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1- Análisis comparativo Medicina de les especies y Medicina Clasificatoria.

La medicina de las especies se caracteriza porque cuerpo y enfermedad no están en unión


indisoluble: “La superposición exacta del cuerpo de la enfermedad y del cuerpo del hombre
enfermo no es ... más que un dato histórico y transitorio.”

La medicina se preocupa por los procedimientos nosográficos, clasificatorios. Las


enfermedades están organizadas y jerarquizadas en familias, géneros y especies. Dicha
organización depende del principio de analogía.

En este primer momento, la enfermedad es considerada como independiente del cuerpo que
la soporta. La espacialidad, bajo la forma de volumen corporal, no se encuentra constituida
aún por la mirada médica. Así, lo que proviene de las particularidades del enfermo, o sea, el
cuerpo enfermo específico, molesta, y debe ser dejado de lado. Debe diferenciarse lo
necesario de lo accidental. Es decir, la enfermedad tiene sus propias leyes, el individuo y sus
particularidades son el “accidente” de la enfermedad. De este modo, “para conocer la verdad
del hecho patológico, el médico debe abstraerse del enfermo... Paradójicamente, el paciente
es un hecho exterior en relación con aquello por lo cual sufre; la lectura del médico no debe
tomarlo en consideración sino para meterlo entre paréntesis”.

Un importante aspecto socio-político de la medicina de las especies, que en este caso sí se


refiere al problema espacial es que si bien en este período ya existen los hospitales, no
parecen ser los sitios naturales para el desarrollo y cuidado de la enfermedad. Los hospitales
son lugares artificiales que generan enfermedades artificiales: “‘Ninguna enfermedad de
hospital es pura’. El lugar natural de la enfermedad es el lugar natural de la vida, la familia”. “El
enfermo no es capaz de trabajar, pero si se le coloca en el hospital se convierte en una carga
doble para la sociedad”

Por otro lado, para la medicina clasificatoria que precedió a la clínica, “La enfermedad se
percibe fundamentalmente en un espacio de proyección sin profundidad y, por consiguiente,
sin desarrollo”. Por respecto a ese asentamiento en un cuadro plano, su emplazamiento en el
espesor del cuerpo constituye una espacialización segunda.

Para el autor, la enfermedad es configurada de manera diferente dependiendo de las


condiciones de época. Primero fue necesario identificar y agrupar todo aquello que “puede ser
dado a la mirada”. Un tipo simple de saber, el cual fue entendido como la forma originaria de
la experiencia médica.

Una enfermedad cualquiera no es sino una yuxtaposición de fenómenos. En segundo lugar,


aparece la distinción de la enfermedad según su grado de parecido con otros cuadros. La
enfermedad se recorta bajo formas particulares con divisiones menores que permiten
diferenciarlas una de otra. Luego, comienza a ser necesario agregar la observación de su
estructura y de su proceso de construcción. Para identificar la enfermedad resulta necesario
prestar atención al orden en el que ésta se desarrolla, como si de una especie se tratase.

La forma de la enfermedad

El primer problema está en que la enfermedad nunca se presenta de manera pura, sino que,
desde un comienzo su forma “ideal” está distorsionada. En primer lugar, por el enfermo
mismo. Es él el que le añade a la enfermedad una serie de acontecimientos “accidentales” de
los cuales el médico deberá abstraerse si quiere conocer la verdad del hecho patológico. “Se
trata del enfermo con relación a la enfermedad misma”, dice Foucault. En segundo lugar, por
el médico mismo, quien no se dirige específicamente al sujeto enfermo sino a los signos de la
enfermedad. Esta actitud oculta al enfermo real, impidiendo que la verdadera naturaleza de la
enfermedad se desarrolle, volviéndola irregular y en algunos casos, intratable.

El segundo problema se encuentra en la práctica de hospital, que elimina las cualidades de


observación y pretende evitarse el trabajo de conocimiento del individuo. Si el solo hecho de
encontrarse la enfermedad en un espacio social ya es suficiente para desnaturalizarla, la
situación hospitalaria además de desnaturalizarla la confunde, la diversifica y la combina,
alterando su naturaleza propia y haciéndola más difícilmente legible.

Lo que no se tiene en cuenta es que la enfermedad no existe sino en el enfermo, con todo lo
que ello implica. La enfermedad sufre diversas transformaciones y mutaciones no sólo a raíz de
su esencia sino también debido a las distorsiones propias del sujeto que la padece, del sujeto
que pretende abordarla, del tiempo y demás. La naturaleza de la enfermedad requiere el
abandono de los intentos de cuantificación en tanto es eminentemente cualitativa. El
individuo comienza a cobrar ahora una nueva importancia para el desciframiento de la
enfermedad. “Médico y enfermo están implicados en una proximidad cada vez mayor”. Dice
Foucault que el lugar de la enfermedad es la familia, el lugar natural de la vida, el lugar
primitivo desde el cual emerge y ese es el lugar en el que debe desarrollarse ya que en él están
dadas las condiciones para la remisión del mal. Se trata de ayudar a la naturaleza a que actúe
sobre la enfermedad. Una ayuda que le otorga espontaneidad y le permitirá desaparecer en el
paradójico lugar donde apareció. “En la enfermedad “se reconoce la vida”, ya que es la vida la
que la funda, además, el “conocimiento” de la enfermedad.”

2- Importancia de Las series complementarias

Freud explica la conducta humana en función de las series complementarias, que servirían de
base para el determinismo psicológico. La personalidad, es resultado de 3 grupos de causas, las
3 series complementarias.

a) La constitución: integrada por los factores genéticos y los factores congénitos.

Los factores genéticos están dados de una vez para siempre en el momento de la persona, los
encargados de esta transmisión hereditaria son los cromosomas. Es en el ADN presente en los
genes se interpretará nuestro código genético, y con ello resultarán nuestras características
corporales. Los mismos son irreversibles, y pueden llegar a condicionar nuestra conducta
social.

Los factores congénitos son aquellos determinantes que actúan durante la vida fetal y el
momento del nacimiento. Estas condiciones pueden provocar anomalías en el bebé, que
influirán en su conducta futura. También la experiencia del nacimiento puede influir, los
traumas durante el alumbramiento dejarán huella en el individuo.

b) La disposición: surge de la integración de la constitución más las experiencias infantiles.

Freud considera experiencias a las que se viven en los primeros 5 años de la vida. Las
experiencias dejan como saldo el aprehendizaje vivencial de modelos o estructuras de
conducta, de modos de vincularse que luego se van a reiterar a lo largo de toda la vida. La
infancia es entonces, un período fundante del psiquismo, determinando el destino de salud o
enfermedad mental del ser humano.

El niño dejó de ser considerado como un hombre en miniatura, un objeto, para constituirse en
un ser sensible a los estímulos de su medio. Es por esto que la receptividad que el medio
familar (en especial la madre), haga de las necesidades del niño será fundamental para el
desarrollo del mismo. La familia es el primer agente de socialización, posteriormente, serán
otras instituciones (escuela, amigos, trabajo) las que irán completando el proceso, que nunca
termina.

El aprehendizaje vivencial de un repertorio limitado de modelos vinculares se internaliza en


estos años de la vida, y tiende luego, por el principio de compulsión a la repetición, a
reactivarse y repetirse en las experiencias presentes y con los personajes actuales.

c) La conducta: resulta de la disposición integrada al factor actual externo descadenante.

El factor es actual porque se da en el presente generando una respuesta del individuo, es


externo porque se trata de un estímulo que aporta el medio y no el individuo, y es
descadenante porque actúa como disparador de la conducta. Factores actuales son: casarse,
tener un hijo, divorciarse, operarse, etc. Las crisis no solo se desatan por factores negativos,
como comúnmente se piensa.

En toda conducta se conjugan las 3 series complementarias y hay siempre un factor actual
externo desencadenante.

3- Analisis comparativo del texto “Tres concepciones históricas del proceso Salud –
Enfermedad”

En la primera mitad del siglo XX, la OMS entendía Salud como “un estado de completo
bienestar físico, mental y social, y no solo como la ausencia de afecciones y enfermedades”.
Esto permitia comprender la salud como un sistema de valores, como nocion que la gente usa
para interpretar sus relaciones con el orden social.

Concepción tradicional: desde los inicios de la humanidad, la existencia de dioses que curaban
y las creencias en las virtudes mágicas de encantamientos predominaba; en las culturas
primitivas, el brujo era curandero.

En la edad media, existe un influjo religioso en la presencia de la salud y la enfermedad;


mientras que en la edad moderna, con el auge de la ciencia, se producen grandes avances
privilegiando el interés natural por el cuerpo humano. Con el advenimiento de la Revolucion
Industrial se identificaron causas en el medio ambiente y se empezó a tener en cuenta los
aspectos biológicos y físicos pero también los económicos, sociales y políticos. Mas adelante,
para el diagnostico, tratamiento y el controlde la enfermedad, primaron los criterios de
objetividad y validez planteados por los positivas y el interés se centró en las relaciones de
deducibilidad entre enunciados a partir de observaciones, leyes e hipótesis.

Se reconoce que el concepto de Salud no es estatico ni ahistorico, cambia de acuerdo a las


ideas dominantes de la sociedad, la definición del termino Salud no es estrictamente biológica,
sino primariamente social.
Concepción moderna: en los años noventa, se abre paso a un análisis de la salud y la
enfermedad como el resultado de procesos sociales, elaboraciones intelectuales y continuos
intercambios de colectividad. Predomina el modelo biomédico pero entra en crisis por la
critica de su deshumanización y su racionalidad exclusivamente tecnicoinstrumental.

Estar enfermo significa ser perjudicial o indeseable o socialmente desvalorizado.

Concepción postmoderna: el ser humano es considerado como resultado de practicas


discursivas, se concibe el lenguaje como centro del proceso de conocer, actuar y vivir.

Los discursos están formados por signos, lo que ocurre es el uso del signo que se ve superado
con la carga de significaciones que cada uno le atribuye y hace que se vuelva difícil de ser
analizado solo desde la palabra, poniendo un reto a las ciencias ya que es importante descifrar
la carga de significaciones que las personas le añaden para comprender los concepctos de
SALUD y ENFERMEDAD.
Universidad Católica de Salta
Facultad de Artes y Ciencias

Licenciatura en Psicología

PSICOLOGÍA ESPECIAL Y DE LA DIVERSIDAD

TRABAJO PRACTICO N° 2

Cacharani Escobar, S. Daiana.


DNI 36867316

2018