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UNIVERSIDAD CENTRAL DEL ECUADOR

FACULTAD DE JURISPRUDENCIA CIENCIAS POLÍTICAS Y SOCIALES


CARRERA DE DERECHO

Asignatura: Ciencias penales y Criminología


Estudiante: Miguel Caliz
Curso: segundo ``D´´ Fecha: 16 octubre 2018

ENSAYO
CYBERBULLYING

La sociedad actual está sumida en una continua revolución tecnológica de la que Internet es
su principal hito. Desde la invención de la imprenta no se ha producido un cambio
tecnológico con tantas repercusiones para la historia de la humanidad, como el que estamos
viviendo con Internet. Estos cambios en la sociedad, han sido tan profundos que los
adolescentes se han desarrollado en un nuevo contexto social, dónde los jóvenes han nacido
y crecido inmersos en las nuevas tecnologías, siendo en muchos casos una señal de identidad
de la que es difícil privarles.

En este entorno el acosador se ha adaptado a los tiempos dando lugar a un nuevo fenómeno
denominado ciberbullying, el cual no es totalmente nuevo, sino que comparte muchas de las
características del acoso tradicional, el bullying, el fenómeno recibe diferentes nombres para
identificar la misma realidad desde ciberbullying, ciberacoso o acoso digital, pero todas ellas
comparten la idea de ser un maltrato entre iguales a través del uso de las tecnologías de la
información y comunicación.

El ciberbullying aunque con ligeras diferencias sigue compartiendo las características de un


acoso escolar tradicional: la agresividad de la conducta, el desequilibrio de poder entre el
agresor y la víctima, la continuidad en el tiempo de la agresión, Sin embargo presenta una
serie de características propias que son analizadas a lo largo de la tesis.

Dentro de los efectos que provoca el ciberbullying se destacan los de índole emocional para
la víctima pero dichas consecuencias se extienden a todos los implicados como el agresor y
los compañeros consentidores ya que todos aprenderán hábitos negativos que influirán en su
bienestar psicosocial. Dichas consecuencias negativas son analizadas a lo largo de la presente
tesis y los diferentes proyectos nacionales e internacionales que intentan ponerle freno.

Además, se observan diferencias de género en la prevalencia del ciberbullying, obteniendo


más casos de víctimas masculinas que femeninas, aunque no se pueden considerar
estadísticamente significativas como para ser concluyentes. Si en cambio se han encontrado
diferencias significativas relacionadas con el porcentaje de ciberbullying según el tipo de
financiación del IES, es decir con el perfil socioeconómico, observándose una mayor
incidencia en el centro público que en el privado y concertado tanto en los porcentajes de
victimización como en el de participación de los observadores.

Se destaca la participación de los agresores en especial en la modalidad de subir fotos e


información sin permiso y con intención de hacer daño a la víctima. Se ha estudiado el papel
de las familias respecto a la información que tienen sobre el fenómeno y más de la mitad
indicaban que la información que tenían era escasa, en cambio aumentaba dicho porcentaje
cuando se hablaba de acoso tradicional. Además, según los datos aportados se confirma que
el fenómeno del ciberbullying en relación al bullying tradicional no difiere
significativamente siendo en muchas ocasiones una prolongación del mismo acoso.

estas conductas pueden englobar tres tipos de comportamientos: en primer lugar, aquellos
que atentan contra otra persona o sus bienes en el ciberespacio de manera general,
denominados “conducta antisocial online”; en segundo lugar, aquellos actos que quebrantan
la integridad sexual de otros en el espacio online, a los que se conocerá como “sexting”; y
por último, las acciones violentas virtuales que se mantienen en el tiempo, en las que, además,
existe una desproporción de fuerzas entre agresores y víctimas y se incardinan en las
relaciones que se establecen en el ámbito escolar, a las que se nombrará como
“ciberbullying”.

A lo largo de este trabajo se profundizará en la definición, elementos y características de cada


uno de estos tres tipos de conductas antisociales o delictivas online.Un aspecto importante a
tener en cuenta es que los problemas descritos anteriormente, y que se producen en la
adolescencia o juventud, son relacionales, es decir, el núcleo de los mismos es el trato o
comunicación de los jóvenes con otras personas. En este sentido, la mayor parte de las
interacciones de los adolescentes se producen en los centros educativos.

Ello se debe sin duda a que la escuela es uno de los principales lugares donde los niños y
jóvenes pasan la mayor parte de su tiempo, y es uno de los espacios donde se desarrolla su
socialización a través de la convivencia diaria. Por tanto, este lugar es muy importante
también en el desarrollo de conductas antisociales o delictivas en la edad escolar, y asimismo,
puede ser una pieza clave en la prevención de las mismas.

Otra consideración previa, para poder entender las conductas que serán objeto de estudio de
este trabajo, es que la revolución tecnológica actual ha transformado la manera de
comunicarnos y relacionarnos; y ha hecho que, en el caso de los jóvenes, la escuela no sea el
único lugar en el que conviven, sino que se ha introducido un nuevo marco en el que
prioritariamente interactúan con otras personas: el ciberespacio.

También será interesante conocer las características propias de los problemas analizados en
el nuevo espacio de relaciones virtuales que hemos descrito, el ciberespacio. Una primera
justificación del interés de nuestro objeto de estudio se basa en el uso masivo del ciberespacio
por parte de los niños y jóvenes. Las últimas encuestas europeas disponibles sitúan la
utilización de Internet entre menores de 12 a 18 años en un 98%.

Así, se puede intuir que la inmensa mayoría de estos adolescentes “vive” en el ciberespacio,
se comunica a través de Internet (Instituto Nacional de Estadística, 2013, 2014). Otra
justificación se halla en la importancia de estos problemas en la sociedad actual, o por lo
menos eso es lo que transmiten los medios de comunicación. Además, las conductas de
agresión que se producen en el ciberespacio parecen tener consecuencias muy graves para
las víctimas.

En concreto estas consecuencias en los jóvenes son: devaluación de su autoestima, de su


autoconfianza, problemas 23 académicos, pobres relaciones interpersonales y mal ajuste
psicosocial. Tales efectos negativos pueden tener semejante gravedad a aquellos que se
producen a partir del maltrato y acoso tradicional (bullying) (Mora-Merchán et al., 2010).
Pero estos efectos no son únicos en las víctimas, también los agresores parecen presentar
menor autoestima, incluso mayor ideación suicida (Patchin e Hinduja, 2012).