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La séptima palabra

Lucas 23, 46

La noche en pleno día y la rotura del velo del templo son el preludio para la última Palabra y el
último hálito de Jesús. Dos grupos, el centurión y la muchedumbre; dos grupos los allegados a
Jesús y las mujeres que habían estado desde Galilea,

La hora nona, las 3:00 PM

La oscuridad es el caos, Amós 8, 9. El cosmos se entenebrece por la muerte del Rey. Un reclamo de
todo el universo por la inusticia de la muerte de un inocente.

El velo del templo se razgó; el final de la ley. Ahí habitaba el santo de los santos, porque sólo el
sumo sacerdote podía estar ahí. La cortina que separaba del templo al patio, a las gentes paganas.
Ahí se rompe el velo. Refiriéndose que ya no hay más separación Jesús ha muerto por todos, no
sólo unos, ha muerto por la humanidad entera y por todo el universo.

Salmo 31, 6.

El soldado es pagano

Jesús muere:

Muere en la confianza del Padre, ni en la hora de la muerte su confianza se quebrantó; sino hasta
el final su confianza estuvo en su Padre. Lucas 3, 22; había recibido de Dios su Espíritu; y ahora le
entrega.

El ha cumplido su ministerio de pagar la culpa, pagar porque Adán murió; por un hombre entró la
muerte, por uno vendría la resurrección.

Aún su muerte nos infunde paz, porque por El somos salvos.

Murió Jesús, surgió el día; no más noche, no más condenación, su muerte nos trajo vida y paz,
Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz. Amén