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Bronquiectasia: Prevención

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dra. María Gemma Tena (19 de Marzo de
2012)

Indice
 Resumen
 Definición
 Causas
 Síntomas
 Diagnóstico
 Tratamiento
 Evolución
 Prevención
 Más información
No hay medidas para prevenir las bronquiectasias de un modo seguro. Una vida sana, la
práctica regular de ejercicio y una alimentación sana fortalecen el sistema inmunológico y
lo protegen de infecciones en las vías respiratorias. Deje de fumar, ya que las
sustancias contaminantes del tabaco afectan a los pulmones. Además, existen vacunas
que pueden prevenir las complicaciones de las bronquiectasias.

Vacunas
Las vacunas pueden prevenir las complicaciones en casos de bronquiectasias. Las
más importantes son:

 Vacuna contra la gripe


 Vacuna contra el neumococo
La vacuna contra la gripe es necesario renovarla cada año, ya que los desencadenantes
de la gripe van cambiando. De todos modos, la vacuna sirve contra la gripe (influenza) y
no contra resfriados gripales. Junto con la vacuna contra la gripe, la vacuna contra el
neumococo es importante en los casos de bronquiectasias. Los neumococos son
bacterias que pueden causar neumonía. La vacuna debe suministrarse entre cada tres y
cinco años.
Bronquiectasias
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 Información
 Especialistas
 Asociaciones
 Preguntas y Respuestas
 Qué es
 Causas
 Síntomas
 Prevención
 Tipos
 Diagnóstico
 Tratamientos
 Otros datos

Qué es
La bronquiectasia es una enfermedad inflamatoria crónica de las vías aéreas que
implica la dilatación de los bronquios. Como afirma Araceli Caballero, miembro de
la Sociedad Española de Neumología Pediátrica, “es un daño irreversible que no
vamos a poder resolver, lo único que podemos hacer es tratar de paliar las posibles
complicaciones para prevenir que progresen”. Afecta a las vías respiratorias mayores y
ocasiona su ensanchamiento.
Puede ser congénita, si el bebé nace con ella, o bronquiectasia adquirida, si se contrae
después de nacer. Se suele producir primero gracias a una agresión del sistema
respiratorio, que suele ser una infección que ataca al árbol bronquial de los pulmones.

Causas
Una de las causas más frecuentes es la infección o inflamación recurrente de las vías
respiratorias y de la mucosa bronquial. Los casos de bronquiectasias por infección
suponen un 35 por ciento, dentro de los cuales la mayoría son por tuberculosis. Se
puede padecer tras pasar una infección respiratoria grave o si se ha introducido un
cuerpo extraño en las vías respiratorias del paciente. Otras posibles causas son
la fibrosis quística y algunas afecciones genéticas.

Las inmunodeficiencias, algunas patologías sistémicas, alteraciones congénitas y otras


enfermedades aumentan el riesgo de padecer bronquiectasias. El VIH debilita el sistema
inmune del paciente y ayuda a las infecciones a instalarse en el organismo y sufrir la
enfermedad.

Evalúa tus síntomas


Síntomas
La sintomatología en el paciente se va presentando progresivamente. El tiempo
depende del caso. Puede pasar desde unas semanas, hasta años tras el suceso que
provoca la bronquiectasia. Los síntomas son variados y pueden incluir:
 Piel con color azul.
 Halitosis o mal aliento bucal.
 Tos crónica con esputo fétido (flema originada en el pulmón con mal olor): viene
acompañada de expectoración (expulsión por la boca de sustancias que provienen de los
pulmones) y es más fuerte por las mañanas a causa de las secreciones que acumula el
paciente por la noche.
 Infecciones bronquiales repetidas.
 Dedos de la mano hinchados en la parte más distal (en palillo de tambor).
 Expectoración con sangre originada en los bronquios o los pulmones.
 Fiebre.
 Tos cuando el paciente se tumba, especialmente de lado. La tos suele producir
expectoración con pus.
 Fatiga.
 Dolor torácico.
 Palidez.
 Disnea o problemas respiratorios y descenso progresivo de la función pulmonar, en
especial cuando se hace deporte.
 Reducción del peso.
 Sibilancias o sonido que hace el aire que se genera en las vías respiratorias cuando están
obstruidas o congestionadas.

Prevención
La contaminación aumenta el riesgo de sufrir bronquiectasias.

Una de las medidas de prevención de la bronquiectasia es evitar las infecciones


pulmonares como la neumonía (infección del parénquima pulmonar). Para esquivar
infecciones como la tosferina o el sarampión, lo mejor es vacunarse frente a ellas..

Otra de las recomendaciones es poner a los pacientes de cualquier edad la vacuna anual
antigripal y la antineumocócica, para tratar de disminuir las agudizaciones.
El tabaco y la contaminación son factores que incrementan la posibilidad de padecer
una infección y por consiguiente, bronquiectasias. Se recomienda huir de estos hábitos
y mantener un control ambiental de la zona donde se habita fundamentalmente.

Tipos
Cuando los casos de bronquiectasias presentan otras características dominantes
distintas, la enfermedad se considera como un componente más en el cuadro clínico de
la otra patología (como por ejemplo, en los pacientes con alveolitis alérgica extrínseca
o fibrosis quística). Las bronquiectasias se pueden clasificar de varias formas:
 Congénitas: en el caso de los enfermos que nacen con bronquiectasias.
 Adquiridas: puede ser gracias a infecciones, obstrucciones bronquiales localizadas
(tanto extrínseca u originadas en el pulmón, como intraluminal provocado por un objeto
externo) o por daño bronquial debido a factores químicos.
Caballero clasifica las bronquiectasias en dos tipos dependiendo de su localización:
 Localizadas: situadas en una zona concreta del pulmón, aparecen por tener una
infección localizada.
 Difusas: en pacientes con fibrosis quística o inmunodeficiencias.
Según la Asociación Española de Pediatría (AEP), podemos clasificar las
bronquiectasias en dos tipologías en pacientes de edad temprana:
 Primarias: instalada en pacientes sin otra patología previa. Las bronquiectasias surgen
a raíz de una infección respiratoria que se cronifica. Una de las infecciones que
sobresale es causada por el VIH, pero pueden ser de orígenes diversos como
provocados por virus, bacterias o tuberculosis entre otros motivos.
 Secundarios: las bronquiectasias es una complicación de otra enfermedad previa como
la fibrosis quística, los defectos inmunológicos, síndromes aspirativos, el asma, la
aspergilosis broncopulmonar, la displasia de los cartílagos bronquiales o por
alteraciones del aclaramiento mucociliar.

Diagnóstico
El médico ausculta los sonidos que provienen del tórax del enfermo para ver si
localiza alguna anomalía. También se realizarán otras pruebas de imagen y diagnóstico,
como son:
 Prueba de precipitina para asperglosis.
 Análisis de sangre.
 Radiografía de tórax.
 Cultivo de esputo: examen de laboratorio en el que se buscan las causas que originan
una determinada infección.
 Análisis sanguíneo completo (Hemograma).
 Prueba de sudor para la fibrosis quística.
 Pruebas cutáneas para averiguar si el paciente sufrió tuberculosis en el pasado
(tuberculina).
 Electroforesis de inmunoglobulinas en suero: prueba que mide los anticuerpos a partir
de un análisis de sangre.
 Tomografía Computerizada de tórax.
 Broncoscopia es una prueba que explora la vía aérea y permite obtener muestras
biológicas.
 Gammagrafía de ventilación-perfusión: es una técnica que consiste en la introducción
de un radiofármaco en el organismo que facilita la localización de zonas afectadas por
las bronquiectasias.

Tratamientos
“La principal vía de tratamiento consiste en mantener libres las vías respiratorias y
evitar posibles obstrucciones y complicaciones derivadas de las bronquiectasias. A lo
largo de la historia natural de la enfermedad se van produciendo una serie de
agudizaciones de perfil infeccioso que, en muchas ocasiones, requieren la
hospitalización del paciente con el uso de antibióticos por vía intravenosa”, afirma
Miguel Ángel Martínez García, neumólogo y director del programa de investigación de
la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica.
El objetivo de la terapia es controlar las infecciones y el esputo (secreción o flema que
puede provenir de cualquier zona del aparato respiratorio). Para mejorar la salud de los
pacientes de bronquiectasia y curar la patología, según Martínez García, se pueden
emplear varios tratamientos:
 Medicamentos: como expectorantes destinados a fluidificar las secrecciones. También
se pueden suministrar broncodilatadores, antiinflamatorios o antibióticos.
 Drenaje diario: para eliminar el esputo que se va acumulando en las vías respiratorias.
Se realiza mediante fisioterapia respiratoria y favorecer el tratamiento postural.
 Ejercicios: los tiene que hacer el paciente para la expectoración o la eliminación de la
mucosidad.
 Cirugía: para extirpar parte del pulmón si presenta sangrado en el órgano y los
medicamentos no dan resultado. Solo se escoge esta forma de tratamiento para pacientes
cuya patología está localizada y para casos de hemoptisis grave.
 Antibióticos: para el tratamiento de las colonizaciones bacterianas y disminuir el
esputo, aunque no es la forma habitual. También se puede combatir gracias a
antibióticos inhalados.
Los antibióticos y los antiinflamatorios se suministran al paciente por vía oral,
inhalada o intravenosa. Se usan en caso de agudización o infección bronquial crónica,
provocada por el microorganismo pseudomonas aeruginosa, el más virulento para
pacientes con bronquiectasias.
En el caso del tratamiento con antiinflamatorios, los más habituales son los macrolidos,
gracias a su efecto inmunomodulador. Las bronquiectasias, afirma Martínez García, es
multidimensional desde el punto de vista terapéutico, porque se tienen que tratar otros
factores, como la hipersecreción mucosa (mediante rehabilitación y fisioterapia
respiratoria y mucolíticos), la hiperreactividad bronquial (con broncodilatadores y
esteroides inhalados), los aspectos nutricionales y el tratamiento etiológico.

Otros datos

Pronóstico
Depende del paciente y la causa de la patología, el pronóstico de las bronquiectasias
han mejorado en los últimos años, gracias a los avances en medicina y en los métodos
diagnósticos.
Un factor que ha influido en la reducción de los casos de bronquiectasias, sobre todo en
niños, es la disminución de infecciones infantiles que afectan al sistema respiratorio,
como por ejemplo, la tosferina o el sarampión y la mejora en el tratamiento de las
infecciones bacterianas, como la tuberculosis