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A la sombra del macho alfa

A la sombra del macho alfa Parte 1

Hoy quiero empezar este nuevo ciclo hablando de un tema que a muchos les causa
tensión. Imagina la siguiente situación: estás en una oficina, donde hay algunas mujeres
que te gustan, que llaman tu atención, sin embargo tienes un compañero de trabajo que
es lo que se denomina un macho alfa, un personaje que quizá sea más grande que tú, que
sea extrovertido, de buen humor, pero que no pierde oportunidad de hacer sentir su
autoridad y su poder sobre todos los demás hombres de la oficina. Habla duro, su lenguaje
corporal es fuerte, siempre es el centro de atención, es divertido y tiene un carácter fuerte
para decirle a los demás lo que piensa. Todo esto como sabrás despierta la admiración de
las mujeres, y sientes que ellas lo buscan, tiene admiradoras.

En esta situación, que bien podría ser en tu universidad o en tu lugar de trabajo, descubres
que el macho alfa también está mostrando su liderazgo contigo. Tu carácter es
marcadamente diferente, tú eres discreto, prudente, un poco introvertido y tímido y
buscas cuál es la forma de mostrarte, de no ser invisible. Sientes que eres totalmente
opacado y apabullado por este personaje que mantiene toda la atención sobre sí. Sientes
que no tienes ninguna esperanza con las mujeres de allí, que cada vez que puede ese
macho alfa te pone en ridículo o simplemente te opaca con todo lo que hace. Ante él tú
sientes que eres un cero a la izquierda, un fantasma, un ser invisible.

Te miras al espejo y dices: “No soy ni mucho menos un mediocre. Hago lo que tengo que
hacer. Pero simplemente no soy de los que busque llamar la atención a toda costa como
hace este personaje”. Y con un poco de desesperanza te preguntas: “¿Qué carajos puedo
hacer para estar en el radar, para ser reconocido, para tener un poco de liderazgo y quizá
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A la sombra del macho alfa

tener mi propio club de personas interesadas en mí? ¿Cómo puedo dejar de ser un
“segundón”, siempre detrás del Señor Personalidad? ¿Cómo puedo brillar y generar
admiración y no será apabullado por las técnicas de este macho alfa?

Pues bien. Si te identificas con la anterior historia lo primero que quiero decirte es que a
todos nos ha pasado algo así, especialmente si somos de naturaleza tímida e introvertida,
si somos prudentes y discretos. Siempre vas a tener una situación en la que un personaje
va a querer imponerse y dejar claro que él es el líder. La recompensa de esto es claro: el
líder atrae más la atención de las personas y sobre todo de las mujeres.

Muchos maestros de la seducción hablan del mageo como arma contra los machos alfa
demasiado imponentes. Sin embargo, he observado dos cosas que en la VIDA REAL hacen
que las frases de mageo no funcionen como uno se imagina:

1. No existe una conducta no verbal que haga que el mageo sea realmente poderoso
y efectivo. Lo que muchas veces conduce a que el mageo no se vea como algo
auténtico, sino más bien algo que yo llamo “pataleo”. Es decir, las personas que
están a tu alrededor se dan cuenta que lo único que intentas es reclamar tu lugar y
eso te hace quedar atrás. Es como cuando un niño intenta llamar la atención
cuando sus padres están ocupados, los padres terminan ignorando, y diciendo algo
así como “qué niño tan cansón”. Es decir, el efecto de un mageo que no se
acompaña de congruencia verbal y juego interno lleva a que se te ignore aún más.

2. El mageo es una respuesta de consecuencia. Es mejor la anticipación. La reflexión


que yo hago es ¿cómo prevenir que un macho alfa te irrespete y quiera pasar por
encima de ti? De hecho, muchos que se imaginan la situación del macho alfa se
imaginan a alguien odioso, que llega y te hace una broma de mal gusto y te hace
cosas para hacerte quedar en ridículo. No siempre es así, la cosa es mucho más
complicada, porque muchos de estos machos alfa son carismáticos, tienen un aire
de superioridad que despiertan la admiración de los demás, lo cual además de
generar un aura de confianza también genera un aire de simpatía, de deseo, de
“quiero caerle bien”. Así que deja de imaginar a estos machos alfa como seres
odiosos, muchas veces son carismáticos y tú te encuentras opacado y sin
argumentos para apartarlo del grupo.

Así que más que aprender fórmulas de mageo y eso lo importante es prevenir que seas el
blanco favorito de los machos alfa, que ellos te utilicen para mostrar su superioridad y
dominio.

La alternativa que te ofrezco es que elimines todos aquellos rasgos que te hacen ver como
una presa fácil, que te hacen ver débil, que hacen que seas menospreciado.

En primer lugar el macho alfa tiene el don de saber que es un macho alfa, y también
puede, como los perros, oler el miedo, la frustración, incluso la envidia que despierta entre
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A la sombra del macho alfa

los demás. Estas tres emociones: miedo, frustración y envidia son las que más
frecuentemente logran despertar estos machos alfa entre las personas inseguras de sí
misma. Si sientes alguna de las tres has caído en su juego.

En los casos en que he visto la situación de un macho alfa muy dominante y otro montón
de hombres frustrados, he visto que tienen lo que yo llamo “características de presa fácil”.
Es decir, están configurados para ser las víctimas de estos hombres.

Si te rebajas, invitarás a los demás a que pisen. Si aparentas ser una mansa oveja atraerás
a los lobos feroces. Los agresores y las personas con rasgos de personalidad demasiado
fuertes e imponentes prefieren enfrentarse a personas que ignoran el poder que poseen.
Las personas imponentes no suelen buscar pelea, sino que buscan vencer sin implicarse
personalmente. Para lograr ello buscan a la víctima fácil. Las personas con personalidad
fuerte y dominante identifican de forma inconsciente ciertas señales emitidas por la
víctima. Estas señales muestran un “vacío de poder personal” que es aprovechado por el
macho alfa para presumir.

La alternativa es desarrollar seguridad en uno mismo, de tal manera que las personas
identifiquen el poder y la seguridad personal que provienen de ti, y te vean con respeto,
que no se entrometan en tu lugar y no busquen destacar y sobre salir a costa tuya. Es
posible mostrar poder a través de tu misma apariencia, de la forma en que te mueves en
el espacio. Una persona que camina de forma encorvada, encogida y doblegada, está
diciendo a gritos “oye soy tu víctima perfecta, aprovéchate de mí vulnerabilidad”.

Si eso atrae a los machos alfas, dominantes e imponentes, repele a las mujeres, es como si
tuvieras un velo de invisibilidad: no te ven, te ignoran.

¿Cuáles son los signos de impotencia que hacen que se muestre ese “vacío de poder
personal”? Te enumeraré algunos:

1. Apariencia cohibida. La ropa ayuda a esto, demasiada protección a través de


prendas como buzos de cuello alto o cuello tortuga, colores negros, grises o azules
oscuros.

2. Postura ligeramente inclinada, tanto si están de pie como sentadas, la caja torácica
tiende a estar un poco hundida.

3. Tienden a encoger los hombros

4. No buscan el contacto visual

5. Sonríen muy a menudo con la intención de aplacar al interlocutor

6. Ocupan poco espacio, sus brazos y piernas se mantienen pegadas al cuerpo.


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A la sombra del macho alfa

La falta de autoridad provoca en estas personas una adaptación excesiva, que relega a un
segundo término la defensa de sus derechos, de su territorio, de su lugar (en la
universidad, el trabajo, en una fiesta). Esto conlleva una serie de comportamientos que
son aprovechados:

A. No saben marcar los límites ni plantarse en la raya con los demás.

B. Se sienten identificados con los demás y abandonan fácilmente sus propias metas.

C. Se encuentran atrapadas en el papel de la persona amable, cariñosa y simpática.

D. Tienen remordimientos de conciencia si, en algún momento, logran imponerse y se


niegan a acatar alguna orden. Buscan aprobación a menudo de otros y les dicen
cosas como “¿Será que actúe correctamente?, ¿Crees que me sobrepasé? O ¿Cómo
hubieras reaccionado tú en mí lugar?

E. Les cuesta romper la relación con personas poco consideradas y violentas.

F. Suelen disculparse con demasiada frecuencia, por ejemplo dicen cosas como:
“Perdone usted”, “Lo siento mucho pero”, “Si me lo permite”, “En mi humilde
opinión”, “No quiero ser brusco pero…”.

G. Suelen rebajarse y no valorarse a sí mismos, dicen cosas como “Probablemente le


aburra pero”, “No sé si sea importante pero…”, “Le voy a quitar unos minutos de su
valioso tiempo”, etc.

H. Cuando expresan sus puntos de vista los anteceden por frases donde muestran su
poco valor y estima, del tipo “De alguna forma”, “Eventualmente”, “Puede que esté
equivocado”.

Si te identificas con los patrones que he descrito estás en un punto vulnerable, eres una
presa fácil, y constantemente están pasando por encima de ti, tanto hombres como
mujeres. A eso me refiero con el “vacío de poder personal”, un estado donde te
desapareces del radar de los otros, te vuelves vulnerable y es, en ese momento, cuando
las mujeres dicen “Es demasiado frágil, no me imagino cómo puede protegerme y
respaldarle”.

Terminaré este post diciéndote que esta falta de autoridad que muchas veces proyectan
algunos no es un rasgo de nacimiento, sino que se debe a la educación que han recibido.
En algún momento de tu vida, seguramente en la temprana infancia, te has visto
despojado, lenta pero consistentemente de tu autoridad. La educación muchas veces suele
convertirnos en hombres atentos, comedidos, un sol o un príncipe, fáciles de manejar,
controlables, ciudadanos modelo. La rebeldía fue contenida, castigada, reprimida, y hoy
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A la sombra del macho alfa

día te cuesta incluso hacer un reclamo justo. La educación o tus padres se encargaron de
limar, sistemáticamente, el carácter obstinado. El “Yo quiero” se convirtió en “¿Me das
permiso para querer lo que quiero?”, “¿Es apropiado tener lo que deseo?”, y al hacer eso
recibías amor y premios, en otras palabras, te recompensaron tu pusilanimidad, tu
debilidad, tu falta de autoridad, tu debilidad de carácter. Más adelante, los niños
obedientes, los niños amables se volvieron en adultos adaptados, en buenos ciudadanos y
personas “buena gente”, el precio fue renunciar a su autoridad.

Si leyendo estás líneas y te has visto reflejado en mis líneas necesitas recuperar tu
autoridad, esto te ayudará a no emitir señales equívocas ante potenciales agresoras o
personas intimidantes, dominantes. No necesitas presumir demasiado, ni pavonearte, solo
necesitas que la autoridad te envuelva como un aura, como un espectro que se irradia y
los demás lo sienten.

Esa será mi labor en los próximos escritos de esta serie. Te enseñaré como defenderte, y
más aún, cómo ocupar una posición de autoridad. Te enseñaré a reclamar tu lugar, a
marcarlo, y eso se llama ser un macho alfa. El mageo a partir de este momento adquirirá
una nueva connotación, diferente a decir frases y patalear cuando llega alguien más
fuerte. Te enseñaré que mageo significa simplemente "ser más fuerte mentalmente".

¡Que comience la cacería!

¡Hasta la próxima!

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A la sombra del macho alfa

A la sombra del macho alfa Parte 2:


Ignorando la agresión

¿Qué hacer cuando somos atacados? Cuando eso sucede, cuando un alfa o quien sea te
humilla, ataca, o se aprovecha de ti o te hace quedar mal o sale con una actitud o
respuesta que no esperabas delante de otros, ¿Cuál es la mejor forma de reaccionar?

Algunos se quedan atónitos, son incapaces de pronunciar palabra, se sienten prevenidos y


es que es lógico pues los agresores nunca anuncian sus ataques, justamente para jugar con
el factor sorpresa. Estos dos factores, el ataque repentino y el hecho de sentirse vencido,
resulta muy doloroso y usualmente nos bloquea. El agresor capta toda nuestra atención,
ya dejamos de fijarnos en nosotros sino en el agresor y resulta consumiendo toda nuestra
energía, de hecho el tema de la energía es crucial, a más energía perdida más cansancio y
menos decisiones inteligentes que podemos tomar, la pérdida de energía resulta ser
definitivo.

Para romper el hechizo y la elevada atención que el agresor demanda es necesario desviar
la atención. Lo más importante no es el agresor, somos nosotros mismos, pensar en
nosotros es la prioridad. Es como en el boxeo, si caes a la lona tras un potente jab a la
mandíbula tienes que concentrarte en levantarte, en tomar fuerzas, no puedes fijarte en
cómo tu rival salta y te mira victorioso. Como en el boxeo lo importante es recuperarse, ya
luego el rival tendrá lo suyo.

Tras un ataque es necesario tener en cuenta el siguiente repertorio de comportamientos:

1. Respira hondo, inspira y expira lentamente: Los ataques repentinos son un


sobresalto que nos corta la respiración. Nuestro cerebro necesita oxígeno para
pensar claramente y nuestra voz necesita aire para no sonar atropellada, débil,
sorprendida.
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2. Guarda la distancia: Reserva un espacio a tu alrededor, sin este espacio no es


posible pensar con claridad. Por ejemplo si el ataque te toma sentado lo mejor es
levantarte. También puedes cambiar de espacio, salir al aire libre, tomar unos
minutos para ti en el baño o en otro cuarto.

3. Ten sangre fría, no te sometas a presión: ¿Deseas sorprender al agresor con una
respuesta rápida, ingeniosa o impactante? Es necesario olvidarse de esa idea.
Únicamente conseguirás someterte a una fuerte presión lo cual al final resultará en
que estés demasiado ansioso como para pensar con claridad. Evita esos
pensamientos que te dicen: “Tengo que decir algo”, “Necesito decir algo
inteligente”. Evita las recriminaciones que se acentúan con culpa: “¿Por qué no se
me ocurre nada?”, “No puedo con eso (con él o ella)”. Una respuesta mal dada
resulta ser la mayoría de las veces contraproducente, una nueva oportunidad de
agresión.

4. Tómate el tiempo necesario: Una de las cosas que buscan los agresores es el
feedback, es decir, saber si su ataque ha tenido éxito a través de observar tu
reacción. Por lo tanto, tienes tiempo. Mantén el suspenso, mantenlo en ascuas y
recapacita con tranquilidad. Por ejemplo, en algunas agresiones puedes decirle
“Otro día hablamos”, “Por ahora no voy a pensar en eso, tengo cosas más
importantes que tú justo ahora.”

5. Escoge la opción más fácil: Normalmente, los ataques suelen ser simplones,
vulgares, descorteses, frecuentemente son poco inteligentes o perspicaces. ¿Para
qué molestarse en encontrar una respuesta inteligente o ingeniosa a una agresión
que no es inteligente ni ingeniosa? ¿Para qué malgastar nuestro potencial de
inteligencia?

Casi todos los comentarios insolentes tienen como único objetivo la provocación.
Pretenden herir al contrario, descalificarlo y que le dé vueltas y vueltas al comentario. La
persona que te provoca encontrará con toda seguridad tus puntos débiles para exprimirlos
y sacarlos a flote una y otra vez. “La libertad principal, que ayuda a asimilar las rarezas de
los demás, es la capacidad de saber obviar las provocaciones e ignorar los comentarios
irrespetuosos”. Sólo tú decides cuándo deseas luchar. Sólo tú decides qué admites y que
no.

Recuerda que aunque seas insultado o avergonzado aún eres poderoso.

La primera cosa que debes considerar ante un insulto, agresión o irrespeto es: “¿Debo
admitirlo? Si en aquel momento estás ocupado en otra cosa sigue con ello e IGNORA AL
AGRESOR. Quiero darles tres estrategias para esquivar al agresor: reaccionar sin una sola
palabra, desviar el tema y atajar el ataque con un comentario breve y cortante. Estos

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métodos permiten reaccionar ante una burla sin llegar a mayores, sin necesidad de
involucrarse en una pelea. Las ventajas de esta estrategia de autodefensa pacífica son:

- No tienes que cambiar de planes para prestarle demasiada atención al agresor. Al


fin y al cabo tu actividad no consiste en esperar a que alguien te ataque, tienes
cosas mejores que hacer. El único efecto de las discusiones es afectar nuestra
atención, enfoque y concentración.

- Ignorar al agresor contribuye a mantener nuestro estado emocional en armonía,


evita la exasperación de emociones y sentimientos.

Aunque uno no lo crea ignorar al agresor no es una postura muy cordial. Para algunas
personas, ser ignoradas es una gran ofensa, sobre todo si detrás del ataque estaba el
lucimiento personal. Ignorar al agresor es reaccionar con una forma muy inteligente de
ahorro de energía.

Una de las formas de ataque consiste en la provocación, que es un truco de manipulación


utilizado a menudo en discusiones, negociaciones. Su forma de operar es así: el agresor
quisiera atajar a la persona, hacerle ceder espacio, desconcentrarla, por lo que recurre a
estrategias bajas. Primero, el agresor suele tantear el terreno con sutiles indirectas, si estas
surten efecto, atacará de forma cada vez más dura. Dejarse entretener con indirectas y
ataques más o menos personales significa desviarse del asunto que te ocupa,
desconcentrarse, perder poder y ventaja. En el momento en que te desconcentras el
agresor puede reclamar tu victoria, meneará la cabeza mostrando extrañeza por tu
reacción diciendo cosas como “¿Por qué te enojas?”, “¿Deja el mal genio?”, “Pero no te
molestes tanto”, “Tranquilízate hermano, estás muy tenso”. Este tipo de frases son
mortales para la moral de la víctima mientras que el agresor parece tranquilo.

En el siguiente escrito profundizaré sobre las estrategias de ignorar el ataque activa y


pasivamente. Como sabes mi idea no es que te aprendas respuestas o frases
prefabricadas, sino que adquieras un estado mental y para ello las diferentes estrategias
que trabajaré te ayudarán a no perder tu centro.

¡Que comience la cacería!

¡Hasta la próxima!

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