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MEMORIA

La memoria de un hombre es la historia de su experiencia personal tal como se registra en su


cerebro (Barbizet, 1970). La memoria podría definirse como la conservación de la información
transmitida por una señal después de haberse suspendido la acción de dicha señal (Sokolov,
1970). La memoria es una de las funciones cognoscitivas más sensibles al daño cerebral y por lo
tanto su evaluación es siempre necesaria como parte del examen neuropsicológico. Sin
embargo, dada la complejidad de las funciones mnésicas, en ocasiones es difícil determinar las
características exactas de sus defectos amnésicos. Muchos procesos cognoscitivos median la
función mnésica, y todos deben conservarse para que ocurra un proceso normal de memoria,
como la atención, que ante todo es necesaria para registrar información.
La memoria antigua (o remota) se refiere al recuerdo de eventos distantes en el pasado, y la
memoria reciente a la obtención de nuevos aprendizajes. La memoria antigua y la reciente
pueden referirse al aprendizaje tanto de habilidades motoras (memoria procedimental), cuya
adquisición puede pasar desapercibida por el sujeto (por ejemplo, montar en bicicleta), como
de aprendizaje que puede expresarse a través del lenguaje y del cual tenemos conciencia de su
adquisición (memoria declarativa).
La memoria declarativa incluye al menos dos subtipos: la memoria episódica y la memoria
semántica. La primera, también llamada experiencial, se refiere al acopio de eventos mediante
un código espacial y temporal, por lo que se le considera autobiográfica (las actividades
realizadas durante el día serían ejemplos de memoria episódica), en tanto que la memoria
semántica incluye los aprendizajes mediados por palabras, símbolos verbales o relaciones
semánticas. La memoria semántica comprende información verbal, por lo general
independiente de su fuente de origen o de la situación durante la cual se adquirió (memoria de
la fuente) (Mitruchina et al., 1989), y se refiere a toda información evocada que es
independiente de la historia personal del sujeto. El significado de ciertas palabras o el hecho de
nombrar a los últimos presidentes serían ejemplos de memoria semántica. En la práctica clínica
no siempre se evalúa la memoria procedimental.
Si se considera la memoria según su dimensión temporal, se puede hablar al menos de una
memoria sensorial, una memoria inmediata, una memoria a corto plazo y una memoria a largo
plazo.
Se considera que el llamado “proceso de memoria” se conforma de tres etapas:
1) codificación (retención); 2) almacenamiento y 3) evocación (recuperación) de lainformación.
La primera se inicia con la llegada de un estímulo preseleccionado por el organismo, de acuerdo
con el foco de atención en el momento del registro. Este estímulo sensorial permanece por
milisegundos en la memoria sensorial, que equivale a un post-efecto positivo, a la conservación
de la información durante un tiempo muy corto (milisegundos), después de suspendido el
estímulo; por ejemplo, si uno cierra abruptamente los ojos, continuará viendo por breve tiempo
la imagen visual que ya tenía, aunque esta imagen se degrade rápidamente. Esta memoria
sensorial es la base de fenómenos como el cine, en el cual se presentan imágenes discontinuas
que el espectador mantiene por muy poco tiempo, y dado este post-efecto positivo se realiza
una fusión de las imágenes.
La percepción del mundo sería muy diferente si no tuviéramos continuidad entre imágenes
visuales discontinuas. Esta imagen que se conserva luego de que desaparece el estímulo ha sido
estudiada sobre todo en el sistema visual (memoria icónica) y en el sistema auditivo (memoria
ecoica). La memoria ecoica es uno de los procesos fundamentales en el reconocimiento del
lenguaje, pues si no existiera la conservación sensorial de la información auditiva con una
duración del orden de unos 200 a 300 milisegundos, sería imposible
dicho reconocimiento (Ardila et al., 1986).
La memoria inmediata sigue en orden temporal a la memoria sensorial. La memoria inmediata
se define como la cantidad o volumen de información (palabras, números, eventos, etc.) que un
individuo es capaz de reproducir después de una sola presentación, la cual tiene un tiempo de
permanencia de uno a dos minutos. Es una memoria de capacidad limitada que distingue la
amplitud de la memoria auditiva o visual, denominada volumen de memoria (span). El volumen
auditivo puede referirse a cifras o palabras. El volumen visual mide la retención inmediata de
informaciones visuales, como la disposición espacial de una serie de dibujos en la subprueba de
memoria visual de la escala de memoria de Wechsler.
La fase de almacenamiento o acopio de información comienza cuando se activa una memoria a
corto plazo (memoria primaria), la cual representa un almacenamiento transitorio, frágil y sujeto
a agentes interferentes. El almacenamiento más permanente de la información, implica una
memoria a largo plazo (memoria secundaria). Y para que ésta sea posible se debe completar un
proceso de consolidación de las huellas de memoria. Este proceso lleva tiempo un variable y se
puede extender de minutos a horas y quizás días, meses o años (Ardila, 1985a).
Se supone entonces que en el proceso de adquisición de nueva información hay diferentes tipos
de memoria, memorias con duraciones que van desde fracciones de segundo (memoria
sensorial) hasta la conservación definitiva de la información memoria antigua). Estos tipos de
memoria pueden constituir un continuo temporal por el que transitan algunas huellas de
memoria, aunque en ocasiones dichos tipos pueden actuar independientemente. Así, por
ejemplo, se supone que un estímulo que se presenta rodeado de un fuerte contenido emocional
puede almacenarse directamente una memoria a largo plazo, sin haber pasado por los otros
tipos de memoria, como sucede por ejemplo en el estrés postraumático.
La etapa final del proceso de memoria es la evocación o recuperación de la información que ha
sido consolidada, es decir, la búsqueda de una huella de memoria en el momento en que las
necesitemos. Esta fase del proceso implica la búsqueda y recuperación de un material que se
encuentra consolidado en una memoria a largo plazo y su traslado a la conciencia del sujeto.
Recuperar la información puede ser una tarea sujeta al control directo del individuo (es decir,
existe un motivo para recuperar esa información) o puede aparecer de manera automática por
un estímulo del medio (reminiscencia). La habilidad para evocar información ya almacenada se
altera en pacientes con lesiones frontales (Della-Salla et al., 1993; Shallice et al., 1994), y se
supone por lo tanto que las regiones prefrontales del cerebro son decisivas ya que se recurre a
estrategias para almacenar información, y para facilitar, posteriormente, el proceso de
recuperación.
La memoria operativa es un término extraído de la informática que se refiere a la conservación
de la información hasta que ésta es utilizada. Es la memoria de trabajo que se utiliza mientras
se lleva a cabo determinada operación, y en ocasiones es equivalente a la memoria inmediata.
Algunos autores también la equiparan con la memoria a corto plazo, mientras que otros la
consideran como un tipo distinto de memoria. Es la memoria que se utiliza cuando, por ejemplo,
se busca un número en el directorio telefónico: una vez que se utiliza la información (marcar el
número en el teléfono), la huella de memoria desaparece; sólo se conserva mientras se lleva a
cabo determinada tarea; se trata, por lo tanto, de una memoria funcional de trabajo, que
desaparece al obtenerse el fin propuesto. Se considera que la memoria de trabajo implica dos
aspectos diferentes: 1) conserva inmediatamente la información, y 2) manipula internamente
esta información.
Según la modalidad sensorial del estímulo, se puede hablar de memoria visual, auditiva, táctil,
olfativa y gustativa; o simplemente se clasifica la memoria, de acuerdo con su contenido
lingüístico, en verbal y no verbal.
APRAXIAS

La apraxia se refiere a un trastorno en la ejecución de movimientos aprendidos en respuesta a


un estímulo que normalmente desencadena el movimiento, sujeto a la condición de que los
sistemas aferentes y eferentes requeridos se encuentren intactos, y en ausencia de trastornos
atencionales o falta de cooperación (Geschwind y Damasio, 1985; McClain y Foundas, 2004).
Dicho de otro modo, el paciente posee las condiciones para ejecutar correctamente el
movimiento, e incluso lo hace en diversas circunstancias, pero fracasa cuando el acto debe
llevarse a cabo por orden del examinador (De Renzi, 1989). Así, la apraxia implica ausencia de
una serie de dificultades motoras, como parálisis, ataxia y coreoatetosis, déficit perceptuales,
alteraciones graves en la comprensión y deterioro mental. Esto no excluye que los pacientes
apráxicos puedan tener trastornos motores, lingüísticos y/o perceptuales adicionales, pero no
lo suficientemente graves para justificar la apraxia.
AGNOSIAS

La incapacidad de reconocer un estímulo, aunque haya una adecuada sensación de éste, se


denomina agnosia. Esta palabra proviene del griego gnosis = conocimiento, y a = negación,
ausencia, y significa “desconocimiento”. Agnosia es, entonces, la pérdida de la capacidad de
transformar las sensaciones simples en percepciones propiamente dichas, por lo que el paciente
(a pesar de ver, oír o sentir) no puede reconocer los estímulos visuales, auditivos o táctiles. La
definición de agnosia lleva implícita la idea de que hay integridad sensorial primaria, y ausencia
de deterioro intelectual global.
La agnosia aparece en casos de lesiones de la corteza parietal, temporal y occipital.
Las zonas afectadas son las llamadas áreas de asociación, que participan en el análisis e
integración de información de una o varias modalidades sensoriales. Se conocen diferentes tipos
de agnosia (véase cuadro 9.1): visuales, espaciales, auditivas, táctiles y del esquema corporal
(somatoagnosias o asomatognosias).