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HISTORIA DE LA ARQUITECTURA III

ISABELLA TORRES C.I. 26.846.741

REIVINDICACION DEL ARTE EN LA ERA INDUSTRIAL

Entre los siglos XVIII y XIX se desarrolló lo que se conoce hoy en día como la Revolución
Industrial. En este periodo importantes cambios culturales, sociales, económicos y
tecnológicos se llevaron a cabo, cambios que fueron de vital importancia en la implementación
de nuevas formas arquitectónicas más asequibles y funcionales para la población. Pero esto no
fue esencialmente ventajoso, también hubo consecuencias perjudiciales, ya que con la
revolución industrial nuevas formas de producción empezaron a ser aplicadas, las maquinas
sustituyeron el trabajo manual y con ello cientos de personas quedaron desempleadas; la
artesanía paso a un segundo plano y la producción en serie y a gran escala de materiales y
elementos para la construcción tomaron el mando de la dinámica constructiva de aquel
entonces, factor de gran relevancia en cuanto a facilidad, eficacia y libertad creativa en la
arquitectura claro, pero como se dijo anteriormente no todo fue bueno, ya que a raíz de todo
lo anteriormente dicho la arquitectura empezó a perder esa connotación de piezas u obras
irrepetibles, y se empezó a hablar de una arquitectura que podía ser producida en serie.

Fue así como de un momento a otro en la producción de obras arquitectónicas las


tareas se fueron fragmentando hasta un punto tal en el que el obrero, el artesano o el artista
inicial perdía contacto con el resultado final de la obra. Ciertos artistas y arquitectos se
empezaron a dar cuenta de lo que estaba pasando y de todo lo que la Revolución Industrial
estaba ocasionando; la obra arquitectónica perdía valor, la mano de obra perdía valor, la
artesanía perdía valor y con ello todo por lo que se había trabajado y estudiado durante tantos
años, dando como resultado que los mismos, indignados, se empezaran a alzar contra toda
esta revolución industrial que se estaba llevando a cabo y que se estaba esparciendo a una
velocidad increíblemente rápida. A este grupo de personas se les empezó a conocer como
“antimaquinistas”.

William Morris fue uno de estos famosos antimaquinistas; arquitecto, diseñador,


maestro textil y activista socialista que, junto con Jonh Ruskin, otro importante arquitecto y
antimaquinista de la época, y junto con Augustus Welby Pugin, fue pionero de este
movimiento que se desarrollaba en medio de un contexto que cada día creaba vínculos más
fuertes con la industria en todos los ámbitos. La cuestión es que Morris y los antimaquinistas
en general no se oponían a la industrialización en sí, sino más bien a una industrialización más
específica, a una industrialización de las artes, de la arquitectura, y de la artesanía, es decir, el
problema de los antimaquinistas no yacía en el producto industrial sino más bien en la mala
aplicación del mismo dentro de las áreas ya especificadas. Es por ello que para Morris el
estudio del arte y la arquitectura medieval fue tan importante, y el traer ese arte y esa
arquitectura de vuelta en medio de esa era de industrialización lo fue aún más; porque claro, la
connotación que tenía la arquitectura, el arte y la artesanía en la época medieval no era ni de
cerca la que se le estaba dando en aquel entonces ni la que se le podía dar. De hecho, para
Morris el artesano era tan importante pero tan menospreciado que, allí, en medio de toda esa
industrialización, en medio de ese contexto social en el que ya casi nadie se interesaba por las
artes (ya que todos tenían puesto su completo interés en la industria y sus productos) propone
que el artesano fuera conocido también como artista, algo totalmente impensable en aquel
entonces, ya que el artesano era de rango mucho más inferior al del artista; pero Morris no lo
veía así, y él quería hacerle ver eso a los demás; para él artesanía era sinónimo de arte ya que
ambas eran igual de importantes. Pero esto no fue fácil ya que hacerse escuchar en medio de
un contexto que no compartía su pensamiento le tomo bastante trabajo y finalmente lo
consiguió fue después de mucho tiempo, esto con el famoso movimiento “Arts and Crafts” o
movimiento de “Arte y Oficios” del que Morris fue importante exponente. En el todo lo
hablado anteriormente toma por fin forma, una forma que se hace notar y que es conocida y
apreciada por muchos otros ajenos a Morris. En este se encuentran principios filosóficos,
éticos, políticos, y estéticos, tales como el rechazo de la separación entre el arte y la artesanía,
el rechazo de los métodos industriales de trabajo que separan al trabajador de la obra que
realiza, el regreso al medievalismo, tanto en la arquitectura (con el neogótico) como en las
artes aplicadas, la agrupación de los artesanos en guildas y talleres, siguiendo el modelo
medieval de trabajo colectivo, entre otros.

Asimismo no ha de ser sorpresa para nadie que Morris considerara que la arquitectura
se hallaba también en el mobiliario, y que cuidase tanto el espacio contenedor como lo
contenido en el mismo; de hecho Morris también propuso diseños de papel tapiz en los que se
podían apreciar sus principales ideales, así como se podían apreciar también en su famosa
“Casa Roja” donde la altura de la casa, los techos y los ladrillos al desnudo recordaban a lo
Gótico y a lo Medieval. Cabe mencionar que estos ladrillos tan característicos de la casa fueron
producidos de forma industrial, aspecto en el que se puede apreciar lo anteriormente
comentado “…el problema de los antimaquinistas no yacía en el producto industrial sino más
bien en la mala aplicación del mismo dentro de las áreas ya especificadas.”