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Contrato narcisista

Karol
Este concepto elaborado por Aulagnier es tomado como nodal, para pensar la relación entre
‘’cultura’’ y ‘’psique’’. Con este la autora remite al fundamento de la relación sujeto-sociedad,
discurso social-referente cultural. Es un contrato fundante para el sujeto singular y para el conjunto
social que permite asegurar que las renuncias primarias tienen espacios de investimentos y que
para la sociedad su continuidad está garantizada en el traspaso de un discurso que fundamente su
existencia. Es el establecimiento de este contrato lo que posibilita la confirmación de ‘’ciudadanía’’,
en la medida que cada individuo reproduce la razón de ser del grupo social, interioriza sus
instituciones y recrea sus enunciados, como a su vez hace posible la constitución de la singularidad,
en tanto cada sujeto encuentra en el campo social referentes identificatorios, objetos sustitutivos
que le permitan alejarse delas figuras parentales y del mundo privado. Este contrato no es uno
cualquiera, es un contrato de intercambio que implica obligaciones reciprocas entre las partes. Este
nos obliga a pensar en que medida nuestra escuela obstaculizan o facilitan su establecimiento.
Este concepto de C.N, merece ser complejizado, lo que transmite es la necesidad misma de lo
social, del discurso del conjunto. No necesariamente se repite, fundamentalmente se crea y se
construye.
Escuela, pasajes y contratos
La institución educativa sigue operando como lugar de pasaje fundamental en la vida de un niño;
el maestro es una figura de investimento y el depositario de un acervo cultural e institucional para
el niño y su familia. La escuela sigue siendo el lugar de oferta de objetos sustitutivos por excelencia.
La palabra del maestro posee para el niño un lugar de referente de un discurso social, de lo público,
en tanto para un discurso distinto del discurso familiar. La escuela debe ofrecerse como lugar de
diferencia para los niños, no reproducir lo primario, sino algo distinto de su grupo familiar,
centrándose en su tarea específica.
El conocimiento es un lugar de terceridad, que evita el pegoteo de lo primario y que recupera el
sentido de la relación entre un sujeto que enseña y uno que aprende. La distancia entre la escuela
y la familia no debe tampoco generar ajenidad respecto a lo que el niño trae inscripto y los objetos
que se le van a ofrecer. Esto que se ofrece no debe ser ni totalmente idéntico a lo inscripto ni
absolutamente ajeno a lo que trae, que el sujeto carecería de recursos para aprehenderlo. En este
difícil equilibrio se inscribe la institución escolar, entre la recuperación de la singularidad y la
transmisión de lo universal, entre lo viejo y lo nuevo, entre lo conocido y desconocido.
Ante una posible ruptura del contrato y con esta la consecuencia que generara en la estructuración
psíquica del niño, Aulagnier planta dos vías posibles para ello:
 La pareja parental no es capaz de caracterizar el mundo externo, por lo cual su oferta de
objetos y emblemas para la salida exogámica es casi nula; en casos así se genera una
grave falla en la estructura psíquica de las figuras primarias
 Cuando lo social, no tiene la capacidad de garantizar su compromiso en el contrato,
cuando la barbarie se instala sobre la ley.
La pregunta a realizarnos respecto a este contrato invisible pero fundante inscripto, es de qué
manera la institución escolar obstaculiza o facilita su establecimiento. No se trata de declarar su
inexistencia, sino de recuperarlo asumiendo su diversidad. Al finalizar se plantea diferenciar fracaso
escolar de problemas de aprendizaje ya que no se determinan uno al otro. Los problemas de
aprendizaje adquieren la característica de lo público y a la vez su significación puede construirse a
partir de la historia singular de ese sujeto que queda ‘’marcado’’ social y subjetivamente por esa
significación. Se debe Profundizar sobre como la escuela, como institución específica trabaja para
impedir la construcción del estigma del fracaso.