imaginarios. Parafraseando al autor Manuel
Delgado; los pasajeros traspasan puertas y se desplazan entre vagones y andenes, camiones
y automóviles, son instalados durante un lapso en esa zona de nadie que es el umbral o limen
de los ritos de paso, se les llama pasajeros, puesto que están de paso, o bien como
transeúntes, en el sentido de que protagonizan un traslado entre estados-estancia.

En estos espacios surgen relaciones transitorias, volátiles e inciertas entre desconocidos,


constituidas en virtud de determinada teatralidad, de disfraz y juego. De estos fenómenos casi
nada sabemos, de aquí la pertinencia de una antropología de los espacios urbanos, entendida
como antropología de las agitaciones humanas que tienen como escenario los espacios públicos

Espacios de tránsito, en donde la accesibilidad no es para todos, sin pertenencia a nadie y así
mismo sin historia.

Nivel Iconológico.

El video ansía describir lo que significa recorrer la ciudad, algunas veces apoyándose en
escenas que parecieran oníricas, el trabajo inspecciona desde una visión personal de la
artista, el andar de un habitante citadino el cual algunas veces puede ser estresante y otras
veces implica la revaloración de estos viajes urbanos que ayudan a plantear una investigación
empírica de la ciudad y de sus practicantes, ya que estas figuras metodológicas privilegian
mediante sus sentidos la contemplación de lo ordinario, describiendo profundamente la vida
urbana mediante su deambular en las calles. Consecuentemente, se parte de la comprensión
de nuestras urbes a partir de lo cotidiano, lo sutil, lo minúsculo y aquellas “otras” esas
referencias empíricas que no serían dignas de presentarse en ningún libro de “historia oficial”.
Por lo tanto, se trata de aprovechar creativamente la riqueza del dato urbano extraído de la
vida sociocultural de los espacios públicos.

Intento apropiarme de las prácticas de la deriva y el flaneur que implicaban se basan primor-
dialmente en la exploración de lo urbano, eso que actualmente se articula en sociedades
movedizas. Para así poder interpretar, desde mi visión personal los tiempos gastados durante
los trayectos en el traslado dentro de la ciudad de México.

Todo esto encuentra su sitio (desbordado frecuentemente) en calles, plazas, museos, esta-
ciones, transportes públicos, centros comerciales, estadio; allí donde todo está aún por ver y
proble-matizarse. Por lo tanto, la posibilidad heurística de comprender la ciudad basada
esencialmente en la presencia del investigador y la observación profunda, se exhibe como
casi todo lo que tenemos para enfrentarnos al orden de lo público.