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Características de los principales pueblos indígenas de Venezuela

Los indígenas que habitan actualmente en Venezuela son descendientes de aquellos


primeros pobladores que llegaron a territorio venezolano hace miles de años,
provenientes de diferentes lugares de la tierra, en especial desde Asia. Y aunque todos
los pueblos presentan este origen común, cada uno de ellos ha desarrollado su manera
de ser, adecuándose a sus condiciones particulares de vida.

En la actualidad sólo se tiene registro de los pueblos más numerosos, pero existen otros
que aún se deben conocer y proteger.

 El pueblo wayúu. Es el grupo más numeroso de indígenas venezolanos y


pertenece a la familia lingüística arawak. Se ubica principalmente en la
península de la Guajira venezolana y colombiana (estado Zulia, en Venezuela, y
departamento de la Guajira, en Colombia). Por eso, se les conoce también como
guajiros. Algunos emigraron a otras zonas de Zulia y a los estados Mérida y
Trujillo. Según los reportes del último censo indígena, este pueblo tiene 33.845
integrantes.

Los wayúu son monogámicos y poligínicos y su organización social está


formada por clanes matrilineales a los cuales identifican con algún animal. En la
baja Guajira construyen casas con palmas de cocoteros y madera, pero en la alta
y desértica Guajira sus viviendas las hacen de barro mezclado con techos de
corazón de cardones. Los hombres de las más apartadas regiones visten el
guayuco; las mujeres, en casi todos los lugares donde se encuentran, su manta
guajira. Son sedentarios y seminómadas y presentan un alto grado de
aculturación debido al contacto con pueblos vecinos de criollos venezolanos,
colombianos y otros extranjeros.

Su economía está centrada en la pesca y en la cría de ganado ovino, caprino,


porcino y vacuno. Quienes se han asentado en las ciudades trabajan como
técnicos o profesionales en los sectores público y privado. En épocas de lluvia
siembran maíz, frijoles, patilla y melones. Son buenos artesanos y se dedican a
la cerámica, la cestería, el hilado, el tejido de tapices, hamacas, chinchorros y
alpargatas.

 El pueblo warao. Formado por 28.633 personas censadas, es el segundo pueblo


indígena más numeroso de Venezuela. Se ubica principalmente en Delta
Amacuro, pero también hay comunidades en Monagas, Sucre y bolívar, así
como en la República de Guyana. Su nombre refiere a su inseparable curiara
(una embarcación hecha de madera con la que comercian, juegan, viajan y
trabajan y, donde además, duermen y son enterrados).

El grueso de la población vive en palafitos que ubican a orillas de los ríos y que
varían de tamaño; los hay donde habitan desde 20 hasta 300 personas.
Generalmente no tienen paredes ni divisiones internas. El mobiliario principal es
el chinchorro que se coloca al lado de un fogón de barro, que ofrece calor en las
frías noches y auyenta los mosquitos.
La autoridad en las familias la ejerce el suegro del esposo. Tienen sistemas de
parentesco muy estrictos y se casan muy jóvenes. Actualmente visten a la usanza
de los criollos, aunque aún se puede ver a algunos hombres vistiendo el
guayuco. Las mujeres suelen adornarse mucho con semillas y huesos de
animales.

Los warao son pescadores por excelencia, pero también cazan, recogen frutos
silvestres, miel y cultivan algunos productos. Actualmente, se dedican también a
la explotación de la madera y de la palma de manaca y moriche. Algunos
trabajan en las fábricas de procesamiento de la palma de manaca, para la
elaboración del palmito. En los conucos siembran ocumo chino, yuca dulce y
amarga, plátano, cambur y caña de azúcar y, cuando las condiciones lo permiten,
siembran maíz y arroz. Su vida también gira alrededor de la palma de moriche, a
la que consideran una madre porque les proporciona su bebida, su comida y la
materia prima para otros usos.

 El pueblo pemón. Se encuentra ubicado en la Gran Sabana, en el Parque


Nacional Canaima y en la Sierra de Imataca, estado Bolívar. La palabra pemón
significa «persona». Los pemón se dividen en tres subgrupos, que se
corresponden con sus variantes dialectales: kamarakoto, taurepán y arekuna. No
se pueden establecer delimitaciones geográficas rígidas, pero por lo general los
arekuna se concentran en la zona norte del territorio pemón; los taurepán hacia
el sur, en dirección este-oeste en la boca del río Maurak; y los kamaracoto se
encuentran en la región de Kamarata y Urimán. Son descendientes de la familia
lingüística caribe. Según el último censo, son 24.121, lo que representa el tercer
pueblo indígena más numeroso de Venezuela.

Los pemón son principalmente horticultores, pescadores y cazadores. La


principal actividad de subsistencia es la agricultura itinerante y de tala y quema,
con la cual se elimina la vegetación de pequeños bosques para establecer los
conucos. En ellos cultivan la yuca amarga y dulce, el ají, el mapuey, la batata, el
ocumo, el plátano, el ñame y la piña. Basan su alimentación en la yuca amarga,
de la que obtienen almidón, casabe y kashiri, una bebida con alto grado
alcohólico. La economía, en algunas zonas, también está basada en la minería.

A los hombres les corresponden las tareas como la tala para los conucos y las
labores de cacería. Las mujeres realizan las tareas relacionadas con la siembra y
cosecha de los conucos y la preparación de alimentos. En general, son
monógamos pero está permitida la poligamia. Son excelentes artesanos: la
cerámica pemón es de la mejor elaborada, y por ende, sus ollas constituyen un
producto tradicional de comercio. Además, tejen chinchorros y cestas de fibras
vegetales. Algunos de ellos participan en el turismo. Construyen tres tipos de
vivienda: la maloca o waipá, el tapuy y el tapuruka. La más común es la waipá,
una casa redonda de tipo habitacional con suelo de tierra apisonada, paredes de
bahareque y techo de palma y paja, con una o dos puertas de entrada y con pocas
ventanas. También viven en churuatas. Los pemón son muy alegres, festivos y
cordiales.

 El pueblo kariña. Pertenece a la familia lingüística caribe. Está disperso en el


centro-sur del estado Anzoátegui, en el norte del estado Bolívar, en las riberas
del río Orinoco (estados Bolívar, Apure y Delta Amacuro) y en el estado
Monagas. Muchos de ellos han emigrado a El Tigre y Ciudad bolívar. Se
registraron en el último censo 11.789 personas pertenecientes a este pueblo.

El largo contacto de los kariña con los criollos ha ocasionado un alto nivel de
aculturación en sus comunidades; no obstante, ellos combinan los elementos
socioculturales, religiosos y lingüísticos autóctonos con lo criollo. Viven en
casas de palma, en viviendas rurales y en viviendas típicas del campesinado
venezolano. Se dedican a la ganadería vacuna y porcina, a la avicultura, a la
cestería, a la cerámica y al comercio. Las plantas alimenticias básicas de los
cultivos de los kariña son la yuca, el maíz, el frijol y el plátano, entre otros.

La familia extendida está formada por un hombre casado, su esposa, sus hijos
solteros y sus hijas casadas, más los maridos de ellas y sus hijos. Cada
comunidad es autónoma; las decisiones relevantes se toman por consenso; la
figura del «dopooto» o capitán ejerce un liderazgo centrado básicamente en su
capacidad de negociación y persuación. La transmisión cultural depende de los
ancianos, quienes garantizan la continuidad del idioma y las tradiciones más
ancestrales de su cultura.

 El pueblo piaroa. También llamado wo'tuha, que quiere decir «gente pacífica»,
es riguroso y disciplinado y descarta todo acto de violencia física o verbal. Su
idioma tiene influencias arawak y caribe. Se ubica a orillas de los ríos
Puruname, Sipapo, Autana, Cuao, Guayapo, Samariapo, Cataniapo, Paria,
Parguaza, Alto Suapure, Orinoco, en el valle del Manapiare, cuenca inferior del
Ventuari y cerca de Puerto Ayacucho, estado Amazonas. Según el último censo
hay actualmente 12.558 piaroa. Los piaroa son el vivo ejemplo del mestizaje,
han dejado entrar en su cultura muchos elementos de sus vecinos criollos, pero a
su vez ellos son herederos de las culturas ya extintas de la zona. De hecho
algunas comunidades cuentan todavía con un chamán. Hoy en día hay docentes
y enfermeros dentro de sus comunidades.

Hasta hace muy poco utilizaban casi todos los elementos tradicionales de su
cultura, tanto en su vestimenta con guayucos como en la vivienda (grandes
construcciones cilíndricas cuyo techo de palma llegaba al piso) y en la pesca.
Hoy han cambiado mucho su cotidianidad. La gran mayoría se viste como lo
hacen sus vecinos criollos.

La gran churuata tradicional es usada sólo en unas pocas comunidades, mientras


que la mayoría se organiza en casas unifamiliares. Los piaroa han sido
considerados como buenos comerciantes, de hecho la actividad comercial con
sus vecinos continúa hoy en día; incluso podría decirse que una buena parte de
las frutas y de los productos derivados de la yuca que llegan a Puerto Ayacucho
provienen del comercio con los piaroa.

 El pueblo guajibo. Está disperso al sur del estado Apure, al noroccidente del
estado Amazonas, alrededor de San Juan de Manapire, en las riberas de los ríos
Vichada, Tuparro, Tomo, Meta, Capanaparo y en el curso del río Orinoco. Este
pueblo cuenta con cerca de 10.473 personas. Por su ubicación dispersa, se ha
mezclado con los criollos pero sin perder del todo su identidad. Los guajibo,
desde hace mucho tiempo, han sido nómadas cazadores y recolectores, aunque
actualmente muchas de las comunidades son sedentarias y cultivan el conuco así
como cazan y pescan.

Los guajibos visten como criollos y su vivienda se caracteriza por ser una
construcción ovalada con techo de caballete y con paredes de hoja de palma.
Habitan tanto las viviendas tradicionales como la vivienda rural y la criolla. Su
bebida tradicional la preparan las mujeres y se llama mera, mezcla del mañoco
(una variante de casabe, molido con agua y sin alcohol). Utilizan narcóticos
como el tabaco, el yopo y el kapi. Comen carnes y huevos de morrocoy y
tortuga, que abundan en la zona.

Dividen el trabajo de acuerdo con el nivel de aculturación y preparación


profesional. Sólo los jefes, chamanes y personas muy estimadas pueden tener
dos y hasta tres mujeres, pues la poligamia reviste cierto status o rango. Tallan la
madera, practican la cerámica, la cestería y la cría de aves. Participan en la
explotación de los recursos forestales de la región, en el turismo y en otras
actividades.

 El pueblo yanomami. Su nombre significa «persona», «ser humano». Vive en el


suroeste de Venezuela, entre la sierra Parima y el Orinoco, el Ventuari, el Caura
y el Paragua, específicamente en las cuencas de los ríos Ocamo, Manaviche,
Mavaca, y en el alto Siapa y el alto Matacuni, en el estado Amazonas. En
Venezuela, la mayor parte vive en el Parque Nacional Parima-Tapirapecó; el
resto vive en Brasil. Su población censada es de 7.003 miembros y es uno de los
pueblos menos transculturizado de la región del Amazonas.

Forman familias extensivas que viven en shabonos construídos de palma, en


forma circular y con un gran orificio en el centro, a cielo abierto. Allí pueden
vivir entre 20 y 200 personas, dependiendo del tamaño. Las familias se
organizan en torno al fogón. Los yanomami construyen sus casas próximas a sus
conucos y cada cuatro o cinco años se mueven para acercarse a nuevas
plantaciones.

Cultivan plátano, ocumo, yuca dulce, caña de azúcar, maíz y batata, además de
cambur, aguacate, lechoza, pijiguao, tabaco y algodón, que usan para la
elaboración de hamacas y de sus vestidos. Cazan regularmente animales, pescan
y recolectan productos de la selva. La miel es un recurso natural muy apreciado
para ellos. La artesanía la desarrollan las mujeres haciendo cestería y artículos
utilitarios con bejuco de mamure descortezado.

Conservan sus elementos culturales, religiosos y lingüísticos. Sus vidas giran


alrededor de sus creencias ancestrales. Forman una sociedad igualitaria y no
jerárquica, pues los chamanes, quienes ejercen la autoridad moral, no poseen
distintivos y entre las comunidades funciona el principio de reciprocidad.

 El pueblo añú. También llamado paraujano, pertenece a la familia lingüística


arawak. Actualmente, su población censada es de 3.854 personas. Se ubica
principalmente en la laguna de Sinamaica, en las islas San Carlos y Zapara y en
Santa Rosa de Agua, en Maracaibo, entre otras zonas del lago.
Los añú viven en palafitos, el elemento más característico de su cultura, que
construyen con madera de mangle y enea (una especie de hierba alta que crece
en terrenos muy anegados). Para trasladarse de un palafito a otro, los añú se
despalazan en pequeños cayucos o canoas o utilizando rústicas pasarelas a
manera de puentes.

Su principal actividad es la pesca con redes y anzuelos. Antiguamente cazaban


patos salvajes con un sistema manual sumamente rápido. Una de las actividades
más características de este pueblo es el trabajo del mangle y la enea, que utilizan
para elaborar elementos utilitarios, redes de pesca y artesanías como cestas y
esteras.

Hoy en día han abandonado la mayoría de sus costumbres y son los ancianos los
que aún conservan las pocas que quedan. No obstante hay un movimiento social
de añú que está luchando por rescatar sus tradiciones y su idioma. Se
caracterizan por ser muy buenos poetas populares.

 El pueblo pumé. Conocido también con el nombre de yaruro. Según el último


censo, este pueblo cuenta con 7.269 miembros. Su carácter pacífico es uno de
los rasgos distintivos de su cultura. Las comunidades pumé se ubican en la
región central y sur del Estado Apure, cerca de los ríos Arauca y Cunaviche y,
particularmente, en las riberas de los ríos Capanaparo, Riecito y Sinaruco.

Las comunidades son pequeñas, con menos de cincuenta habitantes organizados


en varias casas unifamiliares. Las comunidades más pequeñas están
conformadas por una sola familia extendida: un hombre casado con su esposa o
sus esposas; sus hijos e hijas solteras, y sus hijas casadas con sus respectivos
esposos e hijos.

Cada comunidad es autónoma, pero está encabezada por un capitán, quien


desempeña una función social importante de representación ante el pueblo,
como recibir a los visitantes y ser vocero ante las demandas externas, pero
carece de autoridad real puesto que las decisiones más importantes las toma la
comunidad por consenso.

La actividad agrícola se desarrolla en conucos y se siembran principalmente


yuca amarga y maíz. Pescan en los ríos, cazan y recolectan en los bosques de
galería y, en menor grado, en la sabana. En las últimas décadas, los pumé se han
visto obligados a compartir su territorio ancestral con la población criolla debido
a que, con el paso del tiempo, sus tierras han sido reducidas y han tenido que
competir con los criollos por los mismos recursos. La mayoría de los pumé aún
conserva sus ricas tradiciones culturales.

 El pueblo yukpa. Pertenece a la familia lingüística caribe. Este pueblo cuenta


con un total censado de 6.688 miembros. Se ubica en la sierra de Perijá, desde el
río Santa Rosa al Guasare, en el norte del estado Zulia. Sus viviendas son
extremadamente sencillas entre las que se distinguen tres tipos: una con techos
de dos aguas, otra de forma circular y la paravientos. Los techos son de palma o
de hojas de bijao y casi todas carecen de paredes.
Los yukpa visten como los criollos, aunque algunos de ellos aún utilizan una
manta típica rectangular con un hueco por donde pasan la cabeza. Las mujeres
utilizan dos de éstas, una como falda y otra para el torso dejando el busto al
descubierto. Suelen adornarse con collares de semillas ensartadas en hilos de
algodón.

La agricultura de tala y quema sigue siendo su principal actividad de


subsistencia, complementada por la caza, la pesca, la recolección y una
incipiente ganadería. El maíz es el cultivo y alimento principal de los yukpa,
combinado con la yuca dulce, el plátano y el cambur. El cultivo del café se ha
extendido por todas las comunidades y constituye el cultivo comercial más
importante. Los yukpa comercializan el café a través de su propia empresa
cooperativa establecida en Machiques.