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Escuela Nacional de Antropología de Historia

Arqueología
Teoría Arqueológica Contemporánea
Miguel Cuauhtle Mora
No.120120307

Teoría Arqueológica Contemporánea: Un análisis del curso

A lo largo del curso se trató de identificar las diferentes propuestas teóricas que giran en torno a la
arqueología, tomando en cuenta que para mitad de siglo hasta la fecha la arqueología como ha tratado de
definir cada vez más su campo de estudio, reinventarse con nuevas propuestas y métodos que permitan no
solo contar con un carácter ontológico- epistemológico sino acercarse cada vez más a su objeto de estudio, que
es la cultura material, producto de relaciones y saberes que ha logrado el ser humano a lo largo de su historia y
así mismo aproximarse a su realidad.

Como se ha visto la arqueología ha ido transformándose definiendo más su camino y el sentido de éste, ha
dejado de ser la arqueología de antigüedades, colecciones “exóticas” para ser una arqueología que le brinda un
sentido más útil para nuestra sociedad actual, y va desde brindarle una identidad a una nación y/o intervenir
en cuestiones políticas o patrimoniales. Todo esto gracias a la formulación de preguntas que conducen a
cuestionar cada vez más su labor como disciplina o ciencia.

Estos cuestionamientos van de la mano con los cambios y crisis que ha sufrido la civilización, principalmente la
occidental, desde principios del siglo XX intentando explicar el pasado y conocer el rumbo hacia la
“modernidad”. Se comenzará con establecer los “saberes modernos” y su aportación a la ciencia, así como la
construcción de teorías/métodos más sofisticados, que con el avance tecnológico, conformarían una
especialización e interdisciplinariedad entre una ciencia y otra.

No obstante, la Arqueología no es la excepción, nos encontramos que a lo largo de este siglo, se busca definir
su objeto de estudio así como formular nuevas propuestas que intenten aproximarse lo mejor posible a la
realidad histórica; la arqueología moderna se fundamenta en tipologías de objetos arqueológicos y establecer
una cronología en función a la estratigrafía y otros métodos de fechamiento, preocupándose por los espacios
de ocupación, las técnicas de excavación, análisis tecnológicos, la etnoarqueología y la arqueología
experimental, así como propuestas teóricas que se contraponen o critican a las ya establecidas. Es importante
recalcar que la teoría es importante para que el saber arqueológico se vuelva más crítico así como aproximarse
a la realidad histórica de la mayor manera posible, puede llegar a ser utópico llegar a esta exactitud – a menos
que pudiéramos regresar al pasado y conocer la totalidad de esta realidad- sin embargo es importante que la
teoría arqueológica fundamente y formule preguntas así como cuestionamientos a lo ya establecido o lo que
pareciera dogmático, recordemos que al momento en que una propuesta no permite ser contrastable se
vuelve dogmática y ese conocimiento arqueológico ya no podría enriquecerse.

A lo largo del curso nos dimos cuenta que existen varias arqueologías con diferentes métodos que nos pueden
acercar al pasado, dependiendo de las regiones del mundo esta arqueología se moldea al tipo de contexto en el
que se encuentra nuestro caso o sitio arqueológico, ya sea un sitio habitacional en un abrigo rocoso o bien
algún enterramiento ritual en una región polar, se puede decir que el sentido es llegar a conocer que ocurrió en
ese lugar sin embargo el medio y claro los recursos con los que se cuenten para realizar el estudio, nos
brindarán la manera de llevar a cabo el proceso de “extracción” de información.
Así mismo la metodología no solo debe responder a una arqueología de terreno si no debe contener
explicaciones sobre fenómenos y manifestaciones sociales en el pasado. Debe contener o al menos tratar de
incluir a los actores institucionales, regionales, sociales y culturales.

Es por ello que aportadores a la Arqueología como Childe comienzan a cuestionarse el origen de las
civilizaciones modernas así como la dinámica social que se desarrolló entre cada periodo transitorio, sus
implicaciones políticas y organizacionales de los individuos anteriores a las formaciones estatales, se desea
llegar más allá de lo propuesto anteriormente por el evolucionismo – difusionismo, así como y formar una
“Historia cultural”. Influenciado principalmente por el Marxismo que se vivía en la época, a este punto ya se
habla de una superestructura social y económica que al verse en conflicto con las fuerzas productivas se
produce un cambio o revolución dando a paso a otras formas de organización política y social más efectivas
que resuelvan las necesidades de la población humana, partiendo así de conceptos como Revolución Neolítica
y Revolución Urbana.

A estos momentos se puede notar una preocupación por analizar la dinámica social; sin embargo se necesitaba
ir todavía más lejos con la propuesta de Childe, así como llegar a un concepto de cultura arqueológica y poner
énfasis en sus indicadores, dando así una nueva propuesta para el objetivo de la Arqueología.

Sin embargo posterior a ello con la nueva arqueología, lo que se busca es de nuevo replantear el sentido de la
disciplina, agregando una estrecha relación con la Antropología más que con otra ciencia como la Historia, ya
que la Antropología busca semejanzas y diferencias físicas culturales, que caracterizan a toda la dimensión
espacio- temporal de la existencia humana. Pero no solo es definir rasgos si no lo que se intentaba era ya dar
una explicación, para ese entonces se criticaba que la Arqueología no había realizado contribuciones
sustanciales en el terreno de la explicación, que era pues, lo que si realizaba la Antropología. Entonces así, se
tenían que dar explicaciones a procesos en términos sistémicos, es decir, explicar los sistemas culturales
totales, los artefactos y su relación con los individuos de una sociedad viva, sin embargo estos artefactos sufren
transformaciones de otra índole que modifican su contexto ya para cuando se halla petrificado o en un
contexto arqueológico, por lo que puede dar una diferencia enorme con la realidad histórica a la que se desea
aproximar.

Se debe entender que un sistema cultural es un sistema extrasomático de adaptación en el que se explicarán
sus procesos, y formar generalizaciones que nos puedan acercar a un saber del comportamiento humano, sin
embargo faltaría formular teorías de rango medio que puedan explicar estos procesos dentro del sistema, el
cual es un todo donde sus partes se relacionan y contribuyen.

Por otro lado contamos con la propuesta de la arqueología procesual en la que Kent Flannery indica que los
sistemas culturales son de flujo y gestión de la información, es decir estos sistemas culturales cuentan con
“subsistemas”: 2 procesos, 2 mecanismos y 3 rasgos patológicos, no es observar el objeto y obtener
información si no construir un sistema que explique la dinámica entre las personas y los objetos. A este punto
se puede notar ya una preocupación por definir más el concepto de sistemas culturales a lo que Binford de
igual manera proponía. Sin embargo ¿Cómo se podían ver esos sistemas y subsistemas en un contexto
arqueológico?, para ello era necesario buscar leyes interpretativas que ayudaran a la explicación del fenómeno
social estudiado. Para Flannery era necesario no dejar de lado la ecología y la cultura material, si no concebirlas
de manera unificada ya que, el medio ambiente de igual manera era un mecanismo de tensión que permeaba o
moldeaba la manera en la que una sociedad se podría organizar e interactuar entre sí y con el mismo medio.
Con M. Schiffer se toma en cuenta lo propuesto por Binford y Flannery, Schiffer se interesará por una
arqueología del comportamiento, en este caso se va poner énfasis en crear puentes que lleguen a la formación
de una teoría de rango medio, con la que se pueda explicar procesos de formación culturales y naturales, su
propuesta para mí es muy interesante y se ha utilizado su propuesta para muchos casos arqueológicos, esto
debido a que se toma en cuenta las transformaciones que sufre el contexto sistémico para la formación del
contexto arqueológico que pueden ser diferentes factores, esta propuesta tendía ir más allá y proponer leyes
universales que indique las relaciones que tuvieron los individuos con los objetos en vida. Sin embargo existen
procesos comportamentales humanos que no dejan huella en el contexto arqueológico por ejemplo, la
ausencia de elementos rituales en algún espacio no quiere decir que no se llevaron a cabo esas actividades en
tal lugar, es posible que los individuos de manera intencional hayan decidido llevarse todos elementos a otro
lugar o bien desaparecido evidencia de los mismos por causas desconocidas, ya que en el contexto
arqueológico no habrá huellas ni indicios de tales actividades, no se podría validar realmente esa actividad
dentro del espacio excavado. Siendo así que se tendrían que buscar alternativas para lidiar con ese tipo de
anomalías. La propuesta de Schiffer es interesante ya que se la da importancia a los procesos de abandono, y
la formación del contexto arqueológico así como se trata de abordar de una manera más profunda la conducta
de la sociedad pretérita, lamentablemente no se puede llegar a la totalidad de la realidad, sin embargo es
imprescindible para que se siga construyendo el conocimiento arqueológico con nuevas y mejores propuestas.

Posteriormente nos dimos cuenta que para finales de milenio se cuenta con propuestas de la tradición
Francesa de la arqueológica en la que como vimos en el texto de F. Audouze se realizaron estudios de los
campamentos de renos del Periodo Magdaleniense de Verberie en Francia., comparando un análisis espacial
del sitio así como el uso de la etnoarqueología para relacionar ciertas actividades o tecnologías con las del
pasado. Y también se propone la arqueología experimental, la cual se validó con Aubury, un análisis y
experimentación de las hojas de Laurel Solutrenses para poder brindar un acercamiento al tipo tecnología
prehistórica que se está manifestando en ese periodo y sus implicaciones culturales. Las hojas de Laurel son
bifaciales del periodo solutrense del Paleolítico Superior, y siendo esto se busca replicar los procesos de
fabricación y de uso de los artefactos; es posible que haya existido una división del trabajo para esa época de la
industria lítica, no llegar a la especialización de manufactura pero si a un gran conocimiento sobre la materia
prima y la técnica, como podemos analizar se intenta dar un giro a la idea de que el ser humano antes del
neolítico no contaba con una complejidad cerebral y cognitiva, esto nos demuestra que de acuerdo a las
necesidades que debían satisfacer así como la elección de materia de prima, el ser humano se adecuó a
métodos tecnológicos amoldados para resolver esas necesidades. La arqueología experimental pone gran
énfasis en la materialidad del medio e instrumentos, así como conocer las tradiciones tecnológicas propias de
un grupo y mediante la experimentación llegar a conocer las habilidades psicomotrices de sus ejecutantes.

Ya con la Arqueología Británica podemos notar un interés en como excavar contextos regionales o a gran
escala que cuentan con una o más ocupaciones; la estratigrafía es importante en este punto ya que nos indica
las relaciones espaciales además de indicar los procesos sociales y de abandono que tuvo el sitio en sus
diferentes etapas de ocupación.

En el caso de Ian Hodder vimos el caso del sitio de Catalhöyük en el que pudimos observar otro ejemplo de una
excavación habitacional en la cual se encontraron elementos transitorios del Neolítico Pre cerámico (7000 a.c)
con un cambio en el 6200 a.c en su estructura social y económica. Este sitio además de contar con una
complejidad estratigráfica y marcar rasgos de un sitio transicional, nos muestra un interés ya dentro de la
arqueología de una preocupación por la reflexión, es decir, brindarle mayor importancia a la dinámica social
manifestada a través de cambios en la organización social, política, e ideológica, así como los agentes externos
e internos que estresan y fuerzan al ser humano a cambiar su forma de vivir y de relacionarse con sus fuerzas
de trabajo y sociales.

A partir de los 90´s se propone una tendencia hacia el reflexionismo arqueológico en el que se trata de ir más
allá del post- procesualismo y del posmodernismo que se caía en el relativismo de todo conocimiento
generado, en esta parte el reflexionismo antepone y potencia la necesidad de un conocimiento científico,
marca la otredad de los otros, y la identidad de perspectiva del observado, así mismo estudiar la cultura
material, no por el carácter intrínseco de lo material ni darle sentido solo a la subjetividad que este podría
representar si no confabular estas dos dependiendo del caso arqueológico en concreto llegando a tomar en
cuenta ambos aspectos.

Comentarios finales

Como ya hemos visto a lo largo de este análisis, el curso trató de abordar como tema central el avance teórico
y argumentativo que ha llevado la disciplina desde mitad del siglo XX, se pudo notar las diferencias entre cada
propuesta teórica y metodológica, siempre tratando de aproximarse a la realidad histórica. Así mismo es
interesante que cada vez que una propuesta surge, otra complementa y vuelve a poner atención a otro aspecto
de la cultura analizada o bien la crítica para poder explicar el fenómeno cultural de una manera más completa.
Es obvio que, como se ha dicho, cada propuesta deberá ser contrastable para que siga en aumento el
conocimiento arqueológico, ya que si no es así se podría caer en el dogmatismo de nuestra disciplina.

Pudimos analizar y reflexionar que el ser humano en su totalidad cultural es siempre cambiante y dinámico,
para explicar los procesos culturales es necesario conducirnos a mayores propuestas tomando en cuenta todo
el abanico de hechos pasados que pudieron ocurrir en nuestro sitio a excavar y las transformaciones que
dieron lugar a estos restos materiales.

Sin lugar a dudas el curso fue de gran utilidad para la formación arqueológica debido a que se abordaron los
aspectos teóricos en sus distintas caras, para tener un panorama más generalizado de las propuestas teóricas
que anteceden las nuevas, así contar con un las bases para que nosotros como futuros investigadores podamos
acercarnos a esa realidad histórica que aún falta por desentrañar.