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Ciclotimia F34.

Estado de ánimo inestable de forma persistente que implica números periodos de depresión y
de euforia leves, ninguno de los cuales es suficientemente severo o prolongado para justificar el
diagnóstico de trastorno bipolar (F31.-) o trastorno depresivo recurrente (F33.-). Este trastorno
se encuentra con frecuencia en familiares de pacientes con un trastorno bipolar. Algunos
pacientes con ciclotimia pueden finalmente desarrollar un trastorno bipolar.

Presencia de un período de al menos dos años de inestabilidad del estado de ánimo, que implica
varios períodos de depresión e hipomanía, con o sin períodos intermedios de estado de ánimo
normal.

B. Ninguna de las manifestaciones de depresión o hipomanía durante este período de dos años
debe ser lo suficientemente severa o prolongada como para cumplir criterios de episodio
maníaco o episodio depresivo (moderado o grave); sin embargo, pueden haberse producido
episodios de manía o depresión antes, o pueden desarrollarse después de un período de
inestabilidad persistente del estado de ánimo.

C. Por lo menos en algunos de los períodos de depresión deben haberse presentado tres o más
de los siguientes: 1. Disminución de la energía o de la actividad. 2. Insomnio. 3. Pérdida de la
confianza en sí mismo o sentimientos de inferioridad. 4. Dificultad para concentrarse. 5.
Aislamiento social. 6. Pérdida de interés o satisfacción por el sexo y otras actividades
placenteras. 7. Disminución de la locuacidad. 8. Pesimismo sobre el futuro o cavilaciones sobre
el pasado.

D. Por lo menos en algunos de los períodos de elevación del estado de ánimo deben haberse
presentado tres o más de los siguientes: 1. Aumento de la energía o de la actividad. 2.
Disminución de las necesidades de sueño. 3. Autoestima exagerada. 4. Pensamiento agudizado
o excepcionalmente creativo. 5. Mayor sociabilidad de lo normal. 6. Aumento de la locuacidad
o del ingenio. 7. Optimismo desmesurado o exageración de los logros del pasado.

Nota diagnóstica

Si se desea, puede especificarse el tipo de inicio como precoz (en la adolescencia tardía o en la
segunda década) o tardío [normalmente entre la tercera y quinta décadas, tras un episodio de
trastorno del humor (afectivo).