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El arte acción, la palabra y el afecto se apropian de la cárcel; La Lleca,

una educación otra, más allá de la prisión


Elia Espinosa

A lu d ir a la af ec t i v id a d es a lu d ir
a l hu ec o e ntr e l a p a la bra y e l c u er po ,
en tr e l a r e pres e nt ac ió n y l a v id a.
La Ll ec a.
Introducción

En nuestro tiempo, la historia y la teoría de las artes vive cada vez más

la vital necesidad de conceptualizar la compenetración del trabajo

artístico con la vida que, difícil, se vive en todo tipo de instituciones

que el sistema social capita lista o pseudocapitalista, según el caso, ha

creado a lo largo de siglos. Se trata de verdaderos territorios, a su vez,

con estructura y dinámica propias, los cuales poseen una superposición

de dimensiones en lo práctico y en lo psicofísico, como en toda

organización humana.

Esta vez nos ocupamos de leer e interpretar la relación de trabajo

corporal, psíquico y emocional, de interacción, entre un grupo de

artistas que se han apropiado de la cárcel, los llamados: “cartógrafos” 1.

1
Cf. Frederic Jameson, Teoría de la posmodernidad, Madrid, Editorial Trotta, 1996, 340 p, ils.
(Colección Estructuras y procesos. Serie Filosofía, s/n). En esa obra ya clásica, tan utilizada,
comentada y enriquecedora, el teórico inglés acuñó el feliz concepto de “estética de la cartografía
cognitiva” (p. 72). Esa estética es, para el inglés: “...una cultura política pedagógica que intente dotar
al sujeto individual de un sentido más agudo de su lugar en el sistema global...” (idem). Al propiciar el
mundo contemporáneo un cruce y superposición, al infinito, de elementos del espacio del capital en
su etapa brutal de expansión y ejercicio, yendo hacia lo multinacional (más allá de soberanías y
nacionalismos ya casi inexistentes), urge construir esa estética, pues gracias a ella se valorará, entre
otros fenómenos, la imposibilidad de representar la confusión espacio-social que priva desde hace un
par de décadas sobre la tierra. La nueva o nuevas “representaciones” están siendo conceptualizadas
entre esa estética y las prácticas artísticas actuales. Me he permitido trasladar, en este texto, la
denominación “estética cartográfica” a la de “artista cartógrafo”, aquél que trabaja más allá del ámbito
artístico, creando, con los otros, nuevos vasos comunicantes que unifiquen y diversifiquen, al
unísono, tanto lo humano como la confusión espacio-social mencionada líneas arriba. Existe otro

1
Ya tienen un tiempo trabaja ndo ahí, con los reclusos en una “prisión”

que en realidad es un centro de readaptación regido, de suyo, por un

proyecto reeducativo lejano de la reprimenda, el castigo y, mucho

menos, la tortura del suplicio o el cadalso, a lo medieval. Tampoco se

trata, adelanto a propósito, ni siquiera de las fortalezas decimonónicas

a que alude el historiador y filósofo Michel Foucault en su contundente,

magnífica obra Vigilar y castigar 2, una clásica de los años setentas en

que nos ofrece la historia del castigo insti tucional-moral y sus múltiples

versiones en occidente.

La Lleca, CERESOV A. Situaciones y razones

Los artistas de La Lleca 3 decidieron “apropiarse” 4, en sentido

accionístico, del Centro del Readaptación Social Varonil de Santa

concepto brillante para hablar del artista en plena investigación de campo, el de “artista etnógrafo”,
del norteamericano Hal Foster.
2
Cf. Michel Foucault, Vigilar y castigar. Nacimiento de la prisión, Buenos Aires, Siglo XXI
Editores, 2002, 314 p., ils. La prisión contemporánea se originó en las mazmorras medievales pero,
sobre todo, de las cárceles de altísimos muros perimetrales del siglo XIX, construídas en las afueras
de las ciudades en donde el encierro implicaba la “recomposición del alma y la conducta” del preso.
El control carcelario intentaba de encauzar, medir a los encarcelados y domeñarlos; para ello, el
medio mayor era la disciplina estricta. De tal suerte, el cambio del procedimiento punitivo a lo que
Foucault llama “la técnica penitenciaria”, conllevó un fenómeno ético fundamental: transportar dicha
técnica penal del cuerpo del individuo al cuerpo social entero. Ese devenir tuvo varios pasos: la
continuidad y el traslado caracterizan la transformación y su aplicación haciendo cada vez más
pesada la regla y agravan la sanción, todo lo cual sucede en términos de un saber y un poder.
Escribe el pensador francés: “Lo ‘carcelario’, con sus formas múltiples, difusas o compactas, sus
instituciones de control o de coacción, de vigilancia discreta y de coerción insistente, establece la
comunicación cualitativa y cuantitativa de los castigos; pone en serie o dispone según
superposiciones sutiles las pequeñas y grandes penas, los premios y los rigores, las malas notas y
las menores condenas....Lo carcelario permite encarcelar a los grandes delincuentes y “los
castigados toleran ser castigados!, ¿qué pasó?”. Este aterrador mecanismo propició, en términos
generales, la creación de hospicios, sociedades de socorro, las prisiones, los hospitales, incluso,
todos pertenecientes a un sistema de vigilar y castigar, en que alguien inflinge humillaciones, y otro
alguien acepta ser humillado. El sistema carcelario legitima el castigo. Pp. 278-287.
3
El nombre de “La Lleca” es la forma en que algunos delincuentes o miembros de bandas
llaman a la calle. Durante una de las sesiones de trabajo, un recluso mencionó esa inversión silábica
de la palabra “calle”, de donde fue tomado ese nombre para el proyecto.
4
El apropiacionismo ha sido una práctica cultural que tiene, por lo menos, un poco más de
medio siglo como tendencia artística. No se trata de “plagio” o “robo”, pues el que se apropia de los

2
Marta Acatitla (CERESOVA), sito en el Distrito Federal e inaugurado

hace sólo 5 años y medio, durante el gobierno del D.F. por Andrés

Manuel López Obrador.

Después de gestiones un tanto difíciles, por lo extraño de un proyecto

en que artistas hasta entonces dedicados al performanc e individual

decidían trabajar “con presos”, sus autores, Lorena Méndez y Fernando

Fuentes, lograron el permiso de la Lic. Esmeralda Vázquez Osorno,

quien entendió la propuesta de “accionar con los reclusos”, fuera de

toda metodología rígida, colaborando c on ellos desde el inicio.

Fernando y Lorena, así como Rodrigo Hernández, pintor, Quetzal

Belmont, comunicóloga y performancera, Flor Martínez, estudiante de

comunicación visual, y Brian W hitner, escritor y editor, más el equipo

del Centro de Medios Libres , se apropiaron de la cárcel no sólo por su

conciencia y su sentido ético -artístico, sino que tomaron la iniciativa de

apropiarse de ese centro de readaptación porque las exigencias

históricas del arte contemporáneo apropiacionista e intervencionista

etno-cartográficos así lo exigen. Dicho proceso es visible en otros

artistas, sobre todo cuando, como ellos, cuentan con trayectorias ya

sazonadas en el mundo aurático del performance de cámara o cultural

que, aún exigente de una calidad de construcción de dis curso y fines

en su despliegue, conduce, en algún momento, hacia el trabajo

colectivo desde dentro.

elementos de la obra del otro, lo hace a la luz de su trabajo y a la luz pública, transfigurando en su
obra aquéllo que tomó. Dichos elementos pueden ser formas, conceptos, gestos u otro medio.

3
Razones de ese viraje de lo individual exquisito a lo colectivo

masivo podrían ser, hipotéticamente, las que siguen:

 Todo arte acción es político y el equ ipo de La Lleca trabaja con

grupos desde tiempo atrás. Su proyecto es un intento en que lo

político, lo ético y lo estético se reencuentran e, incluso, cristalizan en

la publicación del libro Cómo hacemos lo que hacemos 5, salido a la luz

en abril de este a ño,

 uno de los ramales del espíritu transgresor del arte contemporáneo

de acción, defiende la idea de que la educación que despierta el propio

potencial y la politización de los copartícipes en la obra, son los

recursos para reconstruir y/o reestructurar la conciencia y la capacidad

de afección y afectividad en lo más íntimo del ser individual y, a largo

plazo, de la ciudad misma,

 con ellos y otros grupos de trabajo semejante ( Malacalle , de España,

Mujeres creando, de Bolivia y, entre otros, Frente 3 de febrero, de

Brasil), sabemos que el arte acción de tendencia abiertamente socio -

educativo, está cada vez más lejos de los museos antiguos o los recién

erigidos para las élites del arte,

 en un panorama socioartístico y una amplia visión histórica, el arte

acción propicia trabajar con y desde individualidades y/o

colectividades, ya que su corpus estético y su naturaleza política ligada

a la crítica, a lo lúdico y a lo corporal, lo hace figurar como un recurso

5
Fernando Fuentes, Lorena Méndez et al., Cómo hacemos lo que hacemos, México,
Producción Editorial Ana Victoria Jiménez, 2008, p.158, ils.

4
de amplias posibilidades en el vasto panorama de la investigación, la

práctica artísticas y el sentido estético de la tardomodernidad,

Sin apoyo económico alguno, el proyecto La Lleca, propuesta de

arte acción e intervención interdisciplinaria, despuntó en el año 2004.

Fernando Fuentes y Lorena Méndez, sus fundadores pareja en la vida

real y el arte, derivaron el sentido del aura lucidora en lo formal, lo

estético y lo competitivo -institucional (que se vive como consigna en

los encuentros internacionales en Europa y otras partes del mundo) de

sus obras performáticas del pasado; desde hace 8 años, por lo menos,

han trabajado con grupos de niños de secundaria, con jóvenes de

diversa jerarquía social, con o sin escolaridad, hasta llegar al ejercicio

de La Lleca.

Las acciones y medios de una sola acción cont inua

Una suerte de acción y reacción física y psicológica en que lo

público-privado, lo privado -público y el hecho del encierro y la espera,

determinan tanto las iniciativas contrametodológicas como los

resultados cotidianos del horizonte pedagógico -afectivo,

desterritorializador 6 de La Lleca, caracterizan a una prisión y su

6
Es absolutamente necesario explicar el significado original y la aplicación que concreta y
virtualmente se hace de ese término en el presente trabajo. Proviene de la filosofía deleuziana-
guattariana. Nace cuando Deleuze y Guattari conceptualizan el potencial de las partes y el Uno-Todo
para relacionarse y ser capaces de afectar y ser afectados, trazando sus propias líneas de fuga o
posibilidad de cambio y enlace (agenciamiento) con nuevas dimensiones. Es decir, un sentimiento,
una idea, una energía se desterritorializan cuando, lejos de un encasillamiento o represión (neurosis)
de su potencial (deseo, energía, producción), éste puede establecer una relación intensificadora de la
producción deseante, siempre determinadas por las partes y el Uno-todo. Esa relación, siempre en
movimiento, son las máquinas deseantes, dimensiones que constituyen la vida no-edípica (no
neurótica) del preconsciente; tales máquinas poseen un poder infinito de conexión y funcionan de
suyo. No son máquinas de motor único y repetitivas en sus funciones, como lo son las máquinas en
sentido mecánico, de una sola función, sino máquinas que trabajan gracias a la comunicación entre
sus piezas (factores, circunstancias, gustos, conceptos, sentimientos, decisiones --el bebé

5
despliegue de vigilancia, normatividad y dialéctica con lo exterior -

caótico evocado 7.

A partir de la aproximación de manos, el abrazo, en fin, el afecto, se

construye el involucramient o en lo que los artistas llaman acción

continua. Todo el día se trabaja en esa vía; salen del CERESOVA en

la tarde -noche, retomando al día siguiente un hilo de trabajo nuevo. La

sucesión de acciones e intervenciones se va ampliando en un infinito

íntimo, y con ello el acervo de autodescubrimientos, autocrítica,

autorreconocimiento, juegos, quejas, a partir de las historias

personales vividas en el afuera, en un pasado lejano o cercano.

Sobreviene la exaltación del valor humano sin más, aquí y ahora, del

propio valer y la repercusión del trabajo comunicativo y la dignificación

con miras a un concepto de libertad que se mueve entre la conciencia

de sí y el refuerzo de la idea y sensación de que la libertad comienza

cuando se vislumbran los propios límites y e l efecto del exterior en

ellos.

alimentado por la madre; el juez que dicta la sentencia y esa sentencia modificará muchas vidas para
siempre, etcétera); las máquinas deseantes propician desterritorializaciones o el desplazamiento de
un estado de ser a otro estado de ser. Sirva otro ejemplo de desterritorialización el que en Mille
plateaux (Mil mesetas), segunda parte de Capitalismo y esquizofrenia..., Deleuze-Guattari hablan de
la ”lengua mayor” o lengua oficial, impositiva, autoritaria, cuando deviene “lengua o lengua menores”
a través de cuyo corpus resignificante la lengua mayor se transforma en menor, enriqueciéndose y
retomando una frescura. No se entienda es estado “menor” en sentido peyorativo, sino en el sentido
de devenir “la lengua de todo el mundo”, “figura universal de la conciencia minoritaria”. Ellos
sostienen que Kafka, Miller, Kerouac son, entre otros, grandes desterritorializadores de la lengua, de
sus lenguas, pues las han llevado a la multiplicidad de ser lengua menor, manejadora de su propia
inmanencia y fuerza en todos sentidos. La Lleca ha logrado, como veremos una labor
desterritorializadora e intensificadora con los afectos, la emoción y la psicofísica de los reclusos y de
ella misma en una sensación de llegar a zonas de liberación --sin que intervenga psicoanálisis
alguno de su parte-- por medio del arte de acción y otros ejercicios de expresión, de escritura y de la
crítica.
7
Lo “exterior caótico evocado” es la megalópolis “Distrito Federal”, la manipulación de
medios, instituciones; la ausencia de comunicación, la represión de las necesidades expresivas
y todo rasgo de eso que llamamos “vida interior”.

6
Nadie prepara “la sesión” del día, mucho menos una “clase”; cada

mañana, la jornada despunta a partir de los anhelos, necesidades y

voluntades, los acuerdos alternativos que el presente del presente

apura; la palabra habla da y escrita va suscitando el discurso, con ellas

cada uno participa según su propio potencial y voluntad: es posible

comenzar la jornada con algún movimiento corporal, el manipuleo de un

juguete de plástico, un guiño, un ruido, una frase 8.

“Acercamiento 2004”, “365 días de performance”, “Representación

de la delincuencia”, “Los secretos de Martha (Radio Canero)”, “Big

Cities” y “Boda” son, no obstante sus diferencias, acciones políticas

colectivas, sin embargo íntimas, pues han nacido de la decisión de

cambio desde la enunciación y la declaración, el análisis y la síntesis

en y por medio de la corporalidad y el gesto, que juegan un papel

fundamental en el trabajo performático, crítico y lúdico que se realiza.

“Acercamiento 2004” y “Los secretos de Martha (R adio Canero)”,

son propuestas con semejanzas metodológicas y objetivos afines.

Valiéndose de la entrevista, el enfrentamiento cara a cara entre los

hablantes, se hacen preguntas inusitadas sobre la propia historia

8
Esa “opción azarosa” para comenzar la jornada de trabajo recuerda la dinámica que la coreógrafa
alemana Pina Bauch utiliza para iniciar la práctica dancística de cada día. En el Centro Pompidou, en París, está
el registro tanto de sus coreografías como de sus sesiones de entrenamiento. Existe un video en donde ella va
caminando por un pasillo antes de entrar al salón de trabajo; la cámara enfoca su rostro al mismo tiempo que se
oye un silbato, la lente baja hacia su mano derecha y la enfoca: Pina está apretando un patito de hule (ésos que
acompañan a los bebés en su tina de baño) y así entra en el salón, sin decir nada y lanza el objeto a uno de los
alumnos, quien sigue haciendo con él algo absolutamente impremeditado. Los otros comienzan a accionar
riéndose, y de la risa y los movimientos corporales comienzan, si es el caso, a ir autocontemplándose y
contemplando a los otros (pasos, posiciones, abrazos, correteos), hasta que surge una especie de iluminación
colectiva, se forma una conexión, un hilo invisible que los impulsa, finalmente, a improvisar los elementos que
darán pie a una coreografía. La Lleca recuerda enormemente ese tipo de trabajo colectivo, si bien su contexto y
ámbitos son muy diferentes.

7
personal, así, en los jardines de las inst alaciones o en las aulas, todos

sentados alrededor de una mesa o en el pasto 9.

En “Los secretos de Martha”, el objetivo es hablar sobre el grado

y las formas de comunicación con el exterior (familias, amigos, mundo

en general), con que cuentan los recluso s. Las respuestas fluyen con

franqueza, sencillez y contundencia, tanto, que sobre la marcha se

develan sesgos de vida dramáticos o felices (los menos), heridas aún

abiertas, acompañadas, sin embargo, por la serenidad que propicia el

diálogo hacia una conc iencia de valores y un ludicismo, si bien se

lucha incesantemente con el aislamiento (el encierro) que todo lo

determina en ese lugar.

“Representación de la delincuencia” y “Big cities” constituyen una

crítica al ocultamiento y/o simulación que el poder c onfigura en los

carteles “contra la delincuencia”, esos que aparecen pegados sobre

muros, postes, exhibidores gigantes, rentados también por empresas

en la ciudad de México y en algunos estados de la república. Todos se

reúnen a analizar el discurso de la s imágenes foráneas, en donde se

exhibe a “los ratas”, “los ladrones”, en frases enfáticamente

desmoralizadoras, distantes de una supuesta “regeneración” o sentido

de comprensión de las causas socio -históricas que llevan a la condena,

y lejanos de un inten to de ayuda al otro en su redescubrimiento y

reestructuración desde dentro, y su vínculo con el mundo.


9
El CERESOVA está diseñado como una gran escuela de arquitectura funcionalista de los años cuarenta
o cincuenta, con áreas techadas en las cuales se puede platicar. Lejos está de parecer una prisión lecumberriana,
ni mucho menos se parece a otras cárceles mexicanas y/o latinoamericanas de las más precarias y dantescas,
aunque se rijan por el hecho de la reclusión no físicamente tormentosa. Se reconoce al funcionalismo su universo
de formas geométricas que propician amplitudes y entradas de luz imposibles para otros estilos arquitectónicos
que, incluso, alterarían la posible serenidad de los presos.

8
“Representación de la delincuencia” es una acción experimental

en tono de seminario. Lorena y Fernando llevan carteles al CERESOVA

para trabajar en con junto. Los reclusos se enteran de cómo y en qué

términos navega la imagen cartelera de un “preso”, lejos de toda

comprensión inteligente. Se dan opiniones, se comenta el sentido de

los discursos visuales, se formulan argumentos en los que, lejos de la

autovictimización, se procura llegar, en equipo, a conclusiones que

sobrepasan el nivel de la sola acusación o condena del poder y sus

representantes.

“365 días de performance” y “Boda” son acciones colectivas

incluyentes, reintegradoras y liberadoras, aunque no pueden ser

comparadas con un happening. En la primera, Lorena inicia un

performance con 365 cerillos que todos los accionistas van

acomodando, al parecer, en un intento de sentir y fluir en una sencilla

sucesión que demuestra, elementalmente, que el he cho congregar está

aquí y ahora. “Boda” es, tal vez, la acción más resignificadora de las

que se han realizado a la luz de La Lleca. Se apropia del antiguo

formato jurídico -religioso del matrimonio judeo -cristiano para simbolizar

la unión fraterna de todo s en el instante bajo la negación de la

posibilidad de contacto físico conyugal y las diferencias de clase,

jerarquía social. Lo paródico está presente, impulsa la acción y

refresca y recontextualiza tan controvertido y antiguo ritual

consolidador de vínc ulos.

El trabajo llequiano es a todas luces, como toda acción

performática, un trabajo corporal, de enfrentamiento a la autoimagen y

9
a la autoimagen del conocimiento de sí mismo y de que, en fin, se trata

de un intercambio gestual directo que aparentement e priva sobre el

lenguaje, siento que no está de más traer brevemente a colación

algunos de los argumentos que Hans -Georg Gadamer planteara sobre

la palabra, la verdad y el arte. Gadamer fue un humanista que vivió

ciento dos años y, por lo tanto, supo de l as dos guerras mundiales y

otros hechos históricos como la caída del muro de Berlín y el primer

ataque del Imperio al medio oriente, a principios de los años 90s.

En “La estética y la hermeneútica” 10 (1964) y “Acerca de la verdad

de la palabra” (1971), con ceptualizó con suma sensibilidad e intensidad

luminosas los procesos más delicados y determinantes del vínculo

entre la expresión, el lenguaje, la palabra, la comunicación y lo

histórico -social. En esos textos, él afirma que el arte se apodera de

nuestro ser por su exceso de sentido, se desborda a sí mismo, nos

desborda, reintegrando, súbitamente, lo disgregado o fragmentado; de

ahí que la experiencia estética nos arrastre más allá del juicio y lleve

consigo a la razón en estado de perplejidad 11. Asimismo, l a unidad pura

que es la palabra, ruptura del silencio, vehículo de la aletheia o

percepción de las cualidades sensoriales, que en la frase hablada o

escrita dice algo, implica un lazo social inevitable y refuerza ese

vínculo cotidiana e infinitamente . Así, Gadamer escribe: “la palabra,

a pesar de que se pronuncie una sola vez, está ahí permanentemente,

como mensaje de salvación...como oración, o también como precepto y

10
Hans-Georg Gadamer, Antología, trad. de Constantino Ruiz-Garrido, Salamanca, Ediciones
Sígueme, 2001, 395p. (Hermeneia, núm. 50), pp. 151-160 y pp. 161-187, respectivamente.
11
Ibidem, pp. 151-153.

10
ley y juicio proclamado”, o “como la saga de los poetas en donde, más

que nunca, da sentido y es autosuficiente.” 12; “¿qué es la palabra

‘auténtica’,...la ‘palabra’ en el sentido más propio?... que la palabra

esté y que uno esté en ella ...la palabra eleva una permanente

pretensión de validez, y su posibilidad de escritura es que esté

diciendo algo”, “...es la palabra en la que acontece verdad” 13, y “…la

palabra que más dice” 14 es la que declara o enuncia .

No se crea que intento “aplicar”, así como así, las tesis del

filósofo alemán a la labor pedagógico -artística de La Lleca, en un

intento desproporcionado y aparentemente sin coincidencia , pero es

indiscutible que constituyen un fondo esencial dinámico para la

evocación comprensiva del ser en términos de un yo y un nosotros en

tanto que seres de habla y gesto y para el entendimiento del sustento

lingüístico corporal del trabajo de Lorena, Fernando y los otros

colaboradores de La Lleca. ¿No priva un sentido confesional y

declaratorio en el ámbito expresivo y comunicativo que hemos

presentado, erigido en el habla y en el gesto de los participantes e n el

proyecto performático? No podemos negar que son fundamento, entre

otros, de la construcción de autoconciencia y de un espacio interior y

exterior otro, al ritmo de ese arte de actitud en (y ante) la vida que es

el proyecto de acompañamiento y manejo d e intensidades objeto de

estas páginas. Por otro lado, pero en profundo enlace con los

conceptos gadamerianos, la palabra y el cuerpo guardan una relación

12
Ibidem, p. 162.
13
Ibidem, p. 165.
14
Ibidem, p. 167.

11
en términos de implicar lo fonético que no hallaría la completud de su

resonancia y significación sin estar involucrada con la motricidad

dirigida del cuerpo como unidad capaz de desplazarse y con una densa

fisiología de la cual depende tanto la más breve sensación como los

confines a los que puede ascender la imaginación. Es decir, palabra y

cuerpo forman un lenguaje que cada individuo o cada grupo social

expresan a través de una multiplicidad.

¿Sería posible darnos cuenta del esplendor lingüístico sin un

cuerpo? ¿Sería posible valorar el poder de la palabra en los

performances de los reclusos que trabaj an con La Lleca en la acción,

sin considerar la relación entrañable entre palabra y cuerpo? Claro que

no. Y Gadamer nos ofrece en sus juicios sobre la palabra y el decir, un

umbral para comentar su importancia e imaginar cómo se lleva a cabo

esa entrañable relación, justificándola como fundamental en la

comunicación. En juego están el movimiento, la acción, la sensación.

Conclusiones

Tan connaturales como cercanos por emerger del espíritu, y primero de

las entrañas, la carne (el cuerpo -sensación, el escalofrío, el chicotazo

de un calambre), la palabra, el gesto, la actitud, vemos la manera en

que una pedagogía sin profesor, basada en la capacidad de afectar y

ser afectado, trazan otros confines y desde su propio movimiento se

apropia de lugares comunes, es quemas de pensamiento, formas

vinculatorias institucionales, dándoles nuevas recontextualizaciones y

resignificaciones en las acciones y ejercicios diversos. Ahí no hay obra

12
de arte como objeto creado; nada que analizar formalmente,

composicionalmente, pr oporcionalmente, sino el abrir camino hacia una

comunicación total, por vía de la autoconciencia y un sentido lúdico

siempre al borde del mundo.

Hoy por hoy, una de las discusiones clave en los debates del

mundillo del arte es justo el que hay una parcela de realidades y

discursos cuyo balance ya no se enfoca desde la “obligación de ser

arte”, sino de ser resultado de una expresión estético -política cuya

importancia está en sus repercusiones en y con el otro, no sólo en la

también magnífica y hechizante dis tancia entre un cuadro, una

escultura, un dibujo o un edificio y sus perceptores.

En el trabajo de La Lleca “lo artístico” es la actitud que despliega

el potencial del sentido a través de la autoliberación en el encierro

mismo. Tal actitud, en la que la e xperiencia estética -pedagógica

colectiva, sin jefes, nada tiene que ver con las tradicionales propuestas

carcelarias de castigo en el sentido de tormento, en una pretendida

“readaptación” desde métodos exteriorizantes “punitivos”; dichos

procederes ignoran las emociones y el afecto, tanto autoridades como

reclusos permanecen en una fría y enajenada distancia en la que

median prefectos, vigilantes, guardias y uno que otro psicólogo que,

desde innegables asepsias terapéuticas, dialoga a medias con los

reclusos.

Los resultados pioneros del trabajo estético -ético de La Lleca en

el CERESOVA de Santa Martha Acatitla constituyen, a pesar de todo lo

13
que pueda ser cuestionado en Lorena, Fernando y sus colaboradores,

desde su postura personal y metodológica, una reco nfiguración

consciente del sujeto y su ser en el mundo. A pesar de permanecer en

el encierro, “pagando” un delito, se configura un sentimiento de libertad

que rompe muros y ve el mundo quizá como una cárcel sin paredes. La

eficacia de la acción continua de larga duración, redunda en la

proximidad con lo infigurable, sin embargo presentado, que toda

experiencia estética conlleva cuando se consuma el trabajo

performático. Esa dualidad de libertad interior y dimensión de lo

posible presentida en el proceso .

Fernando, Lorena cuentan con una sabiduría político -artística contra -

metodológica, una moral inmediata de la acción y una educación otra

(también presente en todos nosotros) que, obviamente, tiene pros y

contras en sus resultados, aunque abre camino para q ue otro evento

bueno suceda al afectar y ser afectados 15 por la palabra y el cuerpo en

el acontecimiento.

Bibliografía

15
Decisión en la cual influyó también la trayectoria de trabajo que tuvieron en Barcelona,
ciudad donde proliferan, desde hace unos cuantos años, los trabajos universitarios con colectivos
(personas en la calle o grupos en instituciones) sea con fines de reestructurar y de propiciar un
renacimiento de la voluntad, la autoconciencia y el ser en la sociedad desde lo administrativo a lo
emotivo y afectivo, o con el fin de llevar esos ejercicios al aula, proponiéndose la renovación de la
pedagogía profunda y a nivel primaria, secundaria, medio superior y superior, así como en
instituciones de beneficencia. Cf. Fernando Hernández y Laura Morejón (Compiladores), Historias de
vida y Educación de las Artes Visuales. V Jornades d’Historia de l’Educació Artística,Barcelona,
Universitat de Barcelona, 2004, 389p.

14
Frederic Jameson, Teoría de la posmodernidad, Madrid, Editorial Trotta, 1996, 340
p, ils. (Colección Estructuras y procesos. Serie Filosofía, s/n).

Michel Foucault, Vigilar y castigar. Nacimiento de la prisión, Buenos Aires, Siglo XXI
Editores, 2002, 314 p., ils. En la versión digital completa que se encuentra en la
dirección:

Fernando Fuentes, Lorena Méndez et al., Cómo hacemos lo que hacemos, México,
Producción Editorial Ana Victoria Jiménez, 2008, 158, ils.

Hans-Georg Gadamer, Antología, trad. de Constantino Ruiz-Garrido, Salamanca,


Ediciones Sígueme, 2001, 395p. (Hermeneia, núm. 50)

Historias de vida y Educación de las Artes Visuales. V Jornades d’Historia de


l’Educació Artística, Barcelona, Universitat de Barcelona, 2004, 389p.

15