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Cuento del rey gay (reescritura)

Amanda, mujer avara y sin escrúpulos, perteneciente a la servidumbre, soñaba con


grandes lujos, vestidos, dinero, cosas que se dedicó a buscar sin encontrar pues el rey
siempre ignoró su belleza como no pudo cambiar esta desdichada realidad resolvió
embarazarse y así lo hizo, dando a luz a una pequeña llamada Victoria, esperó
pacientemente hasta que la niña se convirtió en una adolescente de 17 años, sin embargo, su
plan no había funcionado pues esta muchacha no era hermosa como había querido su
madre, su piel curtida por el sol, su figura desnutrida y aquellas piernas llenas de ronchas y
cicatrices no eran nada atractivas, ni el jardinero se sentía mínimamente interesado ¿Cómo
lograría que el rey posara sus ojos en ella? Amanda pensó y notó que las virtudes de la
muchacha se resumían a esa cabellera larga y abundante que mantenía atada todo el tiempo,
le ordenó soltar su cabello y lucirlo como era debido cada vez que se acercara el rey y su
plan dio resultado, el rey se enamoró del cabello de Victoria, lo admiraba pero en cuanto
esta volteaba y mostraba su cara, sentía un fuerte rechazo, esto sucedía inevitablemente día
tras día, el rey ya no aguantaba esa sensación al verla pero no sabía qué hacer, no le
interesaba renunciar a admirar el hermoso cabello, Amanda sagaz y oportunista se dio
cuenta de esto, pensó en cómo aprovecharse de esa situación y la crueldad infinita se
apoderó de ella, fue a ver al rey y le ofreció hacer un trato, ella mataría a la muchacha y le
entregaría el cabello a cambio de mucho dinero y una casa propia para no seguir sirviendo a
otros, el rey harto de aquel rostro y aquel cuerpo que también asesinaba su pasión, aceptó,
la madre al ver la realidad tan cerca, dudó pero ya no había vuelta atrás, se volvió hielo de
nuevo y accedió. El cuchillo filoso atravesó a la inocente chica, su alma abandonó su
cuerpo, posándose en la madre una eterna maldición con la que no parecía sentirse
incómoda, solo un poco sucia, nada que unas cuantas monedas de oro no puedan arreglar,
pensó.

El rey fue feliz con esa hermosa cabellera, suave y cálida que le hacía amar a menor escala,
un rey no puede darse gustos pequeños, para un rey todo es grande, sin embargo, este
cabello lo hacía sentir normal, pasaron los años hasta que un día el rey ya viejo, enfermó y
empezó a reflexionar acerca de las cosas malas que había hecho en su vida, decidió
esconder la cabellera dentro de su mueble favorito para que quien estuviese ahí, sintiera
algo de eso que a él le hizo feliz y poco antes de morir mandó a llamar a Amanda con
intenciones de mandarla a ejecutar por tal crimen cometido hacia su propia hija, aquella
horrible mujer había vivido tranquila pero completamente sola luego de su crimen, se veía
demacrada y verdaderamente maldita, el rey se dio cuenta de que si ella mereciera la
muerte, él también la merecería y finalmente la dejó ir para que siguiera en su agonía
pagando como también pagaba él, con la vida que se desvanecía en cada respiro.