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Y mi cuerpo no ha muerto, Adriana Cupul Itzá:

poesía recuperada (1993-2002) Primera Edición digital: mayo 2019 Edición no venal

D.R. © Familia Cupul Itzá D.R. © David Anuar González Vázquez Registro de obra: 03-2019-032209451800-01

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no pueden cambiarla de forma alguna ni usarla de forma comercial. Hecho en México Obra realizada

Adriana Cupul Itzá

Y MI CUERPO NO HA MUERTO

Poesía recuperada

(1993-2002)

Edición, estudio introductorio y notas David Anuar

Índice

Estudio introductorio · 7

Vida y obra de Adriana Cupul Itzá

8

 

Poseída por la luna · 30

La

mano

 

32

Esta flor

32

Una mujer, un diablo tierno

33

Con las primeras sombras

34

Lazos de luz y noche

39

Adriana me diría o dolería a muerte

46

Máscara indígena · 48 Se baña la mariposa y el dios Yum Kaax en el esqueleto de una flor

49

Los dioses aman la lluvia

53

Ixchel: la bordadora de lunas

64

Tsunamis inconclusos · 70 Simbología del silencio

71

Palabras del fuego

71

Palabras de un cántaro de barro

74

Palabras de un árbol seco

76

Palabras que nacieron del maíz

78

Invocación al ruido

79

Un‘pe, ca‘pe (1,2)

79

Oxp’el

(3)

79

Kan‘pel (4)

 

79

Ho’p’el (5)

80

Uak’p’el (6)

80

U’kp’el (7)

80

Dualidad de la luz

81

Hunahpú e Ixbalanqué

81

De la luz

83

Casa indígena

85

Tsunamis inconclusos

86

Retratos del mar

86

Arraigar

a lo mío

 

87

Ladrar por la vida

88

Alojarme de todo

89

Julio es el mes que más me gusta

91

Retratos de madrugada

92

Construir

94

A

mitad del cuarto

95

Ángeles

de lluvia

 

97

Piel de agua

101

Del instante y su latido

102

Memorias

 

102

Como una hoja de papel

106

Inéditos · 107 Postales contra el derrumbe

108

En Dzibanché

109

De luz a sombra

110

Oraciones para amar

112

Manos de ángel

114

Detrás de las palabras

115

 

Dispersos · 116

Caligrafía de la lluvia

117

A

117

B

117

C

117

D

118

E

118

G

119

H

120

I

120

Apariencias de la playa

121

Haikús

128

La barca tiene el deseo de volar

129

Los pájaros

130

Ordenanza del fuego

131

Naufragios

132

Detener la locura

133

Potros en el reverso de la llama

134

Anexo:

Palabras para Adriana · 135 Poseída por la luna (prólogo)

136

Adriana y su escritura en el oleaje

140

Comentario sobre Tsunamis inconclusos

145

Bibliografía de Adriana Cupul Itzá

149

Estudio introductorio David Anuar

Estudio introductorio

David Anuar

Vida y obra de Adriana Cupul Itzá

Y mi cuerpo no ha muerto, nos susurra Adriana Cupul Itzá. La imagino sonriente por la publicación de este libro que compila su obra publicada y da a conocer parte de su obra inédita. Este es un merecido homenaje póstumo a la memoria de la poeta y profesora bacalarense, quien fue considerada en su momento –por críticos como Agustín Labrada y por su maestro mismo, Ramón Iván Suárez Caamal– una de las promesas de la poesía en Quintana Roo. Comparto esta idea, pues la obra de Adriana no sólo delata calidad, intensidad, persistencia y permanencia en el empeño de escribir y publicar, sino una reflexión en torno a temas fundamentales para el estado como la identidad, la cultura maya y la naturaleza. Y mi cuerpo no ha muerto, es un verso que la poeta escribió en “Adriana me diría o dolería a muerte”, poema perteneciente a su primer libro, Poseída por la luna (1994). Adriana nos sigue hablando, sigue de cuerpo presente con nosotros a través de su poesía, a través de sus palabras, a través de las imágenes y reflexiones que nos legó en sus poemas. Por ello, creí que este debía ser el título para la colección póstuma de sus obras. Así, lector, en este volumen podrás encontrar la obra completa de Adriana Cupul Itzá, la cual consiste en tres libros, la recopilación de los poemas que vieron la luz en distintas revistas y antologías, y cuatro textos inéditos. Además, se incluye un anexo, “Palabras para Adriana”, donde se presentan tres textos críticos sobre su obra. También se añade una bibliografía que consigna la obra que publicó en libros, revistas y antologías. Por último, el libro inicia con el presente estudio introductorio, el cual se divide en cuatro secciones, la primera bosqueja una historia mínima del taller literario Syan Caan, al cual perteneció Adriana; la segunda, una breve biografía de la autora; la tercera, un

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análisis de su poesía, y el último apartado explica los criterios que se siguieron para elaborar esta edición.

El taller literario Syan Caan Cuenta el profesor y poeta Ramón Iván Suárez Caamal, que la idea del taller literario Syan Caan surgió a principios de la década de los ochenta en las reuniones que sostenían profesores y escritores del grupo literario Génali, en Calkiní, Campeche. En esos convites poéticos, los asistentes –entre quienes figuraban Waldemar Noh Tzec, Jorge Cocom Pech, Santiago Canto Sosa, entre otros más– compartían sus experiencias en torno a la literatura, comentaban lecturas, y leían sus propios textos, los cuales eran puestos bajo el microscopio de la crítica constructiva. De ahí surgió la idea de extender esa práctica hacia los niños, jóvenes y adultos, en los diferentes sitios donde los asistentes vivían y trabajaban. 1 Así fue como Ramón Iván inició el taller literario Syan Caan, en el año de 1982. La primera sede del taller se ubicó en Chetumal, donde se reunían los fines de semana en una casa que ostentaba el nombre de Consulado de Kriptón. Ramón Iván describe así aquellas primeras sesiones:

“Jóvenes y niños sesionábamos los fines de semana. Música de la Nueva Trova Cubana, tazas de café, refrescos y la camaradería de todos”. 2 Posteriormente, el taller migró a Bacalar, donde sesionaban dos veces por semana y algunas ocasiones hasta los fines, en un pequeño hotel a la orilla de la laguna, El Refugio, cuyo dueño era el pintoresco Don Tarot, un versificador tradicional interesado en apoyar toda suerte de actividades literarias. Ramón Iván, desde sus recuerdos, nos dice: “Después de las lecturas y creaciones, seguía el chapuzón en las aguas tranquilas de la laguna. Un día de excursión por las artes y la naturaleza”. 3 A finales de los ochenta, el taller entró en un proceso de institucionalización, primero al pasar a formar parte de la Casa de la Cultura de Bacalar, y posteriormente a la Casa Internacional del Escritor, que se fundó en 1990. Ya en esa segunda locación, los miembros

1 Ramón Iván Suárez Caamal, entrevista por el autor. Bacalar, Quintana Roo, 1 de abril de 2018.

2 Ramón Iván Suárez Caamal, “El taller literario Syan Caan. Los niños y jóvenes escritores de Bacalar”, Sonarte, año 3, vol. 13, junio-julio 1998, p. 3.

3 Ramón Iván Suárez Caamal, “El taller literario Syan Caan…”, p. 3.

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del taller contaron con una oferta más amplia de escritores que venían de diferentes partes del país, los cuales les daban charlas, conferencias y sesiones de tallereo. Sin embargo, la noción rectora del taller fue la concepción lúdica de la escritura, una actividad placentera y gozosa. 4 Con el pasar del tiempo, los alumnos fueron engrosando y consolidando su obra, y a finales de los ochenta se inició el proyecto editorial Nave de Papel como una forma de dar seguimiento a la obra poética de los miembros del taller. Entre 1989 y 1999, se publicó una serie de 20 cuadernillos de poesía, todos ellos fruto del trabajo de los talleristas. 5 Al respecto, Ramón Iván comenta sobra las publicaciones “que a veces eran a máquina eléctrica, o a mimeógrafo, o fotocopias, y después surgió la idea de hacer cuadernillos, sobre todo cuando los talleristas ya tenían una obra más amplia, y posteriormente antologías”. 6 Por último, cabe señalar que en 1998, Ramón Iván diferenciaba cuatro generaciones en el taller literario Syan Caan. Sin duda, fueron muchas más. Lo importante a destacar es que Adriana perteneció a la segunda, en la cual compartió filas junto a Mabel y Nurit Quinto Castillo, Emma Ligia Rivero Ucán, Elsa Citlalli Chargoy Loustaunau, Omar Ortega Lozada, Amílcar Orellana Ramírez, Yusi Sabido Correa y José Germán Solorzano Hidalgo. Es indiscutible la centralidad que tuvo el taller literario Syan Caan en la vida de Adriana, ahí recibió su formación literaria, estímulos para desarrollar la creatividad, oportunidades para publicar, aliento para emprender proyectos y, sobre todo, creo que fue ahí donde descubrió su genuina vocación, la literatura, pues como Ema Rivero me dijo, “Adriana vivía para la poesía”. 7

4 Ramón Iván Suárez Caamal, “El taller literario Syan Caan…” p. 3.

5 Los cuadernillos son los siguientes: El insólito tiempo de escribir (1989), Meztli V. Suárez Mc-liberty; Agudas palabras (1989) y Yo soy la noche (1994) de Tania Sol Portillo Martínez; Cotidianeidades (1989), de Raúl Rico Guido; El egoísmo de la flor (1989) y Piedra bestial (1994), Daniel Cabrera Padilla; Poseída por la luna (1994) y Máscara indígena (1997), de Adriana Cupul Itzá; Voz de tigre (1994) y Poliedros inconclusos (1996), de Amílcar Orellana Ramírez; He mirado el mar (1994), de Jesús Fuentes Allen; Calles (1994), de Israel Miranda García; Ha sangrado la piedra (1994), Emma Ligia Rivero Ucán; La noche: un potro (1994) de Citlaly Chargoy Loustaunau; Matices de la piedra (1994) y Donde la noche se hace llama (1995), de Omar Ortega Lozada; El color de las garzas (1996) y En un sábado de gloria (1996), de Luis D. Canul Suárez; Fases de la luna (1996), de Jorge Enrique Yam Yah; Crecer y no crecer (1999), de Zazil T. Rosete;

6 Ramón Iván Suárez Caamal, entrevista por el autor. Bacalar, Quintana Roo, 1 de abril de 2018.

7 Ema Ligia Rivero Ucán, entrevista telefónica por el autor. Mérida, Yucatán, 11 de abril de 2018.

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La autora Adriana Beatriz Cupul Itzá nació en Bacalar, el año de 1979, población en la que realizó sus estudios desde la primaria hasta la licenciatura. Cursó la secundaria en la escuela Vicente Guerrero. Durante el primer año se enteró por boca del profesor y poeta Ramón Iván Suárez Caamal de un taller literario que sesionaba por las tardes, dos veces por semana, en la Casa de la Cultura de Bacalar. Así fue como Adriana se unió al taller literario Syan Caan, a principios de la década de 1990. Al terminar la secundaria entró al Plantel 1 de Bachilleres Bacalar, y continuó participando en el taller, ya ubicado en la Casa Internacional del Escritor, que había sido inaugurada el 20 de julio de 1990. Tras concluir el bachillerato, ingresó a la Escuela Normal Superior “Javier Rojo Gómez”, donde estudió Educación Primaria. Tras titularse, migró a Playa del Carmen y ejerció la docencia en el nivel básico y medio superior, en este último daba clases de literatura en un plantel de Bachilleres. Hoy en día, a modo de homenaje, una escuela primaria lleva su nombre en Playa del Carmen, la cual se ubica en la calle 20 de la colonia Nicté-Ha. Adriana había iniciado o estaba a punto de iniciar sus estudios de posgrado, una maestría en la ciudad de Cancún, lamentablemente, no hubo tiempo para ello, pues la poeta sufrió un accidente carretero el 27 de noviembre de 2005, en el tramo Tulum- Felipe Carrillo Puerto, y tres días después falleció en la ciudad de Mérida, Yucatán. Sobre la personalidad de Adriana, su maestro, Ramón Iván recuerda lo siguiente: “Era tímida, introvertida, hablaba poco, pero sus textos, sus poemas decían todo lo que callaba. Yo así la recuerdo. Sonriente pero tímida, muy entusiasta, colaboradora, con una disciplina enorme”. 8 Ema Ligia Rivero Ucán, íntima amiga de la poeta, la describe como “una persona responsable, amigable, solidaria, que se preocupaba por los demás, por su familia, y era una buena estudiante”. También destaca que Adriana se caracterizaba por la forma en que escribía, por la facilidad que tenía para relacionarse con las palabras, hecho que Ema Rivero recuerda vívidamente, pues en las sesiones del taller

8 Ramón Iván Suárez Caamal, entrevista por el autor. Bacalar, Quintana Roo, 1 de abril de 2018.

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“el maestro daba la lección y cada quien se iba a su espacio a escribir. Adriana siempre era la primera en acabar. Era la que más escribía y la que era más constante de Syan Caan”. 9 La constancia fue una cualidad que distinguió a Adriana. Cuando la segunda generación del taller literario se desintegró y cada uno de los miembros emprendió distintos caminos personales, formativos, profesionales y laborales, ella siguió escribiendo y frecuentando a su maestro Ramón Iván en la Casa Internacional del Escritor. Como señaló Ema Rivero, Adriana “realmente vivía para la poesía, todos nos pusimos

a hacer otras cosas en nuestra vida, pero ella seguía en la poesía”. El

mundo de la poeta bacalarense giraba en torno a la lectura, la escritura,

la docencia y los viajes. 10

No sabemos con exactitud qué leía Adriana, qué autores le gustaban. ni cuáles eran sus influencias. Es llamativo que en toda su obra sólo

figura un epígrafe. La cita es de la poeta argentina Alejandra Pizarnik,

y se encuentra en el poema “Caligrafía de la lluvia”, que se publicó en

la antología Álbum de familia. 11 En una entrevista realizada por Agustín Labrada a Ramón Iván, éste menciona las lecturas generales que se hacían en el taller, las cuales podemos suponer también realizó Adriana:

principalmente, la poesía de nuestro siglo XX: la literatura mexicana de Rosario Castellanos, Octavio Paz, Jaime Sabines y Efraín Bartolomé. Entre los latinoamericanos: Ernesto Cardenal, Pablo Neruda, Jorge Luis Borges, César Vallejo, Eliseo Diego, algunos textos de Lezama Lima y Alejandra Pizarnik. Entre los poetas que no son de habla española: Fernando Pessoa, Yanis Ritsos, Constantino Kavaffis [sic], Rainer María Rilke y T. S. Eliot. 12

Como se puede apreciar, los alumnos del Syan Caan hicieron un abanico de lecturas que hoy podríamos llamar clásicas en el territorio de la

9 Ema Ligia Rivero Ucán, entrevista telefónica por el autor. Mérida, Yucatán, 11 de abril de 2018.

10 Ema Ligia Rivero Ucán, entrevista telefónica por el autor. Mérida, Yucatán, 11 de abril de 2018.

11 Adriana Cupul Itzá, “Caligrafía de la lluvia”, en Álbum de familia, Bacalar: Nave de papel, 1996.

12 Agustín Labrada Aguilera, “Leer lo que dicen las nubes. Entrevista con el poeta y maestro Ramón Iván Suárez Caamal”, Sonarte, año 3, vol. 13, junio-julio 1998, p. 50.

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poesía. Además de las anteriores, habría que añadir entre las lecturas de Adriana, textos sobre cultura y mitología maya, en especial, el Popol Vuh 13 , el cual es aludido en varios poemas de Adriana, por ejemplo, “Se baña la mariposa y el dios Yum Kaax en el esqueleto de una flor” o “Hunahpú e Ixbalanqué”. Sobre el proceso de escritura de la bacalarense, Ema Rivero cuenta lo siguiente:

Adriana escribía en las noches, pues todo el día estaba ocupada. Ella me decía que la mejor hora en la que podía escribir era en las noches, o los fines de semana cuando viajaba a Bacalar, porque cada semana iba a ver a sus papás, y cuando llegaba íbamos a ver al profe Ramón Iván. Cuando llegaba ya tenía en mente lo que quería escribir y a veces ya hasta lo traía escrito. Entonces se lo mostraba al maestro para que le revisara sus textos, aunque el maestro ya le decía ‘ya no necesito revisarte, tú ya escribes bien, es más, ayúdale a tus compañeros’. 14

Adriana tuvo una vida literaria muy activa en el sur de Quintana Roo, como lo dejan entrever las noticias que Agustín Labrada consignó sobre la vida cultural del estado en la sección titulada “Señales de humo”, de la revista Sonarte. Una parte de esa vida consistió en asistir a conferencias, presentaciones de libros, encuentros de escritores, lecturas y cursos que se organizaban en la Casa Internacional del Escritor, así como participar en mesas de taller donde recibía críticas sobre su obra, “El doble del ausente” 15 , “Dualidad de la luz” 16 , y “Lijar palabras” 17 , fueron algunos de los textos que Adriana tallereó. Quizá uno de los eventos literarios más destacables en la trayectoria de Adriana, cuando apenas contaba con 18 años, lo constituyó la visita

13 Popol Vuh. Las antiguas historias del Quiché, versión de Adrián Recinos, Ciudad de México:

FCE, 2008.

14 Ema Ligia Rivero Ucán, entrevista telefónica por el autor. Mérida, Yucatán, 11 de abril de 2018.

15 Agustín Labrada Aguilera, “Escritores del sur acuerdan reunirse cada mes en Bacalar”,

Sonarte, año 2, vol. 6, junio-julio 1997, p. 56.

16 Agustín Labrada Aguilera, “Debaten poemas y cuentos en la Casa Internacional del Escritor en Bacalar”, Sonarte, año 2, vol. 12, junio-julio 1998, p. 60.

17 Agustín Labrada Aguilera, “Se reúnen en Bacalar narradores y poetas”, Sonarte, año 2,

vol. 11, abril-mayo 1998, p. 59.

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a la Ciudad de México en marzo de 1997, donde realizó –junto a otros miembros del taller literario Syan Caan– una lectura de su obra frente a una asamblea de escritores de la Sociedad General de Escritores de México (SOGEM), y un día después en la mítica Casa del Poeta “Ramón López Velarde”. Agustín Labrada relata que, en esa última lectura, la actriz Regina Torné “elogió las creaciones poéticas de Adriana Cupul Itzá, y le pidió su currículum y su libro inédito Piel de agua para gestionar su publicación.” 18 Entre otras actividades literarias en las que Adriana se implicó, estuvo la creación de un taller de poesía infantil llamado Hul- Há (Reflejo del agua) que se impartió en la Casa de la Cultura de Bacalar. También fue parte del Consejo editorial de la revista Sonarte, al menos de sus primeros números. Además de las actividades ya mencionadas, Adriana participó en certámenes literarios. Fue una escritora precoz, pues con sólo 12 años recibió su primera mención honorífica en el concurso de hai- kús “Eraclio Zepeda” (1991), y tan sólo un año después, le otorgaron el segundo lugar en el mismo certamen (1992). A los 16 volvió a recibir distinciones, una mención honorífica en el concurso estatal de poesía “Ramón Iván Suárez Caamal” (1995), y segundo lugar en el concurso “Cancún 25 Años” (1995). Ganaría su primer premio en 1996, en el concurso de poesía convocado por el Centro de Estudios de Bachillerato de Bacalar. Y volvería a obtener otro primer lugar en 1998, en los “VI Juegos Florales de Isla Mujeres”, cuando ya contaba con 19 años. Este mismo año recibió la Beca Estatal para la Cultura y las Artes del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes de Quintana Roo. En 2001 y 2003 fue becaria del PECDA, con los proyectos Catarsis de la fe y Postales contra el derrumbe, respectivamente.

Adriana publicó en revistas como Tierra Adentro, A duras páginas, Génali, Tro(m)po a la uña, Cultura Sur, Resquicios de la imagen y Sonarte. También fue incluida en las antologías En la puerta del cielo (1995), El universo en una gota de rocío (1995), Álbum de familia (1996), Del silencio hacia la luz: Mapa Poético de México. Poetas nacidos en el período 1960-1989 (2008), Voces del

18 Agustín Labrada Aguilera, “Visita el taller literario Syan Caan la Ciudad de México”, Sonarte, año 2, vol. 5, abril-mayo 1997, p. 59.

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agua (2013) y Contramarea: breve antología de poesía joven de Quintana Roo (2017). En vida publicó los libros y cuadernillos de poesía Poseída por la

luna (1994), Máscara indígena (1997), Del instante y la lluvia (1999) y Tsunamis

inconclusos (2002). 19

Adriana vivió una intensa vida literaria, escribía, publicaba, asistía a eventos y talleres, mandaba obra a certámenes, preparaba proyectos para concursar por becas y, además, era maestra y tallerista, una dinámica no muy diferente a la que hoy en día experimentamos los escritores de Quintana Roo.

Los poemas de Adriana 20 El primer cuadernillo de poesía que Adriana publicó fue Poseída por la luna (1994). Ya desde el título se anuncia el eje que estructura sus textos, la relación entre lo cosmológico y el tiempo situado del yo lírico, en este caso, la voz de una mujer-niña. El poemario está conformado por cuatro secciones: “Una mujer, un diablo, dos poemas breves y una flor”, “Con las primeras sombras”, “Lazos de luz y noche” y “Adriana me diría o dolería a muerte”. En general, los poemas son breves, salvo el último, que es el más largo del conjunto. Agustín Labrada, quien escribió una nota sobre Poseída por la luna, asegura que la prosopopeya es la figura rectora en los textos; y sin duda lo es, pues la poeta da vida al cosmos, lo pone en movimiento a través de la palabra y hace que éste gravite en torno a la experiencia presente del yo lírico. Por ejemplo, el fragmento 4 de “Con las primeras sombras”:

“El fuego fue creado por el agua. Así nacieron el día y la noche, así nacieron la tristeza y la alegría; así nací, nacimos todos como el mar y el cielo que nunca alcanzan a mirarse”. En la primera sección, “Una mujer, un diablo, dos poemas breves y una flor”, los textos son breves y precisos (oscilan de 2 a 13 versos), hay imágenes muy logradas, de increíble intensidad pero, al mismo tiempo, algunos poemas acusan versos de más, como el mismo prologuista

19 Actualmente trabajo en otra antología titulada Desde otros ojos, la cual reúne los mejores poemas de Adriana.

20 No pongo referencias a los poemas que cito de la autora, pues éstos se encuentran en el presente libro, sólo menciono el título del poema y, en caso de ser necesario, el número de fragmento.

15

de la primera edición, Agustín Labrada, hacía notar. Un ejemplo de la precisión imagenística se encuentra en el poema que abre el apartado:

El amor este año trae al aire el equilibrio de un pétalo pudiera crear entre tanta brisa su perfume

La voz lírica gravita en torno al ejercicio del amor y la exploración de la sexualidad: transitando por lo emocional, lo sensual, pasando por la censura y finalizando en la reflexión sobre la experiencia amatoria. En el corazón de esta sección, la flor funciona como metáfora maestra, símbolo del amado y la virginidad: “Cierra la puerta pero no tu ternura / cierro el libro pero no la flor ” Asimismo, el primer apartado está influido de pies a cabeza por la cosmovisión occidental cristiana, con alusiones a ángeles, diablos, pecados, culpa, pudor. Quizá uno de los fragmentos más poderosos se encuentre en el poema titulado “Flor”, donde entre paréntesis, una voz censura “la herramienta fatal” –el encanto sexual– de la voz lírica:

(cúbrete de solemne no te agarres los senos porque se te caen y tus ojos se pudren de amor no te desvistas alguien te vigila)

La segunda sección de Poseída por la luna es “Con las primeras sombras”. En ésta, la voz lírica explora el universo cosmológico, sus ritmos, sus secretos, la vida íntima de los astros. El escenario principal que cruza la mayoría de los poemas es el atardecer. Agustín Labrada ha hecho notar que en esta sección hay una oscilación no justificada entre la solemnidad casi bíblica y la espontaneidad de una voz infantil. A mi parecer, esta fluctuación es intencional y pone de relieve, precisamente, el diálogo de un yo lírico infantil (en proceso de desprenderse de su infancia) con el

16

universo. De ahí ese ir y venir, por un momento tendiente hacia lo bíblico, sobre todo cuando apunta hacia lo genésico, y después aterrizando en el presente del yo lírico infantil que transita hacia la dolorosa adolescencia donde toda certeza es puesta entre paréntesis. Esta transformación queda plasmada en los fragmentos 15 y 16: “Me acuesto esta mañana y entierro

mi infancia que ayer era un trozo de mármol” y “¿Por qué decirle al sol

mis dudas? ¿Por qué decir juventud y no muerte, ponerle collares a la noche y grilletes al día?” Una de las características que cruza toda la poesía de Adriana es la oscilación entre un presente mítico-cósmico y el presente situado del yo lírico. Aunque el objeto de ese presente mítico y la forma de aproximarse

a él varía, el ritmo oscilatorio de voces, tiempos y tonos es el mismo; una suerte de dualidad que pareciera insinuar que vivimos simultáneamente

en un presente aquí y ahora y en un presente eterno. Esto se aprecia en

Máscara indígena y también en Tsunamis inconclusos, donde el presente mítico suele ubicarse ya no en una cosmología de la naturaleza y sus ritmos sino en la visión cosmogónica de la cultura maya. El tercer apartado es “Lazos de luz y noche”, poemas breves, casi como pinceladas poéticas que buscan retratar distintas experiencias

cotidianas del tiempo del día y el tiempo de la noche, así como de la

luz y la oscuridad interior del yo lírico. Nuevamente, al igual que en el

apartado anterior, existe una oscilación y una estructuración a partir de la dualidad. Hasta el numeral 9 predomina lo solar, y a partir del 10 se

da un tránsito hacia lo nocturno. El canto del fasto natural también se

encuentra entretejido en estos poemas. Un ejemplo de un texto solar se encuentra en el fragmento 3:

Descienden de los naranjos luces que en el mundo son quietas esferas que maduran

Quizás una síntesis del apartado se encuentra en el último poema donde, precisamente, el yo lírico alude a las pinceladas poéticas a las que me

17

refería como “los instantes” de la experiencia cotidiana que se guardan en la memoria y se consignan en la escritura:

Los instantes duran un poco de nada vuelan sin viento a mi memoria sin rumbo van los días vuelan sin cansarse estas letras

El último apartado-poema de Poseída por la luna es “Adriana me diría

o dolería a muerte”, un poema lúdico que juega con la sonoridad del

lenguaje, la libertad sintáctica, los paralelismos fonéticos, las rimas internas, las anáforas, y con un yo lírico que se desdobla, que parece hablarse a sí mismo, en una suerte de monólogo interior y libre fluir de conciencia:

qué sería sin plumas de no resistir al viento qué sintiera en este minuto donde vivo detrás de nuestros muertos dónde me escondería si el muerto está adentro dónde comería si no hay nada adentro dónde dormiría si está ocupado el acento dónde jugaría si el muerto no está muerto

y si yo estoy viva

qué haría con el viento

El tono del poema es existencial, pues da cause, verso a verso a las dudas

y los miedos que carcomen al yo lírico, por ejemplo, cuando expresa su

temor ante la ausencia de un espacio para la escritura:

si

las letras están juntas

y

no hay lugar donde me duela

cuánto sería tu sufrimiento

Adriana

Ariadna

En el segundo libro, Máscara indígena (1997), la autora explora la herencia cultural maya, sus mitos, su visión de mundo, sus leyendas, su historia.

18

Pero esta exploración del pasado es hecha siempre desde un presente que busca sentido, identidad, pertenencia. Agustín Labrada apunta sobre esta obra que el pasado maya se “dignificada a través de la palabra poética que aquí adquiere una dimensión francamente metafórica, en la estructura fluida del verso libre”. 21 Si bien coincido con la dignificación del pasado, me parece que Adriana va más allá, pues no sólo canta la belleza del pasado maya, sino que lo vuelve presente a través de la ritualidad que acontece en los poemas, la ritualidad entendida como una forma en que el presente de enunciación recupera y se conecta con un presente mítico. Así, más que una dimensión metafórica, creo que hay una dimensión ritual en el libro, la piedra central que conecta pasado y presente a través de la escritura poética. Máscara indígena está conformada por tres poemas de largo aliento, “Se baña la mariposa y el dios Yum Kaax en el esqueleto de una flor”, “Los dioses aman la lluvia” e “Ixchel: la bordadora de lunas”, cada uno de 84, 290 y 154 versos, respectivamente. El primer poema es un canto a la fertilidad. Yum Kaax, deidad maya que aparece en el título, es considerado el dios del monte y de los animales, aunque también se interpreta como dios del maíz. Por el contexto, me inclino a pensar que la autora usó la figura de esta deidad en ambos sentidos, ya que desde los primeros versos se alude al maíz nuevo y más adelante se describe un acto ritual en una milpa, donde una joven entrega su virginidad en espera de concebir:

Itzá mi brujo de agua y mi hormiga origen excavan la nomenclatura de la noche en el maíz nuevo y una gran boca inicia la peregrinación […] Ya no vamos agarradas de las manos ella abre su corazón bajo el maizal y la virginidad deja caer su miel sobre mis piernas Dancen flores del monte la luna ya pronto anunciará la llegada del niño

21 Agustín Labrada Aguilera, “Promueven poemario de Adriana Cupul Itzá”, Sonarte, año 2, vol. 10, febrero-marzo 1998, p. 58.

19

Una cuestión interesante en el poema es la enunciación, pues ésta oscila entre el nosotros y el yo. Este fenómeno lingüístico pone de relieve la presencia y participación de la comunidad en el rito, pero al mismo tiempo la dimensión vivencial e individual de éste, como se puede notar en la cita anterior: “Ya no vamos agarradas de las manos”. Al inicio del poema se habla de los brujos que encienden veladoras y más delante de la peregrinación de las doncellas, así, versos a verso la autora recrea la dimensión ritual de la cultura maya y hace de la ritualidad la espina dorsal de su texto:

Itzá los brujos perdidos dejan velas en las esquinas de las casas […] Las hijas de todos caminan descalzas se bañan en el esqueleto de una flor danzan hasta que sus pies sean parte del suelo hasta que sean poseídas por el pozo y sus entrañas

Los símbolos alusivos a la fertilidad inundan el poema y se refuerzan uno a otro, por ejemplo, la luna, la presencia de Ixchel –en una de sus facetas, diosa del amor–, las venadas encintas, o la alusión al pasaje del Popol Vuh donde la cabeza colgante de Hun-Hunahpú en un árbol de jícaros escupe a Ixquic –hija de Cuchumaquic, uno de los señores del Xilbalbá, el inframundo maya– quien queda preñada de los gemelos Hunahpú e Ixbalanqué:

Miro atrás las venadas están esperando encintas se bañan bajo la luna llena y hacen conjuros para que Ixchel en la lluvia les lave el vientre

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“Los dioses aman la lluvia” es un largo canto que ahonda en el corazón de la cosmogonía maya y el origen del humano, todo ello en un cuestionamiento que indaga en la identidad de la voz lírica y su máscara indígena:

Agarro palabras y las transformo en glifos

plumaje de quetzal

máscara indígena

mía

tan mía

No es gratuito que el color predominante en este poema sea el azul que, junto al verde, conforman el centro del cual parten los otros cuatro rumbos en la visión maya del mundo: Norte (blanco), Sur (amarillo), Oriente (rojo), Occidente (negro). El poema insinúa que en ese centro, azul y verde, se encuentra el origen del humano:

Acudieron jabalíes azules Tucanes azules Venados azules Serpientes azules Celebraron que reencarnaran Hombre y Mujer en la herida de la selva

El poema también presenta una interpretación femenina del origen humano, de hecho, señala explícitamente que la mujer antecedió al hombre:

Primero nació Mujer del maizal virgen crecieron mazorcas para construir al hombre que después la negaría

Ahora bien, pienso que una de las claves para interpretar este poema como un largo canto cosmogónico e identitario radica en la declaración de la voz lírica de buscar en el pasado mítico, histórico y arqueológico de la cultura maya, un espacio para la experiencia poético y existencial:

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Mi pasado

busqué entre relámpagos y cenizas y armé este libro que abre la puerta para que yo exista

El último poema del libro, “Ixchel: la bordadora de lunas”, prosigue el camino perfilado, pues recrea la cosmogonía maya, a la par que hace un viaje por sitios arqueológicos como Dzitbalché, Konhulich, Tikal y Copán. Sin embargo, aquí la forma del ver el mundo maya se precipita, se condensa en la palabra y el poema, en un proceso de textualización de la cultura:

Como una palabra caía la palabra del poema ¿De dónde fue tanta dulzura […]

Si preguntan dónde acabaron las palabras

yo les diré:

En las nubes

que se marchan al corazón por siempre de esta piedra

de dónde?

El último libro, Tsunamis inconclusos, es una mezcla de los dos libros anteriores. En los primeros cuatro apartados: “Simbología del silencio”, “Invocación al ruido”, “Dualidad de la luz”, y “Casa indígena”, la autora recupera la dualidad de la cosmología natural de Poseída por la luna y la cosmogonía maya de Máscara indígena. Un ejemplo de la dualidad y su vinculación al origen se encuentra en el poema “Palabras del fuego”, donde también aparece insinuada la cultura maya:

Antes del principio de los códices y de las estelas sólo ruido y silencio conversaban

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Quizás el apartado que más experimenta con la cultura maya, ya no a nivel cosmogónico como el libro anterior, sino con el lenguaje mismo, es el poema “Invocación al ruido”. En este texto, la poeta introduce palabras en maya junto al español, y juega específicamente con la numeración en maya, por ejemplo, en el tercer fragmento aparece la palabra ox’pel que significa tres:

Oxp‘el naranjas agrias son las que este árbol exprime en el centro de mi corazón

Sin embargo, en los dos últimos apartados, “Tsunamis inconclusos”

y

“Del instante y su latido”, Adriana da un salto mortal para romper

y

reinventar su propia poesía. La poeta abre un nuevo horizonte

donde relocaliza sus preocupaciones poéticas en la vida presente, en la búsqueda de nuevas experiencias y en el reconocimiento de una identidad abierta, siempre en proceso de construcción, esencialmente inacabada como un tsunami inconcluso, al menos así lo insinúa en el poema “Alojarme de todo”:

tuve que alojarme de todo retroceder lo andado ser un pedazo de piel sin sexo mirar a los ojos desde otros ojos y probar de lo no probado el dulce olor de la vida

Adriana canta en estas dos secciones con su voz más negra y acerba, como en “Memorias”, donde da vida a una amiga imaginaria y se

insinúan temas como el suicidio y la crueldad, además de eso, la poeta explora la hibridación de la poesía con otras formas discursivas como

el diario:

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Es mentira que Jacqueline sea ingenua le gusta martirizar a los gatos enreda ríos y se ahoga […] Día siete:

Jacqueline tritura el mundo

en un mapa de la escuela

Día ocho:

No

hoy invité a mi amiga a suicidarse en mi diario

nada

nada importante

Esta última Adriana, oscura y pesimista, explora los claroscuros del ser humano y sus contradicciones:

En esta astilla de luz el diminuto bebe su cólera:

sueña ser Dios y demonio

El dolor, la desesperación y el horror, también forman parte de este catálogo de miserias que Adriana nombra “Ángeles de lluvia”; el fragmento nueve de este poema ilustra cómo el dolor humano se expande, a través de la prosopopeya, al mundo entero. Naturaleza, humanos y objetos se vuelven uno en el relámpago del grito:

El bosque grita la nube grita los detritus que se comen la corteza de la noche gritan la roca mojada por el rocío grita el insecto devorado pedazo a pedazo por la hormiga grita el atardecer derramándose en el río grita

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mi

madre grita

los

tíos y hermanos gritan

los

automóviles que cruzan cerca de la casa gritan

En “Ángeles de lluvia”, dividido en 13 fragmentos, también hay una veta sarcástica, por momentos cercana a la blasfemia, sobre todo en el número 10:

Yeguas hembras que a menudo interrumpen el pecado de Adán A veces en dos patas retienen a Dios para asirlo como pecador de sus entrañas

En 1998, cuatro años antes de publicar Tsunamis inconclusos, Adriana recibió el primer lugar en los VI Juegos Florales de Isla Mujeres. El poemario con el que ganó se titulaba Del instante y la lluvia, que después, ampliado y depurado, pasó a conformar las dos últimas secciones del libro Tsunamis inconclusos. Con motivo del premio, Miguel Ángel Meza escribió que “Adriana es muy joven, pero es muy madura como sujeto lírico […] [sus versos] hablan de un individuo precoz que ve con ojos severos el mundo que le ha tocado vivir”. 22 Esa severidad ante el mundo a la que Meza alude, sin duda se expandió y se transformó en los temas que anteriormente hemos apuntado: el pesimismo, el claroscuro humano, el dolor, el sarcasmo. ¿Qué otras vetas quedan en la poesía de Adriana? No lo podemos saber del todo. Sin embargo, apunto que de las antologías es posible rescatar la poetización de la infancia y la familia, sobre todo del poema “Caligrafía de la lluvia”. La poetización del fasto natural, la dualidad y la cultura maya también están presentes, por ejemplo, en el poema inédito

22 Miguel Ángel Meza Robles, “Prólogo”, en VI Juegos Florales Isla Mujeres 98, Bacalar: Nave de Papel, Ayuntamiento de Isla Mujeres, 1999, p. 8.

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“Postales contra el derrumbe”. En un texto inédito titulado “Detrás de las palabras”, hay una incipiente forma de metapoesía, es decir, poesía que habla de la poesía, que también se puede encontrar en el breve poema “La mano”, de Poseída por la luna. Una Adriana sorprendente se encuentra en un poema publicado en 1996 en el primer número de la revista Tropo a la uña (en este entonces Tro(m)po) a la uña, el cual se titula “Potros en el reverso de la llama” y que aparentemente correspondía al fragmento IX de un poema más amplio. Los versos permiten vislumbrar una Adriana ácida y conversacional, quizá antecedente de “Memorias”:

Me sumerjo a las siete de la mañana en la playa para lavarme lo asno y los amigos con sus apodos marranean como siempre en realidad los desconozco sé que tienen nombres y me hablan y no me acuerdo Ayer se casó Eugenia ¿Eugenia? con el cuerpo llorando se despertó en la noche Micaela con el hijo que se deshoja Ángel Luis Pedro Yolanda… El asno babea Me oxido

En sintesís, en la poesía de Adriana hay tres momentos y temáticas fundamentales, el primero es la poetización del amor, el fasto natural y la dualidad cosmológica. El segundo, indaga en el pasado de la cultura maya y su cosmogonía, la cual reinventa y se reapropia a través de la ritualidad, entretejiendo así presente y mito como forma de enraizar la realidad y la identidad. Por último, la poeta mezcla las dos vertientes anteriores, para romper con ellas y situar la búsqueda identitaria en el presente y la diversidad de experiencias que éste ofrece, incluyendo lo más negro y acerbo de la vida.

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Criterios de la presente edición Para llevar a cabo la presente edición, conté con el generoso apoyo de Ramón Iván Suárez Caamal, quien me proporcionó en digital los dos primeros poemarios de Adriana, Poseída por la luna (1994) y Máscara indígena (1997). El tercero, Tsunamis inconclusos, lo transcribí de la primera y única edición de la obra, la realizada por el extinto Instituto Quintanarroense de la Cultura (IQC). Además de esos tres poemarios, traté de localizar los textos que Adriana publicó en revistas y antologías, para ello, pasé un fin de semana en la Casa Internacional del Escritor en Bacalar, donde tuve la libertad para explorar la biblioteca localizada en sus instalaciones. Muchos de los poemas que encontré estaban incluidos en las obras arriba mencionadas, pero aquellos que no estaban coleccionados, los transcribí y han pasado a formar el apartado titulado “Dispersos”. Adicionalmente, el maestro Ramón Iván tuvo la generosidad de hacer una búsqueda junto conmigo en su computadora personal, donde tuvimos la fortuna de encontrar obra inédita de Adriana, a saber, “Postales contra el derrumbe”, “Oraciones para amar”, “Manos de ángel” y “Detrás de las palabras”. Sin lugar a duda, Adriana tenía más obra inédita, pero hasta el momento no me ha sido posible ubicarla, al menos, sabemos de un poemario titulado Catarsis de la fe. Al leer toda la obra de Adriana, me percaté de erratas en las primeras ediciones y las corregí. También pude notar que había un uso irregular de la puntuación en los poemas en verso. Al inicio, sobre todo en los poemas publicados en revistas, el uso de la puntuación era tradicional. En Poseída por la luna hay una mezcla entre un uso formal y una ausencia de puntuación, por ejemplo, en el poema “Adriana me diría o dolería a muerte”. A partir de su segundo poemario, Máscara indígena, el uso de puntuación está casi ausente salvo por uno que otro punto o coma fugitivos, pues las pausas son marcadas a través del corte versal y el ritmo mismo del poema. Situación similar sucede en Tsunamis inconclusos. Cabe aclarar que en los poemas en prosa sí hay un uso riguroso de la puntuación. Esta irregularidad responde, sin duda, a un proceso de maduración en la escritura, a un mayor dominio de las formas, una compenetración más profunda con el lenguaje, y una mayor libertad expresiva.

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Esta irregularidad, como editor, me supuso un reto, pues debía decidir entre tres opciones: 1) respetar la forma original de los poemas y dejar patente el proceso de maduración al que me he referido, aunque eso fuera en desmérito de la calidad estética y del conjunto; 2) uniformar el uso de la puntuación al agregarla en toda la obra, lo cual supondría regresar a la primera etapa en la escritura de Adriana; 3) eliminar la puntuación de los poemas en verso para uniformar conforme al que habría sido el último estilo o tendencia de Adriana, la escritura sin puntuación. En mi estancia en Bacalar dialogué sobre este asunto con el maestro Ramón Iván, y los dos llegamos a la conclusión y al acuerdo tácito de que lo ideal era eliminar toda la puntuación, como una forma de reinterpretar la poesía de Adriana desde su voz última, dando así un nuevo realce a su obra. En algunos casos, también me enfrenté con diferentes versiones de un mismo texto. Procedí cotejando los poemas, y las más de las veces no había cambios sustanciales, quizá un vocablo era sustituido por otro o un verso suprimido. Ante estas situaciones, decidí tomar como texto base las versiones publicadas en forma de libro o cuadernillo, y consigné a pie de página las variaciones respecto a versiones publicadas en revistas o inéditas. Al hacer este ejercicio noté que los poemarios de Adriana iban creciendo poco a poco: lo que inicialmente era un poema se desarrollaba en poemas subsecuentes; también me percaté de que Adriana iba juntando, separando y revolviendo poemas para estructurar poemarios o secciones de éstos. Por ejemplo, el poemario Del instante y la lluvia (1999), con el que ganó los VI Juegos Florales de Isla Mujeres, se transformó en el apartado de “Tsunamis inconclusos” del libro homónimo, y el poema titulado “Manos de ángel” conformado por 5 fragmentos, mutó en “Ángeles de lluvia”, de 13. Otra situación peculiar sobre la que debí tomar una decisión era que al transcribir los poemas del libro Tsunamis inconclusos, me percaté de ciertos cortes versales extraños o forzados y el uso de un tabulador en el siguiente verso. Adriana, en general, no fue una poeta que experimentara con los espacios de la hoja, así que llegué a la conclusión de que esos

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blancos al inicio eran indicadores de que había sido necesario recortar el verso, ya que éste no cabía en la caja de texto de la maquetación.

Así pues, he tratado de recuperar los cortes versales originales, y en la presente edición en caso de que un verso no quepa en la caja, he optado por poner corchetes al inicio, un indicador mucho más explícito de la intervención del verso por motivos editoriales. Por último, consigno que eliminé un poema breve repetido en la obra de Tsunamis inconclusos, el cual dice así “Mi madre dialoga con el fuego

/ porque se cansó de esperar a mi padre agua”. El poema aparece en el

apartado “Palabras del fuego” con el número 9 y en “Casa indígena” con

el número 2. Este caso me pareció un error de edición y no una propuesta

estética de Adriana. Tras consultar el caso con Ramón Iván y el poeta Jair Cortés, pensamos que lo óptimo era conservarlo en “Palabras del fuego”, debido a que guarda mayor relación con el conjunto en tono y forma.

Agradecimientos Esta obra habría sido imposible sin la generosidad del maestro Ramón Iván Suárez Caamal, quien me dio los medios para conseguir la obra de Adriana. El narrador José Silva y el poeta Jair Cortés, tiene toda mi gratitud, pues me recibieron en la Casa Internacional del Escritor y me apoyaron de distintas formas. Recuerdo en particular la ayuda que me dieron para escoger el título definitivo de esta obra. A la Casa Internacional del Escritor en Bacalar por proveerme de un breve pero feliz alojamiento. A Ema Rivero, quien tuvo la gentileza de charlar conmigo vía telefónica sobre Adriana. A Ernesto Martínez, del Instituto Municipal de la Cultura y las Artes de Solidaridad, quien me impulsó

a hacer este proyecto. A la escritora Elvira Aguilar Angulo, quien me

abrió puertas que de otra forma habrían permanecido cerradas. Finalmente, a Mónica Canto, por soportar mis desvelos y tolerar mis eternas invasiones de nuestras vacaciones con proyectos literarios, y por haber tomado el reto de diseñar este libro. Por último, agradezco a la familia de Adriana, por la confianza depositada en mi persona. Esta obra es para ustedes y su hija.

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Poseída por la luna 1994

Poseída por la luna

1994

Una mujer, un diablo tierno, dos poemas breves y una flor

1.

El amor este año trae al aire el equilibrio de un pétalo pudiera crear entre tanta brisa su perfume me ha dicho un secreto me ha llenado los ojos de lluvia porque su mirada es parte de la mía y su alma la flor que muere en este verso

2.

Abro el libro y no encuentro a la flor prisionera buscaré en la página tal vez la halle Pétalo por pétalo busco un verso un recuerdo mezclo aroma a piel tomo el libro

veo la última fotografía el adiós Cierra la puerta pero no tu ternura cierro el libro pero no la flor

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LA MANO

Desviste la mano a la hoja acostada tinta fluye

ESTA FLOR

Ésta es mi herramienta fatal para quitarte el oxígeno para humedecer tu vientre en el mío ésta es mi herramienta para medir tu inteligencia cuando tu imaginación me inunde porque las caricias no se mueran y las plante en la almohada

(cúbrete de solemne no te agarres los senos porque se te caen y tus ojos se pudren de amor no te desvistas alguien te vigila)

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UNA MUJER, UN DIABLO TIERNO

Ella es un diablo tierno cada hora un ángel a sus pies se quema en ácido una mujer peca y no muere lleva piel de barro

¿no alcanza la guerra una puerta?

la veo en una máscara conozco la pieza de su locura un asesinato tiene la llave del cielo

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Con las primeras sombras

1.

Una lámpara niega el derecho a vivir. ¿Acaso es la noche que se ha fugado en un caballito de papel bajo la lluvia? Tal vez empiezo a devorar mi memoria y no cedo a la carne. Abandoné mis huellas bajo el oscuro mandamiento; llora mi voz a la que inundan el tiempo y sus orillas. Me desplomo al jurar que no me han tocado, tomo un descanso en las horas que rezan su rostro oculto. Después sigo la trayectoria que me deja a medio camino. No pretendo escapar bajo las primeras sombras de la tarde pues sería poseída por el que nació del agua.

2.

La luna, a media trayectoria, se detiene a beber. A veces con su boca de media cara, a veces con su boca de “media luna”, a veces con sus labios indemnes. Anoche el sol hizo trizas su timón y le clavó estas astillas. Pedazo por pedazo se rompió la sombra que

se perdió en el agua. Ayer también me miré en su reflejo.

3.

La luz, petrificada por la mujer de los ojos ciegos, camina en la ceniza

4.

El fuego fue creado por el agua. Así nacieron el día y la noche, así nacieron la tristeza y la alegría; así nací, nacimos todos

como el mar y el cielo que nunca alcanzan a mirarse. La tarde se ha quedado sola y el mar, para consolarla, zarpó. El presente bebe imágenes antiguas. Los que hemos nacido ahora, encontraremos una luz falsa.

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5.

Al filo del reloj ahogo los minutos que me ha infligido el hachazo de unas manecillas tornasol. Si levantara los brazos a las siete campanadas, mi madre le lloraría a la muerte y siete días serían borrados del calendario.

6.

Escribe mi mano al otro lado de la isla Ojos mar alas platican comúnmente viene ven Los siete siglos de mi infancia mueren como el silencio de las aguas Alguien le aconsejó que tomara la orilla del libro volteara la hoja y dos piedras al golpe llorarían Una mancha se prolonga en la isla siguió su otro costado que aún no culminaba Detrás más letras y más

se convierten en medusas petrificadas

7.

¿Quién ha desnucado las primeras sombras del día? ¿Quién le ha quitados los brazos a la tarde? Un cuerpo está detenido en una vela la noche teme perder un fragmento de su vida

de su carne

Queríamos agarrar cada sombra con la mano y no pudimos

éramos tan frágiles que si hubiesen tales imposibles arrojaríamos la luz al fondo de los ríos

de la misma voz que no posee

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8.

Raudas olas contemplan las tardes que posan junto a las palmeras. Mañanas que se ha robado el día y, sin temor, equilibran el movimiento de una mujer convertida en barca. Nuestros cuerpos se unieron a las islas, volvimos al mar y la llaga conjuró nuestros nombres. Ignoro la verdad que nos unía. Aun así, trajimos cuerpos vivos a la orilla del mar. Hoy, contemplo los cristales de una casa que ahorca los desechos de la lluvia.

9.

Atrás del día y el agua hay un dios que pide hablar sin ser el que habla. Detrás de mí hay un cuerpo que no conozco. Yo soy un ser que a diario se nutre del reflejo que no vive. Aún la mañana espera a la tarde para acompañarla a la orilla del río como una hoja que navega cada vez que la lluvia corta mi sombra. Pasos de olvidos quedan sepultados como el que halla un día y lo pierde, como el que no lo tiene y promete encontrarlo mañana. Hay lugares donde las aves son taciturnos labios que habitan el recuerdo.

Morirán los pasos que aún no he dado a mediodía. Tal vez la vida se llenó de relojes y la flecha apunta a esta página.

10.

Lloramos sin saber. Quizá el día esté desnudo o consiguió una larva. Para vivir la noche hay que ofrecerla en holocausto. Ella ara las olas: las que nunca han llegado y las que jamás amanecen al golpe de la muerte.

11.

La sombra de un ángel se pierde. Para salvarse, vacía palabra. Sus alas se transforman en sueños que culminan en los labios. El vendaval golpea nuestros cuerpos, desgarra cada que pasan los pájaros: ¡Libertad! ¡Libertad!; el día cambia sus pasiones y le

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salen banderas. Algún día huiré de esta mañana que me aturde y le diré al viento que sostenga el peso de la vida o arranque esta máscara que a cada aletazo suelta un pez hambriento.

12.

¿Cómo amarrar mis manos si no se dejan?

¿Cómo sacar esta pregunta que me estorba? Recojo a los que no tienen cuerpo a los que no poseen la embriaguez eterna Cierro esta página

en la que el lápiz busca un resquicio

para suicidarse

13.

Cada vez que el viento nos golpea, muere

14.

Apenas puedo asomarme a esta marea que pertenece a los sordos del atardecer. Apenas puedo tocar este pensamiento que nace del mar que no arguye que morirá su voz en una rama de imágenes. Los que nacieron bajo el olvido quieren ser viento sin rostro. Mi mano crece al tamaño de una ola cuando

se sumerge en la lluvia que engaña a los dioses. Sé que al beber

mi

sangre regresará al tiempo que cabe en un mar degollado.

15.

Me

acuesto esta mañana y entierro mi infancia que ayer era un

trozo de mármol. También, un río y un sendero hacia muchos.

Se asoman de puntillas los siglos que han de venir, muestran la

cabeza ácida, y rasgan la pared que sostienen estos versos. Aún es ayer y esas aguas me ahogan bajo el peso que no puede sostener mi estatua.

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16.

¿Por qué decirle al sol mis dudas? ¿Por qué decir juventud y no muerte, ponerle collares a la noche y grilletes al día? ¿Cómo soñar ángeles si de sus alas brotan demonios y sus palabras vacían mis preguntas? Dicen que ellos son santos. Yo creo que sus alas a diario desnudan. La tierra es para los dioses. No quiero tantas ventanas que se abren al alma, pues pasan siglos llorando y la mitad del sueño apenas inicia. Un pájaro no es nadie para abandonarnos.

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Lazos de luz y noche

1.

En una palmera el viento recoge sus lazos de luz y noche va hilando los párpados de una nube que recorre la estatua del mar hora tras hora elige qué pueblo de hombres escapará a la lejanía Miro la luz que se ha opuesto a los ojos a una seña suya el cielo alcanza mi mano y en pleno vuelo atrapa la noche

2.

En este día no se perderán los pájaros:

mis sentidos volarán con ellos

3.

Descienden de los naranjos luces que en el mundo

son quietas esferas que maduran

4.

Del cielo a mi mano un papalote

5.

En un zapato espero tu llegada Soñé tanta luz que ya la cargo en las manos cada mañana una estrella quema sed y hambre y este árbol que tanto sabe a dolor endulza una nueva vida

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En un zapato aguardo tu mirada porque el dormir llegó tarde a mis ojos

6.

Para matarte bastaría un engaño directo al corazón

7.

Todo el mar es agua todo el cielo es infinito todo el todo es completo:

Todo o nada nada en el todo todo todo

8.

En la plenitud de un día la tarde carga un pájaro en la garganta

9.

Con una cuchara mezclo palabras que brotan de la lluvia son flechas clavadas en mis ojos arcos en mis cejas sombras que revolotean en los charcos Si lágrimas cayeran en la dirección de mi mano dejarían pasar esta luz que en mi boca ocupa un sitio de espera

10.

Las ventanas son parte de una calle que pertenece a este grito que ahogo

40

11.

En un árbol el ángel dejó sus alas secas

12.

La luna:

un puente de huesos rotos

13.

El mayor pecado es ser espejo La mayor pesadilla un alma mutilada El mayor relámpago:

caer a gritos de ceniza

14.

Qué importa si nos dejan el alma se va

apenas nace

15.

Una gaviota está en mi boca cualquiera diría: la noche duda de sí misma y cada momento guarda su locura

Una gaviota está en la saliva porque va subiendo a la garganta y cada vez es más fuerte su sonido cada vez son más fuertes sus notas cada vez que la miro se dirige al cielo

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16.

Para qué dar

tantas vueltas

si

vuelvo al mismo sitio

17.

Soñar al mar es ser un ojo

estoy en el sendero que va al infinito Soñar este océano es volar con él soñar estas olas es verle a los ojos Soñar este mar es sentir su sangre y venas

madura su mirada

18.

Entre tantas piedras una cabeza Entre tantas piedras:

amontonadas

palabras

19.

Quién cancela mis sueños

a media distancia:

unos ojos

20.

Pesaré mi cuerpo

en este árbol

lleno de limones y naranjos

A este árbol le arrancaré cabezas dulces

a esta boca exprimiré tus labios

42

21.

Tu cara vivirá al oírme Tu vida llegará a sordos latidos

22.

Decidimos hace tantos días formar una semana con cintas color-alegría y color-vida color-notas de una zarzamora tocando la guitarra Pusimos dos días a la cinta color-hijos y a la posibilidad de hacer conjuros con los demás minutos (Eran imposibles arañas) Qué hacer ante esos antiguos colores

23.

En verano los ojos del mar ya habrán cambiado a hojas de árboles Porque sus labios se van a una isla un ave teje verdes olas troncos que desnudan a dos seres de este mundo y porque se visten doce mares que nos llevan al otoño de pocos soles y lirios pocos

24.

Hemos podido ver que florecen los libros antes de leerlos nos trajeron las aves en sus alas letras simples que dibujan rosas sueño que regreso en uno de sus pétalos

43

25.

Abrimos las puertas a los últimos rayos de la tarde nos sentamos a ver que jugaran las flores

a ser huérfanas

otras

He cerrado la ventana aunque las sombras se tornen escondrijos

algunas con trenzas de oro

de humo

26.

Raro es que llore porque la lluvia podría abrir sus manos al último ladrido de los hechos

y la mirada arrancaría los ojos a la angustia

de esta sed que vibra con el rumor de un río atrapado en la vida

¿Podría volar mi mano al último rincón de la mirada? Sólo llegaríamos al mar de los confines

a soñar las lágrimas de todos los difuntos

27.

Las últimas sombras del mar serán el nombre

de tus labios que van en busca del beso azul Vienen al oleaje de cada barca que se aleja

y sin vivir antes

se ahogan en este vaso de angustia

28.

Las notas de una hoja desgarran el canto de una rana ¿Puede secar mi boca esta lágrima? La lluvia abrirá sus manos para caer bajo el contorno de una hoja seca

44

¿Puede sentir el mar que estoy aquí y en realidad no lo estoy?

Es raro que lloren mis ojos

29.

La alegría de esta tarde he traído a la gente que guarda un libro de la calle esta misma tarde se la robó un ave parece que el sol ha recogido su tristeza en un sueño y nada pasa si este tiempo se ha ido

30.

Los instantes duran un poco de nada vuelan sin viento a mi memoria sin rumbo van los días vuelan sin cansarse estas letras

45

Adriana me diría o dolería a muerte

Adriana me diría o dolería a muerte clavada queda si corro alrededor del mundo sentada durmiese si viéramos el viento son frágiles los dueños de mis sueños cantan ágiles las alas de mis dedos cuánto riese si doliera mi alma adormecida cuánto rezase si la cuna es poseída no sé si lo que escribo es lo que digo si lo que pido sea cierto

pero es cierto que ceniza está en mi cuerpo

y mi cuerpo no ha muerto

qué sería sin plumas de no resistir al viento qué sintiera en este minuto donde vivo detrás de nuestros muertos dónde me escondería si el muerto está adentro

dónde comería si no hay nada adentro dónde dormiría si está ocupado el acento

dónde jugaría si el muerto no está muerto

y si yo estoy viva

dónde me agarraría si no estoy en este cuento

y si no estuve

si las letras están juntas

y no hay lugar donde me duela

qué haría con el viento

dónde metería estos engaños

cuánto sería tu sufrimiento

Adriana

Ariadna

me conduelo de tu mentira en este papel dolido

 

Por qué

si no sientes nada

te pierdes

dónde quedaría si terminas en la nada nada de la nada del río que no llevas dentro

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cuánto siento mi desprecio y cómo arde lo que no tengo no poseo ramas

mis manos son dos plumeros que no tengo pero cuánto no tengo lo que no pienso tampoco yo me esfuerzo lo que el desierto el cierto es mentira la ira de la arena

que hiere un hielo el cielo derramado

cuánta sangre

nadé dentro y no cientos de águilas me comen en el vuelo que no siento el suelo del duelo que puso y rizo la columna de una alfombra loca he visto el agua fuego juego siendo y siento…

nada

Máscara indígena 1997

Máscara indígena

1997

Se baña la mariposa y el dios Yum Kaax en el esqueleto de una flor

Itzá mi brujo de agua y mi hormiga origen

excavan la nomenclatura de la noche en el maíz nuevo

y una gran boca inicia la peregrinación para que vengan predicando en las mazorcas del viento

y en los retratos del lodo

Itzá golpea el gallo en la mañana

y al sueño de la mariposa nadie lo comprende pues ha tomado de la mazorca su dulzura

y la virginidad del monte en la tarde

Deja que pase entre las piedras que abra el corazón de la noche y que la fuente fluya en la boca así los caminos se perderían en uno

Itzá los brujos perdidos dejan velas en las esquinas de las casas mientras ellos bendicen con sus lágrimas y el aroma se pierde como una fiera entre el ronquido de la noche Itzá mi ósea cabellera está arrodillada junto al agua

Miro atrás

las venadas están esperando encintas se bañan bajo la luna llena

y hacen conjuros

para que Ixchel en la lluvia les lave el vientre con flores y orquídeas

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Esperan bajo el cielo

Las hijas de todos caminan descalzas se bañan en el esqueleto de una flor danzan hasta que sus pies sean parte del suelo hasta que sean poseídas por el pozo y sus entrañas

Vuelve Señor que Adornas mis Cabellos con Plumas envíame a un Batab que me regale una sonrisa

y a la estrella en la mañana

cuando cante el pájaro con ansiedad bajo tu ropa

Ya no vamos agarradas de las manos ella abre su corazón bajo el maizal

y la virginidad deja caer su miel sobre mis piernas

Dancen flores del monte la luna ya pronto anunciará la llegada del niño ya es hora de sembrar en las manos del hijo y la hija

la primicia de las aves

Hojita de lirio

¿El joven me habla en su corazón?

Dime

¿acaso le regalaste una estrella

y

él me espera en la casa

o

el carapacho de armadillo

celebra las horas en que sentada lo espero?

Bailan los colibríes es que todos van al cadalso es que Uh la luna se viste con carapachos de tortuga es que el Dios Yum Kaax se va a casar con la mariposa Vayamos a cantar alegría

50

mientras las caracolas acercan a mis oídos el amor

y la virginidad de los tulipanes se ausenta mientras cantan bajo la luna

y aromatizan el templo

Bailen todos

bailen

Hay polen para beber caña hay que festejar la boda del Yum Kaax y alguien que quizá sea nuestra Hermana

Siempre espero a ver que todo llegue con la lluvia

a lavar jícaros al pozo

ellos juguetean si los pongo en mi boca se llevan mi aliento a Hun-Hunahpú 23 porque aún desea a la princesa que nunca tuvo

No dejes caer la sal porque tu vientre no tendrá frutos al llegar el relámpago

y entonces estarás bajo la saliva del jícaro esperando

esperando

Leo la historia de mi historia la tinaja donde me bañan mi madre y mi padre la vestidura del quetzal en el sendero para ir al cielo la virginidad de esta casa hecha de árboles y princesas

23 Nota del editor. La autora empleaba distintas formas lexicales para hacer referencia a Hunahpú, héroe de la épica maya del Popol-Vuh y a su padre, Hun-Hunahpú. Entre las formas empleadas por Adriana se encuentran: Hunaphú y Hunapukú. Uniformé la escritura de estos nombres según la versión clásica y más difundida del Popol-Vuh, la de Adrián Recinos, editada por el Fondo de Cultura Económica.

51

Alguien levante los ojos por favor alguien suavemente haga carne la noche

Los dioses aman la lluvia

Abrí la puerta del agua

vi a la tortuga

caminando con lentitud sobre la noche

Si

somos árbol no entendemos

si

somos piedra no sentimos

Si

somos selva la lluvia de mayo nos invita

si

somos ceiba una mujer nos llora

También fui piedra

el monte dividió mi sed y se la di a los pájaros

los animales bebieron polvo y sequía de la misma piedra Los señores del monte tocaron el amor mientras el huracán acechaba en ascuas por el ojo de la tierra

Hoy quise acercarme al maizal saber que el hijo del cielo y de la lluvia brotó alegre pero su boca en penumbras dio un lengüetazo

Y nosotros veníamos como granos de maíz cayendo del cielo Y nosotros llegábamos como la sequía como un anciano regando el buche de pájaros y gallinas picoteando la tierra Cargo sed

se descalaveran del árbol del nance los hombres

para asombrarnos con la lluvia Cerca del cielo el caballo azul reveló noches nos mostró el camino para que construyésemos en su garganta conchas y corales y para que llegaran venados azules a comer y a beber sangre de mi pecho que se parte

53

Sé que también del agua bendita nació el carrizo

labios y laguna en estambre se tejieron poblaron el horizonte más allá de la sed adentro de nosotros

Tú mi yo

el agua ceiba que construye mi cuerpo voz que anuncia sangre

Mi alma serpiente

bebe de la jícara que le pedí a los pavorreales

y ofuscada arrebaté para calmar la sed antigua de mi padre

Un pavorreal: el ojo de la noche que se abre y mira

Esculpí máscaras de agua

las que tengo de indígena y que la selva me dio al nacer del [árbol y el venado

Soñé a la bestia azul

soñé

y mi cuerpo dentro de la noche la buscaba

soñé

Y no existía

Están alumbrando al tiempo escarban mi ósea voz acaban mi regreso para estar siempre

Retorno al templo

que la lluvia me propuso al marcharme

y me ofreció regresar como tormenta

porque las cadenas pesaban tanto tanto Y vinieron los magos a mostrarnos sus trucos

54

Y se fueron los brujos guardando sus secretos

Retorno

porque por un Katún la mariposa fue prisionera de su néctar

Vuelvo

y reclamo lo que no hubo tiempo de poseer

Tampoco quise que se llevaran mi polvo entre las esquinas de [las casas

pobres hormigas que se van

Mi pasado

busqué entre relámpagos y cenizas

y armé este libro que abre la puerta para que yo exista

pobres

Tampoco quiero ser quien aparenta el corazón del alba

En mi ayer un guajolote desplumó el cielo

y las plumas cubrieron el camino de los muertos olvidados

Veo el celaje

A veces apuro estrellas para no sentir angustia

Me senté a ver pasar los años que se atan a la misma vida

y se aman mutuamente en las banquetas de los parques cuando escuchan el recuento de la misma historia

El cielo cambió

y plumas de quetzal adornaron mi cabello

mi

ropa

Un

anciano me llevó consigo al templo

que se incendia con flamboyanes

La danza inició con estrellas

bajaron a beber en el seno de la Oscura luego supieron del infinito

55

El sendero está aquí

síganlo

muéstrenlo

porque el rostro

y el corazón de los Abuelos han dejado

Mi piel

tomo de una hoja y se la doy a una peregrinación de orugas la guardarán en el vuelo presentido

en la cercanía del néctar

en el purificado viento que se roba el fruto que tanto reverbera

Supe de la lluvia le ofrecí un poco de maíz nuevo para que le dé más hijos a la luna le brotaron mazorcas en el vientre

le di las gracias porque me trajo un pájaro nuevo

y el anuncio de un mundo distinto

Sask’ab senderos blancos Hoy puse uno cuando cerré los ojos

y lo traigo al llegar a la casa y me delata con su nombre Resplandor

El viento agarró su sombrero de paja golpeó la tierra con sus pezuñas

y tejió sombras a la orilla del lago el canto se hizo encanto

la brisa

luna

Mojo la luna en Majahual ese abanico que me recuerda azul la memoria de los días

56

Florecen codornices y gaviotas veloz el bosque hacía astillas sus ramas para insertárselas a la luna

del guayabo cae en asombro y se riega como un dulce aliento en mis labios

Les daré a probar el primer fruto de mi boca la lumbre con que el sol madura y luego constataré que del dulce guayabo es el aroma

Primero nació Mujer del maizal virgen crecieron mazorcas para construir al hombre que después la negaría

Elegida por los dioses la doncella respiró murmullos de caracol y luego suspiró llamándonos Amado Amado

Quise cargar las centurias en la sombra pero fueron tan pesadas que se derramaron y no supe si fue piedra o cabello esta escritura a la que el tiempo no ha mellado

Tomé el balché soñé que trece cielos se encontraron en mi alma y permanecieron para siempre en la tierra Ese huevo que escondo bajo la cáscara de plátano espera ser agua El día nació del cascarón que tanto amo como la oreja que no tengo

57

Levantaron muros que detienen al sol el monte abre las pestañas

y anuncia la llegada de la siembra

es voluntad de la espesura asechar con mil ojos mil jadeos

Cuando murió la noche el Dios ansiaba reencarnar de las cenizas del ocaso

Tuve que ir al mundo que se construye de piedra y plumas

y se dibuja con el sueño de dioses bellos y monstruosos Fueron soles y fauces Fueron serpientes y tiempo las pirámides que reencarnan cerca de la espuma

Desde el junco a la arenisca el zapote deja su lágrima para que el cielo llueva conforme la voluntad de la espesura Acudieron jabalíes azules Tucanes azules Venados azules Serpientes azules Celebraron que reencarnaran Hombre y Mujer en la herida de la selva

En Tulum las paredes reclaman su nombre Zamá rezan los elegidos lagarto inerme escriben los brujos vuelven piedra al cielo y agua

bendicen con selva de hombres la arena tibia de sus hembras El ojo del venado clavó su mirada en uno de sus templos

y reclama a la noche que muere tiernamente en sus ojos

58

Las piedras vigilan el tiempo pasó una lengua apaciguada sobre el arcoíris hasta que derramó sangre emplumada de sombra bajo el día Quizá son guerreros en combate con la noche o sangre del árbol diluida en el machete Chechén Caoba roja Chaká que a la muerte amaga Está creciendo la tempestad en el vientre de la luna mareas y mareos del ojo primigenio el sol reclama a su hijo nosotros reclamamos selva en todos los rincones del día

Viví y morí fue piedra la historia luz y rescoldo

Tiempo de agua tiempo de selva tiempo águila tiempo que se hace astillas en mis manos

Cuatro selvas cuatro tiempos cuatro venados de piedra en el cenote anuncian a los cuatro Dueños de los Arboles que están vivos en el jugo de la noche

Tuve que desenraizarme de la sombra la arena con sus manos me poseía coral o ave nocturna daga y estatuilla de barro

59

En las tardes la sal da sal a tu cuerpo

con la voz que suena en la distancia

y trae oleajes que nos devuelven besos

hay una rama ¡ay!

Aguas llegan a mojar mis deseos Hay tantos azules

¡Ay!

que mi retina se vació en la playa

quebrada en la cintura

tantos azules

Un lirio me avisa que tu cuerpo existe

y el agua todavía está en mis huesos

silba hasta hacerse limo Anclé sueños para llegar a tus orillas tomé de tus labios la sal hasta saciarme soy el cuerpo moribundo de la gaviota

Sigue los cuchillos de la luz quiere sajar el mar embravecido

y besar a la muchacha que a lo lejos murmura un canto

En las playas están los huesos besándose tanto amor no cesa pájaras escupen hombres

o es la mancha gris que en mayo arrastran los ahogados tal vez el viento ancló en mi cuerpo

y se encontró al perderse un poco de hojarasca:

tarde y bruscos labios

Dos muchachos contemplan el mar muere la tarde y los pone de oro vigilan el sueño de sus ojos

60

Una línea blanca es el mar una muchacha la piedra que pule una ola que se repite eterna

También nací del agua Junto al muelle los pescadores

aprisionan la noche en sus redes

y anclan sus deseos apetezco la playa

Conozco al siempre inquieto al siempre inconmensurable

a la siempre fértil guacamaya bajo la luna pecadora

La gente llega al mar serán ahogados en su nombre

Dejo atrás las ventanas árboles marchitos

y el azul perdido del espejo

Hay que traer consigo red y fantasías para pescar hombres bajo el agua

o la retina del mar

que sangra la tarde Digo Xul-Há y mis sandalias marcan huellas en la carne de la noche

Una hoja estrujada la luna tira sus redes

Si alguna vez fueron sombras los ciruelos hoy no los recuerdo tal vez fueron telarañas pues la noche floreció de prisa

61

dentro de mi ósea estructura

y la tarde golpeó al viento

para hundir gajos en la noche

Un pájaro descansa en el hueso del árbol

y en la semilla que cargó su vientre Escribe luz habla desde el espejo las olas se llevan las cenizas

He sentido nacer de mí al árbol como un hijo que abraza una serpiente

Luciérnagas iluminan nuestro rostro se apagan las sábanas He sentido nacer de esta hoja el purificado beso

o el egoísmo de las manos

El mar

balbuceo

sus sienes atraviesan el silbido de las caracolas

y dan color al horizonte que pronto será su dueño

La playa está en la ceiba teje ramas para beber vientres Ixtab le regala a la noche un ahorcado alimenta los juncos con las hojas caídas del azul

El viento

relincha en el pastizal donde se conoce la noche

y espera a la lluvia para humedecer cuerpos que vienen en busca de los suyos

62

Relincha la noche y luego yace exhausta conozco su aliento Atravesar cristales es romperse las venas multiplicar la vida es encontrarse en el espejo

Nacemos y morimos morimos y nacemos

Agarro palabras y las transformo en glifos

plumaje de quetzal

máscara indígena

mía

tan mía

Que el mármol se consuma que corra el venado azul para que los Dioses amen la lluvia que nos ama

63

Ixchel: la bordadora de lunas

Ixchel la bordadora la del cántaro de tempestad la que cuida los partos en Cuzamil da luna en agua Todo a su tiempo también es luna Toda luna llega a ser final y dominio

En el fondo del pozo encontraré el nombre de las cosas la garganta del sol la cara del cielo en la razón de las aves y la escritura de los antiguos en las garzas Cuando sea medio Katún a medio camino del final y al final del camino las escalinatas

Ahí las piedras Ahí el hombre intercambiando la vida

Ahí el azadón del palo y la abertura de la noche para que germinen semilla y palabra

Todo se ha consumido queda en el agua el ojo del venado el faisán y el tunkul el junco y los pericos la ciudad perdida en Chaac y el silencio que llueve adentro de los templos como un anuncio de los Bacabes

64

en todos los sitios de la selva Ahí mi selva Ahí mi madre y las raíces que se abrazan a la tierra ahí mi madre y el inicio de la vida Escribí en el carrizo la historia que es mi historia la de los animales y la gente

Nace de la tierra la ceiba Nací en la ceiba porque la tierra fue más pura que el agua y la noche padeció para siempre lejos de mis oídos porque los sordos rompen el silencio para escuchar el canto de los saraguatos Nace de la tierra la ceiba son tres tajadas ya en el vientre para nacer del cielo

Los señores del inframundo acompañan esta vida la tuya y quizá podremos hablar de que no estamos vivos poner pretextos al desafío de un ocote por no entrar en el camino que nos ordenaron seguir para enmendar lo que no somos

En la casa del sol se sumerge el jabalí busca otra máscara la suya el viento se la tomó prestada para defenderse de la [niebla-luz

Si las mariposas esta noche hablaran en los templos frases y alas sería Tikal en las nubes Uaxactún bajo los verdes

65

Desnuda bajó la luna los animales rezan la lluvia reza los gusanos rezan las diosas con sus espíritus nos arrojan pecados mientras el hombre se hace del maíz molido

Un pájaro cae plumas esta noche adornan la sagrada lluvia la sangrada lluvia

Descansan bajo los cielos los señores de Xibalbá

y Hunahpú juega a la pelota

el sol es el dueño del juego el juego arde el juego aquí perfora las nubes juego de espejos el espejo ardiente sangre para el alimento del horizonte

Ya el agua ya la tierra ya mi brazo se cuelga de la ceiba es la abuela que en las tardes limpia el cielo con sus vestidos

y

comienza a arrodillarse

o

de pie bajo la luna reza

para que la noche llegue

66

Itzamná en el año negro teje espuma de nubes

Kukulcán baja a las estrellas

a buscar su pelota perdida Por la luna dorada llega la primavera

Toloc lagartija-arcoíris por qué dices sí todo el tiempo

Como una palabra caía la palabra del poema ¿De dónde fue tanta dulzura

de dónde?

En Copán las piedras golpean su historia una tras otra reclaman los cielos

y las mariposas prendidas en sus vientres sobre el viento resucitadas reclaman al pájaro y al corazón de la ceiba

En Tikal estoy esperando que la tierra hunda su ombligo al fondo de un pozo

y un pájaro menor a la guacamaya toque

el tunkul como regañando a una jícara

Cuando pique los granos del maíz tocará notas de oro ahí viene la libertad bajo el monte

Sinick Sinick la noche teje escualos Sinick Sinick

y con sus dientes raya a las estrellas

67

mientras ellas caen alumbrando mi camino

Konhulich

reclama vida

Mazorca de gritos Semilla de Calabaza Inicio del Todo Todo en los Cuatro Puntos

Si preguntan dónde acabaron las palabras yo les diré:

En las nubes que se marchan al corazón por siempre de esta piedra

El Halach Uinic da poder al viento

y el viento escribe su tronco en las hojas de la ceiba

Ahí los relámpagos y el tiempo vaticinan Aquí las palabras

y el pochote que guardo para hacerle una almohada a la luna

En el Petén las codornices expían su culpa la piedra caliza lo comparte las flores lo desean los tepezcuintles se quitan las espinas para clavársela a los mortales bejucos se alargan para tocar sus voces el monte escribe cacería

y todos comulgan en la boca del sol y el jade

68

La palabra culpa a su canto perdido en el lugar de las tórtolas mientras los ancianos repiten:

Halach Uinick

Bataoob

Bataoob

Bataoob

Juncos y jícaros recogen el nombre de las cosas y yo las pongo en las manos de las flechas para danzar con los venados mientras mueren mientras este libro da origen a la letra –tan carne nuestra– –tan carne nuestra– –tan carne nuestra–

Al final con maíz amasan los dioses el Principio donde el pavorreal nace del poema que en Dzitbalché se canta y danza

69

Tsunamis inconclusos 2002

Tsunamis inconclusos

2002

Simbología del silencio

PALABRAS DEL FUEGO

1.

Antes del principio de los códices y de las estelas sólo ruido y silencio conversaban Un día el silencio quiso ser alguien los dioses nos quemaron de pasión las manos

Seguramente de algo era el principio:

de amor y palabras

El primer hombre después nada

silencio

Me duele tanto el sol en verdad me duele cuando no mata

En esta astilla de luz el silente habla por todos ¿Acaso se desangra en leña seca en olvido el aire que lo lleva a todas partes?

Un hombre cuando nace es ruido Palabra le dio nombre y fue una gota de ámbar Un hombre furtivo es un hombre alegre Su boca se consume como un cirio

71

Muda su mentira cuando le trague los ojos cuando le toque las garras

Gritará en la celda de los domados aprenderá a hablar

y a comer palabras

Se quedó para siempre esta reencarnación el polvo lo pronuncia todo el tiempo

2.

Sobre la rama de un árbol de zapote una araña teje su casa

3.

Un niño camina sobre el polvo el polvo quiso ser niño

e

hizo travesuras en la noche

4.

Tulipanes:

corazón de un pájaro en primavera

5.

El día nace va rodando hasta morir Toca puertas

y asoma en nuestra casa

6.

Algo nace

bajo la maternal ceiba

Cruje

es fruta madura

7.

Sólo el fuego pesa tanto

en

esta pluma que no deja enamorarse

8.

De

las casas

De

esas habitadas manos

que guardan

en

su fragancia las risas

los

silencios

Crecen con los más grandes árboles que cuidan de nosotros Sus ventanas son pájaros de fuego

Nada puede apartarnos de sus puertas

en el día es una palabra

y en la noche un poema

9.

Mi

madre dialoga con el fuego

porque se cansó de esperar a mi padre agua

73

PALABRAS DE UN CÁNTARO DE BARRO

1.

Junto a una flauta encorvada por los largos hilos de estambre descansa él y un ayer 24 Ahora ambos son antifaces una nota una mentira desde otra mentira una danza desde el vientre de la música un cántaro en el fondo del océano

Cómo explicar que todo inicia en esta pronunciación

y que la tierra decapita su nombre

cuando roto ha quedado Ahí sobre el brocal de la noche contiene tanto amor que los pájaros beben de él Por eso todo el tiempo andan en el cielo

Era de fango

lo supe cuando cayó del cielo

y

se hizo eclipse

2.

Han olvidado que me formaron de la garganta del lodo Que así brotó la semilla

y la luz se hizo polvo

24 Nota del editor. En la primera edición del libro, este verso dice “descansa él y una ayer”. Adriana Cupul Iztá, Tsunamis inconclusos, Chetumal: IQC, 2002, p. 21.

74

3.

Una moneda de barro quizá somos tan falsa

4.

Diminuto era el pájaro

y grande la música

por eso toca lento

y

encanta al canto de la vida

5.

Hace tanto que el barro ha callado Sólo las cigarras se acuerdan de que existe

6.

Duerme

Ayer jugaron con él todo el día

y lo vistieron con muchos colores llamativos Ahora sólo vacío guarda Pues ya listo en venta corre el riesgo de romperse o bailar con su alma

75

PALABRAS DE UN ÁRBOL SECO

1.

Un árbol horas que se caen de una rama Soledad que se marcha en otoño mientras cambio de zapatos Un niño siempre adulto espejo de risa y espejo de nosotros Alguien que finge mientras se pone una máscara

Quería ser árbol lo sabía el cielo Por eso mandó a la tórtola para cantar como cuando alguien muere

2.

Cada vez que veo un árbol seco el vacío me inunda con sus ramas

3.

Algún día escribiremos en la piel del hombre la historia del cedro

76

4.

Como un hijo del cedro me sostengo de mi padre árbol

5.

No es momento para desgajar el cuerpo Algún día seremos compañeros del mundo

PALABRAS QUE NACIERON DEL MAÍZ

1.

Palabras se regaron por la tierra sagrada Cada una nació entre la maleza Pero al final todas vivieron Luego fue tiempo de recibir los frutos Abrimos su color y el día nos sorprendió descifrando la lluvia

2.

Escurre en hilos de oro la lluvia Pues es para unos pocos quien sacia el hambre

3.

Agua y luz Máscaras que adivinan al Dios llama

78

Invocación al ruido

UN‘PE, CA‘PE (1,2) 25

Un‘pe ca‘pe repiten estas piedras dolidas ojos de un venado si muere la tarde

Una cigarra golpea contra el silencio

el jardín del polvo

anuncia la lluvia pues mi cuerpo tiene sed y las tórtolas

escriben en un cielo de jade

la lluvia de los ojos

OXP’EL (3)

Oxp‘el naranjas agrias son las que este árbol exprime en el centro de mi corazón

KAN‘PEL (4)

Kan’pel, Kan’pel, Kan’pel, Kan’pel Manos bajo el platanar hacen recordar que detengo entre mis manos la luz para que no vuele y sea la misma piedra

O el instinto que se incendia

después de calmar la lluvia

25 Nota de la autora. Un‘pe, Ca‘pe: numeración en maya (1, 2).

79

HO’P’EL (5)

Ho’p’el, ho’p’el, ho’p’el, ho’p’el, ho’p’el Cortan los machetes

y el aire forma relámpagos en la sombra Bajo la lluvia edifican el camino que nos llevan a la casa de todos

UAK’P’EL (6)

Alguien piensa que en Uak’p’el lunas el miedo se apoderará de la sombra Afuera los niños tiemblan

y dejan a un lado su infancia

y el de que la luz se vuelva espejo o pájaro

U’KP’EL (7)

En el platanar U’kp’el gritos bastan para saber que el día transcurre como un río que no existe Por eso mejor sembró el abuelo naranjas sin forma alguna antes de marcharse Regó en las gargantas de sus hijos el ala trenzada de un pájaro los ojos que no duermen

e hizo que la lluvia no se confunda

y se aleje en mayo para siempre en su mirada

Dualidad de la luz 26

HUNAHPÚ E IXBALANQUÉ 27

Juegan a un costado del mar los rostros perdidos

visten con garzas a las aguas

y corren de un lado a otro sin ninguna premura

Llegan hasta la última calma del día

a esa hora donde se vuelven

náufragos descubiertos por ansia

por tantos deseos de volverse noche

e ir a cantar con las cigarras

la infancia de los lirios La tierra conoce sus nombres:

voluntad y combate

Se repiten como humo en el destino de las aves Juntan a un lado del cielo

los besos de alguna fósil nube

y ahora son un retrato

un camino bajo los pies del sueño sólo sueño que se mata hoja inmensa que cubre un manantial

dentro de la mano

26 Nota del editor. Otra versión de “Dualidad de la luz”, con cambios ligeros, se puede consultar en Voces del agua. Taller literario Sian Ka’an, Chetumal: Gaceta del pensamiento, 2013, pp. 7-9.

27 Nota del editor. En la primera edición de este poemario, el título dice Hunapukú. Adriana

Cupul Itzá, Tsunamis inconclusos, Chetumal: IQC, p. 35.

81

Afiladas manos se desnudan y son el bosque flecha perdida hora que lastima un jardín nocturno que florece cuando asoma el relámpago

DE LA LUZ

1.

Quién dijo que la piel no se incendia con tan sólo mirarla hasta el viento palpa la ternura de una rosa que se roba el aroma y de tanto observarla se ciega Ojos que se funden en la tinta Una cuerda donde el equilibrista juega al peligro

O una palabra desnuda

que se desea pero no se palpa

2.

Tenía idea que la vida no estaba en las líneas de la mano que eran una farsa como tantas inventadas Pensé que fallecer era risa en vida pero fue sólo escándalo

3.

Frente a un espejo

la

vida es sólo muerte 28

4.

Aunque lenta como una ola del mar

llega a nuestra mesa el pan de la muerte 29

5.

28 Nota del editor. En el libro Tsunamis inconclusos (2005), este poema es una estrofa más del fragmento 2. En cambio, en Voces del agua. Taller literario Sian Ka’an (2013), aparece como un poema aparte. Me ha parecido más idónea la lectura del texto de forma independiente, por ello lo coloco como un fragmento independiente con el número 3.

29 Nota del editor. En la primera edición del libro Tsunamis inconclusos (2005), este poema

aparece repetido en “De la luz y en “Casa indígena”. Esto me ha parecido una errata y he

83

Sea la luz y no la sombra lo que toca a la puerta esta noche

6.

Cuánta libertad cabe en la ternura Pájaro enjaulado murmura estas palabras

7.

¿Para qué detener el curso de esta piedra? Todos sabemos que lleva en la espalda un bosque

8.

Pesa la vida pero más la noche en esta balanza de risas

Casa indígena

1.

Hay que construir junto a un lago

la casa indígena

Poner sobre cada piedra

el alma de los animales

algunas ciruelas o guayabos En un costado dibujar a las mujeres que danzan a la intemperie para que el sol las madure como un fruto excitado

Y las mujeres ya se dirigen a la ceremonia ya todas van a los partos en Cuzmail Cozumel de los bordados

2.

Más que un refugio para la arena un caparazón de tortuga es inquilino de la noche 30

3.

A

orilla del pasado

los resquicios florecen:

luto del tiempo

30 Nota del editor. El poema “Mi madre dialoga con el fuego / porque se cansó de esperar a mi padre agua” aparece repetido en la primera edición de Tsunamis inconclusos (2005). El poema aparecía en el número 2 de “Casa indígena” y en el número 9 de “Palabras del fuego”. Me ha parecido un error de edición y no una propuesta estética de la autora. He optado por eliminar de esta sección el poema y conservarlo en “Palabras del fuego”, debido a que guarda mayor relación con el conjunto en tono y forma.

85

Tsunamis inconclusos

RETRATOS DEL MAR

Que el mar sea alas que borre tormentos

y un alma rota entre las piedras

Que guarde una llave en su bolsillo por si acaso se cansa de la alegría Pero si luego se enoja abre sus olas hacia la cárcel

o a la libertad del ahogado

Ahora vomita barcas las arroja a la orilla como a una turista extraviada

Un tono de azules enmarca este día las gaviotas pintan el horizonte con olvidos y recuerdos de siempre

86

ARRAIGAR A LO MÍO

Tuve que despedirme de todo arraigar a lo mío sacar de la mente lo que estorba construir en la piel la medida exacta de la verdad olvidar lo hablado encontrarme no en el camino sino en el espejo ahora que tengo las manos libres

y que la luz es eterna en la oscuridad

quiero adornar con lirios a la lluvia

que se cobije de mis manos y su vientre exorcice mi cuerpo

y si luego acaba

entonces quiero irme tras las garzas a recoger mi cuerpo

LADRAR POR LA VIDA

Y qué tranquilidad la del perro que atraviesa el ojo de una aguja Su tarea ladrar por la vida que se muerde ojos que a veces nos piden todo y acechan al mundo Su piel es un abismo que atraviesa la calle La mirada no pide su futuro frente a la piedra piedra con alas que no retrocede sin arrepentimiento No cae es el tendón que con éxito se levanta sobre el día Imagen del mundo Voz que nos avisa muerte y luego muerte frente a la nuestra

ALOJARME DE TODO 31

1.

En este instante

donde todo cae como una moneda falsa

y los momentos no quieren retroceder

al corazón en pésima hendidura

deja todo

y

sal a pasear con los tsunamis

A

esta hora donde todo se vuelca

y

sólo unos ojos claros

se rompen en pedacitos de cristal

rema

para que sólo el cielo

te vigile

como pájara segura y loca

2.

Para sacar las flores que sangran del alma tuve que alojarme de todo retroceder lo andado

ser un pedazo de piel sin sexo mirar a los ojos desde otros ojos

y probar de lo no probado

el dulce olor de la vida

31 Nota del editor. El primer fragmento fue publicado en el número 23 de la revista Tropo a la uña, bajo el título de “Aléjame de todo”. El poema presenta ligeras variantes, por ejemplo, dice “pedazos” en lugar de “pedacitos” o los versos “rema / para que sólo el cielo” aparecen como uno solo.

89

3.

Todos vienen Se quedan impresos en el mar como un libro solicitado

JULIO ES EL MES QUE MÁS ME GUSTA

Julio es el mes que más me gusta no por el calor ni por esas largas manos que sostienen a las palmeras Sus paredes rasgan sueños de los árboles y habitan de lo habitado el sabor de la piel en el olor de los tulipanes Una danza con pocos pasos es la boca La música no está desnuda y dos flores desde el jardín se abrazan eternamente a pesar de que el viento deshoja sus pétalos El aroma por un instante se queda

91

RETRATOS DE MADRUGADA

1.

Sabe a naranja la luna

2.

Los lobos quieren entrar a la luna escóndete detrás de los guayabos de los ciruelos escala el sabor de los nances

y las almendras

Mece las nubes que de luz se desangran

hasta convertirse en protectora de la tarde

A la luna queremos tirar una piedra

para apagarla y no se puede Hay que beberla en la noche cuando juntos salimos

a derramar el sereno de una linterna

El cuerpo de noches es un lobo

3.

Cuando se toca la luna la mano es luz

y los dedos faros

que guían a los pescadores en busca de mi sombra

4.

En círculos de piedra corren las palabras niñas de plumaje y alma saltarinas Enfiladas caen lluvias de mármol tal vez pensamientos

92

o un corazón de jade

que ha cubierto a la luna con penumbras verdes

La luna adentro de la casa aúlla le he dado de comer mis huesos como a una sombre que se tiene

a veces en la mano

CONSTRUIR

Construyo con llaves atadas a la noche las manos los ojos la casa el pétalo caído del silencio Es hora de columpiarse sobre los pájaros jugar a que sus alas sean las mías Ahí pondré vitrinas para ofrecerle al mundo corazones nuevos ¡Compren vitrinas! vitrinas con tiempo viento con vitrinas viento molido

94

A MITAD DEL CUARTO

1.

En

la rueca gira el manantial que hilo

sus aguas se acidulan entre mis palabras

a veces una espina tiñe de rojo estos versos

Mi

corazón no es un fósforo a mitad del cuarto

mi

piel se quema

cuando en mi blusa pongo la noche

el viento lame cuando gritan los ojos perdidos

las

olas cantan en mi guitarra

los

besos anclan en la lluvia

¡Ay si un talismán pusieras en mi pecho!

2.

La

piedra está tranquila

atrapada por un montón de niños verdes ¿Es que el agua espanta?

Me

desgasto

en

esta erosión que descuartiza

motín de gritos donde Pilatos sella el acuerdo con una travesía de manos atadas

3.

En

tus labios

mis labios

en

mis labios

una isla

4.

Alcancé una orilla del silencio:

las máscaras no pertenecen a la página oscura

95

5.

El que reza el que llora

rompe un vaso agota los ríos

6.

Bebo en los labios de los ángeles la dulce mentira que duerme en sus cuerpos

7.

No quiero encontrar debajo de un paraguas mi cadáver

8.

Jamás puse la primera palabra solamente remé hacia donde ellas van solas

9.

Cacé tus ojos en un afán de enamorada cetrería creí que ya eran míos de tanto soñarlos

96

ÁNGELES DE LLUVIA

1.

Trato de descifrar lo que la lluvia ha mandado infinitamente. Casas se han metido adentro de mi sangre y las calles han doblado las piernas para guardarse del fuego continuo. Sangran lámparas bajo la noche, cuando sólo ellas y otros existen. El agua ha borrado lo que las puertas aparentan. Fueron tatuadas por la tierra y llevan un crucigrama en la espalda para que sea más fuerte la nostalgia. No es preciso indagar en la noche para saber que el monstruo existe; lo observé ayer callando como la lluvia que se marcha.

2.

Ha fallecido el ángel que duerme en los senos de la tarde. Se rompe como una mariposa que deja su néctar en la ola. Constructor que brota de la espuma y coloca ladrillos al mar para tenerlo reo sin celda. Tras la mano ángeles martillan a la bestia azul que escapa

de ser agua, pared y sueño inconcluso. El animal come mis huesos y los huesos de la piedra. Está lamiendo el aura de una linterna que oscurece la noche; mientras zumbona la mosca azul avanza contra tiburones que a la oscuridad acompañan.

3.

En esta astilla de luz el diminuto bebe su cólera:

sueña ser Dios y demonio

4.

Ángeles lijan estas palabras Convierten en veleta este silencio que huye de las manos

97

5.

Esta agua se confiesa viento, ángel que vino a mojar los labios y a hurgar el aura. En la noche es una luciérnaga sorprendida que desde el hastío danza, ya en fiesta, ya en concierto de lluvia que cae domada sobre un árbol. La ternura del ángel carga la ceiba donde mi mano se descubre cinco veces noche. Guía al niño que en las profundidades reverbera. Pero la noche lo tiene entre las piernas como un efebo desolado, y es que sus labios nos limpian de pecado y cubren de flores el deseo.

6.

La lluvia nos saca lágrimas Es que los ángeles han roto la atmósfera allá arriba

7.

Al despertar soy ángel y demonio; sobre la rueda de la fortuna, vuelta sobre vuelta, tiendo la existencia para ser un animal de

la noche. Al despertar soy hombre y me lamento no morir antes que llegue la tarde, antes que vengan y me encuentren sediento de ganas.

8.

Cuando encontremos los zapatos para calzar la vida, seremos animales y Dios nos regalará los aullidos de la selva y arrojaremos el corazón a los peces. Ojalá no mueran envenenados.

9.

El bosque grita la nube grita los detritus que se comen la corteza de la noche gritan

98

la roca mojada por el rocío grita

el insecto devorado pedazo a pedazo por la hormiga grita

el atardecer derramándose en el río grita

mi

madre grita

los

tíos y hermanos gritan

los

automóviles que cruzan cerca de la casa gritan

las

lámparas bañadas de alas gritan

los

novios que pelean en la pastelería gritan

los

hermanos de los novios gritan

la puerta que se cierra grita

el cerrojo que vuelve a abrirse grita

los

labios que se entreabren gritan

los

ojos también gritan

la gente abajo grita

los

animales arriba de la gente gritan

las

estrellas titilantes gritan

la madrugada grita

el animal que merodea grita El grito desciende del silencio el silencio grita

10.

Yeguas hembras que a menudo

interrumpen el pecado de Adán

A veces en dos patas retienen a Dios

para asirlo como pecador de sus entrañas

11.

Se

tornaron las casas toro

las ventanas tejían telarañas de fierro

99

mientras todo caía como fruto maduro de la noche en este instante donde todos llaman donde los muertos llaman donde la máscara de barro llama donde los ojos llaman donde la llama se esparce

donde la sangre llama a divertirse un poco

y mis cuernos cruzan sus manos

12.

El silencio ha mojado la noche el silencio se está derramando para todos en silencio gritan las nauyacas la antigua lluvia está en silencio el exterminio de mi lengua está en silencio se enrolla y cae La lluvia no termina acaba empezando en mi alma

13.

En las tardes te pienso callada Sé que tendría más sentido hacer una carta

y enviártela para que no la leas

o que la lluvia te la entregue para no gastar palabras Te observo bajo la noche con las cuerdas de tu guitarra en mi garganta

100

PIEL DE AGUA

El aire es verde huele a grillos un rincón de la casa Uno espera la noche para el canto infinito y salir a dar un paseo alrededor de la luna hasta que el cuerpo se funda en otro respirar piedra lluvia

En el tejado un grillo alarga la noche Adentro nosotros prolongamos su música

El tejado habla es un grillo hilador que acompaña su voz con semillas de agua Las mañanas deshuesan la última sombra

Los grillos son más que pájaros anidando la voz de la ceiba silban para que lluevan labios y nazcan sueños que han de guardarse bajo la piel del agua

101

Del instante y su latido

MEMORIAS

Si pudiese quedarme sin que el tiempo muera sin que el tiempo nazca solo ahí detenido por el equilibrio de una rosa en el último piso de un suicida…

Abro la noche

bebo madrugadas que dormitan en los ríos Un joven me hirió el cuerpo si lo viera si lloviese mi cuerpo lumbre a tus ojos

y después caricias

Abro la puerta a Jacqueline

Que me presta su dragón para encender la noche

Toco el mar piedra es mi boca olas mojadas labios que se guardan en el cielo

parecen anfibias al golpear la memoria

o se encogen en un dedal que hila y me persigue

Me detuve a pensar si en verdad adoro mis muñecas

102

ellas me odian por arrancarles el vientre 32

Sé por qué escojo este río que enverdece la lluvia en este lunes equivocado Bebe placer al observar cómo se hincha el cuerpo bajo el agua y sube igual a mi luna cortada por la noche 33

El tiempo deja sus heladas manos sobre la cintura de Jacqueline

Ella te ama sin haberte traicionado nunca como las gatas en celo te ama sin haber nacido

Dicen que a Jacqueline le gusta platicar en verdad lo aborrece Por eso toca la puerta del cielo 34

Es mentira que Jacqueline sea ingenua le gusta martirizar a los gatos enreda ríos y se ahoga

Ha nacido un diablo en el cielo Jacqueline

32 Nota del editor. En una versión inédita de este poema, se lee “desgajarles” en vez de “arrancarles”.

33 Nota del editor. En la versión inédita, aparece la siguiente estrofa que fue suprimida en la

primera edición: “Hay tres mujeres desvestidas en la cama / sus cuerpos mezclan diminutas piernas / Existen dos mujeres / agradables amigas / encarnan en mí sus ausencias”.

34 Nota del editor. En la versión inédita dice “infierno” en lugar de “cielo”.

103

Un ángel me discrimina

por traficar con alas de jade

Mi tía ofrece las mías

amortaja mariposas

en el frasco de la noche

Memorias Jacqueline escribe para no aburrirse

Día siete:

Jacqueline tritura el mundo

en un mapa de la escuela

Día ocho:

No

hoy invité a mi amiga a suicidarse en mi diario

nada importante

nada

Día nueve:

El silencio ya me pertenece 35

Día diez:

Quiero hacer otro diario y sepultarlo con los otros

Día once:

¿Me preguntas si anoche acabó el mundo cuando naciste de mí?

Día doce:

Pálpenme donde más duele el fin de mi sombra

35 Nota del editor. En la versión inédita se lee “el silencio ya no es mío”.

104

Día trece:

El mar sigue ahí

Día catorce:

He aquí que te odio llanto cuando me dices vete

Día quince:

No anhelo el cantar de los pájaros

Día dieciséis:

Hallé un poema enterrado Deseo que no se pudra antes de escribirlo

COMO UNA HOJA DE PAPEL

1.

Dios me sedujo

Así

inmortal el polvo

mi

amor no se quema

2.

David me llama 36

a otras muertes

sus labios carnosos buscan el camino a la noche

3.

Estúpido es el tiempo

y cada piedra que lo habita

Estúpido aún seguir al minutero el podrido día que continúa

4.

Esta canción se purificó todos los días con el sarcasmo

5.

No

sabes que hoy es nunca

y mañana es tan poco

que hace enloquecer si se acaba 37

6.

Escribo

no para decir cómo morir

sino para morir antes

36 Nota del editor. En la versión inédita se lee Osiris en vez de David. 37 Nota del editor. En la versión inédita no existe el último verso.

106

Inéditos

Inéditos

Postales contra el derrumbe

1.

Ven

te nombro

escucho el golpeteo de las tinajas en nuestro patio el que ayer construimos en nuestras gargantas Asómate a este huerto Ya no hay árboles solo un enorme muro que divide la vida y el espejo

2.

Un templo

sólo un templo

es nuestro cuerpo y a quien traiciona sus paredes Solo un templo somos una escalinata que en Kohunlich es rana para después ser un puñado de recuerdos Árbol preso en sombras desencantado en sus frondosas voces y después muere cuando los pájaros lo abandonan Quizá sólo después de la sombra los gritos de quién sabe quienes se reencuentren conversen entre los ecos escriban juramentos mientras llega el próximo equinoccio

108

3. EN DZIBANCHÉ

Fui al Templo de los Dinteles en una tarde cualquiera después de morir Sentí cada minúscula precipitación

de latidos que llovían sobre el polvo La piedra se agrietó por tanto asombro Cada pared peleaba sus derechos

a

estar frente a frente

y

sin ninguna insinuación

se idolatraron en secreto

4.

A

un costado de la ironía

el amor clavó sus guadañas marcó un poco más atrás de la felicidad su territorio

Grabó su nombre en los pétalos

para nunca perderse en el jardín

y así

Cerca de ella y sin aspereza un tulipán joven acecha coquetamente desde su corola Su tallo se aferró a la tierra pero luego de unos días

los pétalos fallecieron ante tanta alegría

ser única

5. DE LUZ A SOMBRA

Luz: Déjate crucificar, sombra para después quemarte en pasión las imágenes del cuerpo

Sombra: ¿Y si luego las brazas son eternas en tus ojos dónde pondré el pecado?

Luz: Quizás en tu cabellera

o en el minúsculo sitio que te acaricia la vida

Recuéstate ya sobre el cuello del pozo nárrale los amoríos que has tenido con el agua Y si al final te duele palpar sus paredes Piérdete en el eco que fallece

6.

La felicidad comúnmente es una pasajera que toma el tren

a orillas de una gota de agua

aparece

y cruza la meta

Se pone un antifaz

para asistir al baile de los tristes Arremete contra sombras que idolatran su cuerpo Conspira contra el dolor

y se inunda toda

Luego se marcha en su barco de papel que poco a poco se despedaza entre tanta lluvia

110

7.

Oye rana deja de pensar que la sequía sólo viene a darte muerte Comulga con el agua y pídele que la suerte no te la esconda que sus grandes manos siempre caigan en la polvareda y que el bullicio de las chachalacas sean el rezo que alegre a la lluvia en mayo

Oraciones para amar

1.

De mucho mirar las palabras lograron unir sus extremos hicieron sonido y no hubo reclamos ¿Quién tomará a sorbos el nombre de cada una? Vastedad de todo y nada Hace poco el amor las metió a su ropero ofertó romances y nadie quiso sacarlas del rincón oscuro

2.

Siempre me gustó el amor ese cometa que se aleja y luego cae entre los árboles

3.

Guarda un amuleto para después de haber amado tanto hacer conjuros por si regresan los recuerdos Y si no resulta

consigue una cita con nadie así la felicidad se pintará al fin los labios

112

4.

Al final del templo sólo nuestro cuerpo yace voces que repiten el sentido de vivir fuera Un solo instante es suficiente para construir sus paredes No vivo para el derrumbe Sí para levantar su alma muy cerca de esta vía que me lleve a sus piedras

Manos de ángel 38

Alguien dispersa la luna llanura de batracios que croan fuertemente en la charca y aclaran el sendero a la noche Los árboles mienten la Oscura esparce juguetes anuncia anclar sobre las ramas de los árboles tirar la vertebral fronda y el aire azul que verde insiste Entran las barcas al corazón la arena ciñe su espuma en un costado de la lluvia La nave zarpa rumbo a mis gajos nace del monte furiosa avanza para estrellarse con Dios al final de la tarde

La piedra de mi mano se vuelve pájaro

38 Originalmente, este poema estaba conformado por cinco partes. Ésta es la última. Las otras cuatro fueron integrados al poema “Ángeles de lluvia” (fragmentos 2 al 5), publicado en Tsunamis inconclusos (2002).

114

Detrás de las palabras

1.

Una hoja teñida de musgo es la poesía tal vez sea el viento cuando azota la orilla de la tarde

2.

¿A qué sabe la poesía?

La abuela cocina en la otra habitación donde astillan las palabras

o son los guisos de mi madre

quien en una mecedora se sienta

a ver el tiempo escabullirse

115

Dispersos

Dispersos

Caligrafía de la lluvia

Alguna vez alguna vez tal vez me iré sin quedarme me iré como quien se va

Alejandra Pizarnik

A mis padres y hermanos

A

Ts’ak ts’unu’n 39 quiero que se termine la lluvia que salgan los sapos que aún sea niña que el tiempo se deslice por una resbaladilla para que siga el sueño y que no termine cuando acabe la lluvia porque aún deseo que el chupaflor valse en el néctar mientras alguien descubra que el silencio parpadea

Es Sak

de papaya a mi memoria de confeti La niña ha tomado el amor del Ts’ak ts’unu’n ahora va a dormir con todos y todos no existen sólo Ts’ak ts’unu’n

Box

Chaac al ofrecer dulce

B

A mi abuela Natalia

Hay abuelos que están adentro de una caja musical riendo para que mi infancia sea un hongo al terminar la noche

39 Nota del editor. Probablemente colibrí sanador. De ts’áak’ (curar, medicina) y ts’unu’n (colibrí).

117

C

Ahora dejo la casa

la minúscula infancia en mis oídos

y mis ruidos en las sonajas

Le doy ojos a mis juguetes

y a mi niñez el violín de los columpios

y la caligrafía del viento sobre la lluvia Ahora dejo los zapatos

ya no los quiero

porque son dos luciérnagas amaestradas en el trópico

y no las reconozco

porque hay silencio en los trapecios

y somos siete en el silencio

y siete en las alturas Abro las manos

mi niñez ahora es nada

cierro las manos el juego quema pero más las palabras

D

Toc toc el silencio tejió su silencio Quiero que termine la lluvia

y que el aire arrecie para luego terminar

el llanto de mi hermano

y salir a jugar una y otra vez con el silencio

E

A la rueda rueda ruedan las manos

cargan los ojos silencio Que se voltee para no sentirlo

para no encontrarlo bebiendo limonada

y almíbar de nance

118

A la rueda rueda ruedan los años

Que se volteen

para comer miedo con sandía

A la rueda rueda ruedan los burros

¿Quién no quisiera girar y girar como un burro?

F

Arroz y pan

me quiero convertir en veleta Denme paleta de lima

y llegaré hasta el relámpago que por dentro llora le ofreceré ser niña

y quizá ambos caeremos

como quien cae alegre como quien es triste al terminar la llovizna

G

Todos tenemos una tía

la

hermana de mi lengua

la

hermana de mis ojeras

la

hermana del relámpago

que olvidó mi infancia en un barco de papel

y se llevó el azafrán que la hormiga devora La hermana de mi madre y mi padre

y sus hermanas abejas

el carrizo les dicta aderezar la ternura del guayabo

a

la orilla del viento caído

y

regresan a clavar su boca en las palabras

a

llorar por el árbol que no hubo

119

H

Con una estructura de caballo

mi hermano juega con el aire

como juegan los días atormentados

y uno que no conoce las orugas en el insomnio es niña Pero miéntele a los topos de su sombra diles que caen del cielo rifles para seguir el juego

y

si entonces somos lluvia

y

si llegamos a ser llovizna

y

si entonces existió la tormenta

las piedras probarán el polvo

quizá torpes olviden que otras piedras existen pero no es tu culpa sino del balero por caer en su centro rascándole el ombligo a la madera punzante alegría resbala comenzando el deseo de jugar solos

I

El sol de mi padre es como el sol de todos

ahora construye de uno en uno sus molcajetes para quebrar la sombra que abraza a los caimitos en temporada

Lo vi clavando silencio entre los martillos

y luego los martillos le clavaron

Ahora es el sol que nos señala siempre cuando se oculte caerán los retratos del árbol

pero él estará siempre

en los hombres que lo anteceden 40

40 Nota del editor. Un fragmento adicional identificado con la letra J cerraba el poema “Caligrafía de la lluvia”. Lo he suprimido de esta sección ya que el poema corresponde a las cuatro estrofas iniciales del poema titulado “Se baña la mariposa y el dios Yum Kaax en el esqueleto de una flor”, del poemario Máscara indígena (1997).

120

Apariencias de la playa

1.

Un flamenco hace eses en mi mano

cierro el corazón para nadar en un vacuo río que va a mí como un andaluz perdido entre las sombras

o sabor

que llega a murmurarme su desdicha Una tijera en el agua corta el azul del vuelo para incorporarse a mis venas surge de un río utópico flexible hambriento de ira e inmenso en su corazón deshecho

que abrió la puerta para mirarse en el verde azul de los árboles

y en el haz de las hojas

cuando se asfixiaba ¿Qué vasta sombra vino a espinar el color rosado de las vetas?

Se está desbordando dentro de un carmín teñido de corroídas barcas El amor del flamenco está en su ropaje viste un arcoíris de cedro

y palpa un cielo derretido de labios sin huecos

y con ojos de musa Un flamenco tuerce estuarios en mi boca

tal vez sea esta masa de piedras que cruzan mi garganta

y sacude el vientre de un vaso húmedo

carcomido de bocas es esta alma sudada que me ciega brincó sirenas nadando bajo el agua

121

son picos fallecidos en el acantilado de los árboles

y

espigas sus ramas en derrame

y

agua esta sed que desangra la rosa

2.

Esta sed contiene aves que dan a beber ramas inclinadas [a los árboles dan ganas de exprimir esta roca en el pico de los ríos encharcar este gajo

y decirle que es agria el agua que desemboca en las caobas

Hay que darle a beber un rebelde lirio que cursa la escuela con aguas turbulentas o vida derramándose

y sellarle madera en el cuerpo para hacerle un juguete

Colocarle un corazón volcánico para su alma de chapopote y curar heridas con garras filosas

El fuego está en la boca no en el fósforo

Incendia salmones que guardan náufragos en la madrugada le enseñaré la mano y palpitará sobre ella haciendo charcas La sed se bebe no se consume dentro de un tronco con humus ingiere este sonido que hizo cantar a las garzas y al sabor infinito en la cabeza La boca está prolongándose a este limón partido por el filo [del agua salpica mi amor sembrado junto al polvo le brotan cueros donde la pongo:

en una sombra

122

en el viento que se marcha en el refrigerador en la señal que se hace más cercana después de la catástrofe

3.

En el envés de un niño una sombra de juguete

4.

Un as de viento:

tranvía que regresa o la resortera de agua que apunta al cielo Jadea la risa juega en la penumbra a buscar pegasos pasajeros que no saben a dónde llegan

Se entra a la puerta o al cuerpo que en la noche fue arrastrado por una revolución de migajas de polvo que cocinó los pasos

Se va cuando el huracán plasma la noche

sin manos y sin cabeza a quien alumbrar con mi lámpara

Entraste cuerpo

mas no mi alma a limpiar huesos

La sombra

la mugre luz que te aplasta con su uña

Contra el reloj giran las palabras duelen

5.

Llegan a jugarte el corazón con sus ocho años con sus ocho muertes

123

6.

Alzan el vuelo las olas se han roto junto a la luna de torcaza y papel arroz

han dejado crecer el pantano que inunda las playas muy cerca de la isla

y le han puesto

uno o dos candados a la orilla del mar

y a las conchas marinas

¿Qué mar eterno mirará a un pez aplastado por los arrecifes? Muy cerca de las orquídeas una joven esparce colores que empurpuran al aire

o es el olor a cenzontle

que va raizando el cielo con sus dos alas cargando el infinito

7.

Mar

como una tortuga lenta y de cartón te miro sostener en llamas este ocaso que se ve a lo lejos de la isla

y

colocarles escarcha a los carapachos que tienen sabor a [olvido todo el tiempo

8.

Junto al mar el mar es el mar de nuevo

9.

¿He escrito lo que el mar siempre desea?

Jamás

124

Han mojado las cadenas que lo atan a mí como un velero sin faro He visto su interior tal vez sea un cisne alzándose a la altura de mi mano y su piel un río conduciendo la vida en una hoja se ha desviado hacia un montón de piedras esa corroída masa de piel curtida por la proa de girasol en veda Ya está cautivo le abrió los muslos a las piedras dejándolas vacuas entre arcilla de sol ¿Hube escrito lo que el mar odia?

Siempre

Lo he visto más de una vez como un niño de petróleo que grita por los desiertos con mariposas de limpia sombra y lo atacan como un estanque de mil cabezas cuando beben cerveza fría Son popa que atrapa la piel del mar que lo ata a él como nunca

10.

Arrojo al mar lo que es suyo:

un viejo recuerdo el estruendo infinito acercándose a una parte de la isla de cristal humeante

Tiro la última concha su hogar curtido por la mano que la envuelve es tan feroz como un puma que hiere las manos

125

la he aventado con mis sentidos

y el deseo de tenerla siempre

Guardo el mar en un frasco desconocido por el cielo

y azul para mi cuaderno con burbujas de obsidiana Arrebatan un anuncio que los peces enseñan al entrar al muelle de esta playa morena su gente indistinta se apaga en la noche Las personas se conocen por la sal que la arena mancha entre tanto mar embravecido

11.

Salen las montañas de las aguas de plata sus crestas nos tragan con su espuma

12.

El viento sopla un poco de su impaciencia a través del zumbido de la abeja y penetra con cadencia los tímpanos del mar silencioso

Oye al mar desencadenarse por largo rato en mis oídos

y luego pregúntame si escuchaste de mi corazón su alegría

13.

El ruido dice mentiras cuando estoy dormida se asoma más a esta isla de pequeños pies asaetados por la espuma Hay sombras que escupen lunas si cruzan el oeste de una fotografía

pero el ruido hace silencio

escucha esta semblanza que hincha los pies

y renueva una brisa amarga

126

14.

No acompañen al vampiro que está en la isla desea el faro que a lo lejos se desangra y a los tulipanes que encienden el aire con su corola El vampiro quiere beber del claustro hay que darle un poco de alegría hay que darle un trozo de la tarde

15.

Anochece y la luna es piedra pulida Los atardeceres en febrero son más que un lenguaje con delfines o domadas ideas en el circo Hay un lenguaje entre el payaso y la noche acrecientan este limbo cubierto de ojos pardos de marismas en regreso debajo de un telón que rompe gente de vidrio almas corroídas derrame de sed

agua de agua

16.

Palpa húmeda es la hoja inclinándose a la playa

127