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CIRUGÍAS APARATO REPRODUCTOR

DEL MACHO
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Preparación de toros marcadores
Existen numerosas técnicas para la preparación de toros marcadores; aquí solamente
describiremos las más sencillas, de uso corriente y que suelen dar resultados
favorables.

Acortamiento de los músculos retractores del pene


Es una de las técnicas más sencilla y segura. Tiene la ventaja de que puede realizarse
con el animal en pie y es muy rápida.
Se realiza la sedación con la dosis mínima de xilacina para mantener el animal en pie y
se infiltran localmente 30 ml de anestésico de uso local en la zona perineal,
inmediatamente por debajo de la arcada isquiática en dirección ventral hasta cubrir 20
cm de largo por 4-5 de ancho.
Se inicia la incisión de piel y fascia a 12 cm por debajo de la arcada isquiática sobre la
línea media y en un largo de 8 cm (Fig. 1).
Ubicados los músculos se los retrae con la mano (Fig. 2).
Por divulsión roma se separan ambos músculos retractores (Fig. 3), se pasa un dedo y
luego una pinza Kotcher o similar por debajo de los mismos.

Fig. 1 Fig. 2

Se retraen ambos músculos retractores hasta provocar un anillo (rulo) de 5 cm de


diámetro, que se pueden fijar con una pinza de Kotcher. Con lino Nº 20 o nylon Nº 60 se
procede a realizar un punto de transficción, atravesando los músculos y sé continua con
una fuerte ligadura por delante del punto (Fig. 4). Se puede previamente provocar un
ligero desgarro del músculo en las superficies de contacto para favorecer su
adherencia.

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Aparato reproductor del macho

Fig. 3 Fig. 4

Se cubren ambos músculos ya suturados con el tejido conjuntivo laxo, se espolvorea


con antibióticos y se realiza la síntesis de la piel con nylon monofilamento a puntos
separados (Fig. 5).

Fig. 5

Sutura de la flexura Sigmoidea del pene


Es una técnica para aplicar en animales de 12 ó más meses de edad. El animal debe
sedarse con xilacina y se lo coloca en decúbito lateral derecho. Se efectúa infiltración
local de anestésico en la zona perineal baja, a 20 cm. de la arcada isquiática hasta 3 cm
de la inserción posterior del escroto.
Se realiza una incisión en la línea media de 6-7 cm que incluye piel y fascia hasta las
cercanías de la base escrotal.
Se divulsiona a tijera roma o digitalmente hasta palpar la curvatura posterior de la “S”
peneana. Con los dedos pulgar e índice se toma el pene, se lo atrae hacia el cirujano y
se coloca un punto sujetador sobre su cara supero lateral lo más cerca posible de la
parte craneal de la curvatura dorsal (Fig. 6-a). Este punto puede reemplazarse tomando
ambas partes con una pinza de Backaus grande.

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Manual de anestesias y cirugías en bovinos

Fig. 6 Fig. 7

Una vez fijado por alguno de los dos métodos se deben realizar dos incisiones de 4 cm
en la túnica albugínea, ubicadas en lateral de las partes dorsal y ventral de la flexura, y
en caudal del punto sujetador o la pinza de Backaus (Fig. 7).
Se inicia la síntesis en “U” ingresando en el borde dorsal de la incisión superior de la
túnica albugínea y penetrando en parte la estructura peneana. Se dejan de lado el
borde ventral de la incisión superior y el borde dorsal de la incisión inferior.
De esta manera logramos unir y provocar la cicatrización de las estructuras peneanas
que forman la flexura sigmoidea.
Finaliza con espolvoreo antibiótico y sutura con puntos separados de la piel.
Está indicada antibioterapia general.

Desplazamiento lateral izquierdo del prepucio y pene


Es una técnica que conviene aplicar en animales jóvenes, alrededor del año de edad y
de razas lecheras o de carne de prepucio corto (Fig. 8).
Se realiza sedación y volteo con xilacina, se complementa con epidural alta o con
infiltración local.
Si es factible la posición de decúbito supino (Fig. 9) es la mejor; de no ser posible, la
posición de decúbito lateral también permite realizar la operación.

Fig. 8 Fig. 9

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Aparato reproductor del macho

Una vez preparado el campo quirúrgico que incluye un lavado antiséptico del saco
prepucial, se coloca dentro del mismo un tubo de goma rígido de 4 cm de diámetro y de
largo suficiente para que sirva como guía.
Es importante marcar la parte ventral de la boca prepucial con un punto de sutura
temporario, que será guía para la futura ubicación del prepucio, y nos guiará ante
posibles rotaciones sobre su eje longitudinal durante las manipulaciones quirúrgicas
posteriores.
Luego se procede a realizar una incisión de la piel en forma circular a 4 cm de la
transición muco-epidérmica de la boca prepucial. Incluye piel y tejido conjuntivo
subcutáneo, evitando la sección de los vasos (Fig. 10).
Se realiza la hemostasia correspondiente y utilizando el tubo colocado como guía se
incide longitudinalmente la piel en la línea media ventral desde la incisión en anillo
hasta 6 cm de la base escrotal anterior. La incisión incluye piel y fascias hasta ubicar la
cara externa de la mucosa prepucial (Fig. 10).
Se continúa con divulsión roma, respetando los músculos prepuciales, su irrigación e
inervación. Esto se logra siguiendo la divulsión roma lo más cerca posible de la pared
abdominal.
Una vez separado el saco prepucial, se presenta sobre el lado izquierdo en un ángulo
de 45 grados para elegir el lugar donde será implantada la nueva boca prepucial (Fig.
11).
Elegido el lugar se realiza una resección de la piel, de forma elíptica y que se
corresponda con el tamaño de la boca prepucial a trasplantar. Generalmente esta
nueva boca prepucial queda inmediatamente por delante y debajo del pliegue de la
babilla.
Se procede luego a “tunelizar” por medio de una tijera Metzembaun de 40 cm de largo el
espacio subcutáneo que va, desde el anillo de piel extraído hasta el vértice posterior
de la herida realizada para liberar al prepucio por delante del escroto (Fig. 12).

Fig. 10 Fig. 11 Fig. 12

Una vez logrado el futuro lecho prepucial, se coloca una pinza Kotcher o un Clamp
intestinal desde el anillo de piel hacia la base de la herida; se toma con ella la boca
prepucial y se introduce en el túnel neoformado (Fig. 13). Hay que evitar el giro del
prepucio teniendo como referencia el punto de sutura colocado inicialmente como guía
en su parte ventral.
Finaliza con sutura con nylon monofilamento Nº 40-50, a puntos separados de la boca
prepucial y de la herida longitudinal de piel (Fig. 14).
Se indica antibioterapia general.

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Fig. 13 Fig. 14

Fijación lateral izquierda del prepucio en razas cebuinas


Esta técnica se utiliza para animales con sangre indica, es conveniente realizarla en
toros jóvenes, alrededor del año de edad.
Consiste en provocar el plegamiento lateral del prepucio en un ángulo de 45 grados. Se
la suele describir como la técnica del “rombo” (Fig. 15 y 18).
Se procede a la sedación y volteo con xilacina y se complementa con epidural alta o
infiltración local.
Si es factible la posición de decúbito supino (Fig. 9) es la mejor; de no ser posible, la
posición de decúbito lateral también permite realizar la operación.
El campo quirúrgico debe ser rasurado ampliamente en forma de rombo con vértices
principales dirigidos hacia craneal y ventral. El primer paso será colocar un tubo rígido
de goma o plástico de 4 cm de diámetro y un largo suficiente, dentro de la cavidad
prepucial que sirva como guía.
Se presenta el prepucio sobre el lateral izquierdo del abdomen y se realiza una incisión
a bisturí sobre la piel del abdomen siguiendo los límites periféricos del mismo así
presentado (Fig. 16 y 19).

Fig. 15 Fig.16 Fig. 17

El paso siguiente será desplazar el prepucio hacia el lado derecho del abdomen y
mantenerlo en esa posición con la colaboración de un ayudante o tomado con pinzas
Backaus. Esta posición nos permite ahora continuar la incisión de piel sobre el lateral
izquierdo del prepucio, completando así los límites del colgajo de piel a extraer en forma
de rombo (Fig. 17).

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La eliminación de la piel se continúa a tijera, divulsión digital o con la ayuda de


torundas, tratando de evitar los vasos y efectuando una minuciosa hemostasia (Fig. 18).
Finalizada la eliminación del colgajo y espolvoreado con antibióticos el tejido conectivo,
se procede a iniciar la fijación de los bordes de piel prepuciales y la pared abdominal
con nylon monofilamento Nº 40 a puntos separados (Fig. 19).
La antibioterapia de rigor y antinflamatorios evitan las posibles complicaciones.

Fig. 18 Fig. 19

Operación de la fimosis prepucial


La estenosis del orificio prepucial se puede solucionar mediante una cirugía que
consiste en resección de un trozo de la pared, de forma triangular, con la base en ventral
del orificio prepucial.
Se realiza con el animal en decúbito lateral o supino utilizando anestesia epidural alta.
Los miembros posteriores deben estar extendidos hacia atrás para despejar el campo
operatorio.
Se afeita el prepucio en su parte distal.
Se evalúa la porción de piel a resecar según la severidad de la estenosis.
Se realizan dos incisiones en la parte ventral del prepucio, en forma de triángulo con la
base en el orificio prepucial y el vértice hácia caudal a 5-10 cm de la base. Se toman
todas las capas: piel, pared y mucosa prepucial.
Se reseca este triángulo y luego con catgut Nº 1 y a puntos separados se sutura la
mucosa con la piel.
Si existen adherencias se las debe desbridar a tijera.
Hay que cerciorarse de que el pene pueda salir fácilmente por el orificio.
Finaliza con antibioterapia general.

Operación del prolapso prepucial


El prolapso de prepucio es común en los toros de razas índicas y sus cruzas debido a
su prepucio pendular. Existe un componente genético que es la falta de desarrollo o la
ausencia de los músculos retractores del prepucio, sobre todo en algunas razas como
la Brahman. Los inicios del proceso suelen ser pequeñas heridas que provocan edema,
hinchazón y finalmente el prolapso. Existen varias alternativas para intentar su
corrección, desde el tratamiento conservador que describen Walker y Vaughan en su
libro “Cirugía Urogenital del Bovino y el Equino”, y que consiste en el tratamiento local
con vendajes elásticos compresivos, hasta las más variadas técnicas quirúrgicas de
amputación del prepucio prolapsado (circuncisión).

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Técnica del manguito


Previa sedación con acepromacina, droga que facilita la salida del pene, se realiza la
anestesia de Mc. Farlane de los nervios pudendos y hemorroidales.
A continuación se procede al volteo, inmediato a la aplicación de xilacina endovenosa.
Se coloca el animal en decúbito lateral o mejor aún en decúbito supino (Fig.9).
Se prepara el campo con rasurado y antisepsia y se completa la anestesia con la
aplicación de anestésico de uso local en forma de anillo en la base del prepucio. Es
importante recordar que esta técnica solo es aplicable a casos en los que es posible
lograr la extracción y estiramiento del pene; de existir algún grado de fimosis no es
posible la aplicación de esta técnica.
Se debe trabajar “a blanco” mediante la colocación de un tubo de Esmarch lo más
proximal posible.
La técnica consiste en resecar en forma de anillo o manguito toda la mucosa prepucial
necrosada, edematisada y/o fibrosada que pudiera existir (Fig. 20), mediante dos
incisiones circulares una en distal y otra en proximal del proceso inflamatorio. En estos
momentos conviene colocar dos puntos guías transitorios en dorsal de ambas
incisiones de mucosa (Fig. 21), para permitir que en la sutura final ambas superficies no
queden rotadas sobre su eje longitudinal.

Fig. 20 Fig. 21

A continuación se realiza una incisión longitudinal sobre la mucosa prepucial en dorsal


del pene, uniendo las dos incisiones circulares. Tanto las incisiones circulares como la
longitudinal que las une, involucran solamente la mucosa, respetando la irrigación que
se desplaza sobre el plano de las túnicas elásticas.
Resecada la totalidad de la mucosa prepucial se procede a ligar o cauterizar con
termocauterio; para ésto se puede utilizar un soldador de estaño (Fig. 22).
Se procede a unir los cabos de mucosa proximal y distal usando los puntos guías como
clave para evitar la rotación, mediante una sutura a puntos simples que se realiza con
lino Nº 20 o nylon Nº 50 (Fig. 23 y 24).

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Fig. 22 Fig. 23

Finaliza con la reposición del pene a la cavidad prepucial y el vendaje del agujero
prepucial con la incorporación de un tubo de drenaje realizado con un tubo plástico (ver
técnica del tubo plástico) (Fig. 25).
La cobertura antibiótica y el uso de antinflamatorios no esteroides por varios días
minimizan los riesgos de edema e infección que son frecuentes en estos
postoperatorios.

Fig. 24 Fig. 25

Técnica de la mordaza
Esta técnica es la preferida por nosotros ante la necesidad de realizar la amputación
del anillo prolapsado, especialmente si existe algún grado de fimosis que impide la
extracción del pene.
Se procede al volteo con xilacina y a la preparación del campo completando luego con
anestesia local. No es conveniente el uso de acepromacina y/o la anestesia de Mc.
Farlane porque producen la ptosis del pene que luego dificulta la tarea.
Se requiere de una mordaza metálica preparada con dos planchuelas de acero
inoxidable de unos 40 cm de largo, una de las cuales lleva soldados en sus extremos un
tornillo provisto de rosca y una mariposa que permita enroscarse manualmente (Fig.
26 y 27).

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Fig. 26 Fig. 27

La otra planchuela debe tener dos agujeros en sus extremos coincidentes con los
tornillos de la primera.
Realizada la anestesia se procede a la colocación de la mordaza sobre la piel del
prepucio a la altura que se pretende amputar. Una vez comprimida la mordaza se
procede a la sección de la piel a bisturí hasta la submucosa prepucial. Esta se debe
divulsionar unos 2 cm para que nos quede un poco más larga que la piel antes de ser
seccionada. En este momento se coloca un punto guía tomando mucosa y piel en uno
de los vértices del campo quirúrgico.
Se procede luego a aflojar lentamente la mordaza para ir ligando con catgut Nº “0” los
grandes vasos que fueron seccionados. Esta maniobra debe ser realizada
cuidadosamente para evitar hemorragias posteriores. Garantizada la hemostasia se
procede a completar la sutura con lino Nº 20 o nylon Nº 50 a puntos simples uniendo
mucosa a piel.
Finaliza con la aplicación de antibióticos y antinflamatorios no esteroides por varios días
y el vendaje con el tubo plástico de drenaje (ver técnica del tubo plástico) (Fig. 25).

Técnica del tubo plástico


Esta técnica no es aconsejable en los animales de razas índicas o sus cruzas. Se puede
utilizar en animales de prepucio corto que no presenten procesos inflamatorios muy
serios en la boca prepucial.
La anestesia es la misma que la descripta para el método de la mordaza.
El procedimiento consiste en preparar un cilindro plástico del tamaño adecuado al
prepucio a amputar. Para ello se pueden utilizar frascos plásticos de medicamentos,
jeringas plásticas, etc., los que deben ser preparados de tal manera de crear un cilindro
con perforaciones en su tercio medio efectuadas con un alambre caliente. En nuestra
práctica nos resultó más beneficioso el uso de frascos plásticos de medicamentos, no
muy rígidos, que permiten realizar la sutura sin las perforaciones previas.
Una vez preparado el campo quirúrgico se procede a colocar el tubo dentro del prepucio
haciendo coincidir la altura de las perforaciones con la línea de incisión transversal
para la amputación deseada (Fig. 25).
Se inicia una sutura con lino Nº 20 o nylon Nº 50 a puntos en “U” muy cercanos unos de
otros, ligando fuertemente. La finalidad es que esta sutura se transforme en
hemostática y además provoque a los pocos días la caída del colgajo necrosado.
Se debe finalizar con la misma estrategia antibiótica y antinflamatoria de los casos
anteriores.

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Corrección de la torsión ventral y/o en espiral del pene


Existen varias técnicas para el intento de corrección de estas patologías. Ellas se
encuentran muy bien descriptas en el libro de Walker y Vaugham. Son las técnicas de la
tira y del implante de fascias. Ambas son de difícil ejecución, requieren de anestesia
general dado el excesivo tiempo que demandan y sus resultados suelen ser inciertos.
En nuestra práctica hemos ideado una técnica supletoria, muy sencilla que se realiza
con el animal en pie, cuando su mansedumbre lo permite.
Esta consiste en fijar el ligamento apical del pene a la mucosa prepucial, en la zona
inmediata posterior del glande.
En la mayoría de los casos nos ha dado buen resultado, complementada con reposo
sexual de 60 días.
Se realiza la sedación con xilacina-ketamina y se complementa con la anestesia de los
nervios pudendos y hemorroidales por la técnica de Mc. Farlane. Esta produce la ptosis
y analgesia del pene.

Fig. 28 Fig. 29

Sujetado el animal en un potro o mediante el trabado con sogas se procede a tomar el


pene desde el glande por medio de una pinza o mediante una ligadura con venda
Cambric. Se extrae al máximo el pene y se realiza una incisión de 2 cm. en dorsal,
inmediatamente detrás del glande que incluye mucosa prepucial y ligamento apical
(Fig. 28).
Se procede ahora a realizar dos puntos simples de fijación con catgut Nº 1 ó Dexon que
incluye mucosa y ligamento apical (Fig. 28 y 29). De esta manera se logra provocar una
retracción cicatrizal entre mucosa y ligamento, produciendo en este último la retracción
que teóricamente resuelve el problema.

Extracción del hematoma de cuerpos cavernosos


La conocida “fractura peneana” del toro es una patología bastante frecuente en
animales jóvenes.
Se produce durante el intento de coito y resulta de una violenta desviación lateral del
pene que produce el estallido de la túnica albugínea, que cubre a los cuerpos
cavernosos, y la dilatación de la lámina elástica que rodea al pene.
La extravasación sanguínea puede ser importante y depende más de los nuevos
intentos de coito posteriores, que del momento mismo en que se produjo.

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La extracción del hematoma puede realizarse con relativo éxito en dos momentos
diferentes. En el día 8-10 de producido o después del día 21 cuando la fibrosis
consecutiva al hematoma se encuentra lo suficientemente organizada y las posibles
adherencias de los cuerpos cavernosos, albugínea o tejidos circundantes está definida.
Cualquiera sea el momento elegido, la cirugía debe realizarse bajo sedación profunda y
epidural alta o infiltración local, en decúbito lateral del lado contrario en que se detecta el
hematoma.
Se realiza la preparación del campo quirúrgico y se incide transversalmente piel
prepucial, tejido conectivo y si es necesario la túnica elástica. De esta manera se
accede directamente al coágulo, éste es extraído manualmente con cuidado. Se lava la
cavidad con solución salina tibia.
En este momento puede exteriorizarse el pene por la incisión de piel para visualizar
mejor los restos de coágulo que pudieran quedar atrapados entre el conectivo y la
lámina elástica.
Estos son eliminados cuidadosamente y se depositan antibióticos locales.
Se tratan de localizar y acercar los bordes de la albugínea y se suturan con catgut Nº
“00” o Dexon. También se sutura la lámina elástica y sé reintroduce el pene a su lugar.
Se lava nuevamente con solución salina el campo quirúrgico y se procede a la síntesis
de la piel a puntos separados con nylon monofilamento Nº 40.
Finaliza con cobertura antibiótica por varios días y antinflamatorios no esteroides.
Nota: En los últimos años hemos abandonado la extracción de hematomas, en su
reemplazo realizamos tratamiento medicamentoso con buenos resultados.
El mismo consiste en comenzar con altas dosis de antibióticos y antinflamatorios para
evitar la abscedación del hematoma. A partir del día 8 se inicia un largo tratamiento con
30 grs de yoduro de sodio al 60% endovenoso que se repite cada 5 días durante 30-
40 días. Obviamente se impone el reposo sexual. En general reinician la actividad a los
60-90 días.

Eliminación de abscesos parapeneanos


Con relativa frecuencia se diagnostican abscesos parapeneanos en toros como
secuelas de infecciones provocadas a partir de soluciones de continuidad de la
mucosa prepucial.
Las lesiones producidas en la mucosa prepucial durante la exteriorización del pene son
posibles tanto en erección como en relajación. Estas suelen permitir la invasión de
bacterias que atraviesan la mucosa, se instalan y proliferan en las vainas
subyacentes. De no instaurarse un tratamiento adecuado mediante el uso de
antibióticos parenterales con las dosis y frecuencias adecuadas, estas infecciones
suelen provocar un flemón. La manifestación típica de este proceso será una
inflamación difusa, caliente y dolorosa que incluye el tercio medio y distal del prepucio.
De no producirse la evolución favorable, después de unos 15 días, el flemón suele
transformarse en un absceso que se podrá palpar como un abultamiento peripeneano
por detrás del glande, a la altura del tercio medio del prepucio cuando el pene se
encuentra en retracción.
Esta patología puede ser tratada con yoduro de sodio al 60% en dosis de 30 gr. por
vía endovenosa, repetidos cada 4-5 días, pero no siempre se logran buenos
resultados, por lo que podemos recurrir a la extracción quirúrgica del absceso.
De acuerdo a la magnitud de la lesión tendremos dos alternativas de acceso quirúrgico.
Si es relativamente pequeño para permitir la exteriorización del pene, se procederá a la
sedación y analgesia complementadas con anestesia de Mc. Farlane.

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Una vez exteriorizado el pene, mantenido en extensión y preparado el campo quirúrgico


con soluciones antisépticas, se procederá a tomar el absceso con una pinza de campo
tratando de no perforar su cápsula para evitar la contaminación de la zona (Fig.30).
Luego se procederá a realizar la incisión de la mucosa por encima de la tumoración.
Con tijera procedemos a desprender el absceso divulsionando la cápsula y
desprendiéndola de sus inserciones en las vainas prepuciales (Fig. 31). Una vez
extraído se higieniza y se pulveriza con antibiótico el campo quirúrgico y se procede al
cierre de la herida con catgut Nº “0” o dexon de la misma medida.

Fig. 30 Fig. 31

Fig. 32

Una cobertura antibiótica por varios días además de antinflamatorios no esteroides


suelen garantizar buenos resultados. El reposo sexual con excitación provocada por la
visión de hembras en celo favorece la recuperación sin adherencias futuras.
Si el absceso es demasiado voluminoso que no permite la exteriorización del pene,
nuestro consejo es realizar tratamientos prolongados con antibióticos y yoduro de
sodio al 60% combinados, para lograr la máxima reducción que permita la
exteriorización del pene. En estos momentos puede intentarse con mayor probabilidad
de éxito la extracción quirúrgica del absceso.
De no lograrse un resultado favorable se realizará el abordaje cutáneo a la altura del
abultamiento peripeneano palpable (Fig 32). Si bien suele ser exitoso, con frecuencia
aparecen adherencias post quirúrgicas que exigen reiterados intentos con demasiados
fracasos.

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Extirpación de tumores del glande


En el glande peneano suelen asentar tumores que dificultan el coito, por resultar
dolorosos y sangrantes (Fig. 33 y 34).
La extirpación de los mismos se puede realizar con el toro en pie, si se trata de un
animal dócil. De lo contrario se trabaja con el animal en decúbito lateral derecho.
Anestesia: de Mc. Farlane o epidural alta.

Fig. 33 Fig. 34

Es conveniente colocar una sonda uretral como guía, sobre todo en tumores que se
ubiquen en cercanías de la uretra.
Con tijera se extirpa totalmente el tumor (Fig. 35), si hay mucha hemorragia se puede
cauterizar químicamente con ácido metacresolsulfónico o directamente trabajando
con electrocauterio (Fig. 22).
Luego con catgut N° “0” suturamos la túnica albugínea y/o la mucosa peneana.
Se coloca antibioterapia local y /o general.

Fig. 35

Uretromía en machos
Los machos bovinos pueden sufrir obstrucción uretral por cálculos. La uretrotomía es la
solución para salvar la vida del animal.
La misma consiste en provocar una fístula uretral permanente a la altura de la arcada
isquiática.

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Se realiza con el animal en pie, con anestesia epidural baja y ayuda de infiltración
anestésica local. También se puede realizar la anestesia con la técnica de Mund.
Se rasura la zona tomando como referencia la arcada isquiática hacia abajo en su línea
media (Fig. 1).
En este lugar se incide piel en una longitud de 5 cm y luego el tejido conectivo hasta
llegar a uretra. Se exterioriza la misma y se incide en su cara ventral en forma
longitudinal hasta llegar a su luz, momento en que se producirá la evacuación de orina.
Luego se realiza la fijación de la uretra a piel, utilizando nylon Nº 40 ó lino Nº 20 con un
punto en "U" de cada lado, ingresando por piel, atravesando toda la pared uretral para
realizar el sentido inverso y anudarse sobre la piel.
De este modo se logra una fístula uretral permanente.

Castración de machos con apertura de la túnica albugínea


Anestesia del cordón espermático.
Se toman los testículos con la mano izquierda y se realiza una incisión en postero-
ventral del testículo que abarca piel y la túnica albugínea, de este modo se exterioriza el
testículo (Fig. 36).
Luego se empuja la bolsa testicular hacia arriba, hasta que se hace visible el mesorquio,
el que se perfora con el dedo y se escinde la inserción en ventral del testículo mediante
bisturí (Fig. 37).
Después de este paso es posible desplazar más hácia arriba el escroto y la túnica
albugínea. Se procede luego a ligar el cordón espermático con lino o nylon, y
posteriormente se lo incide a 1-2 cm de la ligadura. Si se trata de un animal grande es
conveniente fijar la ligadura atravesando el cordón espermático con aguja e hilo antes
de realizar el nudo.
Otra alternativa es utilizar la pinza emasculadora (Fig. 38).
Se realiza antibioterápia local.

Fig. 36 Fig. 37

Fig. 38

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Castración de machos sin apertura de la túnica albugínea


Esta técnica se justifica en animales adultos por el riesgo de eventraciones post-
quirúrgicas debidas al mayor tamaño del canal inguinal.
Consiste en realizar una incisión transversal del fondo de la bolsa escrotal, respetando
la túnica albugínea. Una vez retirada la piel se presiona el testículo para que emerja de
la incisión envuelto en su túnica (Fig. 39).
Se tracciona fuertemente el testículo hasta lograr la aparición del cordón espermático
cubierto por la túnica. Se realiza la ligadura por transficción (Fig. 40) y se secciona el
cordón envuelto por la túnica.

Fig. 39 Fig. 40

Extracción de la vesícula seminal en el toro


Esta cirugía tiene su justificación solamente en aquellos toros de buen valor que
pudieran sufrir una vesiculitis unilateral por agentes no transmisibles por semen.
No tenemos experiencia en esta técnica pero uno de los autores tuvo la oportunidad de
trabajar junto al excelente cirujano cubano Profesor Armando Cuesta Guillen con quien
compartió la experiencia que se muestran en las figuras adjuntas.
Se realiza anestesia epidural baja e infiltración local (Fig. 41) para poder trabajar con el
animal en pié.
La incisión vertical de aproximadamente 15 cm. en la fosa isquiorectal incluye piel y
tejido conectivo subcutáneo respetando los músculos coccígeo y elevador del ano.
Por divulsión roma y digital se penetra en la cavidad pelviana debridando la fascia
visceral pelviana que cubre las vesículas seminales (Fig. 42).
Concretado el paso anterior se podrá visualizar claramente la vesícula seminal (Fig.
43).
Por medio de una pinza de Kotcher de aproximadamente 25 cm o por medio de un
ovariótomo (Fig.44), se procederá a fijar, traccionar y extraer la vesícula
correspondiente.
La técnica finaliza con sutura de tejido conectivo y piel.
Se realiza antibioterapia general por varios días.

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Aparato reproductor del macho

Fig. 41 Fig. 42

Fig. 43 Fig. 44

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