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2.3.4.

Respecto de la aplicación de la conclusión anticipada:


El Acuerdo Plenario número 4-2016/CIJ-116 emitido en el X Pleno Jurisdiccional de las Salas Penales
Permanente y Transitoria, señala que ante la existencia de restricciones o excepciones planteadas por
determino dispositivo legal es menester del juzgador evaluar si las mismas son constitucionalmente admisibles
desde el principio de igualdad ante la ley, precisando respecto de dicho extremo que: “La igualdad es un
principio-derecho reconocido en el artículo 2, inciso 2, de la Constitución. Es tanto un derecho fundamental
de invocación directa sin necesidad de desarrollo legislativo previo, cuanto un valor constitucional que
informa todo el ordenamiento jurídico infraconstitucional. La igualdad, como derecho público subjetivo,
conlleva la alegación de discriminación, la cual implica una desigualdad que puede tener su origen en un
hecho, en la diferenciación de tratamiento legal no justificado constitucionalmente o, finalmente, en la
aplicación de una ley que produzca un resultado inconstitucional. Es, como todo derecho subjetivo
garantizado por la Constitución, un derecho garantizado erga omnes, frente a todos, lo que implica, como
resultado, que todos los jueces tienen el poder –y el deber– de aplicar directamente las normas
constitucionales en las controversias sometidas a su juicio [GUASTINI, RICCARDO: Lecciones de Derecho
Constitucional, Lima, 2016, p. 308] (…) En este último aspecto, es pertinente resaltar que frente al legislador
el derecho a la igualdad impide que pueda configurar los supuestos de hecho de la norma, de modo tal que se
dé trato distinto a personas que, desde todos los puntos de vista legítimamente adoptables, se encuentran en
la misma situación o, dicho de otro modo, impidiendo que se otorgue relevancia jurídica a circunstancias que
o bien no pueden ser jamás tomadas en consideración por prohibirlo así expresamente la propia
Constitución, o bien no guardan relación alguna con el sentido de la regulación que, al incluirlas, incurre en
arbitrariedad y por eso es discriminatoria (STCE número 96/1997, de 19 de mayo). (…) La diferencia de trato
será lícita si resulta objetivamente justificada y razonable. En este último aspecto, se actuará conforme a la
Constitución si la diferencia de trato es conforme a la finalidad perseguida, de suerte que evite resultados
excesivamente gravosos o desmedidos (STCE número 117/1998, de 2 de junio).

La norma contenida en el artículo 5 de la Ley N° 30838 es de carácter obligatorio conforme a lo previsto en


el artículo 109 de la Constitución Política del Estado. No obstante, siendo que la norma legal ha impuesto la
prohibición de la conclusión anticipada para los acusados por determinados delitos; entre ellos, el delito de
violación de la libertad sexual, cual es precisamente el objeto del presente procesamiento penal. La institución
de la conformidad procesal puede ser entendida como una admisión voluntaria sobre los hechos objeto de
imputación al tiempo de exigir tan solo un reconocimiento de hechos y la declaración de voluntad del
acusado, no habría razón justificada entonces para que los acusados, por el delito de violación sexual, queden
privado ahora, sin más, de la posibilidad de acogerse a dicho procedimiento bajo un favor de diferenciación,
sobre todo cuando se niegan los siguientes derechos fundamentales que le asisten.

Los derechos individuales involucrados corresponden al derecho a la igualdad, derecho fundamental


consagrado por el artículo 2° de la Constitución, de acuerdo al cual: “( ... ) Toda persona tiene derecho (...) a
la igualdad ante la ley. Nadie debe ser discriminado por motivo de origen, raza, sexo, idioma, religión,
opinión, condición económica o de cualquiera otra índole”. Contrariamente a lo que pudiera desprenderse de
una interpretación literal, estamos frente a un derecho fundamental que no consiste en la facultad de las
personas para exigir un trato igual a los demás, sino a ser tratado de igual modo a quienes se encuentran en
una idéntica situación. Constitucionalmente, el derecho a la igualdad tiene dos facetas: igualdad ante la ley e
igualdad en la ley. La primera de ellas quiere decir que la norma debe ser aplicable por igual a todos los que se
encuentren en la situación descrita en el supuesto de la norma; mientras que la segunda implica que un mismo
órgano no puede modificar arbitrariamente el sentido de sus decisiones en casos sustancialmente iguales, y
que cuando el órgano en cuestión considere que debe apartarse de sus precedentes, tiene que ofrecer para ello
una fundamentación suficiente y razonable.

Sin embargo, la igualdad, además de ser un derecho fundamental, es también un principio rector de la
organización del Estado Social y Democrático de Derecho y de la actuación de los poderes públicos. Como
tal, comporta que no toda desigualdad constituye necesariamente una discriminación, pues no se proscribe
todo tipo de diferencia de trato en el ejercicio de los derechos fundamentales; la igualdad solamente será
vulnerada cuando el trato desigual carezca de una justificación objetiva y razonable. La aplicación, pues, del
principio de igualdad, no excluye el tratamiento desigual; por ello, no se vulnera dicho principio cuando se
establece una diferencia de trato, siempre que se realice sobre bases objetivas y razonables.

La norma cuestionada fundamenta esta limitación legal al señalar: (…) “Sin embargo, el beneficio que
obtienen los procesados (reducción de la pena) podría resultar contrario a los fines que busca el Estado al
sancionar los delito contra la libertada e indemnidad sexuales. En estos supuestos, se busca que el condenado
cumpla el total de la pena que le sea impuesta, no sólo por la peligrosidad que los mismos presentan, sino que
dicho espacio temporal será necesario para que los mismos puedan pasar por el proceso de resocialización
que busca la pena” (…) entendemos que perseguido por la norma cuestionada, se orienta a optimizar los fines
de la pena en la prevención general y especial de la misma al caso concreto bajo el mensaje derivado de la
prohibición de la conclusión anticipada y, con ello, la proscripción de una no significativa reducción punitiva
a favor de los acusados por delito de violación de la libertad sexual de menor de edad; esto es, un trato no
igualitario frente a otros agentes que hayan cometido otros delitos de similar o hasta de mayor gravedad pero
que no son ilícitos de orden sexual, a quienes sí se les permite acogerse a la conclusión anticipada y con ello,
obtener una reducción mínima de la pena a imponérseles; mas no así a los acusados del presente caso. Al
respecto, este tribunal quisiera enfatizar que dado que para la emisión de esta ley se incluyeron varios
proyectos de ley, los motivos de la misma no quedan claros y de igual forma, las estadísticas y datos que se
acompañan no reflejan la realidad y resultados que se obtienen a través del Poder Judicial. Por lo tanto, por
medio de ello no se puede establecer un motivo o fundamento justo que permita su aplicación especialmente
en el presente caso, de otro lado, esta norma no ha ponderado que la aceptación de cargos implica la renuncia
al derecho constitucional del acusado a la presunción de inocencia y a un juicio contradictorio.

Otro derecho constitucional lesionado es la tutela procesal efectiva al pretendérsele someter ahora a un
procedimiento distinto al previsto por la ley para los demás acusados por la sola la naturaleza del delito por el
que se le acusa a él en particular; derecho tutelar previsto en el artículo 139.3 de la Carta Fundamental cuyos
alcances son comprendidos en el artículo 4 del Código Procesal Constitucional por el cual “Se entiende por
tutela procesal efectiva aquella situación jurídica en la que se respetan, de modo enunciativo, sus derechos de
(…) igualdad sustancial en el proceso (…) ni sometido a procedimientos distintos de los previstos por la ley;
frente al derecho del ius puniendi del Estado o intervención punitiva del mismo a través de la negación o
declaración de improcedencia de la conclusión anticipada del proceso para el acusado en razón de la
naturaleza del delito por el que se le procesa. El medio utilizado es la disposición contenida en el artículo 5 de
la Ley N° 30838 que prohíbe la conclusión anticipada y, con ello, proscribe la posibilidad de una reducción
punitiva a favor de los acusados por delito de violación de la libertad sexual.
En ese contexto, no hemos sino de incidir en que el derecho a la igualdad -reconocido en el artículo 2, inciso
2, de la Constitución Política del Estado. Sin embargo, bajo el juicio de razonabilidad, nos encontramos ante
una diferencia de trato que, a partir de la norma contenida en el artículo 5 de la Ley N° 30838, no es lícita
para el caso concreto en tanto no resulta objetivamente justificada ni es razonable al exponerse como
arbitraria, ya que nuestra Carta Magna en el artículo 103° señala que las leyes se expiden en razón de la
naturaleza de las cosas, pero no por razón de la diferencia de las personas.

La conclusión anticipada tiene como fundamento la necesidad del Estado de obtener una solución más
sencilla dentro del proceso, respondiendo a los fines de celeridad y eficacia del proceso penal. El proceso de
conclusión anticipada procede cuando el acusado –ante el requerimiento formulado por el juez- admite ser
autor o partícipe del delito, escenario en el cual el procesado podrá acordar con la Fiscalía qué pena le será
impuesta. Como se observa, esta figura presenta beneficios para el Estado, ya que permite no solo un ahorro
de los recursos de los que dispone y que podrían derivar a otros casos, sino que permite cerrar casos en los
cuales las evidencias no resultan concluyentes o evidencias inexistentes por el paso del tiempo. Sin embargo,
el beneficio que obtienen los procesados (reducción de la pena) podría resultar contrario a los fines que busca
el Estado al sancionar los delitos contra la libertad e indemnidad sexuales. En estos supuestos se busca que el
condenado cumpla el total de la pena que le sea impuesta, no solo por la peligrosidad que los mismos
presentan, sino que dicho espacio temporal será necesario para que los mismos puedan pasar por el proceso
de resocialización que busca la pena.

Y es que, adicionalmente, siendo la finalidad de la conclusión anticipada optimizar los fines de la justicia
buscando que ésta se canalice a través de un procesamiento más célere y sin dilaciones, no es posible
discriminar al encausado que haya cometido o cometa ilícitos sexuales, puesto que la gravedad de las
diferentes conductas ilícitas previstas como tales en el ordenamiento penal no se expone como razón
suficiente para la exclusión propuesta con la norma en cuestión, dado que existen delitos de similar y hasta de
mayor gravedad que los de naturaleza sexual –como son los de robo agravado, homicidio calificado,
genocidio, desaparición forzada de personas, secuestro, entre otros– a los que de manera natural se les admite
acceder a la conclusión anticipada como ocurre con todos los demás delitos sin mayor distingo y/o
discriminación.

Sin embargo, se incluye una discriminación no autorizada constitucionalmente ya que la conclusión anticipada
del proceso está en función a el reconocimiento voluntario de los acusados, con un beneficio premial de
disminución ‘mínima’ (menor a un sexto) de la pena a imponérsele al haberse acogido a ella, reconociendo la
responsabilidad penal y civil atribuida por el órgano acusador; mas no, puede negárseles tal procedimiento
célere y tampoco la reducción punitiva que de él deriva en estricta función a la naturaleza del ilícito objeto de
acusación; máxime si dicha proscripción legal no se ha extendido a otros delitos de igual o mayor gravedad
punitiva; por tanto, la exclusión de la conclusión anticipada del proceso a los acusados, por el solo hecho de
haber sido acusados por un delito contra la libertad sexual, no se realiza teniendo en cuenta la interpretación
constitucional que el juzgador debe hacer primar; entonces, sin afectación del principio de legalidad, en el
extremo mínimo del nuevo marco punitivo establecido, no obra razón fundada para negar, a este momento y
en el caso concreto, la reducción de pena. En ese sentido, es factible aplicar el principio de la “Conformidad
Premiada”, prevista en el inciso 2) del artículo 372° del Código Procesal Penal, en virtud del cual el acusado al
inicio del juicio oral reconoció los hechos atribuidos por la representante del Ministerio Público así como la
pretensión civil. Por tanto corresponde realizarse el descuento legal de un sétimo por el beneficio de la
conclusión anticipada.

De otro lado, es menester de este tribunal precisar que dicha norma restrictiva, debe ser sometida al test de
razonabilidad expuesto en el Acuerdo Plenario 04-2016, siendo pertinente señalar que aun cuando el acusado
tiene el derecho de aceptar los cargos que se le imputan y así lograr una disminución de pena por debajo del
mínimo legal establecido, dicho derecho es suceptible de regulación o restricción, según corresponda, siendo
que en cuanto a las restricciones los distintos tratados de derechos humanos expresan:

Pacto internacional de Derechos Económicos, sociales y culturales, en su artículo 4: Los


Estados partes en el presente pacto reconocen que, en el ejercicio de los derechos garantizados conforme al presente
Pacto por el Estado, este podría someter tales derechos únicamente a limitaciones determinadas por ley; solo en la
medida compatible con la naturaleza de esos derechos y con el exclusivo objeto de promover el bienestar general de una
sociedad democrática.

Convención Americana sobre derechos humanos, en su artículo 30: Las restricciones permitidas,
de acuerdo con esta convención, al goce y ejercicio de los derechos y libertades reconocidas en la misma, no pueden ser
aplicadas sino conforme a leyes que se dictaren por razones de interés general y con el propósito para el cual han sido
establecidas. Y artículo 32.2. Los derechos de cada persona están limitados por los derechos de los demás, por la
seguridad de todos y por las justas exigencias del bien común, en una sociedad democrática.

Convenio Europeo de derechos humanos, en su artículo 18. Las restricciones que, en los términos del
presente convenio, no impongan a los citados derechos y libertades no podrán ser aplicadas más que con la finalidad
para la cual hayan sido previstas.

Para determinar cuando estamos frente a una restricción legitima de derechos es que aparece un test
denomina test de restricción de derechos, surgiendo de este modo la idea de razonabilidad o
proporcionalidad, desarrollada a partir de esta lógica o finalidad. En ese sentido, la sentencia C-
720/07 de la Corte Colombiana especifica que a falta de un mejor instrumento metodológico para
evaluar las razones que se aportan para justificar una restricción a los derechos fundamentales, la
mayoría de los tribunales constitucionales del hemisferio occidental ha adoptado la metodología que
propone el principio de proporcionalidad.

Con esta lógica, el test de restricción tiene como principal objetivo controlar la constitucionalidad
de las decisión de los órganos políticos que puedan comprometer a los derechos humanos. La
aplicación de este test de razonabilidad supone un análisis del examen acerca de la afectación a los
derechos, a su contenido esencial. Además con la aplicación del test se busca limitar la
discrecionalidad judicial, asi como incrementar los niveles de racionalidad y previsibilidad de las
decisiones en los casos difíciles, es decir, cuando hay dudas sobre las razones que sostienen la
constitucionalidad de una norma, siendo que para disolver estas dudas es que se ha formulado este
test de restricción de derechos a partir de siete elementos.

Criterios para integrar al test

1. Un primer elemento esencial formal de este test es que la restricción debe establecerse en una
Ley, la CIDH ha denominado a esto como principio de legalidad. El objetivo de esta condición es
evitar imposiciones arbitrarias en la restricción tanto por medio de formulaciones generales como a
través de un acto que involucre al órgano mas representativo de un régimen democrático.

Pese a lo anterior, la restricción debe ser lo suficientemente clara y precisa para que el ciudadano
pueda regular su conducta, como se determinó en el caso “Sunday Times” por el Tribunal Europeo
de Derechos Humanos. Además, no basta que el acto legislativo cumpla con los elementos
formales para constituirse como ley, se debe tratar de una expresión legitima de la voluntad de una
nación.

2. Un segundo elemento del test, la CIDH ha denominado la legitimidad del objetivo de la restricción; es
relevante que el objetivo de la restricción general sea explicita en el texto legislativo donde se
establece, de lo contrario, no se puede saber cual es oficialmente el objetivo de la restricción,
tampoco se puede hacer un análisis sobre la necesidad y adecuación de la restricción, y no se puede
determinar si la restricción es proporcional al objetivo buscado. Por ende, si una restricción general
no señala el objetivo perseguido en la propia ley, es ilegitima.

Los objetivos legítimos de la restricción son conceptos indeterminados, lo suficientemente abiertos


para que sus alcances sean siempre sujetos tanto a un margen de apreciación por parte del Estado,
como a un proceso de discusión en la aplicación de la restricción correspondiente.

3. Un tercer elemento del test que está directamente relacionado con las justificaciones y que ha sido
desarrollado tanto por el Tribunal Europeo como por el Interamericano de Derechos Humanos es
que el objetivo no solo sea legítimo, sino que además sea necesario para una sociedad democrática,
entendida como una estrecha relacion a la idea de bien común. La idea de “necesidad” que se
establece es esta condición requiere algo mas que su “utilidad”, “razonabilidad” o “deseabilidad”;
supone una necesidad imperiosa que justifique dicha interferencia.

4. El cuarto elemento del test es la existencia de racionalidad medios-fines que también se conoce
como adecuación o idoneidad. En todos los casos se entiende como la existencia de una relación de
causalidad clara entre la restricción como un medio para arribar al objetivo legítimo que se busca.

5. Un quinto criterio, del test es la necesidad de la restricción para arribar al objetivo legítimo. Bajo
este criterio, se debe verificar que no haya alternativa para conseguir el fin que se busca con la
restricción. En este sentido, el Estado debe demostrar que no se puede alcanzar el objetivo de la
restricción con otros medios distintos al empleado con la restricción.

En ese sentido, no basta que la restricción sea útil para la obtención de los objetivos, sino que debe
ser necesaria para su realización, lo que significa que el fin buscado por el legislador no se pueda
alcanzar razonablemente por otros medios.

6. Un sexto elemento es que la restricción sea proporcional, a esto se le ha conocido como el criterio
de proporcionalidad en sentido estricto, lo que se observa en las condiciones de necesidad y
proporcionalidad no es otra cosa que la aplicación del principio pro persona a la restricción de
derechos: “… acudir a la norma más amplia, o a la interpretación más extensiva, cuando se trata de
proteger derechos protegidos e inversamente a la norma o a la interpretación más restringida
cuando se trata de establecer restricciones permanentes al ejercicio de los derechos…”

Análisis de los elementos del test de razonabilidad.

En relación al Examen de Idoneidad: la no procedencia de la conclusión anticipada en los procesos


por delitos contra la libertad sexual; entre ellos, en el juzgamiento por el delito de violación sexual
por el que está siendo procesado el acusado no coadyuva a la prevención especial del sujeto puesto
a juzgamiento.
En relación al Examen de Necesidad: La improcedencia de la conclusión anticipada para casos de
delitos sexuales no es la medida idónea para brindar una mayor protección al bien jurídico tutelado
en el delito sexual objeto de juzgamiento, menos aún si la disminución de la pena –como beneficio
del acogimiento a la conclusión anticipada– es mínima, no pudiendo llegar a un sexto.
En relación al Examen de Proporcionalidad en sentido estricto: En este caso, nos encontramos
frente a la colisión del derecho-principio de igualdad y demás derechos fundamentales antes
identificados correspondiente al acusado, frente a la acción punitiva del Estado cuya negación de
beneficio premial punitivo con la proscripción de la conclusión anticipada a su favor no es
significativa en el caso concreto; encontrándose afectados los primeros con una elevada o grave
intervención a través de la norma prohibitiva de la Ley N° 30838 frente a una mínima optimización
del segundo.
En ese contexto, no hemos sino de incidir en que el derecho a la igualdad -reconocido en el artículo
2, inciso 2, de la Constitución Política del Estado- “… conlleva la alegación de discriminación, la
cual implica una desigualdad que puede tener su origen en un hecho, en la diferenciación de
tratamiento legal no justificado constitucionalmente o, finalmente, en la aplicación de una ley que
produzca un resultado inconstitucional. Es, como todo derecho subjetivo garantizado por la
Constitución, un derecho garantizado erga omnes, frente a todos, lo que implica, como resultado, que
todos los jueces tienen el poder –y el deber– de aplicar directamente las normas constitucionales en
las controversias sometidas a su juicio…”1. Sin embargo, bajo el juicio de razonabilidad, nos
encontramos ante una diferencia de trato que, a partir de la norma contenida en el artículo
5 de la Ley N° 30838, no es lícita para el caso concreto en tanto no resulta objetivamente
justificada ni es razonable al exponerse como arbitraria.
Y es que, adicionalmente, siendo la finalidad de la conclusión anticipada optimizar los fines de la
justicia buscando que ésta se canalice a través de un procesamiento más célere y sin dilaciones, no
es posible discriminar al encausado que hayan cometido o cometan ilícitos sexuales, puesto que la
gravedad de las diferentes conductas ilícitas previstas como tales en el ordenamiento penal no se
expone como razón suficiente para la exclusión propuesta con la norma en cuestión, dado que –
incidimos– existen delitos de similar y hasta de mayor gravedad que los de naturaleza sexual –como
son los de robo agravado, homicidio calificado, genocidio, desaparición forzada de personas,
secuestro, entre otros– a los que de manera natural se les admite acceder a la conclusión anticipada
como ocurre con todos los demás delitos sin mayor distingo y/o discriminación
Sin embargo, se incluye una discriminación no autorizada constitucionalmente ya que la conclusión
anticipada del proceso está en función a el reconocimiento voluntario del acusado, con un beneficio
premial de disminución ‘mínima’ (menor a un sexto) de la pena a imponérsele al haberse acogido a
ella, reconociendo la responsabilidad penal y civil atribuida por el órgano acusador; mas no, puede
negársele tal procedimiento célere y tampoco la reducción punitiva que de él deriva en estricta
función a la naturaleza del ilícito objeto de acusación; máxime si dicha proscripción legal no se
ha extendido a otros delitos de igual o mayor gravedad punitiva; por tanto, la exclusión de
la conclusión anticipada del proceso al acusado no sobrepasa los presupuestos exigidos por
el test de razonabilidad.

1
Acuerdo Plenario N° 4-2016/CIJ-116, publicado el 17 de octubre de 2017.