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TRASTORNOS PSICOLOGICOS EN LA VEJEZ

SONIA YANETH CELY MARTINEZ


MARLON ANDRES MERCHAN ESCALANTE
KAREN TATIANA OCHOA SALMANCA
LUISA FERNANDA SANCHEZ GUTIERREZ
JULIETH VANESSA PANQUEVA MALDONADO

DOCENTE: ANA MILENA PATERNINA CORREA

UNIVERSIDAD DE PAMPLONA
FACULTAD DE SALUD
TERAPIA OCUPACIONAL
MODELOS Y TEORIAS DEL DESARROLLO
2018
DEMENSIA SENIL

La demencia senil es un término que concentra la disminución del funcionamiento


intelectual que interfiere en las funciones cotidianas y que afecta, de forma completa o
parcial, a dos o más capacidades del paciente, como la memoria, el lenguaje, la percepción,
el juicio o el razonamiento.

La demencia, a veces, esta denominada incorrectamente como “senilidad” o “demencia


senil”, al conectarla de forma inherente al envejecimiento del paciente.

Según Sagrario Manzano, doctora y coordinadora del Grupo de Estudio de Conducta y


Demencias de la Sociedad Española de Neurología, “emplear el término demencia senil es
erróneo, puesto que esta enfermedad puede afectar a personas de cualquier edad”.

La enfermedad de Alzheimer representa entre el 60 y el 80 por ciento de los casos de


demencia.

Causas

En términos generales, la demencia suele ocurrir a una edad avanzada, entendiendo ésta a
partir de los 60 años. Por lo que el envejecimiento supone uno de los factores de riesgo más
significativos.

En la mayoría de los casos, la demencia es una enfermedad de carácter degenerativo y, por


lo tanto, irreversible. Por ello, las funciones o capacidades que se pierdan no podrán volver
a ser recuperadas por el paciente. Como excepción, existen algunas causas de la demencia
que, si son detectadas a tiempo, pueden ser reversibles.

Éstas son, por ejemplo, algunas lesiones cerebrales, tumores en el cerebro, cambios en los
niveles de glucosa, calcio o sodio (en estos casos la demencia se considera de origen
metabólico), o niveles bajos de vitamina B12 en sangre.
Dentro de las causas que pueden provocar la demencia están:

 La enfermedad de Huntington: Trastorno en el que determinadas partes del cerebro


se degeneran. Es una enfermedad que se transmite de padres a hijos.
 Lesiones cerebrales.
 Esclerosis múltiple: Enfermedad auto inmunitaria que afecta al cerebro y a la médula
espinal.
 Parkinson: Afección en la que las células que ayudan a controlar el movimiento y la
coordinación se van degenerando. La enfermedad provoca temblores y dificultad para
moverse o andar.
 Parálisis supranuclear progresiva: Trastorno que provoca dificultad en el
movimiento debido a un daño producido en las neuronas.
 Infecciones como sida, sífilis o la enfermedad de Lyme.

Síntomas

Los síntomas de la demencia abarcan muchos aspectos de las funciones mentales del
paciente. En términos generales, se puede ver afectado el comportamiento emocional o de la
personalidad, el lenguaje, la memoria, la percepción y el pensamiento o juicio.

Previamente a presentarse la enfermedad, la persona sufre un deterioro cognitivo leve (DCL)


que incluye la dificultad para realizar varias tareas a la vez, para resolver problemas o para
tomar decisiones. Además, dificulta el recuerdo de hechos o conversaciones recientes y la
agilidad mental se ve disminuida. A medida que el trastorno empeora, los síntomas se
agravan también y también pueden aparecer:

 Pérdida de habilidades sociales y cambios de personalidad, lo cual lleva a


comportamientos inapropiados en público y, a veces, agresivos.
 Problemas a la hora de comunicarse, ya que el paciente presenta dificultad para
recordar el nombre de objetos familiares. A esto se une la pérdida del sentido de la
orientación por lo que la persona puede perderse con asiduidad y no encontrar objetos.
 Aumento de la dificultad para memorizar o realizar actividades que requieran pensar.
 El paciente pierde su capacidad de juicio y no es capaz de determinar la peligrosidad
de sus acciones.
 Se producen cambios en el patrón del sueño, lo que aumenta el riesgo de sufrir
alucinaciones, delirios y es posible que este cuadro sintomático lleve a la depresión.

En los casos más graves, los pacientes con demencia ya no son capaces de realizar actividades
básicas, tales como comer, bañarse o vestirse. Es posible que sean incapaces de reconocer a
familiares cercanos o de entender el lenguaje.

La enfermedad de Alzheimer es la forma más común de demencia entre las personas


mayores. La demencia es un trastorno cerebral que afecta gravemente la capacidad de una
persona de llevar a cabo sus actividades diarias.

ALZHEIMER

El Alzheimer comienza lentamente. Primero afecta las partes del cerebro que controlan el
pensamiento, la memoria y el lenguaje. Las personas con el mal pueden tener dificultades
para recordar cosas que ocurrieron en forma reciente o los nombres de personas que conocen.
Un problema relacionado, el deterioro cognitivo leve, causa más problemas de memoria que
los normales en personas de la misma edad. Muchos, pero no toda la gente con deterioro
cognitivo leve, desarrollarán Alzheimer.

Con el tiempo, los síntomas del Alzheimer empeoran. Las personas pueden no reconocer a
sus familiares. Pueden tener dificultades para hablar, leer o escribir. Pueden olvidar cómo
cepillarse los dientes o peinarse el cabello. Más adelante, pueden volverse ansiosos o
agresivos o deambular lejos de su casa. Finalmente, necesitan cuidados totales. Esto puede
ser muy estresante para los familiares que deben encargarse de sus cuidados.

El Alzheimer suele comenzar después de los 60 años. El riesgo aumenta a medida que la
persona envejece. El riesgo es mayor si hay personas en la familia que tuvieron la
enfermedad. Ningún tratamiento puede detener la enfermedad. Sin embargo, algunos
fármacos pueden ayudar a impedir por un tiempo limitado que los síntomas empeoren.
Síntomas

 Cambios de memoria que dificultan la vida cotidiana.


 Dificultad para planificar o resolver problemas
 Dificultad para desempeñar tareas habituales en la casa, en el trabajo o en su tiempo
libre
 Desorientación de tiempo o lugar
 Dificultad para comprender imágenes visuales y cómo objetos se relacionan uno al
otro en el ambiente
 Nuevos problemas con el uso de palabras en el habla o lo escrito
 Colocación de objetos fuera de lugar y la falta de habilidad para retrasar sus pasos
 Disminución o falta del buen juicio
 Pérdida de iniciativa para tomar parte en el trabajo o en las actividades sociales
 Cambios en el humor o la personalidad

PARKINSON

La enfermedad de Parkinson es un tipo de trastorno del movimiento. Ocurre cuando las


células nerviosas (neuronas) no producen suficiente cantidad de una sustancia química
importante en el cerebro conocida como dopamina. Algunos casos son genéticos pero la
mayoría no parece darse entre miembros de una misma familia.

Los síntomas comienzan lentamente, en general, en un lado del cuerpo. Luego afectan
ambos lados. Algunos son:

 Temblor en las manos, los brazos, las piernas, la mandíbula y la cara


 Rigidez en los brazos, las piernas y el tronco
 Lentitud de los movimientos
 Problemas de equilibrio y coordinación

A medida que los síntomas empeoran, las personas con la enfermedad pueden tener
dificultades para caminar o hacer labores simples. También pueden tener problemas como
depresión, trastornos del sueño o dificultades para masticar, tragar o hablar.
No existe un examen de diagnóstico para esta enfermedad. Los doctores usan el historial
del paciente y un examen neurológico para diagnosticarlo.

La enfermedad de Parkinson suele comenzar alrededor de los 60 años, pero puede aparecer
antes. Es mucho más común entre los hombres que entre las mujeres. No existe una cura para
la enfermedad de Parkinson. Existen diversas medicinas que a veces ayudan a mejorar
enormemente los síntomas. En casos severos, una cirugía y estimulación cerebral profunda
(electrodos implantados en el cerebro que envían pulsos para estimular las partes del cerebro
que controlan el movimiento) pueden ayudar.

ENFERMEDAD DE HUNTINGTON

La enfermedad de Huntington es una enfermedad hereditaria que provoca el desgaste de


algunas células nerviosas del cerebro. Las personas nacen con el gen defectuoso pero los
síntomas no aparecen hasta después de los 30 o 40 años. Los síntomas iniciales de esta
enfermedad pueden incluir movimientos descontrolados, torpeza y problemas de equilibrio.
Más adelante, puede impedir caminar, hablar y tragar. Algunas personas dejan de reconocer
a sus familiares. Otros están conscientes de lo que los rodea y pueden expresar sus emociones.
Si uno de sus padres tiene la enfermedad de Huntington, usted tiene un 50 por ciento de
posibilidades de tenerla. Un análisis de sangre puede indicar si tiene el gen de la enfermedad
y si la desarrollará. La consejería genética puede ayudarlo a evaluar los riesgos y los
beneficios de someterse al análisis. No existe una cura. Hay medicinas que pueden ayudarlo
a controlar algunos síntomas, pero no pueden retrasar ni detener la enfermedad.

DEPRESION

La depresión es una enfermedad mental. Es un trastorno del estado de ánimo en el cual los
sentimientos de tristeza, pérdida, ira o frustración interfieren con la vida diaria durante
semanas o por más tiempo. La depresión en los adultos mayores es un problema
generalizado, pero no es una parte normal del envejecimiento. Con frecuencia, no se reconoce
ni recibe tratamiento.
Causas

En los adultos mayores, los cambios en la vida pueden incrementar el riesgo de depresión o
llevar a que la depresión existente empeore. Algunos de estos cambios son:

 Mudanza del hogar, como por ejemplo a un centro de la tercera edad


 Dolor o padecimiento crónico
 Hijos que dejan el hogar
 Cónyuge y amigos cercanos que mueren
 Pérdida de la independencia (por ejemplo, problemas para cuidarse sin ayuda o
movilizarse, o pérdida de los privilegios para conducir)

La depresión también puede estar relacionada con un padecimiento físico, como:

 Trastornos tiroideos
 Mal de Parkinson
 Enfermedad del corazón
 Cáncer
 Accidente cerebrovascular
 Demencia (como mal de Alzheimer)

El consumo excesivo de alcohol o de determinados medicamentos (como los somníferos)


puede empeorar la depresión.

Síntomas

Muchos de los síntomas usuales de depresión se pueden ver. Sin embargo, la depresión en
los adultos mayores puede ser difícil de detectar. Los síntomas comunes como fatiga, falta
de apetito y problemas para dormir también pueden ser parte del proceso de envejecimiento
o de un padecimiento físico. Como resultado de esto, la depresión temprana puede ser
ignorada o confundida con otras afecciones que so Trastornos del sueño
TRANSTORNO DEL SUEÑO

Los patrones del sueño cambian con la edad. Mientras los niños pequeños necesitan muchas
horas de sueño para poder descansar y permitir que su cerebro y su cuerpo se desarrollen de
una forma óptima, a medida que vamos envejeciendo las horas de dormir que el cuerpo
necesita son menos o, mejor dicho, necesitan ser menos seguidas. Muchas personas mayores
relatan que su sueño es mucho más ligero que cuando eran jóvenes, les cuesta más conciliar
el sueño y se despiertan más a menudo por las noches.

Esto es, en parte, porque el sueño profundo que es el que facilita el aprendizaje y el desarrollo
cerebral, no es tan necesario en las personas mayores por lo que es menos frecuente. A esto
hay que sumarle el hecho de que los dolores articulares asociados con enfermedades crónicas,
la mayor necesidad de orinar u otras problemáticas psicológicas asociadas a la edad, hacen
que la persona se despierte más por la noche y sea más consciente de estar despierto.

Esta situación puede producir una enorme preocupación en la persona que lo sufre, ya que
siente que no puede descansar igual de bien que hacía antes. Debemos tener en cuenta que es
un proceso normal que sufren las personas mayores y que, por lo tanto, lo que se debe trabajar
es en el establecimiento de una nueva rutina de sueño: probablemente durante la noche no
dormirá demasiado, pero es recomendable que, durante el día, haga pequeñas siestas
reparadoras que le ayuden a descansar el cuerpo y la mente.

PÉRDIDA DE AUTOESTIMA

Una de las necesidades principales del ser humano es sentirse aceptado. A todos nos gusta
sentirnos útiles para la sociedad, aceptados y tenidos en cuenta. Estos aspectos son
imprescindibles para contar con una buena autoestima que nos permita llevar el día a día con
buen humor. Muchas personas llegan a los 65 años y todavía se sienten activas y
predispuestas a continuar con sus trabajos, pero lamentablemente son pocos los que, pasada
la edad de jubilación, pueden continuar ejerciendo su trabajo. Demasiado a menudo estas
personas son relevadas por personas más jóvenes que pasan a realizar su trabajo. De esta
manera nos encontramos con un gran número de personas mayores que a pesar de poder
continuar con sus trabajos no se les permite hacerlo y, por lo tanto, deben asumir su retiro.

Este hecho es uno de los más traumáticos que puede vivir una persona. De la noche al día
pasas de ser una persona productiva a una persona sin trabajo y sin posibilidad de volver a
tenerlo pese a sentirse plenamente en forma. Aunque ellos se ven bien, la sociedad les envía
el mensaje que deben dejar su lugar a gente más joven, con energías renovadas. Cuando la
persona recibe estos mensajes de la sociedad su autoestima sufre inevitablemente un fuerte
revés. La falta de autoestima puede ser el inicio, en muchas ocasiones, del proceso depresivo,
es por ello por lo que se hace especialmente importante tener en cuenta el estado de ánimo
de la persona e intentar, dentro de lo posible, que mantenga su autonomía personal para
sentirse útil y capaz.

ESTRÉS Y ANSIEDAD

En las personas mayores la capacidad de sobreponerse al estrés del día a día es menor que la
que tenían cuando eran jóvenes. El cuerpo de una persona anciana funciona bien siempre y
cuando no se vea sometido a un gran esfuerzo, y el estrés lo es, tanto físico como mental. Es
muy posible que, ante la misma situación de estrés, una persona mayor se desmorone antes
que una persona joven, dado que el organismo está afectado por la propia edad y la
percepción del estrés suele ser mayor en las personas mayores.

Cuando se produce una situación de estrés, el cuerpo se pone en alerta para superarla, pero
en condiciones normales, el cuerpo vuelve a su estado inicial de forma más o menos rápida
cuando la situación de estrés ha pasado de largo. En las personas mayores parece ser que este
mecanismo se activa con más facilidad y es mucho más lento en su desactivación, por lo que
están sometidas a más estrés en general.

Si a esta característica normal del proceso de envejecimiento le sumamos la situación social


que tienen que vivir muy a menudo estas personas (soledad, problemas económicos,
preocupaciones familiares, etc.), vemos que la vulnerabilidad de las personas mayores al
estrés es muy importante.
DRAMATIZACIÓN

Realizaremos una dramatización en la que plantearemos dos trastornos psicológicos en la


vejez como la demencia y la depresión. La situación se dará en un hogar para adulto mayor,
en donde observaran el desarrollo de estos trastornos con sus causas y diferentes síntomas.

Personajes:

 Luisa Sánchez: Ana Concepción de la Cruz – Abuela con demencia.


 Marlon Merchán: Rigoberto Casas – Abuelo con depresión.
 Vanessa Panqueva: Patricia Cruz – Hija de Ana Concepción.
 Sonia Cely: Bernarda Oros viuda de Jalisco – Abuela con depresión.
 Karen Ochoa: Alejandra Buitrago – Psicóloga.

En una mañana de mayo se encontraban Don Rigo y Bernarda en la sala del hogar, debatiendo
un juego de parques. Al mismo tiempo Alejandra estaba en su consultorio atendiendo la
llegada de Ana, la nueva integrante del hogar y enterándose de la situación en la que se
encontraba ella para saber dar un cuidado especial a su problema. Ella llegaba en compañía
de su hija Patricia la cual estaba destrozada por la decisión de dejar a su madre en este lugar,
pero no tenía otra opción al ver a su madre necesitaba ayuda especial para su demencia.

Alejandra tomo la decisión de incluir a Ana en el grupo para lo cual fue presentada con Don
Rigo y Bernarda, los cuales enteraron a Ana de su situación. Pero Ana parecía no entender
nada pues estaba en un estado mental muy grave (con síntomas de Alzheimer).

Rigoberto al ver a Ana recuerda a su amada esposa y entra en un período de depresión, en el


cual empieza a sentirse solo a apartarse y a no querer compartir con los demás, para lo que
Alejandra recurre a medicarlo para calmarlo.