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entrenamiento

cruzado mejorarán la comunicación entre el cerebro y el cuerpo, lo que aumentará su


potencial.

Encontrar su propia mejor zancada. No malgaste su tiempo intentando aprender un sistema de


técnica de correr apto-para-todo-el-mundo. Tiene usted que encontrar su propia mejor zancada por
ensayo y error. Reflexione sobre sus hábitos corriendo para determinar cuál de las siguientes
estrategias necesita incorporar:

Asegurarse de correr lo suficiente porque la zancada lo es todo y la zancada mejora mediante el


perfeccionamiento de la comunicación entre el cerebro y los músculos. Correr más equivale a
más tiempo con las líneas de comunicación completamente activas.
Variar regularmente su carrera (cambios en la velocidad, superficie, gradientes de inclinación)
para crear un entorno inestable para su sistema neuromuscular en la medida en que está
relacionado con correr para que, de esta forma, origine una rápida evolución de la zancada.
Exponerse a correr en estado de cansancio con tanta frecuencia como sea posible sin acumular
fatiga, lo que ayuda a estimular una rápida evolución de la zancada.
Limitar el empleo de la manipulación consciente de la zancada a cambios técnicos específicos
que puedan evitar la reaparición de lesiones determinadas. En otras palabras, si usted no se
rompe, no modifique su zancada.

Aceptar las lesiones. Cuando sufra una lesión, intente averiguar por qué pasó, y si hay una causa
clara, ocúpese de ella para evitar que la lesión vuelva a producirse. Pero no dé por hecho que siempre
va a haber una causa identificable. Deje que su intuición nutra sus corazonadas sobre qué hacer de
forma diferente en su entrenamiento futuro. Si lo hace así, puede descubrir que su lesión conduce su
forma de correr en una nueva y mejor dirección incluso aunque nunca llegue a descubrir lo que la
causó.
Siga adelante y experimente la frustración que normalmente acompaña a los problemas físicos,
pero posteriormente transforme dicha frustración en pasión renovada por el deporte. Utilice esa
pasión para impulsar una reacción que lleve su carrera a un nuevo nivel.

Utilizar el miedo y la ira como motivación. El miedo es una parte natural de la experiencia del
corredor de nivel competitivo. Como todas las emociones, el miedo da información. Como corredor,
tiene usted mayor capacidad para interpretar la información codificada en sus miedos relativos a
correr que para intentar eliminarlos. Por ejemplo, al reconocerse a sí mismo que tiene miedo del
sufrimiento que posiblemente sentirá en la próxima carrera, tiene la opción de decidir si el dolor
merece la pena. Si determina que el objetivo merece la pena a pesar del dolor, comenzará la carrera
con una convicción superior al miedo.
La ira es también una parte natural de la experiencia de correr. La ira es una fuerte respuesta al
miedo y, como tal, cuando está presente aumenta más el rendimiento de los corredores que cuando no
lo está. No deje que nadie le diga que no debería correr estando furioso. De hecho, si alguien le dice
que no puede hacer nada como corredor, eso debería ponerle furioso (y motivado para demostrar de
lo que es capaz en la siguiente carrera).