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Didáctica II – IPA nocturno – 17/07/2019

Datos: Andrea Ramos – C.I.: 19680928 – andrearamos4@msn.com


Tema: El enunciado
Grupo: 2do año de ciclo básico
Tiempo: 5 clases de 45 minutos c/u
Textos: Fragmento del discurso de Gabriel García Márquez “Botella al mar para el
dios de las palabras” realizado en el Congreso Internacional de la Lengua Española,
celebrado en Zacatecas (México) el 8 abril de 1997. Fragmento de La Biblia “Éxodo
20” versión Reina – Valera de 1960.
Objetivo general:
Se pretende que los alumnos reconozcan el enunciado desde tres puntos de
vista. Primero como la unidad mínima de comunicación lingüística. Segundo como la
producción lingüística concreta asumida por un hablante particular con una intención
específica y en circunstancias espacio-temporales determinadas, por lo tanto
irrepetible. Y tercero que logre establecer las relaciones entre la entonación, las
pausas y la puntuación considerando los rasgos suprasegmentales que contribuyen al
sentido global del texto.
Objetivos específicos:
Identificar a que género discursivo pertenece el texto en base a conocimientos previos.
Reflexionar sobre la organización del contenido del texto.
Comprender la importancia del contexto y situación en la determinación del sentido.
Considerar los rasgos suprasegmentales que dan sentido global al texto.
Establecer las relaciones entre la entonación, las pausas y la puntuación, tomando
consciencia de la ortografía presente en el texto.
Comparar esta clase de enunciación con otros tipos de discurso.
Crear un discurso propio a partir de los conocimientos adquiridos.
Preguntas:
¿Qué podemos decir sobre el título de este texto?, ¿Qué le falta para ser una
oración?, ¿Existe un dios de las palabras?, ¿Quién sería?, ¿Qué se hace con el
lenguaje en este texto?, ¿De qué se habla en el texto?, ¿Cuáles son las palabras que
no conocemos?, ¿Quién emite el mensaje?, ¿A quién se dirige?, ¿Cuál es el
contexto?, ¿Por qué habla del idioma?, ¿Cuál es la situación?, ¿Por qué hay sangría?,
¿Qué piensan que es un enunciado?, ¿Dónde comienza un enunciado?, ¿Dónde
termina?, ¿Por qué y cómo se pueden dar cuenta?, ¿En qué se diferencia con un
párrafo?, ¿En qué se relaciona con una oración o frase?, ¿Para qué son los dos
puntos?, ¿Por qué se usan comillas?, ¿En qué sentido se utilizan las exclamaciones y
las interrogaciones?, ¿Para qué se emplea el punto y seguido?, ¿Un enunciado puede
producir mensajes distintos según su entonación?, ¿Por qué es necesaria la pausa?,
¿Las palabras cambian de significado según su acento?, ¿Pueden dar ejemplos?,
¿Qué tendrían en cuenta para redactar enunciados?, ¿Por qué?, ¿Qué sería lo más
importante?, ¿Y lo menos importante?, ¿En qué situaciones los usarían?, ¿Se puede
decir cualquier cosa en cualquier momento?, ¿Por qué creen eso?, ¿Cómo se
relaciona con lo que aprendieron con el discurso de García Márquez?, ¿Hay otro
mensaje detrás de ese discurso?, ¿Tiene algo que ver con el modo de enunciación?,
¿Qué clase de discursos conocen?, ¿Para qué se usan?, ¿Qué tipo de discurso
presentarían ante el Congreso?, ¿Por qué?, ¿Qué clase de enunciados se manifiestan
el texto de La Biblia?
Actividades de apertura:
Presentación y lectura del primer texto “Botella al mar para el dios de las
palabras” de García Márquez. Analizarán el título del discurso. Definirán el género
literario del texto a partir de conocimientos previos del alumnado. Revisarán y
registrarán nuevo vocabulario. Expresarán sus opiniones en relación con el tema del
texto y con la intertextualidad de algunos términos mencionados (“los mayas”, “Cristo”,
“Babel”, “madrina”)
Actividad de desarrollo y consolidación:
Reconocerán los elementos de la comunicación presentes en el texto.
Observarán cómo está organizado el texto. Analizarán a qué tipo de enunciación
pertenece. Identificarán el enunciado como mensaje autónomo con función
comunicativa. Ubicarán el enunciado por su enunciación, sus pausas, puntuaciones y
curva melódica. Diferenciarán el enunciado del párrafo. Constatarán cuáles son
enunciados oracionales y cuáles no.
Actividades de síntesis y evaluación:
Establecerán las diferencias entre el discurso de García Márquez y el texto de
los “Diez mandamientos”. Formularán una lista de características que están presentes
en cada texto (género discursivo, signos de puntuación, persona gramatical, tiempo
verbal, etc.) para enriquecer la reflexión metalingüística. Organizarán una búsqueda
por grupos de tres o cuatro alumnos de distintos géneros discursivos. Construirán una
gráfica donde se explicite qué elementos ya mencionados reconocen en esos géneros
discursivos. Se evaluará la elección del género discursivo en base a la complejidad del
mismo y la cercanía o distancia con los textos ya trabajados. También tendrá
evaluación la construcción de la gráfica en cuanto a cantidad de elementos
reconocidos de forma acertada y se debatirá sobre los no acertados.
Actividades de transferencia:
Elaborarán de forma individual un breve discurso (de libre elección) donde deberán
tomar conciencia de la audiencia a quien va dirigido. Dedicarán tiempo a pensar en lo
que quieren decir, cómo lo dirán y qué es lo que el receptor ya sabe. Tras escribir la
consigna deberán leer y releer lo ya escrito para hacerle correcciones y mejoras o
agregar nuevas ideas. Podrán consultar al profesor y el diccionario (formato papel o
digital) las veces que crean necesarias para la producción del texto. Culminada la
redacción expondrán su discurso ante la clase. La evaluación de esta etapa se hará
por medio del aplauso general de la clase, siendo moderador la limitación de no silbar.
Fundamentación:
Para establecer la relación entre los elementos de la comunicación, el contexto y
la situación me basaré en Benveniste (1977) quien afirma que cada momento del
discurso constituye un centro de referencia interna cuya función está en relación
constante y necesaria con su enunciación. Esto se manifiesta a través de los índices
de persona, por ejemplo: “A mis 12 años” denota quien realiza la enunciación y “Ahora
sabemos” denota al alocutario. También a través de índices de ostensión a partir de
términos que designan algo en un lugar o momento dado oponiéndose a otros
términos, e índices de términos que constituyen formas temporales determinadas
respecto al “EGO” (Yo + Tú) centro de la enunciación, de estos procede la instauración
de la categoría de presente, la cual es posible por el acto de la enunciación y de la que
se deriva la categoría de tiempo. Pasado y futuro nacen del presente (aquí- ahora) del
ser mismo que hace la enunciación expresados en los tiempos verbales que utiliza
(Ej.: “supe”, “sabemos”, “entrará”), pues en la lengua por sí solos carecen de sentido.
Al enunciado se le identifica como la unidad mínima del discurso, basándome
en Bajtín (1982) trabajaré el enunciado como unidad real de la comunicación,
estableciendo que el discurso existe solamente en forma de enunciados que emiten
los hablantes y que estos pueden diferir en extensión, contenido o composición, pero
tienen rasgos estructurales comunes como “la frontera” determinada por la alternancia
de los sujetos discursivos, un principio y un fin que se manifiesta en la interacción, el
silencio que indica que ha concluido la alocución o que no la ha comenzado, lo que
presume la existencia de otros miembros en la comunicación discursiva. Para Bajtín la
oración representa una idea del hablante que se relaciona de manera inmediata con
otras ideas del mismo hablante dentro de la totalidad del enunciado. Las oraciones
individuales que formen un enunciado tendrán todas las características de este, es
decir, va dirigido a alguien, tiene una finalidad (preguntar, aseverar, ordenar, etc.),
manifiesta la voluntad del hablante de decir algo.
Para establecer su delimitación y diferenciación con la oración me basaré en
Guillermo Rojo (1978) quien a parir de autores como Jespersen, Stati y Zawadowski
delimita las características del enunciado diferenciándolo de la cláusula u oración. Su
propuesta surge tras observar las múltiples definiciones de oración que no definían un
mismo objeto, sino que mostraban dos dimensiones, una externa que denotaban
propiedades como la independencia sintáctica, la autonomía semántica y el sentido
completo, y otra interna como la relación sujeto y predicado.
Rojo distingue el enunciado por su estructura externa caracterizada por: tener
función comunicativa (predica y constituye un mensaje autónomo), carece de
relaciones sintácticas externas (es independiente), posee sentido completo
(semánticamente autosuficiente). Constituir o no un enunciado es independiente de la
estructura de la secuencia, estas características pueden darse en una palabra, una
frase o en una oración, existiendo palabras, frases y oraciones que son enunciados y
otras que no lo son. Una oración puede coincidir en sus límites con el enunciado o no,
dado que el enunciado puede estar formado por una o más oraciones.
Algunos enunciados no tienen verbo expreso, corresponden a casos de elipsis
verbal, Rojo (1978) los llama “fragmentos oracionales elípticos”, analizados en
contexto son la respuesta a preguntas que contienen los elementos faltantes o son
preguntas que se derivan de afirmaciones anteriores, estos fragmentos también
pueden estar brindando información adicional que complementa enunciados
anteriores.
Para establecer la relación con la curva melódica de la entonación, la
acentuación y el enunciado me basaré en Emilio Alarcos (1994) quien dice que el
enunciado es la manifestación del habla entre pausas (del silencio precedente a la
pausa final) y que la secuencia de fonemas está acompañada de una curva melódica
de entonación, la cual sirve para unificar el enunciado independientemente de su
estructura interna (independencia fónica). Una misma secuencia de palabras puede
tener significados diferentes según la modalidad de la entonación. En la ortografía se
señala a través de diferentes signos ortográficos (Ej.: No, ¡No!, ¿No?), para este autor
la entonación es un signo que queda superpuesto a la secuencia.
Alarcos toma en cuenta la oralidad del enunciado y manifiesta que el contraste
en el nivel de tonos sucesivos depende de la importancia de la pausa siguiente, a las
inflexiones de la voz las llama “tonemas” y las caracteriza como: cadencia,
semicadencia (inflexiones descendentes), anticadencia, semianticadencia (inflexiones
ascendentes) y suspensión (interrupción del tono). Dentro del contorno melódico los
tonemas de cadencia y anticadencia son distintivos, los demás tienen una función
delimitativa y de contraste interno entre los elementos del enunciado, las
modificaciones del tono se producen desde la primera inflexión de la voz hasta la
última y están condicionadas por las necesidades expresivas del hablante.
Las variaciones en el tono de voz se ven normalmente en la intensidad y
duración de los fonemas sucesivos, también en la acentuación de las palabras,
pudiendo existir diferencias cuando se “cuchichea”, para Alarcos el enunciado es un
mensaje completo e inequívoco de una situación dada. Los descensos y ascensos del
tono se relacionan con las emociones del locutor, quien puede despertar el interés del
interlocutor, de allí que los enunciados sean diferentes según la intención del hablante,
vale decir, tienen características semánticas y pragmáticas.
Para este autor los enunciados no oracionales pueden estar constituidos por
una palabra o un conjunto de palabras sin estructura oracional, se corresponden con
las interjecciones y constituyen enunciados por sí mismas. También hay secuencias a
las que no les falta nada, semánticamente, gramaticalmente y pragmáticamente son
autosuficientes, son enunciados completos no oracionales, utilizados normalmente en
títulos, avisos y carteles.
Para hacer hincapié en la puntuación me basaré en Jhon Lyons (1981) quien
dice que los enunciados son “secuencias de símbolos en un soporte físico”, dicho
soporte puede ser el sonido para la oralidad y la escritura para identificarlo con la vista,
es dentro de la escritura que encontramos signos convencionales como el punto, el
cual señala la pausa final del enunciado y los dos puntos que indican una relación
interna entre dos expresiones.
Para analizar el título y ciertas enunciaciones, además de lo planteado por
Rojo, me basaré en Ángela Di Tullio (1997) quien dice “[…] son enunciados y no
oraciones las secuencias […] que no contienen los constituyentes necesarios en la
oración, por eso requieren de un contexto o de la situación para recuperarlo.” (Di
Tullio, 1997, pág. 92), es importante destacar que la autora se refiere también a la
“situación”, ya que no solo se da la elipsis en lo textual sino también en la oralidad.
Dada la importancia de los enlaces extraoracionales en la enunciación me
basaré en Samuel Gili Gaya (1961) quien afirma que las conjunciones ilativas y
continuativas son el signo más visible de enlace extraoracional por su abundancia en
la lengua literaria, el habla culta y en la conversación popular, establecen un nexo de
contraste, continuidad o distribución que dan un sentido general al razonamiento. La
existencia de enlaces extraoracionales asegura las relaciones semánticas en la
sucesión de enunciados del texto, ponen al enunciado en contexto relacionándolo con
algo ya expresado o implicado en él.
Anexos:
Materiales:
Pizarrón, marcadores, textos.
Bibliografía:
Alarcos Llorach, E. (1994). Gramática de la Lengua Española. Madrid: Espasa - Calpe.
Bajtín, M. (1982). El problema de los géneros discursivos. Estética dela creación verbal.
México: Siglo XXI editores s. a.
Benveniste, É. (1987). El aparato formal de la enunciación. Problemas de lingüística general
II. México: Siglo XXI.
Biblia. (s.f.). Bible Gateway.com. Recuperado el 13 de 07 de 2019, de
https://www.biblegateway.com/passage/?search=%C3%89xodo+20&version=RVR1960
Extremadura, U. d. (s.f.). Dehesa.unex.es. Recuperado el 12 de 07 de 2019, de
http://dehesa.unex.es/bitstream/handle/10662/6845/Dia_libro_1997.pdf?sequence=1&i
sAllowed=y
Gaya, S. G. (1961 ). Curso superior de sintaxis española. Barcelona: Vox - 1973.
Lyons, J. (1981). Lenguaje, significado y contexto. Barcelona: Paidós - 1983.
Rojo, G. (1978). Cláusulas y oraciones. Santiago de Chile: Verba, Anejo 14, Universidad de
Santiago.
Tullio, Á. D. (2005). La oración y el enunciado. Manual de gramática del español, capítulo 5.
Buenos Aires: Isla de la luna.

Texto 1: “Botella al mar para el dios de las palabras” de García Márquez


“A mis 12 años de edad estuve a punto de ser atropellado por una bicicleta. Un señor
cura que pasaba me salvó con un grito: « ¡Cuidado!»
El ciclista cayó a tierra. El señor cura, sin detenerse, me dijo: « ¿Ya vio lo que es el
poder de la palabra?» Ese día lo supe. Ahora sabemos, además, que los mayas lo
sabían desde los tiempos de Cristo, y con tanto rigor que tenían un dios especial para
las palabras.
Nunca como hoy ha sido tan grande ese poder. La humanidad entrará en el tercer
milenio bajo el imperio de las palabras. No es cierto que la imagen esté
desplazándolas ni que pueda extinguirlas. Al contrario, está potenciándolas: nunca
hubo en el mundo tantas palabras con tanto alcance, autoridad y albedrío como en la
inmensa Babel de la vida actual. Palabras inventadas, maltratadas o sacralizadas por
la prensa, por los libros desechables, por los carteles de publicidad; habladas y
cantadas por la radio, la televisión, el cine, el teléfono, los altavoces públicos; gritadas
a brocha gorda en las paredes de la calle o susurradas al oído en las penumbras del
amor. No: el gran derrotado es el silencio. Las cosas tienen ahora tantos nombres en
tantas lenguas que ya no es fácil saber cómo se llaman en ninguna. Los idiomas se
dispersan sueltos de madrina, se mezclan y confunden, disparados hacia el destino
ineluctable de un lenguaje global. […]”.
Texto 2: La Biblia: Éxodo 20 Reina-Valera 1960 (RVR1960)
Los Diez Mandamientos
20 Y habló Dios todas estas palabras, diciendo:
2
Yo soy Jehová tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre.
3
No tendrás dioses ajenos delante de mí.
4
No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo
en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra.
5
No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso,
que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación
de los que me aborrecen,
6
y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos.
7
No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano; porque no dará por inocente
Jehová al que tomare su nombre en vano.
8
Acuérdate del día de reposo para santificarlo.
9
Seis días trabajarás, y harás toda tu obra;
10
mas el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni
tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro
de tus puertas.
11
Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que
en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo y
lo santificó.
12
Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová
tu Dios te da.
13
No matarás.
14
No cometerás adulterio.
15
No hurtarás.
16
No hablarás contra tu prójimo falso testimonio.
17
No codiciarás la casa de tu prójimo, no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su
siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo.