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Viernes, 31 de octubre de 2003 / Actualizado: 8:41 a.m.

LA NACIÓN
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Piden extraditar e imponer pena de muerte


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Ambientales
Por Edgardo Román
Culturales Bandera Roja

El Mundo
Un viejo fantasma recorre
nuestras costas y pretende
Fotos de P.R.
regresar a formar parte del
esquema penal en Puerto Rico.
La Nación
La fiscalía federal pretende la
ejecución de los acusados de
Mis Artículos
delitos federales que acarreen
Cámara de la muerte
la pena de muerte, mientras el
Universidad
gobernador de Pennsylvania lítico puertorriqueño

ha solicitado la extradición de
tres puertorriqueños para que enfrenten un proceso
Regionales
judicial en el que se exponen a ser condenados a la pena
de muerte. Todo ello ha provocado nuestro repudio, pues
Cabo Rojo
en Puerto Rico existe una larga y profunda tradición
jurídica abolicionista. El caso de extradición está sometido
Camuy
y en espera de ser resuelto.
Isabela Pennsylvania es uno de los estados que componen los
Estados Unidos que más impone la pena capital a las
Mayagüez minorías. En un artículo publicado por la American Civil
Liberties Union (ACLU) sobre la raza y la pena de muerte,
Puerto Rico I se desprende que la mayor cantidad de ejecuciones de
grupos minoritarios en los EE.UU. ocurren por las cortes
Puerto Rico II militares con un 86%; en Colorado, 80%; por el gobierno
federal, 77%; en Luisiana, 72%; y en Pennsylvania con
Vega Baja 70%. De ese 70% de casos donde se acusa por delito
donde se puede solicitar la pena de muerte, un estudio en
Vieques 1988 indicó que las oportunidades que tiene un acusado
en estos casos de no ser acusado con la pena capital, aún
Servicios con evidencia de la misma calidad, depende del distrito
judicial donde su caso sea procesado. El Fiscal de Distrito
Biblioteca Virtual de Filadelfia, Pennsylvania solicita la pena de muerte en
casi todos los casos que técnicamente cualifiquen para
Chat
dicha acusación, entre estos está el asesinato en primer
grado.
Enlazáte Por años, estudio tras estudio ha establecido una
conexión entre la raza del acusado y la aplicación de la
Foros pena de muerte. En Filadelfia, para diciembre del 2001,
los condenados a la pena capital eran 135 hombres y
El Tiempo mujeres, una cantidad virtualmente mayor que 42 otros
estados. De éstos, el noventa por ciento (90%) son
Las noticias antiguas minorías étnicas o raciales. Un informe del “Pennsylvania
Capital Representation Project” revela que Filadelfia, al
Las más visitadas comparársele con otros condados de igual población tiene
el mayor número de personas acusadas clasificadas como
Publicidad minorías raciales con ciento veintiún (121) acusados. Para
la década de los noventa, la cantidad de latinos en
Escríbenos Filadelfia condenados a la pena de muerte era 35% más
alta que la de Los Angeles, California que tiene 9.5
millones de habitantes, comparado con Filadelfia que sólo
cuenta con 1.5 millones de habitantes.
El proceso de abolición de la pena de muerte en Puerto
Rico experimentó cuatro etapas. En el 1917 se aprobó
legislación que abolió temporalmente la pena de muerte
en Puerto Rico hasta el 30 de abril de 1921, con un efecto
“retroactivo aplicable a los reos condenados a muerte
cuya pena no hubiera sido efectuada”. En los años 1921,
1923 y 1925 el Senado de Puerto Rico trató sin éxito de
que se aprobara la legislación aboliendo la pena de
muerte. La abolición estatutaria ocurrió en el 1929,
“aplicable a los reos que fueren convictos de delitos que
aparejan pena de muerte por hechos ocurridos antes de
la aprobación de esta Ley.” Finalmente en el 1952 se
elevó a rango constitucional la concepción de un estado
que no impone la muerte a sus ciudadanos culpables de
delitos.
La pena de muerte es un castigo cruel que NO sirve para
prevenir el crimen. Es siempre utilizada contra los más
pobres. En los EE.UU. es utilizada desproporcionadamente
contra los negros y los latinos. Un estudio realizado por la
Universidad de Columbia sobre las sentencias a pena de
muerte en ese país, revela que estos casos están
plagados de errores y prejuicios en un 68 %. La mayor
parte de los problemas consisten en representación legal
inadecuada y en evidencia cuestionable.
http://www.moralespr.tripod.com/muerte_.htm

25 de marzo de 2005
Copyright © 2005 PUERTO RICO HERALD. Todos los derechos reservados.
La pena de muerte: ¿qué opina usted?
El martes, la isla nuevamente se enfrentó a la inminente posibilidad que dos reos puertorriqueños
puedan verse sentenciados a muerte por un crimen perpetrado en Puerto Rico. En un juicio
federal, un jurado de 12 boricuas – igual cantidad de hombres que de mujeres – decidió que
Hernándo Medina Villegas y Lorenzo Catalán Román eran culpables del asesinato del guardia de
un camión blindado en un intento de robo hace tres años.
El par de reos ahora enfrentan, el 11 de abril, la fase judicial ante el mismo jurado para determinar
si recibirán la sentencia de muerte, un castigo prohibido por la Constitución local pero permitido
bajo las leyes federales con jurisdicción sobre la isla. Si ambos hubieran sido juzgados en un
tribunal puertorriqueño, no habría habido posibilidad de sentencia de muerte. La pena capital no
está permitida bajo la Constitución de Puerto Rico de 1952. La última persona que fue ejecutada
en Puerto Rico fue en 1927 cuando la isla estaba gobernada por un Gobernador nombrado por el
Presidente de los Estados Unidos.
La controversia de la pena de muerte ha afectado a Puerto Rico desde los juicios en 2002 de los
narcotraficantes Héctor Oscar Acosta Martínez y Joel Rivera Alejando que fueron encontrados
culpables en un tribunal federal por la muerte y descuartización de otro que se sospecha era uno
de sus colaboradores. El gobierno federal pidió la pena de muerte en este caso. Esto
inmediatamente dio inicio a una serie de contiendas legales para decidir si las leyes locales
evitan la imposición de la pena de muerte.
El asunto se convirtió en uno asociado con el status territorial de Puerto Rico. Los abogados de
la defensa argumentaron que los fiscales federales no podían pedir la pena de muerte ya que el
supuesto crimen tuvo lugar en la isla y la Constitución de Puerto Rico prohíbe la pena capital.
Insistieron en que un estatuto federal de 1994 de pena de muerte no afecta a Puerto Rico.
El Juez del Distrito Federal, Salvador Casellas, apoyó esa posición dictaminando que el Congreso
de los Estados Unidos no podía imponer la pena capital en Puerto Rico porque los isleños no
cuentan con representación en el Congreso que aprobó esa ley. "Es una afrenta a la consciencia
imponer la pena capital sobre ciudadanos estadounidenses a quienes se les ha negado el
derecho a participar directa o indirectamente en el gobierno que dicta y ejecuta la imposición de
tal castigo", escribió.
En calidad de Fiscal Interino de los Estados Unidos, Guillermo Gil, inmediatamente pidió al
Departamento de Justicia que se apelara la decisión, insistiendo en que Puerto Rico no podía
recibir tratamiento diferente al de cualquiera de los 50 estados y que, si se permitía prevalecer el
dictamen de Casellas, se verían afectados los procesamientos criminales en la isla. De hecho, se
argumentó, el dictamen ponía a Puerto Rico en posición de vetar una ley nacional, algo que
ningún estado tiene el poder de hacer.
Subsiguientemente, el Primer Circuito de Apelaciones en Boston revirtió el dictamen de Casellas,
determinando que la pena de muerte sí podía imponerse en Puerto Rico porque es un territorio de
los Estados Unidos que está sujeto a los estatutos federales. Los abogados defensores apelaron
esta decisión ante el Tribunal Supremo de los Estados Unidos, que se rehusó a analizarlo,
diciendo que no tomaría una decisión hasta tanto no hubiera una pena de muerte vigente
impuesta por un tribunal federal en Puerto Rico.
En una asombrosa conclusión del juicio Acosta/Rivera, ambos fueros puestos en libertad por los
cargos de secuestro y homicidio, a pesar de toda la contundente evidencia que se presentó en su
contra y que llevaba a seguras predicciones de un veredicto de culpables. Los abogados
defensores sugirieron que había sido la repugnancia del jurado por la pena de muerte y
resentimiento en torno a la imposición federal de esta ley sobre Puerto Rico que llevó a los
miembros del jurado a emitir un veredicto de inocencia.
En el actual caso de Medina/Catalán, el jurado ya emitió un veredicto de culpable. Si ahora se
decide enviar a los asesinos convictos a su muerte en una penitenciaría de los Estados Unidos,
es muy posible que se procederá a una apelación ante los nueve jueces del Tribunal Supremo de
los Estados Unidos. Anticipando la posibilidad de la primera sentencia de muerte en la isla en los
tiempos modernos, el Colegio de Abogados de Puerto Rico y un capítulo local de Amnistía
Internacional están planeando manifestaciones de protesta, si se diera el caso.
La oposición a la pena de muerte ha ido creciendo a nivel nacional en los últimos años.
Encuestas sobre prisioneros que esperan su ejecución consistentemente revelan que, en general,
son miembros de minorías étnicas o pobres, dando paso a los argumentos de debido
procesamiento e igualdad de protección bajo la ley. Los análisis de ADN como evidencia de
escenas de crímenes en el pasado han reivindicado una serie de personas condenadas, haciendo
surgir el espectro de posible inocencia de los que ya han sido sometidos a la pena de muerte.
Incluso jueces federales en ejercicio han puesto en tela de juicio la imposición de la pena de
muerte por parte del gobierno. En el 2003, un juez federal, Mark L. Wolf, escribió: "En la última
década ha surgido substancial evidencia que demuestra la inocencia de individuos que han sido
sentenciados a muerte y ejecutados, con mucha más frecuencia de lo que previamente se
entendía".
Apenas esta semana los Arzobispos Católicos de los Estados Unidos anunciaron que están
lanzando una campaña nacional para poner fin a la pena de muerte. El esfuerzo va encabezado
por el Cardenal Theodore E. McCarrick, Arzobispo de Washington. Según el informe publicado
por el Washington Post, la campaña se valdrá de todos los medios de persuasión disponibles a la
iglesia. McCarrick le dijo al Post que "Considero que la evidencia de las pruebas de ADN han
estremecido a muchas personas y creo que este es el momento, un momento muy especial, en
que podemos hablar sobre esto y la gente escuchará".
Una encuesta nacional de adultos católicos que llevó a cabo la empresa Zogby Internacional
reveló que el apoyo entre los católicos a la pena de muerte ha disminuido dramáticamente en los
últimos años. La encuesta reveló que sólo un 48% de los católicos estadounidenses apoyan
actualmente la pena de muerte. En comparación, encuestas de otras organizaciones registraron
un apoyo de 68% entre los católicos del país en el 2001.
Por otro lado, está la posición del actual gobierno de Bush que aboga por más sentencias de
pena de muerte en los casos capitales. Desde el 2000, el Departamento de Justicia de los Estados
Unidos, entonces encabezado por el Fiscal General John Ashcroft, agresivamente pedía
sentencias de pena de muerte, a pesar de que muchos jurados se negaron a imponerla. Es poco
probable que el actual Fiscal General Alberto González se desvíe de esa trayectoria,
especialmente cuando se sabe que era un decidido defensor de este castigo cuando se
desempeñaba como asesor legal para el entonces Gobernador de Tejas, George W. Bush.
Tradicionalmente, la defensa u oposición a la pena de muerte se divide a lo largo de líneas
liberales/conservadoras, pero ahora hay fisuras que afectan ambas posiciones a medida que los
grupos pesan su posición respecto a la pena de muerte contra otros valores rivales. Por ejemplo,
en una encuesta del Herald en el 2003, 6 de cada 10 participantes indicaron que apoyaban que el
gobierno federal pidiera la opción de pena de muerte en las sentencias de casos capitales en
Puerto Rico. Sin embargo, la mayoría de las encuestas realizadas en la isla muestran que una
mayoría de los puertorriqueños moralmente se oponen a la pena capital.
Los resultados de la referida encuesta del Herald podrían interpretarse como una forma de dar
prioridad a la aspiración de la isla de lograr igualdad con los estados en la ejecución de las
políticas federales, sin importar las convicciones personales del participante en la encuesta en lo
que concierne los aspectos morales de la pena capital.
No importa qué decida el jurado en el caso Medina/Catalán en lo que respecta el castigo final, los
puertorriqueños nuevamente se verán obligados a decidir entre lo referente a la moralidad de la
pena de muerte y el aceptar la imposición del gobierno federal de ella en la isla cuando la
Constitución local la prohíbe.
Pregunta de esta semana:

¿Qué piensa usted sobre la


pena de muerte?
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"If we execute murderers and there is in fact no deterrent effect, we have killed a bunch of murderers. If we fail to execute
murderers, and doing so would in fact have deterred other murders, we have allowed the killing of a bunch of innocent victims. I
would much rather risk the former. This, to me, is not a tough call."
John McAdams - Marquette University/Department of Political Science, on deterrence

ac·tor·vist
Pronunciation (ak-ter-vist)
n.
A theatrical proponent of activism, who relies heavily on their popularity as a performer to attempt to
advance their own personal political agenda

Who speaks for the victims of those we execute?

All over the country, news stories bemoan and hype the countdown to execution number 1,000. But where
are the stories regarding the ripple effects of the heinous crimes that these murderers were executed for
committing? Who is counting the victims?

A conservative estimate puts the number of victims of these 1,000 murderers at 1,895. Why do we hear so
much about the killers and so little about the victims and their loved ones who are left behind to pick up the
pieces?

A small sampling of case histories will leave readers shaken.

Melvin and Linda Lorenz, and their son Richard were killed by Roger Stafford. Melvin stopped on a highway
near Purcell, Okla., to help what he thought was a woman whose car had broken down, but instead was
ambushed by Stafford and his brother, using Stafford's wife as bait. Less than a month after these horrific
murders, the trio killed six employees of a steak house in Oklahoma City.

In 1985, 13-year-old Karen Patterson was shot to death in her bed in North Charleston, S.C. Her killer was a
neighbor who had already served 10 years of a life sentence for murdering his half-brother Charles in 1970.
Joe Atkins cut the Pattersons' phone lines, then entered bearing a machete, a sawed-off shotgun, and a
pistol. Karen's parents were chased out of their home by Atkins. Karen's mom ran to the Atkins home nearby,
where Joe then murdered his adopted father, Benjamin Atkins, 75, who had worked to persuade parole
authorities to release Joe from the life sentence.

When Katy Davis observed three strangers outside her Austin, Texas, apartment, she walked away. Returning
later, she was attacked and forced to open the door by Charles Rector, on parole for a previous murder. The
men ransacked her apartment, abducted her and took her to a lake where she was beaten, gang-raped, shot
in the head and repeatedly forced underwater until she drowned.

Ruby Longsworth of Pasadena, Texas, met Jeffrey Barney through a prison ministry, then helped him get
paroled from an auto-theft sentence. Her kindness was repaid when Barney raped and sodomized her, then
strangled her with a cord. She had made the mistake of calling Barney "a bum" after she had gotten to know
him better.

In 1965, Robert Massie murdered mother of two Mildred Weiss in San Gabriel, Calif., during a follow-home
robbery. Hours before execution, a stay was issued so Massie could testify against his accomplice. Massie's
sentence was commuted to life when the Supreme Court halted executions in 1972. Receiving an undeserved
second chance, Massie was paroled, but eight months later robbed and murdered businessman Boris Naumoff
in San Francisco.

Faith Hathaway was 17 when she was murdered by Robert Willie, whose story became the inspiration for the
film Dead Man Walking. Hathaway had just graduated from high school and was leaving for the Army the next
day. She was abducted after leaving a farewell party in Mandeville, La. Willie and accomplice Joseph Vaccaro
had been on an 8-day murder, robbery and rape spree. Hathaway was raped by both assailants and stabbed
17 times. She was raped again after she died.

Kenneth Boyd murdered his estranged wife Julie and his father-in-law, Dillard Curry in Rockingham County,
N.C. Julie and her children were living with Curry. Boyd entered the home and shot them both in the
presence of his own children, then ages 13, 12 and 10.

We must think about the lives that all 1,895 murdered victims affected. Every one had families, friends,
relatives, co-workers, neighbors. The combined loss is incalculable.

There is no end to horror stories like these. Jurors, who represent us, hear about horrific crimes and make
tough but appropriate decisions. With a yearly average of 15,000 murders, the fact that we are reaching
1,000 executions in only a little more than 30 years is proof that capital punishment has been reserved for
the worst of the worst.

The attention given to the execution of 1,000 murderers is repugnant, especially when the loudest voices
think the death of a convicted murderer is a tragedy. Yet the deaths and suffering of countless victims is only
an easily-ignored statistic.

Cary Ann Medlin Whydid5menenduponTexas


deathrowforthesamecrime?

"Jesus loves you,


Jesus loves you." Hurricane Carter:
Said over and over to her rapist Visit the Pro-Death Penalty The Other Side of the
just before he murdered her. discussion board Story

Special Sections:

"Juvenile" Executions Visit the L i n k s page and check the resources listed near the top of that page.
The Issues page outlines the major issues in the capital punishment debate.

Illinois Commutations, Innocence Protection Act -- Minority Views


A Travesty of Justice Responses to "A Broken System, The Liebman Report"
Critique of DPIC "Innocence" List