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GENERALIDADES DEL APARATO

CARDIOVASCULAR.
Dra. Araceli Chia Mena.
ICBP. Victoria de Girón. ISCM-H

La sangre para cumplir sus funciones tiene que “circular” por el


organismo, o sea sale de un punto (corazón) y regresa a él una y otra vez.
Esto que es una realidad hoy aceptada por todos, fue objeto de estudio
entre médicos y científicos durante siglos, hasta que en 1628 el médico inglés William
Harvey publicó el ensayo anatómico sobre el movimiento del corazón y la sangre en los
animales, estableció el hecho de que el bombeo del corazón ponía la sangre en continua
circulación, sentando las bases de la Fisiología moderna y refutando así las teorías de
Galeno quien describió las válvulas del corazón, e indicó las diferencias estructurales
entre las arterias y las venas, pero no llegó a concebir la circulación de la sangre
defendiendo la errónea creencia de que el órgano central del sistema vascular era el
hígado , y que la sangre se desplazaba desde el hígado hasta la periferia del cuerpo para
formar la carne.

A partir las observaciones realizadas por Harvey, se fue generalizando el concepto de


aparato cardiovascular como un sistema de transporte que tiene como fuente de energía,
o bomba, al corazón, y como vehículo a la sangre. De ahí que las funciones del aparato
cardiovascular están íntimamente ligadas a la sangre, la cual no podría realizar sus
funciones si no circulara constantemente en todos los tejidos de la economía.

La sangre tiene múltiples funciones y entre ellas se destaca la de transportar:


1. Los gases respiratorios, es decir, oxígeno desde los pulmones hasta los tejidos, y
bióxido de carbono en sentido inverso, para optimizar este transporte, en los
vertebrados superiores el aparato cardiovascular se divide, anatómicamente y
funcionalmente, en dos grandes segmentos: la circulación general o periférica con
el corazón izquierdo como bomba, y la circulación pulmonar, bombeada por el
corazón derecho.
2. Nutrientes, desde el aparato digestivo hasta los sitios donde son procesados,
almacenados o utilizados.
3. Los productos finales del metabolismo, desde las células hasta los sitios en donde
son excretados.
4. Calor, desde los tejidos hasta la superficie corporal
5. Señales químicas u hormonas.
6. Los elementos del sistema inmunológico del organismo.

El concepto de que el aparato cardiovascular es un sistema de transporte y comunicación


intercelular puede ser ampliado concibiéndolo también como una vía de comunicación
entre cada célula y el medio externo. Podemos considerar que las células están en
comunicación con el aire atmosférico para recibir de este el oxígeno, y descargar en él el
bióxido de carbono por medio de la sangre. De manera similar, los nutrientes
provenientes del metabolismo celular, incluido el calor, son transferidos al medio
ambiente.

La sangre circulante entra contacto con las células a través del líquido intersticial.
Considerando que el buen funcionamiento celular depende de que se mantenga
constante la composición del líquido intersticial, o medio interno, el aparato
cardiovascular aparece como partícipe de una función más general aún: mantener
constante dicha composición.

Las características del líquido intersticial se mantienen constantes porque está en


permanente intercambio con la sangre a través de la pared capilar, de manera que se
establece un equilibrio dinámico entre los dos compartimentos del líquido extracelular.
De hecho, se puede considerar que a través de la membrana capilar se lleva a cabo una
diálisis continua del líquido intersticial- proceso que trae como resultado la reposición
continua de las sustancias consumidas por las células y eliminación hacia la sangre de
los productos metabólicos celulares, asegurándose, de esta manera, la constancia del
medio interno.

Para que la diálisis del líquido intersticial sea efectiva, es necesaria la renovación
continua de la sangre que está en contacto con la pared capilar y que la sangre mantenga
constante su propia composición, es decir, que reponga constantemente tanto las
sustancias cedidas al líquido intersticial, como las sustancias que penetraron en ella.
La reposición de oxígeno y la eliminación del bióxido de carbono se llevan a cabo a nivel
de los alvéolos pulmonares. La glucosa y otros nutrientes se reponen en el hígado y el
intestino delgado. El calor se elimina por la piel y los pulmones, en tanto que los
productos finales del catabolismo proteico y el ajuste fino de las concentraciones de los
diferentes iones se realizan en los riñones. Es decir, la diálisis permanente del líquido
intersticial requiere que la sangre circule continuamente no sólo por los lechos capilares
de los tejidos en general sino también por los pulmones, los riñones, el hígado, el tubo
digestivo y la piel. Es así como el aparato cardiovascular, al asegurar este flujo continuo,
cumple un papel central en el mantenimiento d la homeostasis.

Organización.

El sistema cardiovascular está formado básicamente por: (figura 1)


1. Los vasos sanguíneos, los cuales constituyen un extenso y complejo sistema de
conductos que forman el circuito cerrado.
2. Por un mecanismo eficiente de bombeo- el corazón- que suministra la energía para
impulsar la sangre a través del circuito vascular.

En los mamíferos, este circuito está, anatómica y


funcionalmente, separado en dos secciones
conectadas en serie, cada una con su propia bomba,
a saber: el corazón izquierdo y e corazón derecho.
Ambos corazones están unidos anatómicamente y
consta de dos cavidades cada uno: las aurículas y
los ventrículos. Cada aurícula recibe sangre de la
Figura 1. Circulación gran vena en la que termina su respectivo circuito, y la
transfiere al ventrículo que a su vez expulsa la sangre hacia la parte arterial del circuito
correspondiente. En la periferia del circuito, las arterias se comunican con las venas.

El corazón izquierdo es una bomba poderosa que impulsa la sangre hacia la circulación
general o circuito mayor, a una presión relativamente alta, lo cual es necesario para que la
sangre llegue a todos los tejidos del cuerpo y posteriormente alcance la aurícula derecha.
El corazón derecho es una bomba mucho menos potente que impulsa la sangre a través
de la circulación pulmonar, o circuito menor, hasta la aurícula izquierda. La diferente
potencia de ambos corazones está relacionada con las diferentes resistencias que le
ofrecen los circuitos abastecidos- resistencia periférica, la cual es más elevada en el
circuito mayor. Para asegurar un flujo unidireccional de sangre a través de todo el
circuito, existe un juego de válvulas a la salida de las cavidades cardiacas, aurículas,
ventrículos y venas.

Dado que en su conjunto el sistema vascular es un circuito cerrado y que las dos bombas
del sistema están conectadas en serie, el funcionamiento correcto del sistema requiere
que cada un de los ventrículos impulse el mismo volumen de sangre y que este fluya por
ambos circuitos.

En cada uno de los dos circuitos del sistema


cardiovascular existen básicamente tres tipos
de vasos sanguíneos: las arterias, los capilares
y las venas. Las arterias son conductos de
distribución que llevan la sangre desde el
corazón hacia los tejidos irrigados por la
circulación general, y hacia los alvéolos por la
circulación pulmonar. A la salida de cada
ventrículo hay una gran arteria, la cual, por
Figura 2 ramificaciones sucesivas, da origen a un número
cada vez mayor de conductos que reducen paulatinamente su calibre. (Figura 2)

Las paredes de las arterias proximales, con respecto al corazón, tienen gran cantidad de
tejido elástico que permite que estas se distiendan durante la sístole (contracción)
cardiaca, lo cual permite almacenar una parte de energía de la contracción. La energía
almacenada es liberada posteriormente a medida que las paredes se retraen durante la
diástole (relajación) cardiaca e impulsan la sangre que contienen. La retracción elástica
asegura que, a pesar de bombeo intermitente, el flujo hacia los tejidos sea continuo.
Figura 3. Estructura de las paredes de arteria, vena y capilar.
Las ramificaciones arteriales distales tienen en sus paredes una capa muy desarrollada
de fibras musculares lisas, por lo que se les denomina arterias musculares. El grado de
contracción de esta capa muscular circular determina el calibre de estas arterias y regula
el flujo a través de las mismas.

El sistema arterial termina en las arteriolas,


vasos cuyas paredes poseen una gruesa
capa muscular y una luz pequeña- 50 µm-, por
lo que ofrecen una gran resistencia al flujo de
la sangre y reciben el nombre de vasos de
resistencia. El grado de contracción de la
capa muscular de las arteriolas está regulado
por el sistema nervioso que así controla, por
una parte, el flujo hacia los lechos capilares y,
por otra, la presión intrarterial entre las
arteriolas y el corazón.( Figura 4)

Las arteriolas se comunican con los vasos


Figura 4
capilares, más delgados que las arteriolas y
con paredes formadas por una sola capa de células endoteliales. En general los vasos
sanguíneos se dividen por dicotomía, es decir, de una rama se originan dos, de estas dos
se originan cuatro y así sucesivamente. Conforme los vasos sanguíneos se alejan del
corazón, las ramificaciones se van adelgazando, pero aunque cada rama es más delgada
que la de origen, la suma de los dos diámetros de las dos ramas “hijas” es mayor que el
diámetro de la rama “madre”. Así pues, la suma de las áreas de sección de los vasos
capilares es mucho mayor que el área de sección de una gran arteria, aorta o pulmonar,
de la cual reciben la sangre, y los lechos capilares tienen una gran superficie de contacto
con el líquido intersticial que rodea a todas las células del organismo.

Si bien el flujo sanguíneo es el mismo


en todo el árbol arterial, al aumentar el
área de sección transversal la
velocidad del flujo disminuye en los
capilares (Figura 5). El flujo lento de la
sangre a través de estos conductos y la
gran superficie global de la pared
capilar proporcionan condiciones
óptimas para el intercambio recíproco
de sustancias entre la sangre y el
líquido intersticial. Por esta razón, los
capilares reciben el nombre de vasos
de intercambio. (Figura 6).
Figura 5 .Velocidad, flujo y presión en la gran circulación

Los capilares dan origen a las


vénulas y, estas, por
confluencias sucesivas,
originan venas de calibre cada
vez mayor que funcionan como
un sistema colector que
devuelve la sangre hacia el
corazón (Figura 4). Debido a
las confluencias sucesivas, el
área total de sección transversal disminuye progresivamente y, en consecuencia, la
velocidad de flujo va aumentando a lo largo del sistema venoso (Figura 5). Las paredes
venosas contienen músculos lisos y son muy distensibles, lo que permite regular la
capacidad del sistema venoso (Figura 3). La distensibilidad de las venas determina su
funcionamiento como almacén o reservorio de sangre y su concentración determina que
las venas transfieran volúmenes adicionales de sangre hacia otros segmentos del
sistema cardiovascular.

Los diversos órganos y tejidos tienen requerimientos muy diferentes según su grado de
actividad. La disposición en paralelos de los lechos vasculares, que irrigan los diferentes
órganos y tejidos, aunado a la existencia de mecanismos muy precisos de regulación,
permite que varíe, en forma independiente, el flujo sanguíneo de cada uno de los lechos
vasculares según sus requerimientos. En determinadas situaciones, puede aumentar el
flujo en ciertos territorios, a expensas de que se reduzcan en otras áreas, sin que cambie
la dinámica global del sistema.

FUNCIÓN DE BOMBA DEL CORAZON. CICLO CARDIACO.

Figura 7. Fases del ciclo cardiaco.


La función primordial del corazón es la de bombear la sangre a todo el organismo. El
corazón se contrae y se relaja en forma cíclica y propulsa la sangre hacia el sistema
vascular. La contracción se denomina sístole, ya sea auricular o ventricular, y a la
relajación se la denomina diástole, también auricular y ventricular.
La sístole auricular y ventricular ocurren en forma alterna, esto es, cuando los ventrículos
se relajan, las aurículas se contraen y viceversa. Durante cada ciclo contracción-
relajación ocurre una secuencia de fenómenos eléctricos y mecánicos que producen
ruidos y generan cambios de presión, de volumen y de flujo sanguíneo así como la
abertura y cierre de las válvulas cardiacas.

El flujo de sangre de las aurículas a los ventrículos y de éstos a las arterias


correspondientes ocurre siguiendo diferencias (gradientes) de presión. Durante la
contracción de los ventrículos, la presión en estas cavidades es mucho mayor que en las
aurículas, sobre todo en el corazón izquierdo (la presión sistólica es mayor en el
ventrículo izquierdo que en el derecho). A pesar de esas diferencias, no hay reflujo de
sangre desde los ventrículos hacia las aurículas debido a que el aumento de presión
ventricular produce el cierre de las válvulas aurículoventriculares (válvula mitral y
tricúspide para los corazones izquierdo y derecho respectivamente). De manera similar el
cierre de las válvulas de las arterias aorta y pulmonar impide que, durante la diástole
ventricular, haya reflujo de sangre desde estas arterias hacia las cavidades ventriculares.
Estos fenómenos ocurren de forma simultánea de los dos lados del corazón.

El volumen de sangre que es expulsado por los ventrículos en cada sístole, es el volumen
sistólico y el que expulsa durante la diástole, volumen diastólico.
El Gasto cardiaco se define como el volumen de sangre (en litros) que expulsa el corazón
en un minuto y corresponde al producto del volumen sistólico por la frecuencia cardiaca.

GC = Volumen sistólico × Frecuencia cardiaca.


El gasto cardiaco tiene un valor aproximado de 5 litros/minuto en el adulto
normal.

EXCITACIÓN RITMICA DEL CORAZON.


La contracción del miocardio es provocada por señales eléctricas que se originan en una
parte del corazón y viajan por todas las cámaras del mismo, (al igual que el resto de los
músculos, la membrana celular posee cargas eléctricas en sus superficies interna y
externa, siendo el interior negativo con respecto al exterior en reposo).
Las partes del corazón normalmente laten en sucesión ordenada. El latido cardiaco se
origina en un sistema cardiaco de conducción especializado y se propaga a través de
este sistema a todas partes del miocardio. Las estructuras que constituyen el sistema de
conducción son:

Figura 8. Sistema excito-conductor.

1. Nodo sinoatrial (SA) o nodo sinusal, en el cual se origina el impulso rítmico normal
autoexcitatorio.
2. Vías internodales, que conducen el impulso del nodo SA al nodo AV.
3. Nodo atrio ventricular (AV), en el cual el impulso procedente de los atrios se
demora antes de pasar a los ventrículos.
4. Haz de His o atrioventricular, que conduce el impulso de los atrios a los ventrículos
5. Rama derecha e izquierda del haz de His y Fibras de Purkinje, que conducen el
impulso cardiaco a todas partes de los ventrículos.
Muchas fibras cardiacas tienen la capacidad de auto excitación, proceso que puede
causar una descarga y contracción rítmica automática, esto es especialmente cierto en el
caso de las fibras del sistema especializado de conducción del corazón, la porción de
este sistema que muestra mayor capacidad de autoexcitación es la formada por las fibras
del nodo sinoatrial.

Las contracciones rítmicas del corazón de los mamíferos normales se originan en su


propio marcapaso, el nodo SA, situado en la pared supero lateral del atrio derecho,
inmediatamente por debajo y algo lateral a la desembocadura de la vena cava superior.
Los impulsos llegados a través de los nervios cardiacos influyen en la frecuencia de
descarga del nodo SA, pero éste continúa descargando regularmente después de la
denervación completa. Por esta razón este nodo, habitualmente controla el latido de todo
el corazón.

La terminación de las fibras del nodo SA se fusiona con las fibras del músculo auricular
de alrededor, y el impulso que se origina en el nodo SA sale hacia esas fibras, de forma
que el impulso se disemina por toda la masa muscular auricular y finalmente por el nodo
AV.

El sistema de conducción está organizado de tal forma que el estímulo cardíaco no pase
de los atrios a los ventrículos con demasiada rapidez, este retraso deja tiempo para que
los atrios vacíen su contenido a los ventrículos antes de que comience la contracción
ventricular. Es en el nodo AV donde se retrasa esta propagación del impulso de los atrios
a los ventrículos.

A través del haz atrioventricular o de His, el impulso pasa a los ventrículos, luego a las
ramas del haz y posteriormente es conducido a gran velocidad por las fibras de Purkinje
causando la despolarización de los ventrículos y posteriormente su contracción (sístole).
Es importante conocer y recordar el trayecto del estímulo cardiaco por el corazón y los
momentos de su aparición en cada parte del mismo, debido que es esencial para
comprender el electrocardiograma.
En lo tratado hasta aquí sobre la génesis y propagación del impulso cardiaco por el
corazón, se ha señalado que el impulso nace en condiciones normales en el nodo SA.
Las fibras del nodo AV cuando no son estimuladas desde el exterior descargan con una
frecuencia rítmica intrínseca entre 40 a 60 latidos por minuto, mientras que las fibras de
Purkinje lo hacen con una frecuencia entre 15 y 40 latidos por minuto. Esto contrasta con
la frecuencia normal del nodo SA de 70 a 80 veces por minuto.

Cabría preguntar, ¿por qué el nodo SA controla la frecuencia cardiaca en vez del nodo
AV? La respuesta a esto está en el hecho de que de que la frecuencia de descarga del
nodo SA es considerablemente superior que la del nodo AV o de las fibras de Purkinje.
Cada vez que el nodo SA descarga, su estímulo es conducido al resto de las estructuras
descargando sus membranas excitables. Después estos tejidos al igual que el nodo SA
se recuperan del potencial de acción y se hiperpolarizan casi al mismo tiempo, pero el
nodo SA se vuelve a descargar con mayor rapidez que las otras dos estructuras, por
tanto emite un nuevo estímulo antes de que las otras estructuras se hayan recuperado. El
nuevo impulso del nodo SA vuelve a descargar al nodo AV y a las fibras de Purkinje. Este
proceso se repite de modo que el nodo SA siempre excita a los otros tejidos
potencialmente autoexcitable antes de que la auto excitación se produzca.

Por tanto el nodo SA controla el latido cardiaco debido a que su tasa de descarga rítmica
es más rápida que la de cualquier otra parte del corazón. Luego el nodo SA es el
marcapaso normal del corazón. Cuando se produce fallo del nodo SA, el marcapaso se
desplaza al nodo AV o las fibras de Purkinje o cualquier otra estructura. Un marcapaso en
un lugar diferente del nodo SA se denomina marcapaso ectópico.

CONTROL DEL RITMO CARDIACO.

El corazón es inervado tanto por nervios simpáticos como parasimpáticos, como se


muestra en la figura 9. Los nervios parasimpáticos (vagos), se dirigen fundamentalmente
al nodo SA y al AV, y en menor medida al músculo ventricular. Los nervios simpáticos se
distribuyen por todas las partes del corazón, con una extensa representación en el
miocardio ventricular así como en las áreas restantes.
Figura 9. Regulación cardiaca

La estimulación de los nervios parasimpáticos produce disminución de la frecuencia del


ritmo del nodo SA, por tanto, disminuye la frecuencia cardiaca (bradicardia) y también la
fuerza de contracción del músculo cardiaco. La estimulación simpática, por su parte
causa un efecto contrario, a sea, produce aumento de la frecuencia cardiaca (taquicardia)
y de la fuerza de contracción, aumentando la actividad del corazón en conjunto haciendo
más eficaz su actividad como bomba.

La frecuencia cardiaca está determinada por una combinación de: la frecuencia intrínseca
de descarda del nodo SA, el tono vagal que tiende a disminuir la frecuencia y el tono
simpático que tiende a aumentarla. En reposo, el efecto vagal es predominante como lo
demuestra la ligera bradicardia que se observa cuando se bloquea el simpático,
comparado con el aumento acentuado de la frecuencia con bloqueo del vago.
EL Electrocardiograma (ECG).

Cuando el impulso cardiaco atraviesa el corazón, los potenciales


eléctricos se propagan a los tejidos que lo rodean, y una pequeña
parte de ellos se extiende difusamente por todas partes hasta llegar a
la superficie del cuerpo. Si se colocan electrodos sobre la piel a uno y
otro lado del corazón, se pueden registrar los potenciales eléctricos
generados por esa corriente mediante amplificadores de gran sensibilidad.
El electrocardiograma es el registro gráfico de la actividad eléctrica del corazón y el punto
que se toma como referencia para el registro del mismo recibe el nombre de derivación.

Características del ECG normal.


El electrocardiograma normal está formado por segmentos, ondas e intervalos.

Figura 10. Electrocardiograma normal.


Con ritmo sinusal normal, cada latido cardiaco se traduce en el ECG por una sucesión de
ondas que se muestran en la figura y son:
 Onda P, inicial, representa la suma de los procesos de despolarización de la
aurícula.
 Complejo QRS, designa al conjunto de deflexiones (ondas), producidas por la
despolarización ventricular, la notación de este complejo se basa en el orden y la
polaridad de las deflexiones; la onda Q precede a la onda R, que es siempre la
primera onda positiva del complejo y cualquier deflexión posterior se denomina
Onda S.
 Onda T, representa la repolarización ventricular. La repolarización auricular no es
visible, ya que coincide temporalmente con el complejo QRS que la enmascara.

Segmentos.
Los segmentos PQ o PR y ST representan normalmente líneas isoeléctricas, lo que
indica que en ese momento no hay potencial, o que este es muy pequeño para
registrarse desde la superficie corporal. Existen dos segmentos en el ECG:
 Segmento PQ. Desde el final de la onda P hasta el inicio del complejo QRS.
Representa el retardo del impulso en el nodo AV.
 Segmento ST. Desde el final del complejo QRS, hasta el inicio de la onda T.
Representa que los ventrículos están totalmente despolarizados.

Intervalos.
El intervalo está formado por la combinación de segmento y ondas. Hay dos intervalos
en el ECG:
 Intervalo PR Está formado por la onda P y el segmento ST. Es el tiempo de
conducción aurícula ventricular, medido desde el comienzo de la onda P al
comienzo del complejo QRS.
 Intervalo QT. Formado por el complejo QRS, el segmento ST y la onda T.
Representa la actividad eléctrica total de los ventrículos.

BIBLIOGRAFIA.
1. GUYTON- hall: Tratado de Fisiología Médica Tomo I. Novena edición (traducido de la
novena edición en Ingles). La Habana. Edición revolucionaria, 1999.
2. TRESGUERRES, J.A.F: Fisiología Humana, primera Edición McGRAW- Hill-
INTERAMERICANA MADRID 1992.

3. MASCHER D. Fisiología: Células, órganos y sistemas. Unidad III. Aparato


cardiovascular. Ediciones científicas universitarias. México. DG. 1997-

4. GANNONG W. Fisiología médica. El Manual Moderno. 17ª edición. México. 2000.