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FLECHAS ROTAS.

Realizó Laura Araceli Cordero Tapia©

BASE BIBLICA.
SALMO 127:3-4 "He aquí, herencia de Jehová son los hijos; cosa de estima el fruto del vientre"
(Mr 10:13-16. Versión popular).

INTRODUCCION.
¿Qué será lo más importante que un niño necesita recibir, aún antes que nazca? AMOR Y
ACEPTACION.

Si la futura madre no le ama, ni le acepta, !corre el riesgo de no nacer! y en caso de nacer, su vida
estará condenada a un verdadero infierno (y la de la mamá también).

Y usted, hermano(a), ¿fue amado y aceptado por sus padres (ambos) aún desde antes de nacer?
Me tocó ser testigo presencial de una jovencita de unos 14 o 15 años, que tuvo una bebé ¡y no
quiso saber nada de ella! a pesar de todo lo que muchos, tratamos de convencerla.

Si la Biblia dice que herencia, es decir, una bendición de Dios, son los hijos: el Señor nos cede
esos pequeños para que estén bajo nuestra tutela: nacen como el ser más frágil, más indefenso
que pueda existir. Dependiendo TOTALMENTE de sus padres para subsistir. No somos como los
animalitos, que desde que nacen, por lo menos, pueden caminar (y aún así, no son
independientes, mucho menos nosotros). Pero sí hemos sido creados para llegar mucho más allá
que cualquier otro ser existente: para señorear sobre la creación de Dios, para ser hechos Sus
hijos, para alabarle, para conocerle, para tener una relación personal con El ¡NO SOMOS
CUALQUIER COSA!

En verdad, nosotros y nuestros hijos, somos cosa de estima ante los ojos de Aquel que es el Rey
de todo cuanto existe.
Y si somos de tal valor para Él ¿cuál debe ser la estima correcta que tengan nuestros hijos para
nosotros mismos? (o nosotros, como hijos, para nuestros padres).

LECCIÓN.
Dicen los sicólogos, que a los 5 años, aproximadamente, un niño está formado... o deformado,
añadiría yo. Ya que las experiencias buenas o malas que tenga en sus primeros 5 años de vida,
serán decisivas para su forma de pensar, de actuar, de vivir, por TODO lo que le RESTE de vida.
El enemigo anda tras los pequeños, y también sabe que los primeros años de su vida, son
decisivos. Por eso hay tantos niños abandonados, maltratados, abusados, explotados, heridos...
asesinados (emocionalmente), con vidas destruidas apenas iniciadas para que, igualmente, haya
jóvenes y después adultos, y después, viejos, con vidas destruidas. Pero OBSERVA: que les
fueron destruidas desde la más tierna edad posible.

Y, dirás: "pero yo no maltrato a mis hijos, yo no abuso de ellos, yo los amo. De seguro, la hermana
Laura se refiere a los "niños de la calle", a los huérfanos, a los africanos o asiáticos, a los hijos de
los vecinos... pero no a los míos".
Ojalá sólo me refiriera a ellos, pero no, me refiero a los suyos, y si usted no tiene hijos, entonces
me refiero A USTED MISMO.

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A menos que haya tenido y tenga aún, una vida color de rosa, entonces sus hijos, con grandes
probabilidades, la tendrán.
Pero si usted también fue herido(a) desde pequeño, o actualmente lo está siendo, entonces
también sus hijos han sufrido, están sufriendo y sufrirán igual que usted.
Los niños dan lo que reciben, lo que aprenden, de lo que son llenados. La mayoría de nosotros,
podría asegurarlo, no recibimos un amor incondicional de parte de nuestros padres. ¿Qué quiero
decir con ésto? que si nos portábamos "mal", o desobedecíamos, ellos nos hacían sentir (o peor
aún, nos lo decían) que su "amor" estaba casi a punto de extinguirse. En cambio, si nos
portábamos "bien" y obedecíamos, éramos "queridos", "aceptados"... ¿o me equivoco?.
Y si ésto sucedió, entonces ¿cómo cree que reaccionamos con nuestos hijos y/o esposo, cuando
se "portan bien" o "mal" con nosotros?
Si no recibimos (y nuestros hijos no reciben) AMOR INCONDICIONAL, empiezan (empezaron) los
problemas.

UN MUNDO HOSTIL.
Nuestros hijos viven en un mundo hostil: lleno de peligros, de violencia (mental, física, emocional y
espiritual), de tristezas, problemas (en la escuela, con los maestros, los compañeros, el trabajo, la
vida misma), de crueldad, de dureza... la gente anda por ahí, con un amor condicional, con un
egoísmo tremendo donde primeros son ellos mismos, después ellos, y al último ELLOS. Y en ese
mundo es donde están nuestros hijos.

A veces, los tíos, los primos, los abuelos, la Iglesia los rechaza, los insulta, los hiere, y llegan a
casa, con nosotros, y en vez de que ese sea un refugio, un hospital para sus corazones
quebrantados, ¡no! es un lugar de más insultos, de más abusos, de más dureza, de más rechazo,
crítica, desaprobación ¡DE MAYOR HOSTILIDAD! La mayoría de las veces, en forma más sutil,
pero así es.

Y entonces, ¿a dónde irán? Debemos aprender a ser capaces de ser para ellos un instrumento de
bendición, de consuelo, de amor, de comprensión, de sanidad y NO TODO LO CONTRARIO.
Debemos aprender, ser capaces. Pero ¿cómo, si a nosotros también nos hirieron y por
consecuencia, jamás nos lo enseñaron? ¿cómo podríamos haberlo aprendido (lo mismo se aplica
en el caso del trato que se da a los esposos, o el trato que el esposo da a la esposa y/o a los
hijos). Pero, entonces ¿significa que estamos ante una causa perdida? ¡no y mil veces no:
"Mas yo haré venir sanidad para tí, y sanaré (todas) tus heridas, dice Jehová" (Jeremías 30:17)
Sí, tal vez herimos porque fuimos heridos. tal vez hemos estado maltratando, abusando o
destruyendo a nuestros hijos (involuntaria e inconscientemente, o no), pero ¡ya basta! Dios quiere
sanar el problema DE RAIZ, puede sanar a nuestros hijos !pero quiere sanarnos a nosotros
también! ya no quiere que continúe la cadena. QUIERE EMPEZAR POR USTED Y POR MI.
Porque piense en esto: si no es así, no sólo seguirá siendo una persona que fue herida cuando
niña, sino que seguirá hiriendo, no sólo a sus hijos y/o a su esposo, ¡sino a toda la gente que le
rodea!

El amor incondicional que le faltó y le ha faltado, EXISTE: ESTÁ EN DIOS. Él es el UNICO que
nos ama con AMOR INCONDICIONAL.

Pero si a usted le faltó, el diablo ha estado atentando contra esta verdad de Dios, porque entonces
usted, ni a Dios le cree capaz de darle amor incondicional.

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Pero si el amor incondicional de Dios le sana, le cubre, le llena, entonces podrá amarse a usted
mismo, a sus hijos, a su esposo, y a los demás con ese amor (con el amor incondicional de Dios)
¿Por qué el título de "Flechas rotas"? porque la Palabra de Dios compara a los hijos como saetas
(flechas), las cuales tienen potencialidad de ser enviadas, de ser lanzadas... pero si nuestros
padres (o nosotros como padres) o la gente a nuestro alrededor nos quebrantó, entonces esos
niños serán flechas rotas. Las cuales sólo Dios puede restaurar.

CONCLUSIONES.
1. A veces, no los maltratamos, pero estamos incapacitados para ayudarlos en sus propias luchas
(por ser nosotros mismos, flechas rotas).

2. En ocasiones, el maltrato o destrucción puede ser por abstenciones o excesos (descuido o


sobreprotección).

3. En otras, somos duros con nosotros mismos ¡cuanto más, con los demás!

4. Tal vez usted no maltrate, pero ¿le han maltratado a usted?

5. A pesar de todo, y aún durante el proceso de sanidad del Señor en nuestras vidas, debemos
ser valientes y luchar por nuestros hijos (ejemplo de la mujer sirofenicia que rogó por su hija,
dejando a un lado su propia problemática)

6. Ninguna persona es nuestra "muleta" emocional, mucho menos nuestros hijos. El único que
puede sanar y consolar al niño herido, rechazado, que llevamos dentro, es Dios.

7. No debemos "cargar" por tanto, en ellos, nuestro dolor, soledad, frustraciones, complejos, etc.,
ni tampoco nuestras expectativas, esperanzas, sueños, realización ni ilusiones. Dios es el único
FUERTE en quien podemos apoyarnos y esperar.
No carguemos a nuestros hijos con cargas que no les corresponde llevar.

8. Practiquemos el "ministerio de los abrazos" (abrazándolos, reconfortándolos ante la hostilidad


de los demás, en vez de agredirlos nosotros también. ¡ABRACE A LOS DEMÁS, CUANDO
SUFRAN! Usted mismo, ha necesitado muchos abrazos)

9. Debemos considerar y amar a nuestros hijos, como herencia de Dios, cosa de estima el fruto de
nuestro vientre (esto también para los hombres)

10. El enemigo quiere usarnos como ambiente hostil para que nuestros hijos no sean felices, ni
encuentren descanso ni consuelo en Dios.

11. Debemos ayudarles a encontrar libertad en Cristo, pero primero debemos hallarla nosotros
mismos (Un ciego no puede guiar a otro ciego...).

12. Si tenemos falta de sabiduría, la podemos pedir y recibir de Dios, en abundancia ("La mujer
sabia, edifica su casa, mas la necia con sus manos la derriba". Esto mismo se aplica para con los
hijos: podemos edificarlos y contribuir a que sean hombres y mujeres sanos, mental, emocional y
espiritualmente, o unos discapacitados emocionales, que busquen muletas (apoyo) emocionales.

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13. Si no sabemos confortarlos, consolarlos, comprenderlos, escucharlos, comunicarnos con ellos,
guiarlos, etc. DE ACUERDO A LA SABIDURIA DE DIOS, buscarán ayuda en otra parte.

14. Si persistimos (voluntaria o involuntariamente) en centrarnos en nuestras propias heridas, el


enemigo continuará robando también a nuestros hijos.

15. Los niños maltratados, las víctimas, son flechas rotas. Las heridas están en el corazón. No
necesitamos medicina alguna: Necesitamos milagros.

16. Mientras sigamos destruyendo lo que ya viene quebrado, con nuestros prejuicios y fobias, NO
HABRÁ SANIDAD. El enemigo nos roba el poder sanador, robándonos nuestro interés en el
asunto (para con los demás o para con nosotros mismos).

Si tú eres una flecha rota, por favor, permite que alguien entre en tu tormenta. Sé que no dejas
entrar a nadie para que venga en tu ayuda. Sé que si depositas un poquito de confianza, puedes
quedar expuesto, pero las paredes que has levantado para protegerte, también te han
encarcelado.

La compasión es la madre de los milagros, a Dios sí le importas, Él está lleno de compasión. Y


para tí, en este día, Él dice a tu tormenta: "calla, enmudece".

La compasión provocaba el poder del Señor para realizar milagros (Mateo 9:36, 14:14, Mr 1:41, Mr
6:34. Mateo 18:27, Mr 4:38).

La Iglesia necesita actuar con compasión; nosotros necesitamos encontrarla para poder darla.
Cada vez que te encuentres con un adulto inseguro, vulnerable e intimidado, que expresa un
temor antinatural en su mirada; baja autoestima. o postura defensiva, te está diciendo "¿no tienes
cuidado que muera"?.

Cada vez que veas una lesbiana. un homosexual, un asesino, un abusador... puede que estés
viendo el maltrato infantil en la cara.

Estas flechas rotas vienen en todos los colores y formas. Algunas son negras, otras son blancas.
Algunas son ricas, otras pobres.

Mucha gente esconde, maquilla, oculta todo, pero ha sufrido; y Dios quiere, puede, SANARLE Y
CONSOLARLE.

El hecho de haber sobrevivido, es un testimonio para todos los que se saben flechas rotas. ¡ES LA
GRACIA Y MISERICORDIA DE DIOS QUE LOS HA SOSTENIDO!

Hogares fracturados, generalmente producen niños quebrantados (flechas rotas).


Es difícil trabajar con gente herida, pero ha llegado el tiempo en que dejemos que se nos
acerquen los que sufren.

Los niños heridos, así como los adultos heridos, generalmente emanan la desagradable fragancia
de la amargura.

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Dios provee Sus brazos para que los chicos, ya crecidos, puedan subirse como niñitos, y ser
nutridos, restaurando las tragedias de épocas anteriores.

( ESTUDIO SOBRE SANIDAD INTERIOR, BASADO EN LA PALABRA DE DIOS Y EN EL LIBRO


"MUJER, ERES LIBRE" DE T. D. JAKES, UNILIT, pp. 32-40)

Realizado por Laura Araceli Cordero Tapia ©

"Examinadlo todo, retened lo bueno" 1 Tes 5.21

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