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año 15 • no.

29 • julio-diciembre 2010

3 Presentación

7 La generación de la “emergencia indígena” y el


Consejo Directivo comunalismo oaxaqueño. Genealogía de un proceso
Enrique Fernández (INAH) de descolonización
Laura Gaytán (IISUABJO) Alejandra Aquino Moreschi
Sergio Navarrete (CIESAS)

Director 23 Colonialidad del poder y construcción de las fronteras


Salvador Sigüenza (CIESAS) internas de México
Heriberto Ruiz Ponce
Consejo Editorial
Isidoro Yescas (IISUABJO)
Eduardo Bautista (IISUABJO) 35 División espacial y organización social en un área
Olga Montes (IISUABJO) ecoturística en la costa de Oaxaca
Salvador Aquino (CIESAS)
Rodrigo de la Torre (CIESAS) David Ivan Fleischer

Editor 51 La Unidad Productora de Materias Primas Forestales


Abraham Nahón
(UPMPF) de Santa Catarina Ixtepeji, Ixtlán, Oaxaca:
Asistente una forma de gobernalidad local
Itandehui Ruiz Judith Arely García Avendaño

Diseño
Jorge López 65 Oaxaca 2006: alianzas y rupturas en la clase política
Isidoro Yescas Martínez
Impresión
Carteles Editores
81 La guerra durante el periodo clásico en Oaxaca
Foto de portada Angélica Rivero López
Eleuterio Xagaat
97 Reseñas:
La conciencia imprescindible. Ensayos sobre Carlos Monsiváis
Alfonso Gazga Flores

Identidad y estilo entre las alfareras mixtecas y amuzgas de la


Costa de Oaxaca y Guerrero
Gonzalo Sánchez Santiago
Cuadernos del Sur
Revista de Ciencias Sociales
Año 15, No. 29, julio-diciembre, 2010
Registro en trámite
¿Transición a la democracia o hacia un régimen policial?
cuadelsur@gmail.com Tania Fernández Moreno
Presentación

Cuadernos del Sur. Revista de Ciencias Sociales, es una publicación


plural e interdisciplinaria en la que se divulgan avances y resul-
tados de investigación sobre antropología, historia, lingüística y
otras ciencias sociales afines como geografía, sociología y ciencia
política; además brinda espacio para dar a conocer testimonios,
legados y reseñas. Se otorga preferencia a temas sobre Oaxaca y
el sur de México.

Este número representa el inicio de una nueva época en la lar-


ga y azarosa vida de la revista, actualmente editada gracias a
la confluencia de voluntades de tres instituciones: el Centro
Regional Oaxaca del Instituto Nacional de Antropología e His-
toria, el Instituto de Investigaciones Sociológicas de la Univer-
sidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca y la Unidad Pacífico
Sur del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en An-
tropología Social.

Sin embargo, y como reflejo del espíritu oaxaqueño, esta labor


y sus frutos no serían posibles sin el tequio de amigos, colabo-
radores y colegas que han contribuido –como si fuera domin-
go– a que dicho esfuerzo colectivo se vea plasmado en este
ejemplar. Han prestado su ayuda y dedicado su tiempo varios
colegas involucrados en el proceso de dictaminar artículos, par-
te crucial en la vida de las publicaciones académicas enfocadas
a contribuir al análisis y conocimiento de la realidad. Asimismo,
ha sido esencial la labor de los colegas del Consejo Directivo,
la contribución y paciencia de los compañeros que integran el
Consejo Editorial, la capacidad y experiencia de Abraham Na-
hón como editor, el profesionalismo de Jorge López en el dise-
ño y la colaboración de Itandehui Ruiz Merlín. Esta ardua labor
editorial, también ha sido respaldada por el dedicado trabajo
que Carteles Editores ha aportado número tras número.
El diseño editorial ha tenido una serie de modificaciones con la
finalidad de mejorar visualmente la presentación de los artícu-
los, buscando que la lectura de los mismos resulte más agrada-
ble y amena; además, para fortalecer un lenguaje visual alterno,
se presenta una notable serie de fotografías de Jorge Santiago,
originario de la sierra norte de Oaxaca, y de Eleuterio Xagaat
García, maestro indígena y poeta chinanteco. Las imágenes,
por sí mismas, representan un discurso visual contundente,
que da cuenta de la compleja y diversa realidad de los pueblos
de Oaxaca. En este mismo sentido, en la tercera de forros se
presenta una foto histórica para contribuir al conocimiento de
imágenes inéditas o poco difundidas sobre Oaxaca.

Este número incluye seis artículos y tres reseñas, los primeros


comprenden temas de antropología, medio ambiente, proce-
sos electorales y arqueología. El artículo de Alejandra Aquino
propone una genealogía de las luchas indias y el pensamiento
comunalista de la Sierra Juárez, proponiendo que la emergen-
cia indígena se debe a una generación de jóvenes mixes y za-
potecas que a partir de los años ochenta produjo conocimien-
tos y subjetividades contra-hegemónicos, que permitieron un
proceso de descolonización subjetiva a través del cual se ha
invertido el estigma atribuido a su identidad y se construyen
propuestas políticas alternativas basadas en la autonomía.

Por su parte, Heriberto Ruiz expone de manera concisa una


postura crítica dentro del debate reciente acerca de la redefini-
ción de las identidades indígenas contemporáneas, resultado
de un ejercicio que propone reflexionar en una cartografía cul-
tural de México diferente a la que vemos en los mapas nacio-
nales; así, el autor sugiere poner color, volumen y forma a un
imaginario-otro.

El texto de David Fleischer se refiere a la organización social de


Mazunte y a sus transformaciones durante los últimos veinte
años; desde mediados del siglo XX, este lugar era un impor-
tante sitio para la caza de tortugas marinas en México y a partir
de los noventa se volvió un destino para la práctica del ecotu-
rismo. Los cambios en la economía local han repercutido en la
vida social y política de la comunidad, modificando la organiza-
ción social del espacio urbano y las maneras en las que el poder
político se estructura.
Judith Arely García presenta un artículo en el que refiere la ex-
periencia de la Unidad Productora de Materia Prima Forestal
(UPMPF) de Santa Catarina Ixtepeji, Ixtlán. En el texto plantea la
importancia de la organización tradicional colectiva para el éxi-
to social y económico de la empresa. Así, las fuentes de ingreso
de los ciudadanos del municipio han variado, se han producido
empleos y la migración ha descendido, lo que ha propiciado
una mayor cohesión social.

El conflicto político-social del año 2006 en Oaxaca es analizado


por Isidoro Yescas, a partir de fuentes documentales y entrevis-
tas con políticos y líderes sociales; en la colaboración se señala
el proceso de movilización popular que confrontó al magisterio
oaxaqueño y a la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxa-
ca con el gobierno del estado, así como los factores estatales y
nacionales que incidieron en el desarrollo, desenlace y conse-
cuencias de dicho proceso.

Finalmente, Angélica Rivero contribuye a este número con un


texto en el que señala el papel de la guerra en la configura-
ción del área cultural mesoamericana en general, y de la región
oaxaqueña en particular. El conflicto se aborda como la lucha
armada entre grupos sociales que se encuentran en oposición
de intereses sociales y económicos.

Asimismo, se han incluido las reseñas de tres libros: Alfonso


Gazga Flores entrega un texto compilado por Jezreel Salazar
sobre el recientemente desaparecido Carlos Monsiváis: La con-
ciencia imprescindible. Ensayos sobre Carlos Monsiváis; Gonzalo
Sánchez Santiago se refiere al libro de Frances Ahern, Identi-
dad y estilo entre las alfareras mixtecas y amuzgas de la Costa de
Oaxaca y Guerrero; y Tania Fernández Moreno presenta Los nu-
dos del régimen autoritario. Ajustes y continuidades de la domi-
nación en dos ciudades de Oaxaca, escrito por Eduardo Bautista. 

Así, quienes colaboramos para hacer posible Cuadernos del Sur,


esperamos que la lectura de este número brinde momentos de
aliento, de reflexión y de aprendizaje a los lectores que tengan
la inquietud de sumergirse en sus páginas.

Salvador Sigüenza Orozco


Director
Xagaat
artículo: Eleuterio
s incluidas en este
Fotografía

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Cuadernos del Sur 29
Revista de Ciencias Sociales

La generación de la “emergencia indígena”


y el comunalismo oaxaqueño. Genealogía
de un proceso de descolonización
Alejandra Aquino Moreschi*

C
omo ya ha sido señalado por diferentes autores, el “in-
dio” como categoría racial y social nace con la conquis-
ta de América (Bonfil, 1995a; Quijano, 2005). Antes de
la llegada de los españoles no había “indios”, ni existía ningún
Bajo la lógica de la “co-
concepto que calificara de manera uniforme a la gran diver- lonialidad del poder”, el
sidad de pueblos que habitaban en este continente (Bonfil, indio fue considerado un
1995a: 343). Esta categoría resultó indispensable para cons-
truir un sistema de clasificación racial dentro del cual, los pue- “problema” o un “lastre”,
blos originarios fueron colocados en un extremo y los coloni- primero, para la confor-
zadores en el otro, dando como resultado una relación bipolar mación y unidad de los
antagónica y excluyente en la que se afirmaba la superioridad
racial y moral de los colonizadores. Estados-nacionales, poste-
riormente para su mo-
La racialización de los pueblos originarios, y con ello, el esta-
blecimiento de relaciones sociales degradadas propias del ra-
dernización. Los pueblos
cismo, en las que al mismo tiempo que se estigmatiza al grupo indios no permanecieron
segregado, se sobrevalora al grupo segregador (Wieviorka, pasivos ante esta situa-
1992: 20), no se acabó con el fin de la colonización española.
Los nuevos Estados independientes del siglo XIX siguieron re-
ción, su historia ha estado
produciendo, bajo diferentes variantes, lo que Quijano (2005) marcada por la resistencia
ha llamado la “colonialidad del patrón de poder” que se produ- silenciosa y por nume-
jo bajo el colonialismo y que según el autor produjo: 1) La “ra-
cialización” de las relaciones entre colonizadores y colonizados; rosas rebeliones abiertas
2) La configuración de un sistema de explotación capitalista; 3) en contra del poder. La
“emergencia indígena”
representa uno de los
* Doctora en sociología por la École des Hautes Études en Sciences Sociales.
Actualmente realiza un posdoctorado en la uam-x, dentro del proyecto “Cultu- grandes fenómenos socia-
ra política en regiones y localidades de alta intensidad migratoria. Perspec- les acontecidos en México
tivas generacionales”. Sus temas de interés son los movimientos indígenas y
la migración trasnacional. Últimas publicaciones: “Migrantes chiapanecos en durante el siglo XX…
Estados Unidos: Los nuevos nómadas laborales”, “Migraciones Internaciona-
les”, 2010, “Indiens migrants transnationaux” (con Y. Le Bot), en “La grande
révolte indienne”, 2009. Correo: aa_moreschi@yahoo.com

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Cuadernos del Sur 29

El eurocentrismo como el nuevo modo de cuentra estrechamente vinculado a la formación de una ge-
producción y de control de la subjetividad neración de intelectuales indígenas. En las siguientes páginas
y el conocimiento; 4) Finalmente, la hege- me interesa trazar la genealogía de algunos intelectuales de
monía de un sistema de Estados en el que esta generación –a la cual llamaré la “generación de la emer-
se excluyen a las poblaciones “racialmente” gencia india”– y analizar el papel que han desempeñado en
clasificadas como “inferiores”. las luchas por la autonomía, tomando como región de estudio
la Sierra Juárez de Oaxaca.1
Bajo la lógica de la “colonialidad del poder”,
el indio fue considerado un “problema” o Este caso resulta de gran interés, ya que ahí aparecieron algu-
un “lastre”, primero, para la conformación nas de las primeras organizaciones que en México se reivindi-
y unidad de los Estados-nacionales, pos- caron claramente como indígenas y que, de forma temprana,
teriormente para su modernización. El lla- incorporaron como demanda central de sus luchas el derecho
mado “problema indígena” fue combatido a la autonomía y la libre determinación. Fue también en esta
a través de diferentes políticas públicas región donde nació una de las corrientes de acción y pensa-
–principalmente educativas e indigenis- miento crítico indio más importantes de México: el comuna-
tas– orientadas a asegurar su asimilación lismo oaxaqueño, corriente que tuvo gran influencia sobre los
dentro de un modelo de Estado unitario y Acuerdos de San Andrés.2
de una nación con una cultura y una iden-
tidad mestiza concebida como exclusiva Es necesario señalar que cuando hablo de generación no lo
y excluyente (De la Peña, 1998: 318). Los hago en términos de edad, sino en función al tipo de experien-
pueblos indios no permanecieron pasivos cias en las que se formaron y al tipo de subjetividades compar-
ante esta situación, su historia ha estado tidas. Esto significa que si bien la mayor parte nacieron entre
marcada por la resistencia silenciosa y por las décadas de los cuarenta y los cincuenta, lo que realmente
numerosas rebeliones abiertas en con- me permite pensarlos como generación es el tipo de experien-
tra del poder. Sin embargo, fue hasta las cias por las que pasaron. En el caso de los intelectuales de la
tres últimas décadas del siglo XX cuando Sierra Juárez, si bien hay una diversidad de trayectorias, existen
emergen en toda América Latina una am- algunos elementos comunes que me permiten hablar de ge-
plia gama de organizaciones que se afir- neración. Por ejemplo, la experiencia de una emigración a las
man como indias y que logran confrontar ciudades, su paso por la universidad o las Escuelas Normales
con fuerza la “colonialidad del poder”. El Rurales y su politización en el contexto del movimiento estu-
surgimiento de estas organizaciones in- diantil de 1968 o dentro de la iglesia. Otro elemento común es
augura lo que algunos especialistas han que muchos de estos jóvenes en vez de quedarse en las ciuda-
llamado: el “despertar indio” (De Certeau, des decidieron regresar a sus pueblos de origen y vincularse
1977), la “emergencia indígena” (Bengoa, a los diferentes procesos colectivos de lucha que estaban en
2000), el “retorno del indio” (Albó, 1991), marcha. Del reencuentro de estos jóvenes con sus pueblos de
“la cuarta ola de movilizaciones indíge- origen surgen las primeras organizaciones indígenas en la Sie-
nas” (Trejo, 2000), la “gran revuelta indíge-
na” (Le Bot, 2009) entre otras denomina-
ciones que tienen por objeto dar cuenta
de la proliferación de movimientos y or- 1
La Sierra Juárez de Oaxaca se ubica al noreste de la capital del estado. Administra-
ganizaciones indígenas en toda América tivamente se encuentra dividida en tres distritos (Ixtlán, Villa Alta y Mixe) y en sus
68 municipios, donde habita población mayoritariamente zapoteca, aunque tam-
Latina y, sobre todo, de su transformación bién mixe, chinanteca y mestiza. Todos estos municipios siguen siendo clasificados
en actores políticos centrales de las socie- por el Consejo Nacional de Población (2005) como de alta o muy alta marginación.
dades latinoamericanas. 2
Con base en lo que han teorizado los intelectuales comunalistas y algunos antropó-
logos, definiré al comunalismo como una corriente de acción y pensamiento crítico
indio. Como acción, el comunalismo se expresa cotidianamente en las formas de or-
La “emergencia indígena” representa uno ganización, resistencia y lucha de los pueblos serranos, así como en sus organizacio-
de los grandes fenómenos sociales acon- nes; en cambio, como pensamiento crítico, es en gran medida resultado del esfuerzo
de una generación de intelectuales y militantes indios por conceptualizar y visibilizar
tecidos en México durante el siglo XX, la experiencia organizativa y el conocimiento de sus comunidades, así como del es-
como ya algunos autores han sostenido fuerzo por elaborar desde una perspectiva propia lo que los define como pueblos
indígenas. Véase Floriberto Díaz (2001), Jaime Martínez Luna (2003), Adelfo Regino
(Le Bot, 1994; Hernández-Navarro, 1998; (2000), Benjamín Maldonado (2003), Hugo Aguilar (2009), Juan José Rendón (2003),
Recondo, 2007), este fenómeno se en- Cardoso y Robles (2007).

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Revista de Ciencias Sociales

rra y nace propiamente la generación de la “emergencia india”, jo bio-políticas con vocación culturalistas
es decir, un nuevo tipo de intelectual y luchador indígena. que no se orientaban hacia la modificación
biológica de los cuerpos, sino al mejora-
Finalmente, lo que caracteriza a esta generación es que la miento de almas racialmente concebidas”.
lucha por el reconocimiento se transformó tanto en su gran Lo anterior se haría substituyendo los “ras-
proyecto colectivo como pueblos, como en un proyecto de gos negativos” de las culturas indígenas
vida mediante el cual resolverán diferentes necesidades sub- por rasgos “positivos” –supuestamente
jetivas. Es decir, para esta generación la militancia representa propios de la cultura mestiza. Por supues-
una práctica política cotidiana esencialmente emancipatoria, to, el Estado se reservó el monopolio para
ya que a través de ésta se transformaron en productores de definir cuáles eran los rasgos negativos y
nuevas subjetividades, identidades y prácticas políticas contra las estrategias para combatirlos (Bonfil,
hegemónicas. Por ejemplo, fue en el marco de los procesos de 1995a). Muchos otros jóvenes zapotecos
lucha emprendidos que se sentaron las condiciones intersub- y mixes que migraron a las ciudades du-
jetivas para que accedieran a nuevas formas de reconocimien- rante los años sesentas para continuar sus
to y lograran producir la representación propia de sus pueblos, estudios experimentaron el racismo insti-
alejada a la construida por el Estado.3 tucional dentro de las Universidades o las
Escuelas Normales, como uno de ellos ex-
plica: “Yo no conocí a un solo profesor en
1. La triple experiencia

Hasta la fecha es frecuente que la migración a las ciudades


exponga a la población indígena al racismo de Estado y al
racismo cotidiano de una sociedad que se piensa mestiza
y que está atravesada por las contradicciones que produ-
ce el rechazo al “indio vivo”, y la veneración al “indio muer-
to” y al pasado prehispánico. Como explica un intelectual
zapoteca de la generación de la emergencia india:

Desde el momento en que te vas de tu comunidad, eso


(el racismo) inmediatamente se siente a donde quiera
que vayas; si vas a alguna institución de salud, a algu-
na oficina pública, a la escuela, a la universidad, en las
organizaciones, en la fábrica, el racismo se siente, yo
así lo sentí.4

En México, durante casi todo el siglo XX, predominó un


racismo asimilacionista de Estado, no declarado (Gall,
2004: 243), disfrazado de política indigenista (Bonfil,
1995a: 331) y de paternalismo. Para el Estado, no se trata-
ba de exterminar o segregar a los pueblos indios, sino de
“asimilarlos” e “integrarlos” a una “cultura nacional”. Como
señala M. De la Cadena (2006: 64), en América Latina, “el
hermanamiento conceptual entre ‘razas’ y ‘cultura’, produ-

3
Toda la información presentada en las siguientes páginas proviene de un
capítulo de mi tesis doctoral. Aquino Alejandra, “Entre luttes indiennes et rêve
américain’. L’expérience migratoire des jeunes indiens mexicains aux Etats-
Unis”, Doctorado en sociología, École des Hautes Études en Sciences Sociales,
9 de abril de 2010.
4
Entrevista personal a Joel Aquino, intelectual y militante zapoteco, Yalalag,
2001.

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Cuadernos del Sur 29

la Escuela Normal de Oaxaca que hablara apego a la comunidad, por la conciencia de clase y la identidad
con orgullo de lo que es Oaxaca, que ha- urbana, tal y como Aguirre Beltrán y otros antropólogos de la
blará del orgullo de lo que es ser zapote- época lo habían pronosticado (De la Peña, 1999: 19). Más bien,
co, mixteco, mixe. Ahí el modelo ideal era el contacto de estos jóvenes con las organizaciones migrantes
convertirse en un citadino más”.5 que se estaban formando en la ciudad les permitió comenzar
a tomar conciencia de la fuerza de las prácticas organizativas
El racismo no sólo se producía al interior comunitarias y de su reproducción en contextos urbanos; en
de las instituciones públicas, los jóvenes otras palabras, les permitió visualizar la “irrelevancia de las
migrantes lo experimentaron también en dicotomías tradicional-moderno, indio-mestizo, campesino-
su vida cotidiana. En casi todos los secto- citadino, en cuanto categorías objetivas y autocontenidas de
res de la sociedad mexicana se practica un análisis” (De la Peña, 1999: 19). De ahí que la experiencia de
racismo no declarado, muchas veces ni si- vivir dentro de una cultura urbana y “mestiza” que ignoraba o
quiera consciente, que se expresa en el len- menospreciaba las culturas indígenas fuera decisiva para que
guaje y en muchas actitudes y acciones de posteriormente toda una generación de jóvenes indios iniciara
la vida diaria. De modo que un tipo físico una reflexión sobre el significado de su identidad india, la cual
asociado en el imaginario colectivo con lo desencadenaría un proceso de afirmación positiva.
“indígena”, se convierte en un “marcador”
étnico y social capaz de producir relacio- Mientras los jóvenes de la generación de la “emergencia indí-
nes sociales negativas; es decir, cargadas gena” cursaban sus estudios en la Universidad o las Escuelas
de maltrato, desprecio y humillación. Esta Normales, estalló el movimiento estudiantil de 1968. La gran
situación obligó a muchos migrantes a mayoría se formó políticamente en el marco de estos eventos,
tratar de esconder estos marcadores estig- algunos jóvenes, incluso, militaron en el seno de diferentes or-
matizantes y presentarse bajo otras identi- ganizaciones y conocieron de cerca el pensamiento marxista
dades. Como cuenta un hombre de Yalalag en sus diferentes vertientes. Además, establecieron importan-
que emigró a la Ciudad de México durante tes contactos con universitarios, intelectuales y movimientos
esos años: sociales de izquierda que después les servirían para impulsar
sus propias luchas.
Dentro de la gran diversidad de la
Ciudad de México siempre salía a re- Las organizaciones en las que participaron los jóvenes indíge-
lucir eso, de que “tú eres oaxaco”, esa nas estuvieron formadas centralmente por estudiante urbanos
discriminación, ese “ninguneo” pues, de clase media y popular, estas tenían como objetivo central
entonces se procuraba ocultarlo (…) la lucha de clases y como principal enemigo al Estado burgués
La mayoría de las veces se trataba de (Zermeño, 1987: 233-234). Muchas de estas organizaciones
ocultar que éramos zapotecos, pero centraron su trabajo en la formación de brigadas encargadas
no podíamos ocultarlo, en mi caso no de difundir la ideología del grupo, promover y organizar la for-
podía ocultar mis rasgos de indígena. mación de comités de lucha, dar servicio social en colonias po-
Esto de ocultarse dio por el racismo, pulares y comunidades rurales, etc.
por la discriminación que sufrimos de
un principio.6 Durante su militancia en este tipo de organizaciones los jóve-
nes de la generación de la “emergencia india” adquirieron una
Pese al fenómeno del ocultamiento de formación marxista que si bien no los convencía del todo, du-
la identidad zapoteca, la migración a la rante algunos años le serviría de lente para leer la realidad. En
ciudad no provocó la adquisición de una ese momento las organizaciones de izquierda consideraban
mentalidad “aculturada” y “nacional”, ni que la población indígena y campesina era conservadora y pa-
la substitución de la identidad étnica y el rroquial, con un limitado potencial como sujetos del cambio
social. Para ellos la identidad étnica se reducía a una manifes-
tación cultural de dominio económico que sería desechada
en un proceso de lucha de clases y todos coincidían en que
el sujeto revolucionario por excelencia era la clase obrera. La
5
Idem.
6
Entrevista personal a Bulmaro Ventura, intelectual y mili-
vertiente maoísta consideraban que eventualmente el campe-
tante zapoteco, Ciudad de México, 2001. sinado podría ser una “fuerza motora” de la revolución, aunque

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Revista de Ciencias Sociales

la “fuerza directriz” seguiría siendo el proletariado y su ideolo- sara superar su situación. Se prioriza-
gía. Nadie pensaba que los pueblos indios pudieran tener un ba el hacer trabajo político sobre el
lugar en las luchas revolucionarias. Este tipo de discurso no estudiar. Entonces, ésa fue una razón
dejaba satisfecho a muchos de los jóvenes zapotecos y mixes, poderosa, la necesidad de contribuir a
sin embargo, la ruptura con este pensamiento se daría algunos construir una organización.8
años más tarde, cuando estuvieran de regreso nuevamente en
sus comunidades. Como explica uno de ellos: En otros casos, la decisión estuvo ligada a
una demanda explícita de las comunida-
Para aquel entonces las corrientes de izquierda en el país des de origen, las cuales necesitaban de los
tampoco entendían las reivindicaciones étnicas de los pue- jóvenes formados para impulsar con éxito
blos, no entendían la naturaleza pluricultural de México y sus luchas. Como explica Juana Vázquez,
del mundo, ahí simplemente el planteamiento era un plan- intelectual y activista zapoteca de Yalalag:
teamiento de carácter clasista. “La lucha es entre explota-
dos y explotadores” nos decían en la Liga, “entre opresores Para 1980 fue cuando las compañeras
y oprimidos”. Ahí el ideal era la construcción del socialismo de Yalalag directamente me llamaron
y con eso decían que se resolvía el problema de la opresión a México y me dijeron: “Juana, necesi-
de los pueblos indígenas.7 tamos que estés acá”. “¡Híjole! ¿cómo
le hago?”, yo estaba en segundo año
Estas ideas no convencían del todo a estos jóvenes, sin em- de medicina “¿qué hago?”. “Juana,
bargo, habría que esperar todavía un poco para que tomaran necesitamos que te vengas” me dicen.
distancia y crearan sus propios discursos contra hegemónicos. Primero pensé en ir unos días, pero
la carrera de medicina necesitaba
que yo estuviera constantemente, es
2. El regreso a sus pueblos y las luchas contra el caciquismo una carrera que requiere de mucho
tiempo. Entonces lo pensé y dije: “Ni
Durante la década de los setenta y hasta principio de los ochen- modo, me regreso porque está de por
ta, luego de terminar sus estudios, algunos jóvenes serranos re- medio toda una comunidad, todo un
gresaron a sus pueblos de origen y se incorporaron a los distin- movimiento, yo como quiera ya logré
tos procesos de lucha que estaban en marcha: Floriberto Díaz una carrera de “trabajo social”, y si no
en Tlahuitoltepec y la zona mixe, Jaime Martínez Luna en Gue- puedo lograr la de medicina pues ni
latao de Juárez, Joel Aquino y Juana Vásquez en la comunidad modo, ya cuando menos puse un pie
de Yalalag, por sólo mencionar a algunos. Lo anterior está rela- en la universidad”.9
cionado con diferentes factores, por ejemplo, en algunos casos
el incremento de la represión del Estado contra todas las orga- La decisión de Juana no debe verse como
nizaciones de izquierda comenzó a dificultar enormemente el un sacrificio o un acto de abnegación, más
trabajo político en la ciudad, por lo que el repliegue a las zonas bien representa un ejemplo de cómo hay
rurales se empezó a ver como algo deseable, además, entre al- concepciones de la vida en las que el pro-
gunos grupos maoístas la idea de que la revolución se debía yecto colectivo y el “servicio” a la comuni-
de hacer del “campo a la ciudad” también comenzó a cobrar dad tienen prioridad sobre un proyecto in-
fuerza. Como explica un intelectual zapoteco en entrevista: dividual centrado en la satisfacción de las
necesidades y deseos personales.
Aunque en aquel tiempo yo tenía interés de seguir estu-
diando, al final de cuentas me convencieron de que no ha- Además de las convicciones personales, el
bía necesidad de ir a la universidad, de que lo importante retorno de todos estos jóvenes tuvo que ver
era la lucha. Había que transmitir los conocimientos que se con la crisis económica y política que atra-
iban adquiriendo a lo largo de la militancia, a lo largo de
las reuniones y de los talleres, había que llevar ese mensaje
para comenzar a inquietar a los que realmente les intere-
8
Idem.
9
Entrevista personal a Juana Vázquez, intelectual y militan-
7
Entrevista personal a Joel Aquino, intelectual y militante zapoteco, Yalalag, 2001. te zapoteca, Yalalag, 2001.

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Cuadernos del Sur 29

profesionalizados que estaban regresando a sus comuni-


dades, el Estado creó “por lo alto” diferentes organizacio-
nes indígenas10 con el objetivo de mantener el control so-
bre cualquier expresión de descontento y desviar la lucha
indígena hacia aspectos educativos y culturales (Mejía y
Sarmiento, 1987: 155). Con este mismo objetivo, el Esta-
do formó el Consejo Nacional de Pueblos Indígenas (cnpi,
1975), sólo que en este caso su intento por controlar a las
nacientes organizaciones fracasó, ya que varios líderes
provenientes de las bases, se incorporaron al cnpi y, des-
de ahí, posicionaron las demandas de sus movimientos y
transformaron al mismo en un medio de crítica al sistema.

Los jóvenes serranos regresaron a sus pueblos con sus


certificados universitarios, con un dominio perfecto del
español y llenos de nuevas ideas y proyectos para mejorar
la situación de la población, “despertar” las conciencias e
incluso organizar “la lucha de clases”. Sin embargo, el reen-
cuentro con sus comunidades los obligó a replantear sus
proyectos políticos y personales. Los jóvenes se enfrenta-
ron al desfase entre la realidad de sus pueblos y muchas
de las ideas de la izquierda urbana que habían hecho su-
yas durante su militancia en la ciudad y su paso por las
universidades. Como narra en el siguiente testimonio Jai-
me Martínez Luna, intelectual y militante zapoteco:

Yo llego a mi comunidad en 1977, formado dentro de


una tendencia marxista en la Escuela de Antropología
de la Universidad Veracruzana. Cuando regreso, lo
primero que pienso, lo que traigo en mente es: ¿Cómo
vesaba todo el país. Para ese momento, el mejorar las condiciones laborales de los trabajadores
modelo de desarrollo estabilizador aplicado en el monte? Entonces, lo primero que yo quiero hacer
por toda América Latina durante las déca- es organizar a los trabajadores del monte para enfren-
das anteriores se encontraba en crisis, y era tarse a la empresa que les pagaba por su trabajo, pero
evidente su fracaso en el objetivo de elevar de manera inmediata me doy cuenta de que todo es
las condiciones de vida de la población (Le más complicado; no son trabajadores de la empresa,
Bot, 1994). En México, por ejemplo, esto se sino que son campesinos de su misma comunidad
reflejó en la incapacidad del Estado para in- porque la comunidad es poseedora de los bosques y es
tegrar a las nuevas generaciones de jóvenes la que firma las condiciones con la empresa que saca
escolarizados que provenían de las regio- la madera. Ahí es un primer golpe para mí, porque yo
nes indígenas y que aspiraban a ascender busco trabajadores y lo que encuentro son campesi-
socialmente vía la educación (Bonfil, 1995b: nos de la comunidad. Entonces veo cómo la concep-
374-376; Le Bot, 1994; Recondo, 2007: 105- tualización clasista de la realidad se queda corta para
107). Además, la crisis económica estuvo entender esa dinámica comunitaria.11
acompañada de una crisis política derivada
de la represión estudiantil de 1968.
10
En 1973, por ejemplo, fundó el Movimiento Nacional Indígena (mni), una organi-
Como un esfuerzo por contener el malestar zación compuesta casi en su totalidad por maestros indígenas de todo el país; cua-
que comenzaba a surgir en diferentes re- tro años más tarde formó la Alianza Nacional de Profesionistas Indígenas Bilingües
giones indígenas del país y por “controlar” A. C. (anpibac).
11
Entrevista personal a Jaime Martínez Luna, intelectual y militante zapoteco, Guela-
a la nueva generación de jóvenes indios tao, 2006.

12
Revista de Ciencias Sociales

El contacto con la realidad comunitaria permitió que las ideas acabar con el cacique en turno, sino de
de estos jóvenes se transformaran, adaptándose a la situación reconstruir un nuevo proyecto político-
local; por ejemplo, vieron que en ese momento lo más urgente democrático y con autonomía del pri. La
no era la lucha de clases, ni hacer la revolución, sino acabar con primera tarea de los jóvenes fue formar
los caciques locales que mantenían el control político y econó- una base social. En ese momento, muy
mico de muchos municipios de la sierra, así como mejorar las poca gente estaba dispuesta a involucrar-
precarias condiciones de vida de la población. En ese momen- se en un movimiento, pues conocían la
to la Sierra estaba controlada por diferentes cacicazgos ligados violencia con la que habían respondido
al Partido Revolucionario Institucional (pri). No hay que olvidar los caciques cada vez que vieron amena-
que a partir de la figura del cacique y de otros intermediarios, zado su poder. Para sumar a la población
el Estado integró a las comunidades rurales e indígenas a su al naciente movimiento, los jóvenes recién
estructura corporativa, convirtiéndolas así en lo que Rus (1995) llegados tuvieron que abandonar los dis-
llama “comunidades revolucionarias institucionales”, las cuales, cursos encendidos que proclamaban en
aunque mantuvieron cierta autonomía, afianzaron la repro- las colonias populares o las fábricas de la
ducción del sistema (véase también Recondo, 2007). Ciudad de México cuando militaban en las
organizaciones políticas de izquierda ur-
En este contexto, el gran desafío para los jóvenes recién llega- bana, y substituirlos por discursos pacífi-
dos a sus pueblos fue subvertir el orden de esta “comunidad cos y acciones discretas que a simple vista
revolucionaria institucional”, sin ser devorados por ella, como no implicaran una abierta confrontación
ya había sucedido con otros jóvenes indígenas que, una vez con el poder, por ejemplo, organizar una
convertidos en profesores o abogados, se transformaron en huerta colectiva, una asamblea de padres
los nuevos intermediarios encargados de la reproducción de de familia, una nueva fiesta patronal y de-
un orden comunitario subordinado al Estado y su partido (Rus, cenas de pequeñas acciones enfocadas a
1995). No hay que el olvidar que una de las particularidades crear lazos de solidaridad y reflexión entre
del Estado mexicano priista fue precisamente su capacidad la gente. En este proceso de organización,
para incorporar a su favor a toda disidencia potencial. los jóvenes fueron cobrando conciencia de
la fuerza organizativa de sus pueblos y del
Subvertir el orden de la “comunidad revolucionaria institu- valor de sus prácticas políticas, hasta ese
cional” no era tarea fácil, ya que no se trataba solamente de momento menospreciadas por el Estado.

Repartidora

13
Cuadernos del Sur 29

3. El encuentro con la teología india y la doctrina propia: la teología india. La cual se encuentra influida
antropología crítica fuertemente por la antropología crítica, una corriente que na-
ció como cuestionamiento a las políticas indigenistas asimila-
La mayor parte de los movimientos comu- cionistas del Estado y que postulaba la necesidad de construir
nitarios que aparecieron en México duran- nuevos modelos civilizatorios basados en la recuperación de la
te las décadas de los setenta y los ochenta, cultura de los pueblos originarios (véase Guillermo Bonfil Ba-
mantuvieron vínculos de algún tipo con talla, Rodolfo Stavenhagen y Salomón Nahmad) y planteaba
la iglesia progresista orientada por la teo- como uno de sus objetivos fortalecer y ampliar la capacidad
logía de la liberación y con los antropólo- autónoma de decisión, gestión y acción de los pueblos indios
gos críticos conocidos como indianistas o a partir de potenciar sus culturas. Este pensamiento resultó de
etnodesarrollistas. El encuentro con estos gran utilidad para que las organizaciones indias le dieran fuer-
dos actores fue central para la formación za a sus propias reflexiones y a los procesos de reversión del
de una red de luchas indígenas por todo el estigma que estaban impulsando en sus comunidades.
territorio nacional.
En la Sierra Juárez el contacto con estos dos actores empezó
La teología de la liberación nació duran- en la década de los setenta ya que diferentes grupos de religio-
te el Concilio Vaticano II y la Conferencia sos se establecieron o frecuentaron las comunidades serranas
y se pusieron en contacto con
los nacientes movimientos co-
munitarios. Aunque muchos
de los jóvenes indios forma-
dos en las organizaciones de
izquierda, en un principio vie-
ron con desconfianza todo lo
que oliera a iglesia católica,
muy pronto simpatizaron con
este grupo de religiosos, quie-
nes organizaban regularmen-
te talleres de reflexión a los
que invitaban a jóvenes indios
de todo el país. Allí se discu-
tían los problemas de las co-
munidades, se socializaban las
distintas experiencias de lucha
y, sobre todo, se impulsaban
reflexiones encaminadas a la
revaloración de la cultura y la
identidad india (Meyer, 2000:
133). En estos talleres, los dife-
rentes dirigentes e intelectua-
les indios pudieron sistemati-
Episcopal Latinoamericana de Medellín, zar la reflexión que habían iniciado en sus comunidades en el
celebrada en 1968. Su objetivo era romper marco de distintos procesos de lucha. Como explica uno de los
el compromiso de la iglesia con las clases intelectuales zapotecos:
dominantes y adoptar una solución “ver-
daderamente cristiana” al problema de la El contacto que tuvimos con los religiosos nos ayudó a en-
pobreza y la miseria existentes en Améri- tender nuestra problemática. En esos talleres fue precisa-
ca Latina (Meyer, 2000: 32). Dentro de la mente que se logró entender que las culturas indígenas no
teología de la liberación, hay una vertiente son culturas muertas, ni son culturas del pasado, ni son la
que se enfocó en el trabajo con las comu- causa por la que viven los campesinos indígenas en la mi-
nidades indígenas y que desarrolló una seria o en el abandono. Al contrario, es una riqueza cultural

14
Revista de Ciencias Sociales

inmensa la que existe en Oaxaca; las causas por la que se Los jóvenes de la generación de la “emer-
vive en la miseria son otras. Ahí empezó precisamente el gencia india” facilitaron la articulación de lo
proceso de revalorar tu propia cultura.12 local con lo nacional; es decir, permitieron
que las luchas locales lograran proyectar
Estas reuniones también fueron espacios privilegiados para demandas de amplio alcance comunes con
la construcción de una red de luchas indias que saldría clara- otras luchas que se estaban llevando a cabo
mente a la luz durante la década de los noventa, pues facili- en diversas regiones indígenas del país.
taron los encuentros entre jóvenes de cientos de comunida- Esto se logró, en gran medida, gracias a la
des indígenas, quienes poco a poco fueron construyendo una cantidad de foros, talleres y seminarios so-
agenda de lucha compartida y una identidad colectiva más bre la cuestión indígena que organizaron a
allá de sus pertenencias comunitarias. Es decir, fueron espa- lo largo de la década de los ochenta en dife-
cios privilegiados para la producción de nuevos significados rentes lugares de México y América Latina.
en torno a su identidad y para dotar de coherencia a un con-
junto de acciones colectivas que a simple vista podían parecer Como explica Maldonado (1998), en Oaxa-
demasiado diversas. ca, las luchas por la autonomía han sido
impulsadas centralmente por dos tipos de
En esa época había encuentros que eran extraordinaria- organizaciones indígenas: las comunitarias
mente interesantes y que al terminar el taller, te sentías y las Asambleas de Autoridades. Las prime-
más seguro, te sentías más fortalecido, porque sabías que ras, según este autor, han aparecido sobre
no es un proyecto de lucha aislado, es parte de un proyecto todo en municipios que han sido contro-
de carácter nacional. Además, eso me permitió conocer a lados por cacicazgos y por el partido ofi-
muchos compañeros de otras regiones del país, a muchos cial (por ejemplo, el caso de Yalalag). Estas
líderes de ahora y eso me permitió ir construyendo y enri- organizaciones se componen de hombres
queciendo mi visión; eso me permitió ir construyendo una y mujeres inconformes con la vida política
red, una red de activistas que trabajan en el sur, en el norte, del municipio, que buscan democratizar
en el centro del país.13 sus instituciones políticas y construir alter-
nativas colectivas para el desarrollo de sus
pueblos. El segundo tipo de organización,
4. Las luchas por la autonomía durante los años 80 continua el autor, está compuesto por las
llamadas Asambleas de Autoridades Mu-
Hacia principios de la década de los ochenta aparecieron en nicipales (aam). Como su nombre lo indica,
México las primeras organizaciones independientes del Esta- se trata de organizaciones que reúnen a
do que se definieron explícitamente como indias, en lugar de las autoridades de diferentes municipios
campesinas, y que por primera vez, a las tradicionales deman- que deciden asociarse. En sus orígenes,
das de redistribución agregaron reivindicaciones de reconoci- estas agrupaciones se formaron para ha-
miento, como el derecho a la autonomía y a la libre determi- cer gestorías de obras de infraestructura;
nación. Durante esta década, las luchas por el reconocimiento sin embargo, funcionaron también como
se manifestaron todavía de forma discreta, por lo que pasaron espacios de deliberación y reflexión ge-
desapercibidas para la mayor parte de la sociedad; sin embar- neradores de una identidad regional y
go, fue en esta etapa cuando los pueblos indios pusieron en multiétnica, y ámbitos privilegiados para
marcha los primeros intentos de autogobiernos autónomos e la revalorización de la “cultura propia” y la
iniciaron una profunda reflexión colectiva sobre sí mismos y su construcción de un proyecto político indio.
futuro como pueblos. En el marco de esta acción-reflexión, la
autonomía se fue perfilando como lo que Bartra y Otero (2008: Las primeras organizaciones indias de
409) llaman un proyecto hegemónico popular-democrático Oaxaca que reivindicaron explícitamente
multicultural, por medio del cual los pueblos indios constru- su derecho a la autonomía aparecieron en
yen órdenes de organización alternativos. la Sierra Juárez. En todas ellas estuvieron
involucrados los jóvenes de la generación
de la “emergencia india”. La primera or-
12
Entrevista personal a Joel Aquino, intelectual y militante zapoteco, Yalalag, 2001.
ganización apareció en 1979 y aglutinó a
13
Idem. 20 comunidades de la región mixe, quie-

15
Cuadernos del Sur 29

nes se autodenominaron como Comité sostuvieron, como en sus formas de lucha y organización. Por
de Defensa de los Recursos Naturales y ejemplo, aunque la prioridad de estas organizaciones fue la
Humanos Mixes (Codremi). Sus principa- solución de demandas concretas de corte redistributivo o la
les objetivos eran obtener la reparación reparación de daños causados por el Estado y empresas pri-
de los daños causados en sus territorios vadas, estás fueron acompañadas por demandas de reconoci-
por diferentes compañías e instituciones miento, como el respeto a su autonomía y libre determinación.
gubernamentales, proteger sus recursos
naturales, demandar servicios de infra- La dimensión india de estas organizaciones también se vio
estructura básicos para la población y reflejada en sus estrategias de lucha y en el tipo de funciona-
consolidar la unidad de las comunidades miento interno. Por ejemplo, se rechazó la injerencia o relación
mixes en tanto pueblo (ser, 2000). Unos con cualquier partido político y, en cambio, se adoptaron me-
meses más tarde en la comunidad de canismos comunitarios de organización, tales como el consen-
Guelatao, nació la Organización de Defen- so, la asamblea y el tequio. Las tres organizaciones se estructu-
sa de los Recursos Naturales y Desarrollo raron a partir de asambleas regionales en las que participaban
Social de la Sierra Juárez (Odrenasij), aglu- las autoridades de cada comunidad (de ahí el nombre de
tinando a 26 comunidades zapotecas del “Asamblea de Autoridades”), siempre bajo el principio de res-
distrito de Ixtlán con el objetivo de impe- peto pleno a la autonomía comunitaria. En estas reuniones, las
dir que el Gobierno Federal renovara las comunidades emprendieron una reflexión colectiva sobre su
concesiones que durante 25 años había cultura y los problemas de sus regiones y las alternativas para
otorgado sobre sus bosques a diferentes su solución, llegando a la conclusión de que el mejoramiento
compañías madereras y papeleras. En esa de sus condiciones de vida se encuentra estrechamente ligado
misma época, del otro lado de la sierra, al fortalecimiento de sus instituciones comunitarias y su auto-
surgió la Asamblea de Autoridades Zapo- nomía en el control de sus recursos naturales y el ejercicio del
tecas y Chinantecas de la Sierra (Aazachi), autogobierno (véase Aguilar y Alatorre, 1988).
agrupando a 17 comunidades, entre ellas
Yalalag. Su objetivo inicial fue la gestión Los jóvenes de la generación de la “emergencia india” jugaron
de demandas sociales comunes ante el un papel clave en estas organizaciones, no como dirigentes –
Estado, tales como la construcción de ca- ya que este tipo de organización no daba espacio para lide-
minos, clínicas, escuelas, etcétera. razgos personificados–, más bien como asesores, técnicos y
“operadores” de las decisiones de las comunidades. Las organi-
Lo nuevo de estas organizaciones es que zaciones aprovecharon los conocimientos y las redes que estos
lograron articularse políticamente a escala jóvenes hicieron durante la triple experiencia –migración, los
regional, así como entre diferentes pueblos estudios y la militancia–, y les delegaron importantes tareas,
indios (zapotecos, mixes y chinantecos). tales como: acompañar y dar seguimiento a las gestiones de la
Hasta ese momento, las luchas indíge- organización, participar en las negociaciones con el Gobierno,
nas se habían desarrollado principalmen- coordinar los diagnósticos de las distintas problemáticas de la
te en el ámbito comunitario, ya que las región, difundir las luchas con otras organizaciones, publicar
pugnas entre comunidades –muchas de periódicamente los boletines de la organización, etcétera.
éstas ligadas con problemas de linderos
ocasionados por las propias autoridades
gubernamentales–, dificultaban su articu- 5. El pensamiento comunalista y la producción de nuevas
lación. Otra característica novedosa es que subjetividades
se mantuvieron independientes y críticas
frente al Estado y los partidos políticos, Los procesos de organización política que tuvieron lugar en la
aunque siempre se mostraron abiertas al Sierra Juárez fueron un campo privilegiado para, como dicen los
diálogo y la negociación con las autorida- propios intelectuales indígenas: “Fortalecer nuestra conciencia
des. Finalmente, lo que caracterizó a es- como pueblos”. En el marco de sus luchas, estos pueblos em-
tas organizaciones es que se identificaron prendieron una reflexión profunda sobre sí mismos y sobre el
como indígenas, antes que campesinas o tipo de relaciones que han mantenido con el Estado y la sociedad
de clase, y esto no fue sólo un discurso, se nacional. Esta reflexión dio lugar a un proceso de producción de
reflejó tanto en el tipo de demandas que nuevas subjetividades en torno a su identidad, su cultura y sus

16
Revista de Ciencias Sociales

formas de organización, que permitió que los pueblos indios co- de reconstruir lo destruido y de recuperar y
menzaran a revertir el estigma asociado con su identidad. fortalecer nuestra identidad como pueblo
zapoteco”. Por ejemplo, organizaron talle-
En esa época, todavía dominaba en todo el país una represen- res de reflexión con las autoridades, esta-
tación negativa de lo indio, construida desde el Estado. Tantas blecieron las primeras radios comunitarias,
décadas de políticas públicas educativas e indigenistas discri- impulsaron talleres para la escritura de sus
minadoras y racistas, provocaron que una parte de la pobla- lenguas, formaron bandas de música y gru-
ción indígena hubiera terminado por interiorizar los prejuicios pos de danza, etc. Estas actividades gene-
asociados con su identidad, llegando incluso a tratar de elimi- raron un espacio central para la reflexión
nar los signos exteriores que los vincularan con una iden-
tidad vivida como “vergonzosa”.14 Como explica Plutarco,
otro militante de la generación de la “emergencia india”:

Eso es lo triste, eso es lo triste de que nos ven (las éli-


tes gobernantes) como gentes que no valemos, gen-
tes que no tenemos por qué exigir algún derecho. Yo
antes pensaba que ellos [los de la ciudad] eran los
que tenían que decidir qué es lo que hay que hacer
porque eran las gentes dizque civilizadas, las gentes
que estudiaron, ellos son los que tienen la razón, así
se pensaba hace años. Yo oía decir cuando era niño:
“Ellos como estudiaron, como son gente Ben Oshtill
-o sea gentes mejores que nosotros-, ellos son los que
tienen razón, la escuela es la que tiene razón, el que va
a la escuela es el que entiende, es el que comprende y
en cambio nosotros los hombres de la hierba, los del
campo, no tenemos mucha razón.” Entonces yo mu-
cho tiempo anduve con esa creencia (…) luego con el
movimiento me di cuenta que no es cierto.15

El proceso de reflexión sobre la cultura propia fue impulsa-


do, en gran medida, por los jóvenes de la generación de la
“emergencia india”, quienes rechazaron los elementos es-
tigmatizantes que el Estado les había impuesto como de-
finitorios de su identidad y vieron en el fortalecimiento de
ésta un elemento indispensable para darle sustento al pro-
yecto político que se estaba gestando en la región. Apo-
yados por las autoridades de sus pueblos y, muchas veces
también, por antropólogos, lingüistas y sacerdotes india-
nistas, los jóvenes promovieron diversas iniciativas dirigi-
das, según sus propios términos: “A la urgente necesidad

sobre la lengua y la cultura, y tuvieron im-


14
Según relata Julio De la Fuente (1977) en su famosa etnografía sobre Yalalag (realiza-
da entre 1938-1952), en esa época los “blancos” o “mestizos” eran considerados por
portantes efectos sobre las representacio-
los yalaltecos como superiores, a los cuales además se les atribuían cualidades natu- nes que la población tenía sobre sí misma:
rales como “la inteligencia –que se relaciona básicamente con el dominio del idioma
español–, la habilidad en los negocios, la capacidad para hacer grandes cosas y la
de aprender con facilidad. “El “nativo” se siente inferior por esto y especialmente por Fue hasta ese momento que se llegó a
tener una lengua ‘pobre, torpe, poco clara’ que le da una irracionalidad semejante a comprender que la lengua zapoteca
los animales, pero se estima superior al castellano por su resistencia física, al cargar
o trabajar y por su honradez en los trabajos” (De la Fuente, 1977: 218).
es una lengua que tiene el mismo va-
15
Entrevista personal a Plutarco Aquino, intelectual y militante zapoteco, Yalalag, 2001. lor que el español, que el inglés y que el

17
Cuadernos del Sur 29

francés y que (…) la causa de la pobreza fraestructura y nuevas tecnologías) está estrechamente vincu-
no tiene nada que ver con el hecho de lado con su organización colectiva y el fortalecimiento de sus
que hablemos una lengua indígena.16 instituciones tradicionales, y no con su abandono. De hecho,
en la mayor parte de las comunidades indígenas la adquisición
No todas las reflexiones se dieron en el de infraestructura y el acceso a algunos servicios se ha logrado
marco de talleres y encuentros, de hecho, gracias a sus instituciones tradicionales, en particular, al Tequio
la mayoría se desarrollaron en la lucha co- y el Servicio Municipal; de ahí la importancia que ha tenido
tidiana de las comunidades por mejorar para las luchas indígenas revalorar estas instituciones y mante-
sus condiciones de vida. Por ejemplo, cada ner su funcionamiento bajo principios democráticos.
iniciativa que impulsaron los gobiernos
comunitarios fue objeto de reflexión en Las luchas por la autonomía han ido de la mano de un proceso
torno a la cultura propia y a sus capacida- de producción de nuevas subjetividades y conocimientos que
des como pueblos para dirigir su propio les han permitido a los pueblos indios darle fuerza y dotar de
desarrollo. Esto quedó bien expresado en nuevos sentidos sus identidades como pueblos, sus prácticas
el siguiente documento, redactado por las políticas, sus formas de organización, sus instituciones comu-
autoridades del municipio de Yalalag, con nitarias, etc. Ellos le han dado un nuevo contenido al término
motivo de la inauguración del palacio mu- de “indio”, alejado de los estereotipos racistas dominantes que
nicipal que remodelaron a base de Tequio: los han estigmatizado e inferiorizado durante siglos. En este
contexto, la afirmación de identidades consideradas “tradicio-
La concentración jubilosa que habre- nales” no debe verse como un repliegue “comunitarista”, sino
mos de hacer el doce de junio, más como un combate contra el racismo y un proceso subjetivo de
que para exaltar el valor de una obra descolonización.
material de grandes dimensiones, es
para reflexionar y exaltar el inmenso Los primeros intelectuales en elaborar nuevas categorías para
valor que encierran las tradiciones explicar y pensar lo indio fueron Floriberto Díaz, mixe origi-
culturales que nos heredaron nuestros nario de Tlahuitoltepec, y Jaime Martínez Luna, zapoteco de
antepasados como son: el tequio, el Guelatao, ambos, activos participantes en las luchas políticas
servicio municipal, la lengua, la indu- de sus pueblos. Ellos llegaron a la conclusión de que el con-
mentaria, la música, la gotzona,17 la cepto que mejor caracteriza a los pueblos indios es el de “co-
alimentación y los cultivos tradicio- munalidad” y con esta idea dieron nacimiento al pensamiento
nales; en suma, toda la cosmovisión comunalista. Para Floriberto Díaz (2001), la comunalidad “es el
zapoteca. Que el acto de inaugura- elemento que define la inmanencia de la comunidad”, o dicho
ción sea como un testimonio vivo de en otras palabras, el principio que explica a la sociedad indí-
reconocimiento y agradecimiento gena. A diferencia de muchos antropólogos que habían defi-
profundo a nuestros antepasados nido lo indio en oposición a lo occidental, Floriberto sostiene
para establecer y expresar el solemne que las sociedades indígenas no deben entenderse como algo
compromiso de saber conservarlo con opuesto, sino diferente a la sociedad occidental. Con esta ob-
la dignidad propia de los zapotecas.18 servación cuestiona la dicotomía original que encierra la cate-
goría de indio desde que fue inventada por los españoles, una
Este tipo de eventos le permitió a la gente dicotomía en la que sólo han cabido dos polos antagónicos y
cobrar conciencia de que el proyecto polí- excluyentes: el conquistador frente al conquistado, el domina-
tico de sus pueblos y su propio “desarrollo” dor frente al dominado, el católico frente al hereje, el civilizado
(entendido como la incorporación de in- frente al salvaje (Bonfil, 1995a: 344).

Jaime Martínez Luna (2003), por su parte, desarrolló un cuerpo


teórico basto para pensar a sus pueblos, para él la comunalidad
16
Entrevista personal a Joel Aquino, intelectual y militante representa “el pensamiento y la acción de la vida comunitaria (…)
zapoteco, Yalalag, 2001.
17
Es un sistema de ayuda mutua que consiste en el inter- es una ideología emanada de acciones que portan los pueblos
cambio de mano de obra o de conocimientos. indios (…) que nos ha permitido enfrentar y resolver infinidad
18
Carta de invitación dirigida a las autoridades de la comu-
nidad de La Candelaria, Distrito Mixe, de parte del presi-
de retos y problemas a lo largo de la historia”. En sus diferentes
dente municipal de Yalalag, 8 de mayo de 1989. ensayos, Jaime Martínez muestra cómo los pueblos indios han

18
Revista de Ciencias Sociales

tenido que resistir ante la imposición de modelos de vida y de las ideas comunalistas a sus escritos. Mal-
organización que les son ajenos como: el individualismo, la ho- donado, por ejemplo, define a la comuna-
molatría, el desarrollo, el derecho occidental y la competencia. lidad como una “ideología de identidad” y
como “un componente estructural de los
Estos dos intelectuales también elaboraron una crítica aguda pueblos indios que ha sido además el ci-
a las interpretaciones antropológicas o indigenistas de las cul- miento de la resistencia”. Uno de sus gran-
turas indígenas centradas en la definición de rasgos como: la des aportes es señalar que la comunalidad
lengua, el vestido, la música, la danza, la comida, las prácticas debe verse como una perspectiva antro-
rituales, etc. Ellos consideran que al definirlos a partir de “ras- pológica y debe ser utilizada por los antro-
gos” inconexos, el Estado usurpa su identidad, la pulveriza y pólogos para el análisis de las sociedades
la convierte en folklore. Además, como explica Jaime Martínez indias. Es decir, propone pensar lo indio a
(2003) “se puede ser monolingüe en español y seguir siendo in- partir de las categorías construidas por es-
dígena… pero no se puede dejar de servir a la comunidad”, de tos pueblos, lo que hasta el momento no
ahí que para ellos los ejes que definen la comunalidad sean:1) se ha hecho.
La relación con el territorio; 2) La asamblea; 3) El trabajo por el
colectivo (tequio y servicio municipal) y; 4) La fiesta.
Conclusiones
Estos aportes teóricos resultan centrales para la lucha de los
pueblos indios por el respeto y el reconocimiento, pues hasta En este artículo se ha argumentado que
ese momento pensar lo indio había sido una tarea exclusiva de la emergencia indígena en la Sierra Juá-
intelectuales blancos o mestizos. Además, para cualquier movi- rez de Oaxaca se relaciona estrechamente
miento social contra hegemónico resulta indispensable tener con la formación de una nueva genera-
la capacidad de construir y proyectar una imagen positiva de sí ción de militantes/intelectuales indios;
entre sus miembros y en la sociedad en general, ya que la efi- quienes después de pasar por una triple
cacia de la dominación de los grupos en el poder descansa, en experiencia que marcará definitivamente
gran medida, en su capacidad para imponer a su conveniencia su trayectoria –la migración a las ciudades,
definiciones del “otro”. el paso por la universidad o las escuelas
normales y la politización en el contexto
Una vez que Jaime Martínez y Floriberto Díaz acuñaron y de- del movimiento estudiantil de 1968– de-
sarrollaron el concepto de “comunalidad”, éste fue retomado y cidieron regresar a sus pueblos de origen
enriquecido por otros intelectuales indios y algunos académi- y comprometerse con las luchas que es-
cos no indios, también ha sido retomado por organizaciones taban teniendo lugar. Esta generación, a
indígenas que encuentran en el discurso comunalistas una ex- la cual me referí como la generación de
presión de su propio pensamiento y una base filosófica para la “emergencia indígena”, ocupó un lugar
su movilización. Dentro de la nueva generación de intelectua- central en las luchas de sus pueblos por la
les indios han destacado Adelfo Regino (2000), Hugo Aguilar autonomía y la libre determinación.
(2009) y otros miembros de Servicios del Pueblo Mixe (ser),
una asociación civil heredera de la asam. Regino (2000) define En el reencuentro de esta generación con
a la comunalidad como “la actitud humana hacia lo común”, “la sus pueblos de origen, se abrió un espacio
raíz, el pensamiento, la acción y el horizonte de los pueblos in- privilegiado para la producción de nuevas
dígenas”. Esta organización ha desarrollado una propuesta de formas de acción colectiva, nuevas prác-
reconstrucción de los pueblos indios basada en la comunali- ticas políticas, nuevos conocimientos y
dad, la cual consiste en: el fortalecimiento de la comunalidad nuevas subjetividades críticas de las hege-
a partir de proyectos que impulsen y valoren la cultura propia; mónicas. Por ejemplo, se experimentaron
la articulación e interacción eficaz de las comunidades de un nuevos órdenes de gobierno autónomos
mismo pueblo y de estas con otras, y la articulación e interac- basados en las instituciones comunitarias
ción de los Pueblos indígenas en los planos estatal y nacional. propias de los pueblos indios, los cuales,
pusieron en cuestión las prácticas políticas
Diferentes intelectuales no indios, como Juan José Rendón institucionalizadas por el Estado y repre-
(2003), Benjamín Maldonado (2003) y Gustavo Esteva, han pro- sentadas por la llamada “comunidad revo-
fundizado en la reflexión y han sistematizado e incorporado lucionaria institucional”; construyeron un

19
Cuadernos del Sur 29

nuevo tipo de organización política que se


afirmó explícitamente como indígena y lo- Bibliografía
gró mantener su autonomía con respecto
al Estado y a los partidos políticos; lograron Aguilar, Hugo y Velásquez, M. Cristina (2009), “La comunalidad:
también construir y proyectar una imagen un referente indígena para la reconciliación política en conflictos
electorales municipales en Oaxaca”, en Xochitl Leyva, Araceli Bur-
propia de sí mismos. Finalmente, la sola
guete y Shannon Speed, Gobernar (en) la diversidad: experiencias
existencia de esta generación alteró la de- indígenas desde América Latina. Hacia la investigación de co-labor,
finición que el Estado durante décadas le ciesas / flacso, México.
había dado a la identidad indígena –repre-
sentada por este bajo una serie de “rasgos” Aguilar, Jazmín y Alatorre, Gerardo (1988), Maíz, cultura y poder en
negativos considerados inherentes a su la Sierra Zapoteca, tesis de maestría en desarrollo rural, Universidad
cultura, tales como la pobreza, el atraso, el Autónoma Metropolitana-Xochimilco, México.
analfabetismo, la ignorancia, la sumisión, la
naturaleza rural, entre otros–, pues ningu- Albó, Xavier (1991), “El retorno del indio”, Revista Andina, Año 9,
no de estos jóvenes se ajustó a esta defini- No. 2, pp. 299-345.
ción. Ellos vivían tanto en el campo como
Bartra, Armando y Otero, Gerardo (2008), “Movimientos indígenas
en la ciudad, eran campesinos y al mismo campesinos en México: la lucha por la tierra, la autonomía y la de-
tiempo intelectuales, músicos, poetas, mocracia”, Sam Moyo y Paris Yeros (coord.), Recuperando la tierra. El
escritores y profesionistas, eran perfecta- resurgimiento de movimientos rurales en África, Asia y América Latina,
mente bilingües, cosmopolitas y ninguno clacso, pp. 401- 428, Buenos Aires.
pensaba que la inclusión y participación de
sus pueblos en la sociedad nacional pasaba Bengoa, José (2000), La emergencia indígena en América Latina,
por su asimilación a la cultura dominante. FCE, Santiago de Chile.

Para las organizaciones indígenas y movi- Bonfil, Guillermo (1995a), “El concepto de indio en América: una
categoría de la situación colonial”, Obras escogidas de Guillermo Bon-
mientos de la Sierra Juárez, los ochentas
fil, Tomo i, ini / ciesas / inah, México.
son una década muy importante ya que
es cuando se consolidan en lo local, al mis- Bonfil, Guillermo (1995b), “Las nuevas organizaciones indígenas.
mo tiempo, que se articulan en lo global. Hipótesis para la formación de un modelo analítico”, Obras escogidas
Además se dibuja claramente un proyec- de Guillermo Bonfil, Tomo i, ini / ciesas / inah, México.
to político y un discurso colectivo que le
da fuerza a los procesos particulares y los Cardoso, Rafael y Robles Sofía (comp.) (2007), “Floriberto Díaz,
une en la obtención de un mismo objeti- Comunalidad energía viva del pensamiento mixe; ayuujktsënää’yën,
vo: el reconocimiento de su derecho a la ayuujkwenmää’ny, ayuujkmëjkäjtën”, unam, México.
autonomía y a la libre determinación. En
Castells, Manuel (1999), La era de la información. Economía, sociedad
otras palabras, en esta década los pueblos
y cultura.(El poder de la identidad), Vol. ii, Siglo xxi, México.
indios comienzan a transformar una iden-
tidad defensiva para la resistencia, en una De Certeau, Michel (1977), “Postface”, Yves Materne (dir.), Le Réveil
identidad proyecto, lo que en palabras de indien en Amérique latine, Éditions du Cerf, Paris.
Castells (1999) sería una identidad cons-
truida a partir del repertorio cultural de los De la Cadena, Marisol (2006), ¿Son los mestizos híbridos? Las polí-
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en la sociedad y al hacerlo busca transfor- tica, No. 61, enero-junio, Bogotá, pp. 51-84.
mar toda la estructura social, es decir, una
identidad que es en sí misma un proyecto De la Fuente, Julio (1977), Yalalag. Una villa zapoteca serrana, ini,
México.
de vida y de sociedad diferente. Con todo,
los movimientos indios de Oaxaca tendrán De la Peña, Guillermo (1998), “Etnicidad, ciudadanía y cambio
que esperar hasta la aparición del ezln para agrario: apuntes comparativos sobre tres países latinoamericanos”,
lograr una verdadera visibilidad y conse- Sergio Zendejas y Pieter De Vries (eds.) Las disputas por el México
guir que sus demandas se discutan en el rural, Vol. ii, Colegio de Michoacán, México.
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20
Revista de Ciencias Sociales

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21
22
Cuadernos del Sur 29

Fotografías incluidas en este artículo: Jorge Santiago


Revista de Ciencias Sociales

Colonialidad del poder y construcción de las


fronteras internas de México
Heriberto Ruiz Ponce*

Aucun contact humain, mais des rapports de


domination et de soumission qui transforment
l’homme colonisateur en pion, en adjudant, en
garde-chiourme, en chicote et l’homme indigène
en instrument de production.
Aimé Césaire
Discours sur le colonialisme, Paris, 1955. Se trata de explorar
sucintamente una pos-
tura crítica dentro de la
discusión recientemente
La noción de Colonialidad del Poder
abierta en la academia

D referente a la redefinición
esde finales de la última década del siglo XX, algunos
círculos académicos e intelectuales de la hoy llamada
de las identidades indíge-
América Latina y fuera de ella, iniciaron una discusión
teórica provocadora que ha tenido como base inicial una críti- nas contemporáneas. Es
ca directa a la epistemología de occidente y su perspectiva al el producto de un breve
momento de definir los bordes y el fondo que definen la región
americana1, centrándose sobre todo en proponer elementos
ejercicio reflexivo sobre la
de interpretación que vayan hacia la descolonización del co- posibilidad de pensar en
nocimiento sobre la región. una cartografía cultural
de México distinta a la
1
Hoy día se le conoce a aquella discusión multidisciplinaria como el “programa (o red)
de investigación modernidad/colonialidad” en la que participan investigadores ema-
que estamos acostumbra-
nados, sobre todo, de diversas ramas de las ciencias sociales de América Latina: Ro-
dolfo Kush, Orlando Fals Borda, Pablo González Casanova, Darcy Ribeiro, Walter Mig-
dos a ver en los mapas
nolo, Enrique Dussel, Aníbal Quijano. nacionales. Sugiere la
posibilidad de poner
* Culiacán, Sinaloa, 1978. Internacionalista. Doctorado en Estudios Iberoame- color, volumen y forma
ricanos por la Universidad Complutense de Madrid. Fue becario de posgrado
del Programa Internacional del conacyt y de la Fundación Carolina. También
a un imaginario-otro.
posgraduado en Regionalismo, Desarrollo Social y Fronteras como becario
de la Oficina de Cooperación de la Unión Europea para América Latina en la
Universidad de Buenos Aires, Argentina. En los últimos años ha centrado su
trabajo de investigación en temas sobre los nacionalismos y la construcción
de las identidades políticas en el ámbito latinoamericano. Correo: nahuake@
hotmail.com

23
Cuadernos del Sur 29

Desde entonces, en torno a ese cuerpo construcción discursiva indígena de México en espacios en
teórico-discursivo se han generado todo que las fronteras interestatales dividen, tentativamente solo en
tipo de reacciones y críticas. Sin embargo, términos jurídicos, a pueblos indígenas con (relativa) homoge-
también aquel se ha ido abriendo paulati- neidad lingüística.
namente espacios de reconocimiento aca-
démico en torno a su validez como herra- A primera vista, la propuesta teórica a la que se hace referencia
mienta de análisis en los estudios históricos, se antoja irreverente frente a los cánones que la modernidad
políticos y sociales del subcontinente. Para occidental señala en referencia a la construcción del Estado-
abordar el tema aquí sugerido sobre las nación, de matriz inconfundiblemente eurocéntrica. El argu-
identidades indígenas y su situación en las mento inicial de esta postura crítica se refleja enseguida:
fronteras internas de México, llevaremos la
atención hacia una de las sugerencias teó- La colonialidad es uno de los elementos constitutivos y
ricas propuestas por el programa moderni- específicos del patrón mundial del poder capitalista. Se
dad/colonialidad, evocada bajo la noción funda en la imposición de una clasificación racial/étnica
de Colonialidad del Poder. de la población del mundo como piedra angular de di-
cho patrón de poder y opera en cada uno de los planos,
El sintagma colonialidad del poder fue ámbitos y dimensiones, materiales y subjetivas de la
acuñado originalmente por el sociólogo existencia social cotidiana y a escala societal. Se origina
peruano Aníbal Quijano (2000) y se le ha y mundializa a partir de América (Quijano, 2000: 342).
retomado como base analítica inicial de
diversos estudios sobre países con un ori- A partir de siglo XVI se da inicio a “nuevas formas de relaciones
gen colonial histórico. A su vez, el plantea- intersubjetivas de dominación bajo una hegemonía eurocen-
miento analítico se ha ido complemen- trada” (2000: 345). El autor abunda en su argumentación esta-
tando gradualmente a través de diversas bleciendo que el poder es una malla y un espacio de relaciones
perspectivas y autorías2, trasladándolo al sociales de explotación/dominación/conflicto articuladas bási-
centro mismo de la crítica epistemológica camente en función y en torno de la disputa por el control de
occidental, cuyo proceso de construcción los siguientes ámbitos de la existencia social:
le ha llevado a reflexionar sobre sus posi-
bles alcances y límites. En este trabajo, se 1. El trabajo y sus productos;
realiza un bosquejo no exhaustivo de los 2. La naturaleza y sus recursos de producción;
planteamientos instrumentados en la pers- 3. El sexo, sus productos y la reproducción de la especie;
pectiva de la colonialidad del poder, con el 4. La subjetividad y sus productos, materiales e intersub-
objeto de que sirva como elemento teóri- jetivos, incluido el conocimiento;
co que problematice uno de los procesos 5. La autoridad y sus instrumentos de coerción en
sociopolíticos registrados hoy en México particular, para asegurar la reproducción de ese
en torno a las tensiones entre los pueblos patrón de relaciones sociales y regular sus cambios.
indígenas y la llamada sociedad nacional
envolvente, tensiones que están siendo Vale apuntar un matiz importante respecto al reposiciona-
constatadas empíricamente en estudios miento epistémico que proyecta esta perspectiva. El semiótico
etnográficos concretos. La intención es y teórico cultural argentino Walter Mignolo, por ejemplo, con-
presentar aquí una reflexión sucinta que cibe que “América Latina” es una consecuencia y un producto,
conecte los procesos contemporáneos de de la geopolítica del conocimiento, esto es, del conocimiento
geopolítico fabricado e impuesto por la “modernidad”, en su
autodefinición como modernidad. En este sentido, América
2
Actualmente existe una gran cantidad de trabajos que
Latina se fue fabricando como algo desplazado de la moder-
adoptan esta perspectiva. Véase por ejemplo Walsh, Ca- nidad, un desplazamiento que asumieron los intelectuales
therine (próximo a publicarse), “Interculturality and the y estadistas latinoamericanos y se esforzaron por llegar a ser
Coloniality of Power. An “Other” Thinking and Positio-
ning from the Colonial Difference”, en Ramón Grosfoguel, “modernos” como si la “modernidad” fuera un punto de llegada
Nelson Maldonado-Torres y José David Saldívar (eds.), y no la justificación de la colonialidad del poder (Walsh, 2006:
Coloniality, Transmodernity, and Border Thinking. Tam-
bién Sandoval, Chela, 2000, Methodology of the Oppres-
1-2). Así, se ha propuesto plantearse la interrogante sobre
sed, Minneapolis, University of Minnesota Press, usa. cómo conceptuar la geografía del conocimiento. La cuestión

24
Revista de Ciencias Sociales

tiene que ver, en última instancia, con las herramientas analí- Algo similar ha sucedido con prácticamen-
ticas y los paradigmas con los que interpretamos la realidad. te todas las áreas de conocimiento hoy
Como ejemplo, Mignolo propone pensar en alguna historia, consideradas “válidas” en la modernidad
como la de la filosofía. Cuando se relatan sus orígenes, de ma- eurocéntrica. Sin embargo, según Dussel,
nera “natural” éstos se sitúan en Grecia, y de ahí se dibuja su en las ciencias sociales hubo un cambio de
traslado a Europa, pasando por el norte del Mediterráneo. percepción reciente. Se refiere a la introduc-
ción de un nuevo elemento crítico hecho
De tal manera que todo el resto del planeta queda fuera por Wallerstein3: reconoció que aquellas
de la historia de la filosofía. Así, en América Latina hay (las ciencias sociales), como las conocemos
una larga tradición en la cual una de las preguntas es, hoy, se fundaron en Europa, se construye-
¿existe una filosofía en América Latina?. Pregunta seme- ron en las lenguas modernas de conoci-
jante se han hecho los filósofos africanos, sobre todo a miento y de colonización, y se ocuparon
partir de la descolonización de África, después de la Se- fundamentalmente de países Europeos,
gunda Guerra Mundial. Así, en la misma vena, se dice que porque el resto del mundo, con excepción
“la filosofía oriental” es más “práctica” que la occidental. de la antropología al servicio del colonia-
Esto es, no se sabe muy bien, por un lado, qué diablos es lismo, no valía la pena de ser estudiado. El
filosofía fuera de esa historia con una geografía precisa “orientalismo”, recordemos, es producto de
(de Grecia a Francia) y, por otro lado, la filosofía funcionó, los estudios filológicos más que sociales
hasta hace poco, como el punto de llegada de la moder- (Walsh, 2006: 2). Ello lleva a cuestionar –otra
nización del conocimiento (Walsh, 2006: 2. Sin cursivas vez– sobre la fuente que alimentan los mar-
en el original). cos de interpretación de los que echamos
mano quienes nos dedicamos a proponer
aproximaciones a objetos de conocimiento
extraídos de las sociedades, y en específico
de las llamadas latinoamericanas.

La colonización del mundo de la vida

Subrayo preguntas centrales que están


abiertas a debate: ¿existe una filosofía en
América Latina?. Más aun, respecto al pen-
samiento de los pueblos originarios, y sus
cosmovisiones del mundo ¿se les puede
considerar filosofía?. O indefectiblemen-
te dicho pensamiento desapareció con la
conquista y colonización ibérica de la re-
gión. Para Dussel, la colonización del anti-
guo Anahuac (hoy parte el territorio deno-
minado Mesoamérica) y el Tihuantansuyo
(hoy Perú) coloniza el mundo de la vida.

3
La producción de Immanuel Wallestein es sumamente
abundante. Sin embargo, son considerados textos noda-
les de su pensamiento: 1974: The Modern World-System,
vol. I: Capitalist Agriculture and the Origins of the Euro-
pean World-Economy in the Sixteenth Century. New
York/London: Academic Press. 1979: The Capitalist World-
Economy. Cambridge: Cambridge University Press. 1983:
Historical Capitalism. London: Verso. 1991: Geopolitics
and Geoculture: Essays on the Changing World-System.
Cambridge: Cambridge University Press. 1999: The End of
Vela-muxhe the World As We Know It: Social Science for the Twenty-
first Century. Minneapolis: University of Minnesota Press.

25
Cuadernos del Sur 29

Colonización (Koloniserung) aquí tiene una rá la América Latina posterior: una raza mestiza, una cul-
connotación fuerte, no es sólo una metáfo- tura sincrética, híbrida, un estado colonial, una economía
ra: “Colonia romana (...) eran las tierras y cul- capitalista (primero mercantilista y después industrial)
turas dominadas por el Imperio -que habla- dependiente y periférica desde su inicio, desde el origen
ba latín (al menos sus élites) y que pagaban de la Modernidad (Dussel, 1992: 50. el subrayado es mío).
tributo-. Era una figura económico-político.
América Latina fue la primera colonia de la La colonialidad del poder encubrió toda posibilidad de valoriza-
Europa moderna –sin metáforas, ya que his- ción de los sistemas de pensamiento distintos a los generados
tóricamente fue la primer “periferia” antes en Europa. Según la hipótesis de Dussel, 1942 será el momento
que el África y el Asia-. La colonización de del “nacimiento” de la Modernidad como concepto, el momento
la vida cotidiana del indio, del esclavo afri- concreto del “origen” de un mito de violencia sacrificial y, al mis-
cano poco después, fue el primer proceso mo tiempo, un proceso de “en-cubrimiento” de lo no-europeo.
europeo de modernización, de civilización,
de “subsumir” o alienar, al Otro como “lo
Mismo” pero ahora no ya como objeto de Estructura social colonial
una praxis guerrera de violencia pura (...), y continuidad estructural histórica
sino de una praxis erótica, pedagógica, cul-
tural, política, económica, es decir, del domi- En el espacio geográfico que hoy evocamos mentalmente
nio de los cuerpos por el machismo sexual, como América, el patrón de poder colonial quedó establecido a
de la cultura, de tipos de trabajos, de insti- partir de su constitución y se da por legítimo, según la lógica de
tuciones creadas por una nueva burocracia la conquista, el repartimiento territorial de propiedad europea.
política, dominación del Otro (Dussel, 1992: Fue el momento del encubrimiento del Otro. En el siglo XVI,
48-49). Por extensión histórica, la región ocupada por España y Portugal tienen la “originaria
‘experiencia’ de constituir al Otro como dominado bajo el con-
(...) sobre el efecto de aquella coloniza- trol del conquistador, del dominio del centro sobre la periferia.
ción del mundo de la vida se construi- Europa se constituye como el centro del mundo -en su senti-
do planetario-“ (Dussel, 1992:
11-12). Bajo esta consideración,
sostenemos que hoy día, inten-
tar llevar a cabo una aproxima-
ción al análisis de la formación
de las identidades interestatales,
es decir, de los diversos procesos
que eventualmente convergen
en su construcción social con-
temporánea –incluidas las iden-
tidades producidas y manteni-
das por los pueblos indígenas–,
necesariamente nos obliga a ha-
cer una revisión de sus orígenes
histórico-estructurales, de sus
procesos de formación y del po-
sible establecimiento eventual
de rasgos identitarios hegemó-
nicos en una región específica.

La estructura social establecida


y funcional en México durante
los trescientos años de coloni-
zación tuvo mínimas modifica-
ciones (formales, de hecho) al

26
San Cristóbal Lachirioag
Revista de Ciencias Sociales

entrar a la etapa independiente, cuyos reflejos pueden ser cons-


tatados en las distintas formas de relaciones de poder que se
ejercen hoy en el país.4 La invención de México se llevó a cabo
con cambios político-estructurales, pero la estructura social de
dominación y la diferenciación/segregación de la población
precedente permanecieron, rigiendo diversos ámbitos de exis-
tencia social de la “nueva sociedad”. Es el control hegemónico
(la colonialidad) de los diversos ámbitos de la existencia social.

La cuestión se problematiza al proponer un acercamiento e


intento de interpretación de sociedades ubicadas en regiones
del mundo cuya historia reciente refleja, en primera instancia,
una alta marginalidad de sus poblaciones, y con esto estoy su-
giriendo focalizar aquí a la población indígena de México. Si no
se considera la perspectiva histórica para intentar comprender
el origen de su segregación y la ubicación de bajo perfil en que
la llamada sociedad envolvente les coloca, queda a la vista solo
una explicación epidérmica y huidiza de su realidad. Tenemos
que ir más atrás, atender a la sugerencia de Braudel (1980) so-
bre la perspectiva del tiempo largo y plantearnos la posibilidad
de la existencia de continuidad y mantenimiento de formacio- grupos marginales del país a lo largo de su
nes estructurales históricas de origen colonial. historia. Para Bonfil Batalla fue “la misma do-
minación colonial, al subsumir a los diversos
La evocación de las identidades de los pueblos indígenas se pueblos en la categoría genérica de indios,
está haciendo cada vez más presente en la cotidianeidad del te- la que creó las condiciones para que hoy
jido social y político no sólo de México, sino en el ámbito conti- puedan darse movimientos y solidaridades
nental. Incluso, las fronteras identitarias de los pueblos indíge- que expresan una identificación supraétni-
nas desbordan los límites de las fronteras estatales. Pensamos ca, indianista, capaz de abarcar a todos los
en la posibilidad de imaginar otra forma de mapeo identitario pueblos en tanto indios, es decir, por enci-
de México, cuya definición no se refleje necesariamente en una ma de sus especificaciones lingüísticas, cul-
cartografía, sino en una realidad de construcción discursiva. turales e históricas” (Bonfil, 1995: 554, T.2).

Una breve mirada histórica a lo largo de


La resistencia cultural del colonizado las cinco centurias pasadas y que se con-
densan en el presente nos proveerá de la
En el caso de los pueblos indígenas, la colonialidad del poder confirmación de esta sugerencia empírica.
y la clasificación social mundial que impuso, redefinió su situa- Parece evidente que lo que ha cambiado
ción frente al poder hegemónico capitalista que se constituía, en el amplio panorama social del México
desplazándolos a la parte más inferior de la escala social. colonizado son las formas de resistencia
cultural, entendidas estas como aquellas
En los últimos años, y en términos generales, se ha situado a la expresiones de protesta, ruptura, negación
movilización política indígena de México dentro de las alterna- o encriptación de rasgos culturales, histó-
tivas de resistencia cultural a las que han tenido que recurrir los ricamente continuas, que surgen en so-
ciedades concretas y que están dirigidas a
4
Es necesario recordar que desde el punto de vista social, por ejemplo, en el Virreina-
establecer oposición permanente ante las
to de la Nueva España se estableció un sistema rapaz de diferenciación/segregación relaciones de dominación ejercidas por un
de la población basado en la división de castas. Se llevaba un registro preciso de las poder hegemónico establecido.
castas, cuya importancia llevaba aparejadas discriminaciones o ventajas sociales, al
grado de que se pagaba por registrar determinada clasificación en el registro. Entre
las castas que hubo se cuentan: mestizo, sambo, sambo-prieto, mulato, morisco, al- Se recupera la noción de resistencia cultural
bino, saltapatrás, coyote, harnizo, chamizo, cambujo, tente en el aire, no te entiendo,
albarazado, etc. Nosotros sostenemos que ese será en parte el origen de problemas
con la que E.W. Said (1996: 544), siguiendo
de tipo discriminatorio y racista en la sociedad actual mexicana. las premisas de D. Basil, señala que «tras el

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Cuadernos del Sur 29

período de ‘resistencia primaria’, en el que concepción como Nación por parte de las élites dominantes,
literalmente (los pueblos colonizados) lu- aquella estructura de control y diferenciación social no se vio
chan contra la intrusión extranjera, viene afectada por el cambio formal durante el proceso de las inde-
el periodo segundo, es decir, de resistencia pendencias latinoamericanas (y la formación de la idea de la
cultural, durante el cual se realizan esfuer- integración nacional homogénea) de principios del siglo XIX.
zos para reconstituir esa

(…) comunidad pulverizada y salvar La formación de las fronteras internas


o restaurar el sentimiento y el hecho de México y los pueblos indígenas:
mismo de la comunidad contra las
presiones del sistema colonial (Basil, Los límites fronterizos actuales de los estados o, si se prefie-
1978. Citado en Said 1996: 326). re, entidades federativas de México, se constituyeron y fueron
acomodándose hasta su división actual por la subdivisión jurí-
Lo anterior se suele corresponder teórica- dica previa del territorio de la Nueva España llevada a cabo por
mente a la explicación de que la estructura los colonizadores. Para poner color al momento mismo de la
social del México actual –cuyo origen es co- colonización del territorio, colocamos aquí una de las visiones
lonial– mantiene también, aunque de ma- militares con que la conquista española irrumpe en territorio
nera velada, los antiguos elementos de di- descubierto –virginal para seguir expandiendo la ocupación–
ferenciación social que se emplearon para con la descripción hecha por Juan de Pagazaurtúndua7, en
su invención como Nación: los mecanis- 1797, y que ilustra claramente el imaginario con el que inter-
mos de control social y político a partir de preta su llegada (en castellano antiguo):
su base fundamental: la situación colonial
histórica o, en términos contemporáneos (…) El terror que aquellos Yndios salvages, llamados Apa-
se alude conceptualmente al neocolonialis- ches, (cuio número de naciones aún esta por averiguarse)
mo.5 Para los fines actuales, enfocamos esta há infundido justamente en aquellos vecinos con sus con-
noción a través del concepto de colonialis- tinuos, é inhumanos destrozos en sus vidas, y haciendas,
mo interno, mismo que sintetiza una parte es causa de que no vea el mundo los immensos tesoros
de la realidad mexicana y que operativa- que están sepultados en aquellos Montes: Estos Barbaros
mente aquí entendemos como: son Yndios errantes, abitan las cañadas, o intermedios
entre montes y montes: no profesan Religión alguna: son
Sistema de dominación y de explo- mui corpulentos especialmente los Comanches (que es-
tación, históricamente determinado, tan de paz) y aunque usan mil estratagemas en su guerra,
en el cual un grupo dominante que tienen acreditado su espiritu: su principal alimento es ca-
se identifica como la sociedad nacio- ballo, ó mula a medio asár, y sustituien el sebo en lugar
nal mantiene a otros grupos sociales de pan; quando carecen de los expresados animales, se
en un estado de sujeción y subordi- sustentan con la carne de toro, venado, cibolo, ú otros
nación (Zapata, 1990: 295). montarazes, y con el seso de estos curten sus mugeres las
pieles, con las que cubren sus carnes; los que carecen de
Ahora bien, con la transformación ima- esta proporción, no visten mas que un genero qualquiera
ginada6 de las sociedades coloniales a su para tapar sus partes: sus principales armas son arco, fle-
cha, y lanza, y muchos fusil: á caballo son diestrisimos, y
mui agiles a pie. Si no fuera por la persecucion incesante
5
La categoría analítica del neocolonialismo ha resultado de aquellas valerosas tropas, hubieran ya acabado con las
muy útil en los estudios recientes que se han realizado haciendas, y gentes de aquellos terrenos, y estarian mu-
sobre los nacionalismos emergentes debido quizá, a las
amplias posibilidades que ofrece para su verificación em-
cho mas próximos de México (Moncada, 2003).
pírica.
6
Sobre este concepto de las formas de imaginación de las
comunidades identitarias, véase Anderson (1993). Este
autor considera que las naciones son “comunidades polí- 7
En esa época, Juan de Pagazaurtundúa fue de los pocos ingenieros militares, si no el
ticas imaginadas como inherentemente limitadas y so- único, originario de la ciudad de México, aunque su carrera militar la realizó en la Pe
beranas”, reconociendo, no obstante, que toda comuni- nínsula (España). Ingresó como cadete en el Regimiento de Soria, participando en
dad mayor a las aldeas primordiales, y quizás incluso ellas 1779 en el bloqueo de Gibraltar. Estudió en la Academia de Matemáticas de Barcelona,
son imaginadas, pero difiere la forma en que se imaginan. lo que le permitió ingresar en el Real Cuerpo de Ingenieros en 1785 (Moncada, 2003).

28
Revista de Ciencias Sociales

Cartografía de México, 1780 (Moncada, 2003)

La geografía del México actual revela los cambios y conflictos El mapeo actual de México es el producto
de las múltiples iniciativas de los gobiernos (oficinas, comi- de varias razones e instituciones coloniales
siones, planes o ingenieros) y de los grupos sociales (pueblos y decimonónicas. En este último periodo
indígenas, campesinos, hacendados o ejidatarios) llevadas a se destaca por ejemplo la atención pues-
cabo para el conocimiento del vasto territorio de lo que hoy ta hacia la Sociedad Mexicana de Geogra-
es conocido como México. Es una historia de tensiones y expe- fía y Estadística, así como las Comisiones
riencias, de propuestas y variaciones de escalas, de invencio- de Límites organizadas para el trazo de la
nes e innovaciones, de adaptaciones y adopciones ideológicas frontera con los Estados Unidos. La prime-
o metodológicas de la geografía ante una compleja realidad, ra, que procede de 1833, es un ejemplo
tanto natural como cultural. destacado de las primeras organizaciones
científicas del estado mexicano con la fi-
De acuerdo a estudios histórico-geográficos, hacia los siglos nalidad de asegurar la definición de las
xvii y xviii y más adelante, por supuesto, dentro del proceso de fronteras. Según una tesis clásica de Thon-
colonización se dio la construcción de una nueva forma ob- gchai Winichakul (1994)’“el surgimiento de
jetiva y racional de mirar el territorio novohispano, similar en una nueva mentalidad estatal dentro de
sus propósitos a lo que España impulsaba en sus dominios una estructura ‘tradicional de poder polí-
peninsulares. La nueva aplicación geográfica privilegia el ra- tico’ que, para esa época, no era otra que
zonamiento matemático, la descripción topográfica y la ela- la controlada por los caudillos y caciques
boración de mapas bajo criterios rigurosos de precisión como regionales que tuvieron animadversión el
se puede constatar con la publicación del atlas mexicano de nuevo Estado que se alzaba en la Ciudad
Alejandro de Humboldt (Friedrich Heinrich Alexander). La alta de México” (Mendoza, 2004, en Moncada,
especialización de la geografía fue una adaptación a los esce- 2004: 13). Eran, por supuesto, las élites que
narios cambiantes del México independiente (Mendoza, 2004, tenían el control hegemónico de la pobla-
en Moncada, 2004: 12). ción y el territorio. Necesitaban una visión

29
Cuadernos del Sur 29

segura y completa de las posesiones. “Las En el xii Censo General de Población y Vivienda (2000) se esti-
segundas (las Comisiones de límites) ofre- mó que el número de personas que estaban asociadas a hoga-
cieron al país mapas (más acabados), de res indígenas o tenían características indígenas ascendía a 12.7
impecable elaboración y precisión para millones en el año 2000 (Corona, 2001). En definitiva, referir-
conseguir una nueva realidad espacial de nos a los pueblos indígenas en el siglo XXI no es lo mismo que
México trazada en una moderna cuadricu- evocar a las poblaciones indígenas del siglo XVI o del XIX. El
la y con coordenadas geográficas homolo- imaginario de la modernidad construye y, en última instancia,
gadas a las del mundo por su referencia al rechaza las propuestas de idealización esencialista de las for-
meridiano de origen aceptado: Greenwich. maciones identitarias. Dentro de ese marco de interpretación
Estamos frente a la constitución artificial- histórica crítica que hemos venido bosquejando, se introduce
jurídica de las fronteras. El efecto en el len- la interrogante de si esa construcción artificial (jurídica) de las
guaje (discurso) de los políticos fue parale- fronteras internas de México dividieron materialmente a las
lo, pues vieron en los mapas de la época los poblaciones indígenas que se encontraban dentro.
argumentos de una soberanía por mucho
tiempo porosa e indefinida en la inmensa Recordemos que en 1948, el Estado mexicano crea con la jus-
y desconocida realidad del norte mexicano tificación de ampliar sus capacidades administrativas hacia los
(Mendoza, 2004, en Moncada, 2004: 13). indígenas, el Instituto Nacional Indigenista (ini). Ésta va a ser
durante muchos años8 la institución gubernamental que se
Todas las fronteras internas de México, des- encargaría de recibir los reclamos y demandas de los pueblos
de el trazado de las vialidades de conexión indígenas hacia el Estado. Huelga decir hoy que las políticas
urbana de las ciudades; las instituciones y indigenistas de ese período tuvieron como saldo principal el
sus categorías de administración; y funda-
mentalmente las sociedades que viven en
este país, conservan esencialmente la he- 8
El ini permanece activo con dicha denominación hasta el año 2000, año en que se
rencia estructural colonial. transforma en la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (cdi).

30
Revista de Ciencias Sociales

incremento de las dinámicas paternalistas hacia los pueblos todos ellos pasaron a configurarse,
indígenas, así como el fomento de corporativismos9 y depen- en el imaginario occidental cristiano,
dencia abierta al Estado. La última década del siglo XX se ca- como la diferencia (exteriodad) en el
racterizó por el registro y explosión de una gran cantidad de interior del imaginario (2002: 3. El su-
movimientos sociales que se identificaron como movimientos brayado es mío).
indígenas (y cuyos orígenes se remontan a la década de los
años setenta). Ello generó múltiples reacciones en térmicos Visto de esta manera, los moros, los ne-
jurídicos, sociales y políticos. La discusión sobre derechos di- gros, los indios, los chinos, los Otros, cons-
ferenciados hacia los pueblos indígenas sigue activa, no es un tituyen la diferencia colonial. Siguiendo la
tema acabado. argumentación de Mignolo (2002: 4), éste
señala que las rebeliones indígenas y la
producción intelectual amerindia, desde
¿ Pensar en una cartografía cultural el siglo XVI en adelante así como la Revo-
desde la diferencia colonial ? lución Haitiana, a comienzos del siglo XIX,
son momentos constitutivos del imagi-
La breve descripción teórica e histórica realizada, es un intento nario del mundo moderno/colonial y no
por problematizar y cuestionar brevemente los cánones de in- meras ocurrencias en un mundo construi-
terpretación académica eurocentrados y la posición social mis- do desde el discurso hispánico (por ejem-
ma en la que se encuentran los pueblos indígenas en México. plo, el debate Sepúlveda/Las Casas sobre
Se acepta que esta descripción lleva consigo una fuerte carga la “naturaleza” del amerindio, en el cual el
crítica que pone en entredicho muchos de los supuestos epis-
temológicos a los que el conocimiento en occidente se suelen
emplear. Ahora se apela a pensar en otro imaginario. Y cuando
decimos imaginario se está proponiendo en el sentido que le
da Mignolo (2002: 3), es decir, en referencia a la construcción
simbólica mediante la cual una comunidad (racial, nacional,
imperial, sexual, etc.) se define a sí misma.

Es necesario repensar en una cartografía cultural de México


distinta a la que estamos acostumbrados a ver en los mapas
nacionales.10 Dicha perspectiva, en caso de percibirla como
una posibilidad, tendría que plantearse como una construcción
evocada desde la diferencia colonial, considerando la constitu-
ción histórica de esta noción, tal como Mignolo propone:

La cristiandad europea, hasta finales del siglo XV, era una


cristiandad marginada que se había identificado con Ja-
fet y el Occidente, distinguiéndose de Asia y de África.
Ese Occidente de Jafet era también la Europa de la mi-
tología griega. A partir del siglo XVI, con la concurrencia
triple de la derrota de los moros, la expulsión de los ju-
díos y la expansión por el Atlántico, moros, judíos y ame-
rindios (y con el tiempo también los esclavos africanos),

9
Para el concepto de corporativismo bajo esta perspectiva, véase el trabajo de Zapata
(1993: 10-35).
10
Ya Barth (1976) se encargó de deslindar algunas categorías que pueden ayudar a fo-
calizar el problema. Mi punto aquí es preguntarnos si somos capaces de aceptar
“otras” propuestas de definición que no se deriven de concepciones eurocéntricas,
sino de definiciones emanadas de los propios sujetos que se autodefinen como par-
te de un entorno que se interpreta con otros parámetros culturales.

31
San Cristóbal Lachirioag
Cuadernos del Sur 29

amerindio no tuvo su lugar para dar su dos de la cultura nacional. Si una cartografía de esta naturaleza
opinión). La última década del siglo vein- fuera posible, se enfrenta al problema de la invisibilidad, al no
te marcó otros derroteros: durante los úl- acceso al mercado de las ideas de occidente:
timos años los indígenas mexicanos han
empezado a emerger de su condición de Los pueblos indígenas han salido a la escena y están
“invisibilidad política” ancestral y han re- hablando. Pero, al parecer, eso no basta. Ahora hablan,
cuperado su propia voz, introduciendo pero no necesariamente son escuchados; o no son escu-
lenguajes sociales, políticos y jurídicos chados en los términos en los que ellos desean ser escu-
sobre las diferencias étnicas. Sin embar- chados. Tomada por sorpresa la parte no indígena de la
go, la recepción de estos discursos por sociedad mexicana parece estar estupefacta, sin lograr
parte de sus interlocutores no indígenas digerir lo que escucha. Ante la novedad ha tratado de
se ha enmarcado por lo general en las responder utilizando categorías, metáforas , claves se-
premisas interpretativas y las categorías mánticas e interpretativas y cánones políticos que la his-
políticas heredadas del siglo xix (Zúñiga, toria independiente de México nos ha heredado, la del
2006: iii), es decir, marcos de interpreta- lenguaje político que usaron los criollos y mestizos en
ción eurocéntricos. los albores del México independiente (Zúñiga, 2006: iv).

Si los pueblos indígenas de México hoy se Siguiendo una forma de interpretación ontológica y epistémica
observan a sí mismos como un producto distinta a la occidental en México, emanada del pensamiento
de la colonialidad del poder, pero también de los pueblos indígenas, tendremos frente a nosotros una al-
con la posibilidad de inventarse a sí mis- ternativa de interpretación que revierta los modelos construi-
mos como diferentes (lejos del proceso dos en función de la colonialidad del poder. Pensar y reconocer
histórico que los colocó en la escala más que los pueblos indígenas crean y fomentan por sí mismos sus
baja de la estructura social en la Colonia propias tablas de valores, y que tienen sus propios mecanismos
y en el México independiente, según la de difusión nos permitiría abrir otros caminos de reflexión so-
argumentación que hemos seguido has- bre el pasado y futuro más acorde con las realidades locales.
ta aquí), cabe preguntarse si aquellos (los Pensar en el presente de cualquier objeto de estudio implica
pueblos indígenas) están visualizando una repensar sus antecedentes de origen. La discusión filosófica-
cartografía distinta, por encima y más allá política en torno a la posibilidad de existencia (o aceptación de
de las fronteras interestatales del país, que la existencia) de explicarnos a nosotros mismos con discursos
considere sus rasgos culturales diferencia- de otro modo, es posible.

32
Revista de Ciencias Sociales

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33
34
Cuadernos del Sur 29

Fotografías incluidas en este artículo: Eleuterio Xagaat


Revista de Ciencias Sociales

División espacial y organización social en


un área ecoturística de la costa de Oaxaca
David Ivan Fleischer*

1. Introducción

E
ste artículo analiza, desde la perspectiva de la Antropo-
logía Aplicada, la apropiación del espacio en la locali-
dad de Mazunte, la cual está ubicada en la costa del
pacífico del estado de Oaxaca, México. Es importante conside-
rar las divisiones espaciales creadas por la organización social La localidad de Mazun-
local. La división espacial es un aspecto central para entender
cómo los grupos sociales definen sus propios límites locales. te, situada en la costa
Esta localidad fue una importante área de caza de tortugas del Pacífico del estado de
marinas de México. En 1992, el gobierno federal prohibió la Oaxaca, solía ser un sitio
caza de tortugas marinas y cambió la base de subsistencia de
la localidad. principal para la caza
de tortugas marinas en
La investigación aquí presentada está basada en un capítulo
de mi tesis de Doctorado. La tesis analiza cómo los proyectos
México desde 1956 y se
de desarrollo de ecoturismo se relacionan con los proyectos convirtió en un sitio de
de conservación de especies en peligro. Esta investigación de ecoturismo en la década
Doctorado fue comparativa, considerando dos estudios de
caso: (1) el municipio de Santa María Tonameca (más específi-
de 1990. La conversión
camente la agencia municipal de Mazunte), estado de Oaxaca, de la economía local ha
México; y (2) el municipio de Mata de São João (más específica- impactado la vida social
mente el distrito municipal de Praia do Forte), estado de Bahía,
Brasil. Para ajustarse a esta publicación, que concentra su mi- y política de la localidad,
reflejándose en la organi-
zación social del espacio
urbano y en las formas
* Coordinador del Instituto Lemann de Estudios Brasileros en la Universidad
de Illinois en Urbana-Champaign. Tiene doctorado en Antropología Cultural de negociación del poder
por la Universidad Estatal de Nueva York en Albany y maestría en Antropología
Social por la Universidad de Brasilia. Sus intereses de investigación abarcan
político.
proyectos de conservación ambiental y proyectos comunitarios de desarrollo de
ecoturismo en Brasil y México. Ha trabajado para el Gobierno de Brasil, en la
Universidad de Brasilia, en el Programa de las Naciones Unidas para el Desa-
rrollo en Brasil y en dos universidades de Nueva York. Actualmente es co-editor
de dos volúmenes en Antropología, uno sobre las relaciones interétnicas en
Brasil y otro sobre el ecoturismo y la conservación. Correo: d.ivanfleischer@
gmail.com

35
Cuadernos del Sur 29

rada sobre estudios realizados en la región Los visitantes son atraídos a Mazunte por su belleza peculiar,
sur de México, este artículo enfoca su aná- el alto nivel de conservación del medio ambiente costero y la
lisis sólo en el estudio de caso de Mazunte. presencia de las tortugas marinas. No arriban las tortugas ma-
rinas a todas las playas de México. Este animal suele elegir pla-
Este artículo utiliza una parte específica yas específicas para poner sus huevos y determinadas zonas
de los datos de la investigación de cam- de la costa para alimentarse:
po, centrándose en las formas de apropia-
ción del espacio de los diferentes actores “El éxito del destino turístico para atraer y mantener la de-
locales interesados. Al analizar esos datos manda en cuestión depende de la calidad de la experiencia
y cruzarlos con otros datos demográficos que ofrece a los turistas. Esto depende, entre otros factores,
(obtenidos por el autor con encuestas, en- de la calidad ambiental del destino” (Avila-Foucat y Euge-
trevistas y fuentes oficiales), fue posible nio Martín, 2007:2).
trazar un panorama socio-espacial de la
localidad de Mazunte y relacionarlo con el Es importante entender que la relación que los seres humanos
proceso de desarrollo de una política para tienen con las tortugas marinas en localidades como Mazunte
el ecoturismo y la conservación ambiental. es de producción. En base a las tipologías clásicas de los sis-
temas de producción, podemos identificar la caza como un
modo de producción. En este caso, la relación es la que se da
2. El ecoturismo entre depredadores y presas. Como lo expresa Tapper:

Mazunte es especialmente un destino de


ecoturismo porque tiene tortugas marinas
y desarrolla su actividad turística alrededor
de este animal. Los animales han formado
parte de la experiencia del turismo conven-
cional desde el establecimiento de zoos y
safaris en África en la década de 1960. Más
recientemente, los animales se han añadi-
do a la experiencia del ecoturismo. Dife-
rentes destinos atraen a los visitantes con
la presencia de determinadas especies. Tal
es el caso de las mariposas Monarca en Mi-
choacán, México; de las aves en la Reserva
de Quetzal Bosque Nuboso, Costa Rica; y
de los búfalos en el Parque Nacional de Ye-
llowstone, Estados Unidos.

En Mazunte, las tortugas marinas son


símbolos culturales, atracción turística,
comercial y son los íconos emblemáticos
de la conservación ambiental. Mazunte
es el sitio del Centro Mexicano de la Tor-
tuga (cmt), un proyecto de conservación
que hace investigación científica dirigida
a la protección de las tortugas marinas y
a la educación de las comunidades y los
turistas sobre la importancia de la protec-
ción de las tortugas marinas. Proyectos de
conservación de tortugas marinas como
el cmt representan una fuerte intervención Maestras
gubernamental, científica e ideológica.

36
Revista de Ciencias Sociales

“Los cazadores viven en relaciones de complementarie- 3. Divisiones espaciales en Mazunte


dad con las especies de otros animales en su entorno, y no
particularmente cercanos a alguno de ellos, pero con un En esta sección, se hace un análisis de la
amplio conocimiento de los hábitos de todas las especies. forma en que la localidad se organizó es-
Objetivamente son depredadores, pero las relaciones de pacialmente para después explicar cómo
los cazadores con sus presas suelen ser una construcción la espacialidad se relaciona con la estruc-
cultural como de intercambio recíproco y cooperación en tura social local. El objetivo aquí, es de-
la producción mutua de la existencia del otro” (1994:52). mostrar cómo las relaciones conflictivas e
ideologías opuestas pueden influenciar el
El ecoturismo o turismo de naturaleza, que incluye turismo proceso de desarrollo urbano de una lo-
de observación de los animales, se ha mostrado preocupado calidad, e indirectamente amenazar pro-
por el desarrollo sostenible (Wearing y Ponting, 2005). Los yectos futuros de transformación de una
proyectos de conservación, por lo general, coordinados por comunidad que busca convertirse en un
gobiernos, organizaciones no gubernamentales (ong´s) o co- ejemplo de destino de ecoturismo.
munidades locales (López, 1995; Jervis y Freire, 1995; Bastidas
et al. 1995) han trabajado en camino opuesto al desarrollo La discusión de Appadurai sobre la pro-
económico (Honey, 1999) y han encontrado en este tipo de tu- ducción de la localidad es muy útil aquí.
rismo la posibilidad de relacionar la conservación ambiental y Su definición de la localidad está vincula-
el desarrollo local sostenible. Los recursos naturales (fauna y da a la del barrio. Nos señala que aunque
flora silvestres) son el principal atractivo para el ecoturismo o para la localidad es “fundamentalmente
turismo de naturaleza y la viabilidad de estas actividades de- relacional y contextual, que escalar o espa-
penden en parte de las iniciativas de conservación de estos cial” (1996:178), los barrios son “verdaderas
recursos (Butler, 2000). formas sociales existentes en que la loca-
lidad comprendida como una dimensión
Así, el concepto de ecoturismo está basado en la conservación o como valor, tiene forma variable” (Appa-
de recursos escasos y la utilización consciente de los recursos durai, 1996: 179). A partir de esta mirada,
renovables (Fennel y Weaver, 2005). Un análisis más acertado la localidad se entiende en términos feno-
acerca del ecoturismo incluiría también la noción de inclusión menológicos, algo que se construye men-
social y mantenimiento de un patrimonio cultural. De cualquier talmente y no un lugar real. El lugar en que
modo, el desarrollo del ecoturismo –así como de otras varian- efectivamente es el barrio. Usando esta
tes del turismo– está directamente relacionada con la globali- definición la localidad transforma en una
zación y los flujos de ideologías, capital y tecnología (Appadu- categoría volátil, que varía según la fuer-
rai, 1996:33). Para un sitio turístico como Mazunte, todos estos za del barrio: “La dimensión de contexto
aspectos están presentes de una manera muy evidente. Los si- generativo de los barrios es una cuestión
tios de turismo tienen un alto flujo de personas, representado importante ya que proporciona el ángulo
sobre todo por los turistas y los trabajadores migrantes (o de teórico sobre la relación entre las realida-
trabajadores temporales) (Levy y Lerch, 1991). Esta situación des locales y globales.” (Ibidem:184).
crea una disyuntiva entre lo local y global, o entre localidades
–como el resultado de una riqueza mucho mayor de turistas en Una localidad puede tener distintas formas
comparación con los residentes locales (Walsh, 2005), la dife- de relación con las redes externas, depen-
rencia de conocimiento cultural entre turistas y locales (Pania- diendo de cómo está consolidada la locali-
gua, 2002) y las distintas ideologías en interacción. dad y qué tan bien está establecida su red
de relaciones. Así, las localidades turísticas
La organización social de Mazunte se refleja en la forma en que son fluctuantes debido a su característica
la localidad se organizó espacialmente. Los conflictos sociales de “barrio”, que no puede, a veces, ser tan
existentes surgieron en el primer momento de contacto, en fuerte y conciso como es necesario para
1992, cuando Mazunte comenzó a recibir sus primeros visitan- darse cuenta de la localidad. Esta defini-
tes. Estos problemas persisten actualmente. El conflicto tiene ción es muy importante para entender Ma-
origen en el posicionamiento político antagónico que mantie- zunte. Mientras que el espacio es bien de-
nen los dos grupos en relación a las cuestiones de ecoturismo finido por una comprensión coherente de
y conservación ambiental. la localidad, tiene divisiones internas mar-

37
Cuadernos del Sur 29

cadas por características sociales y geográ- posee los más importantes sitios de anidación de México. Con
ficas. Muchas localidades pequeñas suelen la prohibición, se hizo necesario establecer normas ambienta-
ser homogéneas y estrechamente unidas, les que protegen el hábitat de las tortugas marinas –playas, la
como un solo barrio. Mazunte es diferente vegetación natural y los arrecifes de coral– de la degradación.
porque puede ser definida como un ba-
rrio fraccionado en dos mitades, una en su Estos códigos son impuestos por la Procuraduría Federal de
mayoría ocupados por los locales (los anti- Protección al Ambiente (Profepa) y el cmt, y han tenido un im-
guos residentes) y el otro por los extranje- pacto en el desarrollo turístico de Mazunte. Las áreas cercanas
ros (residentes más recientes). Este modelo a la playa no pueden tener construcciones de alta densidad y
social es muy común en localidades turís- una buena parte se ha transformado en una reserva natural
ticas como Mazunte. Hay diferentes con- municipal. Las áreas del interior tienen menos restricciones,
flictos sociales presentes en Mazunte entre lo que permite construcciones un poco más grandes. Hay una
estos dos grupos, sin embargo, la situación carretera del estado que corta a la localidad por la mitad. Fue
y posición de cada grupo vuelve estos con- construida en 1994 para facilitar el acceso de turistas a la loca-
flictos únicos, o al menos muy particulares lidad. Esta carretera se extiende paralelamente a la playa y de
a las localidades ecoturísticas pequeñas. hecho contribuye a la división espacial de Mazunte.

La división espacial del Mazunte actual La división del espacio en Mazunte ocurrió principalmente
es el resultado de dos fuerzas principales: después de la construcción de la carretera estatal y de la llega-
la conservación del medio ambiente y el da de turistas y nuevos residentes. Se divide la localidad en dos
desarrollo del ecoturismo. La localidad es mitades: una que está frente a la costa y la otra que se ubica al
el sitio del Centro Mexicano de la Tortuga interior. Esta división física ha contribuido a la división social
(cmt) y un punto de monitoreo importante en la localidad: el interior está ocupado principalmente por los
de tortugas marinas adultas. Desde finales primeros residentes, y la costa por los forasteros. Los prime-
de 1990, también se convirtió en un im- ros residentes son los que trabajaban en la caza de tortugas
portante destino de turismo, alternativo marinas y que hoy tienen cultivos al interior de la agencia mu-
al grande complejo de Huatulco –a 40 Km. nicipal. Ellos han vivido allí desde la fundación de la localidad
al sur– que fue desarrollado por el Fondo en 1955. La costa es la parte más turística de la localidad. Esta
Nacional de Turismo (Fonatur), la agencia parte está prácticamente cubierta por forasteros y extranjeros
nacional mexicana para la financiación y la que se trasladaron a la localidad después de haber cesado la
promoción del desarrollo turístico a gran caza de tortugas marinas en 1992.
escala. Huatulco es uno de los grandes
complejos turísticos desarrollados por Fo- El ecoturismo en Mazunte está directamente relacionado con
natur en la costa del Pacífico. Es una loca- el mar, la playa y los senderos naturales que atraviesan las co-
lidad predominantemente urbana con va- linas en la orilla del mar. La mayoría de las atracciones de la
rios hoteles de cinco estrellas de enorme localidad se encuentran en esta franja costera, entre la carre-
apariencia. Mazunte es una localidad más tera y el mar. La mayoría de hostales, pequeños hoteles, res-
rústica, que ofrece alojamiento más senci- taurantes y bares se encuentran en esta parte de la localidad.
llo, playas poco desarrolladas y un entorno Casi todos los extranjeros están vinculados a la prestación de
rural. Por esta característica, se convirtió en servicios para el turismo. Mazunte posee una asociación de
un destino turístico preferido para viajes prestadores de servicios, compuesta por todos los que ofrecen
sencillos a la costa del Pacífico de Oaxaca. servicios dirigidos a los turistas, sean hoteles, restaurantes, en-
La conservación ambiental de todo el tretenimiento o guías de turismo. Los residentes del interior,
municipio de Santa María Tonameca está en su mayoría, trabajan en la agricultura y en las actividades de
representada por las restricciones y re- albañilería. Pocos de ellos trabajan como prestadores de ser-
gulaciones establecidas por la Secretaría vicios. Algunos tienen servicios de alojamiento y restaurantes.
de Medio Ambiente y Recursos Naturales Los servicios ofrecidos en la parte interior de la localidad son
(Semarnat) en 1994, junto con la prohibi- más sencillos y sin lujos. De hecho, el camping es el más co-
ción de la caza de tortugas marinas. Toda múnmente ofrecido porque sólo requiere una infraestructura
la costa de Oaxaca es una importante área mínima. La playa es un espacio en sí mismo, separado del resto
de alimentación de las tortugas marinas y de la localidad. Es el lugar para los turistas. La playa es el lugar

38
Revista de Ciencias Sociales

de las palapas, un escenario bastante diferente del resto de la se construyeron más recientemente. Toda
localidad. Las palapas se mezclan con la arena, cocoteros y con esta sección de la localidad frente a Playa
la exuberante vista al mar. La playa y las palapas son los lugares Mermejita fue ocupada por los forasteros o
que los turistas prefieren cuando están de vacaciones. Todos los recién llegados, sean ciudadanos mexi-
los servicios se proporcionan para mantener cómodo al turis- canos o extranjeros. Muchos establecieron
ta. Desde la carretera hasta la costa, las calles son simples, sin albergues o comedores. La parte del lado
pavimento, pero hay una urbanización en forma de edificios, costero frente a la Playa Principal es más
servicios y atracciones, y contaminación visual y sonora. heterogéneo con frecuentadores foras-
teros y lugareños. Los residentes en esta
La mayoría de los locales no suelen utilizar la playa. Los niños y parte de la localidad son dueños de come-
adolescentes locales son frecuentes en la playa, sobre todo des- dores, hoteles, supermercados o estableci-
pués de las horas de clase. Los adultos mayores de 30 años que mientos de diversión para los turistas.
han vivido en Mazunte desde
antes del auge del ecoturismo,
no son usuarios frecuentes de la
playa o el mar. En el tiempo de
caza de tortugas marinas, nadie
usaba la playa debido al mal olor,
las aguas contaminadas de san-
gre y la amenaza representada
por los tiburones blancos. Mu-
chos nacidos en este tiempo cre-
cieron sin el hábito de nadar en
el mar o jugar en la playa. La vida
social en Mazunte se quedaba en
el interior, en el área de bosque
bajo los árboles, y a lo largo del
arroyo. Era una localidad rural en
lugar de una marítima. Esto ex-
plica por qué los turistas pasan
la mayor parte de su tiempo en
la playa mientras los residentes
de mayor edad prefieren la parte
interior de la localidad.

Los residentes locales que se


oponían al proceso de desarro-
llo turístico se aislaron hacia el interior, lejos de la costa, de los Punta Cometa es una península que se
turistas, y de toda la agitación que llegó a Mazunte, en la última adentra en el mar entre la Playa Principal y
década. Desde la carretera hacia el interior, las casas son más Playa Mermejita y marca el punto más me-
sencillas y el paisaje se vuelve más rural, con algunos cultivos, ridional de México. Punta Cometa se con-
orquídeas, graveras, y creaciones de animales. Esta zona de la serva como un santuario de la localidad y
localidad reproduce muchos aspectos de otras comunidades no se permite la urbanización del área, la
rurales en el estado de Oaxaca. Algunas mujeres usan huipil, el vivienda o acampamiento en esta parte.
vestido tradicional indígena, y la mayoría de los hombres atien- Punta Cometa, tiene una pequeña playa,
den sus tierras y animales. Pese a su sencillez, las casas son gran- desierta y rodeada de colinas. Unos cinco
des y amplias. Las calles no tienen pavimento y la mayoría de las diferentes senderos llevan a la playa y has-
casas vierten a la calle el agua que utilizan en sus hogares. ta la punta de la península, que es el mejor
lugar para observar la puesta del sol. Todas
Mirando hacia el diseño de la localidad, la división espacial de las tardes, los turistas van a pie hasta Punta
Mazunte es compleja. Por el lado de la costa, algunas calles Cometa para observar al sol hundirse en

39
Cuadernos del Sur 29

el océano. El lugar se convirtió en un lugar minio de grupos sociales específicos en cada espacio. Las áreas
místico y esotérico, después de que grupos marcadas como A se encuentran en las playas locales. Este es
de la nueva era comenzaron peregrinacio- el lugar donde están las palapas y donde los turistas pasan la
nes al lugar. Hoy en día, llevan a cabo ri- mayor parte de su tiempo. Las palapas están marcadas en el
tuales durante el equinoccio de primavera. mapa con pequeñas BB. Por la tarde, la mayoría de los lugare-
Punta Cometa es un santuario de la natu- ños siguen hasta la Playa Principal para pescar con línea. Algu-
raleza en Mazunte y dentro de la división nos otros que tienen barcos de pesca toman todas las tardes
espacial de la localidad, contribuyendo a para preparar sus embarcaciones y redes de pesca para salir al
la “elegancia” ecoturística de Mazunte. Hay mar. La relación de los ancianos con el mar siempre fue por la
guías que llevan a los turistas a este lugar, actividad económica que realizaban y no por el ocio.
para caminar y observar el paisaje
natural diferente.

Los flujos mundiales se consumen


a nivel local (Tsing, 2000). El ecotu-
rismo y la conservación fueron res-
ponsables por la introducción de
los diferentes aspectos culturales
e ideológicos, así como la división
espacial, en Mazunte. Los extran-
jeros, forasteros y turistas trajeron
nuevos credos y prácticas reli-
giosas. Las personas que migran
suelen traer consigo sus formas
culturales, religiones, costumbres,
creencias y prácticas sociales. La re-
verberación de estas nuevas prác-
ticas religiosas tiene que ver con el
tipo de turista que visita Mazunte.
La mayoría de los turistas son jó-
venes y provienen de los grandes
centros urbanos. La posibilidad
de experimentar una religiosidad
diferente en un contexto cultural
diferente es gratificante para ellos.
Estos eventos demuestran cómo el
flujo global de ideas distantes es
recreado localmente para dar cabi-
da a espacios de estas novedades. Figura 1: Mapa de Mazunte y sus divisiones espaciales, elaborado por el autor.

El siguiente mapa (Figura 1), explica la con- Los espacios B y C son las partes más antiguas de la localidad.
figuración actual de Mazunte y cómo cada Un pequeño arroyo solía cruzar la localidad en sentido al mar
espacio social se construyó. Este mapa es y fue alrededor de éste que se estableció por los primeros po-
una creación del autor basado en datos bladores el primer sitio de la localidad en 1956. Espacios B y C
demográficos obtenidos por encuestas y forman un valle, con un terreno plano. Este arroyo fue desvia-
entrevistas realizadas por un periodo de do hace años para alimentar el embalse de la localidad. Con la
cinco meses. Los espacios sociales fueron construcción de la carretera, los espacios B y C se dividieron.
divididos de acuerdo al tipo de actividad Con la llegada del turismo, el espacio B pasó a concentrar la
económica y la composición de sus resi- mayoría de los servicios al turismo. Fue en el espacio B que los
dentes. Aunque la composición en cada primeros extranjeros se asentaron. El cambio social interpues-
espacio es un tanto diversa, hay un predo- to por el ecoturismo ha estimulado a algunos a avanzar hacia

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Revista de Ciencias Sociales

el interior, ocupando más del espacio C. Hoy en día el espacio 4. Estructura de los grupos
C concentra los ranchos y pequeñas propiedades de los pri- y las relaciones
meros residentes. La Figura 3 muestra cómo este espacio es
más rural y simple. El cmt está en el lado este de la zona B, y fue Esta sección examina la organización so-
el primer lugar de la interacción importante entre lugareños y cial de Mazunte y su relación con la divi-
forasteros. Todo el personal del cmt era de la Ciudad de México sión física de la localidad. Mazunte cuenta
y de otros grandes centros urbanos de México. con determinados grupos sociales involu-
crados en el ecoturismo y la conservación.
El espacio D es el área de expansiones más reciente de la locali- El trabajo de campo, realizado entre di-
dad, presentando una topografía diferente, con las elevaciones ciembre de 2007 y Mayo de 2008 en toda
más altas y el terreno más accidentado. Dado que la mayoría la franja costera del municipio de Santa
de esta parte está compuesta por montes arduos, la ocupación María Tonameca (incluyendo entrevis-
se quedó dispersa hasta mediados de 1990. Los primeros habi- tas, encuestas y observación participante
tantes eran extranjeros que vinieron y construyeron sus casas, y directa en las localidades de Mazunte,
albergues y otros negocios. Hoy en día los residentes de esta Ventanilla, San Agustinillo y Escobilla) de-
área siguen siendo predominantemente forasteros. Las áreas mostró que proyectos de conservación de
de E son en su mayoría deshabitadas y con vegetación natural tortugas marinas –como el caso del CMT–
bastante protegida. Hay una reserva natural comunitaria en la tienden a atraer determinados actores
península de Punta Cometa. Nadie vive allí, no se pueden cons- interesados, requieren la contratación de
truir casas y no se puede acampar allí. Punta Cometa es el espa- profesionales capacitados y desarrollan
cio más importante de ecoturismo en Mazunte. Las otras áreas planos de trabajo específicos. La organi-
de E se utilizan para caminatas, mountain biking y escalada. zación social de Mazunte también está
estrechamente relacionada con el tipo de
A un costado de Mazunte está la localidad vecina de San Agus- turismo desarrollado en lo local y con los
tinillo. Esta localidad contribuye con servicios de hoteles y co- actores interesados.
medores y está separada de Mazunte por una colina. Es más
pequeño y apretado entre la ladera y el océano. La carretera Mazunte tiene dos principales grupos so-
corta a través de la parte inferior del cerro, dejando poco espa- ciales que pueden ser considerados ca-
cio para que crezca la localidad. Los residentes locales de San tegorías paralelas a las descritas por Elias
Agustinillo son más partidarios del desarrollo y de los ingresos. (1994): los establecidos y los forasteros. El
Quieren el dinero del turismo y por lo tanto son más receptivos grupo establecido se compone de las anti-
a los extranjeros en comparación con Mazunte. Esta posición guas familias que han vivido en la localidad
diferente ha hecho de San Agustinillo una localidad más ho- desde el inicio de la actividad de caza de
mogénea, donde los locales se mezclan con los forasteros en tortugas marinas en la década de 1950. La
el mismo espacio. San Agustinillo tiene una configuración más mayoría de los hombres trabajaban en el
urbanizada, donde los turistas encontrarán los mejores aloja- pasado directa o indirectamente en el co-
mientos con más infraestructura. Es el lugar para los turistas mercio de tortugas, y hoy ellos son dueños
yuppies que quieren un baño caliente en una bonita habita- de negocios, pescadores o agricultores.
ción con aire acondicionado al final del día, y sobre todo, una Los ancianos todavía se dedican a la pesca
buena vista del mar. y sólo algunos de los más jóvenes tienen
interés en esta actividad. Las generaciones
La homogeneidad de San Agustinillo permite una simplifi- más jóvenes tienen un mayor interés en la
cación de los espacios físicos. No hay divisiones de espacios prestación de servicios turísticos. Los resi-
entre forasteros y lugareños. Es un gran contraste con la diver- dentes mayores no continuaron sus estu-
sidad de espacios de Mazunte. La organización social de San dios después de cursar la escuela primaria.
Agustinillo fue más favorable a los extranjeros, que son bien Los más jóvenes tienen niveles más altos de
recibidos por los primeros pobladores, interesados en asocia- educación y todos los menores de 20 años
ciones comerciales. Por otro lado, San Agustinillo no ofrece nacieron en Mazunte. Las generaciones
alternativas ecoturísticas como Mazunte o Ventanilla, otra co- más jóvenes están hoy en día heredando
munidad vecina situada al norte, que es considerada ejemplo los negocios de sus padres. Casi todas las
de desarrollo comunitario del ecoturismo. familias establecidas tienen algún tipo de

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Cuadernos del Sur 29

negocio o alquilan un espacio para que los ficiente para comenzar una nueva vida a nivel local. Cuando
foráneos establezcan su propio negocio. llegaron, estos forasteros se convirtieron en empresarios, invir-
tiendo en turismo y servicios afines.
Los forasteros son los que llegaron después
de 1992, cuando el turismo estaba comen- El grupo de forasteros también incluye extranjeros. En Ma-
zando. La mayoría de ellos están bajo la zunte hay norteamericanos, franceses, ingleses e italianos
edad de 50 años y tienen hijos menores de que viven en la localidad. Administran restaurantes, cabañas
20 años. Los forasteros fueron de hecho los y otros servicios especializados. El origen de estos extranje-
primeros turistas en llegar y se establecie- ros está relacionado a las redes de turismo que existen entre
estas localidades y el mercado de turismo internacional. Con
el desarrollo del ecoturismo, cada localidad establece nuevas
conexiones con grupos específicos del mercado de turismo,
provenientes de diferentes partes del mundo. Agencias de tu-
rismo, empresarios e incluso los ecoturistas que han visitado
esas localidades en el pasado, contribuyen con la promoción
y el establecimiento de estos vínculos. El personal técnico de
coordinación del cmt se compone también de forasteros. Los
lugareños ocupan los niveles más bajos en la estructura orga-
nizativa del proyecto. Ellos trabajan en la limpieza, servicios
generales, mantenimiento, conducción, o como tortugueros.1

Mazunte se hizo conocida a través de los hippies extranjeros


que vivían en Zipolite, localizado a 20 kilómetros al este. La
mayoría de los hippies eran de los Estados Unidos y Canadá.
Además, Mazunte es promocionado en las guías de ecoturis-
mo, como Moon Handbook.2 La cmt se muestra en la guía de
ecoturismo “La Guía Verde”.3 El destino es todavía conocido
principalmente por jóvenes turistas de mochila. Los primeros
visitantes extranjeros en establecerse fueron los estadouni-
denses y los franco-canadienses. Es interesante conocer las
historias de vida de estos residentes extranjeros. Las razones
para ir a Mazunte son personales. Cada persona tenía una ra-
zón diferente para visitarla y establecerse. Sin embargo, una
razón principal unía a todos: querían vivir una vida simple,
lejos de los grandes centros urbanos, y en contacto directo
con la naturaleza.

Los pescadores dominan el grupo de lugareños, con la ten-


dencia a dominar las discusiones de las políticas locales. En el
grupo de forasteros, los empresarios forasteros –nuevos po-
bladores provenientes de la Ciudad de México y otros grandes
centros urbanos de México– son los más participativos en los
ron localmente. Casi todos tienen títulos debates de políticas locales. El ecoturismo y la conservación
universitarios y han pasado la mayor parte
de sus vidas en grandes centros urbanos
de la república mexicana, como Ciudad de
México, Guadalajara, Querétaro o Puebla.
1
Los tortugueros son los antiguos pescadores especializados en hallar nidos de tortu-
gas en la playa. Con la veda, ellos fueron contratados por el cmt para auxiliar en la lo-
Casi todos llegaron a la costa con el plan calización de los nidos en las playas. Una vez localizados los nidos, estos son recogi-
de establecer un pequeño negocio y vivir dos para áreas de incubación, protegiendo a las futuras crías de predadores naturales
y de las comunidades costeras que aún saquean nidos de huevos de tortuga.
una vida más sencilla y tranquila. Ellos son 3
Moon Handbook Oaxaca. By Bruce Whipperman. Avalon Books.
de clase media urbana con un ahorro su- 4
La Guía Verde, México, Guatemala y Belice. Michelin, Ediciones de Viaje.

42
Revista de Ciencias Sociales

en la localidad han reorganizado la estructura social y ha con- El gobierno municipal, a través del Agen-
tribuido a los cambios en las formas de compromiso social de te de Policía Municipal, un administrador
los actores interesados. Antes, la localidad vivió bajo una es- local, elegido por los residentes de Ma-
tructura administrativa específica e inflexible de una empresa zunte y San Agustinillo, (i) los propietarios
privada. Con la veda de la caza y el ecoturismo, los lugareños se de negocios (grupo de establecidos) que
convirtieron en actores con intereses y responsabilidades. Se administran pequeños comercios, tiendas
convirtieron en participantes en la política de los nuevos pro- de conveniencia, bares, hotelitos y otros
cesos tales como la aplicación del desarrollo del ecoturismo y negocios; (j) los profesores de la escuela
de los proyectos de conservación, la organización de la infraes- local, que son miembros del Sindicato de
tructura local y la transición entre los medios de subsistencia.
Ahora la localidad se relaciona directamente con el gobierno
federal, el gobierno del estado de Oaxaca, ong´s y otras orga-
nizaciones. De hecho, los residentes locales se convirtieron en:

“Ciudadanos capaces de formular sus propias necesidades


y participar en el establecimiento de prioridades y la ejecu-
ción de proyectos, sea de sistemas de desarrollo comunita-
rio, de salud y de vivienda, o de microcrédito para empre-
sas.” (Molyneux, 2008:783).

Utilizando el enfoque de analizar el proceso de participación


en el proceso de decisiones sobre las políticas de desarrollo
del ecoturismo y de conservación del medio ambiente, nos en-
contramos con una gran variedad de actores interesados. Este
universo más amplio de actores interesados nos ayuda a com-
prender las estructuras de poder dentro de esta localidad y a
describir las divisiones y rivalidades locales y el compromiso
con el ecoturismo.

En Mazunte y San Agustinillo, los principales actores intere-


sados son: (a) los ex trabajadores de comercio de tortugas
marinas que hoy en día tienen la profesión de pescadores
o de guías turísticos, (b) las familias establecidas (primeros
pobladores) que viven en el interior y tienen actividades
no relacionadas con el turismo, o indirectamente relaciona-
das; (c) los forasteros de otras partes de México, que se han
trasladado a San Agustinillo y Mazunte para trabajar con el
turismo o en actividades directamente relacionadas; (d) los
extranjeros que han adquirido la ciudadanía mexicana y aho-
ra administran negocios relacionados al turismo en Mazunte,
(e) de la Asociación prestadores de Servicio (proveedores de
servicios), que se compone de establecidos y forasteros y son
parte de una asociación local creada para organizar a los pro- profesores del estado de Oaxaca; y (k) las
veedores de servicios; (f ) el Centro Mexicano de la Tortuga, ong´s: Ecosolar, Bioplaneta y Sierra Negra,
como entidad del gobierno y que tiene poder de decisión en que han iniciado en diferentes momentos
materia de desarrollo en áreas consideradas cruciales para el proyectos y programas de fomento para
ciclo biológico de las tortugas (por ejemplo, playas, arrecifes el ecoturismo, proyectos ecológicos de
de coral, dunas de arena, vegetación de dunas, etc.); (g) los gestión de residuos y reciclaje, y el man-
locales miembros de la Asociación de Comuneros, que es la tenimiento del proyecto comunitario de
asociación encargada de pronunciarse sobre cualquier tema la fábrica de cosméticos.
relacionado con la tierra colectiva de Bienes comunales. (h)

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Cuadernos del Sur 29

La realidad de múltiples actores interesa- interesados sólo se convirtieron en parte de la red social des-
dos de Mazunte indica que cada uno de pués que la conservación ambiental y el desarrollo del ecotu-
estos grupos se ven afectados de alguna rismo fueron incluidos en los espacios políticos, económicos y
manera por los problemas originados por sociales. El cambio de una economía agraria a una economía
el desarrollo del ecoturismo y por la con- de prestación de servicios ha creado un nuevo motivo para
servación del medio ambiente. Por eso, to- ejercer la política local y su gobierno, con un mayor número
dos consideran que tienen algún derecho de decisiones participativas. También significa que los acon-
para contribuir con sus puntos de vista y tecimientos sociales que suceden a nivel local afectan a una
tienen la autoridad para resolver estos pro- gama más amplia de individuos. En Mazunte, antes de la veda,
blemas. Diferentes agendas y diferentes todas las familias trabajaban en la única actividad económica
discursos a menudo se enfrentan en la are- que existía a nivel local: la caza de tortugas marinas y el proce-
na social, espacio donde esos problemas samiento en la fábrica PIOSA. Las decisiones locales eran más
se discuten. No obstante, existen coinci- fáciles porque todos tenían el interés compartido en el ingreso
dencias de afiliación individual a diferentes de la caza de tortugas. Con el cambio a la economía de servi-
grupos. Esto no significa que los individuos cios (turismo), los intereses se dispersaron haciendo más difí-
miembros se mueven de un grupo a otro, cil para la localidad alcanzar un compromiso sobre cuestiones
sino que las identidades se pueden solapar distintas, como por ejemplo, la pavimentación de calles, ilumi-
en los grupos individuales. Por ejemplo, los nación pública, reforma de escuelas, ofrecimiento de activida-
miembros del personal técnico del proyec- des culturales a los niños, atracción de más turistas.
to de conservación de tortugas marinas
(las partes interesadas en ambas localida- Mazunte tiene frecuentes reuniones de asamblea de la loca-
des) también pertenecen al grupo de fo- lidad para discutir los planes presupuestarios y las obras pú-
rasteros. En Mazunte, como otro ejemplo, blicas y servicios. Estas reuniones suceden cuando hay una
algunos pescadores son también miem- demanda y son excelentes escenarios para observar y analizar
bros de la Asociación de Comuneros o de la negociación entre los actores interesados. El análisis aquí se
la Asociación de Prestadores de Servicio. basa en la observación directa de estas reuniones. La discusión
sobre la asignación de recursos para obras pública suele ser
Los actores interesados se definen dentro el tema más controvertido. Las reuniones más difíciles para
de un espacio temporal. Antes del ecotu- llegar a un acuerdo, son las que debaten los recursos obliga-
rismo y de la conservación, la organización torios asignados de la cabecera del municipio de Santa María
social local de Mazunte no incluía actores Tonameca para la Agencia Municipal de Mazunte, que incluye
interesados. Estas localidades no tenían también a San Agustinillo. Estas reuniones ocurren solamente
un foro abierto para debatir el proceso de una o dos veces al año, cuando la cabecera municipal asigna
políticas locales. Con el cambio en la si- los recursos que recibió del gobierno del estado de Oaxaca o
tuación jurídica –la elevación de Mazunte del gobierno federal. Al realizar la investigación, tuve la opor-
(San Agustinillo incluido) a condición de tunidad de observar una de estas reuniones, que ocurrió en
Agencia del Municipio de Santa María To- Mazunte el 14 de Marzo de 2008.
maneca) en 1992– los lugareños pudieron
finalmente participar activamente de los En esta reunión, el grupo de Prestadores de Servicio pidió que
procesos de decisión, por ejemplo, en la el recurso disponible se destinara a la pavimentación de las ca-
organización de la producción local y la lles que conducen a la playa, porque eso contribuiría para una
implantación de proyectos de investiga- mejora de la imagen y de la infraestructura de Mazunte. El mis-
ción (cmt) y otras iniciativas de desarrollo. mo grupo también defendió la importancia de la construcción
del paseo, con el paisajismo detrás de las palapas y a través del
Ninguno de los actores interesados, inclui- arroyo, para inhibir el depósito de residuos en ese lugar por los
dos las ong´s, los forasteros y extranjeros, propietarios de las palapas, y facilitar a los turistas y locales el
prestadores de servicios, empresas, comi- poder caminar de una calle a otra. Los maestros impugnaron
tés de fiesta y el proyecto de conservación la idea diciendo que el área era propiedad de la escuela y que
estaban presentes antes de este cambio el paseo no se podría construir allí y que el dinero se debería
político, social y jurídico que coincidió con utilizar para mejorar los edificios escolares. Los lugareños de la
la veda a la caza de tortugas. Estos actores parte del interior argumentaron que nunca se realizan inver-

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Revista de Ciencias Sociales

siones en su parte de la localidad (zona C) y que los que están Agraria, son bienes “inalienables, impres-
en la costa (zona B) siempre son los beneficiados. Los foraste- criptibles e inembargables”. Sin embargo,
ros recomendaron la utilización del dinero para la recolección los comuneros venden lotes para los fo-
de residuos y limpieza de la playa, y que la pavimentación de rasteros. El forastero obtiene un título de
las calles cambiaría las características de la localidad. usufructo, o sea, él tiene derecho a usar la
tierra, pero no tiene propiedad sobre ella.
En general, los forasteros están en contra de la urbanización de Es una situación jurídica compleja y coloca
Mazunte, mientras que los lugareños están a favor. Los foraste- diferentes aspectos en cuestión. Los luga-
ros quieren la naturaleza como parte de la localidad, mientras reños aprovechan la brecha en la ley agra-
que los lugareños quieren urbanización y, en especial, todas ria para hacer dinero vendiendo lotes. La
las calles pavimentadas. Los forasteros representan los mo- venta de lotes es una actividad lucrativa, y
vimientos sociales y ambientales que han surgido en barrios complementa el sueldo de las familias lo-
de clase media de grandes centros urbanos, y que tienen una cales, especialmente en bajas temporadas.
actitud de acuerdo con Castells “a menudo defensiva y reac- El turismo elevó el valor de los terrenos en
tiva, centrándose en la más estricta conservación de su espa- por lo menos unos 500% en el periodo de
cio y entorno inmediato” (Castells, 2004:66). Los forasteros han 1992 al 2007. Los forasteros aprovechan
transportado estas ideas a Mazunte, donde definitivamente la oferta de terrenos para establecerse. Al
entran en conflicto con los lugareños. dar acceso al forastero, el lugareño está
perdiendo su propio espacio y permitien-
Ecoturismo y conservación son elementos fundamentales para do que nuevas ideologías externas predo-
entender la organización social de Mazunte y San Agustinillo. minen sobre la localidad. Las playas están
Las dos actividades siempre dependieron de la implicación de en zona federal, y según el artículo 27 de
la comunidad para obtener éxito. Inmediatamente después la Constitución Federal, son propiedad del
que se decidió establecer el cmt en Mazunte, el gobierno fede- estado y no pueden ser vendidas. Pero hay
ral proporcionó recursos para ong´s y asociaciones comunita- concesiones federales existentes a luga-
rias para que desarrollaran proyectos y talleres para preparar reños para la utilización de turismo de las
a la comunidad para el turismo. El gran desafío en Mazunte y playas en Mazunte y San Agustinillo. Hasta
San Agustinillo siempre fue el de conseguir la adhesión de los eso se negocia con forasteros y extranjeros
primeros habitantes al ecoturismo y conservación. mediante la asociación informal con un lu-
gareño que posee una concesión federal.
De acuerdo con Jamal y Stronza, la “modernización ecológica, El lugareño ofrece la concesión y el foras-
la globalización y el ecoturismo son múltiples y comúnmente tero la inversión de recursos.
conflictivos discursos sobre desarrollo” y “llevan a cabo de ma-
nera paradójica, a través de la contestación y la negociación, La localidad va ampliándose y transfor-
con las tecnologías empleadas por el gobierno, las ideas de mando todos los antiguos espacios rurales
los académicos, y los intereses de la industria” (Jamal y Stron- en espacios urbanos, o por lo menos con
za, 2008:327). O sea, ecoturismo y proyectos de conservación, vocación para uso urbano. Si considerára-
cuando son introducidos en localidades como Mazunte y San mos que la conservación ambiental depen-
Agustinillo, causan fisión en la comunidad. La intensidad de la de de ambientes naturales con poca acción
fisión depende del nivel de participación de los habitantes lo- antrópica, esa especulación inmobiliaria
cales. Ese es el punto contencioso: los primeros habitantes de puede ser vista como un riesgo a la soste-
Mazunte aún resisten mucho esas actividades, esos discursos nibilidad del proyecto cmt y de las playas y
externos. Es justamente esa fisión que divide la localidad entre arrecifes de corales usado por las tortugas
lugareños y forasteros: los primeros se resisten mientras que como área de alimentación. Al turismo, la
los segundos están a favor. reorganización del espacio físico puede
significarle un cambio en la vocación de la
Cuando relacionamos la apropiación del espacio urbano con ciudad. Si hoy aún es una comunidad rural,
ecoturismo y conservación, nos enfrentamos con una situa- con buenos atractivos de ecoturismo y po-
ción de conflicto muy compleja. Mazunte, así como todo el sibilidad de conocer tortugas marinas en su
municipio de Santa María Tonameca está bajo la estructura de hábitat, de aquí a algunos años podrá per-
Bienes Comunales, que de acuerdo con el artículo 99 de la Ley der esos atractivos por la urbanización.

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Cuadernos del Sur 29

El rápido crecimiento del ecoturismo


y la búsqueda de lugares auténticos
por los ecoturistas han aumentado la
amenaza a los recursos naturales. La
introducción de actividades de ecotu-
rismo en áreas ambientalmente sensi-
bles debe considerar el mantenimien-
to de los recursos naturales y el uso de
estos recursos como atracciones, de lo
contrario el ecoturismo puede llevar a
la degradación o la inestabilidad en el
ecosistema local. Los turistas también
están dispuestos a buscar lugares con
calidad ambiental. No sólo el interés
en la fauna silvestre es lo que está en
juego sino también las condiciones
del medio ambiente que componen
su hábitat natural. Avila-Foucat y Eu-
genio-Martín explican:

“Desde el punto de vista ecoló-


gico, la calidad del medio am-
biente se refiere a la capacidad
de los ecosistemas en el apoyo
a las perturbaciones. Por ejem-
plo, la calidad del agua y/o la
calidad del aire son indicadores
comunes de calidad ambiental “
(Avila-Foucat y Eugenio-Martín, dos dificulta el proceso de toma de decisiones, especialmente
2007: 5). porque los dos principales grupos –forasteros y lugareños– se
orientan por ideologías muy distintas. La arena social en Ma-
De esta forma, la relación entre los acto- zunte es representada por: “espacios de poder performativo
res interesados influencia directamente el relacionales y situados encuentros entre turistas, residentes,
futuro de la localidad. El problema en Ma- ong y el sector público y privado” (Jamal y Stronza, 2008:317).
zunte fue la falta de planificación estraté-
gica para el turismo. En el proceso, la co- En este artículo se intentó hacer un análisis del impacto del
munidad, más precisamente los primeros ecoturismo y de la conservación en la organización socio-es-
residentes, no fueron incluidos en todos pacial de la agencia municipal de Mazunte. La validez de este
los aspectos relacionados al turismo y la tema está justamente en el fuerte impacto que el ecoturismo
conservación. y la conservación pueden tener en una pequeña localidad. La
introducción de esos elementos en la localidad aquí analizada
impuso alteraciones sociales, culturales, políticas y económi-
5. Consideraciones Finales cas a sus residentes. Mazunte fue por muchos años, escena-
rio de proyectos experimentales que buscaban elevar los ni-
Mazunte ha demostrado una historia bas- veles sociales y económicos locales y permitir que la antigua
tante dinámica, con cambios considera- comunidad extractiva pudiera transitar armoniosamente para
bles en un período relativamente corto. La una economía de prestación de servicios. Sin embargo, todos
capacidad de la localidad a reaccionar a los esos proyectos fueron introducidos por ong´s compuestas por
cambios internos y externos y hacer frente personas de grandes centros urbanos, que trajeron consigo
a los mecanismos de regulación es variada. fuertes ideologías ecologistas y poco tacto para lidiar con una
La existencia de diversos actores interesa- realidad muy distinta. La comunidad extractiva vivía bajo un

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Revista de Ciencias Sociales

protegido. Ocurrió un nuevo direccio-


namiento del consumo de tortugas:
ahora ellas son objeto de consumo
visual para turistas.

La naturaleza y la cultura se mezclan


en diferentes formas cuando el mar
y la playa se convierten en áreas de
recreo, las granjas y los jardines se
transforman en hogares, negocios o
lugares de ecoturismo. Los recursos
naturales dejan de ser fines de sub-
sistencia y se convierten en objeto
de conservación científica y mer-
cancía para los ecoturistas (Jamal y
Stronza 2008:324).

El nuevo periodo que empezó des-


pués de la veda hizo que Mazunte
fuera incluido en la economía en la
red mundial del turismo. Una vez que
llegó el turismo (así como las normas
de conservación), se creó una “intensi-
ficación de la interconexión mundial,
lo que sugiere un mundo lleno de mo-
vimiento y mezcla, de contacto y vín-
culos, y de interacción e intercambio
cultural persistentes” (Rosaldo y Inda,
régimen de trabajo intenso, coordinado por una empresa par- 2002:2). Estas localidades pasaron a conec-
ticular, gestionada por un empresario extranjero que nunca tarse a través de una economía mundial y
aparecía en el local. La función de los residentes era la de cazar empezaron a compartir sus propias dife-
tortugas, procesar sus productos y exportar la producción. No rencias, ahora como mercancías (commo-
existía una organización social que pudiera ser asemejada a la dities). Estas localidades comenzaron a
de una comunidad. Pues se dice que Mazunte y San Agusti- experimentar un “flujo cultural de capital,
nillo eran juntas un entrepuesto comercial con el objetivo de personas, mercancías, imágenes e ideolo-
exportar productos de tortugas para el mercado mexicano e gías” (Rosaldo y Inda, 2002:2).
internacional.
Entrar en el mundo globalizado significa
La transición de un entrepuesto comercial, donde la tortuga que la localidad se amplía: ahora esta loca-
era la principal fuente de renta, para una economía de presta- lidad, en representación del local, han am-
ción de servicios, donde la tortuga es protegida y conservada pliado sus relaciones sociales a las prácticas
como un atractivo ecológico, fue muy forzada y causó secuelas. sociales y eventos más distantes (Giddens,
Los primeros habitantes se sienten despojados de su pasado. 1990). Con el turismo, las relaciones loca-
De hecho la nueva localidad turística representa una verdade- les se extienden a personas extranjeras. El
ra ruptura con el pasado agrario extractivo. intercambio de identidades sociales y cul-
turales y las ideologías entre los turistas y
La introducción de conceptos relacionados con la conserva- residentes locales amplía el espectro social
ción ambiental alteró justamente la base de la economía local de la localidad: la vida social ya no se limita
que era extractiva. Y su recurso extractivo primordial –la tor- a lo que sucede en la localidad, pero está
tuga– pasó por una transformación de valor. Dejó de ser un influenciada por estas nuevas ideas.
recurso de subsistencia de base extractiva y pasó a ser un bien

47
Cuadernos del Sur 29

“La polaridad de la identidad local-contra-


global es ahora igualmente evidente en
todo el mundo. Esta polaridad es gene-
rada por los sistemas nacionales y la in-
tegración internacional que requieren la
centralización, la movilidad y los grupos
de interés especializados supralocales.”
(Hornborg, 2005: 206).

Así, de todas las transformaciones que la


localidad ha pasado, podemos considerar
que se convirtieron en fronteras turísticas
(tourist borderzones) (Bruner, 2005), lu-
gares en los que el local y el global se en-
cuentran, conviven e interactúan. Los re-
sidentes locales se reúnen con los turistas
por el tiempo que están presentes e incor-
poran a su rutina mucho de lo que apren-
dieron con este intercambio después que
los visitantes se van. Hay mucho de un ca-
rácter pre formativo aquí. La frontera turís-
tica (borderzone) es el lugar donde la loca-
lidad se reúne con lo global, representado
aquí por los turistas y todo el equipaje que
estos aportan.

Para concluir, la organización socio-espa-


cial de Mazunte es un reflejo directo de la
influencia de los discursos de desarrollo
ecoturístico y de conservación ambiental
y de su efectiva implementación en la lo-
calidad. La asociación de los actores inte-
resados ocurrió para lidiar con todas las
transformaciones que pasaban localmente,
pero también para garantizar que los inte-
reses de los diferentes grupos fueran debi-
damente atendidos. Aún hoy, el gran pro-
blema en Mazunte es justamente la falta
de integración de los primeros residentes
a los proyecto ambiental cmt y a los otros
proyectos de desarrollo sustentable exis-
tentes. Es importante destacar que la falta
de integración no resulta sólo de la pasivi-
Despachadora de vísceras

dad por parte de la coordinación de esos


proyectos, sino también de la resistencia
que los primeros residentes tienen en invo-
lucrarse con los proyectos. La resistencia es
una forma de protesta contra la interven-
ción forzada de la modernización ecológi-
ca, representada aquí por el ecoturismo y la
conservación de tortugas marinas.

48
Revista de Ciencias Sociales

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49
50
Cuadernos del Sur 29

Fotografías incluidas en este artículo: Eleuterio Xagaat


Revista de Ciencias Sociales

La Unidad Productora de Materias Primas


Forestales (UPMPF) de Santa Catarina
Ixtepeji, Ixtlán, Oaxaca: una forma de
gobernabilidad local
Judith Arely García Avendaño*

I. Introducción
La upmpf de Santa Cata-

L
a presente investigación tiene como propósito demos-
trar que la Unidad Productora de Materias Primas
rina Ixtepeji, representa
Forestales (upmpf ) de Santa Catarina Ixtepeji, Ixtlán, re- una forma de gobernabi-
presenta una forma de gobernabilidad local en pro del desa- lidad local en pro del de-
rrollo social y económico de la comunidad. Se argumenta que
el éxito de esta empresa se debe en gran medida al arraigo de sarrollo rural. El éxito de
sus estructuras político-sociales y a sus formas de organización esta empresa se debe en
tradicionales. gran medida al arraigo
En el artículo se describe brevemente el contexto histórico, so- de sus estructuras políti-
cial y cultural, y la organización política de esta comunidad. Para co-sociales y la forma de
ello, se apoya en estudios antropológicos e históricos, fuentes
orales y en la experiencia de la autora, dado que sus raíces ma-
organización tradicional
ternas provienen de este pueblo. Así también, se cita la teoría propia del pueblo. Dicha
de la comunalidad desarrollada por intelectuales serranos. empresa forestal comuni-
Se aborda también el tema de la Unidad Productora de Mate-
taria ha diversificado las
rias Primas Forestales (upmpf ) de Santa Catarina Ixtepeji como fuentes de ingreso de los
una forma de gobernabilidad local. Para ello, se hace alusión a ciudadanos del munici-
los principales teóricos del término. De igual manera, se men-
pio, generando empleos y
controlado el proceso de
migración, dando como
* Pasante de la licenciatura en Relaciones Internacionales por la Universidad
del Mar, Campus Huatulco, Oaxaca. En el verano de 2009 realizó prácticas resultado un mayor gra-
profesionales en el Centro de Apoyo a la Mujer Indígena Purépecha uarhi,
Michoacán y en el Instituto Nacional de Migración, Delegación local de Santa
do de cohesión social.
Cruz Huatulco, Oaxaca. Ha participado como activista de Amnistía Interna-
cional desde el año 2008. Correo: superjudly18@gmail.com

51
Cuadernos del Sur 29

cionan los antecedentes de la operación pio está integrado por la cabecera municipal de Santa Catarina
forestal, la organización comunitaria de la Ixtepeji y cuatro agencias municipales: Tierra Colorada, Yuvila,
empresa, las actividades, la planeación y el El Punto y San Pedro Nexicho. Además, según Inegi, cuenta
manejo forestal que lleva a cabo. Estos ele- con veintiún localidades: la Parada (el Punto), las Ánimas, el Ce-
mentos permiten evaluar los logros y desa- rezal, el Estudiante (Tierra Colorada), la Cumbre, Loma Grande,
fíos que enfrenta la upmpf en la actualidad. Xia Ixtepeji, la Nueva Esperanza, el Cebollal, Vicente, Rosa Blan-
ca, Xielave, el Manzanal (Tierra Colorada), El Manzanal, Cruz de
Vaneli, Yovaneli, Cañada de León, la Hacienda, el Calvario, Sali-
II. Santa Catarina Ixtepeji: da a la Capilla y Linda Vista (el Pasajuego).
cosmovisión de un pueblo zapoteca

José María Bradomín señala que Ixtepeji 2.2. Contexto histórico


significa “frente al peñasco o derrumba-
dero”, y se compone de “ixtli”, cara o faz y En la historia de Oaxaca, Santa Catarina Ixtepeji se ubicó entre
“tepexitl”, peñasco o derrumbadero (Brado- los primeros asentamientos feudatarios del imperio Zapoteca.1
mín, 1992:92). Por su parte, el antropólogo Como señala el historiador José A. Gay (1982:44), los zapotecas
Michael Kearney, confirma que el término tenían por feudatarios a los señores de Ixtepeji, Teococuilco,
zapoteca para el poblado original, que es- Teotitlán y Miahuatlán.
taba situado en un llano en la parte inferior
del pueblo actual, es Latzi yela (llano de la- Se dice que la fundación de Ixtepeji se debió a la migración
guna), nombre que todavía se emplea para de 30 a 40 familias desde el área actual de Yólox, y que ocu-
referirse a él (Kearney, 1971:4). rrió con probabilidad entre los años 650 y 700 de nuestra
era (Pérez García, 1998: 169). Antes de la conquista, “Ixtepeji
La cosmovisión de este pueblo serrano se el viejo” se ubicaba en el actual San Pedro Nexicho, agencia
basa en la comunalidad, fundamentada en municipal del Ixtepeji; tenía una reducida población y ha sido
la solidaridad y armonía, dado que para caracterizado como el centro vacío de una comunidad disper-
los habitantes, lo más importante es con- sa (Guerrero, 2005: 18). Fue hasta 1565 cuando se estableció
servar la paz y el orden en la comunidad, oficialmente el lugar del pueblo en el sitio en el que está ahora
y se caracteriza por su unidad e integridad (Kearney, 1971: 43).
respecto a su toma de decisiones. Asimis-
mo, el respeto a sus creencias y tradicio- En el siglo xvi, en los inicios de la época de la colonización, los
nes es parte fundamental de su cultura. Es españoles congregaron a indígenas de los alrededores de la
decir, Santa Catarina Ixtepeji, al igual que Sierra Juárez en Ixtepeji para explotar las minas de oro y plata
los otros pueblos de la Sierra Juárez, basa que se encontraban cerca de Ixtepeji. En el valle zapoteca y
sus estructuras sociales y políticas en el en las mixtecas altas, habían esparcidos algunos que desea-
colectivismo. Basado en lo anteriormente ban oro y bienestar más que glorias militares. Después, en el
expuesto, se argumenta que su empresa periodo del siglo xvii y xviii, Ixtepeji formó parte del ducado de
comunitaria funciona de manera eficiente Atlixco, pero según reporta Kearney (1971: 43) poco es lo que
gracias al cumplimiento cabal de los traba- se sabe de este periodo.
jos comunitarios, considerados como un
deber de los buenos ciudadanos. Posteriormente, con el inicio de la Revolución Mexicana, el
pueblo sufrió un ataque con cañones y armas menores por los
militares y voluntarios de los pueblos vecinos, y muchos de los
2.1 Ubicación geográfica varones fueron forzados a entrar al ejército y enviados al nor-
te a combatir. Aunado a esto, sufrieron el saqueo de sus casas
El municipio de Santa Catarina Ixtepeji en búsqueda de tesoros escondidos por parte de los pueblos
pertenece al Distrito de Ixtlán de Juárez, de los alrededores, quienes terminaron expulsando del pue-
ubicado en la región de la Sierra Norte del
estado de Oaxaca. Ocupa el 0.22% de la
superficie de la entidad y el 80.6% de su te- 1
Un poco después se erigió un segundo trono zapoteca en Tehuantepec, unido al de
rritorio se conforma de bosques. El munici- Teotzapotlán por la sangre y la amistad (Gay, 1982:44).

52
Revista de Ciencias Sociales

blo a la población que quedaba. Después de que estos años (14.95%) en el secundario y 139 habitantes
de guerra constante se terminaran en 1921, los sobrevivientes (18.07%) en el terciario, con 12 habitantes
pudieron regresar y el pueblo volvió a poblarse. Estos aconte- (1.56%) no especificado (Consejo Munici-
cimientos trajeron como consecuencia trastornos económicos pal de Desarrollo Sustentable de Santa Ca-
y sociales en la población (Ibídem: 6) Además, ocasionó que se tarina Ixtepeji, 2008-2010).
viera socavado su desarrollo económico y cultural en compa-
ración con su rival tradicional: Ixtlán de Juárez. Santa Catarina Ixtepeji es un municipio
con un grado de desarrollo medio alto
Esta situación fue agudizada por el hecho de que la
nueva carretera abierta o principal de la Sierra Norte
construida en 1930 dejó de lado a Ixtepeji. Por estas
razones es que hasta la actualidad existe un resen-
timiento entre Ixtepeji e Ixtlán, que se refleja en su
competencia por alcanzar el desarrollo y progreso
económico (Idem).

La historiadora Margarita Dalton hace mención a di-


cha rivalidad, notando que Ixtepeji “siempre había
peleado por ser la cabecera del Distrito de Ixtlán y
que dicha competencia entre ambos pueblos impri-
mió su carácter en muchos de los acontecimientos
que sucedieron durante la etapa revolucionaria de
1911 a 1920”. La autora describe con detalle las ba-
tallas de la etapa revolucionaria entre los dos grupos,
uno liderado por Ixtepeji y otro por Ixtlán (Dalton,
2004: 223-225).

2.3. Contexto socioeconómico

El municipio de Santa Catarina Ixtepeji cuenta una


población de 2,480 habitantes de los cuales 1,195
son hombres y 1,285 mujeres, de acuerdo al Prontua-
rio de Información Geográfica Municipal de los Esta-
dos Unidos Mexicanos.

A lo largo del tiempo, Ixtepeji se caracterizó por ser


un pueblo de campesinos, quienes en su mayoría se
dedicaban al cultivo del maíz, frijol y otros productos
básicos de la dieta mesoamericana rural. Casi toda
la producción se daba a un nivel de subsistencia y
los pobladores obtenían otros ingresos mediante actividades según el Consejo Nacional de Población
secundarias, como la compra-venta y el transporte del café y (conapo, 2003), referido a cuatro estratos:
otros productos de las cercanías; haciendo carbón; dedicándo- bajo, medio bajo, medio alto y alto. Su eje
se a la carpintería o a la albañilería; atendiendo pequeñas tien- económico está basado en el desarrollo
das; y curando o dedicándose a la brujería (Kearney, 1971:7). del sector primario, el cual incluye todas
las actividades donde los recursos natura-
Actualmente, la Población Económicamente Activa (pea) repre- les se aprovechan, ya sea para alimento o
senta el 42.94% del total de la población y los sectores eco- para generar materias primas. Entre ellas
nómicos se encuentran distribuidos de la siguiente manera: encontramos la agricultura, la explotación
503 personas (65.40%) en el sector primario; 115 habitantes forestal, la ganadería, la minería y la pesca.

53
Cuadernos del Sur 29

Este autor menciona que la co-


munalicracia es diferente de
democracia. “La comunalicracia
implica la disolución de cual-
quier posible sociedad política
en la sociedad civil. La represen-
tación es temporal y obligatoria,
por lo mismo no permite la es-
pecialización ni lo oficioso que
conduce a la hegemonía del po-
der y su concentración en pocas
personas” (Martínez, 2003:50).

Según la opinión de Floriberto


Díaz (2007), destacado escritor
mixe, cualquier comunidad in-
dígena tiene los siguientes ele-
mentos: “un espacio territorial,
demarcado y definido por la
posesión; una historia común,
que circula de boca en boca y
de una generación a otra; una
variante de la lengua del pue-
blo, a partir de la cual identifi-
camos nuestro idioma común;
una organización que define
lo político, cultural, social, civil,
En la actualidad, las principales activida- económico, religioso; un sistema comunitario de procuración
des económicas de la comunidad son la y administración de la justicia”. Se puede resaltar que los fun-
producción forestal maderable, el apro- damentos de la comunalidad son: el territorio comunal, la au-
vechamiento de recursos forestales no toridad comunal, el trabajo comunal y la fiesta comunal. De
maderables, la agricultura de básicos y la igual manera, se deben puntualizar los valores de la comuna-
ganadería, que se complementan con acti- lidad: el servicio; lo propio, lo criollo, lo nuestro; la gracia y la
vidades como la floricultura, la acuacultura armonía (Guerrero, 2005:199).
y la extracción de leña. Además, algunas
familias se encargan de ofrecer servicios En el caso de Ixtepeji, existe una comunalicracia basada en
de ecoturismo y alimentación para los tu- la comunalidad (en el bien común), donde la toma de deci-
ristas (Fonseca, 2005:7). siones debe ser aprobada por el Consejo o Asamblea de Ciu-
dadanos, la cual atiende los asuntos de carácter comunitario.
2.4. Contexto social y cultural Por otro lado, la Asamblea de Comuneros toma las decisiones
relacionadas con las empresas comunitarias. La estructura y el
Santa Catarina Ixtepeji se caracteriza por funcionamiento del sistema de gobierno local, donde las auto-
la conservación de sus estructuras político- ridades se eligen con base en normas y procedimientos elec-
sociales y formas de organización tradicio- torales tradicionales, son pieza fundamental para la existencia
nales, lo cual ha permitido la existencia de de gobernabilidad.
gobernabilidad a nivel local. Jaime Martí-
nez Luna, destacado autor de Guelatao de La premisa central de esta investigación es que el buen funcio-
Juárez, describe la forma de gobierno que namiento de la upmpf es una muestra de gobernabilidad local
rige en dicha zona, a la que se refiere como en pro del desarrollo rural sostenible. La gobernabilidad se re-
“comunalicracia”. fiere a un estado de equilibrio, una propiedad, una cualidad
que nos indica el “grado de gobierno” que se ejerce en una so-

54
Revista de Ciencias Sociales

ciedad. Es conveniente hacer mención de los elementos que En el caso de la UPMPF, el tequio permite
componen la gobernabilidad, según dicho autor: la legitimi- al Comisariado convocar a los comuneros,
dad, la estabilidad y la eficiencia (Camou, 2007: 7). Los cuales, hombres mayores de 16 años, para reali-
en la cosmovisión zapoteca serrana de Ixtepeji son reflejados zar trabajo colectivo en beneficio de la co-
en la comunalicracia. munidad y del bosque. El tequio se aplica
como medida de conservación ambiental
La Unidad Productora de Materia Prima Forestal (upmpf ) ha sido y se centra en actividades como: limpie-
un proyecto ejemplar basado en el sistema político propio de za de brechas limítrofes, limpieza de bre-
la comunidad. En Ixtepeji, la participación ciudadana es funda- chas y caminos, reforestación, control de
mental para resolver las dificultades que enfrenta la empresa y incendios, y control de plagas, entre otras
trata de resolver asuntos de interés común de manera consen- (Castellanos, 2009).
suada en la Asamblea de Comuneros.

La autoridad comunal se basa en el sistema de cargos, donde III. Unidad Productora de Materia Prima
los derechos y obligaciones de los ciudadanos se encuentran Forestal (UPMPF) de Santa Catarina
establecidos en su Estatuto Comunal. Dentro de sus deberes se Ixtepeji, Ixtlán de Juárez, Oaxaca
encuentra cumplir con los cargos que le asigne el pueblo para
poder conservar sus derechos como ciudadano ixtepejano. En 3.1. Contexto histórico
el sistema de cargos, cada comunero es nombrado de acuerdo
a su edad, experiencia y calidad moral para servir en cargos La explotación forestal en el Estado de
públicos, lo cual, es una obligación no remunerada. Oaxaca comenzó en la década de los
años cincuenta cuando, por decreto pre-
En el caso de la upmpf, la deliberación respecto a la toma de sidencial, se concesionaron por veinticin-
decisiones se lleva a cabo en la Asamblea de Comuneros, ór- co años los bosques de comunidades za-
gano supremo donde se toman las decisiones respecto a la potecas, chinantecas y mixes de la Sierra
organización y funcionalidad de la empresa. El Comisariado Norte a Fábricas de Papel Tuxtepec (Fa-
de Bienes Comunales se conforma por un presidente, un se- patux). Durante los primeros veinte años,
cretario y un tesorero, con sus respectivos suplentes, además la extracción fue semiclandestina, bajo el
de un consejo de vigilancia que se integra por un presidente y concepto de “ordenación” del bosque y
dos secretarios, que cuentan también con sus suplentes. Estos con acuerdos con los comisariados de bie-
cargos tienen una duración de tres años y son elegidos en la nes comunales de cada municipio fores-
Asamblea General de Comuneros, la máxima autoridad en la tal. Por esta extracción, la compañía pagó
comunidad (Castellanos, 2009). mínimos derechos de monte, que fueron
depositados a nombre de las comunida-
Retomando al multicitado autor, Jaime Martínez Luna, “la co- des en el Fondo Nacional para el Fomento
munalidad es el pensamiento y la acción de la vida comunita- Industrial (Nigh y Rodríguez, 1995:132).
ria. Es el resultado de la apropiación social de la tierra y de los
códigos de relación que se deciden por medio de la comunali- Lo notable es que la deforestación en la
cracia”. La comunalicracia es una forma de organización social Sierra Norte ha ido “pareja a la ocurrida en
legendaria que nos ayuda a entender e interpretar la forma de el resto del Estado de Oaxaca, el cual tenía,
ser de las comunidades indígenas. “Su significado es el poder en 1956, una superficie forestal que ocupa-
de la comunidad, es decir, el poder por medio de la asamblea” ba el 89% de su territorio y, en 1985, sólo
(Martínez, 2003:51). el 31%.” Es importante destacar que el 80%
de las zonas donde Fapatux realizó extrac-
Es preciso notar que lo que permite el funcionamiento y per- ción forestal, tienen pendientes del 20 al
manencia de las sociedades comunales es la Asamblea Gene- 60%, y que los programas de reforestación
ral, el máximo órgano de poder en el que participan todos, realizados no llegaron a cubrir siquiera el
directa o indirectamente, que es entonces, la base de dicho sis- 1% del bosque talado (Ibidem:133).
tema. Cabe resaltar, que la participación ciudadana se refuerza
con el tequio, el trabajo colectivo que sus integrantes tienen Ante esta problemática, en 1983 Santa
como un deber en su comunidad. Catarina Ixtepeji decidió fundar la upmpf a

55
Cuadernos del Sur 29

iniciativa de la Asamblea General de Co- un organismo público descentralizado cuyo objetivo es desa-
muneros para aprovechar los recursos de rrollar, favorecer e impulsar las actividades productivas, de
la comunidad de manera industrial. Por conservación y restauración en materia forestal, así como par-
estas fechas, terminó la concesión de “Fá- ticipar en la formulación de los planes, programas y en la apli-
bricas de Papeleras Tuxtepec”, y para que cación de la política de desarrollo forestal sustentable. Estos
no se volviera a concesionar los bosques, apoyos se otorgan a través del Programa de Desarrollo Forestal
decidieron crear su empresa comunitaria Comunitario (procymaf ) y proárbol, los cuales han ampliado la
(Castellanos, 2009). infraestructura de la empresa para su desarrollo y crecimiento
(conafor, 2009).
A decir de Mario Santiago Castellanos, ac-
tual comisariado de bienes comunales, el El Programa de Desarrollo Forestal Comunitario (procymaf )
financiamiento necesario para emprender está destinado a los ejidos, comunidades y asociaciones que
la empresa lo obtuvieron de los ingresos se formen, principalmente por indígenas. Con este programa,
de los derechos de monte que pagaban se busca fortalecer los esquemas comunitarios de buen ma-
anteriormente las “Fábricas de Papeleras nejo forestal y contribuir a que los dueños y poseedores de
Tuxtepec” y de una aportación inicial de esos recursos forestales incrementen sus alternativas de in-
ciento cincuenta pesos con la que con- greso derivadas de esta actividad. De igual manera, proárbol es
tribuyeron cada uno de los comuneros. el principal programa federal de apoyo al sector forestal que
Cabe destacar que los trabajos de limpia, ordena en un solo esquema el otorgamiento de estímulos a
marqueo, corte, etc., los realizaron los co- los poseedores y propietarios de terrenos para realizar accio-
muneros como tequios con la finalidad de nes encaminadas a proteger, conservar, restaurar y aprovechar
ahorrar costos. de manera sustentable los recursos en bosques, selvas y zonas
áridas de México (Ibídem).
Posteriormente, en 1985 los Pueblos Man-
comunados de Santiago Textitlán, San La experiencia de la ucefo y la experiencia posterior de Ixtepeji
Pedro El Alto, San Miguel Aloapam y San- con la upmpf indica que “reintegrar en un solo proyecto agrosil-
ta Catarina Ixtepeji decidieron formar la vícola, ecológicamente orientado, con base en el manejo del
Unión de Comunidades y Ejidos Foresta- medio natural y adecuando las formas productivas hoy anta-
les de Oaxaca (ucefo), con la finalidad de gónicas, sería la única alternativa viable para el desarrollo sos-
obtener asesoría y capacitación técnica tenible de los grupos indios que viven la zona boscosa en la
para el manejo forestal. No obstante, en Sierra Juárez” (Nigh y Rodríguez, 1995: 142).
1989, Santa Catarina Ixtepeji se separó de
la ucefo por conflictos internos y determi- Lo anterior refleja el hecho de que Ixtepeji se ha aprovechado
nó suspender sus aprovechamientos fo- de las coyunturas históricas recientes para convertirse de una
restales (Fonseca, 2007: 8). comunidad rentista, lo que fue hasta la década de los ochen-
ta la realidad dominante de la Sierra Norte, a una comunidad
En 1993, Ixtepeji se integró al Programa de forestal, que maneja sus propios bosques. El manejo forestal
Manejo Forestal que promueve la Comi- comunitario es entonces un modelo de desarrollo rural soste-
sión Nacional Forestal (conafor) y decidió nible que demuestra el dinamismo de dicha comunidad zapo-
trabajar de manera independiente, con- teca que si bien conserva su cultura y formas de organización
tratando los servicios técnicos del direc- politica-social propias, ha vivido cambio importantes. Dichos
tor técnico de la ucefo, el Ingeniero Elfego cambios han promovido una forma de manejo forestal comu-
Chávez. En la actualidad, el manejo forestal nitario propio, en el marco de la comunalicracia.
de la upmpf se encuentra bajo su dirección.
Su función dentro de la organización es in- No obstante, el manejo forestal comunitario enfrenta una serie
dependiente del organigrama general de de problemáticas, entre las que destacan el insuficiente apoyo
la comunidad. financiero; la ausencia de transferencia tecnológica; la falta de
asesoría técnica y científica, y el desconocimiento de los sis-
Las principales fuentes de financiamiento temas de comunicación e información sobre la conservación
de la upmpf incluyen los apoyos otorgados ambiental.
por la Comisión Nacional Forestal (conafor),

56
Revista de Ciencias Sociales

Además de estas dificultades, las instituciones comunitarias de la Federación con fecha 13 de julio de
enfrentan una problemática mayor, que es la falta de conoci- 1964, se titula a favor de la comunidad de
miento sobre los nuevos instrumentos y mecanismos ambien- Santa Catarina Ixtepeji, una superficie de
tales, siendo uno de ellos la certificación ambiental. Los bos- terreno comunal que abarca una extensión
ques de Ixtepeji son certificados bajo los principios y criterios de 21,038.90 hectáreas, de las 20,874.58
del Consejo de Manejo Forestal.2 La comunidad invierte parte son terrenos de diversa calidad que pue-
de su capital en esta certificación voluntaria, con un costo con- den destinarse a usos agrícolas, forestales y
siderable. Sin embargo, existe una falta de conciencia social en pecuarios, y 181.32 hectáreas constituyen
el mercado nacional al adquirir un producto certificado, sobre la zona urbana del poblado (Estatuto Co-
las implicaciones del mismo, ya que, los consumidores com- munal de la Comunidad de Santa Catarina
pran cualquier mueble, sin saber si es o no una madera obteni- Ixtepeji, Ixtlán, Oaxaca, 1994).
da de una forma ambientalmente responsable.
De igual manera, el artículo 58º del esta-
La upmpf también enfrenta problemas en cuanto a los incenti- tuto establece que las tierras comunales
vos y programas de apoyo que beneficien el aprovechamiento serán respetadas por todos los comuneros
forestal. En este sentido, la certificación forestal representa una de acuerdo con lo que especifica la Reso-
barrera a la producción y a la comercialización para los peque- lución Presidencial y con fundamento en
ños productores que cuentan con escasos recursos de capital. los artículos 2º y 13º del mismo Estatuto,
y que por su uso y destino se dividen de
la siguiente forma: tierras para el asenta-
3.2. Contexto jurídico-político miento humano, tierras parceladas y tie-
rras de uso y reserva común. Del mismo
La upmpf “Santa Catarina Ixtepeji”, está legalmente constituida modo, el artículo 63º y 64º del referido Es-
como empresa comunal bajo los términos de la Ley Federal de tatuto establecen que: “las tierras de uso
Reforma Agraria (upmpf, 2009). El
carácter jurídico de la upmpf se
relaciona con el carácter jurídico
de la tenencia de tierra del mu-
nicipio. El artículo 2º del Estatuto
Comunal de Santa Catarina Ixte-
peji, Ixtlán, Oaxaca, el cual me-
diante la Resolución Presiden-
cial publicada en el Diario Oficial

2
Existen dos tipos de certificación dentro
del Consejo de Manejo Forestal (fsc, por
sus siglas en inglés): Certificado de buen
manejo forestal (cmf ) y Certificado de
cadena de custodia (ccc). El primero, “in-
volucra la auditoría de las actividades de
las empresas madereras para verificar que
los bosques estén siendo manejados se-
gún los estándares sociales, ambientales y
económicos establecidos por el Consejo
de Manejo Forestal”. El segundo involucra
“la evaluación de la línea de producción,
desde el árbol hasta la elaboración del
artículo final, para verificar que la madera
utilizada proviene de un bosque certifica-
do. Aunque un fabricante puede producir
productos de madera certificada y no
certificada, únicamente los artículos certi-
ficados con la cadena de custodia pueden
llevar el logotipo del Consejo de Manejo
Forestal”.

57
Cuadernos del Sur 29

común constituyen el sustento económico En el caso de la upmpf de Santa Catarina Ixtepeji, las tierras de
para el presente y futuro de la comunidad uso común son aprovechadas en pro del desarrollo de la co-
y comprenden aquellas tierras que no es- munidad, y la decisión del uso de estas tierras se toma en la
tán destinadas al asentamiento humano Asamblea de Comuneros. Este órgano es la base del sistema
ni a las parceladas. Las tierras de reserva organizativo de la empresa comunitaria, el cual ha permitido
común constituyen las áreas de los mantos crear una cohesión social bajo el esquema de comunalidad.
acuíferos, aspectos forestales en peligro de
extinción, así como las áreas con recursos La forma de gobierno democrático que se ejerce en Santa
no maderables” (Estatuto Comunal de la Catarina Ixtepeji no está basada en el sistema de partidos po-
Comunidad de Santa Catarina Ixtepeji, Ixt- líticos competitivos, sino en instituciones políticas y sociales
lán, Oaxaca, 1994). propias, lo que acarrea ventajas y desventajas en la adminis-
tración de la propiedad común del bosque. Aquí, existe una
De acuerdo a la perspectiva de los ciuda- relación de cooperación que se basa en la tenencia y la ad-
danos de Ixtepeji, “la tierra es de quien la ministración de tierra comunal, lo cual fortalece la organiza-
trabaja”, y el derecho al uso
de la tierra en el municipio
se obtiene por nacimiento, o
por matrimonio con alguien
de la comunidad. La Asam-
blea de Comuneros es quien
determina respecto a lo que
por herencia le corresponde
a cada comunero basándose
en los usos y costumbres de
la comunidad (Estatuto Co-
munal de la Comunidad de
Santa Catarina Ixtepeji, Ixtlán,
Oaxaca, 1994).

Es menester tomar en cuen-


ta la opinión de David Barton
Bray, profesor en el Departa-
mento de la Tierra y Medio
Ambiente de la Universidad
Internacional de Florida y
miembro del Consejo de la
Fundación de Desarrollo Eco-
lógico, en Cambridge, una ong
que trabaja en la conserva-
ción comunitaria en México y
América Central. En su libro “La experien- ción comunitaria y los modelos políticos y sociales propios
cia de las Comunidades forestales en Méxi- que se refuerzan con los mecanismos de inclusión, como la
co”, señaló lo siguiente: “La devolución de Asamblea de Comuneros, donde se toman la mayor parte de
tierras forestales públicas y privadas a las las decisiones sobre los recursos del bosque.
comunidades locales con regímenes de
recursos de propiedad común y tenencia
segura pueden crear equidad económica, 3.3. Organización comunitaria de la empresa forestal
paz social, democratización del poder y un
mejor manejo de los ecosistemas foresta- El esquema de organización de la upmpf es de manera horizon-
les” (Bray, 2007:422). tal. La Asamblea General de Comuneros, la máxima autoridad,
está apoyado por el Consejo Comunal, y por el Comisariado de

58
Revista de Ciencias Sociales

Bienes Comunales. Este último esta auxiliado por el Consejo de y para venderla en trozos, ya que estos úl-
Vigilancia. Como parte del esquema tenemos también a la Co- timos son considerados desechos porque
ordinación de la upmpf, que se integra por un Administrador, un tienen muchos nudos, y son vendidos a
Jefe de Monte y un Jefe de Industria; como órganos auxiliares Fabricas de Papeleras Tuxtepec. Además, la
de la Coordinación se encuentra la Dirección Técnica Forestal y upmpf cuenta con un vivero forestal, el cual
los Servicios de Contabilidad. tiene la finalidad garantizar el cumplimien-
to del compromiso de reforestación que
Por su parte, la Asamblea de Comuneros está conformada por tiene la empresa cada año, en el que se
707 comuneros activos y 1021 comuneros pasivos que se en- plantan entre 23,000 y 25,000 árboles.
cuentran registrados en el padrón de comuneros (Castellanos,
2009). Dicho dato nos indica que se cuenta con una pequeña
población de comuneros activos, ya que de acuerdo a sus usos IV. Logros y desafíos de la upmpf de
y costumbres, si uno no cumple con las obligaciones como ciu- Santa Catarina Ixtepeji, Ixtlán de
dadano, puede perder sus derechos, con el resultado que uno Juárez, Oaxaca
deja de ser comunero activo y pasa a ser comunero pasivo.
La comunidad de Santa Catarina Ixtepeji
La Unidad Productora de Materia Prima Forestal (upmpf ) está no escapa del esquema de globalización
integrada por un coordinador, que siempre es un comunero generalizado. No obstante, gracias a la soli-
nombrado por la Asamblea de Comuneros, quien a su vez es dez de sus instituciones socio-políticas pro-
apoyado por el responsable de la Dirección Técnica Forestal, y pias, conserva su organización comunitaria.
por un contador, quien se encarga de los asuntos administrati- Además, el éxito de esta empresa forestal
vos de la empresa. A su vez, el coordinador tiene a su cargo tres comunal refleja la existencia de una gober-
áreas: la administración de la unidad, el jefe de monte y el jefe nabilidad local, basado en los elementos de
de industria (Castellanos, 2009). la legitimidad, estabilidad y eficacia.

La UPMPF cuenta aproximadamente con 100 empleados, de Así también, se argumenta que la upmpf ha
los cuales 27 trabajan en el aserradero, 52 empleados direc- servido como factor de atenuación del pro-
tamente en el área de monte y 12 en el área administrativa; 4 ceso migratorio. Aquí es importante notar
dirigentes (el coordinador, el administrador, el jefe de monte que los ciudadanos de Ixtepeji se emplean
y el jefe de industria); un contador; dos documentadores (uno en trabajos propios de las empresas comu-
en el área de monte y uno en el aserradero); y 2 trabajadores nitarias (la upmpf, la resinadora, la purifica-
en el vivero. La Dirección Técnica de la empresa se encuentra dora de agua y la empresa de ecoturismo),
bajo la dirección del Ingeniero Elfego Chávez González, quien las cuales han creado una forma de autoe-
tiene a su cargo aproximadamente 80 trabajadores, los cuales mpleo para los jefes de familia.
están en el marqueo y los demás en la limpia y el diagnóstico
de plagas, así como tres técnicos auxiliares (González, 2009). El proyecto de la upmpf ha sido determinan-
te para estabilizar la migración nacional e
Los encargados de elaborar los mecanismos de información del internacional, pues los jefes de familia al
aprovechamiento forestal son el contador y los administrativos, tener una fuente de empleo en su pueblo
quienes presentan informes mensuales de las actividades al prefieren quedarse a trabajar en el bosque.
gobierno municipal. El balance lo presenta el contador junto Se estima que el 5% de los comuneros han
con el coordinador y administrador, y los jefes de monte y de in- emigrado fuera del pueblo en los últimos
dustria. En la Asamblea de Comuneros se plantean los proyec- años, ya que se han mantenido activos
tos y ahí se decide qué porcentaje se destina a los mismos y qué más de 500 comuneros de los 707, y los de-
parte se designa al reparto entre los comuneros. Las utilidades más son los comuneros mayores, es decir,
que genera la empresa comunal se reparten al fin de la anuali- las personas mayores de 60 años (Comisa-
dad que abarca del 1º de julio al 30 de junio (Castellanos, 2009). riado de Bienes Comunales, 2010).

A decir del Comisariado de Bienes Comunales, las actividades Esto lo notan también los propios comu-
que realiza la empresa se basan en el aprovechamiento ma- neros puesto que, ellos consideran que los
derable o la producción de madera en rollo para hacer tablas comuneros son la base del sistema de or-

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Cuadernos del Sur 29

ganización de la upmpf. Un comunero que Uno de los factores que inciden en el crecimiento y desarrollo
emigra a otra parte del Estado o del país de la upmpf es el adecuado manejo forestal, dado que se sujeta
pasa a ser comunero pasivo. Lo anterior a las normas y programas ambientales establecidos por el go-
significa que al estar ausente, no puede bierno federal. Cabe señalar que en el año 2002, la upmpf obtuvo
participar en los acuerdos que se deciden una mención honorífica en la categoría de Manejo Sustentable
en la Asamblea de Comuneros. Como se de la Montaña del Premio Nacional al Mérito Forestal que otor-
dice “ser ciudadano no significa ser comu- ga la Comisión Nacional Forestal (conafor) a fin de reconocer y
nero”, por lo que sólo los comuneros acti- estimular la participación social en la promoción del desarrollo
vos son quienes toman las decisiones de forestal sustentable. El diploma lo recibió el presidente munici-
los asuntos relativos a la empresa y acce- pal en turno, Eustorgio Santiago Acevedo (conafor, 2006).
den a las utilidades que genera (Margarito
Avendaño, comunero de la zona, 2010). A decir del Comisariado de Bienes Comunales, las medidas
que aplican para que la empresa tenga un manejo sustentable
La lista de los comuneros que emigran se se basa principalmente en cumplir con varias certificaciones
compensa con los nuevos integrantes que ambientales. En el caso de la Certificación Smart Wood, para la
adquieren su titularidad, puesto que las cual del 2001 a la fecha se llevan a cabo auditorias técnicas, los
personas que cumplen 16 años ya pueden obliga a cumplir con las condiciones que les pide el organismo.
solicitar su inscripción, siempre y cuando Además, se lleva a cabo la reforestación cada año hacia finales
estén al corriente con sus tequios, asisten- de junio o principios de julio a través de tequios que realizan
cia a las asambleas y las demás obligacio- los 707 comuneros activos, quienes son los que reciben utili-
nes. Así también, los comuneros que cum- dades de la empresa. Se ocupan por ejemplo cincuenta en la
plen 60 años pasan a formar parte de la limpia cada fin de semana en una jornada de trabajo de 8 de
categoría de comuneros mayores. Lo cual, la mañana a 4 de la tarde, y el Consejo de Vigilancia se encarga
genera que se mantenga estable la pobla- de vigilar que los trabajos se lleven a cabo (Castellanos, 2009).
ción de comuneros.3
No obstante, uno de los principales desafíos que enfrenta la
empresa es en cuanto a la continuidad de los proyectos y el
3
La lista de comuneros se actualiza cada tres años, lo que desempeño laboral, debido a los continuos cambios en el sis-
equivale al ejercicio del Comisariado de Bienes Comunales. tema de cargos. De acuerdo al Estatuto Comunal, los que ocu-
pan los cargos de Comisariado, Consejo de Vigilancia y Coordi-
nadores no pueden durar más de tres años. Esto genera que,
en el cambio entre un periodo de servicio y otro, se dé una
etapa de relajamiento que afecta directamente el proceso pro-
ductivo de la empresa, ya que se pierde tiempo mientras las
nuevas autoridades aprenden la operación y el funcionamien-
to de la empresa.

Además, se puede decir que existe un desconocimiento de la


importancia del manejo forestal como una práctica de con-
servación ambiental y falta financiamiento para el desarrollo
de la estructura productiva de la empresa. En este sentido,
los pobladores consideran que se debería invertir más en el
crecimiento de la empresa que en repartir las utilidades entre
los comuneros. Las utilidades que la upmpf provee a los comu-
neros son destinadas para gastos del hogar, vivienda, salud y
del campo.
Blanco y negro

A pesar de los referidos desafíos que enfrenta la empresa, esta


comunidad indígena tiene un adecuado manejo de los bos-
ques y la upmpf beneficia el desarrollo rural sostenible. El éxito
de esta empresa forestal se debe en mayor medida a las es-

60
Revista de Ciencias Sociales

tructuras político-sociales pro-


pias de la comunidad, así como
al eficiente funcionamiento de
los órganos que las conforman.

V. Consideraciones finales

Dentro del organigrama gene-


ral de Santa Catarina Ixtepeji, se
puede observar que el Comisa-
riado de Bienes Comunales diri-
ge, aparte de la Unidad Produc-
tora de Materia Prima Forestal la
industrializadora y envasadora
del agua blanca, la resinado-
ra y la empresa de ecoturismo.
En esta investigación nos enfo-
camos a su estudio como una
forma de gobernabilidad local
basada en el principio de uni-
dad y en el respeto a las formas
tradicionales serranas de orga-
nización social y política.

De acuerdo a las encuestas rea-


lizadas a los pobladores de esta comunidad y desde el punto los comuneros. Además, es muy importan-
de vista de la organización comunitaria, el aprovechamiento te buscar la capacitación y asesoría espe-
forestal se ha dado de manera sostenible gracias a las medidas cializada para el manejo de los bosques.
de conservación ambiental y las prácticas como el tequio. Esta
característica tradicional de la organización comunal forma En suma, las principales problemáticas que
parte de las obligaciones ciudadanas. Por tanto, permite que enfrenta la comunidad serrana de Ixtepeji
los trabajos comunitarios se encaminen a la conservación de respecto al fomento del manejo forestal
sus bosques. estriban en el financiamiento insuficiente,
falta de transferencia tecnológica, asisten-
La práctica comunitaria tradicional del tequio ha permitido cia técnica y científica, así como el desco-
una buena coordinación y ahorro en los costos de producción, nocimiento del funcionamiento y utilidad
así como una constante supervisión del funcionamiento y ope- de los mismos. Además, existe una falta de
ratividad de la empresa. Asimismo, se habla de un impacto po- conciencia social sobre la importancia de
sitivo en la economía familiar de los comuneros de Ixtepeji; de la conservación de los bosques.
acuerdo a 100 encuestas realizadas, el 68% de la población se
ha visto beneficiada en su economía familiar. Sin embargo, nos atrevemos a decir que a
pesar de estas problemáticas, Ixtepeji ha
Aunado a lo anterior, la presencia de programas de desarro- logrado un aprovechamiento sostenible
llo forestal sostenible en el ámbito federal ha beneficiado a la de sus recursos forestales, que se debe en
upmpf en cuanto a inversiones en infraestructura, obteniendo mayor medida a la existencia de estruc-
equipamiento como son grúas, tractores, una aserradora y una turas sociales y políticas propias que ha
estufa de secado. No obstante, el aserradero tiene deficiencias posibilitado la gobernabilidad, y la cons-
por el desgaste del tiempo, y actualmente se está buscando fi- trucción de un orden social a favor del de-
nanciamiento para automatizar los talleres de carpintería, con sarrollo rural sostenible.
la finalidad de aumentar sus ganancias y así beneficiar más a

61
Cuadernos del Sur 29

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62
Revista de Ciencias Sociales

La molienda

63
Fotografías incluidas en este artículo: Jorge Santiago

64
Cuadernos del Sur 29
Revista de Ciencias Sociales

Oaxaca 2006: alianzas y rupturas en la


clase política
Isidoro Yescas Martínez *

A
unque en el imaginario colectivo persiste la convicción El proyecto se propone re-
de que el conflicto sociopolítico que Oaxaca vivió en el
2006 fue resultado de un mal gobierno y de la acumu- visar y analizar el papel
lación de agravios a diversos sectores de la sociedad civil, lo que jugado por líderes parti-
sociológicamente no debe perderse de vista es que para una
cabal comprensión de este fenómeno es indispensable buscar
distas y parlamentarios,
explicaciones que trasciendan lo meramente coyuntural. funcionarios públicos y
ex gobernadores en el
Varios autores, incluyendo el que esto escribe, han analizado
este movimiento a partir del comportamiento del gremio ma- conflicto político-social
gisterial, de las organizaciones no gubernamentales y de la del año 2006 en Oaxaca.
appo, así como de sus liderazgos, expresados lo mismo a nivel
A través de la consulta de
individual que de corrientes políticas, sin perder de vista, por
supuesto, a sus aliados y adversarios. Se ha hecho mucho én- fuentes hemerográficas y
fasis en estos estudios, en el carácter autoritario y represivo del documentales, y median-
régimen como un elemento detonador del conflicto así como te entrevistas con dirigen-
en la sistemática violación de los derechos constitucionales y
humanos por parte del gobierno del estado. tes partidistas, ex dipu-
tados locales, federales y
Sin embargo, a pesar de su papel protagónico en el desarrollo
del conflicto, hasta la fecha poco o nada se ha escrito sobre el
líderes de organizaciones
papel de las iglesias, especialmente la católica; y lo mismo ha sociales, la investiga-
ocurrido con los empresarios, los medios de información , la ción tiene como objetivo
guerrilla y la clase política.
principal reconstruir el
proceso para analizar el
* Maestro en Sociología. Investigador titular del Instituto de Investigaciones comportamiento de todos
Sociológicas de la uabjo (iisuabjo) desde 1980. Profesor Perfil promep y cate-
drático de la licenciatura en Ciencias Sociales del iisuabjo. Es autor y coautor estos actores y los factores
de las siguientes publicaciones: “Política y Poder en Oaxaca” (1991); “La que incidieron en la per-
insurgencia magisterial en Oaxaca” (2006); “Educación, Sindicalismo y Go-
bernabilidad en Oaxaca” (2006); “Movimiento Popular y Crisis de Goberna- manencia de Ulises Ruiz
bilidad en Oaxaca” (2007) y “2006: Elecciones Federales en México” (2007).
Correo: isidoroyescas@yahoo.com.mx en la gubernatura.

65
Cuadernos del Sur 29

Es precisamente sobre el papel que juega trajo consigo, casi de inmediato, el rompimiento con el dio-
esa clase política a nivel local y nacional, el dorismo y la instauración de un gobierno unipersonal y mar-
tema de este texto. A través de la descrip- cadamente autoritario. Como todo régimen priista, el de dca
ción y análisis de las alianzas y rupturas de también se caracterizó por su autoritarismo, pero combinado
partidos, líderes políticos y parlamentarios, con un pluralismo limitado y respeto a las reglas escritas y no
gobernantes y factores reales de poder, es escritas del sistema político mexicano. Murat, en cambio, mo-
como se pretende ubicar el origen de la dificó radicalmente estas reglas al enfrentarse abiertamente al
crisis política y en esas mismas relaciones grupo del exgobernador, socavar la credibilidad en las institu-
encontrar los factores que definieron la ciones políticas y sociales, romper con el equilibrio de poderes
permanencia de Ulises Ruiz como gober- y “asegurar” la gobernabilidad de Oaxaca a través de la coopta-
nador de Oaxaca. ción y corrupción de dirigentes sindicales, partidistas, sociales
y empresariales.

El ascenso del madracismo El choque entre el exgobernador dca y su sucesor, tuvo diver-
sos episodios y manifestaciones públicas, pero sin duda fueron
El año de 1998 no solamente fue un año dos los sucesos que evidenciaron que los proyectos de Murat y
electoral y de una nueva contienda inter- Carrasco eran antagónicos y hasta cierto punto irreconciliables
na del priismo oaxaqueño para definir a su en el corto plazo: primero, la elección en el 2001 del presiden-
candidato a la gubernatura, sino el punto te municipal de la ciudad de Oaxaca y, segundo, la elección a
de inflexión y ruptura de la clase política. principios del 2002 del presidente del cen del pri. A lo anterior
Este hecho propiciaría reacomodos po- se sumarían los reiterados intentos de Murat, vía la dirigencia
líticos en la estructura de poder local en estatal del pri y sus diputados federales, para expulsar a Diódo-
beneficio de un nuevo grupo identificado ro Carrasco de este partido.
abiertamente con el político tabasqueño
Roberto Madrazo, que en el año 2001 sería Para la contienda municipal, dca habría pactado con la diri-
electo Presidente del cen del pri y en el 2005 gencia nacional del Partido Convergencia Democrática (luego
candidato a la Presidencia de la República. Partido Convergencia) para que uno de sus más cercanos exco-
laboradores en el gobierno de Oaxaca, Gabino Cué Monteagu-
En efecto, si seis años antes el gobernador do, renunciara al pri y contendiera por la presidencia municipal
Heladio Ramírez López había logrado con- de la ciudad capital bajo las siglas del pcd.
sensar la candidatura del senador Diódoro
Carrasco Altamirano (dca) para la guberna- Con este objetivo, dca se alió con el ex gobernador interino,
tura con el apoyo del presidente Carlos Sa- Jesús Martínez Álvarez (1984-1986), quien se había separado
linas de Gortari, en ésta ocasión no ocurrió del pri en el sexenio muratista y para estos momentos forma-
así ante el febril activismo y las presiones ba parte de la dirigencia nacional del Partido Convergencia
del senador José Murat Cassab para impe- Democrática. Jesús Martínez Álvarez, además, era miembro
dir que el gobernador dca dejara como su distinguido de un grupo político-empresarial conocido como
sucesor al diputado federal José Antonio Grupo Noticias, que edita el diario del mismo nombre, sin duda
Estefan Garfias. Bajo estas condiciones, y el de mayor circulación e influencia en la ciudad de Oaxaca.
con una clase política priista polarizada
en dos bloques y con riesgos de ruptura Con el apoyo de este diario, Gabino Cué se enfrentó al can-
interna, el presidente Ernesto Zedillo ter- didato del pri (y de Murat), Javier Villacaña, ganó la elección y
minaría por designar a José Murat como casi de inmediato empezó a construir su candidatura para la
el candidato a la gubernatura de Oaxaca. gubernatura, proyecto en el cual lo siguió acompañando el pc
Meses después, al concluir su mandato, y el periódico Noticias. Y para el año 2004 una coalición electo-
dca se incorporó al gabinete presidencial, ral integrada por el pc, el prd y el pan postulaba a Cué como su
primero como Subsecretario y luego como candidato a gobernador.
Secretario de Gobernación.
En la elección del presidente del cen del pri, realizada en el año
El arribo de Murat a la gubernatura para 2002, Murat le apostó al ex gobernador de Tabasco, Roberto
el período comprendido de 1998 al 2004 Madrazo, mientras que Diódoro Carrasco y su grupo se incli-

66
Revista de Ciencias Sociales

De esta manera, y como parte del posicio-


namiento del madracismo a nivel nacional,
los políticos más cercanos a sus afectos
personales empezaron a ser promovidos
como candidatos a cargos de elección po-
pular a nivel municipal, estatal y federal.
Fue así como su viejo amigo y operador
electoral, Ulises Ruiz Ortiz, obtendría la se-
naduría por Oaxaca en el 2003 y luego, en
el 2004, la candidatura para la gubernatura.

Con un proyecto transexenal de estas di-


mensiones, a Murat no le costó mucho
trabajo desafiar el poder presidencial ni al
gobierno federal que en varias ocasiones
intentó auditar el ejercicio de recursos fe-
derales aplicado a programas sociales y
que en el año 2004 sumaban aproximada-
mente 48 mil millones de pesos.1

A través de una controversia constitucio-


Fiesta del caldo en San Andrés Zautla

nal, y movilizaciones y pronunciamien-


tos públicos a nivel nacional de parte del
Congreso local y de organismos empresa-
riales y priistas, el gobierno de Murat se
enfrentó al presidente Vicente Fox a quien
acusó de pretender violar la soberanía del
estado. Con esta ofensiva evitó por un
tiempo que el gobierno federal auditara a
su administración.

A grandes rasgos estos fueron los principa-


les hechos que configuraron el escenario
naron por Beatriz Paredes Rangel. Y ambos tomaron otra vez que antecedió a la elección de gobernador
a Oaxaca como su laboratorio, con la diferencia de que la alta del 2004, sin duda, una de las mas com-
votación registrada en ésta entidad y en Tabasco (la quinta petidas y costosas que ha tenido Oaxaca, y
parte de la votación nacional) resultarían determinantes para en donde con una diferencia de 35 mil 338
el triunfo de Madrazo. votos, el priista Ulises Ruiz se alzó con un
cuestionado triunfo que, para ser recono-
No menos importante en el resultado global de la elección fue cido, debió pasar finalmente por la revisión
la alianza establecida entonces con la guía moral del snte, Elba del Tribunal Electoral del Poder Judicial de
Esther Gordillo, propuesta como Secretaria General, y quien la Federación. No obstante, entre los sim-
abonó a la causa madracista el voto corporativo del gremio patizantes de Gabino Cué permaneció la
magisterial. convicción de que solo mediante una elec-
ción de Estado el pri había conservado la
Una vez que Madrazo fue ungido como presidente del cen del gubernatura.2
pri,lo que siguió fue un proceso intenso de afianzamiento del
liderazgo de Roberto Madrazo para proyectarlo como aspiran-
te a la candidatura para la Presidencia de la República y el pro- 1
Noticias, noviembre 1 de 2006.
2
Véase Yescas Martínez, Isidoro, “Continuidad y alternancia
gresivo desplazamiento de Gordillo del círculo madracista. política en Oaxaca”, entrevista Humanidades, No.3, no-
viembre de 2005, pp.109-119.

67
Cuadernos del Sur 29

Con ese déficit de legitimidad, Ulises Ruiz El alineamiento de este diario con un proyecto político-parti-
tomó posesión de su cargo el primero de dista opuesto al binomio Murat-Ulises se constituiría, al final de
diciembre del 2004 prometiendo “un nue- cuentas, en uno de los factores que llevarían al gobierno mura-
vo pacto social” entre la sociedad y el go- tista a ordenar la ocupación de las bodegas del diario, retirarle
bierno. Se dijo portador de “un proyecto la publicidad oficial y a boicotear toda su publicidad comercial,
incluyente y legítimo donde todo cabe, en un abierto intento para forzar al cierre de la empresa, postu-
menos los sectarismos y las visiones inme- ra que luego secundaría el gobierno de Ruiz al otorgarle todas
diatistas de grupo.” Llamó a sus opositores a las facilidades a la croc para que presuntos trabajadores sindi-
superar “la pasión electoral” porque, subra- calizados de dicha empresa obstruyeran y luego ocuparan por
yó, “Oaxaca es mucho mas que querellas y tiempo indefinido sus instalaciones.
contiendas, es mucho más que coyuntura”.3
Otro fue el trato con las fracciones parlamentarias del pan y del
Sin embargo, este posicionamiento públi- prd a nivel estatal, en donde el nuevo gobierno procuró tender
co, aparentemente conciliador y unitario, puentes permanentes de comunicación y negociación políti-
ca. Conservó de esta mane-
ra una accidentada relación
institucional que le garanti-
zó mantener el control del
congreso local y romper con
la alianza establecida en los
comicios del 2004 entre es-
tos dos partidos y el Partido
Convergencia.

Por otro lado, no dejó de lla-


mar la atención que casi des-
de el inicio de su sexenio, y
pese a tener un gabinete in-
tegrado fundamentalmente
por muratistas, el gobierno
de uro empezó a chocar con
su antecesor no solamente
por diferencias en los esti-
los de gobernar sino por la
evidente pretensión del ex
gobernador de implantar un
maximato.

Bajo estas condiciones, prác-


ticamente desde el inicio de
no se tradujo en un proceso de reconci- su mandato Ulises Ruiz se vio obligado a tomar distancia de
liación política con su principal adversario Murat y al mismo tiempo acotar sus privilegios personales de
político, Gabino Cué, tampoco con el Par- ex gobernador, así como su poder e influencia en el aparato
tido Convergencia ni mucho menos con gubernamental y en la estructura partidista.
el diario Noticias, que mantuvo su postura
crítica frente a los actos de gobierno de En ese sentido se orientó su decisión tomada en noviembre del
José Murat y no dejó de poner en duda la 2005 para remover de sus cargos al director general del ieepo,
legitimidad de su sucesor. Froylán Cruz Toledo; al Secretario de Salud, Juan Díaz Pimentel,
y a la titular de la Coordinación del Transporte (cotran), Aurora
López Acevedo, todos destacados muratistas.
3
El Imparcial, diciembre 2 de 2004.

68
Revista de Ciencias Sociales

Los desacuerdos que ambos políticos madracistas tuvieron en Madrazo y Ulises Ruiz– sino un solo candi-
el proceso interno del pri para proponer y designar a los candi- dato para la Presidencia de la República:
datos a diputados federales y en la acción penal ejercida por el Felipe Calderón Hinojosa, del Partido Ac-
gobierno de uro en contra de la ex Coordinadora del Transpor- ción Nacional.
te, Aurora López Acevedo, terminarían por distanciarlos aún
más, al punto de que para el mes de mayo del 2006 ya era un
secreto a voces que las relaciones entre los dos políticos ma- El conflicto y sus actores políticos
dracistas se habían roto.4
Es un hecho, entonces, y así lo hemos es-
Pero otra alianza estratégica tejida por Roberto Madrazo tres bozado en la primera parte de este ensayo,
años atrás también ya se enfilaba a la ruptura: para el mes de que cuando estalló el conflicto magisterial
septiembre del 2005 Elba Esther Gordillo debió renunciar a la en Oaxaca en el mes de mayo, el gobierno
Secretaría General del cen del pri, luego que un grupo de di- de uro ya tenía adversarios políticos a nivel
putados federales de Oaxaca, todos afines al gobernador José nacional y local que no solamente alimen-
Murat, solicitaran en ese mismo mes su expulsión ante la Comi- taron una fuerte y amplia corriente de opi-
sión de Justicia Partidaria. Aunque para el mes de noviembre nión pública en su contra sino que busca-
ya el dictamen estaba listo, fue hasta el mes de julio del 2006 ron sus propios conductos a nivel federal
cuando la citada Comisión formalizó su expulsión. En el mismo y local para procurar su desconocimiento
dictamen la citada Comisión dio curso a las solicitudes de re- como gobernador.
nuncia al PRI de los oaxaqueños Diódoro Carrasco Altamirano
e Irma Piñeiro Arias.5 A nivel federal Elba Esther Gordillo encon-
tró muy pronto la oportunidad de cobrar-
Emplazado insistentemente por el priísmo muratista-ulicista a le la factura de su separación de la diri-
dejar el pri, el ex gobernador había formalizado su petición de gencia nacional del pri a Roberto Madrazo
renuncia tres meses antes, luego de una fugaz permanencia y su operador Ulises Ruiz; y lo mismo haría
en el equipo de campaña del candidato presidencial, Roberto Diódoro Carrasco Altamirano, ahora des-
Madrazo, y de fracasar en su intento de ser postulado como de su privilegiada posición de hombre
candidato a diputado federal. Poco después formalizó su in- cercano al calderonismo y comentarista
greso al pan para luego ser registrado en la lista de candidatos a del diario Milenio.
diputados plurinominales por la tercera circunscripción, pese a
las inconformidades expresadas por militantes y directivos de Como Secretario de Gobernación, el pa-
ese partido en la ciudad de Oaxaca. nista Carlos Abascal intentó ser el fiel de la
balanza del conflicto, pero en la etapa de
En su breve carta de renuncia dirigida al líder nacional del pri, mayor fortaleza del movimiento popular
Mariano Palacios Alcocer, dca señaló que éste partido “se ha visto quiso aprovechar la creciente corriente de
incapaz de acompañar a la sociedad (…) por lo que ha recurrido opinión contraria a la permanencia de uro
a la exclusión sistemática de principios, ideas, personas que no en la gubernatura de Oaxaca para empujar
coincidan en métodos, prácticas, objetivos. Es decir, de ser una en ese sentido. Al no lograrlo y romperse
opción política, ha pasado a convertirse en un grupo represen- las negociaciones, optaría por la solución
tante de una sola y anacrónica forma de ejercicio del poder”.6 de fuerza exigida por el pri.

Por separado, ahora tanto Diódoro Carrasco como Elba Esther Con mayor capacidad de movilidad políti-
Gordillo, tenían no solamente adversarios comunes –Roberto ca a nivel federal y local, y con aliados es-
tratégicos en la sección 22 del snte y entre
algunas de las principales organizaciones
sociales que conformarían el estado mayor
4
Entrevistado por un diario local, el gobernador Ulises Ruiz negó que se hubiesen roto de la appo, José Murat jugó con arrojo y au-
relaciones con el exgobernador José Murat y aclaró que las órdenes de aprehensión dacia para aislar a uro y, por la vía del interi-
giradas en contra de Aurora López Acevedo y dos de sus ex colaboradores respon-
dían a un asunto de carácter legal “para evitar ilícitos en su administración”. Tiempo, nato, intentar recuperar el control político
mayo 13 de 2006. de la entidad.
5
Notimex (agencia oficial de noticias), julio 13 de 2006.
6
Milenio, abril 22 de 2006.

69
Cuadernos del Sur 29

En las condiciones de acoso laboral y boi- el senador Santiago Creel y por dos diputados locales y, de
cot comercial que entonces sufría el pe- acuerdo a la versión de uno de ellos, uro cumplió su parte, una
riódico Noticias, no causó mayor sorpresa vez que las encuestas empezaron colocaron a Madrazo en ter-
la determinación tomada por su director cer lugar y se perfilara un empate técnico entre los otros dos
general, Ericel Gómez Nucamendi y sus candidatos.7
trabajadores para que el diario, de facto, se
asumiera como portavoz del movimiento Vayamos ahora por partes para intentar acercarnos a una ex-
antiulicista. plicación del comportamiento de esa clase política, cuyas mo-
tivaciones e intereses para actuar a favor o en contra de Ulises
Pero si estos actores estaban ya llamados, Ruiz no necesariamente estuvo guiada por una convicción o
casi por selección natural, a convertirse en compromiso democrático para acotar el autoritarismo y la co-
aliados coyunturales del movimiento y crí- rrupción del sistema político oaxaqueño.
ticos tenaces de uro, otros más se sumarían
en el transcurso de los siete largos meses Si se recuerda, Elba Esther Gordillo mantuvo fuertes diferen-
que duró el conflicto: en el gobierno fede- cias políticas con el ex gobernador José Murat porque ambos
ral, Carlos Abascal, Secretario de Goberna- se inmiscuyeron en mayor o menor medida en la vida inter-
ción; en el prd, Andrés Manuel López Obra- na de la sección 22 del snte. Gordillo para intentar disminuir
dor y en el pc, Gabino Cué Monteagudo. la fuerza política de ésta sección disidente del cen del snte y la
influencia que ejercía sobre la Coordinadora Nacional de Tra-
Como aliados estratégicos de uro estuvie- bajadores de la Educación. Y Murat para alentar el antielbismo
ron, a nivel nacional, el presidente del cen y, en ocasiones, financiar las protestas públicas que llegaron a
del pri, Mariano Palacios Alcocer, y el ex realizarse frente a la sede nacional del snte por parte del magis-
candidato presidencial, Roberto Madrazo. terio de Oaxaca.
En el plano local, el presidente de la lix le-
gislatura de Oaxaca, Bulmaro Rito Salinas, El ascenso de Ulises Ruiz no modificó sustancialmente esta
y el Secretario General de Gobierno, Jor- confrontación y, al contrario, la relación se tensó aun más a
ge Franco Vargas. De igual forma, aunque partir del distanciamiento de Elba Esther Gordillo con Roberto
vacilantes en algunos momentos del con- Madrazo.
flicto, los coordinadores de las fracciones
parlamentarias en el Senado, Manlio Fabio De ahí que una vez que estallara el paro magisterial en el mes
Beltrones, y en la Cámara de Diputados, de mayo, tanto el gobernador Ulises Ruiz como el candidato
Emilio Gamboa. presidencial Roberto Madrazo responsabilizaron del hecho a
Elba Esther Gordillo, quien ya para entonces trabajaba abierta-
Sin embargo, quien resultaría determinan- mente a favor del candidato del pan, Felipe Calderón.
te para asegurar la permanencia de uro en
la gubernatura fue el Secretario General “Yo le encuentro perfume de mujer”, expresó irónico Madrazo
del cen del pan, Manuel Espino. Dentro de al referirse al origen del conflicto magisterial, tras precisar que
su partido, con los senadores y diputados se intentaba perjudicar al estado con mayor rentabilidad elec-
federales albiazules y aun en altos nive- toral para el pri.8
les del gobierno federal, Espino cabildeó
muy fuerte para sostener al gobernador En respuesta, el Secretario General del Comité Ejecutivo Nacio-
de Oaxaca. Como principal operador elec- nal del snte, Rafael Ochoa Guzmán, deslindó a su organización
toral del candidato presidencial Roberto y a Gordillo de toda responsabilidad en el conflicto y lo mismo
Madrazo, uro había entablado una estre- haría la guía moral del snte, quien acusó al ex gobernador Mu-
cha relación con Espino. Y ya en plena rat y a Ulises Ruiz de “manipular y corromper a los maestros” de
campaña, ambos pactaron apoyar al can- Oaxaca y de ser los responsables de haber creado a un “mons-
didato presidencial (Calderón o Madrazo) truo” que ahora intentaban reprimir.9
que punteara en las encuestas porque el
objetivo era evitar que ganara amlo. Dicho
pacto celebrado en el Club de Industriales 7
Entrevista con brs, Oaxaca, septiembre 8 de 2008.
del Distrito Federal, fue atestiguado por 8
Milenio, junio 1 de 2006.

70
Revista de Ciencias Sociales

En el contexto de la lucha electoral que entonces se libraba por por casi 100 mil votos a los 486 mil 496 ob-
la presidencia de la República, Oaxaca apenas si representaba tenidos por el candidato del pri, Francisco
el 3 por ciento del voto nacional y, ciertamente, en esta enti- Labastida. “Quizá por eso, y en extraña co-
dad el candidato del pri todavía tenía asegurado un mayor incidencia con sus antagonistas –escribió–
número de votos frente a los candidatos del prd y del pan. Sin tanto el gobierno federal como los dirigen-
embargo, en un escenario de votaciones divididas y polariza- tes del magisterio local, esté en su interés
das entre los candidatos del pri y del prd, el más beneficiado perturbar siempre la frágil tranquilidad
sería el candidato del pan. Si a esto se agrega, como por esas social oaxaqueña, para que disminuya la
fechas lo registró el columnista político Raymundo Riva Pala- participación ciudadana en las elecciones,
cio, que en los últimos meses se habían suscitado alrededor por el temor de que actualice de nuevo la
de 14 conflictos políticos en estados gobernados por priístas y violencia el 2 de julio, o de plano para que
perredistas, la hipótesis de alentar o dejar crecer los conflictos haya que suspenderlas por imposibilidad
para modificar las tendencias electorales no parecía una mera material de realizarlas.”11
coincidencia.10
Ninguno de los dos escenarios previstos
En un sentido similar se expresó también el periodista Miguel por Granados Chapa ocurrieron y, en cam-
Ángel Granados Chapa, al apuntar que por primera vez en bio, la contracampaña promovida por la
Oaxaca en las elecciones federales del año 2000, la suma de los sección 22 del snte y la appo para que los
votos de las alianzas partidistas que postularon a Vicente Fox y ciudadanos no votaran por los candidatos
Cuauhtémoc Cárdenas (en total 583 mil 782) habían superado del pan y del pri se constituiría en uno de
los factores que favorecerían el inespera-

9
Milenio, junio 15 y 23 de 2006.
10
Riva Palacio, Raymundo, “Estrictamente Personal”, en El Universal, junio 16 de 2006. 11
El Imparcial, junio 20 de 2006.

71
Cuadernos del Sur 29

do triunfo de 9 de los 11 candidatos postulados por la coali-


ción integrada por el prd, el pt y el pc (Coalición por el Bien de
Todos). Una tendencia similar se registró con los resultados de
la elección presidencial en donde Andrés Manuel López Obra-
dor obtuvo 620,062 votos (ganando en 10 de los 11 distritos
electorales), superando así la suma de votos de los dos candi-
datos presidenciales del año 2000, seguido del candidato de
la Alianza por México, Roberto Madrazo con 428,026, ubicán-
dose en tercer lugar el candidato del pan, Felipe Calderón, con
226,304 votos.

Por lo demás es un hecho indiscutible que antes y después del


2 de julio la elección presidencial estuvo presente en los dis-
cursos y posicionamientos de prácticamente todos los actores
del conflicto, incluyendo a las dirigencias de la sección del snte
y de la appo.

Diputado federal plurinominal por el pan a partir del mes de


julio, Diódoro Carrasco Altamirano fue muy claro en su valora-
ción de lo que estaba sucediendo en el estado que había go-
bernado entre 1992 y 1998:

El gobierno del estado –escribió días después del los violen-


tos sucesos del 14 de junio– “está cosechando las tempestades
que sembró con su política excluyente y represiva (…). Años
enteros de discordia deliberadamente alimentada, de persecu-
ciones políticas, de victimismos artificiales, manipulaciones y
patrimonialismo, han degradado profundamente la vida polí-
tica de Oaxaca”.12

Tres meses después, cuando ya el conflicto se encontraba fuera


de control, dca se pronunció por la renuncia de uro, postura en
la que se mostró inflexible y que se la expresaría al gobierno
federal así como al candidato presidencial Felipe Calderón.13

Pero su posición no siempre coincidió con la del cen del pan, ni


con la expresada por las fracciones parlamentarias de dicho
partido representadas en el Senado de la República y la Cámara
de Diputados, quienes primero se inclinaron por la renuncia
de uro pero, después, cuando a partir del mes de septiembre
Matanza de chivos, Huajuapan (detalle)

diputados, senadores y la mayoría de los gobernadores del pri


empezaron a cerrar filas a favor del gobernador de Oaxaca, los
panistas optaron por negociar otras salidas. La razón: temieron
que el pírrico triunfo electoral de Felipe Calderón también fuera
puesto en duda por el pri, cuyos legisladores ya habían adver-
tido sobre la posibilidad de no acudir a su toma de posesión.

12
Carrasco Altamirano, Diódoro, “Oaxaca: alerta roja”, en Milenio, junio 22 de 2006.
13
Carrasco Altamirano, Diódoro, “Construir la salida”, en Milenio, septiembre 21 del
2006. Entrevista con cma, exdiputado local, septiembre 5 de 2008.

72
Revista de Ciencias Sociales

La señal más clara de esta capitulación o alianza, como se le que los servicios administrativos no se ha-
quiera ver, fue que para el 19 de octubre, durante una larga y bían interrumpido en ningún momento y
acalorada sesión del Senado de la República, las bancadas del que entre enero y junio del 2006 el gober-
pri, pvem y pan (74 votos en total) sufragaron a favor del dicta- nador Ulises Ruiz había visitado 400 de los
men suscrito por el presidente de la Comisión de Gobernación, 570 municipios de la entidad.15
Jesús Murillo Karam, y la mayoría de sus integrantes, en donde
rechazaban la petición de desaparición de poderes presentada Por lo que corresponde al papel del gobier-
meses antes por simpatizantes de la appo. En contra lo hicieron no federal, éste, inicialmente, buscó evadir
31 senadores de las bancadas del prd, pc y pt. sus responsabilidades en el conflicto, so-
bre todo en la atención de la demanda de
El referido dictamen señalaba en su parte medular lo siguiente: rezonificación económica de la sección 22
“No procede la petición hecha por los ciudadanos Israel Eze- del snte.
quiel Lázaro Serna, Gilberto Hernández… para que la Cámara
de Senadores ejerza en el estado de Oaxaca la facultad prevista Por ejemplo, en los primeros días de junio el
en el artículo 76, fracción v de la Constitución Política de los vocero presidencial, Rubén Aguilar, declaró
Estados Unidos Mexicanos”.14 que la rezonificación y la movilización ma-
gisterial debían ser resueltas en el ámbito
Miembro también de la Comisión de Gobernación, el senador del gobierno estatal. Una semana después,
del pc, José Luis Lobato, emitió su voto en lo particular para el Secretario General del Comité Ejecutivo
argumentar, con base en los propios reportes oficiales que la de la sección 22 del snte, Enrique Rueda, de-
Comisión del Senado había recogido durante su estancia en la nunció el desinterés del Secretario de Go-
ciudad de Oaxaca, que sí procedía la desaparición de poderes y bernación, Carlos Abascal, para recibir a una
el nombramiento de un gobernador provisional. Y, como tam- comisión de su gremio. La representación,
bién lo hicieron otros oradores del pc, prd y pt, el senador Lobato se quejó, fue recibida por Ismael Urzúa, di-
insistió en la ausencia de garantías individuales, en la ingober- rector adjunto de la Unidad de Gobierno,
nabilidad, en el rompimiento del orden legal y en el hecho de “que no tiene capacidad de decisión”.16
que los poderes ejecutivo, legislativo y judicial prácticamente
estaban “desaparecidos” de Oaxaca. Citó el caso de los diputa- Aun después de los sucesos del 14 de ju-
dos del Congreso local que sesionaban en recintos no oficiales nio, cuando ya los maestros y la appo habían
y casas particulares. Y fue precisamente en una de esos recintos desconocido a Ulises Ruiz como goberna-
ad hoc en donde el 28 de septiembre habían aprobado una re- dor de Oaxaca, el gobierno federal se sos-
forma electoral para, entre otros puntos, prorrogar su período tuvo en su postura de no asumirse como
como diputados de la lix Legislatura por un año más. corresponsable del conflicto y delegar en
funcionarios de segundo nivel la respon-
Lobato también refirió que en el informe que el Tribunal Supe- sabilidad de las negociaciones porque,
rior de Justicia del Estado entregara a la Comisión de Senado- según declaraciones del Subsecretario de
res se reconocía que por el conflicto que se vivía en Oaxaca no Gobierno de la segob, Arturo Chávez, “el eje-
estaban sesionando 7 salas ni el pleno mismo; de igual forma, cutivo federal sólo actúa como facilitador
de 79 tribunales de primera instancia solamente trabajaban 50. en las negociaciones”.17

En cuanto al poder ejecutivo, señaló que el gobernador Ulises Sin embargo, una vez superado el riesgo
Ruiz no tenía el control político y administrativo de la entidad y de que se suspendiera la celebración de
que prevalecía un clima de violencia, inseguridad y represión. las elecciones federales, pero sobre todo,
Sin embargo, en los reportes que el poder ejecutivo de Oaxaca después de la segunda mitad del mes de
hizo llegar a la Comisión de Gobernación del Senado se asentó agosto, la postura del gobierno foxista va-
todo lo contrario, precisando, entre otras cosas, que todas las rió sustancialmente: a partir de entonces
secretarías del gobierno del estado laboraban con normalidad,

15
Información integrada a la versión estenográfica de la Cá-
mara de Senadores, lx Legislatura, octubre 19 de 2006.
14
Versión estenográfica de la sesión ordinaria de la Cámara de Senadores, lx Legisla- 16
Noticias, junio 9 de 2006.
tura, octubre 19 de 2006. 17
La Jornada, junio 19 de 2006.

73
Cuadernos del Sur 29

quien progresivamente fue tomando el filántropo Alfredo Harp, entre otros, se reunieron en privado
mando directo de las negociaciones con con el presidente electo, Felipe Calderón, para analizar el de-
todos los actores del conflicto fue el Secre- sarrollo del conflicto y en donde, además, se convino que el
tario de Gobernación, Carlos Abascal. gobernador tomara la decisión de permanecer o renunciar al
cargo.18
Bajo este nuevo escenario, Abascal empe-
zó a dialogar y sostener encuentros priva- Sin embargo, ninguno de estos encuentros resultó tan decisivo
dos y públicos con ex gobernadores, diri- para el desenlace del conflicto como los que se llevaron a cabo
gentes partidistas, diputados, senadores, a partir de la última semana de agosto entre el Secretario de
empresarios, representantes de la iglesia Gobernación y una comisión del magisterio y de la appo.
católica y con funcionarios del gobierno
del estado. El objetivo: conocer más a fon- En dichas reuniones se pusieron sobre la mesa una serie de
do sobre los orígenes y causas del conflicto propuestas de solución de carácter gremial y político y que
y valorar los puntos de vista de otros acto- fueron desde el mejoramiento de los sueldos de los maestros,
res de la vida política, social, económica y la renuncia voluntaria de uro y la recomposición de su gabine-
religiosa de Oaxaca. te, hasta el diseño de un gobierno de transición que incluyera
una profunda reforma de Estado.
Así, durante el mes de agosto, Abascal sos-
tuvo reuniones privadas para escuchar a De hecho, ya desde la primera semana de julio varios funcio-
los ex gobernadores Diódoro Carrasco Al- narios del gabinete ulicista habían renunciado por efecto del
tamirano, Jesús Martínez Álvarez, Heladio fallido desalojo del plantón magisterial del 14 de junio, entre
Ramírez López y José Murat. Y lo mismo ellos el Secretario General de Gobierno, Jorge Franco Vargas,
hizo con Mariano Palacios Alcocer, presi- quien sería sustituido por el ex diputado federal, Heliodoro
dente del cen del pri y con el Secretario Ge- Díaz Escárraga.
neral del cen del pan, Manuel Espino y los
dirigentes panistas en el estado de Oaxa- Sin embargo, dichas renuncias no tendrían mayor impacto en
ca; hasta sus oficinas de Bucareli también la reconfiguración de la gobernabilidad de Oaxaca toda vez
acudieron el presidente del cen del prd, Leo- que ni la dirigencia de la sección 22 del snte ni la appo recono-
nel Godoy, el senador oaxaqueño, Gabino cieron en este hecho una señal de distensión de parte del go-
Cué, y el Secretario General del gobierno bierno del estado.
de Oaxaca, Manuel García Corpus; asimis-
mo, la líder moral del snte, Elba Esther Gor- A final de cuentas, la demanda central de estas organizaciones
dillo, y el arzobispo de Oaxaca, José Luis no era el cambio de funcionarios, ni un nuevo diseño institucio-
Chávez Botello. nal para Oaxaca, sino la desaparición de poderes y la designa-
ción de un gobernador interino , punto que, por otra parte, abrió
Intentando alcanzar un acuerdo mas rápi- un nuevo frente de disputa dentro de la clase política priista al
do, los empresarios prefirieron entrevistar- alentar con ello las aspiraciones para relevar a uro del senador
se directamente con el presidente Vicente Adolfo Toledo Infanzón, así como de Heliodoro Díaz Escárraga,
Fox. A mediados de agosto, una comisión Lino Celaya Luría y Jorge Tamayo López Portillo, Secretario Ge-
de cámaras, asociaciones y agrupaciones neral de Gobierno, Secretario de Protección Ciudadana y Secre-
empresariales sostuvieron un encuentro tario de Economía, respectivamente, del gobierno del estado.
con el Jefe del Ejecutivo federal quien, para
molestia de los empresarios, solamente les Al asumir que la demanda de la destitución de Ulises Ruiz era
ofreció que su gobierno estaba estudian- “irrenunciable y no negociable”, la appo y la sección 22 del snte
do los mecanismos para da “una solución rechazaron todas las alternativas legales y políticas ventiladas
pronta” al conflicto. dentro y fuera de la mesa de diálogo de la segob. Una de estas
propuestas fue la reforma de Estado que incluía, además de
Un mes después, políticos y otros empre- modificaciones sustanciales a la Constitución Política de Oaxa-
sarios oaxaqueños, entre estos, el diputado
Diódoro Carrasco Altamirano, el dirigente
estatal del pan, Jorge Alberto Valencia, y el 18
La Jornada, septiembre 23 de 2006.

74
Revista de Ciencias Sociales

ca, el acuerdo para que la appo se convirtiera en partido po-


lítico local, aceptada por ex gobernadores, partidos políticos
y el propio uro; otra, la integración de un gobierno dividido;
otra más que la pfp se hiciera cargo de manera transitoria de la
seguridad pública de la entidad y que durante ese tiempo se
acuartelara a la policía estatal.19

Ninguna de estas salidas encontró una respuesta afirmativa


en los opositores a Ruiz Ortiz y bajo estas condiciones, y una
vez que maestros y appistas prácticamente se levantaran de la
mesa de diálogo de la Secretaría de Gobernación, Carlos Abas-
cal reconoció que la situación se estaba complicando y que
era necesario restablecer el orden constitucional en Oaxaca.

Aun bajo estas condiciones, Abascal se había convertido en


un facilitador eficaz para que la demanda de desaparición de
poderes se canalizara por la vía del Senado, así como para in-
tervenir ante el gobierno del estado de Oaxaca para dejar sin
efecto las ordenes de aprehensión giradas en contra de mas de
una decena de líderes de la appo y del magisterio y gestionar la
liberación de otros más.

Sin embargo, al fracasar todos los intentos por encontrar otras


salidas diferentes a la renuncia de uro y frente a la reiterada
postura de la appo de no volverse a sentar en una mesa de diá-
logo, el gobierno federal endureció su postura al punto que
cuando el 19 de octubre el Senado acordó no desaparecer los
poderes, ya el plan para sostener a uro mediante la interven-
ción de la pfp se estaba consensuando con líderes empresaria-
les y políticos a nivel local y nacional.

En entrevista con los medios, el Secretario de Gobernación fue


muy claro cuando expresó que la situación en Oaxaca era ”deli-
Matanza de chivos, Huajuapan (detalle)

cada y grave”. “Todo tiene un límite, sentenció, y ese límite está


muy cerca”, aludiendo así a la nueva estrategia del gobierno
federal que incluía: la firma de un acuerdo político con diver-
sos sectores y personajes de Oaxaca; un paquete económico
para el magisterio, reforma educativa y autonomía presupues-
tal para este gremio, y el envío de la Policía Federal Preventiva
“para restablecer el orden, liberar las vías de comunicación y
garantizar el libre tránsito”.20

Al incluir un punto de acuerdo para atender las demandas del


magisterio, el gobierno federal estaba enviando una señal muy
clara de que el diálogo con la dirigencia magisterial no se había
interrumpido pues el Secretario General del Comité Ejecutivo

19
Entrevista con Carlos Moreno Alcántara, exdiputado local del pan, lix Legislatura,
Oaxaca, septiembre 5 de 2008.
20
La Jornada, septiembre 28 de 2006.

75
Cuadernos del Sur 29

de la sección 22 del snte, Enrique Rueda, mitin celebrado frente al Hemiciclo a Juárez en el Distrito Fede-
tenía abierta una línea de comunicación ral, el excandidato presidencial, Andrés Manuel López Obrador,
directa con el Secretario de Gobernación, sentenció: “Vamos a adherirnos a lo que decida la appo, que es
Carlos Abascal. una organización ejemplar de este movimiento”.21

En este punto conviene revisar el papel Como pocas veces ocurriría en el desarrollo del conflicto, en
jugado por el prd porque, sin duda, la de- ésta última etapa, desarrollada durante el mes de noviembre,
terminación del gobierno federal de nego- fue evidente la coincidencia de la dirigencia nacional y esta-
ciar por separado con la sección 22 del snte tal del prd para movilizar a toda la estructura partidista para
tuvo una relación directa con tres factores: apoyar a la appo en un intento ya tardío para presionar por la
el recrudecimiento de la violencia en Oaxa- renuncia del gobernador, pues para entonces el magisterio
ca, el asesinato del activista y periodista había levantado su paro y el movimiento popular empezaba
norteamericano Brad Will y la determina- a desarticularse .
ción del cen del prd y del excandidato presi-
dencial, Andrés Manuel López Obrador, de Antes, y sobre todo en su fase inicial, prevalecieron la descoor-
radicalizar su postura al adherirse y secun- dinación y una escasa comunicación entre la dirigencia estatal
dar todos las acciones de la appo. y sus diputados del Congreso local y de éstos dos niveles de
dirección con el cen del prd.
Por ejemplo, el 6 de noviembre, militantes
del prd y del pt tomaron 16 de 25 delegacio- Con un liderazgo débil, alejado de sus bases y sin capacidad
nes de gobierno y bloquearon las carrete- para unificar a todas sus corrientes, la dirigencia estatal perma-
ras que comunican a las regiones del Istmo
y la Costa en apoyo a la appo y por la renun-
cia de Ulises Ruiz. Y dos días después, en un 21
Milenio, noviembre 8 de 2006.

Nazareno Etla

76
Revista de Ciencias Sociales

neció prácticamente ajena al desarrollo del conflicto logrando dad de un nuevo reacomodo político de la
apenas generar un intrascendente pronunciamiento público élite gobernante y, por tanto, el reposicio-
en apoyo al movimiento y a la demanda de la renuncia del go- namiento de su grupo.
bernador Ulises Ruiz. Por el contrario, su fracción parlamenta-
ria, dominada por la corriente Nueva Izquierda, le apostó sobre A diferencia de dca, quien hizo público sus
todo a pactar acuerdos políticos con la fracción del pri que in- desacuerdos con el régimen de uro y apro-
cluirían la permanencia de uro en la gubernatura y la aproba- vechó su cercanía con el primer círculo cal-
ción de una reforma electoral que, entre otros puntos, incluyó deronista para empujar por su desconoci-
la ampliación del período de la lix Legislatura por un año más. miento, José Murat prefirió alejarse de los
reflectores y de los medios de información
En cambio, a nivel nacional, tanto su dirigencia como sus dipu- para coincidir, por otras vías, en el mismo
tados federales y senadores cerraron filas para insistir en la de- objetivo. Sus vínculos de amistad y/o com-
manda de desaparición de poderes y para denunciar el clima plicidad tejidas durante su mandato como
de inseguridad, violencia y represión que se vivía en Oaxaca. gobernador con líderes sindicales, sociales
y políticos se constituyeron así en una he-
Un papel similar a la fracción parlamentaria del prd jugaron los rramienta útil y eficaz para alentar y poten-
diputados del pan aun cuando su alineamiento con el ulicismo ciar el desconocimiento de su sucesor.
no respondió a intereses netamente locales sino a una estra-
tegia definida y coordinada por su dirigencia nacional, cuyo De estas relaciones y complicidades polí-
Secretario General, Manuel Espino, terminaría por imponerse ticas fomentadas por el gobernador José
sobre otras voces panistas que llegaron a pronunciarse por la Murat y que se prolongaron al inicio del
renuncia de uro. gobierno de Ulises Ruiz dieron cuenta,
durante el desarrollo del conflicto, colum-
Fueron los casos del presidente de la mesa directiva de la Cá- nistas políticos de diarios nacionales como
mara de Diputados, el panista Jorge Zermeño, quien declaró Raymundo Riva Palacio, Ricardo Alemán y
que para solucionar el conflicto de Oaxaca “Ulises Ruiz debe Jorge Fernández Menéndez.
valorar la posibilidad de dejar el cargo”.22 O la del coordinador
de los senadores del pan, Santiago Creel, quien un día antes de Así, en dos entregas publicadas durante el
que la Cámara de Senadores rechazara la solicitud de desapa- mes de noviembre, y reproducidas por el
rición de poderes declaró que era necesario que uro dejara vo- diario Noticias, Fernández Menéndez, co-
luntariamente la gubernatura si no quería enfrentar “una salida mentó que “durante la administración de
forzada con consecuencias muy riesgosas”.23 José Murat y el inicio de la administración
de Ulises Ruiz hubo numerosas organiza-
Más conciliador, el vocero presidencial, Rubén Aguilar, se pro- ciones políticas y sociales ampliamente
nunció por ofrecerle a Ruiz Ortiz un cargo en el gobierno fe- beneficiadas por los recursos públicos, que
deral.24 Por el contrario, como ya se comentó anteriormente, terminaron colaborando con la causa del
Espino pondría en juego todas sus relaciones e influencias po- gobierno estatal aunque provinieran de las
líticas dentro y fuera del gabinete foxista para pactar con el pri antípodas de éste”.25
la permanencia de uro en la gubernatura de Oaxaca a cambio
de que sus legisladores y gobernadores reconocieran y respal- Apoyado en documentos derivados de las
daran al presidente electo Felipe Calderón. auditorías que por esas fechas se aplica-
ban a diversas dependencias del gobierno
Pero en este juego y conflicto de intereses de la clase políti- del estado, el periodista enlistó a más de
ca, otro actor protagónico lo fue el ex gobernador José Mu- una decena de organizaciones de izquier-
rat. Distanciado de su sucesor, Murat no permanecería ajeno al da que habrían recibido dinero del erario
mapa de ruta trazado por algunos sectores opositores a Ruiz, público, vía coplade, para supuestamente
pues el relevo en la gubernatura hubiese significado la posibili- destinarlo a proyectos sociales pero que
en realidad, señaló, “han servido para mu-

22
El Universal, octubre 5 de 2006.
23
Reforma, octubre 20 de 2006.
24
Milenio, octubre 26 de 2006. 25
Noticias, noviembre 9 de 2006.

77
Cuadernos del Sur 29

chas cosas, entre ellas para financiar aliados políticos e incluso


adversarios a modo del gobierno del estado”.26

Y en esa lista figuraron las siguientes organizaciones, algunas


jugando un papel central en la appo: Nueva Izquierda Oaxaque-
ña, dirigida por Flavio Sosa; cocei, Organización Democrática
Insurgente, red, Organizaciones Indias por los Derechos Huma-
nos en Oaxaca (oidho), Frente Amplio de Lucha Popular (falp),
Comité de Defensa de los Derechos del Pueblo (codep), ucizoni,
Movimiento de Unificación y Lucha Trique (mult), Coordinado-
ra Estatal de Comunidades y Organizaciones Emiliano Zapata
(cecoez), ugocp y la Organización Obrero Campesina Emiliano
Zapata.27

Con este antecedente, no resultó extraño que Murat mantuvie-


ra buenas relaciones con algunos de los líderes de estas orga-
nizaciones después de dejar la gubernatura, interlocución que
pudo traducirse en coincidencias y arreglos para empujar por
la salida de Ulises Ruiz porque ya para entonces las relaciones
entre ambos políticos madracistas estaba rota.

Pero Murat no solamente trabajaría en este frente sino tam-


bién intentó infructuosamente romper con el control que uro
ejercía sobre la bancada priísta del Congreso local con la meta
de que, en uso de sus atribuciones constitucionales, la lix Le-
gislatura acordara la desaparición de poderes en la entidad y
procediera al nombramiento de un gobernador interino.

Bulmaro Rito Salinas, líder del Congreso y uno de los políticos


priistas más cercanos al ex gobernador, fue uno de los conduc-
tos de los que Murat se quiso valer para operar el desconoci-
miento de uro. De acuerdo a testimonios de algunos ex diputa-
dos locales, Murat intentó en más de dos ocasiones convencer
al Presidente de la lix Legislatura para que éste instrumentara
la desaparición de poderes y, en correspondencia, la misma le-
gislatura lo designaría gobernador interino.

En cambio, quien sí se mostró receptivo a la propuesta de Mu-


rat, porque, además, era la postura de su partido a nivel nacio-
nal, fue el líder de la bancada del prd, Rosendo Serrano, quien
aceptó cabildear con los representantes de la bancada del pan
y con diputados del pri para que el Congreso local votara por la
desaparición de poderes.

Bajo el supuesto de que todos los diputados del prd y el pan ya


estuvieran de acuerdo para votar en este sentido, era indispen-
sable que también la fracción parlamentaria del pri se dividiera
para alcanzar la mitad mas uno de la votación global, para lo-

Santa María Tlahuitoltepec (detalle) 26


Noticias, noviembre 6 de 2006.
27
Noticias, noviembre 6 y 9 de 2006.

78
Revista de Ciencias Sociales

grar la mayoría y así garantizar la desaparición de poderes. Esto


nunca ocurrió y el punto ni siquiera fue incluido en la orden hemerogrAfÍA
del día de alguna de las sesiones que en los meses de conflicto
tuvo el Congreso local porque fue el propio Rito Salinas quien Diarios de la ciudad de Oaxaca:
se encargaría, por indicaciones del gobernador Ruiz Ortiz, de Noticias
desactivar el plan muratista.28 Imparcial

Diarios de la ciudad de México:


Milenio
El desenlace Reforma
El Universal
Después del acuerdo tomado el 19 de octubre por el pleno del La Jornada
Senado de la República para no desaparecer los poderes en
Oaxaca, se registraron por lo menos otros tres intentos para Revista Humanidades, iisuabjo, No. 3, Oaxa-
que uro se separara del cargo. ca, Noviembre de 2005.

Con ese objetivo, la Presidencia de la República le ofrecería un


cargo en el gobierno federal, según lo declarado por esos días
por el vocero de Los Pinos, Rubén Aguilar.29 Por su parte, Emilio
Gamboa, líder del pri en la Cámara de Diputados, y el senador
Jesús Murillo Karam, se habrían reunido en privado con uro
para abordar el tema de su renuncia. Finalmente, el 30 de oc-
tubre, a propuesta de los senadores oaxaqueños Gabino Cué y
Salomón Jara, todas las fracciones parlamentarias representa-
das en el Senado aprobaron exhortar al gobernador de Oaxaca
a separarse del cargo.

El propio presidente electo, Felipe Calderón, orientó sus decla-


raciones en este sentido al invitar a Ruiz para actuar “con plena
responsabilidad. “Sin embargo, un día después diputados y se-
nadores del pri otorgaron todo su apoyo a uro dejando así sin
efecto el exhorto que habían suscrito.

Apoyado por todo el aparato nacional priista y por los gober-


nadores del mismo partido, Ulises Ruiz asumiría a partir de este
momento, que ya el riesgo de su salida estaba superado a pe-
sar de la persistencia de las movilizaciones y de nuevos hechos
de violencia registrados en la segunda mitad del mes de no-
viembre y que culminarían con la detención de los principales
líderes de la appo.

Y, en efecto, después de casi siete largos meses de incertidum-


bre, miedo, movilizaciones multitudinarias, provocaciones,
ingobernabilidad, violencia, pérdidas económicas y juegos de
poder, el gobernador de Oaxaca recuperó la silla que había ex-
traviado por un conflicto social y político que, pese a su magni-
tud e intensidad pocas veces visto en México, no modificó de
raíz el autoritarismo de un régimen ni impulsó nuevas reglas
de participación y convivencia democrática.

28
Entrevista con brs, ex diputado local, septiembre 8 de 2008.
29
Milenio, octubre 26 de 2010.

79
Las imágenes incluidas en este artículo fueron proporcionadas por la autora.
Revista de Ciencias Sociales

La guerra durante el periodo clásico en


Oaxaca
Angélica Rivero López*

E
n este trabajo se presenta de forma general algunas de
las manifestaciones materiales localizadas en la región
oaxaqueña relacionadas con la guerra durante el pe-
riodo Clásico. Se mencionan las características generales de
este periodo, los sitios más relevantes y la evidencia arqueoló-
gica o material con que contamos como indicadores arqueo-
lógicos de la guerra (armas, monumentos escultóricos y urnas La guerra fue un aspec-
entre otros).
to de vital importancia
Para el periodo Clásico en Oaxaca, la información de que dis- para la conformación del
ponemos es básicamente arqueológica, con representaciones
área cultural mesoame-
de temas bélicos como guerreros y celebraciones de someti-
miento. Los gobernantes manifestaban su poder por medio de ricana en general y para
estelas en donde se registraban eventos históricos. General- la región oaxaqueña en
mente se ubicaban en edificios monumentales, que señalaban
acontecimientos relevantes en la historia de los dirigentes. Las
particular. Las socie-
lápidas tenían como objetivo, promover o legitimar a sus diri- dades que vivían en la
gentes y a su linaje, aunque no se han encontrado escenas de Oaxaca prehispánica se
batallas. Los conflictos armados fueron representados icono-
gráficamente en el Valle de Oaxaca, en la Mixteca y en la Costa. desarrollaron bajo ciertos
Para Richard Blanton la guerra no siempre constituye un fac- aspectos sociales y econó-
tor determinante en la evolución cultural, en muchos casos la micos, que permitieron
guerra puede interpretarse como homeostática. Bajo ciertas
condiciones la guerra puede jugar un papel significativo. el desarrollo de conflictos
armados. La guerra es
“La guerra intensa y orientada hacia las conquistas entre las
entendida entonces, como
sociedades de una región podría dar como resultado una si-
la lucha armada de gru-
pos sociales, que están en
* Licenciada en arqueología por la Escuela Nacional de Antropología e His-
toria. Premio Alfonso Caso. Mención Honorífica en la categoría de tesis de li-
oposición de intereses.
cenciatura, correspondiente al campo de la arqueología dentro de los Premios
Anuales inah 1997, con la tesis “Conjunto Poniente 1: Situación en el espacio
urbano de Monte Albán”. Maestra en Antropología por la unam (ffyl / iia).
Actualmente estudia el Doctorado en Antropología en la unam (ffyl / iia) con el
proyecto de investigación “Patrón de asentamiento y poblamiento prehispánico
en la zona mixe alta: El caso de santa María Tlahuitoltepec Mixe, Oaxaca”.
Correo: angelicariver1@yahoo.com.mx

81
Cuadernos del Sur 29

tuación en la cual existiría una presión se- de éstas sobre otras, hecho que, probablemente, se debió a
lectiva y positiva, favorecedora de la cen- la posición estratégica de sus emplazamientos. Durante esta
tralización de la toma de decisiones. Entre etapa, se construyeron grandes centros cívico-ceremoniales
más centralizados estén los sistemas, pue- (Winter, op.cit.: 55) que en las diversas representaciones, se de-
den organizar mejor a los ejércitos, y las dicaron a la exaltación del poder de los gobernantes registra-
élites poderosas de dichos sistemas ten- dos en monumentos de piedra. Las representaciones de éstos
drán más éxito al canalizar los recursos contribuyeron a que se consolidara su status político y social
de la sociedad hacia la guerra“(Blanton, dentro de sus comunidades y entre sus gobernados. A nivel
1987: 219). interregional, los gobernantes locales, también demostraban
su poder por medio de grandes tallas en piedra.
Los conflictos intercomunitarios son ca-
racterísticos de las sociedades agrícolas en Monte Albán fue el primer centro urbano y el más grande en
general. La competencia por el acceso a Oaxaca. No se desarrolló al margen porque alrededor del año
los terrenos de primera calidad, al control 300 d.C. en casi todas las regiones de Oaxaca, Mixteca Alta, Baja
de las mujeres y a las relaciones de inter- y Costa, surgieron otras ciudades, tras la fundación de Mon-
cambio con regiones lejanas provocaría el te Albán, que llegaron a tener entre 2.000 y 3.000 habitantes,
conflicto. como: Tequixtepec, Cerro de las Minas, Diquiyú, Huamelulpan,
Eloxochitlán, Huautla, Quiotepec, Tepeusila, Yucuñudahui,
Los procesos conflictivos continuaron en la Yucuita, Monte Negro, Cerro de la Campana, Yucuini, Ixtepe-
etapa urbana, pero a un nivel más notable. ji, Dainzú, Lambityeco, Jalieza, Luvina, Atepec, Ayotzintepec,
La formación de ciudades entre 500 a.C. y Río Manzo, Juquila Mixes, La Ladrillera, El Guexe, Nopala, Río
200 a.C. marcó la emergencia de las socie- Grande y Río Viejo. También se han detectado ocupaciones del
dades complejas con estratificación social, Clásico en la Sierra Zapoteca en los sitios Atepec y San Pedro
arquitectura monumental, especialización Nexicho; en la Sierra Mazateca, los sitios de Huautla y Eloxo-
artesanal y el uso de la escritura. En el Pre- chitlán; en la Chinantla Baja, en Ayozintepec y en el extremo
clásico Terminal y el Clásico Temprano, va- este del Istmo en Zanatepec, existiendo una variación regional
rios centros en la Mixteca como Cerro de y demostrando que los distintos grupos del Clásico en Oaxaca
las Minas, Yucuita, Montenegro y otros fue- no vivían de forma aislada, sino que hubo intercambio y tam-
ron abandonados. En algunos, como Yu- bién conflictos entre algunos grupos (Winter, 1990b).
cuita aparecen partes del centro quema-
das, probablemente como expresión de Durante la etapa urbana tardía, los asentamientos se movían
conflictos inter-regionales; sin embargo, y se establecieron muchos centros grandes encima de cerros
en la costa no se manifiestan ni abandonos y montañas como Jalieza y Mixtepec en el Valle de Oaxaca,
ni conflictos (Winter, 1990b: 54-56). Yucuñudahui en la Mixteca Alta, y Tepeusila en la Cañada. La
elección de estas localidades pudo haber sido la defensa o
La época clásica en Oaxaca se centra protección (Winter, op.cit.: 77).
aproximadamente entre el 300 y el 800
d.C., caracterizándose por una jerarquía de
asentamientos encabezada por un centro Valles Centrales
urbano con una población que se agluti-
nó en localidades con miles de habitantes, La época Clásica en los Valles Centrales se subdivide en tem-
arquitectura monumental, diferenciación prana o época Monte Albán iiia (300–500 d.C.) y tardía o época
social, el uso del calendario y la escritura. Monte Albán iiib (500-750 d.C.) y iv (750–950 d.C.), (Cuadro1).
Durante el Clásico, también se manifestó
un gran auge en lo artístico como la ela- Los zapotecas empezaban a perder muchas de las provincias
boración de urnas de arcilla, lápidas gra- exteriores que habían colonizado o conquistado durante Mon-
badas, pinturas murales y un desarrollo te Albán II. En aquel entonces el sitio de Monte Negro, ubicado
arquitectónico, civil y religioso. Los centros en la cima de una montaña, se hallaba en gran parte abando-
urbanos se formaron por el crecimiento de nado, también se renunciaría a la Fortaleza de Quiotepec, en
la concentración de la población en algu- la Cañada de Cuicatlán. Al norte y al oeste los mixtecos se ha-
nas aldeas y el aumento de poder y control llaban en proceso de construir sus propios centros principales

82
Revista de Ciencias Sociales

AÑOS Valles Centrales Mixteca Baja Mixteca Alta Cañada Istmo Costa
1500 Monte Albán V Nuyoo Natividad Cuicatlán Ulam Yucudzaa
1400
1300
1200 Aguadas
1100
Las Flores
1000
900 Monte Albán IV Ñuiñe Tixum Yuta Tiyoo
800
700 Monte Albán IIIB Trujano
600 Xuku
500
Monte Albán IIIA Ramos Coyuche
400
Ñudee
300
Monte Albán II Niti Chacahua
200
Lomas
100 a.C. Miniyua
0
Monte Albán I Kuak
100 d.C.
Perdido Minizundo
200 Cruz D Goma
300 Charco
400 Ríos
500

Cuadro1. Cronología de las distintas regiones de Oaxaca.

en lugares como Yucuñudahui (Marcus y Flannery, 2001: 278). En la época iiia (de 300 a 500 d.C.) en la que
Hacia finales de la época ii (200 a.C.) y durante la fase iiia (300– se inicia el esplendor de Monte Albán las
500 d.C.) Monte Albán mantuvo relaciones políticas y econó- urnas adquieren mayor desarrollo y expre-
micas con Teotihuacan, estableciéndose, alrededor de 200 a.C., sión, representándose más deidades que en
un barrio zapoteco en dicha ciudad. la época anterior. La actividad comercial au-
mentó, principalmente con otras áreas de
En la época iiia la capital zapoteca de Monte Albán, mantuvo Mesoamérica, muestra de ello son los ob-
un contacto estrecho con la ciudad de Teotihuacan ubicada jetos de jade, obsidiana, cerámica y de or-
en el Altiplano Central, una de las evidencias de este contacto namentación de diferentes materiales que
se observa en la plataforma sur donde se encontraron lápidas llegaron a Monte Albán traídos por merca-
grabadas con personajes teotihuacanos que llevan copal y van deres o como tributo. Los programas narra-
desarmados a visitar a un señor zapoteca. Existe una piedra tivos de la Plataforma Sur de la época iiia se
grabada, encontrada en el Montículo x, conocida como Lapida refieren a las conquistas efectuadas por los
de Bazán, en la se presenta una escena integrada por jeroglífi- señores de Monte Albán, donde se mues-
cos que enmarcan a dos personajes de alto rango, realizando tran a los cautivos humillados en el momen-
una ceremonia; a la derecha el gobernante zapoteca, vestido to de su ejecución o en el momento de ser
como jaguar, luce un gran penacho con una serpiente, su nom- presentados ante el líder. Las inscripciones
bre es 3 Turquesa y sostiene una bolsa de copal. Ambos perso- están relacionadas con la historia política y
najes están sobre plataformas que corresponden al glifo que del poder de los gobernantes de la ciudad
significa “lugar”. No existen evidencias de que hubiera con- (Caso, 1947, Marcus, 1980, 1983; Piña Chan
flictos entre Monte Albán y Teotihuacan, por el contrario esta 1993; Urcid 1994). Los datos indican que los
lápida nos señala que existían relaciones diplomáticas entre zapotecas del periodo iiia habían dejado de
ambas ciudades. Asimismo, en esta fase también se observa extenderse fuera de sus fronteras y que se
un interés en establecer genealogías reales zapotecas, a través conformaban con consolidar su dominio
de representaciones en las que se destaca el motivo “Fauces sobre el Valle de Oaxaca. Las lápidas gra-
del cielo”. Las capitales de distrito fueron Xoxocotlán, Zaachila, badas sugieren que aquella consolidación
Cuilapan y Santa Inés Yatzeche. se logró por dos medios: la diplomacia y la
guerra (Marcus y Flannery, 2001: 279).

83
Cuadernos del Sur 29

De aquellas nuevas ciudades, destaca Ja- A partir de 500 d.C. cuando se desvincularon las relaciones con
lieza, sitio que cubría 408 hectáreas sobre Teotihuacan surgieron nuevos centros, hubo cambios en la
una cordillera, al sur del Valle Grande. La organización social y novedosos conceptos religiosos que se
ciudad dominaba el valle a una altura de integraron a una política diferente; estos cambios se basaron
250m por arriba del aluvión, protegida en un resurgimiento de la cultura zapoteca. Las familias prin-
naturalmente por su ubicación en la cima cipales establecieron alianzas políticas y matrimoniales con
de una montaña. Se calcula una población diferentes comunidades, logrando cooperación entre los diri-
de 12.835 habitantes durante la época iiia, gentes. Estas alianzas están documentadas en diversas lápidas
se distribuía sobre 676 terrazas artificiales y esculturas.
y contaba con los servicios de más de 20
edificios públicos. Desde su ubicación do- Se manifestaron unidades políticas dependiente e indepen-
minante, Jalieza podía observar el movi- dientes de Monte Albán, éstas últimas, durante el Clásico
miento a través de un importante paso en- Tardío, fueron disminuyendo el poder desde Monte Albán.
tre las regiones del Valle Grande y Tlacolula Algunas ciudades ubicadas estratégicamente jugaban pape-
(Marcus y Flannery, op.cit.: 275-276). les importantes dentro de la política, resaltaban aquellas que
actuaban como centros de control de intercambio y las que
Había centros con poblaciones que osci- servían de fortaleza, robusteciendo las fronteras de Monte Al-
laban entre los 2000 y 4500 habitantes. bán. Jalieza dominaba el comercio entre los pueblos asenta-
Muchos de aquellos sitios se hallaban en la dos en los Valles de Tlacolula y Zimatlán, Huijazoo era otro sitio
frontera del Valle de Oaxaca, con frecuen- de control comercial entre Monte Albán y el Altiplano Central
cia en lugares defendibles. Suchilquitongo y entre las regiones de La Cañada y la Mixteca, siendo además
ocupaba la cima de un cerro en el extremo asentamiento defensivo de los zapotecas ante los mixtecos
norte de la región de Etla; El Palmillo domi- que buscaban dominar el valle.
naba las alturas cercanas a Matatlán, en el
extremo este del subvalle de Tlacolula; San- En Lambityeco, ubicado en el Valle de Tlacolula, se observan
ta Cruz Mixtepec, Rancho Tejas y San Mar- esculturas ubicadas en los tableros de sus edificios, contienen
tín Tilquiapan se localizaban a lo largo del una serie de frisos de estuco, que representan a hombres em-
borde sur del Valle Grande. Había 38 sitios puñando fémures humanos, posiblemente como símbolo de
en Monte Albán iiia, más que en cualquier valor y poder guerrero (Figura 1).
periodo anterior, en los cuales vivían casi
las dos terceras partes de la población del
valle. La defensa tenía mayor prioridad, en
tanto que el acceso a la tierra laborable era
menos prioritario que en periodos anterio-
res (Marcus y Flannery, op.cit.: 276-277).
Figura 1. Frisos de estuco en Lambityeco, que representa a un hombre empuñando
La época Monte Albán iiib (500 a 750 d.C.) un fémur humano.
tiene como rasgo principal un sistema re-
gional más centralizado y enfocado direc- Monte Albán tenía la más importante concentración de habi-
tamente sobre Monte Albán. Esta época tantes, sin embargo, otros sitios de los Valles Centrales también
se caracteriza por su crecimiento demo- presentaban patrones de asentamiento considerables; ciuda-
gráfico, adquiriendo Monte Albán su ma- des como Cuilapan, Zaachila, Lambityeco y Mitla adquieren
yor esplendor como centro ceremonial y prestigio y poder en sus respectivos valles, muchos de los sitios
capital económica y religiosa de Oaxaca. menores eran frontera defensiva.
Así como por un auge constructivo al que
pertenecen la mayoría de los edificios que La fase Monte Albán iv (700 a 950 d.C.) representa el periodo
se observan actualmente, alcanzando pro- de declinación de Monte Albán, la plaza principal es abando-
porciones monumentales. La organización nada y la ocupación se restringe al sector interno de la muralla
social de Monte Albán se encontraba com- ubicada en la Plataforma Sur. Cuando decae políticamente no
pletamente controlada por los sacerdotes volverá a surgir una entidad que unifique con el antiguo es-
y los guerreros. plendor y eficacia a los diferentes señoríos.

84
Revista de Ciencias Sociales

Evidencia arqueológica

Existen grandes lápidas en las que se grabaron hechos históri-


cos, personajes y jeroglíficos, las estelas estuvieron integradas
en la arquitectura, al frente o a los lados de alguna estructura,
siempre en relación con la expresión arquitectónica, la mayoría
de los monumentos tallados durante el Clásico Temprano exhi-
ben prisioneros atados.

En la época iiia las representaciones de las estelas consisten en


relatos históricos de hechos, personajes y deidades ocurridos
en fechas y lugares identificables en representaciones tanto
pictográficas como simbólicas, como por ejemplo la Lápida de
Bazán (Robles, 1993: 56-57), (Figura 2).

porta una lanza u otra arma y, en ocasiones,


el personaje está elevando su lanza sobre
el sitio conquistado. Es probable que se tra-
te del registro de poblaciones y de cautivos
sometidos (Robles, 1993: 57). Los líderes
Algunos monumentos escultóricos de la etapa urbana reflejan pueden estar representados como perso-
el tema del conflicto; monumentos asociados a las esquinas de najes poderosos y aparecen en contexto
la Plataforma Sur en Monte Albán marcados con los números comunitario, por ejemplo en la lápida VGE-
uno al ocho, que representan motivos generalmente de con- 2 en la Plataforma Norte o la estela 1 en la
quista, muestran lo que se ha considerado como prisioneros Plataforma Sur; o aparecen en un contexto
(Winter, 1990a), (Figuras 3 y 4). Estas lápidas de prisioneros se privado. Los gobernantes son reconocibles
han interpretado como lugares subyugados con personajes por su contexto y también por los símbolos
en bajorrelieve, ubicados sobre un diseño escalonado que sig- asociados, por ejemplo, un bastón de man-
nifica un cerro, con el glifo del lugar, y sobre él guerreros con do o un tocado de jaguar (Winter, 2004: 30).
atavíos de diversos animales. Muchos de ellos se representan
como prisioneros con los brazos atados a la espalda, y las pier- La estela número i, ubicada en la esquina
nas también aseguradas, rodeados de numerosos glifos. En la noreste de la Plataforma Sur, presenta, en
mayoría de los casos el personaje sobre el jeroglífico del lugar su lado izquierdo, un jaguar sobre un cerro

85
Cuadernos del Sur 29

con los brazos atados hacia atrás que por- la Plataforma Sur de la Plaza Principal. Como preparativo para
ta en el tocado el rostro de Cocijo. Frente a su investidura, el gobernante ordenó un monumento de pie-
los glifos se ubican dos columnas, en la pri- dra labrada que lo muestra sentado en su trono. También ha-
mera aparece el glifo del sol, dos cuchillos bía capturado varios prisioneros para el sacrificio, seis de los
de pedernal, otro cuchillo, el numeral 7, un cuales se representan en otros monumentos (Marcus y Flan-
rectángulo, que representa el cielo del cual nery, 2001: 265).
emerge una voluta, abajo una mano exten-
dida y una bolsa. En la segunda columna, el En la Estela 4 de la Plataforma Sur se representa a un guerrero
signo 8 turquesa, una cabeza de frente con noble que conquista una región, ya que está perforando con
la voluta de la palabra, un pez o tortuga un dardo su signo de lugar. Con la mano sostiene un objeto
con el jeroglífico del sol y dos pies huma- que tal vez sea una cuerda como las que usaban los guerreros
nos; el glifo 12 tigre, el jeroglífico 5 turque- para atar los brazos de los prisioneros por la espalda. Los glifos
sa, un teocalli incendiado con el nombre que se ubican junto a las rodillas de este noble lo identifican
del lugar, y otra bolsa como final de la ins- como el Señor 8 Venado, tal vez un distinguido antepasado
cripción (Robles, 1993: 57), (Figura 5). reclamado por el Señor 12 Jaguar (Marcus y Flannery, op.cit.:
267-268), (Figura 6).

En Monte Albán iiia fue investido el gober-


nante 12 jaguar, quien mandó esculpir en
la Plataforma Sur seis estelas que mues-
tran cautivos de guerra, prisioneros con
los brazos atados por detrás. Algunos pri-
sioneros visten sólo taparrabos, otros lle-
van el atavío e indumentaria de un animal,
concedido a los guerreros que se habían
distinguido en la batalla. Cada cautivo está
de pie sobre un glifo de lugar que nombra
la región de la cual proviene. Durante este
periodo, las regiones del sur y del este del
Valle de Oaxaca fueron escenario de acti-
vidad bélica, evidenciando el expansionis-
mo militar de Monte Albán.

Una parte del rito de su investidura incluyó


la dedicación de una estructura piramidal, Figura 6. Estela 4 de Monte Albán, representa a un noble guerrero de nombre 8 Venado.

86
Revista de Ciencias Sociales

En la época iiib (500-750 d.C.), Reyes Etla fue un importante cen- como armas, de forma simbólica quizá sig-
tro en la región de Etla. Una de las tumbas del sitio tenía la nificaban el sacrificio humano. En la tumba
entrada flanqueada por dos jambas de piedra labrada. Cada 4 de San José Mogote se puede observar la
una de las jambas muestra a un señor zapoteca ataviado con intensidad de la guerra en la época iiia.
traje de guerrero jaguar, sosteniendo una lanza con la mano.
Sus nombres aparecen como 5 Flor y 8 Flor. Cada uno está er- “Si bien durante aquel periodo había de-
guido bajo las “Fauces del Cielo” y tiene el “signo de cerro” bajo clinado en dimensiones, San José Mogo-
los pies (Marcus y Flannery, op.cit.: 264), (Figura 7). te aún era lo suficientemente importante
para permanecer ocupado por miembros
de la nobleza hereditaria. Acompañados
de elegantes vasijas del periodo iiia, varios
nobles fueron sepultados en la Tumba 4. El
individuo I, de sexo masculino, fue hallado
con una gran lanza de obsidiana enterrada
en el pecho. Fue tal la fuerza del golpe, que
rompió la clavícula izquierda y varias cos-
tillas, en tanto que la punta de la lanza se
quebró y permaneció en la víctima” (Mar-
cus y Flannery, 2001: 279), (Figura 8).

En las exploraciones que Alfonso Caso realizó en Monte Albán


se encontró en el Montículo iv varias ofrendas de cerámica,
entre ellas un cajete de cerámica de la época iiib, conteniendo
un cráneo humano que conservaba en posición las vértebras
cervicales asociado a un cuchillo. Con base en lo anterior, con-
sidera que se trata de la cabeza de un decapitado (Caso, 1942:
173). Cuchillos de pedernal u obsidiana del tipo utilizado por
los aztecas aparecen en Oaxaca desde la etapa urbana, aunque
son poco comunes (Winter, 1990a: 78).

“Las armas ofrecerían indicios de conflictos, pero raras veces


han sido encontradas […]. Comúnmente aparecen navajas en
sitios arqueológicos, pero no se han distinguido las navajas de
macanas de las navajas utilizadas en un contexto doméstico.
Se conocían y utilizaban el arco y la flecha y el atlatl en Oaxa- Los gobernantes, con frecuencia, se repre-
ca desde la etapa lítica; junto con los garrotes habrían servido sentaban en las urnas o en las esculturas
también más como armas que como implementos de cacería” de barro sentados sobre tronos o con las
(Winter, op.cit.: 76-77). piernas cruzadas sobre esteras reales, car-
gados de joyas y tocados de plumas. Su ca-
Los cuchillos representados en los monumentos escultóricos rácter de guerreros se enfatizaba median-
de Monte Albán aunque, probablemente, también servían te el uso de una máscara hecha de la piel

87
Cuadernos del Sur 29

facial de un prisionero desollado (Marcus Otra urna procedente de la Tumba 104 de Monte Albán mues-
y Flannery, op.cit.: 256). Una urna del Valle tra a un señor o gobernante zapoteca sentado con las piernas
de Oaxaca muestra un personaje llevando cruzadas, usando una máscara con colmillos. Sobre el pecho
una cabeza humana sobre su pecho sus- lleva una máscara humana de la cual cuelgan tres conchas tu-
pendido de una cuerda (Winter, 1990a). bulares. El gobernante usa una capa corta decorada con trenci-
lla y lleva el cabello sujeto en un nudo superior, que se proyec-
En una urna funeraria encontrada en la ta desde su frente (Marcus y Flannery, op.cit.: 256), (Figura 10).
Tumba 103 de Monte Albán se representa
a un gobernante zapoteca que está sen-
tado en un banco o trono ataviado como
guerrero, sosteniendo un bastón o ma-
cana de guerra en la mano derecha. En la
izquierda, sujeta de la cabellera la cabeza
cercenada de un enemigo, al tiempo que
atisba a través de la piel reseca del rostro
de un enemigo desollado. Porta un tocado
de plumas en la cabeza y otro tocado do-
ble sobre la espalda desplegado en dos ni-
veles, ocultando el respaldo del trono. Una
máscara elaborada con la piel de un sacrifi-
cado le cubre el rostro. Porta orejeras circu-
lares de jade, un collar de cuentas esféricas
y tubulares de jade y una falda cubierta de
conchas marinas tubulares (Marcus y Flan-
nery, 2001: 156), (Figura 9).

Mixteca Baja

En otras regiones de Oaxaca había comunidades con rasgos pa-


ralelos a los zapotecos, por ejemplo, clases sociales y estilos pro-
pios de iconografía, pero sin obvias relaciones con Monte Albán
y el Valle de Oaxaca. Un ejemplo es la cultura Ñuiñe de la Mix-
teca Baja, que cuenta con piedras grabadas con temas de con-
quista, dominación política y retratos de líderes (Rivera, 2000).

En la Mixteca Baja se desarrolla la cultura Ñuiñe (200-800 d.C.),


Figura 9. Urna hallada en la Tumba 103 de Monte Albán. Huamelulpan y Yucuita en la Mixteca Alta continuaron hasta
declinar entre 750-800 d.C. Otros sitios como Yucuñudahui
llegaron a ser grandes e importantes durante este periodo. Se
ubica en la parte Noroeste de Oaxaca y comprende secciones
de los estados de Puebla y Guerrero. Durante el periodo Clási-

88
Revista de Ciencias Sociales

co o fase Ñuiñe, entre los años 400 y 850 d.C., esta región tuvo 10). Otra interpretación es que representa
un desarrollo cultural que se observa en varios centros de po- un relámpago o rayo, siendo el topónimo
blación prehispánica. Algunos de estos pueblos posiblemente “cerro del Relámpago o del Rayo” (Rivera,
fueron las cabeceras políticas y económicas de la región. Te- 2002: 57) (Figura 11). Del glifo calendárico
nían una ocupación prehispánica extensa, arquitectura pala- sale una mano decorada con un brazalete,
ciega, basamentos para templos, plazas y canchas de juego de que empuña un objeto con terminación
pelota, además de monumentos de piedra grabados con tex- trapezoidal, con la cual golpea a un per-
tos jeroglíficos (Rivera, op.cit.: 6-7). sonaje inclinado sobre un glifo de cerro.
El arma parece representar un garrote o
El ambiente de competencia durante el clásico ocurrió en otras hacha, con la sección distal formada por
partes de la Mixteca. Centros urbanos como Yucuñudahui, ce- ángulos ligeramente agudos. Este mismo
rro Jazmín y cerro de Las Minas se localizaban en la cima de los objeto aparece en otros grabados de si-
cerros, tal vez buscando resguardo y protección natural (Spo- tios arqueológicos cercanos a cerro de la
res, 1972, Winter, 1996). Durante esta época se elaboraron la Caja; probablemente fue un arma usada
mayoría de los ejemplares con inscripciones ñuiñe, que estaba con fines ceremoniales y de combate en la
ligado al poder de los gobernantes (Rodríguez et al, 1996). región de Tequixtepec, es probable que su
uso haya sido exclusivo de los gobernan-
En cerro de La Caja existe el registro de tres personajes impor- tes (Rivera, op.cit.: 53-55).
tantes, posiblemente gobernantes, representados en diferen-
tes posturas o actitudes: en el momento de sacrificar
a seres humanos, como conquistadores de pueblos y
también de su proclamación como soberanos. Uno de
ellos, llamado “6 Jaguar”, se adjudicó la conquista de
una población cuyo glifo topónimo puede interpretar-
se como “Cerro del Lagarto” (Rivera, 2000: 32). Los gra-
bados de cerro de La Caja muestran a los gobernantes
de esta población en diversos actos donde hacen os-
tentación de su poder político y sagrado. Es posible que
el conjunto de las lápidas formara parte de un mismo
programa narrativo que incluía el registro de poblacio-
nes y de cautivos sometidos, muertos o en el momento
de ser devorados, todo ello relacionado con el sacrificio
humano. Este tipo de actos eran desarrollados por los
gobernantes de las poblaciones para demostrar su po-
der político y sagrado ante la población y las comunidades ve- En la Piedra 2 del cerro de la Caja se repre-
cinas, los grabados en piedra celebrarían entonces el registro senta un jaguar en posición sedente sobre
permanente de sus habilidades y hazañas (Rivera, op.cit.: 71). un glifo de cerro, dentro del cual se encuen-
tra el numeral 6, el jaguar está devorando
En la Piedra 7 del Cerro de La Caja se representa una figura hu- a un individuo. El Señor 6 Jaguar porta un
mana inclinada sobre un glifo de lugar, recibiendo el golpe del tocado con una imagen del glifo “Lagarto”,
Señor 6 Jaguar. Los atributos del personaje son su arreglo fa- una tira formada de plumas cuelgan en su
cial, su peinado y su máxtlatl ceñido a su cintura. En la mejilla parte trasera y remata en un diseño trape-
tiene un diseño ovalado que posiblemente representa los pó- zoidal. El personaje prensado en las fauces
mulos del personaje; este mismo tipo de decoración en la cara del jaguar está acostado, con la cabeza ha-
aparece en esculturas de la región que tal vez representaban cia arriba, desnudo del torso, con el brazo
cabezas humanas decapitadas (Moser, 1977b). Tiene una cinta derecho extendido y con un brazalete en
que amarra su peinado llamada por los nahuas temílotl, ésta su muñeca (Rivera, 2000: 12-14). Hay carac-
podría indicar que se trataba de un guerrero. Este tipo de arre- terísticas comunes en los personajes devo-
glo en el cabello era un atributo característico que distinguía rados como en el personaje golpeado por
a los militares del Valle de Coixtlahuaca, por lo que se enfati- 6 Jaguar. Todos se encuentran semidesnu-
za el carácter guerrero de la persona sometida (Rivera, 2000: dos, lo único que caracteriza a los cautivos

89
Cuadernos del Sur 29

y los distingue entre ellos son los peinados La piedra 1 de Tequixtepec muestra el glifo anual “Relámpago”,
y el tipo de tocados (Rivera, op.cit.: 20-21). asociado al numeral 11. De esta fecha sale un brazo y una mano
El señor 6 Jaguar, que se representa en esta que empuña un arma con la que se golpea a un personaje ata-
piedra, es el mismo que golpea al persona- viado con máxtlatl y que, como ocurre en los cautivos de Cerro
je del “cerro del Relámpago” de la piedra 7 de la Caja, muestra un glifo portador del año. Se indica entonces
(Rivera, 2002: 59), (Figura 12). que en el año 11 Relámpago se conquistó a una población (Ri-
vera, op.cit.: 28-29). De esta fecha se extiende hacia el extremo
izquierdo un brazo y una mano que empuña un objeto con el
que se golpea a una persona vestida con un máxtlatl y portando
un yelmo. El personaje se apoya sobre un glifo topónimo con

Figura 13.
Piedra 3 de cerro
de La Caja (Rivera,
En la piedra 3 de cerro de La Caja hay una 2002: Figura 11).
persona frente a las fauces de la serpiente
que parece estar siendo tragado por el ani-
mal, está boca abajo, con los brazos semi-
flexionados. El tocado del personaje está
formado por un yelmo, cintas y plumas
que lo distinguen entre el resto de los per-
sonajes representados en los grabados de
cerro de La Caja (Rivera, op.cit., (Figura 13).

En la piedra 4 del Cerro de la Caja se re-


presenta al Señor 11 Mono con los brazos
extendidos y abiertos, parcialmente flexio-
nados, son atributos característicos de los
retratos de otros señores de pueblos de la
Mixteca Baja; sostiene con las manos obje-
tos diversos como son lanzas, bastones y
mazos. El Señor 11 Mono porta en su mano
derecha un bastón que termina en gancho
y en la mano contraria sostiene un objeto
semejante a aquél con que el Señor 6 Ja-
guar golpeaba a su oponente en la piedra
7. Ambos objetos aparecen frecuentemen-
te en otras inscripciones de la Mixteca Baja
y están asociados a manos de personajes
que tienen glifos calendáricos (Rivera, Figura 14. Piedra 4 del Cerro de la Caja se representa al Señor 11 Mono
2000: 22-24) (Figura 14). con los brazos extendidos y abiertos (Rivera, 2002: Figura 16).

90
Revista de Ciencias Sociales

bandas diagonales paralelas. Se interpretó esta imagen como rosas estelas grabadas y sin grabar (Joy-
la representación de una conquista efectuada en el año 11 Re- ce y Winter, 1989). Río Viejo fue el centro
lámpago contra una población no identificada (Paddock, 1966; primario en, por lo menos, un sistema de
Moser 1977a, Rodríguez, 1996 y Rivera, 2002: 69), (Figura 15). asentamientos jerárquicos de tres niveles.
Otros centros urbanos, posiblemente del
periodo Clásico, en la costa occidental de
Oaxaca, son Río Grande, Piedra Parada Ja-
miltepec y Nopala. Estos sitios fueron cen-
tros primarios de complejas jefaturas o tal
vez de pequeños estados (Joyce, 1994: 73).

En los monumentos escultóricos de esta


región se representan sólo individuos de
sexo masculino, unos en posición sedente
con bastón de mando, semejantes a los re-
presentados en la estela 1 de Monte Albán;
otros están de pie con sus brazos cruzados,
Mixteca Alta

Esta región se localiza en el centro-oeste del estado de Oaxaca.


De acuerdo con Spores (1972), el Clásico se divide en temprano
y tardío. El Clásico temprano corresponde a la fase Ramos (200
a.C.-500 d.C.) y el Clásico tardío a la fase Las Flores (500-1000
d.C.), aunque se han hecho modificaciones a esta cronología.

Marcus Winter sostiene que hay evidencias en la Mixteca Alta


de conflictos en la etapa urbana. En Yucuita se encontró un gran
muro en el lado este que posiblemente habría impedido el ac-
ceso al centro, excepto por los pasillos y las escalinatas contro-
lables. El sitio aparentemente fue abandonado cerca del inicio
de nuestra era, quizá debido a conflictos. La construcción en
los edificios mayores cesó y algunas estructuras posiblemente
fueron quemadas. Los cráneos trofeo, conocidos de Huamelul-
pan, Yucuita y Monte Negro, también son posibles indicadores
de conflicto en la Mixteca Alta. Después de la muerte se perfo-
raban dos hoyos pequeños en el cráneo para suspenderlo de
un hilo, quizá de un morillo, o como un pendiente de un collar
(Winter, 1990a: 8).

La Costa

La cuenca del Río Verde inferior se localiza en la parte occi-


dental de la costa del Pacífico del estado de Oaxaca en donde
se desarrolló la cultura Chatina. Los centros urbanos también
surgieron durante el periodo Clásico en el Río Verde inferior y
posiblemente en otras partes de la costa occidental de Oaxaca.
Río Viejo era el más grande de los centros de la Costa en el Valle
del Río Verde inferior y es probable que haya alcanzado 300
hectáreas durante el Clásico (Figura 16). El sitio incluía un gran Figura 16. Estela 1 de Río Grande (1); Estela 1 de Cerro del Rey
número de edificios públicos monumentales, así como nume- (2); Estela 8 de Río viejo (3), (Urcid, 1993: Figura 18).

91
Cuadernos del Sur 29

aunque algunos investigadores conside- La Estela 5 de Río Grande muestra una persona sujetando un
ran la posibilidad de que se trate de perso- cráneo (Jorrín, 1974; figura 7D), algunos investigadores supo-
nas muertas (Urcid, 1993; Winter, 2004: 32), nen que es una evidencia de guerra, pero Donald Brockington
(Figuras 17 y 18). (1987: 232) considera que no constituye una prueba suficiente
para elaborar juicios en esta etapa (Figura 19).

Figura 17. Piedra 1 de Río Grande, se representa un hombre


con bastón de mando (Jorrín, 1974: Figura 5).

Tenemos pocas evidencias de guerra durante el Preclásico Tar-


dío o el Clásico. Las tres fortalezas que se encontraron parecen
estar asociadas con los sitios posclásicos. Existen dos sitios del
Clásico, ubicados en la cima de tres montañas, en lo que puede
considerarse como posiciones de defensa, pero la mayoría de
los sitios del Clásico se localizan sobre terrenos planos o cer-
ca de éstos, los cuales resultan favorables para la agricultura
(Brockington, 1987: 232).

Los cuchillos también están representados en los monumen-


tos escultóricos de la Costa, probablemente utilizados como
armas o como alusión al sacrificio humano (Figura 20).

La Cañada e Istmo
Figura 18. Estela 1 de Chila, monumento escultórico con la
representación de un gobernante con bastón de
La región de la Cañada es parte de un cañón profundo, en
mando(Jorrín 1974: Figura 18D). donde sus laderas se ubican en la Mixteca Alta al poniente, y

92
Revista de Ciencias Sociales

do de constantes cambios y movimientos,


pero sobre todo de conflictos.

Existe un amplio número de represen-


taciones iconográficas, que muestran el
vínculo entre el poder político y social de
las comunidades y de posibles conflictos
entre ellas, donde los gobernantes pro-
clamaron su poder en registros que con-
memoraban sus principales conquistas. La
evidencia arqueológica nos proporciona
una amplia información sobre el aspecto
sociopolítico imperante durante el perio-
do Clásico en la región Oaxaqueña, esta
evidencia refleja una competencia y riva-
lidad entre los diferentes asentamientos
que ocupaban el área.

En la región de Oaxaca, las representacio-


nes del poder de los gobernantes se mani-
fiesta en diversos sitios arqueológicos como
en Monte Albán, donde los monumentos
escultóricos están dedicados a conmemo-
rar el poder de los gobernantes zapotecos
desde el periodo de fundación de la ciudad.
Figura 20. Estela 1 de Nopala (Jorrín 1974: Figura 9B). Ésta es una temática, que se mantiene en
diferentes épocas del sitio. En otras regio-
en las regiones Mazateca al este y sur. El periodo Clásico en la nes de Oaxaca ocurrió algo similar, como la
Cañada corresponde a la fase Trujado (200-700 d.C.) (Spencer y Mixteca Baja y La Costa.
Redmond, 1982). Por su parte, el Istmo de Tehuantepec incluye
la planicie costera y las montañas bajas entre Tehuantepec y
Coatzacoalcos Veracruz. El Clásico comprende las fases Xuku
(300-600 d.C.) y Tixum (600-900 d-C.) (Wallrath, 1967).

En la Cañada de Cuicatlán y la parte sur del Istmo, los sitios


fueron generalmente de menor tamaño y menos complejos
arquitectónicamente que los existentes en áreas con centros
urbanos (Redmon, 1983; Zeitlin, 1978). Saltillo, en el sur del Ist-
mo, pudiera haber tenido una extensión de 150 hectáreas du-
rante el periodo Clásico, aún cuando el sitio tenía pocos mon-
tículos grandes y sólo una piedra grabada ha sido registrada
como proveniente de ese lugar (Joyce, 1994: 73).

Consideraciones finales

La guerra durante el periodo Clásico fue un aspecto de vital


importancia para la región oaxaqueña, como lo demuestra la
evidencia arqueológica con representaciones de temas béli-
cos, que muestran la competencia y rivalidad que mantenían
los diferentes asentamientos de esta región. Este fue un perio-

93
Cuadernos del Sur 29

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95
Cuadernos del Sur 29

Foto: Eleuterio Xagaat 96


Revista de Ciencias Sociales

Reseñas
La conciencia imprescindible.
Ensayos sobre Carlos Monsiváis
Alfonso Gazga Flores*

Jezreel Salazar (comp.) La conciencia imprescindible. Ensayos sobre


Carlos Monsiváis. Fondo Editorial Tierra Adentro. Conaculta,
México, 2009.

E l Personaje enumera las consignaciones men-


tales, prepara la infantería discursiva, la avant
gard de sus últimas lecturas: Monsiváis y el cine,
Monsiváis y la lucha libre, Monsiváis y las artes plás-
ticas, Monsiváis televisado. El discurso se resiste,
apenas anunciado su trazo y ya se ha convertido en
ritmo fracturado. El Personaje vuelve a intentarlo:
Monsiváis y las aproximaciones a su prosa desde la
lingüística aplicada, Monsiváis y la escritura como
práctica política de ficción experimental, Monsiváis y
su análisis de la función de la literatura en la Repúbli-
ca Restaurada. Nada.

No puede iniciar. paisaje a la miseria, la frase puntualmente desmesu-


rada y acusadamente anti-academicista hace su apa-
Un intento más: Monsiváis en la colonia Portales, rición: cotorrear es un acto metafísico. El Personaje ha
Monsiváis y la Ciudad de México, Monsiváis y la au- encontrado un lugar de reconocimiento, sospechaba
tobiografía precoz de un outsider, Monsiváis y los ga- que ocurriría, sabía que por la pluma del Interpretado
tos, Monsiváis intraducible. han pasado los últimos 40 años de la historia política
y cultural de México. Una escritura sin la cual, más allá
Resignado, el Personaje decide revisitar Días de guar- del lugar común, sería imposible des-cifrarnos.
dar, primero de los libros del prolífico Interpretado:
Monsiváis y Dios nunca muere, Monsiváis en Oaxaca El Personaje empieza a entender: la conciencia del
en marzo de 1970, año del eclipse, año de LEA, año del Interpretado es imprescindible pues en el fondo nos
mundial de futbol –deporte que, acaba de enterarse devuelve a nosotros mismos, nos entrega sin conce-
el Personaje, es ajeno a las innumerables aficiones del siones el mapa que cifra los mecanismos de algunos
Interpretado. Inevitable, en el trayecto oaxaqueño del de los gestos que asumimos como intransferibles.
Una conciencia sin concesiones, la mirada lúcida y
lúdica que pone en entredicho algunas de nuestras
* Oaxaca, 1978. Realizó estudios de Licenciatura y de Maestría más apuradas convicciones. Por ello la incomodidad
en Filosofía en la Facultad de Filosofía y Letras de la unam. y, con ella, la paradoja resultante de estar ante quien
Actualmente está a cargo de la Coordinación Académica de
Posgrado del Instituto de Ciencias de la Educación de la uabjo,
puede ser considerado –en palabras de Adolfo Cas-
espacio académico donde también realiza labores de docencia. tañón– como el último de los escritores públicos del

97
Cuadernos del Sur 29

país. No te claves, de veras que ya no me conozco. He No hay fijón, maestro, no hay fijón. Este último gesto,
cambiado chorros. De volada. Seguro que si me hu- piensa el Personaje, tampoco me pertenece. Enton-
bieses conocido entonces, hubieses dicho que yo era ces sucede: el Observador de esa teratología histrió-
un fresa. Ahora, ya ves. ¿No te conté mi último experi- nica que por economía discursiva denominamos
mento? Me dedico a secar flores con el poder de la con- realidad mexicana ha devenido elección estilística
centración mental. El otro día fatigué a un montón de de nuestros personajes. Hemos aprendido a ensayar,
geranios en el jardín de casa de mis tíos. a tratar la escritura, a ejercer la práctica de la crítica
desde la lección ejemplar del Interpretado.
La solemnidad ha sido, una vez más, derrotada. Aho-
ra el Personaje alcanza a identificar una de las cons- Redoble de tambores: junto contigo
tantes que recorren el compendio de ensayos de La le doy un aplauso al placer y al amor....
conciencia imprescindible: el reconocimiento al ca-
rácter antisolemne de la escritura del Interpretado. El Personaje sabe que no puede eludir su propia dis-
Desde cada una de las atalayas de los ensayadores, cursividad, y piensa una vez más en ese visaje de la
se apunta a esta actitud de voluntad verbal que hace obra monsivasiana donde se
uso del humor y de la ironía para desarmar el inven- compendia parte de su se-
tario atroz de todos esos actos, posturas, consignas, ducción: la crítica a toda
instituciones y tradiciones enquistadas y anquilosa- mistificación desde la
das que se gestan en algunos de nuestros haberes. atalaya de la ironía y el
humor. Ese entramado
Entonces: Monsiváis y el humor. Monsiváis y la iro- panóptico donde se im-
nía: ese gesto, ese trazo de la discursividad que ya brican el estilo del humor
en el registro escritural o ya en el verbal es esgrimido y el humor como estilo.
como el elemento insustituible de la crítica, por esto
ya siempre mordaz. El Personaje piensa en
Bernard Shaw o en Ber-
Queda claro, sin embargo, que el repertorio infinitivo trand Russel autores
que es Monsiváis, ese “aleph mexicano” como lo de- que, sospecha,
nomina aceradamente Jezreel Salazar –compilador pertenecen a la
y prologuista de La conciencia imprescindible–, exige misma estirpe
transitar por una diversidad de planos temáticos en que el Interpre-
manufactura de taracea. Pues el repertorio, se insis- tado, signados
te, es infinito. Tal y como en su momento lo señalara por el uso de las
Sergio Pitol, Carlos Monsiváis es “un sindicato de es- paradojas tan caras a
critores, una legión de heterónimos que por excen- los matemáticos, los
tricidad firman con el mismo nombre”. Una corres- teólogos y los humo-
pondiente legión de especialistas en muy diversas ristas ingleses.
áreas que irían desde la urbanística hasta la poesía
goliarda –pasando por la sociología, la lingüística, la La ironía como estilo frente a la solemnidad como
historia, la literatura y la antropología– se requerirían consigna: por un lado el júbilo de la lucidez que, por
para intentar completar el rostro poliédrico y multi- ser tal, reconoce el carácter histriónico de todo dis-
tudinario del Interpretado que no sólo admite un nú- curso que se pretende Verdad Absoluta, por el otro
mero indeterminado de lecturas, sino antes bien las la incorregiblemente aburrida Administración omní-
exige por razones bien conocidas. moda del Saber cuya función estratégica puede en-
contrarse en la beligerante voluntad de exclusión, de
Haría falta, piensa el Personaje, las interpretaciones sanción y de condena.
de Monsiváis y los movimientos sociales, Monsiváis y
la Provincia, Monsiváis y su defensa de los derechos Los recuerdos de la reciente lectura se agolpan: es-
de las mujeres, Monsiváis y el periodismo, Monsiváis tamos ante una conciencia virgiliana que nos guía
y los antimonsivasianos, Monsiváis visto por Monsi- desde ese mirada irónica que lo mismo atiende a las
váis. Al menos. figuras del Ateneo de la Juventud como a los bru-

98
Revista de Ciencias Sociales

jos de Catemaco y el entrevero de los cuerpos en el váis, su apuesta intransigente por los derechos civiles,
metro de la Ciudad de México en horas pico. Órale, su defensa de la laicidad, su anticlericalismo declara-
nomás no apretujen. do no pueden menos que trazar la imagen del señero
representante de nuestra modernidad intelectual.
Es hora (pico).
Si Octavio Paz, en la década de los 60s, se lamentaba
El Presentador vuelve de nueva cuenta las páginas de que nuestra colonial y contrarreformista tradición
de Días de guardar, la crónica del eclipse, Oaxaca en novohispana había imposibilitado que tuviésemos
los 70s donde, frente al júbilo de los gurús de la re- Modernidad propiamente dicha, bien podremos
conversion religiosa y los paisajes contemplados con estar convencidos de que Monsiváis expresa este
una mirada complacidamente estetizante, Monsiváis carácter absolutamente moderno en nuestra con-
no se deja seducir y apunta: más que cinematográfi- temporaneidad. El último de nuestros escritores de-
ca, la miseria es atemporal. La crónica avanza jun- cimonónicos es también al mismo tiempo, y pese a
to con el trayecto: Río Grande-Puerto Escondido-La la aparente paradoja, el primero de los modernos.
Ciudad de la Ciencia (Miahuatlán). Un Voltaire en la región más impaciente del aire. Y
que como tal hace uso constante del escarpelo pun-
Y, pese a lo aparente, en esta crónica se hace patente tual de la ironía contra los que siempre están ahí
la dimensión crítica (en ese sentido propio de los en- para administrar piadosamente la falta de alternati-
ciclopedistas franceses) del discurso que se prolon- va de los más. Esta misma lucidez que se gesta en
gará hasta Las Herencias ocultas del liberalismo y El el recurso estilístico de la ironía, es signo de un pe-
Estado laico (dos de los últimos libros de Monsiváis): simismo que no elude las adhesiones éticas y que
el cuestionamiento a toda excusa mi(s)tificadora y por igual exhibe tanto al ínclito presidente del Club
a todo envite mistagógico que, frente a la avanza- de los Optimistas como a la contemplación idílica y
da contemporánea de toda suerte de sectas, movi- paternalista del capitalino cuando se asoma a sus en-
mientos espirituales macrobióticos, catolicismos de dógenas provincias.
Pedro el Ermitaño, milagreros tántricos, hippies redi-
vidos, psicoterapeutas agoreros, pitonisas de Matrix Está de acuerdo, el Personaje travestido de Reseñista
y hermeneutas de constelaciones, exige evitar las in- está definitivamente de acuerdo: la obra de Monsi-
terpretaciones y los juicios taxativos, y opta por una váis es un repertorio inagotable, parte del cual está
lógica a favor de las libertades civiles, de la laicidad amplia y cuidadosamente abordado a lo largo del li-
estatal y del liberalismo ilustrado desde la perspecti- bro reseñado que es, indudablemente, un homenaje
va de un racionalismo nada perezoso que no elude la a la altura de las circunstancias, una serie de riguro-
revisión de sus propios criterios. sos trabajos de interpretación que nos exigen leer la
obra de Monsiváis sin premuras ni apresuramientos,
Precisamente, en uno de sus más recientes ensayos, evitando así lecturas desaliñadas.
publicado en el número 69 de la Revista de la Univer-
sidad de México, Monsiváis insiste en uno de su temas Piensa entonces el Personaje en su circunstancia in-
más recurrentes en la última década, el de la secula- mediata, en la exigencia designada por la Lucidez
rización y de la laicidad; el Personaje no ignora que de recuperar y defender (en ese orden) la universi-
en varios de los ensayos contenidos en La conciencia dad pública y el trabajo académico. Piensa también
imprescindible se aborda esta temática, ya sea para en la desafortunada negación de cir-cunstancia del
reconocer los vaivenes teóricos de Monsiváis respec- Interpretado, en la comedia de los homenajes pós-
to al arraigo en nuestra República de las Letras de la tumos, en el histriónico envite de los carroñeros del
tradición liberal, ya para consignar la estirpe a la que mass media.
el Interpretado pertenece. Y aquí se apresura algo
que aparece en primera instancia como una hipótesis Entonces el Personaje recuerda lo primero que que-
más, y que en transcurso de las lecturas de los ensayos ría decir, lo único que había pensado decir en nom-
dedicados al Homenajeado y de las crónicas-ensayos bre propio:
del propio Monsiváis ha ido rebasando sus estatus
provisional para constituirse en una certeza estilística Carlos,
y eficazmente esclarecedora: el liberalismo de Monsi- ojalá que nos vaya bonito.

99
Cuadernos del Sur 29

Identidad y estilo entre las


alfareras mixtecas y amuzgas
de la Costa de Oaxaca y
Guerrero
Gonzalo Sánchez Santiago*

Frances Ahern. Identidad y estilo entre las alfareras mixtecas y


amuzgas de la Costa de Oaxaca y Guerrero México, Centro inah
Oaxaca, 2010.

E n 2003, el Dr. Marcus Winter, investigador del


Centro INAH Oaxaca, inició la Serie Arqueología
Oaxaca, una publicación de carácter eventual dedi-
cada a la difusión de las investigaciones arqueológi-
cas que en años recientes se han venido realizando
en la entidad oaxaqueña. El primer número, Tres
tumbas postclásicas en El Sabino, Zimatlán, estuvo
dedicado a la documentación de un rescate realiza- tudio de la cultura material contemporánea y puede
do por los arqueólogos Alicia Herrera Muzgo Torres y tratar una diversidad de temas como la organización
Marcus Winter en la porción sur del Valle de Oaxaca. social, las creencias religiosas, las prácticas agrícolas
El segundop número, Figurillas y aerófonos de cerá- o la tecnología. En cuanto a la cerámica, por ejem-
mica de Cerro de las Minas (2009), contó con el patro- plo, un estudio etnoarqueológico trataría de encon-
cinio del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes; trar respuestas a preguntas sobre los procesos y téc-
en esa ocasión se trató de un estudio arqueológico y nicas de elaboración de determinados artefactos, su
etnomusicológico –llevado a cabo por el autor de es- uso y su significado, entre otros. Frecuentemente,
tas líneas– sobre las figurillas, los silbatos y ocarinas los métodos de la etnoarqueología han sido utiliza-
procedentes del sitio arqueológico de Cerro de las dos por los arqueólogos interesados en temas sobre
Minas, Huajuapan de León. En el mes de mayo pa- estilo y etnicidad en las culturas antiguas. En la ma-
sado, la Serie Arqueología Oaxaqueña nos dio a co- yoría de los casos se piensa que los restos materiales
nocer su tercer número intitulado Identidad y estilo pueden ser indicadores de un estilo asociado a un
entre las alfareras mixtecas y amuzgas de la Costa de grupo etnolingüístico. Sin embargo, la problemática
Oaxaca y Guerrero de la Dra. Frances Ahern. es mucho más compleja de lo que parece y, en este
sentido, el libro de Frances Ahern ahora puede ser-
La obra es el resultado de una investigación an- vir de pauta para aquellos interesados en detectar
tropológica llevada a cabo en la década de 1990 y a través de la cerámica los posibles indicadores de
que estuvo orientada hacia la etnoarqueología. La estilo y etnicidad.
etnoarqueología es una especialidad de la arqueo-
logía que trata, a través de la analogía etnográfica, La publicación referida cuenta con un prefacio pre-
entender la cultura material antigua a través del es- parado por Marcus Winter, quien de manera sucinta
presenta una definición de la etnoarqueología, sus
objetivos y la contribución que los estudios sobre la
alfarería contemporánea pueden hacer al campo de
* Maestro en Antropología Social por el ciesas (Pacífico Sur). Ob-
la arqueología. A este prefacio le sigue un prólogo
tuvo el título con el trabajo “Las culturas musicales en el Istmo de
Tehuantepec: una aproximación antropológica a los instrumentos elaborado por el Dr. Robert Markens, quien plan-
musicales prehispánicos”. tea la problemática en torno a los estudios sobre

100
Revista de Ciencias Sociales

etnoarqueología y su validez en las investigaciones nidades a través del cual se pudo documentar la dis-
arqueológicas que pretenden relacionar los restos tribución de los diseños así como la forma en que se
materiales con determinados grupos étnicos. En este utilizan los recipientes.
sentido, Markens sugiere que el estudio de Ahern es
de los pocos trabajos que cuentan con los suficientes En el capítulo 4 se describe la alfarería actual de La
datos empíricos para llegar a conclusiones válidas. El Guadalupe, comunidad amuzga del estado de Gue-
prólogo va acompañado de un listado útil sobre los rrero. Los datos obtenidos en campo sugieren que
principales estudios publicados sobre la producción tanto los diseños como el proceso de cocción difie-
tradicional de cerámica en Oaxaca. ren de lo observado en las comunidades de habla
mixteca del Distrito de Jamiltepec. Más adelante,
El texto de Ahern está organizado en nueve capítu- en el capítulo5, se presenta el caso interesante de
los pequeños. En el primero, la autora brinda al lector las alfareras mixtecas de San Cristóbal, Guerrero. En
información sobre la región de estudio, la población, esta comunidad las alfareras decoran las tinajas y los
los grupos étnicos que en ella habitan y la vestimen- cántaros con diseños que pueden asociarse tanto a
ta tradicional. Las comunidades que formaron parte los grupos mixtecos como a los amuzgos. Este es un
del estudio fueron San Pedro Jicayán, San Antonio caso singular en donde ambos grupos se identifican
Tepetlapa, San Lorenzo Mechoacan y Santa Catari- con estos diseños y cada uno los relaciona con su
na Mechoacan, todas ellas en territorio oaxaqueño cultura material.
y con población hablante de lengua mixteca. Las
comunidades pertenecientes al estado de Guerrero En los capítulos 6, 7 y 8 se presenta el análisis de la
fueron San Cristóbal y La Guadalupe, la primera con variación estilística, los patrones de comercio y dis-
hablantes mixtecos y la segunda de amuzgos. tribución de la cerámica. En el capítulo 9, la autora
presenta los resultados de un inventario llevado a
En el segundo capítulo la autora presenta un panorama cabo en hogares para evaluar los patrones de canti-
de las principales formas cerámicas de la Costa Chica dades y de diseños de las tinajas y cántaros. Con este
que incluye comales, ollas, cazuelas, cántaros y tinajas. conjunto de datos, Ahern propone que los patrones
En el tercer capítulo se presenta de manera pormeno- de manufactura, decoración, cocción y comercio
rizada el proceso para la elaboración de cántaros y ti- de los recipientes de agua sí pueden asociarse con
najas en las comunidades mixtecas del Distrito de Ja- grupos etnolingüísticos. Por otra parte, el inventario
miltepec (San Pedro Jicayán, San Antonio Tepetlapa, sobre el uso de de los recipientes de agua en los ho-
San Lorenzo Mechoacan y Santa Catarina Mechoacan).
La descripción incluye todo el proceso, desde la ex-
tracción del barro, su preparación, las técnicas de ela-
boración y decoración hasta llegar al último paso que
consiste en la cocción o el horneado de las piezas. La
autora eligió las tinajas y los cántaros porque, como
demuestra en capítulos más adelante, son precisa-
mente estos artefactos en donde los diseños reflejan
aspectos relacionados a la comunidad y a la identidad
del grupo etnolingüístico.

La etnografía desarrollada en la investigación


comprendió cuatro etapas principales. En la pri-
mera, se hizo una observación y registro deta-
llado de los métodos de producción; la segunda
consistió en el análisis de las formas y decora-
ción de los recipientes de agua a través de corre-
laciones; en la tercera se llevó a cabo la identifi-
cación de los patrones de comercio y distribución
de los cántaros y las tinajas; la última etapa consistió
en un censo efectuado en 300 hogares de 15 comu-

101
Cuadernos del Sur 29

gares, le permitió a la autora demostrar que los cán- boración es propio de la tradición alfarera mixteca
taros y tinajas con diferencias en estilo, cantidad y pero los diseños han sido adaptados para los consu-
patrón de uso se encuentran en los hogares de los midores amuzgos o mixtecos. Este caso es interesan-
dos grupos, es decir, tanto de los mixtecos como de te porque sirve perfectamente para ubicar fronteras
los amuzgos. En relación a los diseños la autora en- etnolingüísticas a través de la cultura material.
cuentra que, por ejemplo, el estilo que identifica a las
ceramistas mixtecas incluye no sólo los diseños de Finalmente, el estudio de Frances Ahern constituye
los recipientes de agua sino que también compren- un trabajo ejemplar para los interesados en temas
de los diseños de las jícaras y de los textiles. Este con- de etnoarqueología y su aplicación para el enten-
junto de diseños, comenta Ahern, llega a conformar dimiento de las sociedades, ya sean antiguas o con-
un sistema de símbolos para los mixtecos del Distrito temporáneas. El estudio es valioso no sólo por los
de Jamiltepec. datos que presenta –tal vez algunas de las tradicio-
nes documentadas ya están desapareciendo– sino
La cerámica de San Cristóbal, comunidad mixteca, también por la metodología que logra desarrollar y
representa un sincretismo o fusión de los diseños en que podría ser de gran utilidad en otras investigacio-
los cántaros y tinajas. Por un lado, el proceso de ela- nes sobre la alfarería tradicional.

¿Transición a la democracia o
hacia un régimen policial?
Tania Fernández Moreno*

Bautista, Eduardo (2010). Los nudos del régimen autoritario.


Ajustes y continuidades de la dominación en dos ciudades de Oaxaca.
Coedición Miguel Ángel Porrúa–Universidad Autónoma Benito Juárez
de Oaxaca. México.

E n este libro se analizan los procesos políticos


oaxaqueños como nudos del régimen autori-
tario mexicano, en donde las élites locales reprimen
sucesivamente todo tipo de oposición y aspiración
de cambio social. Desde una perspectiva histórica,
Eduardo Bautista va situando diversos momentos de
conflicto político en la larga historia de dominación
y resistencia que caracterizan a las sociedades de
Juchitán y la Ciudad de Oaxaca, tal como las conoce-
mos ahora.

En los tiempos actuales –liberales y globalizados–, el formas de organización y prácticas en las relaciones
autor va mostrando las continuidades y la vigencia de de poder que se presumían caducas por su antigüe-
dad y primitivismo. El autor, nos sugiere pensar en
el carácter aparente de la modernidad y de sus cam-
* Egresada de la Licenciatura en Ciencias Sociales del Instituto de
bios abruptos, ya que estos mantienen en su esencia
Investigaciones Sociológicas de la uabjo. la persistencia de viejas formas de dominación.

102
Revista de Ciencias Sociales

La trayectoria de las prácticas autoritarias ejercidas triunfos y adaptaciones graduales a la institucionali-


por los gobiernos locales en México, son analizadas dad en el transcurso de tres décadas. Repasa los mo-
por el autor bajo el supuesto de que el régimen po- mentos más significativos, como la instauración del
lítico autoritario no es asunto del pasado, en espe- primer Ayuntamiento Popular en esta ciudad (1981-
cial cuando sus raíces se encuentran siglos atrás: por 1983), en la coyuntura propiciada por la reforma
lo tanto estas y otras explicaciones de los procesos electoral de 1977, que implicaba el reconocimiento
locales son reclamadas necesariamente a la historia. de los partidos de oposición; relata la represión de
que fue objeto ese movimiento y sus posteriores in-
Eduardo Bautista se refiere al régimen como la forma cursiones electorales.
en que se ha organizado históricamente la domina-
ción, como el espacio en donde ésta se concreta. El Señalando que la cocei hizo un uso político de la iden-
carácter autoritario se debe a que deja fuera de los tidad cultural, para estructurar una oposición políti-
procesos de decisión y poder público a la sociedad ca electoral, sirviéndose de la idea de “los indígenas
civil, reduciendo la política a un asunto de unos zapotecos como los oprimidos”. Esta organización
cuantos. Caracteriza al régimen como patrimonial en logró ser una de las fuerzas políticas más importan-
tanto los grupos de poder anteponen la búsqueda tes, no sólo de Juchitán, sino del resto de la entidad,
de privilegios personales, manteniendo las relacio- convirtiéndose en una de las principales promotoras
nes corporativas y clientelares a través de la distri- para encausar las diferentes inconformidades socia-
bución de dádivas para reafirmar el orden existente. les por la vía electoral.
Plantea que el régimen político mexicano es resulta-
do de múltiples procesos de dominación y resisten- El autor va dando cuenta de las transformaciones de
cia a lo largo de la historia, en donde el caciquismo un movimiento de izquierda en el gobierno munici-
se ha constituido como eslabón entre la antigua y la pal: que inició recurriendo a la movilización de sus
moderna política mexicana. En la larga ruta que va bases, realizando consultas, propagando denuncias
de la Colonia hasta la conformación de la burguesía de arbitrariedades y abusos del poder centralizado.
nacional en ascenso, desarrollo y posterior descom- Pasando por la gestión de demandas laborales a fa-
posición en el México posrevolucionario, la clase do- vor de los trabajadores, logrando una serie de acuer-
minante se encontró con el caciquismo y se sirvió de dos con las élites regionales, culminando con la mo-
él para ejercer su supremacía, alentando la continui- deración gradual de sus acciones.
dad de esta forma de intermediación para la domi-
nación a través del tiempo. En 1989, otro de los momentos que menciona, la
cocei ganó las elecciones municipales en alianza con
En el libro refiere que México ha sido tierra de ca- el prd, triunfo que generó una lucha interna respec-
ciques desde antes que el término fuera aplicado to a la posición que la cocei debía tener frente a los
por los conquistadores españoles en el siglo xvi. gobiernos estatal y federal. Bajo la clásica disyuntiva
Aunque las connotaciones del mismo han variado ¿radicalismo o moderación? El acercamiento del mu-
a través de la historia, el caciquismo ha estado allí nicipio rebelde al cuestionado y recién nombrado,
como instrumento al servicio de la clase dominan- presidente Carlos Salinas de Gortari y la consecuen-
te en turno. Ningún gobierno, caudillo o partido te retribución para el municipio en recursos econó-
político, se ha planteado la tarea de erradicar el micos, definiría tal disyuntiva. La ruta seguida pos-
caciquismo en México, ni siquiera a nombre de la teriormente por la cocei hacia la institucionalización
política liberal y la modernización capitalista. Antes revela el viraje de sus orígenes como movimiento
bien, han buscado la manera de subordinarlo a su popular independiente que luchaba por la tierra a
proyecto de nación, integrándolo a sus formas de principios de los años setenta.
control sobre los diversos sectores sociales en las
diferentes regiones del país. Respecto a la capital del estado, Eduardo Bautista
documenta que a mediados de los años setenta, en
Respecto a los casos locales, por una parte se realiza Oaxaca comenzaron a florecer organizaciones inde-
un recuento de los acontecimientos electorales en pendientes que escapaban del control clientelar del
los que participó la Coalición Obrera Campesina y Estado en un contexto de pérdida de hegemonía
Estudiantil del Istmo (cocei) en Juchitán, sus alianzas, en el régimen político. Lo que dio lugar a la inten-

103
Cuadernos del Sur 29

sificación de las protestas masivas no corporativas, es posible observar que al final logran regresar a la
que “acreditaban” el discurso gubernamental acer- normalidad autoritaria, afirmándose en una serie de
ca del “restablecimiento del orden y la legalidad” y ajustes y continuidades de la forma de dominación.
la mano dura de quien arribaría como gobernador
en 1974 con el respaldo de las élites locales: Manuel Entre otros momentos acontecidos en la capital del
Zárate Aquino. estado, menciona el proceso electoral del 2001, que
llevó a Gabino Cué a la presidencia del municipio de
Este personaje arribó a la gubernatura con el pro- Oaxaca, como resultado de una purga de facciones
pósito de desmantelar sindicatos independientes del pri y su paso a otros partidos políticos, pero que
y mantener el control de la Universidad Autónoma permitió el acomodo de personajes que habían sido
Benito Juárez de Oaxaca (uabjo), aunque su inter- desplazados de la política local. El acontecimiento
vención provocó una fuerte disidencia y una huel- local se observa con el trasfondo de la alternancia
ga que se prolongó hasta el punto de provocar la en la Presidencia de la República en el año 2000 y el
renuncia del rector. La inestabilidad de la universi- ascenso del pan.
dad, transformó a ésta en la principal arena de lu-
cha, pero no en la única, ya que en las regiones de Apunta que el ambiente generado por los ataques
la entidad se recrudecían los conflictos políticos de priistas contra Gabino Cué, fueron capitalizados por
manera considerable. su grupo para crear una fuerte imagen de oposición
al priismo local, dando continuidad a su participación
Toda protesta popular era considerada subversiva en las elecciones para gobernador del 2004, año en
y por lo tanto ilegal. Las élites locales –incluido el el que contendió contra Ulises Ruiz Ortiz, bajo la coa-
gobernador– pensaban que esta situación subversi- lición del pan, prd y Convergencia. Con un margen mí-
va atentaba contra la estabilidad política y la pros- nimo de ventaja y en medio de extraños incidentes,
peridad económica. Durante 1977, este discurso dio el triunfo fue adjudicado a Ulises Ruiz y las protestas
lugar a la acción represiva contra movilizaciones ma- poselectorales se fueron desactivando gradualmen-
sivas, la persecución de líderes y el desconocimiento te. No obstante, se obtuvieron diputaciones locales
de cualquier organización independiente, con un para la coalición opositora. En la siguiente elección
saldo de 33 muertos y decenas de heridos. municipal, el PRI recuperó la presidencia municipal y
con ello el restablecimiento del clientelismo y la sub-
Los enfrentamientos al interior del estado entre ordinación del municipio al gobernador.
manifestantes y élites, y el distanciamiento entre el
poder local y federal generaron una situación insos- A partir de estas experiencias, argumenta que la ló-
tenible, provocando la renuncia del gobernador. Ello gica del autoritarismo se impone por encima de la
implicó una oportunidad para los poderes centrales alternancia, sin contraponerse con las nuevas insti-
de desplazar a las élites locales más conservadoras y tuciones. La alternancia es sólo uno de los ajustes
posesionarse al mando de los asuntos estatales, lo- emprendidos desde el poder para asegurar el con-
grando además, que el movimiento popular se des- trol de los pueblos y grupos de la sociedad. Un ajuste
activara con la salida del gobernador e incorporan- en las estructuras de dominación que aspira a reno-
do a la burocracia estatal a varios de los dirigentes var la legitimidad, abanderando la idea de democra-
estudiantiles. cia en su mínima expresión, dejando en los partidos
políticos la decisión sobre los asuntos públicos una
Tales conflictos sociales, en Juchitán y Oaxaca, in- vez ganada la competencia electoral. Es así, como
cidieron en la recomposición del poder y la corre- la política pierde su carácter social, ya que quienes
lación de fuerzas al interior de los partidos y en los detentan el poder salvaguardan los intereses del ca-
gobiernos municipales de las ciudades en donde pital transnacional, reproduciendo el carácter autori-
estos ocurrieron. Al final, el descontento social se tario del régimen.
encauzó por la vía de renovar la legitimidad basada
en las elecciones, posibilitando el juego de relevos al El autor considera que los movimientos son conse-
interior de las élites gobernantes. Siguiendo la lógica cuencia de la lógica autoritaria, y para el caso parti-
del poder autoritario frente a los movimientos socia- cular del año 2006 examina que hubo una disolución
les trascendentales ocurridos en estas dos ciudades, temporal de las instituciones gubernamentales, en-

104
Revista de Ciencias Sociales

fatizando que en el trasfondo está la descomposición


misma del régimen autoritario y la reorganización
del aparato estatal, que va sustituyendo sus viejos
recursos de control político de masas por estrategias
de seguridad policiaca. Se trata de una degeneración
de la clase dominante que cada vez defiende más los
intereses particulares a nombre del interés general.

Para el autor, el movimiento popular y magisterial


del año 2006, fue un momento inédito en el que
saltaron a la luz las contradicciones acumuladas del
orden autoritario, como un momento de descompo-
sición de esta forma de dominio, mostrando la fra-
gilidad o disolución de las instituciones de control,
abriendo posibilidades a quehaceres diferentes a los
que se realizan durante la normalidad autoritaria. Sin
embargo, la interpretación del conflicto político no
se centra sólo en el momento de la irrupción sino
como el desenlace de un largo proceso de acumula-
ción de inconformidades dispersas y contradictorias.

El movimiento que se articuló en torno a la Asam-


blea Popular de los Pueblos de Oaxaca (appo) enfren-
tó al conjunto de las instituciones locales, logrando
la progresiva desaparición de los poderes institucio-
nales de la capital. Ya que el gobernador permane-
ció escondido durante toda esta etapa, el congreso
local sesionó en casas particulares y hoteles, inclu-
yendo a los miembros de los partidos de oposición,
y el poder judicial cerró todas sus oficinas. La coyun-
tura permitió observar el uso faccioso de las institu-
ciones locales, incluidos los órganos electorales y los
partidos políticos que durante los procesos electo-
rales del año 2007 mostraron su subordinación al
ejecutivo en turno.

Eduardo Bautista señala que en el año 2006, Oaxa-


ca expresó una crisis de dominación, con el desgas-
te de sus mecanismos de cooptación y corrupción,
que al mismo tiempo abrieron espacios públicos a
expresiones de rechazo ante los agravios tolerados
y se generó un replanteamiento de viejas reivindi-
caciones colectivas. Por ello, el conflicto político y
social y su posterior desenlace, significaron la re-
configuración del orden social, ya que la defensa de
este orden no se limitó al uso de las relaciones cor-
porativas y clientelares, sino que se recurrió al uso
de las fuerzas policiacas, como forma de sustentar
la “autoridad” basada en infundir temor. Esto es un
salto en la forma de dominación sustentada en las
viejas prácticas de control social corporativo hacia

105
Cuadernos del Sur 29

el uso cotidiano de la represión policiaca. Además, que éstas comparten intereses fundamentales como
el autor hace un análisis del discurso de la appo, ex- clase dominante, así tengan contradicciones inter-
presado en sus documentos principales, apuntan- nas y diversas filiaciones partidistas.
do que las alianzas que se formaron constituyen un
acontecimiento sin precedente en la historia local. En la última etapa, desde el poder gubernamental se
Resistencias que se unieron en torno al rechazo a los recurrió al uso de símbolos –mediáticamente cons-
excesos del autoritarismo y la corrupción, abriendo truidos– para luego derribarlos y ponerle fin al movi-
el espacio público para el encausamiento de deman- miento popular en el momento en que estaba seve-
das económicas, políticas y sociales que nunca ha- ramente golpeado. La detención del líder Flavio Sosa
bían sido resueltas. Desde esta perspectiva la contri- –más construido por los medios que reconocido por
bución del movimiento estriba en la articulación de los participantes del movimiento–, marcó el cierre
diversas organizaciones sociales y comunidades que de la coyuntura informativa por parte de la televisión
por encima de sus diferencias y divisiones lograron comercial. Aunado a ello ocurrió el traslado al penal
reunirse contra las arcaicas estructuras locales de de Nayarit de los presos políticos capturados el 25
dominación. La appo se lanzó contra la cabeza visible de noviembre, causando efectos devastadores para
de las viejas estructuras de subordinación local, el el ánimo de todo el que participó en el movimiento
gobernador Ulises Ruiz Ortiz. popular. Es así como el movimiento pasó de deman-
das sociales a denuncias contra la violación a los de-
Desde mi punto de vista, sí hubo un discurso des- rechos humanos.
de algunas de las organizaciones acerca de la hori-
zontalidad sin jerarquías; por tanto, la forma en que De esta manera se restableció la gobernabilidad, el
funcionó la asamblea no estuvo exenta de este pro- regreso a lo que el argot oficial identifica como el es-
pósito. Sin embargo, la medida en que esto se logró tado de derecho, lo que para el autor significa desde
fue motivo de un acalorado debate que se prolongó una perspectiva histórica el regreso a la normalidad
al menos por tres años. Para el autor, el movimiento autoritaria. El viejo régimen autoritario fue defendi-
popular se presenta como una incógnita frente a las do tanto por las rústicas élites locales como por la
formas tradicionales de interpretar los movimientos: sofisticada institucionalidad que representa al mo-
amorfo, sin líderes, con tintes de revuelta e inconfor- derno Estado mexicano. Situación que asegura la im-
midades desbordadas. Las consultas de base resul- punidad ante la represión de las protestas colectivas.
taban incomprensibles para los que esperaban ne-
gociar del otro lado de la mesa: no había otra forma Con su respuesta al caso Oaxaca, el gobierno autori-
de explicar el caos oaxaqueño más que buscando tario ha enviado el mensaje de que las movilizacio-
una mano oculta que moviera los hilos de las masas nes pacíficas no llevan a ningún lado, por lo que lejos
iracundas. Desde esta óptica, no se podía concebir de una transición a la democracia en México, se está
el ánimo colectivo de inconformidad proveniente transitando hacia un régimen policiaco. La lógica es
desde la misma sociedad oaxaqueña: como si no la restauración del poder centralizado y autoritario,
hubiera una historia de opresión y explotación que donde la estabilidad y el orden dependen menos de
justificara tal reacción colectiva, como si los históri- la legitimidad y más del uso de la fuerza pública: se
cos abusos del poder público, el uso arbitrario de la pretende atemorizar para desalentar la desobedien-
ley y la corrupción de las élites gubernamentales no cia y las voces críticas.
fueran suficientes motivos para los insurrectos.
El libro en su conjunto sigue un método de interpre-
La prioridad de los gobiernos federal y estatal, no era tación que considera la política local como expresión
la negociación ni el acuerdo. Aplicaron la política de concreta de la política nacional. Si bien, parte de la
la indiferencia, dejando que la descomposición se consideración de espacios locales en dos ciudades
profundizara de la manera más negligente. La prio- no se limita a éstas y ofrece una visión de conjunto
ridad eran las elecciones por la Presidencia de la Re- del régimen político –aunque sin generalizar sobre
pública de aquel año 2006; y con ella, el reacomodo esa totalidad heterogénea– el método permite ob-
y la negociación para obtener las mejores ganancias servar lo local sin perder de vista lo nacional; asimis-
políticas y económicas. La defensa del gobernador mo, hacia el interior de lo local, se contrastan las di-
por parte de la clase política nacional y local, reveló ferencias y similitudes de las formas de dominación.

106
Revista de Ciencias Sociales

Nos invita a reflexionar acerca de dónde provenimos La agudización de las contradicciones, la crisis del
y hacia dónde vamos en materia política, abriendo régimen de dominación y los caminos cerrados, em-
un debate acerca de si realmente transitamos hacia pujan necesariamente a trazar un plan, a definir ha-
la democracia o hacia un estado policial en el que las cia dónde puede avanzar el torrente de tenacidades
grandes movilizaciones sociales son empujadas a la inagotables de los oprimidos. Desprovistos aún de
ilegalidad, reduciendo aun más los derechos políti- una solución que ponga fin a la historia de dominio a
cos y sociales. Y ante ello, preguntarnos qué nuevas la que siempre han mostrado férrea resistencia.
formas de resistencia se están gestando y los retos
que el régimen autoritario va marcando. Para ello, es de gran importancia tener en cuenta
trabajos como éste, que contribuyen al análisis de
Si bien, en un primer momento pareciera una visión la realidad nacional y su diferenciación regional. En
fatalista, en donde las estructuras autoritarias se im- este caso se insiste en la postura de que en México
ponen sobre los intentos de los oprimidos para po- hay resabios del pasado que no han podido ser barri-
der transformarlas–incluso a través de la alternancia dos por la modernidad política, y hace resurgir la hi-
por la vía de los partidos políticos, en donde las élites pótesis de la refuncionalización de las viejas formas
se muestran indispuestas a perder el control sobre la políticas en los nuevos tiempos globalizados.
sociedad– el autor sí nos sugiere una salida distinta:
una que opta por la socialización de la política, es de-
cir que la política se convierta en asunto de todos, y
no únicamente de unos cuantos.

El autor defiende la posibilidad de una política so-


cializada sin que ésta pase necesariamente por las
reglas electorales y de representación, que suprimen
dicha socialización. No es que el autor rechace la po-
sibilidad de un cambio social, sino a los caminos tra-
zados por la clase dominante, apelando al trazo de
caminos propios de quienes sufren la dominación.

Para quienes se resisten a creer que no hay margen


para el acuerdo entre los que dominan y los que son
dominados, debe parecerles impertinente la postura
que descarta la posibilidad de un cambio que vaya
más allá de la vía electoral bajo el régimen autorita-
rio. Porque quieren creer, de la manera más banal,
sin mostrar evidencia de ello, que un cambio de par-
tido o personas será suficiente para borrar una larga
historia de dominación. Quieren creer que sujetos
“bien intencionados” podrán escapar a la fuerza de
gravedad del régimen autoritario históricamente
construido y permanentemente recreado. Sin em-
bargo, hay otro camino: el de asumir la realidad tal
cual es para poder transformarla.

Pero si el capitalismo muestra ésta –su faz más fran-


ca– burocrática y dictatorial en tiempos de demo-
cracia liberal ¿Qué cuentas puede entregar a la hora
de su acción, contraria a esa democracia prometida?
¿Cómo seguir pensando que democracia es lo mejor
que podemos lograr en los términos planteados por
las propias élites dominantes?

107