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EL SILENCIO 1

JUAN JOSÉ PESCIO

EL SILENCIO
Una investigación sobre el Contacto con Lo Sagrado
2 Juan Jose Pescio

Diseño de tapa: Pina Greco


Diseño editorial Pablo Ales
Registro de propiedad intelectual: RL-2019-56225388-APN-DNDA#MJ
EL SILENCIO 3

¡GRACIAS, SILO!
4 Juan Jose Pescio
EL SILENCIO 5

En numerosas leyendas se busca el “don” de Ia felicidad, se


transita por desiertos, cavernas, montañas y mares; se consul-
ta a sabios y a magos, se lucha contra fuerzas y monstruos,
para dar con ese imponderable que tiene el sabor de recuer-
do, el mismo recuerdo de un Paraíso perdido, el mismo sabor
de extrañamiento y pena, que se desliza en el corazón de los
hombres grandes, semidioses caídos de su patria oscuramente
recordada.1

Silo, “La Forma Pura”, Cuadernos de Escuela

1 Silo, “Cuadernos de Escuela” Cuadernillo Nº 1, Chile, Camilo Henríquez


Ltda. , año 1973.
6 Juan Jose Pescio
EL SILENCIO 7

Prólogo
El presente libro es más que una investigación y una pro-
puesta de trabajo. Si bien es el resultado de las prácticas y los
estudios realizados por su autor en la década del 1990 sobre
el “registro” del Silencio, va más allá, transformándose en un
testimonio sobre el sentido de la vida tal como él lo concibe.
“Esta propuesta es una nueva dirección para la mente, es un
nuevo camino para lograr lo que hace “verdaderamente feliz y
libre al ser humano” no solo a nivel individual sino también a
nivel colectivo.”
Con palabras sencillas, con mente y corazón abiertos, se di-
rige al lector que busca o quiere aproximarse a la búsqueda de
un camino hacia algo difícil de describir con palabras, pero es
reconocible si se atiende a las señales que vienen desde la pro-
fundidad de la conciencia. Nos referimos a lo que es nombrado
como la liberación de la conciencia, el despertar de la concien-
cia, la liberación interior… Habla a quienes se preguntan por el
sentido de la vida; a quienes se rebelan ante el dolor y el sufri-
miento propio y ajeno; a quienes inquieren sobre la dirección
de la humanidad; y a cualquier persona que sienta el impulso
de recorrer el texto luego de leer su título, porque cada perso-
na lleva en sí la semilla del despertar.
El libro está organizado en tres partes principales:
La Parte Teórica incluye la presentación de fragmentos de tex-
tos místicos que contienen algunos trabajos que facilitan la cone-
xión con el estado de Silencio y la aproximación a Lo Sagrado.
La Parte Práctica de trabajo individual, presenta una “me-
ditación guiada”para acercarse a estos registros de Silencio y
Vacío.
La Parte Práctica de trabajo en equipo enriquece la experien-
cia del conjunto y se convierte en un proceso investigativo al
8 Juan Jose Pescio

promover el intercambio de información y experiencias entre


los participantes.
Finalmente se agregan algunas breves reflexiones sobre el
funcionamiento de la conciencia y dos cuentos cortos.
Algunos de los textos de apoyo son de Helena Blavatsky
(1831.1891), la Filokalia, de la oración de Jesús (de los Padres
orientales, 1872), Buda (c. 563-483 a.C.), Juan de la Cruz (1651-
1685); Gustav Jung (1875-1961), Lao Tsé, Tao Te Ching (Siglos
V-IV a C); Teresa de Jesús (1515-1562), Silo (Mario Luis Rodrí-
guez Cobos 1938-2010); entre otros autores. Pero es en las en-
señanzas de la Escuela2 de Silo donde encuentra la fuente de
mayor inspiración para su proyecto vital, como él mismo lo
expresa refiriéndose al libro:
“Esto es un emergente más de esa “búsqueda” o de ese “lla-
mado”, que se ha ido profundizando desde hace más de 50
años. Esto ha sido así gracias a Silo, su Doctrina y a la posibili-
dad de participar activamente en el Movimiento Humanista”.
El autor trasmite, en base a su experiencia, una forma para
ir acercándose a la profundidad de sí mismo, al contacto con
Lo Sagrado, al despertar de la conciencia. Pero no se queda en
el solipsismo del para sí. Sabe que no hay liberación interior
verdadera si no va acompañado de un proyecto de vida que
incluya a otros solidariamente.
Juan José Pescio (1941, Buenos Aires, Argentina), hizo estu-
dios de Filosofía y Psicología, en la década del 1960; en 1987 re-
cibe, con medalla de honor, el título de Licenciado en Ciencias
de la Educación (Universidad Nacional de Lomas de Zamora)
y durante 11 años se dedica a la docencia en la Universidad y

2 La Escuela es el centro desde donde se irradia una doctrina totalizadora,


un sistema de prácticas de autoconocimiento, superación y ampliación de la
conciencia. Su objetivo fundamental es el desarrollo y la liberación del hom-
bre. La liberación personal y de toda la humanidad.
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en otras instituciones educativas. Pero es a aquel proyecto tota-


lizador al que dedica su vida.
Siguiendo ese llamado, a partir de 2002 se aboca sistemáti-
camente a la capacitación y a la formación de grupos en dife-
rentes ámbitos, para la superación de las causas de la violencia
individual y social, incluyendo en esta última la violencia insti-
tucional, a través de la metodología de la No Violencia Activa
transmitida por Silo.
Algunas de estas acciones se plasman en el Manual “Hacia
una cultura solidaria y no violenta” del que es coautor junto a
Patricia Nagy. Inicia así un proceso de Capacitación de Formado-
res de Consejos Permanentes por la No Violencia Activa que se han
ido expandiendo en ciudades de algunos países de América
(Argentina, Brasil, EE.UU., Perú) y Europa (España) con el ob-
jetivo final de formar una Red de ciudades no violentas .
La lectura del libro requiere detenerse para reflexionar sus pa-
labras y aplicarlas a la propia experiencia. De ese modo y pau-
latinamente se va atisbando una diferente dimensión en la pro-
fundidad de uno mismo y se comienza un proceso de creciente
unidad interna que se vuelca al mundo en acciones coherentes.
Paso a paso se irá reconociendo que el sufrimiento es el indi-
cador más claro de la necesidad de cambio personal y también
social; que el temor y la “actitud posesiva” están en su base
provocando la violencia interna y en los conjuntos humanos.
Esta violencia a su vez genera y refuerza el sufrimiento.
La respuesta que podamos dar a la siguiente pregunta, segu-
ramente nos servirá de referencia: “A medida que la vida pasa,
¿crece en ti la felicidad o el sufrimiento?”. (Silo, Humanizar la
Tierra, “El Paisaje Interno”, 1988)
Puedo reconocer esto al “darme cuenta”, al atender. Es la
atención relajada (a mí mismo y simultáneamente al entorno
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que me rodea) la herramienta básica que hace posible avanzar


en el camino, ampliar la conciencia y aquietar la mente.
Parafraseando al poeta surrealista, René Daumal (Francia,
1908-1944), en su poema “Hechos memorables” donde dice:
“…acuérdate de que no sabes recordar”, que es como decir:
“acuérdate de recordarte”.
Pero además de comprender y de meditar, es necesario gene-
rar una nueva actitud hacia uno mismo y hacia los demás. Esta
nueva actitud no responde a normas morales o valoraciones
externas, sino que se reconoce en el registro de unidad interna
que deja toda acción válida sintetizada en la “Regla de Oro”:
“Trata a los demás como quieres que te traten.”
Las acciones unitivas se reconocen porque dejan una sensa-
ción de acuerdo consigo mismo y de crecimiento interno; en
tanto, los actos contradictorios dejan la sensación de violencia
interna y de traición a sí mismo.
Este proceso que lleva a la superación de la conciencia indivi-
dual reconociendo lo humano en el otro va acompañado de un
cambio profundo en las relaciones interpersonales y grupales.
Quiero cerrar estas breves reflexiones con otras palabras de
Silo, el Maestro de esta época convulsionada y de esta civiliza-
ción en desintegración, que anuncia el nacimiento de una nue-
va Humanidad.
“En tanto no experimente al otro fuera del para mí, mi acti-
vidad vital no humanizará al mundo. El otro debería ser a mi
registro interno una cálida sensación de futuro abierto que ni
siquiera termina en el sinsentido cosificador de la muerte”.
“Si la copresencia de la conciencia humana trabaja gracias
a su enorme ampliación temporal y si la intencionalidad de
aquella permite proyectar un sentido, lo característico del ser
humano es ser y hacer el sentido del mundo. Como se dice en
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Humanizar la Tierra: “Nombrador de mil nombres, hacedor de


sentidos, transformador del mundo… Los padres y los padres
de tus padres se continúan en ti. No eres un bólido que cae sino
una brillante saeta que vuela hacia los cielos. Eres el sentido del
mundo y cuando aclaras tu sentido iluminas la tierra. Te diré
cuál es el sentido de tu vida aquí: Humanizar la Tierra. ¿Qué
es humanizar la Tierra? Es superar el dolor y el sufrimiento,
es aprender sin límites, es amar la realidad que construyes…”
(Silo, Acerca de lo Humano, 1983).
Nélida Ester Rey

BIOGRAFÍA DE LA AUTORA DEL PRÓLOGO


Nélida Ester Rey (Córdoba, Argentina, 1944), casada, un hijo.
Licenciada en Periodismo y Licenciada en Literaturas Moder-
nas. Siloísta, Miembro del Movimiento Humanista y una de las
fundadoras del Partido Humanista.
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Biografía del Autor

Nacido en Buenos Aires, Argentina, en 1941. Cae en cuenta


a los 10 años que él y sus seres queridos, en algún momen-
to de sus vidas van a morir. A los 20 años, sufre una fuerte
conmoción de sus creencias, ante fatales accidentes familiares.
Reconoce al leer a Nietzsche, que “Si Dios no existe, no hay ni
bien ni mal”. Se profundizan sus dudas: ¿por qué sería mejor
actuar en una u otra dirección? Podría haber dado una respues-
ta pragmática, pero eso no resolvía el sinsentido de la vida, si
todo terminaba con la muerte.
Buscando dar respuestas a esos interrogantes, inició estudios
de Filosofía y Psicología en la década del 60. En esa etapa de
Occidente, cree que la búsqueda de lo sagrado se expresa en la
rebeldía frente a la desigualdad y opresión social al ponerse en
el lugar del otro.
Como resultado de esa búsqueda de sentido y su rebeldía
en lo social, ese mismo año (1966), conecta en Buenos Aires
con el incipiente Humanismo Universalista de Silo, en el que
comienza a militar decididamente participando en Campos y
Bases que eran la forma de trabajo de entonces. Desde enton-
ces se desarrolla como formador de nuevos participantes de la
propuesta de Silo de Humanizar la Tierra.
A propuesta de Silo, en 1973 inscribe el Centro de la Reli-
gión Interior (CRI) en el Ministerio de Relaciones Exteriores
y Culto. Las experiencias vividas durante el desarrollo de La
Religión Interior fueron de gran significado para la dirección
de su vida.
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Coordina retiros prolongados en diferentes lugares, tal como


era la modalidad en aquellos comienzos.
En 1974 forma parte de la Junta Promotora del Partido Políti-
co “Frente Unido de la Juventud” (FUJ).
Es invitado en 1975 al encuentro de capacitación que coordi-
na Silo en Corfú. En 1976, invitado nuevamente por Silo junto
a otros amigos humanistas del resto del mundo, asiste al en-
cuentro de formación doctrinaria que se realiza en Canarias.
A su regreso a Argentina, reproduce la enseñanza recibida
en base al “Libro de Escuela”, al igual que lo hicieron en sus res-
pectivos países los demás participantes
Escribe en 1977 un Manual Práctico de Operativa (MPO), en
base a experiencias y reflexiones surgidas durante el proceso
de reproducción de Canarias, en el que guía numerosas prácti-
cas de catarsis y transferencias realizadas con amigos humanis-
tas de Bs. As. y Mar del Plata. Este manual sobre operativa es
el que se encuentra mencionado como aporte, en el prólogo del
libro “Autoliberación”.
En 1978 luego del multitudinario encuentro de Canarias II, es
misionado a R. Dominicana para difundir el Humanismo en el
marco institucional del Instituto Síntesis. En 1980 es traslada-
do a Méjico como coordinador de la Región Centroamericana
donde difunde La Comunidad durante dos años.
Regresa a Argentina en 1982, año en que finaliza el período
“de plomo” de la dictadura militar. Continúa formando equi-
pos de trabajo desde La Comunidad.
Inicia la Licenciatura en Ciencias de la Educación en la Universi-
dad Nacional de Lomas de Zamora (Prov. de Bs. As.), que conclu-
ye con Medalla de Honor en 1987. Ejerce en esta misma universi-
dad la docencia en Psicología durante más de 11 años. Milita en el
Partido Humanista en el sur de conurbano bonaerense.
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Trabaja como directivo de dos instituciones educativas en


zonas marginales del conurbano durante 5 años: un instituto
terciario y otro secundario. Continúa formando parte activa de
La Comunidad.
Durante los 90, realiza junto a algunos amigos humanistas
una investigación de campo sobre el tema del Silencio. Asis-
ten a varios monasterios benedictinos de Argentina, en los que
existe desde muy antiguo, una forma de vida dedicada al Si-
lencio. También inician una exploración sobre las prácticas del
budismo y del estudio de sus textos. Fue una etapa de inter-
cambios y reflexiones, por ejemplo, sobre el retiro Vipassana
budista, práctica intensa de quietud y atención al propio fun-
cionamiento. También se exploraron procedimientos utiliza-
dos por varias corrientes místicas a lo largo de la historia que
figuran en el primera parte de este libro. Todo este proceso se
desarrolla enmarcado por las enseñanzas de Silo sobre la Reli-
gión Interior, desde 1972. La búsqueda del Contacto con Lo Sa-
grado y de aliviar el sufrimiento de la gente, fue una constante
desde su primera infancia.
En los años 90 dio charlas y retiros sobre el Silencio en dife-
rentes lugares y fue organizando en ese tiempo estos escritos,
surgidos como consecuencia de todo este proceso. A partir del
año 2000 esa recopilación de textos y experiencias dio origen
al presente trabajo que en 2003, se difundió en forma de DVD.
A partir de 2002, emprende entusiasta y sostenidamente ac-
tividades de difusión, capacitación y organización sobre la No
Violencia Activa. Esto deriva en el Manual Hacia una cultura
solidaria y no violenta como un proceso de “Capacitación de For-
madores de Consejos Permanentes por la No Violencia Activa”
o “Método Triple de Cambio”.
El Silencio Interno y el Contacto con Lo Sagrado para conjun-
tos humanos es la dirección que orienta los Consejos Perma-
nentes por la No Violencia Activa.
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Esta forma específica de trabajo simultáneo hacia el mundo


externo y hacia la interioridad, comenzó a desarrollarse hace 15
años, cuando las experiencias internas profundas dieron lugar a
preguntas sobre como poder acercarlas a conjuntos humanos.
Contemporáneamente a la edición del presente libro, publica
otro de su autoría titulado Intento, La superación de las resisten-
cias internas y sociales a la evolución de lo humano. El propósito
de ese libro es facilitar, la superación del individualismo y la
actitud posesiva, origen de la violencia. Allí se plantean herra-
mientas para convertir gradualmente esta actitud en la acción
de servicio, despejando el camino a lo profundo.
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Agradezco el valioso aporte de Pina Greco, el acompañamiento


permanente de Ricardo Lucero y la colaboración oportuna de Sergio
Spano, Pablo Ales, Leonardo Marín y Alicia Quinteros.
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El Silencio
Una investigación sobre
el Contacto con Lo Sagrado
20 Juan Jose Pescio
EL SILENCIO 21

Introdución.
Este trabajo trata de la “Atención sobre la Intención soltando todo
deseo posesivo y de sus maravillosas consecuencias”. Invita a actuar
desde el llamado interior, desde el corazón.
Objetivo de esta investigación teórica y práctica, individual
y colectiva:
Contribuir a mediano o largo plazo, a lograr el contacto con
Lo Sagrado de modo permanente.
Hipótesis del procedimiento para lograrlo:
Es necesario desaprender gradualmente la actitud posesi-
va de la mente y atender a la zona del corazón y unirlo a la
cabeza, para pasar del funcionamiento mental violento ha-
bitual, a un funcionamiento no violento activo, como condi-
ción del Contacto con Lo Sagrado.
Requisitos considerados necesarios para esa condición No
Violenta Activa como forma de actuar:
“Meditar”, hasta llegar a los registros de quietud y de
vacío y además, comprender como se genera la violencia
en nuestra mente.
Convertir el proyecto de vida individualista en un activo pro-
yecto solidario.
Transformar la creencia de que todo termina con la muerte,
por la creencia en la trascendencia a partir de la experiencia.
La nueva dirección para la propia vida:
La nueva dirección apunta a tomar contacto con el Silencio Interno
y con Experiencias de Sentido y desde allí abrirse al Servicio.
La producción de paz en nosotros a través de alguna prác-
tica, se mantiene por un corto tiempo y luego nos sirve de re-
22 Juan Jose Pescio

ferencia para comparar estados, pero volvemos sin quererlo a


la “normalidad” de nuestro funcionamiento mental cotidia-
no y de nuestra “vida diaria”.
No advertimos como es que estamos generando violencia
nuevamente por causa de nuestro proyecto de vida posesivo
y nihilista y por tener la atención tomada por los ensueños
y por las situaciones que nos propone un mundo violento.
Estas causas internas y externas de la violencia están invisi-
bilizadas por ser consideradas “normales” o “naturales” en
la cultura actual. Esta cultura y sus consecuencias parece que
fueran “la vida cotidiana normal” o “la realidad” opuestas al
soltar y al dar desinteresado.
Como en una cinta de Moebius, el abrirse al servicio y el Con-
tacto con las Experiencias de Silencio va reorientando la propia
vida en una dirección no posesiva, es decir, debilitando esta
actitud básica y facilitando el Contacto con lo Sagrado.
Estas experiencias que modifican el funcionamiento habi-
tual de la mente, van facilitando su funcionamiento silencioso,
como piso para el acceso a lo Sagrado.
Este trabajo de experiencia y reflexión, también puede defi-
nirse como una exploración de las condiciones y características
de ese funcionamiento superior al habitual por una parte, y por
otra, la desnaturalización de las operaciones internas y con el
sistema que nos generan violencia.
Reseña de este trabajo.
Este trabajo tiene tres partes principales: Parte Teórica, Parte
Práctica, Investigación Sobre el Contacto con Lo Sagrado y al-
gunas partes breves complementarias.
La búsqueda intensa del encuentro con lo sagrado, “ese algo
tan difícil de definir”, me llevó a conectarme con el Movimien-
to (1966). En esa primera etapa las influencias más importantes
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fueron entre otras: La Mirada Interna, Cuadernos de Escuela y


las experiencias vividas de gran significado, durante el período
en que se desarrolló La Religión Interior, de Silo.
Durante la década del 1990, investigamos junto a otros ami-
gos, en ámbitos monásticos de Silencio, fundamentalmente
monasterios Benedictinos de Argentina. También asistimos a
retiros Budistas de Meditación Vipassana y luego intercambiá-
bamos experiencias, teniendo siempre como referencia la doc-
trina Siloíta.
Fueron momentos en que los sentidos provisorios se habían
vaciado de sentido y el Silencio, aparecía como la única res-
puesta apropiada. Reconocer que esta experiencia era también
una opción posible para la vida, me generaba una conmovedo-
ra alegría.
Se publica este trabajo por primera vez entre 2002 y 2003 en
un DVD. Esto es un emergente más de esa “búsqueda” o de ese
“llamado”, que se ha ido profundizando desde hace más de 50
años. Esto ha sido así gracias a Silo, su Doctrina y a la posibili-
dad de participar activamente en el Movimiento.
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EL SILENCIO 25

Una investigación sobre el “Contacto”


Primera parte. Parte Teórica
Metodología de trabajo para comprender y profundizar expe-
riencias de Sentido:
Fundamentación de esta Metodología
Hemos optado por la Investigación –acción– en equipo,
como una manera de incluir distintas formas de aprendizaje en
un único proceso espiralado.
A) Investigación Teórica: es bibliográfica y está orientada a
la elaboración de ejercicios que ayuden a conectar con el Sen-
tido. Estas actividades apuntan al estudio de procedimientos
e indicadores existentes y a la producción colectiva de otros
nuevos.
B) Parte Práctica: se refiere a la realización sucesiva de ex-
periencias individuales y grupales. Estas experiencias están
integradas en un proceso de mejoramiento continuo, interac-
tuando en espiral creciente con el avance Teórico, la Práctica y
con el intercambio de experiencias.
C) En Equipo: posibilita el intercambio de información y ex-
periencias, comunicando por escrito los resultados. Esto apun-
ta a construir un contexto de amigos afines, a enriquecer acele-
radamente nuestra comprensión y a construir un entorno que
vaya haciendo “familiar”, el próximo cambio interno posible.

1 - Parte teórica
Recopilación de Textos que contienen Procedimientos e
Indicadores de Contacto con “Lo Sagrado”
Mística: “Una particular experiencia interior de lo divino o de lo
absoluto y al mismo tiempo, la ciencia que lo investiga”
(Enciclopedia Filosófica)
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Experiencias de Sentido
Procedimientos e indicadores (en base a registros y comporta-
mientos)
Se seleccionaron algunos textos donde aparecen procedi-
mientos para lograr “Experiencias de Sentido” y descrip-
ciones de indicadores de etapas de Proceso. Se ha buscado
comparar producciones de distintas culturas y épocas con
nuestra Doctrina, para destacar lo esencial (y por lo tanto
universal), de los procedimientos de “contacto” y los regis-
tros concomitantes.
Se ha tomado como modelo para esta parte el trabajo, el Cua-
derno de Escuela Nº 6 y sus Anexos.
Hipótesis: Hay una diferencia fundamental entre Proyecto y
Sentido.
Todo Proyecto está en un tiempo secuencial, lineal y en un
espacio físico y psicológico cotidiano. El Nivel de Conciencia
que lo hace posible es la Vigilia Ordinaria.
El Sentido no es algo que se pueda imaginar en el Futuro,
sino que es la consecuencia de un Funcionamiento No Habitual
de la Conciencia, en el que se suspende ese tiempo y ese espa-
cio y se conecta con Lo sagrado. Probablemente, este funciona-
miento “No Habitual”, es el resultado de la puesta en marcha
de los “Centros Superiores” y de los “Niveles de Conciencia Su-
periores”.
Algunas constantes halladas en los procedimientos.
A modo de ejemplo:
- Suspender el proceso del deseo, - aquietarse externa e inter-
namente reduciendo los estímulos, - llevar la atención al cora-
zón y recogerse allí en su profundidad...
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También se encuentran propuestas de requisitos previos


para que se produzcan estas experiencias tales como: la recon-
ciliación consigo mismo al perdonarse los fracasos,... etc. (Estas
últimas operaciones, aparecen a veces como consecuencia es-
pontánea del contacto con la Luz Interna).
Esta es una Investigación abierta para todos los amigos que
quieran participar, intercambiando materiales afines, observa-
ciones y experiencias.
Buenos Aires, Marzo de 2003. (a la fecha, pasaron 15 años)
Índice de esta primera parte.
Para poner de relieve Procedimientos y Registros en los tex-
tos, se ha utilizado en algunos casos, negrita o subrayado.
En esta letra cursiva, hay algunos comentarios personales agrega-
dos a los textos, que tratan de establecer relaciones o formular pre-
guntas.
1 - Apuntes de Psicología – Silo Psicología III- Pág. 304 - Edi-
ciones Ulrica, Argentina, 2006. (Pág. 31)
2 - Filokalia, de la oración de Jesús. Editorial Lumen. Buenos
Aires. 1979. (Pág. 32)
3 - Anónimo inglés del siglo XIV. “La nube del no-saber y
el Libro de Orientación Particular”. Editorial San Pablo- 1981.
Madrid, España. (Pág. 35)
– Enomiya – Lasalle H. M.: Prólogo de “La Nube del No. Sa-
ber”, Meditación como camino a la Experiencia de Dios”. Au-
tor - Editorial San Pablo, Madrid, España. (En preparación “La
nube…”)
4 - Blavatsky H. P. “La Voz del Silencio”, Editorial Kier, 1970.
Buenos Aires, Argentina, Retiro breve de Silencio. (Bs. As.,
Noviembre 2002). (Pág. 35)
28 Juan Jose Pescio

- Bo Yin Rá, “El Libro del Dios Viviente”. (En preparación)


5 - Dionisio el Areopagita (monje sirio de principios de siglo
VI). (Pág. 36)
6 - Juan de la Cruz. Obra Completas Editorial Porrúa. 1989.
México. (Pág. 41) -“Subida al Monte Carmelo”. San Juan de la
Cruz. Editorial Planeta de Agostini. 1996, Madrid, España.
7 - Jung, Carl G. Psicología y alquimia- Editorial Plaza y Ja-
nes, 1989. Barcelona, España. (Pág. 44)
8 - Keatind T. de Intimidad con Dios, Editorial Desclée de
Brower S. A., 1997. (Pág. 44)
9 - Lao Tsé, “Tao Te Ching”, Ediciones Orbis, S. A. Buenos
Aires, 1983. (Pág. 46)
10 - Louf, A ndré, “A merced de su Gracia” – Editorial Nar-
cea, Madrid, España, 1966. (Pág. 48)
11- Padre Nicéforos (Grecia, siglo XIV) (Pág. 50)
Cuaderno Nº 6 - El Telediol - Anexos Colección H. Van Do-
ren. Texto Nº 1
- Gandhi Mahatma. Bhagavad Guita, Traducido y Comenta-
do por... Editorial Kier, Buenos Aires. 1969. (En preparación)
12 - Osho “Meditación, primera y última libertad”. Ediciones
Gaia, 1989, Madrid, España. (Pág. 56)
- Pennington Basil, “Oración Centrante”, Editorial Narcea,
1986, Madrid. (En preparación).
13 - Puleda, Salvatore, “Informe Tokarev”, Ediciones Cen-
taurus, Buenos Aires, 1994. (Pág. 66)
14 - Sole Leris, Amadéo y Veles de Cea, Abraham, “Los sermones
medios de Buda” (Majhima Nikaya), Editorial Kairos 1999. (Pág. 79)
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15 - “Relatos de un peregrino a su padre espiritual”. (O “Re-


lato de un peregrino ruso”) Editorial Patria Grande, 1978. Bue-
nos Aires. (Pág. 85)
16 - Silo. Cuaderno Nº 6: “El Telediol”. Conferencia. (Pág. 85)
17 - Silo. “Normas y Ceremonial de la Comunidad”: Ceremo-
nia del Aceptado. (Pág. 124)
18 - Silo. Cuaderno Nº 5: LA RELIGÓN INTERIOR. (A conti-
nuación: La R.I., 1º de Marzo de 2003). (Pág. 128)
19- El Mensaje de Silo inspira una profunda religiosidad.
(Pág. 134)
20- Silo, “La Mirada Interna”. (Pág. 137)
“Obras Completas”, Volumen I, Editorial Latitude Press, San
Diego USA, 1993. (Pág. 68)
21 - El Paisaje Humano, CapítuloXII, La Religión. Pág. 70.
(Pág. 138)
22 - Silo. “Habla Silo”, Ediciones Magenta, Mar del Plata,
1996. (Pág. 139)
a) La Curación del Sufrimietno. (Pág. 139) Mendoza, Argenti-
na. 1969. Manifiesto fundacional del pensamiento Siloista.
b) Acto público de Bombay, India, 1981 (Pág. 140)
23 - Silo, Cuaderno Nº 1: “La Forma Pura”. (Pág. 141)
24 - Silo, “Libro de La Comunidad”, Buenos Aires, 1981,
(primera versión completa) pág. 187. (Pág. 149)
25 - Teresa de Jesús. Cuadernos de Escuela Cuaderno 6 -
“Anexos. “ Texto 2” “Castillo Interior o “Las Moradas”. (Pág.
152)
30 Juan Jose Pescio

Teresa de Jesús. Las Moradas. (Las cuatro formas de Ora-


ción). (En preparación)
26 - Welhelm y Jung. “El Secreto de la Flor de Oro”. TA I
GIN HUA DSUNG DSCHI. Cuadernos Escuela Nº 6 “Texto 3”.
(Pág. 154)
27- Silo, 1972. Habla sobre la búsqueda de sentido. (Pág. 159)
EL SILENCIO 31

Autores
1- Psicología III- Apuntes de Psicología – Silo
(Pág. 304 - Ediciones Ulrica, Argentina, 2006)
…También se puede penetrar en un curioso estado de con-
ciencia alterada por “suspensión del yo”. Esto se presenta como
una situación paradojal, porque para silenciar al yo es necesario
vigilar su actividad de modo vountario lo que requiere una im-
portante acción de reversibilidad que robustece, nuevamente,
aquello que ser quiere anular. Así es que la suspensión se logra
únicamente por caminos indirectos, desplazando progresivamen-
te al yo de su ubicación central de objeto de meditación. Este yo,
suma de sensación y memoria, comienza de pronto a silenciarse,
a desestructurarse. Tal cosa es posible porque la memoria pue-
de dejar de entregar datos, y los sentidos (por lo menos externos)
pueden también dejar de entregar datos. La conciencia entonces,
está en condiciones de encontrarse sin la presencia de ese yo, en
una suerte de vacío. En tal situación, es experimentable una activi-
dad mental muy diferente a la habitual. Así como la conciencia se
nutre de los impulsos que llegan del intracuerpo, del exterior del
cuerpo y de la memoria, también se nutre de impulsos de repues-
tas que da al mundo (externo e interno) y que realimentan nue-
vamente la entrada al circuito. Y, por esta vía secundaria, detecta-
mos fenómenos que se producen cuando la conciencia es capaz de
internalizarse hacia “lo profundo” del espacio de representación.
“Lo profundo” (también llamado “sí mismo” en alguna corrien-
te psicológica contemporánea), no es exactamente un contenido
de conciencia. La conciencia puede llegar a “lo profundo” por
un especial trabajo de internalización. En esta internalización
irrumpe aquello que siempre está escondido, cubierto por el
“ruido” de la conciencia. Es en ”lo profundo” donde se encuen-
tran las experiencias de los espacios y los tiempos sagrados. En
otras palabras, en “lo profundo” se encuentra la raíz de toda
mística y de todo sentimiento religioso.
32 Juan Jose Pescio

La Filokalia, de la Oración de Jesús,


(Editorial Lumen. Buenos Aires. 1979)
Existe, en la vida de las Iglesias de oriente y de la Iglesia Or-
todoxa Rusa en particular, una práctica espiritual de la oración
muy profunda: La oración de Jesús u Oración el Corazón. Fue
introducida en Rusia hacia mediados del siglo XIV. Esta tradi-
ción espiritual tuvo sus principales focos de vida en los monas-
terios del Sinaí a partir del siglo XV.
Pág. 13
Cuando la oración de Jesús se convierte en Oración del cora-
zón, su primer efecto es la iluminación.
Pág. 14
“Cuando la inteligencia y el corazón están unidos en la ora-
ción y los pensamientos del alma no están dispersos, el corazón
se entibia con un calor espiritual y la luz de Cristo resplandece
en él, llenando de paz y de alegría al hombre interior”.
2- Filokalia – Sobre la oración
Cuando el intelecto se ha despojado del hombre viejo, se re-
viste de lo que proviene de la gracia, y es entonces que en el
tiempo de la oración verá su propia estructura, símil de al-
gún modo, al zafiro o a la superficie celeste. Cosas éstas que las
Escrituras indican como el lugar de Dios, visto por los ancianos
en el monte Sinaí.
Se encuentra la buena conciencia mediante la oración; y la
oración pura, mediante la conciencia. Según natura una cosa
necesita de la otra.
Así, sin una buena conciencia, no es posible ser gratos a Dios.
La oración es la unión del intelecto con Dios; ¿en qué esta-
do necesita pues el intelecto encontrarse para poder tenderse
EL SILENCIO 33

hacia el Señor sin darse vuelta y conversar con Él sin ningún


intermediario?
De toda dificultad, que sabrás soportar sabiamente, encontra-
rás el fruto en tiempo de la oración.
Si deseas rezar como se debe, no entristezcas a nadie. De otro
modo, correrás en vano.
Deposita tu ofrenda, nos dice, delante del altar, y antes ve a re-
conciliarte con tu hermano, y entonces verás y rezarás sin turbarte.
Pues el resentimiento enceguece la suprema potencia del
alma de quien ora, y oscurece sus oraciones.
Aquellos que acumulan tristezas y resentimientos cuando re-
zan se asemejan a las personas que acarrean agua en un balde
perforado.
La oración sin distracción es la más alta inteligencia del inte-
lecto. La oración es la ascensión del intelecto hacia Dios.
Si deseas orar, renuncia a todo para obtener todo.
Es justo rezar no sólo por tu propia purificación, sino por
aquella de todos tus símiles, a fin de imitar a los ángeles.
Ora convenientemente y sin turbación, salmodiando con inte-
ligencia y con ritmo y serás como un nacido de águila y llevado
hacia lo alto.
La salmodia calma las pasiones y aplaca la intemperancia del
cuerpo; la oración ejercita el intelecto en la operación que le es propia.
La oración es una operación conveniente a la dignidad del inte-
lecto, es en otras palabras el uso mejor y más auténtico del mismo.
Así como el pan es la nutrición para el cuerpo y la virtud
para el alma, así la oración espiritual es la nutrición para el
intelecto.
34 Juan Jose Pescio

No trates de recibir en absoluto una forma o una figura en


tiempo de oración.
Bendito el intelecto que en el tiempo de oración ha adqui-
rido una perfecta ausencia de formas.
Bendito sea el intelecto que, orando sin distracciones, adquie-
re un creciente deseo de Dios. Bendito sea el intelecto que, en
tiempo de oración, se torna inmaterial y se desnuda de todo.
Bendito sea el intelecto que, estando en tiempo de oración,
ha adquirido una perfecta insensibilidad.
Bendito aquel que, después de Dios, considera a todos los
hombres como a Dios.
Bendito el que considera como cosa propia y con alegría ple-
na, la salvación y el progreso de todos.
La atención que busca la oración, encontrará la oración. En
efecto, ninguna otra cosa sigue a la oración más que la aten-
ción, por lo que deberemos estar siempre celantes.
Cuando mientras oras, te hallas más arriba de toda otra ale-
gría, entonces has encontrado verdaderamente la oración.
3 - La nube del no-saber y el Libro de la Orientación Particu-
lar, Autor anónimo inglés del siglo XIV.
(Editorial San Pablo, 1981, Madrid, España.)
Libro “Madre” de la Mística Cristiana Occidental y Oriental
Trata del procedimiento para lograr la experiencia de “Dios”.
Proviene de la tradición iniciada por Dionisio el Aeropagita
que busca Dios descartando de la mente “lo que no es”.
“El autor le enseña a un joven amigo a tender la “nube del ol-
vido” sobre sus pensamientos, dejando así de pretender acer-
carse a Dios por vía del conocimiento objetivo y conceptual, a
EL SILENCIO 35

fin de dirigirse desde el centro de su ser hacia la oscura “nube


del no saber”, en un simple y gozoso anhelo de amor.”
“La meditación, de la que trata la Nube del No - Saber, es una
meditación que consiste en abismarse y adentrarse, sumergir-
se en este recinto sagrado del hombre, de modo sorprendente-
mente parecido a como se hace la meditación Zen”.
Del prólogo escrito por William Johnston quien sintetiza el
procedimiento para Orar que propone el libro de la siguiente
manera: “La Oración de la Nube” es: la intención desnuda dirigida
hacia Dios sin querer conseguir nada, ni querer entender nada”.
4- La Voz del Silencio, de H. P. Blavatsky
(Editorial Kier, 1970. Buenos Aires, Argentina.)
Pág. 14:
“Antes que el alma pueda ver, debe haberse alcanzado la Ar-
monía interior y los ojos del cuerpo han de estar cegados a
toda ilusión. Antes que el alma pueda oír, es menester que la
imagen del hombre se vuelva tan sorda a los rugidos como a
los susurros; a los bramidos de los elefantes furiosos, como al
zumbido plateado de la dorada mosca de fuego. Antes que el
alma sea capaz de comprender y recordar, debe estar unida
con el Hablante Silencioso, de igual modo que la forma en la
cual es modelada la arcilla, lo está al principio con la mente del
alfarero. Porque entonces el alma oirá y recordará. Y entonces
a tu oído interno hablará LA VOZ DEL SILENCIO”...
Pág. 17.
Dice la gran ley: Para llegar a ser conocedor del YO ENTERO
UNIVERSAL debes primero ser conocedor del Yo. Para lograr
el conocimiento de tal Yo, tienes que abandonar el Yo al No-Yo,
el Ser al No-Ser y entonces podrás tú reposar entre las alas de
la Gran Ave (El Gran Cisne fuera del Tiempo y del Espacio).
36 Juan Jose Pescio

Sí, aprendiz, dulce es el reposo entre las alas de aquello que


no ha nacido ni muere, antes bien, es el AUM a través de las
eternidades.
Deja que el ígneo Poder se retire al recinto más interno, la
cámara interna del corazón y morada de la Madre del Mundo
(Kundalini, uno de los místicos poderes del Yogui. Es una fuer-
za electro - espiritual, una potencia creadora.)
Entonces, desde el corazón, aquel Poder ascenderá a la re-
gión media, el lugar situado entre tus ojos, cuando se convierta
en el aliento del ALMA UNA, la voz que todo lo llena, la voz
de tu Maestro Interior.
(Son fragmentos escogidos del “Libro de los Preceptos de Oro”.
Prebúdicos algunos y otros postbúdicos. Original en sanscrito).
5- Dionisio el Aeropagita
(Monje Sirio de principios del siglo VI) Primer antecedente
de la Mística cristiana de Occidente y Oriente.
“A la hora, pues, de intentar la práctica de la contemplación
mística, has de dejar atrás los sentidos y las operaciones del in-
telecto, todo lo que los sentidos y el intelecto pueden percibir,
las cosas que son y las que no son, y has de adentrarte hacia el
no saber y en lo posible, hacia la unión con aquel que está por
encima de todas las cosas y de todo conocimiento. Por el cons-
tante y absoluto abandono de ti mismo y de todas las cosas,
dejándolo todo y viéndote libre de todo, te abrirás al rayo de la
divina oscuridad que supera a todo ser”.
De la “Teología mística” de Dionisio el Aeropagita.
Este Dionisio, es el antecedente y padre de las ideas de Jan
van Ruysbaoeck en Flandes, conocido como el Divino Ruisbro-
quio en Italia, de Maister Eckhart, de Juan Taulearo en Alema-
nia, de Catalina de Siena en Italia, de Richard Rolle en Inglate-
rra. Estos místicos del siglo XIV al que pertenece el autor están
EL SILENCIO 37

en la base de la mística cristiana de Santa Teresa de Jesús y de


San Juan (comentario del recopilador: En el campo de la expe-
riencia religiosa como en el de la economía, no podría circular
la moneda falsa si no hubiera moneda verdadera).
“Meditación como camino a la experiencia de Dios”, Autor
H. M. Enomiya - Lasalle Editorial San Pablo, Madrid, España.
(Citado por Johnston en el prólogo de la Nube del no- saber).
Capítulos 3 y 6
Este proceso de abismamiento discurre por diversas etapas.
Ante todo, el hombre, partiendo de un estado de conciencia
de vigilia, trata de recogerse, a fin de poner en marcha este
proceso de abismamiento.
Puede haber una preparación más remota, en forma ayuno
o retiro a un lugar solitario y otra más inmediata, el buscar
una postura de reposo corporal, protegerse de impresiones
sensibles y sosegar la imaginación, liberarse de los pen-
samientos. Es ésta todavía una actividad consciente y vo-
luntariamente dirigida por un yo que se experimenta a sí
mismo como muy activo. Esto todavía no es propiamente
meditación, sino concentración previa que dispone a entrar
en abismamiento.
Como si alguien que estuviera nadando en la superficie del
mar y en un momento dado se propusiera dejar de remar con
brazos y piernas a fin de sumergirse en el fondo.
Esta sumersión luego ya se desarrolla por sí misma; mover-
se sólo estorbaría.
En el caso de la meditación profunda, así como poco a poco
el hombre va entrando en la nube del no-saber, en un vacío a
nivel sensitivo y de discurso. “Estando ya la casa sosegada…
sale… en una noche oscura”, dice San Juan de la Cruz. Va
entrando en la “contemplación oscura” (San Juan) o “contem-
38 Juan Jose Pescio

plación ciega” (Nube del no-saber), en que nada se ve, pero


no es una “contemplación de la nada”.
Sin embargo, este vaciamiento progresivo de la conciencia,
no debe entenderse en el sentido de que no aparezcan nunca ya
pensamientos, sino en el sentido de que no se les presta aten-
ción, se desarrollan según su propia dinámica sin intervención
consciente y voluntaria por parte del que medita.
Desde el silencio y reposo interior, emergen o afloran conteni-
dos a la conciencia. Provienen en primer lugar de la “esfera del
yo”, del subconsciente y del inconsciente, en forma a lo mejor
de imágenes simbólicas, sentimientos etc. Es una zona difícil de
atravesar, la zona de los “fuertes” o “demonios” (San Juan de la
Cruz), del makyo (meditación Zen). Hay una regla de oro a tener
en cuenta para atravesarla: “Ni cogeré las flores, ni temeré las
fieras y pasaré los fuertes y fronteras” Cántico Espiritual, 3, San
Juan). Aquí es donde más falta puede hacer el maestro. Atrave-
sar esta zona de desierto, de bosque, de mar, es indispensable
para que pueda emerger un día el Yo Auténtico, el Yo Mismo.
“Hay que atravesar un largo período de lágrimas antes de
llegar a la unidad”, decían también en relación con esta si-
tuación los ermitaños de los primeros siglos de la era cristiana.
Cuando lo que emerge del fondo es el YO Mismo, la persona
experimenta una unidad profunda y esta unificación irá inten-
sificándose hasta llegar a la experiencia de unidad con el Todo.
Lo que “llega” entonces ya no proviene de la esfera del yo
sino de una esfera totalmente otra y el hombre lo vive como
lo “envolvente”, como Luz, Amor, Origen o como Tú “que me
estrecha por detrás y por delante, que me cubre con su palma”.
Hay muchos libros que enseñan la meditación de tipo discur-
siva, pero no abundan los que enseñan la oración contempla-
tiva que va más allá de la idea y de la imagen, adentrándose
hasta la nube supraconceptual del no- saber.
EL SILENCIO 39

Todo concepto, todo pensamiento y toda imagen han de ser


sepultados bajo una nube de olvido.
Mientras tanto, nuestro amor desnudo (desnudo por estar
despojado de pensamiento) ha de elevarse hacia Dios, oculto
en la nube del no saber, por encima de mí, entre Dios y yo y
la nube del olvido debajo, entre todas las criaturas y yo, me
encuentro en un “silentium mysticum”, que el autor inglés co-
noce por la obra de Dionisio.
“Si quieres centrar todo tu deseo en una simple palabra que tu
mente pueda retener fácilmente, elige una palabra breve mejor
que una larga. Palabras tan sencillas como Dios o Amor resul-
tan muy adecuadas. Pero has de elegir una que tenga significa-
do para ti. Fíjate luego en tu mente, de manera que permanezca
allí suceda lo que suceda. Esta Palabra será tu defensa, tanto en
la guerra como en la paz. Sírvete de ella para golpear la nube
de la oscuridad que está sobre ti y para dominar todas las dis-
tracciones, fijándolas en la nube del olvido, que tienes debajo
de ti. Si algún pensamiento te siguiera molestando, queriendo
saber lo que hace, respóndele con esta sola palabra. Si tu mente
comienza a intelectualizar el sentido y las connotaciones de la
“palabrita”, acuérdate que su valor estriba en su simplicidad”.
“Haz esto y te aseguro que tales pensamientos desaparece-
rán. ¿Por qué? Porque te has negado a desarrollarlos discutien-
do con ellos”. (Pág. 56).
“En el “Libro de la orientación particular”, el autor habla de
dos pasos bien definidos en el camino de la Iluminación”.
“El primero es el rechazo de todos los pensamientos acerca
de que soy y que es Dios, con el fin de quedar consciente única-
mente de que yo existo y de que Dios existe.
Quisiera llamar a esta oración existencial, por razón de su
abandono de todas las esencias o modos de ser. Pero es sólo el
primer paso”.
40 Juan Jose Pescio

El segundo es el rechazo de todo pensamiento y sentimiento


de mi propio ser, para estar consciente solamente del ser de Dios.
De este modo, el autor lleva a un total auto-olvido, a una
como pérdida total de sí mismo para pasar a una conciencia
exclusiva del ser a quien amamos”. Introducción, de Johnston.
“Por eso te insto: ve en pos de la experiencia más que del co-
nocimiento. Con respecto al orgullo, el conocimiento puede en-
gañarte con frecuencia, pero este afecto delicado y dulce no te
engañará. El conocimiento tiende a fomentar el engreimiento,
pero el amor construye. El conocimiento está lleno de trabajo,
pero el amor es quietud”. (Pág. 188)
“Así, pues, para mantenerte firme y evitar las trampas,
mantente en la senda en que estás, deja que tu incesante de-
seo golpee en la nube del no saber que se interpone entre tú
y tu Dios”.
Penetra esa nube con el agudo dardo de tu amor, rechaza el
pensamiento de todo lo que es inferior a Dios y no dejes esta
actividad por nada.
La misma obra contemplativa del amor por sí misma llegará
a curarte de todas las raíces del pecado. (Pág. 63-64)
“Tu personalidad quedará totalmente transformada, tu
porte irradiará una belleza interior y mientras lo sientas
nada te entristecerá. Correrías mil kilómetros para hablar
con otro del que supieras que efectivamente también lo sien-
ta y sin embargo cuando llegues allí te encontrarías sin pa-
labras”. (Pág. 183)
“Eso mismo que sientes te hará saber cuándo has de hablar
y cuando has de estar callado. Y te dirigirá discretamente en
toda tu vida sin mezcla de error, enseñándote misteriosamen-
te como has de comenzar y cesar en todos tus actos naturales
con una grande y soberana discreción. Si con la gracia puedes
EL SILENCIO 41

mantener esto habitualmente en continuo ejercicio, cuando te


sea necesario hablar, comer dentro de lo que es normal o vivir
en comunidad, o realizar cualquier otra acción propia de los
cristianos o de la naturaleza, primero te impulsará suavemente
a hablar o hacer cualquier otra obra de la naturaleza. Y luego
si no lo haces, punzará como un aguijón tu corazón sin dejarte
reposo, y no tendrás paz hasta que lo hagas”.
Por lo que acabamos de decir, podemos ver que el impulso
ciego de amor se convierte en una viva llama que guía todas
las decisiones del contemplativo.
Le impulsa blanda y suavemente a obrar, pero le impele
también a hacer la voluntad de Dios con una cierta inevitabi-
lidad, de tal forma que es inútil luchar, parece estar atrapado
por algo más fuerte que él a lo que ha de obedecer aún a ries-
go de perder la paz interior, cuando golpea su corazón.
6- “Subida al Monte Carmelo”. San Juan de la Cruz.
(Editorial Planeta de Agostini. 1996, Madrid, España.)
Modo para venir al Todo.
Para venir a lo que no sabes, has de ir por donde no sabes.
Para venir a lo que no gustas, has de ir por donde no gustas.
Para venir a lo que no posees, has de ir por donde no posees.
Para venir a lo que no eres, has de ir por donde no eres.
Modo de tener al Todo.
Para venir a saberlo Todo, no quieras saber algo en nada.
Para venir a gustarlo todo, no quieras gustar algo en nada.
Para venir a poseer algo de todo, no quieras poseer algo de
nada. Para venir a serlo todo, no quieras ser algo en nada.
Modo para no impedir al Todo.
Cuando reparas en algo, dejas de arrojarte al todo.
42 Juan Jose Pescio

Porque para venir del todo al todo, has de dejar del todo
al todo.
Y cuando lo vengas todo a tener, has de tenerlo sin nada que-
rer. Porque si quieres tener algo en todo, no tienes puro en Dios
tu tesoro.
Indicio de que se tiene Todo.
En esta desnudez halla el espíritu quietud y descanso, por-
que como nada codicia, nada le impele hacia arriba y nada le
oprime hacia abajo, que está en el centro de su humildad. Que
cuando algo codicia, en eso mismo se fatiga.
Subida al Monte Carmelo
(Obra Completas, de San Juan de la Cruz. . Editorial Porrúa,
1989, México.)
Su alma relata al autor en un poema, el procedimiento para
llegar a su destino y luego el autor explica el poema.
“Toda la doctrina que entiendo tratar en esta Subida al Monte
Carmelo, está incluida en las siguientes canciones, y en ellas se
contiene el modo de subir hasta la cumbre del monte, que es el
alto estado de la perfección que aquí llamamos unión del alma
con Dios...”
Trata de cómo podrá un alma disponerse para llegar en breve
a la divina unión. Da avisos y doctrina, así a los principiantes
como a los aprovechados, muy provechosa, para que sepan des-
embarazarse de todo lo temporal, y quedar en la suma desnudez
y libertad de espíritu, cual se requiere para la divina unión.
EL SILENCIO 43

Poema:
“En una noche oscura, con ansias, en amores
inflamada,
¡oh dichosa ventura!, salí sin ser notada,
estando ya mi casa sosegada”.
A oscuras y segura por la secreta escala, disfrazada,
¡Oh dichosa ventura!, a oscuras y en celada,
Estando ya mi casa sosegada…
En la noche dichosa, en secreto,
que nadie me veía ni yo miraba cosa,
sin otra luz y Guía,
sino la que en el corazón ardía.

Aquésta me guiaba,
más cierto que la luz del mediodía
adonde me esperaba quien yo bien me sabía,
en parte donde nadie parecía.

¡oh noche que guiaste!


¡oh noche amable más que la alborada!;
¡oh noche que juntaste Amado con amada,
amada en el Amado transformada.

En mi pecho florido,
que entero para él solo se guardaba,
allí quedó dormido y yo le regalaba,
y ventalle de cedros aire daba.
El aire de la almena,
cuando yo sus cabellos esparcía,
con su mano serena en mi cuello hería,
y todos mis sentidos suspendía.
Quedéme y olvidéme,
el rostro recliné sobre el Amado;
“cesó todo y dejéme,
dejando mi cuidado,
entre las azucenas olvidado”
44 Juan Jose Pescio

7- Psicología y Alquimia. Carl G. Jung,


(Editorial Santiago Rueda)
“Mientras la religión no sea sino una creencia y forma exte-
rior y la función religiosa no se convierta en una experiencia de
la propia alma, no ha tenido lugar aún lo fundamental. Falta
todavía por comprender que el “misterium mágnum” no sólo
existe en sí, sino que a la vez y de manera muy principal esta
fundamentalmente en el alma humana... En una ceguera
verdaderamente trágica, hay teólogos que no se dan cuenta de
que no es cuestión de demostrar la experiencia de la Luz, sino
de que hay ciegos que no saben que sus ojos podrían ver.
Es necesario caer en cuenta de que para nada sirve alabar y
predicar la Luz, si nadie la puede ver. Sería necesario desa-
rrollar en el hombre el arte de ver”.
8- Intimidad con Dios, de T.Keating,
(Editorial Desclée de Brower S.A., 1997. Bilbao, España.)
Keating: Abad Trapense de Spencer, USA, durante 20 años
hasta 1981.
Trató de integrar la mística budista y budista zen con la cristiana
contemplativa. Rescató el valor, común en ambas concepciones,
del silencio y la oración centrante, como condición del contacto
con “Lo sagrado”.
“Este libro trata sobre “La Oración Centrante”, como preparación
para la Contemplación, por medio de la reducción de los obstáculos
causados por la hiperactividad de nuestras mentes y nuestras vidas”.
“La Oración Contemplativa es el camino estrecho que lleva
a la vida”. Pág. 43
“La oración contemplativa correctamente entendida, es la
apertura de la mente y el corazón, todo nuestro ser, a Dios,
EL SILENCIO 45

más allá de pensamientos palabras y emociones. Movidos


por su gracia, que nos sostiene, abrimos nuestra conciencia
a él, que como sabemos por la fe, está dentro de nosotros,
más íntimo que la respiración, más íntimo que el pensa-
miento, más íntimo que el lugar desde donde elegimos,
más íntimo que la propia conciencia. La oración contem-
plativa es un proceso de transformación interior, una re-
lación iniciada por Dios, y que conduce, si consentimos a
ello, a la divina unión”.

Monasterio Benedictino de Silencio, Azul, Prov. de Bs. As., Argentina


Pág. 42
El vacío no significa vaciedad en el sentido de ausencia de
todo, sino vacío de adhesión a nuestra propia actividad.
Pág. 43.
La correcta contemplación no es meditar en un Dios del que
no se puede saber, sino más bien es no meditar en absoluto,
descansando simplemente en Dios más allá de nuestras facul-
tades ordinarias de pensar y de sentir.
46 Juan Jose Pescio

9- Tao Te Ching, LaoTsé,


(Ediciones Orbis, S. A. Buenos Aires, 1983.)
Libro base del Taoismo. Religión China iniciada entre el 400
y 200 a.C.
Se opone al Confucionismo que era la religión tradicional
China. Se dice que Dionisio tomó de él la concepción del Tao y
el procedimiento de contacto con lo sagrado. (Siglo VI)
“El Tao es no sólo innominable, sino imperceptible, incom-
prensible e inefable”:
Se le llama invisible porque los ojos no le pueden ver,
imperceptible porque los oídos no le pueden oír. Porque no se
puede atrapar se le llama impalpable.
Tres atributos, que por no ser inescrutables se confunden en
uno. En lo alto no es luminoso, en lo bajo no es oscuro. Remon-
tado a su estadio sin seres, es la Forma sin forma, la Figura sin
figura. Es claro-oscuro y de frente, no le ves la cara y por detrás
no le ves la espalda.2 (Cap. 14 a, b) Ver “Forma Pura”, Cuadernos
de Escuela 1. Silo (H. Van Doren)
“El Tao en su ser perpetuo es inoperante pero nada deja de
hacer” (Cap. 37)
“Con el estudio se acrecientan conocimientos día a día, con
el Tao se disminuye de día en día y disminuyendo más y
más se llega a la inacción, inacción que nada deja de hacer”
(Cap. 48 a, b)
Lao Tsé sitúa al Tao en la unidad extrema del vacío más puro,
porque este vacío es la calma más sólida.
El Taoismo no establece una diferencia entre los hombres he-
cha por la naturaleza, ni por una elección, ni por la gracia o un
don cedido por el Tao.
EL SILENCIO 47

Es el esfuerzo propio, la ascesis, lo que dispone a esta


iluminación.
Por él descubre el hombre en sí mismo el elemento divino,
que el sabio valoriza y pone a contribución.
La ascesis consiste en el desasimiento, en una libera-
ción de todo afecto a las cosas temporales y bajas que nos
entran por los sentidos para que sólo el Tao pueda guiar
al hombre.
“El hombre habitualmente sin concupiscencia puede ver
la maravilla del Tao. El codicioso no alcanza a ver más que
sus reflejos extremos” Cap. I (Ver Arenga “La Curación del
Sufrimiento”, párrafos sobre: El carro del deseo y su desprendi-
miento y el viajero rumbo a su destino, es decir, conectar con lo
sagrado. (Dios, la Ciudad Escondida, Lo Innombrable).
“El que le conoce no habla y el que habla no le conoce. Tapar
agujeros, cerrar puerta, embotar sus filos, desliar su embrollo,
atemperar sus resplandores, unirse con el polvo. Es la unión
misteriosa” (b. 56)
(Se refiere a los sentidos al decir que hay que tapar agujeros y ce-
rrar puertas, condición necesaria para sentir al Tao en el interior del
alma).
“Al Tao, no se le puede atraer a la intimidad; no se le pue-
de alejar desinteresándose de él. No se le puede beneficiar.
No se le puede perjudicar. No se le puede engrandecer. No
se le puede vilipendiar. Es el tesoro más precioso del mun-
do”. (Cap. 56.)
…“Sólo así se puede sintonizar con la armonía cósmica.
Esto exige el anonadamiento de la persona y una humildad
profunda. Lieh Tzú, discípulo, al constatar que aún no enten-
día el Tao, se dedicó muchos años a oficios humildes”.
48 Juan Jose Pescio

10- “A merced de su Gracia”, Louf, André.


(Ediciones Narcea, Madrid, 1996.)
Capítulo: Unificarse desde adentro
Pág. 228
Tan pronto como encontramos en la oración, nuestro ser pro-
fundo, somos capaces de vivir a partir de esa profundidad.
Largo tiempo, como San Agustín, habíamos buscado al se-
ñor fuera de nosotros. Ahora sabemos por experiencia que está
dentro de nosotros.
Es nuestro fondo primitivo, nuestro yo oculto. Su vida sube a
nosotros desde el interior.
“Jesús viene a nosotros desde el interior hacia el exterior”,
dice Ruysbroeck. Allí es donde debemos buscarle, orientados
hacia el interior.
Tenemos que aprender a vivir de cara hacia nuestro interior,
a recogernos.
Tan pronto como hayamos establecido contacto con nuestra
interioridad, notaremos que esta realidad íntima es no sólo su
núcleo y centro de gravedad, sino también la fuente capaz de
reestructurar nuestro ser. Una fuente de fuerza, de luz, de vida.
Todo se nos da a partir del interior; el conjunto de nuestras
facultades no podrá funcionar bien sino en la medida en que
estén relacionadas con este mundo interior.
El hombre nuevo es fecundado desde dentro, por su interio-
ridad y es conducido por el Espíritu a partir del interior.
Para describir este proceso de unificación y de reestructu-
ración, la tradición bizantina dispone de una expresión ima-
ginada: la inteligencia (el nous) desciende al corazón.
EL SILENCIO 49

Quiere decir que la inteligencia abandona momentáneamente


sus investigaciones independientes y se une al corazón, donde
se encuentran las facultades afectivas e intuitivas del hombre.
Esta unión de la inteligencia y del corazón, crea en el hombre una
paz profunda, (Procedimiento e indicador) incluso en el plan natural.
Pero hay más. Como hemos visto más arriba, el corazón es el
lugar en el que Dios está presente en el hombre.
Es ahí donde este puede tocar a Dios y adherirse a él.
Que la inteligencia baja al corazón significa que todo su ser
ha entrado en la vida de Dios, y se ha integrado en la acción
del Espíritu, que se convierte así en factor de unificación por
excelencia de la totalidad del ser.
El hombre puede entonces volver a encontrar sus facultades
sin ninguna excepción. Más arriba en el libro, hemos tratado
del ayuno de potencias, de las facultades que deberían ser
desconectadas. Era algo temporal. En la oración no desapare-
ce nada del ser humano. Al contrario. La inteligencia puede
apoyarse sin peligro en un corazón dominado por el fuego
del espíritu y que ha vuelto a encontrar su profundidad, que
es el terreno de la oración.
Está iluminada desde el interior por la oración a la vez que
por el amor y posee una perspicacia nueva pues está fecunda-
da por el amor.
El amor se ha hecho inseparable del conocimiento y el conoci-
miento inseparable del amor. El amor se ha hecho conocimiento
porque es la fuente del conocimiento verdadero, abraza al conoci-
miento desde el interior, como el fuego que se incuba bajo la ceniza.
Lo que vale para el entendimiento, vale también para el amor
al prójimo. La vida se alimenta ahora con esta nueva realidad
que la oración libera desde las profundidades de nuestro ser.
50 Juan Jose Pescio

La oración se hace ambiente ligeramente caluroso: es como el


fondo musical sobre el que la vida cotidiana puede desarro-
llarse intensamente. (Indicador) Tal vez incluso más intensa y
eficazmente, porque por fin hemos alcanzado la fuente misma
de nuestro ser y actuamos sólo a partir de ella. Es como una
simple e imperturbable melodía que nada ni nadie puede per-
turbar, que crea un clima del que no podemos desprendernos.
Una dulce memoria, como la llaman los escritores antiguos: un
recuerdo dulce y caluroso del Amado que impregna nuestra
experiencia y cubre los ruidos extraños. (Serie de indicadores.)
Pág. 232
Quien ha recibido la gracia de estar a la escucha de su cora-
zón en la oración, inmediatamente se hace sensible al impulso
del Espíritu Santo en él.
Sin que le veamos, ni tampoco le sintamos, el Espíritu nos
empuja actuando como un instinto interior en cada uno de
nosotros. Este instinto interior es lo que San Agustín llama el
Maestro Interior.
(Ver en la Arenga del Sufrimiento, la alegoría del carro del deseo y
la posibilidad de que “el caballo de la necesidad que lleva al viajero
hacia su destino”, sea este “instinto interior” o impulso del “Espí-
ritu Santo”. De ser así, tratar de permanecer en sus lomos “como si
estuvieras a merced de Su gracia”).
11- Padre Nicéforos (Grecia, siglo XIV)
(Cuaderno Nº 6 - El Telediol - Anexos Colección H. Van Do-
ren. Texto Nº 1 )
Pequeña nota biográfica:
“Nuestro Santo padre Nicéforos vivió una vida de intenso
trabajo espiritual en el sagrado Monte Athos, muriendo poco
después del año 1340. Fue maestro y guía de Gregorio de Sa-
EL SILENCIO 51

lónica (Balamas), en el estudio del método de entrenamiento para la


obtención de la más alta sabiduría según testimonio de su propio
discípulo”.
“En silencioso recogimiento no perturbado por problemas
mundanos y manteniendo su atención puesta exclusivamente
en sí mismo, alcanzó la indescriptible unión interna con el Dios
Eterno, recibiendo en su corazón la bendita iluminación de la
Gracia Divina”.
(Ver La Mirada Interna, Cap. XII Los descubrimientos:
…“Finalmente, advertí que mis descubrimientos no eran tales, sino
que se debían a la revelación interior a la que accede todo aquel que, sin
contradicciones, busca la luz en su propio corazón”).

Monasterio de Silencio del Monte Athos - Grecia


Exaltado por este divino don, es como un padre guiándonos
con sus escritos a través del mismo camino.
“Seleccionó de los libros y vidas de los Santos Padres, pasajes
relativos a la sobriedad, a la atención y oración, agregando final-
mente consejos derivados de su propia experiencia e invitándo-
nos a todos a elevarnos hacia la más perfecta comunión con el
Señor por medio de la oración de la mente y del corazón”.
52 Juan Jose Pescio

Así comienza la traducción del primer tema o capítulo del li-


bro “Philokalia” - Traducción directa del texto ruso del propio
Nicéforos.
PREGUNTA (a Nicéforos): Hemos aprendido de las anterio-
res evidencias que el trabajo practicado por los santos padres
resultaba grato a Dios; y que existe un cierto trabajo que rápi-
damente libera al alma de las pasiones y que por amor la une a
Dios. Práctica que es indispensable a cualquiera que conmue-
van estas cosas.
Todas nuestras dudas están ahora despejadas y nos senti-
mos firmemente convencidos de esto. Pero te rogamos nos
enseñes qué es la atención de la mente y cómo capacitarse
para adquirirla, porque tal trabajo nos es absolutamente des-
conocido.
RESPUESTA (de Nicéforos): En el nombre de nuestro Señor Je-
sucristo quien dijo: “sin mí vosotros no podéis hacer nada” (Juan,
XV, 5). Habiéndolo invocado para que me ayude, trataré en la me-
dida que me sea posible, mostraros qué es la qué es la atención y
cómo, si Dios lo permite, se puede tener éxito en adquirirla.
Algunos de los santos han llamado atención a la preserva-
ción de la mente, otros, a la protección del corazón y aún otros,
despertar la han llamado y así muchos nombres semejantes.
Pero todos estos nombres significan la misma cosa. Exacta-
mente como de un pan uno puede decir: una rebanada, un tro-
zo, o un pedazo, así debéis entender todas estas expresiones.
Respecto de la atención misma y sus rasgos característicos,
lo estudiaremos a continuación.
Atención es una señal de sincero arrepentimiento.
La atención es la imagen o apariencia que el alma puede tener
de sí misma, rechazando al mundo y ascendiendo hacia Dios.
EL SILENCIO 53

La atención es el renunciamiento del pecado y la adquisición


de la virtud. La atención es la indudable certeza del perdón.
La atención es el comienzo de la contemplación o, más bien,
su condición necesaria:
Porque por medio de ella, Dios se aproxima y se revela a la mente.
Atención es la serenidad de la mente o, dicho de otro modo,
es mantenerse imperturbable, sin divagaciones en el don de
la misericordia divina.
Atención significa detener los pensamientos, es la morada
del recuerdo de Dios y la casa del tesoro donde yace el resistir
todo lo que pueda venir.
Por consiguiente, la atención es también el origen de la fe, la
esperanza y el amor; porque aquél que carece de fe no puede
resistir todas las aflicciones provenientes del mundo y aquél
que no las sufre voluntariamente, tampoco puede decir: “Él
es mi refugio y mi fortaleza” (Salmos, X, VI, 2), y aquél que no
tiene al Todopoderoso como su refugio, no puede ser verda-
deramente sincero en su amor por Él”.
Este trabajo, el mayor de todos los grandes trabajos, puede
ser realizado por muchos y aún por todos, si son debidamente
entrenados.
Pocos hombres reciben este don directamente de Dios, sin
necesidad de enseñanza y trabajan por compulsión esta ma-
nera interior y al calor de su fe. Pero lo que es excepción no es
la ley.
De manera que es necesario buscar un maestro que no esté
él mismo en error, seguir sus instrucciones y así aprender a
distinguir, en materia de atención, defectos y excesos de la
derecha y de la izquierda, los que surgen por medio de suge-
rencias diabólicas.
54 Juan Jose Pescio

De su propia experiencia acerca de las tentaciones, él no se


explicará qué es lo necesario hacer y nos mostrará correcta-
mente la senda mental que deberemos entonces seguir con
menos impedimentos.
Si no estuviere tal maestro a vuestro alcance, se debe buscar-
lo, sin reparar en esfuerzos.
Pero sí, a pesar de tal búsqueda, no es encontrado, entonces,
con espíritu contrito, invocando a Dios y orándole asiduamen-
te y con humildad, trabajad según explicaré.
Vosotros sabéis que nuestra respiración es la inhalación y
exalación del aire.
El órgano que sirve para esto son los pulmones que rodean
al corazón, de manera que el aire que circuala por ellos en-
vuelve de paso al corazón.
Esta respiración es, por consiguiente, el camino natu-
ral hacia el corazón. Por lo que, habiendo reunido vues-
tras mentes dentro de vosotros mismos (lo que también es
atención), conducidla hacia el canal respiratorio a través
del cual el aire llega al corazón y, junto al aire inhalado,
forzad la mente a descender dentro del corazón y mante-
nedla allí. (Ver “La Oración” de Bo Yin Ra, que propone el mismo
procedimiento).
Acostumbráos a ello, hermanos, no salgáis del corazón
demasiado pronto, aunque al comienzo experimentéis gran
soledad en tal aislamiento y reclusión. Pero cuando os acos-
tumbréis a ello, empezaréis, al contrario, a disgustaros del
sinsentido del girar exterior, por lo que no se hará desagrada-
ble ni tedioso permanecer adentro.
Exactamente como un hombre que ha estado alejado de su
hogar al regresar es invadido de alegría al ver a sus niños
y esposa, y los abraza y todo lo que les diga será poco, del
EL SILENCIO 55

mismo modo, el unirse al propio corazón, es experimenta-


do con inexpresable alegría y deleite. Entonces uno ve que
el reino de los cielos está verdaderamente dentro de noso-
tros; y viéndolo ahora en sí mismo, uno lucha y se esfuerza
con oración pura a mantenerlo y fortalecerlo allí, compren-
diendo que todo lo externo no es importante y atractivo
por completo.
Cuando vosotros entréis así al lugar del corazón, según he
indicado, dad gracias a Dios y, solicitando su misericordia,
conservad siempre este trabajo y él os enseñará cosas que por
ningún otro medio podríais jamás aprender. Más aún, vosotros
deberíais saber que a medida que la mente se establezca firme-
mente en el corazón, no debe dejársela allí en silencio y ociosi-
dad, sino repetir constantemente la oración: “Señor, Jesús Cris-
to, Hijo de Dios, ten misericordia de mí” y no cesar de hacerlo.
Pues esta práctica, alejando los sueños de la mente, la torna
evasiva e impenetrable a las sugestiones enemigas y la conduce
cada día más y más a amar y desear vehementemente a Dios.
Sí, sin embargo, y a pesar de todo vuestros esfuerzos no lo-
gráis entrar en el reino del corazón según he descrito, (primero
es con la respiración) hacedlo que os diré ahora y, con la ayuda
de Dios, encontraréis lo que buscáis.
Vosotros sabéis que en todo ser humano el hablarse inter-
namente depende del pecho. Así, pese a estar nuestros labios
silenciosos, es en el pecho donde conversamos y hablamos
a nosotros mismos, rezamos, cantamos salmos y hacemos
muchas otras cosas de mayor inconveniencia.
Entonces, habiendo ahuyentado todo pensamentiento de este
conversar interno (lo que puede hacerse si se lo desea), dadle al
pecho la siguiente corta oración: “Señor, Jesús Cristo, Hijo de Dios,
ten misericordia de mí” - y forzadla, a pesar de cualquier otro pen-
samiento, para tener solamente este sonido adentro. (Esto se intenta
56 Juan Jose Pescio

cuando el trabajo o con la respiración no ha sido suficiente. En la


nube del No Saber es una sola palabra corta, por ejemplo “Dios”
o “Amor”).
Si vosotros trabajáis de esta manera con permanencia con
toda atención, entonces con el tiempo esto abrirá el camino
hacia el corazón que ya he descrito.
No es posible dudar de esto, pues lo hemos comprobado en
nosotros mismos por experiencia.
Si vosotros trabajáis de esta manera con un fuerte deseo y con
gran atención, llenos de dulzura, una completa gama de virtudes
vendrá: amor, alegría, paz y otras, por medio de las cuales, toda
petición que hagáis será respondida en el nombre de Jesús Cris-
to, nuestro Señor, a Quien, con el Padre y el Espíritu Santo, sea
dada honor y gloria, poder y adoración ahora y siempre y por
siempre jamás. Amén.
12- “Meditación, la primera y última libertad, (Osho)
(Ediciones Gaia, 1998, Madrid, España. Pág. 19)
(Una guía práctica de meditación)
“La meditación no es algo nuevo, has venido al mundo con
ella. La mente es algo nuevo, pero la meditación es tu naturale-
za, es tu ser. ¿Cómo puede ser difícil?
La canción del cielo vacío. (Osho)
Tu ser interno no es sino el cielo interno. Las nubes vienen y van,
Los planetas nacen y desaparecen, Las estrellas surgen y
mueren,
Y el cielo interior permanece Inalterable.
Intacto, sin mancha, sin huella.
A este cielo interno lo llamamos
Sakshin, El testigo.
Ese es el objetivo de la meditación.
EL SILENCIO 57

Entra, disfruta del cielo interno.


Recuerda: lo que fuera que vieras, tú no eres eso.
Puedes ver tus pensamientos. Luego, no eres los
pensamientos. Puedes ver tus sentimientos. Luego, no eres los
sentimientos. Puedes ver tus sueños.
Luego, no eres tus sueños.
Tus deseos, tus recuerdos, tus imaginaciones, Tus
proyecciones.
Luego tú no eres nada de eso. Elimina lo que puedas ver.
Entonces, un día, acontece.
Un gran momento, el momento más significativo de tu
vida. Cuando no queda nada por rechazar. Todo lo visto ha
desaparecido.
Y solamente el testigo permanece. El testigo es el cielo vacío.
“Conocerlo es perder el miedo. Conocerlo es llenarse de amor.
Conocerlo es ser Dios, Ser inmortal”.
Todos pensamos que sabemos lo que es atender, observar.
Observamos las cosas que nos rodean durante todo el día:
miramos la televisión, miramos a la gente que pasa y nos fija-
mos en la ropa que lleva y en su aspecto... (Ver literalmente el
significado de “prestar- atención” y de “fijarse”).
Atestiguar: el espíritu de la Meditación. Osho
Pero generalmente no nos miramos a nosotros mismos.
Cuando lo hacemos, suele ser a través de una conciencia crí-
tica. Nos damos cuenta de algo en nosotros que no nos gusta
y empezamos a preocuparnos por lo que pensarán los demás.
Normalmente este parloteo de la mente hace que nos sintamos
miserables. Esto no es “atestiguar”.
Osho nos recuerda: “No es preciso hacer nada;
simplemente sé un testigo, un espectador, un observador
contemplando el tráfico mental: el flujo de pensamiento,
deseos, recuerdos, sueños, fantasías. Simplemente mantente
58 Juan Jose Pescio

a distancia, sereno, observando, mirando, sin enjuiciar, sin


condenar, sin decir “esto es bueno” o “esto es malo”.
¿Qué es meditación?
“Meditar es una aventura, la aventura más grande que la
mente humana pueda acometer. La meditación consiste sim-
plemente en ser, ser sin hacer nada, sin acción, sin pensamien-
to, sin emoción. Simplemente eres, y ello es puro gozo. ¿De
dónde viene ese gozo si es que no estás haciendo nada? No vie-
ne de ninguna parte, o viene de todas partes. No tiene causa,
ya que la existencia está hecha de esa sustancia llamada gozo”.
“Cuando no estás haciendo nada en absoluto- ni corporal-
mente ni mentalmente, ni a ningún otro nivel-, cuando toda
actividad ha cesado en ti y simplemente eres, simplemente es-
tás siendo, eso es meditación. No puedes hacerla, no puedes
practicarla, solamente tienes que entenderla.
Siempre que puedas encontrar tiempo para simplemente ser,
abandona toda acción. Pensar también es hacer, la concentra-
ción también es hacer. Aunque sólo sea por un instante, si no
estás haciendo nada y estás en tu centro, completamente rela-
jado eso es meditación.
Y una vez que le hayas cogido el truco, puedes permanecer
en ese estado tanto tiempo como quieras, hasta que finalmente
puedas permanecer en esa estado las veinticuatro horas del
día.
Lentamente, cuando te hayas dado cuenta de cómo tu ser
puede permanecer imperturbable, puedes entonces empezar
a hacer cosas, manteniéndote atento a que tu ser no se altere.
Esa es la segunda parte de la meditación. Primero aprender
a ser, después aprender a llevar a cabo pequeñas acciones
-como limpiar el suelo, ducharse- pero manteniéndote centra-
do. Después podrás hacer cosas más complicadas. Por ejem-
plo, yo te estoy hablando, pero mi meditación no se interrum-
EL SILENCIO 59

pe. Puedo seguir hablando, pero en mi propio centro no hay


tan siquiera un murmullo, sólo silencio, un silencio absoluto.
Por tanto la meditación no está en contra de la acción. No hay
que huir de la vida. Simplemente te enseña una nueva forma
de vivir, te conviertes en el centro del ciclón.
Tu vida prosigue y en realidad lo hace con más intensidad
con más alegría, más creatividad, con mayor visión, sin em-
bargo estás por encima, eres sólo un espectador que contempla
desde la cima de la colina todo lo que está ocurriendo a su al-
rededor.
Tú no eres el hacedor, eres el observador.
Ese es el secreto de la meditación, que te convierte en observador.
El hacer continúa a su propio nivel, no hay problema en eso:
cortar leña, sacar agua del pozo...
Puedes hacer cualquier cosa, ya sea pequeña o grande; sólo hay
algo que no está permitido hacer: no debes perder tu centro...
Esa conciencia, esa observación, debe permanecer absoluta-
mente clara e inmutable.
En una historia de una escuela judía esotérica llamada Jasi-
dismo, fundada por Baal Salem, se cuenta que el meditador
le pregunta al cuidador de un castillo: ¿A qué te dedicas? El
guardián dijo: Soy un simple vigilante.
¡Baal exclamó: Me has dado la palabra clave! ¡Yo también lo
soy! Pero, ¿qué estás vigilando sentado allí en la arena?- Hay
una pequeña diferencia dijo el maestro, tu vigilas para que na-
die pueda entrar al palacio, yo vigilo a este vigilante.
¿Quién es este vigilante? Ese es el esfuerzo de mi vida: me
vigilo a mí mismo. El guarda dijo: Extraña ocupación ¿Quién
va a retribuirte?
60 Juan Jose Pescio

Es tal la dicha, tal la alegría, tan inmensa la bendición,


que es, en sí misma una recompensa. Todos los tesoros no
son nada comparados con uno sólo de estos momentos,
contestó Baal.
Sólo hay un paso y ese paso tiene que ver con la dirección,
con la dimensión. Podemos focalizarnos sobre el exterior, o
bien cerrar nuestros ojos al exterior y permitir que toda nues-
tra conciencia se centre interiormente y entonces sabrás, por-
que eres un conocedor, eres conciencia. Nunca la has perdido.
Simplemente la tienes enredada en mil y una cosas. Deja de
dirigir tu atención a todas partes, permite que la concienica
repose en ti y habrás llegado a casa.
El núcleo esencial de la meditación, su espíritu, es aprender
a atestiguar.
Un cuervo grazna tú lo escuchas. Son dos cosas: objeto y suje-
to. Pero, ¿Acaso no ves el testigo que observa a ambos, al cuer-
vo y al que escucha? Y, sin embargo, hay alguien observando a
ambos. Es un fenómeno sumamente simple.
Estás viendo un árbol: tú estás ahí, el árbol está ahí, pero, ¿no
encuentras algo más? Y es que tú estás viendo al árbol y hay un
testigo en ti que está viendo que tú estás viendo el árbol.
Observar (atender) es meditación. Lo que observes es irrele-
vante. Puedes observar árboles, puedes observar un río, pue-
des observar las nube, puedes observar a unos niños jugando a
tu alrededor. Observar es meditación. Lo que observes no es lo
importante, el objeto no es la cuestión.
La naturaleza de la observación, la cualidad de ser consciente
y estar alerta, eso es la meditación.
Recuerda: meditación significa conciencia. Cualquier cosa
que hagas con conciencia es meditación. No se trata de la ac-
ción en sí sino de la cualidad que le imprimas a la acción. An-
EL SILENCIO 61

dar puede ser meditación si lo haces estando alerta. Estar sen-


tado puede ser meditación si estás sentado alerta. Escuchar a
los pájaros puede ser meditación si escuchas con conciencia.
(Atención).
Escuchar el sonido interno de tu mente puede ser me-
ditación si permaneces alerta y vigilante. Lo esencial es per-
manecer consciente. Entonces cualquier cosa que hagas es me-
ditación.
El primer paso para ser consciente es ser sumamente obser-
vador de tu propio cuerpo. Poco a poco uno toma conciencia
de cada gesto, de cada movimiento.
Y a medida que te vas volviendo consciente empieza a ocu-
rrir un milagro: muchas cosa que solías hacer antes simple-
mente desaparecen, tu cuerpo se vuelve más relajado, más
armónico, una profunda paz empienza a reinar en tu cuerpo,
una música sutil vibra en tu cuerpo.
Después empiezas a darte cuenta de tus pensamientos; el
mismo proceso ha de seguirse con los pensamientos. Son
más sutiles que el cuerpo y desde luego, más peligrosos.
Cuando seas consciente de tus pensamientos, te sorprende-
rá descubrir lo que está ocurriendo dentro de ti. Si escribes
lo que está ocurriendo en tu mente a cada momento, te lle-
varás una gran sorpresa. No creerás lo que está ocurriendo
en tu interior.
Pasados unos diez minutos, léelo: ¡Verás que hay un loco
dentro de ti! Al no darnos cuenta, toda esa locura nos arrastra
como una corriente de fondo. Afecta a todo lo que haces y a
todo lo que no haces.; afecta a todo. ¡Y la suma total de todo
ello es lo que será tu vida!
Por tanto hay que transformar a este loco. Y el milagro
de la conciencia, es que no necesitas hacer nada excepto
ser consciente. El propio fenómeno de observar lo cambia
62 Juan Jose Pescio

todo. Poco a poco la locura desaprece, poco a poco los


pensamientos empiezan a encajar dentro de una pauta, ya
no hay más caos.
Entonces prevalece una paz más profunda. Cuando tu cuer-
po y tu mente están en paz, se convierte en un cosmos.
Entonces prevalece una paz más profunda. Cuando tu cuer-
po y tu mente estén en paz, verás que están en armonía el uno
con el otro, que hay un puente… Ya no corren en direcciones
distintas, no cabalgan sobre caballos distintos. Por primera vez
hay acuerdo y ese acuerdo es de una ayuda inmensa para tra-
bajar en la tercera etapa, que consiste en ser consciente de tus
sentimientos, emociones y estados de ánimo.
Esta es la etapa más sutil, pero si puedes ser consciente de tus
pensamientos, sólo es un paso más. Se necesita una conciencia
más profunda para empezar a reflejar tus estados de ánimo,
emociones y sentimientos.
Una vez que seas consciente de estas tres cosa, todas
ellas se unen en un mismo fenómeno. Y cuando esas tres
cosas sean una, funcionando juntas perfectamente, en armonía,
podrás sentir su música: se ha convertido en una orquesta.
Entonces se llega a la cuarta etapa, la cual no está en tus
manos lograr. Ocurre por sí misma. Es un regalo, una re-
compensa para aquellos que han recorrido las tres etapas
anteriores.
La cuarta etapa es la conciencia suprema que le convierte a
uno en un ser despierto. Uno se vuelve consciente de su propia
conciencia. Esta es la cuarta etapa, lo que hace que uno sea un
buda, el que está despierto. Sólo en ese despertar se llega a sa-
ber lo que es el estado de beatitud.
El cuerpo conoce el placer, la mente conoce la alegría, el co-
razón conoce la felicidad. El que alcanza la cuarta etapa conoce
EL SILENCIO 63

la beatitud. Esa dicha suprema es la meta de sannyas, de un


buscador y la conciencia es el camino para ello.
Lo importante es que estés alerta, que no olvides obser-
var, estar observando... observando... observando... obser-
vando. Y poco a poco, a medida que el observador se vaya
haciendo más sólido, estable, inquebrantable, se produce
una transformación: desaparecen las cosas que estabas ob-
servando.
Por primera vez el propio observador se convierte en el ob-
servador, el que mira se convierte en lo mirado.
Has llegado a casa.
El gran silencio:
Lo que han experimentado como silencio es la ausencia de
ruido. Pero el silencio es un fenómeno totalmente distinto.
Es completamente positivo. Es existencial, no es vacío. Es
el fluir de una música que nunca antes has oído, con una
fragancia que no te es familiar, con una luz que sólo puede
ser vista con los ojos interiores. NO es algo ficticio; es una
realidad y una realidad presente en cada uno, sólo que nun-
ca miramos hacia adentro.
Tu mundo interior tiene su propio sabor su propia fra-
gancia su propia luz. Y es completamente silencioso, in-
mensamente silencioso, eternamente silencioso. Nunca
ha habido ningún ruido ni nunca lo habrá. Ninguna palabra
puede llegar hasta allí, pero tú sí puedes llegar. El propio
centro de tu ser es el centro de un ciclón. Lo que ocurra a su
alrededor no le afecta. Es el silencio eterno: los días vienen
y van, los años vienen y van, las épocas llegan y pasan. Las
vidas vienen y van, pero el eterno silencio de tu ser perma-
nece siempre igual: la misma música sin sonido, la misma
fragancia divina, la misma trascendencia de todo lo mortal,
de todo lo momentáneo.
64 Juan Jose Pescio

NO ES TU SILENCIO. TU ERES EL SILENCIO.


NO ES ALGO QUE POSEAS,
TU ESTÁS POSEÍDO POR ÉL Y ESA ES SU GRANDEZA.
NI SIQUIERA ESTÁS AHÍ, PORQUE TU PRESENCIA SERÍA
UN ESTORBO.
EL SILENCIO ES TAN PROFUNDO QUE NO HAY NADIE
AHÍ, NI SIQUIERA TU.
Y ESE SILENCIO TE TRAE VERDAD, AMOR Y MILLARES
DE BENDICIONES MÁS.
Crecer en sensibilidad.
La meditación te proporcionará sensibilidad. La meditación
te proporcionará sensibilidad y un gran sentido de pertenencia
al mundo. Es nuestro mundo, son nuestras estrellas; no so-
mos unos extraños. Pertenecemos intrínsecamente a la existen-
cia. Somos parte de ella, somos su corazón. Meditando te vuel-
ves tan sensible que inclusive una pequeña brizna de hierba
adquiere una inmensa importancia. Tu sensibilidad te concede
la comprensión de que esa brizna de hierba es tan importante
para la existencia como la mayor de las estrellas; sin ella la exis-
tencia sería menos de lo que es.
Amor, la fragancia de la meditación.
Si meditas, tarde o temprano llegarás al amor. Si meditas pro-
fundamente, tarde o temprano empezarás a sentir que nace en
ti un inmenso amor que nunca antes habías conocido, una nue-
va cualidad de tu ser, una nueva puerta que se abre.
Te has convertido en una llama que ahora quieres compartir.
Si amas profundamente poco a poco irás comprendiendo que
tu amor se está volviendo cada vez más meditativo.
Una sutil cualidad de silencio está penetrando en ti.
Los pensamientos van desapareciendo, aparecen pausas y...
¡silencios! Estás tocando tu propia profundidad.
EL SILENCIO 65

El amor si está bien encaminado te hace meditativo. La medi-


tación, si está bien encaminada te hace amoroso.
El amor que anhelas nace de la meditación, no de la mente. Es
ese amor del que estoy hablando continuamente.
Hay millones de parejas en el mundo que viven como si el
amor estuviera presente. Están viviendo en un mundo del
como sí. Pero claro, ¿Cómo pueden ser felices? Carecen de
toda energía. Intentan obtener algo de un falso amor, y un fal-
so amor no puede repartir sus frutos. De ahí la frustración, de
ahí el continuo aburrimiento, de ahí las continuas regañinas,
las continuas peleas entre los amantes.
Tratan de lograr algo imposible: intentan hacer de su amor
algo eterno, algo que es imposible, pues ha nacido de la mente
y la mente no puede darte ni un atisbo de lo eterno.
Primero entra en meditación, porque el amor emana de ella,
es la fragancia de la meditación. La meditación es la flor, el loto
de los mil pétalos. Deja que se abra, que te ayude a moverte en
la dimensión de lo vertical, de la no mente, del no tiempo y de
repente verás que la fragancia está ahí.
Ni siquiera estará dirigido hacia alguien en particular, no pue-
de dirigirse a alguien en particular. No es una relación, es una
cualidad que te rodea. No tiene nada que ver con el otro. Tú
amas, eres amor. Es entonces cuando es eterno: es tu fragancia.
Alegría permanente sin razón alguna. Soledad, tu propia na-
turaleza.
Meditación significa la bendición de estar sólo Uno. Está
realmente vivo cuando es capaz de ello, cuando no hay más
dependencia de nadie en ninguna situación, bajo ninguna
condición. La soledad es una flor, un loto que florece en tu
corazón. La soledad es positiva, la soledad es salud. Es la
alegría de ser tú mismo de tener tu propio espacio.
66 Juan Jose Pescio

Tu ser real
La meditación no es más que un mecanismo para hacerte
consciente de tu propio ser, un ser que tú no has creado ni ne-
cesita ser creado por ti, porque tú ya eres. Naces con él.
¡Eres eso! Sólo Eres eso! Sólo necesitas ser descubierto. Es una
tarea aparentemente imposible, pues ninguna sociedad permite
que ocurra: el ser real es peligroso para los sacerdotes y los polí-
ticos. Vivirá de acuerdo a su propia luz, a su propia interioridad.
Las técnicas:
Si no te aferras a nada, no hay adonde ir, si abandonas todos
los botes y todos los caminos, no puedes ir a ninguna parte,
todos los sueños y deseos han desaparecido, no hay camino
hacia el que dirigirse.
La relajación ocurre por sí misma.
Piensa solamente en la palabra relax, ser... asentar...has llega-
do a casa.
De pronto todo es fragancia y al instante siguiente la buscas
y no puedes encontrarla. Tu ser es capaz de imaginar (y de re-
cordar y de razonar). Hay un potencial dentro de ti.
13- “El informe Tokarev” – Salvatore Puleda.
(Ediciones Centaurus, Buenos Aires, 1994.)
Pág. 44
Capítulo Mayo 25
…No tenemos mucho tiempo para producir en usted los di-
ferentes estados de conciencia que han producido y producen
las prácticas religiosas.
Sin embargo trataremos de acercarlo a esos fenómenos a
través de una experiencia sintética...
EL SILENCIO 67

Comprenderá que no lo haremos girar danzando como un


derviche, un macumbero brasileño, un budista haitiano, o un
tribal africano.
Tampoco beberá soma, ni ingerirá hongos alucinógenos: no
procederá con respiraciones forzadas yogas, con ejercicios fí-
sicos y ayunos extenuantes, ni se torturará con aflicciones me-
dioevales. Iremos al grano directamente...
...¿A qué se refirió cuando dijo que se trataría de una “expe-
riencia sintética”?
A que casi todos los estados alterados de conciencia res-
ponden a procesos de anoxia neuronal y desarreglo enzimático
cerebral. Cualquier práctica ritual que investigue, lo llevará al
mismo resultado. No importa que se induzca el fenómeno por
vía química, respiratoria, mecánica, ascética... Siempre llegará al
mismo resultado: ¡Desarreglo enzimático, anoxia neuronal!...
...Si usted muere, si clínicamente muere, antes de 10 o 15 mi-
nutos hay un 50% de probabilidades de que recuerde haberse
encontrado fuera de su cuerpo.
También es probable que pueda relatarnos algo acerca de una
luz que dialogó con usted. Algo así como la luz de los UFOS, o
de la zarza ardiente de Moisés, o de aquella otra que derribó a
Saulo de su cabalgadura.
Yuri comenzaba a relacionar numerosos mitos y leyendas
que seguramente encajaban, al perfilarse una clave como la que
se le estaba dando.
Yuri - En muchos libros “sagrados”, observó, se refieren a
esos fenómenos sin que hayan mediado condiciones como las
que usted está explicando.
Karpov - El psicólogo arreció: En el Libro Tibetano de los
Muertos, se cita un procedimiento para liberar el alma en el
68 Juan Jose Pescio

momento de la muerte. Se trata de la posición del “león acosta-


do”. El sacerdote oprime una arteria del cuello del moribundo
y este cree que empieza a desplazarse por distintas regiones de
luz... Anoxia Tokarev (Ver Cuadernos de Escuela Nº 6. Conferen-
cia. Donde trata Silo el tema de los diferentes modos de contacto con
los Centros Superiores y desarrolla este mismo tema).
Los americanos hace años que trabajan con drogas -conti-
nuó el sicólogo- y hasta han usado la mezcla de Meduna para
provocar estados alterados (un gas en el que se ha variado la
proporción de oxígeno y dióxido de carbono), y de pronto, ¡se
siente transportado místicamente!
Sabemos todo eso, pero también hemos encontrado otras
formas que no requieren de anoxia.
Por ejemplo: Buda, Jesús, y Mahoma, se retiraron a lugares
silenciosos para meditar... ¿Qué estuvieron haciendo ellos
exactamente? Yo se lo diré. Estuvieron suprimiendo datos sen-
soriales, algo similar a lo que le ocurrió a los cosmonautas al
eliminárseles la gravedad. Sabía que varios astronautas ameri-
canos se dedicaron luego de su experiencia a la vida religiosa.
¿Sabía que Gagarín pretendió haber observado UFOS? ¿Sabía
que el profesor Nietzsky detectó numerosos fenómenos extra-
sensoriales en situación de ingravidez?
Yuri - Sigo sin entender la relación.
Karpov-¿Cómo que no encuentra la relación? ¿Pero no ad-
vierte que al eliminar señales en el cuerpo humano, sea por
ingravidez o falta de estímulos, el sistema nervioso no puede
trabajar normalmente?
Si faltan señales, la conciencia se altera. De manera que no se
trata ahora de anoxia o desarreglo enzimático.
Se trata de falta de impulsos electroquímicos, con un
resultado similar.
EL SILENCIO 69

Al no haber impulsos, sólo la memoria entrega información


y el sujeto recuerda vivamente escenas de su vida pasada, o
bien, sus fantaseos se amplifican. Piénselo: ¡Impulsos electro-
químicos!
Yuri - La experiencia de los estados alterados de conciencia
permite seguramente comprender el fenómeno religios o des-
de el punto de vista sicológico, pero no explica cómo surge la
religión; como de pronto se despierta la apetencia mística...
Karpov - Pues yo le digo Tokarev que cuando los problemas
cotidianos que golpean el sistema nervioso de un individuo
o un pueblo, son demasiados intensos, se produce un blo-
queo de información, se producen una inhibición que opera
como SUPRESIÓN SENSORIAL.
Un ser humano puede estar acompañado por cientos de per-
sonas y, sin embargo, se siente solo y sin comunicación. ¿Com-
prende camarada?
Yuri - No comprendon camarada.
Karpov- Pues bien, adviértalo de una vez. O se enferma o se
suicida o enloquece,o huye de la realidad de muchas mane-
ras… una de ellas, es mediante la religión. Y esa religiosidad,
puede tomar rumbos contemplativos o agresivos, según las
condiciones generales que rodean el fenómeno.
(Comentario: ¿La frustración del contacto con lo sagrado podría
producir un dolor tan grande que, a la inversa, impulsara a una fuga
hacia los problemas del mundo, para aliviarse?)
Yuri había dado con un sistema de explicación coherente.
K - Queremos que usted tenga experiencia práctica de los es-
tados alterados de conciencia. Ahora va a entrar en la cámara
de supresión sensorial, conocida como cámara de silencio. Es-
tará aislado del mundo...
70 Juan Jose Pescio

...Hundió la cabeza. El agua tapó sus oídos y comenzó a flotar


cómodamente.
Un silbido como de tren lo volvió a la real situación. Había
comenzado a dormirse y K. detectó las ondas del electroencefa-
lógrafo tras lo cual le envió la señal que lo sacó del sueño.
Estaba despierto en la oscuridad y en el más absoluto silencio.
Del recuerdo del silbato pasó cada vez con mayor claridad.
La Pliezestkaya danzaba maravillosamente en el Bolshoy. Re-
presentaba a la Ana Karenina de Tolstoy y el silbato del tren
anunciaba su muerte. Súbitamente, la bailarina se convirtió en
una mariposa que flotaba sobre él. Se diría que a un metro de
distancia. Era multicolor e increíblemente luminosa.
Yuri se sobresaltó y movió el agua, pero la mariposa siguió
allí agitando sus alas. Comprendió que seguía el ritmo de
su respiración Contuvo el aire y el enorme insecto quedó
paralizado, flotando sobre él.
Pensó que las mariposas del arte sicodélico no eran sino ex-
teriorizaciones de registros pulmonares, sobre todo en estados
alucinatorios producidas por drogas.
Algo parecido debería pasar con las sabandijas del “delirium
tremens” en los alcohólicos. Seguramente las serpientes serían
parte del tracto digestivo; las arañas, tal vez traducciones re-
nales o del hígado enfermo... La mariposa desapareció súbita-
mente y todo quedó aquietado.
Su actividad cerebral se había tornado fuertemente vigílica.
Pensó que Karpov registraría un incremento de ondas betas
sacando la conclusión de que estaba inhibiendo los fenóme-
nos sobre los que aquel quería ilustrarlo.
Decidió ralajarse profundamente y soltar sin control sus ca-
denas asociativas…
EL SILENCIO 71

Los brazos se habían alargado tal vez metros y allí, en los ex-
tremos que terminaban en dedos muy finos, las manos giraban
como las ruedas de un barco.
Comprobó que nada se agitaba, pero las manos seguían dando
vueltas cada vez más rápidamente, mientras del resto del cuerpo
se agrandaba. (Imaginación libre). Eso era: su cuerpo no tenía lími-
tes porque estaba a temperatura del agua y de la habitación. Deci-
dió expandirse hacia el cuarto en el que trabajaban los sicólogos.
(Comentario: Observar que “decidió”, está en un nivel de semisueño en
donde hay Imaginación libre y al mismo tiempo hay mecanismos vigílicos
tales como la Imaginación Dirigida, necesariamente intencional).
En ese momento, sintió un crujido de tablas rotas. Luego,
un fuerte viento bramó sobre su rostro y vio un túnel por el
que se deslizaba a gran velocidad.
Allí en el fondo lo esperaba una luz cada vez más grande.
Súbitamente, vio a su cuerpo flotando en el agua.
Tenía la real sensación de estar flotando en el aire. Deseó
entonces, fuertemente, volar hasta su casa y ver que sucedía
allá… Pero se encontró nuevamente en el interior de la piscina.
Karpov lo estaba controlando. Karpov lo espiaba porque esta-
ba en el complot.
Todos contra él. Rió fuertemente. Comprendió que querían
convertirlo en autómata. Le estaban lavando el cerebro. Estaba
claro, la pastilla verde, las miradas cómplices de los sicólogos.
Querían matarlo a él.
Y a su familia porque él sabía lo que estaba pasando.
Por eso le estiraban los brazos y las piernas y su sexo estaba
erecto y ellos, y ellos...
¡Nooo! Gritó Yuri.
72 Juan Jose Pescio

Se interrumpe la experiencia. (Comentario: Observar que cuan-


do se sale del cuerpo le sucede un aumento de las tensiones corporales
profundas, del clima fijado de temor. Esto le ocasiona un rebote de
nivel lanzándolo a vigilia alterada).
Entró Karpov... seguro que pasó por una crisis paranoide. Se-
guro que ahora hace el ritual el esquizofrénico y se encierra en
un rincón.
No se preocupe Yuri, son sus propios temores, sus propios
contenidos cerebrales que han sido amplificados por la supre-
sión sensorial. Recuerde a los místicos en sus aislamientos: el
demonio los tentaba o se producían feroces luchas con mons-
truos y otros seres extraordinarios. Cada cual tiene su propia
flora y fauna síquica.
Vamos Conéctese con el mundo.
K: - Sabe cuánto tiempo permaneció en supresión sensorial.
Yuri - Cuatro horas.
K: - No, diez minutos.
Yuri preguntó por la posibilidad de una real salida de su pro-
pio cuerpo en el momento en que se sintió flotando en el aire.
Se trata de alucinaciones muy estudiadas por nosotros.
¿Y si en la alucinación hubiera visto a mi pequeño Vladimir
cortarse un dedo con un cuchillo de pan.
Más tarde Yuri llama a su casa por teléfono y el niño le dice
que se cortó un dedo con un cuchillo.
Pág. 13
Prólogo
...pero lo que nadie parece advertir es que toda la civilización
está enloqueciendo.
EL SILENCIO 73

...una patología que parecía avanzar desde el fondo de la his-


toria, que se manifestaba en las grandes tensiones de los inte-
reses económicos, que se desataban en las guerras, genocidios
y las persecuciones colectivas y que aparentaba desaparecer
luego de las grandes sangrías. Esa locura estaba en su cima
y había suficiente material acumulado como para una ex-
plosión definitiva.
Pág. 37
Capítulo “Mayo 20”
Su tesis (de Grigori el maestro de Yuri) es que las religiones
surgían en las grandes encrucijadas culturales y que la URSS
tenía las características más netas en el momento actual de
“madre de las encrucijadas culturales”.
(Comentario: Ver el tema suicidios por “anomia” que ocurren en los
cambios culturales muy fuertes”. Anomia, término usado en Psicolo-
gía para referirse a la falta de una escala de valores o a la convivencia
dentro de comunidades con valores contradictorios ya sea en un indi-
viduo o en una población. Recuerda el carácter esquizofrenizante del
doble discurso que genera parálisis. Por ej. : La madre le dice al niño:
te quiero mucho, pero no lo abraza y se comporta como si realmente
no le importara, interesándose por otras cosas. Sería interesante es-
tudiar los entrecruzamientos culturales como condiciones para que la
población se encuentre tratando de obedecer órdenes contradictorias.
Por ej.: Hay que obtener éxito económico a cualquier precio, pero hay
que respetar a los demás “como personas”).
Pág. 28
Capítulo “Mayo 12 de 1979”
Dice Yuri: Yo he comprobado peligrosos cambios en la reli-
giosidad de los pueblos. He advertido sobre la necesidad de
estudiarlos cuidadosamente y por último he destacado que son
síntomas de un cuadro amplio de locura colectiva...
74 Juan Jose Pescio

Pág. 29
...flota en el ambiente una perturbación mental de caracterís-
ticas místicas...
Pág. 76
Capítulo “Mayo30”.
Las Enseñanzas de Tensing:
...Los centros de iniciación corresponden a lugares en que el
conocimiento y la práctica mística alcanza los mejores niveles.
En los alrededores del Himalaya, del monte Ararat, de los
andes y en otros puntos se encuentran estos centros que per-
manecen unidos. Usted conocerá la leyenda de Monte Merú.
Ese monte no existe en un lugar preciso. Es, simplemente, el
monte que une la tierra con el cielo. Los centros de iniciación
suelen corresponder a un paisaje físico que despierta el paisaje
mental del monte Merú.
(Comentario: Preguntas agregadas ¿La Guía del Camino Interno
también despierta ese paisaje mental?¿Y las Ceremonias? ¿Hay pai-
sajes mentales profundos como podrían ser los arquetipos colectivos?
¿Estos paisajes colectivos “dormidos”, son la traducción del proceso
profundo de transformación de esa energía a la que se llama Espiri-
tual ? Ver: Carl Jung, Psicología y Alquimia, Los Complementos y el
Inconsciente y Psicología de la transferencia).
Otro tanto ocurre con las ciudades de Agarthi y Shambalá.
Pero tampoco existen físicamente, son mentales.
El monte Merú produce fuertes terremotos cuando llega
la hora. Nadie puede ver al monte Merú a menos que pida
“permiso” a alguno de sus guardianes. Estos guardianes no
son físicos sino mentales. Pero el buscador necesita de alguna
presencia física para ser guiado correctamente por los laberintos
de su conciencia. Si usted hubiera vivido en la época que los
EL SILENCIO 75

grandes maestros espirituales iniciaron su prédica, no los hubiera


reconocido porque no tenían aspecto de hombres religiosos.
Eran mensajeros del monte Merú: de la misma mente huma-
na que los disparó hacia el mundo. Sin ellos hubiera quedado
el ser humano en las tinieblas de su propia mente...
¿Cómo es que la mente dispara mensajeros al mundo?
Los seres vivos crean sus defensas. Imagine a la mente
como un ser vivo. Imagine que está al borde de la locura.
Entonces, desde las luminosas cumbres del monte Merú, vo-
larán los mensajeros.
Serán los portadores de la luz. Ellos mismos son los que guían
a la mente luego de la separación del cuerpo físico, cuando so-
breviene la ilusión de la muerte.
Yuri escribía lo dicho por el lama pero también sus reflexiones
sobre la luz. La luz al fondo del túnel antes de la separación del
cuerpo físico.
Dice: Mi información impide que siga sus desarrollos
adecuadamente.
Pág. 94
Capítulo “Junio 4”
...el estado mental de las poblaciones se parecerá demasiado
a la locura colectiva. Formas místicas atraerán a las poblacio-
nes, convirtiéndose en factores de poder.
Yuri -¿Qué debería hacerse en tal caso?
Tener a mano una poderosa herramienta de psicoterapia
social, capaz de absorber las enormes energías negativas de
la mente colectiva y transformarlas en positivas.
Para ello debe haber un lanzamiento.
Pág. 95
76 Juan Jose Pescio

...le aseguro una cosa, si existe alguna posibilidad que los si-
cópatas lancen sus misiles, nosotros intervendremos. Haremos
nuestro propio lanzamiento para desactivar sus bombas.
Pág. 125
Capítulo: “Junio 10”
La indiada le puso “Aconcagua” al cerro. Eso quiere decir:
“centinela de piedra”. Pensaban que había un gigante dentro
que vigilaba al mundo, pero se durmió por el frío y quedó con-
gelado.
¡Indios brutos! Cada vez que tiembla o hay un terremoto, es
porque el centinela quiere despertar. Pero eso no será posible,
hasta que el corazón de una india le caliente su enorme corazón
de hielo. Entonces se podrá de pie y alzándose hasta el cielo,
con un arco de estrellas, lanzará sus flechas de luz por el mun-
do de la noche.
La laguna es una lágrima de la india que lloró cuando vio
que el centinela estaba congelado. La india fue a buscar ayu-
da, pero algún día volverá en un carro de fuego y le dirá
una poesía que debe enseñarle un hombrecito como usted o
como yo... Mientras tanto, nadie puede entrar en el Aconcagua,
porque un guardián defiende su enorme corazón de hielo. Yuri
estaba conmovido, sabía que el viejo le estaba explicando el
nudo del problema, pero chocaba con la barrera de las pala-
bras. Igual le había pasado con Tensing.
Entonces don Vergara se puso en pie. Su sombra se proyectó
enorme sobre el fondo de la cueva y una voz milenaria salió
de su garganta: Tiene que morir, tiene que vivir. Tiene que
enseñar eso a otros, porque están enfermos. Esa es la forma
de curar. Debe llegar a todos, porque esa enfermedad quiere
que se maten. Es necesario que todos escuchen... Nos vere-
mos nuevamente, pero ya no morirá jamás.
EL SILENCIO 77

Yuri - salió de la cueva y mirando hacia el cielo vio el arco


de estrellas de Sagitario. Más allá la Cruz del Sur parecía ben-
decirlo. Ante ese cielo abigarrado de luminarias, sintió que
nuevamente su corazón se deshelaba y que la humildad hacía
posada en él...
...Había entendido. Se trataba de un misil mental, poco antes
de que estallara la locura colectiva. Un proyectil que desviará
la historia unos pocos grados...
Pág. 130
Capítulo “Junio 11”
Su cuerpo destrozado estaba extendido de espaldas en la nie-
ve. Pero en su rostro casi intacto se percibió una sonrisa. Lue-
go todo quedó en silencio. Sus grandes ojos azules se hicieron
profundos y estáticos, mientras el viento seguía dispersando el
informe en todas direcciones. Yuri creyó reconocer a Igor que
arrojando las hojas al aire, exclamaba “¡Oh Siva, que hermosa
es la nieve de Moscú!”. Luego la brisa helada besó su rostro.
Entonces el Aconcagua comenzó a moverse. Enormes bloques
de hielo caían uno tras otro mientras la nieve se fundía. El
enorme monte crecía y crecía cada vez más alto y a medida
que se elevaba se hacía cada vez más transparente. Las rocas
temblaban apartándose ante las paredes de cristal que se er-
guían en un tronar de cataclismo.
(Comentario: Las paredes de roca - tensiones periféricas y profun-
das del tronco “se caen por acción de una fuerza que viene de adentro
hacia fuera, cuando se deshiela el corazón” y el monte de cristal se
conecta con el cielo en el contacto con la Luz).
Allí, inconmensurable, estaba el monte Merú finalmente de pie,
con su cima fugando hacia el infinito; uniendo la tierra con el cielo.
Y en las aristas cristalinas de la gigantesca pirámide destella-
ron los colores del arco iris mientras una lluvia dorada revolo-
teó sobre las nieves eternas...
78 Juan Jose Pescio

Está muerto dijo Wilson...


Luego cerró los párpados de Yuri.
Primero el túnel oscuro. Luego la Luz, allá en el fondo. Por
último un suave bramido. Una voz dio la fecha: año mes, día,
minuto, segundo. Empezó a avanzar por un túnel de luz.
Despacio, luego a mayor velocidad, luego vertiginosamente,
mientras la voz hacía pasar los años, los meses, los días. Y fue
lanzado hacia el futuro, hacia el mismo centro del monte Merú.
Cruzó sus enormes murallas de cristal y llegó de pronto al co-
razón de hielo. Yuri nacido en tal fecha y muerto en tal otra
estaba ante la luz. (39 años)...
...¿De dónde vienes? Pareció preguntar la Luz. El toro negro
cayendo bajo un golpe de maza en el matadero, las mujeres
arrojándose sobre Igor en el ashram, el indio con su pequeño
hermano, pidiendo unas rupias para el sacrificio, el mismo Igor
recibiendo partes de telex, aparecieron como imágenes que po-
blaron el aire. “¿Qué quieres ahora?”, destelló la luz. La mi-
lenaria voz del viejo Vergara dio la respuesta: “Quien muere
antes de morir, no morirá jamás”. Luego la Luz introdujo una
breve enseñanza:
“Reconcíliate con tu pasado”. Todo se oscureció. La vida de
Yuri, desde su nacimiento, fue pasando proyectada como un
filme en el aire. Sentía pensamientos que llegaban hasta él
y vivía esos pensamientos. Sentía emociones que llegaban
hasta él y vivía esas emociones. Y comenzó a perdonar en sí
mismo todas sus frustaciones, todos sus rencores, todo su pa-
sado. Entonces su corazón quedó puro y abierto al percibir
nuevamente la Luz: “Tu pasado te es perdonado. Despierta y
sal fuera de este mundo”.
Yuri sintió que era empujado hacia atrás. Luego un suave
bramido. Una voz dio la fecha el año, mes, minuto, segundo y
empezó a retroceder por el túnel alejándose de la Luz. Despa-
EL SILENCIO 79

cio, luego a mayor velocidad, luego vertiginosamente, mien-


tras la voz hacía retroceder los años, los meses, los días...
Y fue lanzado hacia el pasado, desde el centro del Monte
Merú, desde su corazón de hielo. “Despierta y sal fuera de este
mundo... despierta... despierta...”
Pág. 134
El Arca de Noé: ...Gracias a la cordura de un hombre a quien
se le reveló el futuro, todo pudo empezar de nuevo...
Pág. 135
Estamos atrayendo hacia nuestra Arca a unas pocas personas.
Luego las colocaremos dentro de nuestra Arca, proyectándolas al
futuro. Entonces verán la explosión antes de tiempo. Al regresar,
comprenderán que pueden cambiar ciertas tendencias y comen-
zarán a trabajar juntas... Yuri escuchaba al guardián de la monta-
ña, mientras le parecía reconocer cada una de sus palabras.
¿Sabes muchacho? Concluyó el anciano -ya otras veces en la
historia, hemos provocado un pequeño desvío. Pequeño pero
suficiente para evitar la catástrofe.”
14- “Los sermones medios de Buda” o Majjhi Nikaya”. Sole
Leris, Amadeo y Velez de Cea, Abraham,Editorial Kairos,
1999.
Pág. 113
“Lo que el Buda enseñaba no era una fe o filosofía, sino un
quehacer práctico, que consiste precisamente en el adiestra-
miento de la mente para corregir los defectos de percepción
y razonamiento que conduce a los seres, con el consiguiente
sufrimiento, a apegarse a lo que les parece atractivo y a odiar lo
que les parece desagradable, ignorando siempre la naturaleza
condicionada a impermamente de todos los fenómenos.
80 Juan Jose Pescio

Este adiestramiento de la mente se viene llamando “medita-


ción” en la terminología occidental.
Término de obligada utilización por muy generalizado, pero
impropio, si bien se considera, por el elemento de reflexión dis-
cursiva que la palabra connota.
El Buda mismo y sus coetáneos hablaban más modestamente
y con mayor precisión, de cultivo o desarrollo de la mente.
En efecto, no se trata de reflexionar, sino reeducar el proceso
perceptivo.
Para ello se necesita, primero concentrar la mente y luego
observar con máxima e imparcial atención, sin caer en distrac-
ciones, ni reflexiones, todos los fenómenos que configuran la
realidad externa e interna de nuestra situación vital.
La pura concentración de la mente, pasado por sucesivos
grados de abstracción mental llamada jhana o meditación de
serenidad, era bien conocida y muy practicada por otros re-
nunciantes en los tiempos de Buda...
...Para conseguir el cambio duradero que transforma cada
momento en la vida del meditador, que es lo que propiamente
se llama iluminación o liberación, hay que practicar la medi-
tación de visión cabal (Vipassana) , que es la que Buda per-
feccionó por su propia experiencia después de comprender la
insuficiencia, tanto de la tradicional meditación de serenidad,
como del excesivo ascetismo.
(Sermón del Buda sobre los fundamentos de la Atención
(Nº10) pág. 116)
“...éste es el único camino para la purificación de los seres,
para la superación de la pena y de las lamentaciones, para la
eliminación del sufrimiento y de la aflicción, para alcanzar el
recto sendero, para realizar el Nibbana a saber:
EL SILENCIO 81

Jardín Zen
- los cuatro fundamentos de la atención.
¿Cuáles son esos cuatro?
Todo aquel que practica este único camino que es la Enseñan-
za, vive contemplando el cuerpo en el cuerpo, sin confundirlo
con las sensaciones y los pensamientos que puedan versar so-
bre él, fervoroso, lúcido y atento, desechando el deseo de los
sentidos y la malevolencia.
Vive contemplando las sensaciones en las sensaciones...con-
templando la mente en la mente
...contemplando los objetos mentales en los objetos mentales,
fervoroso, lúcido y atento, desechando la codicia y la aflicción
de lo mundano.
¿Cómo vive un hombre que abrazó la Enseñanza contem-
plando el cuerpo en el cuerpo?
He aquí que un hombre que se ha ido al bosque o al pie de un
árbol o a un lugar solitario, se sienta, cruza las piernas, yergue
su cuerpo y fija la atención en torno a la boca: inspira antento
y atento espira:
82 Juan Jose Pescio

“Al inspirar profundamente, sabe: “Inspiro profundamente”.


“Al espirar profundamente, sabe: Espiro profundamente”.
“Al inspirar ligeramente, sabe: “Inspiro ligeramente”.
“Al espirar ligeramente sabe “Espiro ligeramente”.
Se ejercita así: “Consciente de todo el cuerpo, inspiraré”.
Se ejercita así: “Consciente de todo el cuerpo, espiraré”.
Se ejercita así: “Calmando la actividad corporal, inspiraré”
Se ejercita así: “Calmando la actividad corporal, espiraré”...
Al inspirar profundamente, sabe: “Inspiro profundamente”.
Al espirar profundamente, sabe: “Espiro profundamente”.
Al inspirar ligeramente, sabe: “Inspiro ligeramente”.
Al espirar ligeramente sabe: “Espiro ligeramente”.
Se ejercita así: “Consciente de todo el cuerpo, inspiraré”.
Se ejercita así: “Consciente de todo el cuerpo, espiraré”.
Se ejercita así: “Calmando la actividad corporal, inspiraré”.
Se ejercita así: “Calmando la actividad corporal, espiraré”.
Así vive contemplando el cuerpo en el cuerpo por dentro o
vive contemplando el cuerpo en el cuerpo por fuera o vive con-
templando el cuerpo en el cuerpo por dentro y por fuera a la
vez.
Tiene conciencia de que hay un cuerpo, en el grado necesario
para el conocimiento y la atención pura.
Vive sin estar condicionado y sin apegarse a nada en el mundo.
EL SILENCIO 83

Así es como el hombre que abraza la Enseñanza vive con-


templando el cuerpo en el cuerpo. Asimismo, monjes, cuando
un monje camina sabe: “Estoy caminando”, cuando está de
pie sabe: “Estoy de pie”, cuando está sentado sabe: “Estoy
sentado”, cuando está tumbado sabe: “Estoy tumbado” y así
sucesivamente según sea la postura que su cuerpo adopte.
Así vive contemplando el cuerpo en el cuerpo por dentro
...o por fuera ...o por dentro y por fuera a la vez... vive sin estar
condicionado y sin apegarse a nada en el mundo.
“Así es como un monje vive contemplando el cuerpo en el
cuerpo”.
Asimismo, monjes, un monje actúa con plena lucidez en
todo lo que hace, ya sea yendo o viniendo, mirando adelante
o mirando a su alrededor, encogiéndose o estirándose, llevan
la túnica, el cuenco y el manto, comiendo, bebiendo, masti-
cando, saboreando, defecando u orinando, caminando, de
pie, sentado, dormido, despierto, hablando o en silencio, ac-
túa con plena lucidez.
Así vive contemplando el cuerpo en el cuerpo por dentro… o
por fuera... o por dentro y por fuera a la vez. Vive si estar con-
dicionado y sin estar apegado a nada en el mundo...
Vive contemplando en el cuerpo los factores de su origen
o vive contemplando en el cuerpo los factores de su disolu-
ción, o vive contemplando los factores de su origen y de su
disolución a la vez. Tiene conciencia que hay un cuerpo, en
el grado necesario para el conocimiento y la atención pura.
…¿Cómo vive un monje contemplando las sensaciones en
las sensaciones? Al experimentar una sensación agradable
el monje sabe: …“Experimento una sensación agradable”,
cuando experimenta una sensación desagradable sabe: “Ex-
perimento una sensación desagradable”, cuando experimen-
ta una sensación que no es agradable ni desagradable sabe
84 Juan Jose Pescio

“Experimento una sensación neutra”. Cuando experimenta


una sensación mundana agradable sabe: “Experimento una
sensación mundana agradable”.
Cuando experimenta una sensación no mundana agra-
dable sabe: “Experimento una sensación no mundana
agradable”...
...Así vive contemplando las sensaciones por dentro o por fue-
ra o por dentro y por fuera a la vez. Vive contemplando en las
sensaciones los factores de su origen y los factores de su disolu-
ción o vive contemplando los factores de origen y disolución a la
vez. Tiene conciencia de que “hay una sensación” en el grado
necesario para el conocimiento y la atención pura.
Vive sin estar condicionado y sin apegarse a nada en el mundo.
“Así es como un monje vive contemplando las sensaciones en
las sensaciones...”
(Comentario: Y continúa del mismo modo con la contemplación
de la mente en la mente y de los objetos mentales en los objetos
mentales).
“...Si una persona cultiva estos cuatro fundamentos de la
atención de esta manera durante siete días, puede recoger
uno de estos dos frutos: la sabiduría liberadora en este mis-
mo mundo, o si aún le queda un resto de apego, el estado
sin regreso. Por eso se ha dicho: “Monjes, este es el único
camino para la purificación de los seres, para la superación
de la pena y de las lamentaciones, para la eliminación del
sufrimiento y de la aflicción, para alcanzar el recto sendero,
para experimentar el Nibbana, a saber: los cuatro fundamen-
tos de la atención mencionados”.
15- “Relatos de un peregrino ruso a su padre espiritual”
(Editorial Patria Grande, 1978.)
EL SILENCIO 85

“...La oración del corazón me hacía tan feliz que no conside-


raba posible llegar a serlo en mayor medida sobre la tierra y me
preguntaba como las delicias del reino de los cielos podían ser
más grandes que éstas.
Esa dicha no iluminaba solamente el interior de mi alma, el
mundo exterior también me aparecía bajo un aspecto encanta-
dor, todo me inclinaba a amar y alabar a Dios, los hombres, los
árboles, los animales, las plantas, todo me era familiar. A veces
me sentía tan liviano que creía no tener cuerpo y flotar dul-
cemente en el aire, a veces entraba enteramente en mí mimso.
Veía claramente mi interior y admiraba el edificio admirable
del cuerpo humano...”
“Cuando yo oraba desde el fondo del corazón, todo lo que
me rodeaba se me aparecía como un aspecto encantado: los
árboles, las hierba, los pájaros, la tierra, el aire, la luz todos pa-
recían decirme que ellos existen para el hombre, que ellos tes-
timonian el amor de Dios hacia el hombre. ¡Todo oraba, todo
cantaba la gloria de Dios!
Comprendía así lo que la Filokalia llama “el conocimiento del
lenguaje de la creación” y veía cómo es posible conversar con
las criaturas de Dios”. (Comentario: Ver la Experiencia Guiada “El
Festival” y la transformación de la percepción como parte de las Ex-
periencias de Sentido).
16- Cuadernos de Escuela- Cuadernillo Nº 6
Comentario: Cuadernos de Escuela - Impreso en Chile. Colección
H. Van Doren (Doren esta formado con las dos primeras letras de Ro-
dríguez y las tres primeras de Negro escritas de atrás hacia adelante)
El Telediol de fuerza - Conferencia
Vamos a hablar de Trabajo interno en un sentido un poco
diferente al que se ha usado hasta ahora.
86 Juan Jose Pescio

Los diversos trabajos que se han efectuado, han sido trabajos


de autoconocimiento; trabajos de rastreos de dificultades en los
Centros; trabajos de rastreos de ensueños, de núcleo; trabajos
de autobiografía, de biorritmo. Son trabajos que se supone, us-
tedes conocen.
Se supone también, que han tratado de ejercitar lo que noso-
tros llamamos “Conciencia de Sí”. Esta ejercitación ha tenido
varias formas. Ejercitación mediante la división atencional, con
diferentes puntos de referencia.
Ya hablamos el otro día de que había por lo menos tres formas
distintas de división atencional, que producían distinta calidad,
distintos niveles de Conciencia de Sí. Si utilizábamos como pun-
to de apoyo el cuerpo (como percepción interna del cuerpo), la
calidad que se obtenía de conciencia de Sí era bastante inferior a
aquélla en que se utilizaba como punto de apoyo la mano, o si se
utilizaba como punto de apoyo la posición del cuerpo.
En el primero de los tres casos, dijimos que aparte de una leve
experimentación de conciencia de Sí se tenía la sensación de so-
por, de ablandamiento. En el segundo caso, la sensación que lo
acompañaba era de tensión y en el tercero la sensación que lo
acompañaba era de control de la situación, de manejo intelectual
de lo que estaba sucediendo y no había sopor ni tensión.
Calificábamos entonces el tercer caso de división atencional
como “óptimo”. Y decíamos que el primero producía sensa-
ciones a veces límites con las de tipo crepuscular. Por lo tan-
to, desechábamos esa forma. Distinguimos entre las diversas
técnicas de división atencional por un lado y por el otro, las
técnicas de autoobservación. (Comentario: Cercana a la División
Atencional).
En general, las técnicas de división atencional utilizan un
punto de apoyo aparte de la percepción que se está teniendo
en ese momento dado. Mientras que las técnicas de autoob-
EL SILENCIO 87

servación tienden a tomar como apoyo no puntos físicos (el


sentido visceral, el sentido del puño, el sentido de la posición
del cuerpo), no a tomar ése tipo de apoyo, sino a tomar como
apoyo los mecanismos de conciencia que acompañan las per-
cepciones dadas. (Comentario: Esta técnica es conocida en muchos
trabajos místicas, como “la vigilancia de la mente”).
Ahí entonces distinguíamos a la autoobservación de los tres
casos de división atencional y la veíamos como muy complica-
da, sumamente complicada.
Me imagino que ustedes conocerán todos esos problemas.
Me imagino que comprenderán que la Conciencia de Sí se lo-
gra merced a la repetición de trabajos (sea por división atencio-
nal o autoobservación) y que no se obtiene de un solo golpe.
Me imagino que comprenderán que la Conciencia de Sí se
va consolidando a medida que hay que hacer menos esfuer-
zos para mantenerla. Cuando no realizo ningún esfuerzo para
mantener el estado de conciencia de mí, digo que lo he con-
solidado.
Pero entre tanto, en la medida que me olvido de ello, digo
que no tengo dominio, manejo del nivel de conciencia de mí.
Pero por otra parte, ¿cómo sé que he logrado ese estado de con-
ciencia de mí?
Tengo dos o tres recursos para darme cuenta de ello.
Uno es el considerar las situaciones de mayor alteración. Por
ejemplo, en los casos de cólera violenta, de furia violenta, debo
observar si tal estado de ánimo cubre mi conciencia y la hace
depender, o si, no obstante ese estado interno, comprendo lo
que va sucediendo en mí.
Si creo haber consolidado mi conciencia de mí, ni aún en
los estados de expresiones abruptas de sentimientos fuertes,
ni aún en esos estados, la conciencia de mí puede ser perdida.
88 Juan Jose Pescio

De manera que la mayor y la menor referencia que tengo, es la


de apelar a casos extremos emotivos y no a los casos cotidianos
donde creo estar en conciencia de mí.
Este discurrir que llevamos desde los trabajos que se han hecho
hasta estas distintas formas de división atencional; de las diferen-
cias con la autoobservación y sobre el mantenimiento y conserva-
ción de Conciencia de Sí, tienen que ver con nuestro tema.
Si se va a comenzar a trabajar, no ya a nivel de simple tes-
teo, ni a nivel de simple conocimiento; si se va a empezar a
trabajar con energía psíquica, la condición que nos parece
indispensable para tal trabajo es la de marcar los mecanismos
de Conciencia de Sí. Porque de otro modo van a ver ustedes
que con ese manejo de energía van a dar exactamente al terreno
opuesto, al terreno de lo crepuscular.
De manera que esto que venimos diciendo es oportuno. So-
bre todo, esto de tener en cuenta la consolidación progresiva
de la Conciencia de Sí. En la medida que más consolidada esté
dicha Conciencia de Sí, menos posibilidades hay de ir a los fe-
nómenos de tipo crepuscular.
Quiere esto decir entonces, que quienes ni siquiera conocen
los mecanismos de Conciencia de Sí, quienes no han experi-
mentado esos trabajos, quienes se han mantenido a nivel de vi-
gilia ordinaria (a nivel mecánico, cotidiano), al enfrentarse con
fenómenos de este tipo de manejo de fuerzas psíquicas, van a
ir a dar indefectiblemente al campo de lo crepuscular. Es inevi-
table. Por consiguiente: no es en ningún caso recomenda-
ble que cualquier ciudadano por muy buenas intenciones
que tenga se ponga a trabajar en tales manejos. Porque no
podría hacer tales manejos sino que le ocurrirían.
Es bueno repasar un poco el esquema archiconocido de los
centros y de sus correspondencias con los niveles de conciencia
(dibujo).
EL SILENCIO 89

Para repasar este asunto de los centros y sus correspondencias


vale el “árbol” como la máquina intermedia síquica por excelen-
cia que nos va a servir para visualizar lo que estamos diciendo.
Las descripciones que nosotros hacemos con respecto al es-
quema de los centros y a los niveles que les corresponden, no
son descripciones fisiológicas, ni psicofisiológicas ni fisiológi-
co-energéticas. Son descripciones sicológico-energéticas que
esquematizan el proceso y el traslado de la energía psíquica.
Lo cual no quiere decir que no tenga correspondencias físicas.
Pero de tales correspondencias, tienen que encargarse los
fisiólogos y no nosotros. De todas maneras y en general, de-
cimos esto: cuando hablamos de función vegetativa general,
nos estamos refiriendo a toda la estructura corporal. Cuando
hablamos de centro motriz, nos estamos refiriendo por una
parte a la localización fisiológica de la motricidad que ustedes
pueden radicar en la médula, pero que tiene manifestaciones,
tiene expresiones en un plexo nervioso que es el plexo motriz
o plexo solar.
Pero no debe ser confundida una cosa con otra. Del mismo
modo que si hablamos del centro emotivo, vemos su expre-
sión (la expresión de su movimiento) en el plexo cardíaco, pero
su localización deberá estar en un punto del cerebro conocido
como zona límbica.
Y si hablamos del centro intelectual, decimos que en general lo
ubicamos en la cabeza, cuando sabemos que a nivel de corteza
se radican las funciones intelectuales de mayor nivel.
Si hablamos de sexo, la localización externa tiene que ver con
el sexo en sí, también con expresiones de tipo nervioso, plexos
nerviosos, que están adosados precisamente al sexo. Pero el
centro se ubica también en el cerebro.
Si hablamos de centro superior (y ahora podemos empezar
a hablar en esos términos), decimos que la localización es tam-
90 Juan Jose Pescio

bién cerebral, que su manifestación tiene que ver con una glán-
dula, que esa glándula es la pineal.
De otros centros no hablamos hasta tanto podamos obtener
datos más concretos sobre ellos. Es decir experiencias persona-
les de la existencia de ellos.
Vamos al esquema. (Ver Anexo Pág. 235)
Aquí colocamos el vegetativo que no es un centro; el sexo acá;
motriz; emotivo; intelectual y centro superior.
El esquema que tenemos siempre, el aparato de toda la ener-
gía psico-fisiológica, de toda la energía que se desplaza en
el hombre, ¿cuál puede ser sino el cuerpo mismo? Todo se
extrae del cuerpo y no hay ninguna otra correntada que venga
desde fuera del cuerpo... en principio.
De manera que todas las interpretaciones misticonas que
andan por ahí acerca de fuerzas extrañas, las dejamos entre
paréntesis. Y decimos: toda la energía la “chupamos” del
cuerpo.
Esta energía que chupamos del cuerpo utiliza un pequeño
acumulador o colector que es el sexo. El esquema sigue sien-
do simétrico y va siempre desde las motricidades que actúan
como elevadores de la energía de un centro, a los intelectos de
ese centro, que son los selectores que distribuyen a las motrici-
dades de los centros de arriba.
El esquema es muy simple, siempre llevamos la misma se-
cuencia, de manera que por elevadores entra, por selectores sale.
Si establecemos correlaciones vamos a colocar acá abajo al ve-
getativo, acá vamos a colocar al sexo, a la motricidad, al emoti-
vo, al intelecto, al emotivo superior (dibujo del árbol).
En este nivel decimos que trabaja la vigilia ordinaria, por eso
es que cuando queremos explicar el funcionamiento de una
EL SILENCIO 91

persona trabajando a nivel de vigilia ordinaria, no nos preo-


cupamos sino por el estudio de tres centros, con sus partes y
sub-partes: motricidad, emotivo e intelecto.
Cuando hablamos de semi-sueño, nos referimos sobre todo
al centro sexo y cuando hablamos de sueño nos referimos al
trabajo exclusivo del vegetativo, aun cuando existan armónicas
que se van moviendo por todo el aparato.
Cuando hablamos de Conciencia de Sí, nos referimos al cen-
tro emotivo superior.
Las líneas nos van a ser de utilidad (dibujo del árbol). Si en
estado de vigilia ordinaria, en un estado normal, quisiéramos
conectar con el emotivo superior, tendríamos, más o menos,
estas posibilidades: desde la motricidad al emotivo, al intelecto
y de ahí shockear.
¿Reconocen ustedes algún trabajo de este tipo?
RESPUESTA: “Gran latido” (esfuerzo motriz, respiración
forzada para lograr concomitancias emotivas, y cuenteo
regresivo).
Bien. En la oración simple, un fraile trabaja devocionalmente,
pero no pone en marcha el centro motriz como en el caso de la
macumba por ejemplo, de manera que tiene armónicas motri-
ces, en cuanto a que descarga la motricidad y no la carga, deja
quieto el cuerpo, chupa energía. El nivel de conexión va desde
sexo (siempre lo vamos a mover desde abajo) directamente a
emoción y de emoción shockea acá (emotivo superior - esque-
ma).
El intelecto funciona sólo en su mecanicidad, en su parte mo-
triz. Aun cuando en ocasiones, en ejercicios más intelectualiza-
dos, el movimiento sea de sexo a E, de E a I y de I shock, pero
la correntada es aquélla.
92 Juan Jose Pescio

En el caso de la macumba, está trabajando preferentemente el


centro motriz y están trabajando armónicas emotivas (fenóme-
nos de fe). Quiere decir entonces que chupa de sexo a M, de M
a E, y anula intelecto, de E pasa a emotivo superior y “shock”.
La droga trabaja vegetativo básicamente, de manera que la
energía no está chupada a nivel del elevador, sino que está chu-
pada a nivel químico, así es que actúa: vegetativo a sexo (en
ocasiones, si fuera vegetativo-motricidad tendríamos con-
comitancias motrices), pero sucede que a veces la droga no ac-
túa por concomitancias motrices, entonces se elude esta línea.
La línea normal de las drogas tipo LSD parecen actuar más
bien desde: vegetativo- sexo, de sexo a emoción y de emoción,
shock. Se ve la línea directa, aunque en ocasiones hay también
armónicas intelectuales.
Hay drogas que cercan el intelecto, pero hay otras que hacen
el paso por el intelecto. Pero observen toda esta vía (central-es-
quema), ¿ven la virulencia de esta vía?
PREGUNTA: “¿En el ejemplo del gran latido, se parte de la
motricidad?”
Se parte del vegetativo porque hay ayuno, y si los ayunos han
sido hechos en estado de quietud corporal, todos esos fenóme-
nos van a actuar un poco como la droga.
Lo que suelen hacer determinados santones con sus ayunos
es volcar en el torrente sanguíneo una enorme cantidad de to-
xinas y no eliminarlas. Entonces, se producen también fenóme-
nos de intoxicación, y no la historia que ellos cuentan de que
algo se purifica en su cuerpo.
También, en el caso de las flagelaciones de la Edad Media
(donde proliferaban las infecciones, fiebres y cosas por el esti-
lo), se producían intoxicaciones en el cuerpo que venían a shoc-
kear por esta vía, entonces actuaban por el vegetativo.
EL SILENCIO 93

Veamos ahora otras formas de trabajo de mayor control.


¿Dónde trabajaría la meditación? La meditación trabajaría so-
bre todo intelectualmente. Desbloqueemos entonces este pun-
to (intelecto-esquema).
Muy bien, ¿de dónde chupa energía? Parece ser el recorrido:
sexo-emotividad-intelecto- shock. ¿Está claro?
Supongamos que existiera un trabajo de yoga que actuara
directamente desde el cuerpo. Habría dos casos de yoga-sexo.
Un tipo de yoga donde la motricidad no actuaría y un tipo de
yoga-sexo donde la motricidad actuaría.
Este sería un tipo de yoga-sexo quieto y éste sería con mo-
vimiento. Tomemos el primer caso: sexo-emotividad. ¿Po-
dría o no podría? Si se está controlando mentalmente: inte-
lecto-shock. En el otro: motricidad-emotividad-shock. ¿Ven la
diferencia? O sea: se puede prescindir o no del centro motriz.
Supongamos trabajos como los que nos mencionan los alqui-
mistas, en donde se producirían también shockeos a nivel de
centro emotivo superior.
¿Trabaja la motricidad? ¡Sí, trabaja! Y es condición imprescin-
dible. No podemos prescindir entonces de este movimiento: se-
xo-motricidad-intelecto y shock con armónicas motrices. Que no
es lo mismo que decir: emoción-intelecto-shock. Como en el caso
del otro, del sexo que podía tener armónicas emotivas. Pero acá:
motricidad-intelecto-shock. En el esquema hay subida directa
por la línea de la izquierda, en el caso de la Alquimia.
¿Ven ustedes los distintos casos? Los casos de éxtasis, o sea
los casos más bajos de movilización del centro emotivo supe-
rior, bloquean siempre el intelecto.
Nosotros distinguimos a nivel de emotivo superior tres fe-
nómenos característicos. Vamos a decir que son fenómenos
94 Juan Jose Pescio

graduales. (Esquema). Acá vamos a ubicar los fenómenos de


éxtasis que corresponderían a una suerte de “motricidad” del
emotivo superior.
Acá, los fenómenos de arrebato que corresponderían a una
especie de “emotividad” del emotivo superior.
Y los fenómenos de reconocimiento los vamos a ubicar acá,
como si correspondieran al “intelecto” del emotivo superior.
Decimos que los fenómenos que movilizan el emotivo supe-
rior en la zona, en la región del éxtasis, normalmente tra-
bajan por bloqueo del intelecto. Es el caso de la macumba y
de otras danzas. El recorrido tendrá que ser por cualquier vía,
menos por la vía intelectual de shockeo.
Pero como no tiene posibilidades de ascenso por acá (esque-
ma), y no tiene posibilidades de ascenso por esta otra parte del
intelecto, entonces la única que queda libre es: de la motricidad
al emotivo y arriba indefectiblemente.
Estos estados de éxtasis, cuando se shockea con bloqueo
intelectual, tienen la desventaja de que precisamente por el
bloqueo que se ha producido, es muy difícil seguir haciendo
ascender el fenómeno por control intelectual. De tal manera
que shockea y normalmente se sigue esa línea inmediata de
caída (esquema).
A esta línea la vamos a llamar de la “confusión”. Así como a
esta línea la vamos a llamar de la “purificación”... Para hacer-
las coincidir con los esquemas que ustedes conocen del árbol.
El problema está para nosotros precisamente en la bifurca-
ción del “camino”.
Este problema se presenta como de suma importancia. No
tanto por el modo de shockeo de este centro (emotivo supe-
rior), sino por la bifurcación del camino, luego de haber
sido aquél shockeado.
EL SILENCIO 95

Decíamos que, en principio, no importaría cómo se shockea


y ahora debemos corregirlo, porque también hay diversas for-
mas como en el caso que hemos visto recién. Entonces se ve que
el tipo de shockeo importa. Porque si hemos bloqueado el in-
telecto y provocamos un shockeo, no hay ninguna posibilidad
de control intelectual del fenómeno. El control intelectual queda
reducido a cero. Entonces, el fenómeno “toma” (es el caso de
los espiritistas). En el caso de la mediumnidad, trabaja de éste
modo. Aun cuando no actúe la motricidad supremamente, ac-
túa el emotivo y acá shock arriba. Un poco como en el caso de la
oración también, pero con bloqueo intelectual casi total.
Así que en principio, decimos que no importaría el modo.
Luego nos damos cuenta que sí importa el modo de shockeo.
En el caso de los shockeos vegetativos, los fenómenos suelen
ser bastante incontrolados también. Tal es el caso del gran
latido, sobre todo cuando la acción del cuerpo es muy fuerte.
Cuando el ayuno ha tenido que ver, cuando el estado corporal
se impone al sujeto, entonces estamos bloqueando práctica-
mente el intelecto.
Y en el caso de la droga, también la acción del cuerpo, la ac-
ción de las substancias es tan intensa que no permite el manejo
por parte del intelecto de la química corporal.
Por eso es que trabajos del tipo del gran latido o trabajos con
drogas no son controlables, por el tipo de energía que se libera.
Parece ser entonces que el control pudiera venir o desde acá
abajo (dibujo) alzándolo, o al revés, chupando energía de algún
otro punto.
Hay dos posibilidades de que esa energía suba: desde aba-
jo hacia arriba o creando arriba condiciones tales de trabajo,
que toda la maquinaria se vea forzada, se vea obligada, a dar
la energía que se le esté exigiendo por un sobretrabajo de un
punto de arriba. De manera que, o se comienza acumulando
96 Juan Jose Pescio

energía desde abajo, o se hace un trabajo tan intenso en un de-


terminado punto que la energía no tiene más remedio que ser
entregada y se produce el “gran pasaje”.
Este es el caso de meditaciones cada vez más abstractas y de
sobreesfuerzo intelectual. En el caso de un enorme trabajo in-
telectual pasan muchas cosas: o el sujeto sobrecarga el centro
intelectual, lo bloquea y entonces ya no puede seguir pensan-
do, o se produce una gran elevación de energía, por pasaje
desde el selector hacia el emotivo superior.
Es una forma de elevar desde arriba. Muy distinto a la forma
de trabajar con un determinado yoga desde abajo. Decíamos
que nuestro problema estaba a nivel de bifurcación de la línea.
Todo shockeo del centro emotivo superior por la gran movili-
zación de energía que produce, tiene concomitancias violentas
en todos los otros centros, por el desplazamiento.
Es una primera idea que tendremos que modificar después.
Al producirse un shockeo acá (esquema), al movilizarse el cen-
tro emotivo superior, al ponerlo en marcha, el “distribuidor” tie-
ne que entregar toda la energía disponible. Y al entregar toda
la energía disponible se van produciendo sobrecargas en
todos los otros centros y se van manifestando concomitancias
motrices intensas, emotivas e intelectuales. En ocasiones, pue-
de desconectarse algún centro. Podría no haber concomitancias
motrices, pero tendría que haber sobrecargas en algunos de los
otros o a nivel de la motricidad de la motricidad (reflejos que se
sueltan solos); a nivel de la motricidad del emotivo (todo el me-
canismo pasional que se suelta solo); o a nivel de la motricidad
del intelecto (todo el mecanismo de motricidad intelectual, de
imagen que se suelta solo). Eso sucede cuando hay un exceso de
succión arriba, siempre por el lado de las motricidades.
Los fenómenos que terminan shockeando a nivel de éxtasis,
cuando está bloqueado el centro intelectual, indefectiblemente
EL SILENCIO 97

tienden a bajar en sus efectos, no pueden seguir progresando.


Pero se puede entrar a nivel de éxtasis y seguir progresando en
estos niveles internos siempre y cuando el centro intelectual no
esté bloqueado.
El problema de todo esto es un problema de “reconocimien-
to”. Decíamos, al comenzar nuestra charla, que el sujeto que no
tiene datos suficientes porque no ha hecho trabajos de autocono-
cimiento, no tiene experiencia. Si se lanza de pronto a shockear,
por cualquiera de los procedimientos mencionados, hacia allá
arriba al emotivo superior, lo que va a lograr frente al shockeo
es una gran confusión de armónicas motrices, emotivas, de imá-
genes intelectuales que se suscitan. Con esa confusión no va a
tener cómo reconocer aquello que tira en una línea o tira en otra.
De manera que únicamente si el sujeto ha trabajado suficien-
temente en la fijación de la Conciencia de Sí, tiene suficientes
datos a este nivel, datos intelectuales como para orientarse y
analizar aquello que le está sucediendo.
Entonces hay dos posibilidades para un sujeto que quiere
seguir evolucionando en esa línea: o desde afuera se le explica
lo que va sucediendo y se lo orienta para que vaya tomando la
línea correcta, ya que no tiene datos, o es un sujeto que tiene
datos porque ha trabajado anteriormente grabándolos y esto le
permite reconocerlos.
El primer caso es el que nos va a instruir... Este libro del
Bardo Thodol sirve a los oficiantes que van guiando el proceso
mental del “segundo cuerpo” que se separa cuando el sujeto
muere. Explica cómo se lo va guiando por los diversos veri-
cuetos para que siga evolucionando en la línea de la “purifica-
ción”, digamos.
Y el otro caso, es el caso que nosotros conocemos de ir gra-
bando datos en la vida cotidiana a fin de producir un shockeo
y seguir subiendo sin necesidad de control externo.
98 Juan Jose Pescio

De todas maneras, como la gente puede conocer someramen-


te ciertas cosas, puede haber hecho algún intentito que otro,
pero no tener suficiente capacidad de discernimiento, se pue-
den usar algunos artilugios externos para que dada la
situación de shockeo de este centro y no sabiendo el sujeto
cómo orientarse, haya una suerte de resonador afuera que le
permite dirigirse en una línea. Estos objetos externos pueden
ser o dibujos u objetos o diagramas; un piano... ¡cómo les guste
más!, pero para guiarse en tal situación.
De manera que hay recursos externos.
Ahora bien (y es bueno destacarlo de nuevo), toda moviliza-
ción violenta del centro emotivo superior tiene concomitancias
también violentas en los otros centros. De manera que el pro-
blema nuestro no es evitar la violencia del shockeo del emo-
tivo superior con sus concomitancias; el problema es una vez
puesto en marcha, cómo dirigir el sentido de la energía. En el
momento de la bifurcación es cuando nos preocupa manejar lo
que sigue. Pero no es que nos preocupe que vaya a producirse
un shockeo. ¿Entienden eso? Porque si ustedes ponen una ba-
rrera a un determinado shockeo, entonces ¿cómo lo van a po-
der movilizar? Nada van a poder dirigir en la medida que no
movilicen y si shockean fuertemente se van a producir entonces
concomitancias.
El problema no está en evitar la concomitancia. El problema
está en orientarse correctamente. Así que no es lo característico
del fenómeno crepuscular la concomitancia. Lo característico
del fenómeno crepuscular es la caída. Como no es caracterís-
tico en el fenómeno de conciencia superior la concomitancia
física. En general, la concomitancia física se produce y luego
derivan las líneas.
Estudiemos el caso del Bardo Thodol en el que se supone que
los oficiantes, a la muerte del sujeto, van orientándolo a fin de
que el alma llegue a buen término.
EL SILENCIO 99

Antes de comenzar con esto, es bueno recordar el esquema


de los tibetanos en lo que hace al trabajo de los centros Síqui-
cos. Los tibetanos, siguiendo una línea tradicional anterior al
budismo, consideran que la energía se moviliza por un gran
canal y también por canales laterales, por nervios síquicos,
y donde se produce la interacción de los canales laterales
con el gran canal, ahí se origina un centro energético. De ma-
nera que la clásica figura del caduceo de Hermes, para ellos
será interpretada como el pasaje de energía de un nervio sí-
quico, el pasaje de energía de otro nervio síquico y el gran
canal energético. En donde se produce el entrecruzamiento
de los tres, Sushumna, Ida y Pingala como le llaman ellos,
aparece un “chakra”.
Estos chakras tendrían que ver: el de más abajo con el asiento
de la vitalidad, habría otro intermedio poco definido para ellos;
luego vendría el asiento del sexo; luego vendría el asiento de la
emotividad; luego vendría el del intelecto.
Por encima del intelecto ellos ubican lo subconciente (don-
de nosotros ubicamos el emotivo superior).
Por encima del subconciente ellos ubican el gran campo de
lo trascendental, de la mirada clara, sin intermediarios; de la
apertura de la conciencia a la realidad, pero por encima de lo
subconciente. Les recuerdo que lo subconciente no ha sido des-
cubierto anteayer, por los europeos.
Ese es el esquema aproximado de estos señores tibetanos.
Parece que hay catorce nervios fundamentales de los cuales
derivan unos cuantos miles. Parece que estos centros de asen-
tamiento de la energía tienen sus complejas características, no
aparecen nuestras divisiones eneagramáticas, pero ellos van a
su modo, caracterizando cómo trabaja cada uno de ellos.
Utilizaremos la traducción de Bergua, tercera edición de la
Editorial Senén Martin-1967, del Bardo Thodol o Libro Tibeta-
100 Juan Jose Pescio

no de los Espíritus del Más Allá o simplemente, Libro Tibetano


de los Muertos.
Libro Primero - Primera Parte - El Bardo del Momento de la
Muerte: La Clara Luz Primordial Vista en el Momento de la Muerte.
“En el momento de la primera confrontación frente a frente
con la Clara Luz, durante el estado intermedio de los momen-
tos de la muerte, puede ocurrir que muchos hayan escuchado
las enseñanzas religiosas sin no obstante reconocerlas, mien-
tras que otros que las han reconocido están no obstante poco
familiarizados con ellas. Pero todos cuantos hayan recibido la
enseñanza práctica de los Guías serán, si merecen que se les
aplique, puestos frente a frente con la Clara Luz fundamental
y, sin ningún otro estado intermedio obtendrán el Dharma-Ka-
ya sin nacimiento para la Gran Vía Ascendente”.
Continuemos:
“Una vez que la expiración ha cesado, la fuerza vital habrá
caído en el centro nervioso del Saber y “El Conocedor” expe-
rimentará la Clara Luz de la condición natural. Entonces la
fuerza vital siendo proyectada en forma de corriente descen-
dente a lo largo de los nervios Síquicos a derecha e izquierda,
el alba del estado intermedio se levantará momentáneamen-
te”.
El problema de estos señores, en esta situación, va a ser blo-
quear la caída de energía. Que de acuerdo a este esquema de-
bería regresar a los puntos vitales inferiores. Por eso es que
ellos van a poner especial énfasis, en una práctica que luego
vamos a ver para bloquear la caída de energía y que se pueda
movilizar hacia aquí (esquema), hacia el emotivo superior. De
no producirse este bloqueo, el sujeto cae en sueño profundo. Y
si cae en Sueño profundo y luego muere, simplemente queda
alojado a nivel de vitalidad, en la “vitalidad” que aparece en el
vegetativo del árbol.
EL SILENCIO 101

De manera que se trata de que en el momento de la muerte


no caiga en Sueño profundo y hacia la vitalidad, sino de ese
estado en el que se encuentra, pase a lo crepuscular.
Más adelante se lee:
“Leído esto, hay que repetirlo varias veces junto a la oreja
del difunto, para que antes de que la respiración cese, quede
bien grabado en su espíritu. De estar la respiración a punto
de cesar, hay que volver al moribundo hacia la derecha, en la
posición llamada del león acostado. El latido de las arterias
(a derecha e izquierda del cuello) debe ser comprimido. De
tener el moribundo tendencia a dormir, o si el sueño llega,
hay que evitarlo, y para ello hay que hacer presión, dulce-
mente, sobre las arterias, dulce pero con firmeza. Con ello la
fuerza vital no podrá volver al nervio medio y partirá segu-
ramente por la abertura brahmánica. Entonces es cuando
debe ser hecha la real confrontación. Y es en este momento
cuando la primera percepción en el Bardo de la Luz Clara de
la Realidad, espíritu perfecto del Dharma-Kaya, es sentida
por todo ser animado. El tiempo del intervalo de la cesa-
ción de la respiración y de la inspiración es aquel durante el
cual la fuerza vital permanece en el nervio mediano. Se dice
corrientemente que es entonces cuando el conocimiento se
desvanece”.
Muy bien. Fíjense en la mecánica de estos señores para blo-
quear el centro intelectual, evitar el sueño natural y entrar en el
estado intermedio, para nosotros, el estado crepuscular.
¿Cómo es esa mecánica? (experiencia)...
De manera que, con este tipo de procedimiento se va perdien-
do noción de la realidad... Habrá notado usted que se iba por
un “pasadizo”, que perdía total conciencia de usted mismo. Y
podía pasárselo con muy poca sugestión al estado crepuscular
y a una hipnosis rápida. Muy bien.
102 Juan Jose Pescio

¿Qué hemos hecho? Bloquear el centro intelectual. Bloquean-


do el centro intelectual pasamos a shockear al emotivo supe-
rior, y lo pasamos a shockear en el caso que quisiéramos haber
profundizado este estado. Y las concomitancias en todos los
otros centros iban a ser de un modo muy virulento y muy pa-
tente. Un poco más y nuestro sujeto empieza a las patadas...
Seguramente usted habrá notado descontrol motriz, que los
miembros se soltaban solos.
RESPUESTA: “Efectivamente”...
La emotividad empieza a desatarse también, y la motricidad
del intelecto también. Con un poco más de tiempo, se empieza
a soltar todo tipo de imágenes, como sucede en el momento de
la muerte, donde la motricidad del intelecto es la que mo-
viliza a gran velocidad y con gran fuerza todos los contenidos
de la materia prima de la memoria y el sujeto recuerda su vida
de corrido.
Sigamos leyendo:
“Tu inteligencia, cuya verdadera naturaleza es el vacío
que no debe ser mirado como el vacío de la nada, sino como
la inteligencia misma sin trabas, brillante, universal y feliz
es la conciencia misma: el Buda universalmente bueno. Tu
propia conciencia no formada en modo alguno, en realidad
vacía y la inteligencia brillante y gozosa son inseparables. Su
unión es el Dharma-Kaya: el estado de perfecta iluminación.
Tu propia conciencia brillante, vacía e inseparable del Gran
Cuerpo de Esplendor, no tiene ni nacimiento ni muerte y es la
inmutable Luz Amitaba Buda. Este Conocimiento basta. Re-
conocer el vacío de tu propia inteligencia como el estado de
Buda y considerarle como tu propia conciencia, es continuar
en el espíritu divino de Buda”.
Esto tiene relación con lo explicado en Meditación Trascen-
dental. Continuemos: “Instrucciones Concernientes al Segun-
EL SILENCIO 103

do Estado Transitorio del Chikai Bardo: La Clara Luz Secunda-


ria Vista Inmediatamente tras la Muerte”.
“... según el Karma sea bueno o sea malo, la fuerza vital des-
ciende por el nervio derecho o izquierdo y se va por una de las
aberturas del cuerpo”.
En estos casos se hacen distinciones, porque luego la gente
trabajando con energía, las va a palpar. Sigamos leyendo:
“Lo que es llamado el segundo estado del Bardo se levanta
para iluminar el cuerpo- pensamiento. “El Conocedor” perma-
nece en el sitio donde sus actividades han sido limitadas. Si, en
aquel momento, toda esta enseñanza especial ha sido aplicada
eficazmente, entonces el propósito es conseguirlo. Pues las ilu-
siones kármicas no han llegado aún para arrastrar de aquí para
allá al muerto y apartarle de su propósito de llevar a cabo la
iluminación”.
Perfectamente. Si el sujeto tiene conciencia en ese estado, si
más o menos va discriminando lo que le sucede, entonces las
ilusiones kármicas, o sea todos aquellos fenómenos produci-
dos por los actos que el sujeto hizo y pensó durante su vida (o
traducido a nuestro lenguaje, la aceleración de la motricidad
del intelecto), no vienen entonces a “tapar” el manejo del inte-
lecto del intelecto.
Más adelante:
El Bardo de la Experiencia de la Realidad:
…“¡0h noble hijo! escucha con atención y sin distraerte. Hay
seis estados transitorios de Bardo que son: el estado natural del
Bardo durante la concepción; el Bardo del estado de los ensue-
ños; el Bardo del equilibrio estático en la meditación profunda;
el Bardo del momento de la muerte; el Bardo de la experiencia,
y el Bardo del proceso inverso de la existencia samsariana. Ta-
les son los seis estados”.
104 Juan Jose Pescio

¿Notan ustedes ese estado de la conciencia durante la con-


cepción, se dan cuenta cómo puede ser? Que no es un estado
de vigilia ordinaria, es un estado vegetativo, sometido a una
cantidad de condicionamientos donde la vista y el olfato no
actúan y el oído escasamente. Sigamos:
…“¡0h noble hijo! en el momento en que tu cuerpo y tu espí-
ritu se han separado, has conocido el fulgor de la Verdad Pura,
sutil, centelleante, brillante, resplandeciente, gloriosa y radian-
temente impresionante, bajo la apariencia de un espejismo cru-
zando un paisaje primaveral y un continuo chorrear de vibra-
ciones. No quedes subyugado, aterrorizado ni temeroso. Todo
ello no es sino irradiación de tu propia y verdadera naturaleza.
Aprende a conocerlo. Del centro de esta irradiación saldrá el so-
nido natural de la Realidad repercutiéndose simultáneamente
cual un millar de truenos. Ello es el sonido natural de tu propio y
verdadero ser. No quedes subyugado, aterrorizado ni temeroso.
El cuerpo que tienes ahora es llamado el cuerpo-pensamiento de
las inclinaciones. Desde que ya no tienes un cuerpo material de
carne y de sangre, sea lo que sea lo que pueda suceder: sonidos,
luces o radiaciones, nada de todo esto puede hacerte daño. Ya te
es imposible morir. Te basta y suficiente es para ti, saber que es-
tas apariciones son tus propias formas-pensamientos. Aprende
a conocer que esto es el Bardo”.
Cuando empieza ya a ver luces, que no se asuste. De manera
que, aunque el sujeto lo vea como fenómenos externos, no es
sino alucinación, irradiación de la propia naturaleza. Sigamos:
“El Alba De Las Divinidades Apacibles Del Primero Al Sép-
timo Día. - Segundo día: No seas atraído por la empañada
claridad gris ahumada del Infierno. Es el mal “karma” acumu-
lado por la cólera violenta quien abre este camino. Si sigues
esta atracción caerás en los mundos-infiernos donde tendrás
que soportar una gran miseria sin que te sea determinado un
tiempo fijo para salir de ella.
EL SILENCIO 105

Esto sería una interrupción destinada a detenerte en la vía de


la Liberación. No mires pues en torno tuyo, evita la cólera. No
seas atraído por todo esto. No seas débil. Cree en la blanca Luz
deslumbradora y brillante y, poniendo tu Corazón en Bhaga-
ván Vajra-Sattva di: “¡Ay! en el momento en que yerre por el
Samsara por obra del poder de la cólera violenta, en el camino
luminoso de la Sabiduría semejante al Espejo, ¡ojalá pueda ser
conducido por Bhagaván Vajra-Sattva! ¡Pueda la Divina Ma-
dre Mamaki seguirme y protegerme! ¡Pueda ser conducido con
seguridad a través de las emboscadas del Bardo y alcanzar
el estado perfecto de Buda!”. “Diciendo esto con fe humilde
y profunda te fundirás en un halo del arco iris del corazón de
Bhagaván Vajra-Sattva y obtendrás el estado de Buda en el
Sambhoga-Kaya del reino del Este, llamado el reino de la Su-
prema Dicha”.
Parece que el sujeto a la primera luz primordial, no la ve.
Pasa entonces a la segunda luz. Éste ya anda “cuesta abajo en
la rodada”.
Para éste, van tomando en cuenta todo lo leído, el suje-
to que hace algún descalabro en los estados superiores, hay
que pescarlo de todos modos. Para recuperarlo y subirlo
de nuevo. Pero éste empieza a caer... van a ir viendo en los
distintos días cómo llega finalmente abajo, a la vitalidad. Y
llegando a la vitalidad, que es el nivel que le corresponde a
ese sujeto, por el “karma” y demás, tiende a reencarnarse,
tiende a meterse en un cuerpo.
Leamos:
“...El agregado del tacto en su forma primitiva estará repre-
sentado por el fulgor amarillo de la Sabiduría de la Igualdad.
Este fulgor de un amarillo deslumbrador glorificado con cír-
culos y círculos satélites de radiación, tan claro, tan brillante,
que el ojo apenas puede mirarle, brotará hacia ti. Junto a esta
luz, tocándola. Un empañado resplandor azul-amarillo refle-
jo del Mundo humano te herirá el corazón al mismo tiempo
106 Juan Jose Pescio

que la Luz de la Sabiduría. Entonces, a causa de la fuerza del


egoísmo tendrás miedo de la luz amarilla brillante y querrás
huir. Por el contrario atraído serás por el empañado resplandor
azul-amarillo del Mundo humano. En tal momento, no temas a
la deslumbrante luz amarilla, transparente, y reconócela como
siendo de la Sabiduría; resignando firmemente tu espíritu, cree
en ella con firmeza y humildad.
Empiezan las distinciones entre los colores. En general, cuan-
do se presenta una gran cantidad de colores o diversos colo-
res, el “Conocedor” tiende a ir a los colores más brillantes, y a
concentrar su atención sobre ellos. Mientras que el ignorante
tiende a meterse con los colores más obscuros.
Así, si hay una luz pura blanca el “Conocedor” tiende hacia
ella; pero el cascote tiende hacia un gris ahumado que es el
color del infierno. Si hay un rojo vivo, el que sabe, va para allá;
pero el otro va a ir a un rojo mortecino y así siguiendo, con los
diversos colores.
Estos colores corresponden a categorías perceptuales. Quiero
decir: supongan ustedes que la percepción de la vista funcio-
ne en una frecuencia, la del oído en otra, la del tacto en otra.
Entonces, habrá colores que correspondan a una frecuencia de
percepción y colores que correspondan a otra.
De manera que estamos en presencia de un amarillo y decimos
que corresponde al mundo de las sensaciones, al cual el alma
de caída tiende a enganchar, ese sujeto de mucho “karma”
sensorial, el sujeto del tacto, no va a evolucionar por el lado del
amarillo brillante sino por el lado del amarillo opaco.
Veamos:
“...Y no seas atraído por el empañado fulgor azul-amarillo
del Mundo humano. Es la acumulación de tus inclinaciones y
de tu violento egoísmo lo que ha abierto este camino. Si eres
atraído hacia él, renacerás en el Mundo humano y tendrás que
EL SILENCIO 107

sufrir el nacimiento, la vejez, la enfermedad y la muerte. No


tendrás la suerte de salir del pantanoso bache de la existencia
del Mundo. Se trata de una interrupción destinada a detenerte
en la vía de la Liberación”.
Fíjense, parece que es un cierto tipo de “karma” o de graba-
ciones, que el sujeto ha hecho en su cabezota a lo largo de su
vida. Tal como el sentimiento de cólera profunda, que le va
produciendo algún tipo de cristalización interna, que luego se
manifiesta, se expresa en la representación visual, como el gris
obscuro del infierno.
Ese es el “karma” acumulado por un tipo de pasiones violen-
tas. Cada una de ellas tiene su colorete.
Veamos otro aspecto del asunto.
Desde el punto de vista de estos señores, el problema no es
ir a dar a un infierno y quedarse ahí, fijo, no. El problema es
que todas estas cuestiones son traspiés, son interrupciones en
el camino evolutivo. De manera que si el sujeto cae a una oc-
tava indecente, tiene todo un trabajo que hacer para volver a
recuperar el nivel adecuado.
Aún en el peor de los casos, en que el sujeto transmigre, se-
gún ellos, en una hormiga, es más edificante que la doctrina de
los cristianos en la que aparece un Infierno sin evolución. Pero
nos salimos del tema.
Leamos sobre el cuarto día:
“...No obstante, a pesar de estos avisos repetidos, numerosos
son los hombres que han creado mucho karma malo, o que han
faltado a sus votos, o que, aún, no han merecido un desarrollo
más elevado; y entonces incapaces son de reconocer todo esto.
Su ignorancia, su mal “karma” ocasionado por los deseos in-
moderados y la avaricia, hacen que sean espantados por soni-
dos y radiaciones y que huyan”.
108 Juan Jose Pescio

¿Entienden ustedes como grabaciones, esa historia del “kar-


ma”? Las grabaciones producen en el sujeto experiencias que
tienden a hacer que (ese sujeto) se asimile más al plano de lo
que tiene grabado, de las experiencias dadas, que a otra cosa
que no conoce.
Claro, no se sabe cómo ese “cuerpo” separado, graba. No
importa, porque nosotros nos preocupamos por esta vida, re-
lacionando las descripciones de estos señores, con estados de
conciencia de “este lado” y no más allá de la muerte... no por
ahora.
Recomiendo lean cuarto, quinto, sexto y séptimo día. Ahora
debemos abreviar. Conclusión del Libro Primero.
“...Dadle publicidad. El que le ha oído una vez, incluso si no
le ha comprendido, se acordará de él en el estado intermedio
sin olvidar una sola palabra, pues entonces la inteligencia es
nueve veces más lúcida”.
Entonces la inteligencia es nueve veces más lúcida. Intere-
sante observación sobre la inteligencia (como recuerdo) en lo
que hace a velocidad. En efecto, la aceleración de la motricidad
del intelecto en su subparte motriz tiene una diferencia de ve-
locidad eneagramática con respecto a la subparte intelectual
del intelecto. Tales los casos en el sueño y el momento de la
muerte.
Veamos ahora el Libro Segundo:
El Sidpa Bardo - El Cuerpo del Bardo, Su Nacimiento y Sus
Facultades Supranormales. …“¡Oh noble hijo!”, escucha aún,
“Dotado de todas las facultades de los sentidos y de poder
moverse libremente” quiere decir, que no obstante lo que ha-
yas podido ser cuando estabas vivo - ciego, sordo, o inválido-,
en este plan de Luego De La Muerte, tus ojos verán la forma,
tu oído oirá los sonidos y todos los demás sentidos-órganos
estarán aquí intactos dotados de una agudeza completa. He
EL SILENCIO 109

aquí por qué ha sido dicho que el cuerpo en el Bardo, estaría


“dotado de todas las facultades de los sentidos”. Esta condi-
ción de existencia en la que te encuentras actualmente indica
que estás muerto y errante en el Bardo. Obra de modo que
sepas esto. Acuérdate de las enseñanzas; acuérdate sí, de las
enseñanzas.
“¡Oh noble hijo!”, “el movimiento libre” quiere decir que tu
cuerpo actual es un cuerpo de deseos - tu intelecto habiendo
sido separado de su natural asiento - y no un cuerpo de materia
grosera, de tal modo que ahora tienes el poder de pasar
a través de las masas rocosas, colinas, piedras, tierra, casas y
hasta el propio Monte Merú, sin que nada te detenga. Excepto
Buda Gaya y el seno de una madre, todo hasta la montaña real
el Monte Merú puede ser atravesado por ti, hacia adelante o
hacia atrás, sin que nadie te lo impida. Esto es también para ti
prueba de que yerras por el Sidpa Bardo”.
Ahí viene toda la historia ocultista de los poderes supranor-
males. Cosas que han leído sobre estos tíos, lo que actualmente
se caracteriza como fenómenos “psi”, producidos siempre por
el shockeo del emotivo superior.
Bien. En ese estado intermedio, del shockeo del emotivo supe-
rior es cuando se puede asistir a los fenómenos paranormales.
De manera que shockear el emotivo superior con el objeto de
producir los estados paranormales, es con toda seguridad caer,
es elegir una inadecuada línea. Es una línea de caída. La línea
crepuscular mediumnímica.
De manera que en presencia del shockeo del emotivo supe-
rior, la elección que se puede hacer en ese estado, la elección
por el fenómeno paranormal, cae inevitablemente en el campo
de la mediumnidad.
Cuando el señor Buda recomienda a su gente (hablando de
distintos niveles de conciencia) no fijarse y no atender a los
110 Juan Jose Pescio

fenómenos “paranormales”, es porque los está considerando


como una traba en el desarrollo. Pero no es una cuestión me-
tafísica, eso de “traba en el desarrollo”, sino que sencillamente
hay una confusión, una no determinación hacia el plano de las
formas puras. Y una tendencia hacia el plano de lo denso.
Es lo que sucede en el caso de cualquier médium espiritista.
De comienzo, parte a shockear ese punto con la tendencia hacia
abajo, fácilmente reconocible.
No hay posibilidad de evolución, dicho de otro modo.
Si las concomitancias paranormales se producen por añadi-
dura, así como se producen concomitancias físicas, emotivas, o
la gran aceleración en la motricidad del intelecto, entonces no
hay problema.
Pero si la tendencia del trabajo en ese shockeo es la búsqueda
de la experiencia paranormal estamos equivocando el camino.
Es lo mismo que sabiamente se recomienda a continuación:
“...Eres capaz de atravesar en un instante los cuatro conti-
nentes que rodean al Monte Merú o estar instantáneamente
allí donde se te antoje; tienes el poder de ir donde quieras en
el tiempo que un hombre emplearía en doblar o extender su
mano. Estos poderes diversos de ilusión y de cambio de forma,
no los desees, no los desees, no. Ninguno de los poderes que
pudieras desear te es imposible ahora. La posibilidad de ejer-
cerlos sin obstáculos está en ti. Conócela y ruega al gurú”.
Recomiendo la lectura de “Las Características de la Existen-
cia en el Estado Intermedio” y de “El Juicio”.
En “la influencia determinante del pensamiento”, leemos:
“…¡Oh noble hijo!, para resumir: tu intelecto actual en el es-
tado presente no depende de nada seguro; teniendo poco peso
y estando en continuo movimiento, todo pensamiento que se
EL SILENCIO 111

te ocurra ahora, piadoso o impío, adquirirá gran fuerza. Por


consiguiente, no pienses en cosas impías acordándote, por el
contrario, de cualquier clase de ejercicio de devoción; en caso
de no estar acostumbrado a tales ejercicios, muestra afectos sin-
ceros y fe humilde”.
Fíjense en eso. En tal situación, cualquier forma mental, cual-
quier pensamiento, dirige a toda esa especie de cuerpo etéreo
del sujeto.
De manera que tiene suma importancia el tipo de mentación
que se efectúe, porque si en esta mentación el sujeto se identifica
con un ser grosero, su falta de amarre hace que se asimile a él.
Se dirige fuertemente, por eso, a donde se dirige el pensa-
miento. Es importante la forma mental que se asume o la ima-
gen con que se trabaje ahí.
Leamos: El Alba de las Luces de los Seis Lokas:
“...¡Oh noble hijo, escucha! Si deseas saber cuáles son estas
seis Luces, helo aquí: un apagado resplandor blanco del mun-
do-Deva, un empañado fulgor verde del mundo-Asura, un
mortecino fulgor del mundo-Humano, un deslucido fulgor
azul del mundo-Bruto, un poco brillante fulgor rojo del mun-
do-Preta, y un fulgor sin brillo, gris ahumado del mundo- In-
fierno. En tal momento por la fuerza del karma, tu cuerpo to-
mará el color de la luz del mundo en el que debas renacer.
“¡0h noble hijo! el arte particular de esta enseñanza es espe-
cialmente importante en este momento. Sea cual sea el fulgor
que brille en ti entonces, medita sobre él y sobre el Compasi-
vo. Venga de donde venga tal fulgor considera dicho tal lugar
como siendo o existiendo donde el Compasivo. Esto constituye
un arte profundo y sutil y podrá impedir el renacimiento. Sea
cual pueda ser tu Deidad Tutelar, medita sobre su forma du-
rante largo tiempo - como siendo una apariencia desprovista
de existencia real -, es decir, como una forma creada por un
112 Juan Jose Pescio

mago, llamada la pura forma de ilusión. Deja entonces que la


visión de la Deidad Tutelar se funda y desaparezca, partiendo
de los contornos extremos hacia el centro, hasta que nada de
ella quede ya visible; y ponte tú entonces en estado de Claridad
y de Vacío - que por supuesto imposible te es concebir en modo
alguno, y permanece así un poco de tiempo. Medita de nuevo
sobre la Deidad Tutelar, de nuevo también sobre la Clara Luz,
haciendo esto alternativamente”.
Al punto, deja que tu propio intelecto se funda gradualmente
empezando por los extremos. “En todo lugar donde reina el
éter reina la conciencia. En todo lugar donde reina la concien-
cia reina el Dharma-Kaya. Permanece tranquilo en el estado
increado del Dharma- Kaya. En este estado el nacimiento no
puede efectuarse y la Iluminación perfecta es alcanzada”.
De manera que haya caído el sujeto en el mundo que sea,
siempre tiene posibilidades de enganchar con la línea ascen-
dente y llegar a la iluminación perfecta.
Haya caído en donde haya caído, mientras no se reencarne.
Porque de suceder eso, tiene que morirse de nuevo. Dicho por
nosotros, arranca nuevamente desde Vegetativo pero con el
agravante de las malas grabaciones anteriores, cada vez más
difíciles de borrar.
Recomiendo la lectura de toda la Segunda Parte, y de la Con-
clusión General.
“Por la virtud de estas lecturas hechas correctamente, los de-
votos (o yoguis) de entendimiento avanzado pueden hacer el
mejor uso de la Transferencia en el momento de la muerte. No
tienen que atravesar el estado intermedio, sino que irán por el
“Gran Camino Derecho Ascendente”.
Otros un poco menos entrenados en las cosas espirituales,
reconociendo la Clara Luz en el Chonyid Bardo en el momen-
to de la muerte, irán por la vía ascendente. Los que están por
EL SILENCIO 113

abajo de éstos serán liberados - de acuerdo con su capacidad


particular y sus conexiones kármicas-, cuando una u otra de las
Deidades Apacibles e Irritadas brillen sobre ellos, durante las
dos semanas del Chonyid Bardo. Hay muchos puntos en los
que se puede obtener la Liberación, de llegar al reconocimiento
de uno u otro de ellos.
Pero aquellos cuyo buen karma es débil, aquellos cuya masa
de oscurecimiento es grande a causa de sus malas acciones,
tienen que errar cada vez más hacia abajo hasta el Sidpa
Bardo. Sin embargo, allí aún, cual diferentes peldaños de una
escalera, hay varias clases de confrontaciones o llamadas; la li-
beración deberá ser obtenida reconociendo uno u otro de los
grados.
Pero aquellos cuya relación kármica es más débil, por ser inca-
paces de reconocer, caen bajo la influencia del horror y del terror.
Para éstos hay diversos grados de enseñanza destinadas a ce-
rrar la puerta de las matrices y para escoger la puerta de una de
ellas.
Para una u otra de estas enseñanzas, habrá debido escoger
el método de visión y llamar mediante él a las virtudes ilimi-
tadas superiores con objeto de exaltar su propia condición.
Incluso el más bajo de entre ellos proveniente del orden de
los brutos, es capaz - en virtud de la aplicación del refugio-,
de apartarse (librarse) de entrar en la desgracia. Obteniendo
el gran beneficio de un cuerpo humano libre y perfectamente
dotado, podrá en el próximo nacimiento encontrar un gurú
que sea su amigo virtuoso y obtener los Votos salvadores”.
Perfectamente. De manera que ven ustedes cómo estos se-
ñores describen el asunto de la separación del cuerpo y de
todos estos principios. Cómo van ayudando por “control
remoto”, a que el sujeto que no tiene experiencias suficien-
tes, datos suficientemente grabados, pueda hacer su pasaje
evolutivo.
114 Juan Jose Pescio

A nosotros nos interesa no tanto la guía por “control remo-


to”, sino la incorporación de datos, para dado el shockeo del
emotivo superior poder orientar la línea.
El Bardo Thodol es un buen ejemplo. Vamos de nuevo al
tema. Podemos apelar a distintas formas de shockeo. De todas
ellas, vamos a apelar a la mejor. Pero esta forma mejor, de to-
das maneras podría ser más violenta, tal que cubriera la con-
ciencia del experimentador, impidiendo que tomara una línea
adecuada. Parece ser que deberíamos nosotros, ir manejando
esa fuerza, a fin de que el experimentador se fuera familiari-
zando con ella y no quedara sobrepasado por ella.
Cuando nosotros estemos en ese manejo de Fuerza, vamos
a considerar, por ahora, nada más que a nivel psicológico. Y
aunque vayamos a shockear al emotivo superior, siempre va a
seguir operando a nivel psicológico.
Y no vamos a considerar la acción de ninguna fuerza externa
de tipo trascendental o como quieran llamarla.
Vamos a considerarlo todo dentro del bio-psiquismo del su-
jeto. El, trabajando con su propia energía interna, va a terminar
shockeando allá arriba.
Pero esto, como les digo, conviene ir trabajándolo controla-
damente, con un volumen adecuado a fin de que no se suelte y
sobrepase al sujeto. ¿Estamos en claro?
Vamos a usar el método más adecuado para todo esto. Y el
método más adecuado va a consistir en:
Trabajar con las esferas mentales que conocemos.
En tres o cuatro reuniones en total, vamos a terminar produ-
ciendo la ruptura de nivel. Y si algunos rompen el nivel antes
de cuenta, antes de tiempo, nosotros vamos a impedir que con-
tinúe ese proceso porque no van a poder manejarlo.
EL SILENCIO 115

Paulatinamente vamos a ir aumentando el volumen.


Esto tiene que quedar bien claro. El trabajo es con las esferas
mentales, en pasos bien simples.
El primer paso consiste en: una posición corporal normal, sin
acción de ningún estímulo externo. No hablamos de humos, ni
de luces, ni de cosas raras... Con relativo silencio.
1° Tomamos la esfera mental. ¿Qué es esto? Recordamos una
esfera cristalina transparente y la colocamos mentalmente fue-
ra de nosotros y en lo alto. No importa a qué altura.
2° En el otro paso, la vamos a ir bajando hasta colocarla a la altu-
ra de los ojos. Ahora es mejor visualizada que en el primer paso.
3° A esa esfera, la vamos a tratar de “meter” en la cabeza. La
seguiremos viendo y la vemos con claridad en el interior de la
cabeza.
4° A esa esfera la “bajamos” desde la cabeza por el in-
terior del cuello hasta el centro del pecho, al medio de los
pulmones, a nivel del corazón si les gusta.
En ese cuarto paso, se comprueba que la imagen ha perdido
su poder de representación visual y ahora tenemos una sen-
sación interna. La sensación de que está trabajando ahí una
esfera. Pero no vemos ya la esfera.
Representarnos la esfera a nivel de los pulmones es tan difícil
como representarla en lo alto.
De manera que, tanto en lo alto como en los pulmones, la
esfera se diluye. Pero se la ve bien a la altura de los ojos, en el
interior de la cabeza, y cuando baja.
En ese cuarto paso, la esfera tiende (si se la observa con tran-
quilidad, sin forzar nada, si se la siente con tranquilidad) a au-
mentar de “volumen”, como sensación interna.
116 Juan Jose Pescio

La esfera va aumentando de “volumen” desde los pulmo-


nes hacia afuera. De tal manera que se produce una conco-
mitancia bien mecánica entre representación y respiración.
Esta esfera al ir aumentando de “volumen”, es como si com-
primiera los pulmones por dentro. La respiración entonces se
hace profunda y nosotros no nos preocupamos por parar tal
fenómeno, sino que dejamos que la respiración se profundice.
Todo el manejo mental, en ese momento, está puesto exclu-
sivamente en esa sensación de la esfera interna que se dilata.
Y de ese modo nosotros podemos terminar shockeando
arriba. ¿No les parece increíblemente simple la mecánica del
shockeo?
Ustedes no se preocupen por el problema de si esa mecánica
puede producir tales fenómenos, o si esa mecánica los pone en re-
sonancia a ustedes con un Trabajo que puede venir de otro lugar.
El hecho es que trabajando de ese modo, podemos producir
el shocheo de emotivo superior, en alrededor de veinte munitos.
Y aquí paramos hasta que pueda ser controlado. Y eso es todo.
Posteriormente se verá cómo en esa ruptura (cuando surgen
las imágenes y las concomitancias físicas y emotivas) se puede
ir canalizando en una adecuada dirección, la energía psíquica.
Si nosotros dejáramos el planteo en ese punto, lograríamos
simplemente el shockeo del emotivo superior. Lograríamos el
control de una determinada línea que nos hace manejar la men-
te a otro nivel.
Pero resulta que a nosotros nos interesa producir otro tipo de
fenómenos, para disponer de esa fuerza psíquica.
No sólo que esa fuerza psíquica se libere y pueda ser dirigida,
sino disponer de una carga energética considerable. Esta car-
EL SILENCIO 117

ga energética que se registra como una electrificación total del


cuerpo, comienza por las manos, sigue por los brazos, se extien-
de por todos los miembros y termina energetizando el cuerpo
hasta límites de lo tolerable. Esta energía cuasi-eléctrica, no
proviene estrictamente del campo del psiquismo personal, sino
que proviene de otra parte que no vamos a estudiar acá.
Pero por ahora, nosotros vamos a decir que este trabajo es
interno, de cada sujeto que va haciendo su shockeo y el shoc-
keo sí es personal.
En el momento de ruptura no obastante, vamos a sentir la
entrada de fuerzas energetizantes que no son personales.
En ningún caso de fenómenos crespuscualres, ni en ningún
caso de fenómenos mediumnímicos, o como quieran llamar-
los, se produce la energitazación que hay en esta ocasión.
Pero esto habrá que experimentarlo, como hay que experi-
mentar los estados de conciencia consecuentes.
Nos interesa, entonces, disponer de esa energía, para poder
luego trabajar con ella. Pero la mecánica es bien simple en los
cuatro pasos que dijimos.
Habitualmente, la gente se pone de espaldas para no ser mo-
lestados por la posible mirada de los que tienen en frente. Hace
círculos.
Si ustedes en ese estado trabajan bloqueando, entonces no es
van a poder shockear. Basta que ustedes no quieran, basta que no
hagan alguno de los pasos para que no se produzca el fenómeno.
Si ustedes están forzando también la idea de semejante cosa,
tampoco shockean.
De manera que la simple mecánica que les he dicho como
entrada del shockeo en lo crepuscular, es un “dejarse-ir”. Que
actúe eso sólo por sí.
118 Juan Jose Pescio

¿Está claro? No es más difícil que eso.


La experiencia de la obturación de las arterias que se realiza-
ra anteriormente fue sólo para tener referencias del fenómeno,
pero no debe repetirse. En ningún caso se practica porque es
peligrosa.
Comencemos ahora el Trabajo de la Fuerza con las esferas
mentales.
(PRIMERA PRÁCTICA. Hacia la media hora, se “saca” del
estado a varias personas que empiezan con las concomitancias
motrices. Casi todos registran la energetización, aún sin conco-
mitancias).
Al ir terminando el trabajo se realiza el proceso inverso con
la esfera: del pecho a la cabeza, “afuera” (frente a los ojos), y
“arriba”. Y con esto se concluye. Verán que la rigidez mus-
cular y las concomitancias motrices desaparecen si logran “ex-
traer” la esfera. En caso de no poder hacerlo, falta control del
fenómeno. Si es así, se hace caminar al sujeto y realizar
alguna gimnasia elemental.
Ustedes no pueden permitirse el lujo de perder la conciencia
en lo crepuscular como mediums, místicos, macumberos o pi-
tonisas.
Ahora que han tomado contacto, atiendan a esto: para algo
hemos hablado (y ejercitado durante mucho tiempo en el Tra-
bajo) de la Conciencia de Sí.
Una vez logrado el shockeo (y no antes) ala actitud mental
debe ser la de Conciencia de Sí, teniendo com referencia la
posición corporal (como apoyo), y por otra parte, la atención
puesta en los fenómenos internos que se desarrollan. Si esta
división (autoobservación) se pierde, caen en la línea de la
“confusión” u obscurecimiento intelectual, con descontrol
mental y mediunmidad. Eso no debe ocurrir porque en lo fu-
EL SILENCIO 119

turo tal pésima grabación tiende a determinarlos e impedir el


desarrollo.
Entiendan que esta operación provoc una aceleración interna
y permite un desarrollo tal como el que pudiera hacerse en el
Trabajo durante largo tiempo. Inversamente, puede provocar
las pésimas grabaciones propias del Trabajo realizado de
mala forma durante años... y ustedes conocen ejemplares que
jamás superaron sus dificultades y hoy les es imposible evo-
lucionar, todo lo contrario, vegetan en el nivel de semi-sueño
de la humanidad mecánica, con el agravante que su línea sigue
descendiendo sin posibilidad de recuperación.
Por todo esto, cuidado. Es preferible un tedioso Trabajo a lo
largo de años pero que permita evolucionar y no una acelera-
ción descontrolada que los lleve en la línea descendente... y en
corto tiempo.
Si alguien no se siente con seguridad interior, puede enten-
der y estudiar todo esto, pero sin tratar de ponerlo en práctica.
Recuerden la leyenda del “Aprendiz de Brujo”, las leyendas de
los “elementales”, de los “magos negros”, etc. Esas leyendas
aluden a realidades psíquicas que sobrepasan al operador.
Para que lo anterior les sea más claro, agregaré esto: imagi-
nen que todo el cuerpo está transitado y rodeado por la men-
tada energía síquica. Si fuera así y pudiéramos verla, compro-
baríamos que esta energía circula, que en algunos puntos se
concentra y en otros se ausenta. Cuando trabaja un centro se
aglutina allí considerablemente y falta en los lugares donde los
centros no trabajan.
Recuerden las ideas del Yin y del Yang con que trabaja la
Acupuntura y reconozcan que todo el manejo de las agujitas
tiene por objeto restablecer la circulación de energía psico-bio-
lógica detenida, sobrecargada o ausente en el lugar donde se
registran dolencias. Consideren que al producir un enorme
120 Juan Jose Pescio

shockeo en el emotivo superior, logran además, hacer circu-


lar esa energía a través de los centros (de allí las concomitan-
cias) y a través de todo el cuerpo, estableciendo una dinámica
energética muy veloz y poderosa.
Reestudien los fenómenos “milagrosos” (sobre todo en las
curaciones de enfermedades psico-somáticas) en donde no fal-
ta la “fe” (como línea del emotivo que se sobrecarga y shockea
al emotivo superior, tal el caso de los ejercicios devociona-
les) y comprenderán mejor lo referente al desplazamiento de
esta energía que nos ocupa.
Cuando por el shockeo violento (o el Trabajo consciente y es-
forzado a lo largo de mucho tiempo), se moviliza la energía en
la línea ascendente, se “fija” una suerte de “campo” en sentido
evolutivo. Si inversamente, el Trabajo o shockeo se realiza mal,
se fija el “campo” en los niveles inferiores. En ese caso, conecta-
ríamos (lo digo risueñamente) una suerte de “pecado mortal”
y desde allí se va al “Infierno”.
Les digo algo más (y soy consciente de mi extralimitación): la
energía puede externalizarse, como en las concomitancias psi.
Puede llegar a externalizarse prácticamente todo el “campo
psíquico” (proyección del “doble”) pero tal “campo psíquico”
o “fantasma” no tiene conciencia ni autonomía y depende de
la idea o sentimiento-fuerza que lo proyecta. Es un autómata
inconsciente, típico de algunos mediums.
En la muerte, el doble se separa y diluye ya que no hay en él
conciencia ni centro de gravedad.
Si ese doble tuviera adecuado “karma”, adecuadas graba-
ciones, se orientaría hacia los planos trascendentales corres-
pondientes a su nivel de ser.
...No quiero que esto último perturbe nuestro estudio anterior.
Sólo quiero agregar que la movilización del emotivo del emo-
tivo superior produce el desplazamiento de toda la energía y
EL SILENCIO 121

que así se operan verdaderas transmutaciones internas, verda-


deros cambios a veces súbitos, a veces en poco tiempo más,
pero el cambio se opera. Muchos notan en esto la acción de
una suerte de mecanismo de retardo que fatalmente actúa.
El adiestramiento de la energía cotidiana toma su tiempo. Esto
se hace desde el centro del pecho. No agrego más.
Algunas consideraciones ahora sobre el Trabajo futuro con
la Fuerza.
Aquellos que van a trabajar con ella háganlo en compañía.
Reúnanse en grupos por afinidad una sola vez al mes.
Debe llegar un momento en que manejen el gran pasaje
(revitalizador, energetizante, ascendente) sin concomitancias
violentas. A partir de ese momento, se va formando un cen-
tro de gravead permanente que debe en el estado cotidiano de
Conciencia de Sí. Más “espriritualmente”, esto significa la for-
mación de una esencia, de un “doble” en progreso. Trabajan de
ese modo no sólo par el hoy, sino para el mañana. Sobre esto
no agregaré nada más.
El estado de no-contradicción interna, de humildad in-
terna y de afecto por uno mismo y por aquellos que Traba-
jan con es clima necesario para hacer las cosas con sentido
evolutivo.
Por lo demás, si el manejo de la Fuerza se efectúa mensualmen-
te, se sigue con toda normalidad en el Trabajo que conocemos.
Lo que ha cambiado para ustedes es que ahora tienen un ac-
ceso más directo a otro nivel, pero el Trabajo debe continuar
como hasta ahora… mejor que ahora, desde luego.
Hablemos por último de la proyección de la Fuerza.
Si otra gente quisiera beneficiarse con ella (no importa
en qué plano físico o mental estén puestos sus intereses),
122 Juan Jose Pescio

ábranle la puerta y ruéguenle que se aclaren internamen-


te qué es lo que desean lograr. Esta aclaración interna que
cada uno se haga, no debe interesar a ustedes porque, repito,
es personal e interna. Expliquen entonces que la Fuerza se
desplazará reforzando, energetizando aquello que deseen
con claridad, así es que deben poner mucha atención en su
interés y tenerlo muy en claro. Habrá también quienes de-
seen beneficiar a otros no presentes. Todo vale igualmente,
si es clara la intención.
Ellos deben entender la Fuerza como un elevador de energía
psíquica y hasta física, lo que es también verdadero para ese
nivel.
Cuando en ellos se manifieste el gran pasaje, ayúdenlos des-
de afuera leyendo con claridad la Guía del Camino Interno, de
distintos significados para nivel pero que es igualmente útil a
todos.
Leamos ahora la Guía del Camino Interno, que alguien
debe expresar con claridad en cuanto se manifieste el gran
pasaje. Su simbología debe resonar, por cierto, más allá de las
palabras.
“Por el camino interno puedes andar oscurecido o luminoso.
Atiende a las dos vías que se abren ante ti”. “Si dejas que tu
ser se lance hacia regiones oscuras, tu cuerpo gana la batalla
y él domina. Entonces brotarán sensaciones y apariencias de
espíritus, de fuerzas, de recuerdos. Por allí se desciende más
y más. Allí están el Odio, la Venganza, la Extrañeza, la Pose-
sión, los Celos, el deseo de Permanecer. Si desciendes más aún,
te invadirá la Frustración, el Resentimiento y todos aquellos
ensueños y deseos que han provocado ruinas y muertes a la
Humanidad”.
“No elijas esa senda que está arreglada con seducción como
una trampa”. “Si en cambio, impulsas a tu ser en dirección lu-
EL SILENCIO 123

minosa, encontrarás resistencia y fatiga a cada paso. Esta fatiga


del ascenso tiene culpables. Tu vida pesa, tus recuerdos pesan,
tus anteriores impiden el ascenso”.
“Esta escalada es difícil por acción de tu cuerpo que tiende
a dominar”. “Tu cuerpo debe ser observado y tu mente volar
hacia los espacios luminosos. “En los pasos del ascenso se en-
cuentran regiones extrañas de colores puros y de sonidos no
conocidos”.
“No huyas de la Purificación que actúa como el fuego y que
horroriza con sus fantasmas.
“Rechaza el sobresalto y el descorazamiento”.
“Rechaza el deseo de huir hacia regiones bajas y seguras”.
“Rechaza del apego a los recuerdos”.
“Queda en libertad interior con indiferencia hacia el ensueño
del paisaje, con resolución en el ascenso”.
“La luz pura clarea en las cumbres de la gran cadena
montañosa y las aguas de los-mil- colores bajan entre
melodías irreconocibles hacia mesetas y praderas
cristalinas”. “No temas la presión-de-la-luz que te ale-
ja de su centro cada vez más fuertemente. Absórbela
como si fuera un líquido o un viento. En ella ciertamente,
está la vida. “Cuando en la gran cadena montañosa encuen-
tres la ciudad escondida, debes conocer la entrada. Pero esto
lo sabrás en el momento que tu vida sea transformada. Sus
enormes murallas están escritas en figuras, están escritas en
colores, están sentidas. En esa ciudad se guarda lo hecho y
lo por- hacer. Pero a tu ojo interno es opaco lo transparen-
te”. “Sí, los muros te son impenetrables”. “Toma la Fuerza
de la ciudad escondida”. “Vuelve al mundo de la vida densa
con tu frente y tus manos luminosas”.
124 Juan Jose Pescio

17- Ceremonia del “Aceptado”


Normas y Ceremoinial de la Comunidad.
(Para efectuarla el primer magisterio pleno o provisorio. In-
dividual. Presentes el primer magisterio y ordenado peticio-
nante. En una habitación de pie y enfrentados.)
Primer Magisterio: Háblame sobre tus estudios y trabajos.
Peticionante: Estudié las diferencias entre dolor y sufrimien-
to. Profundicé en las tres vías del sufrimiento.
Estudié a la conciencia y su ilusión.
Trabaje rompiendo las contradicciones, en el intento de dar a
la vida coherencia y unidad. Todo aquello con mayor o menor
éxito lo transmití a aquellos que buenamente quisieron transi-
tar por el camino.
Primer Magisterio: Tal vez sea cierto lo que dices. Al parecer
te has ocupado no solo de ti sino de otros. Así que haré mi par-
te y tú la recibirás como te plazca.
Escucha bien.
Los estudios y trabajos que mencionas, al parecer se han di-
rigido a lograr una vida sin contradicciones. Sin embargo, el
motivo profundo no está en las razones de tu conciencia, tam-
poco en sus recuerdos o en sus aspiraciones… Ni siquiera está
en sus temores…
Tú sigues lo que el género humano sigue, lo que la natura-
leza sigue. Un sentido lejano precede a tu vida y por cierto la
sucede.
¿Y quién sabe esto? La piedra que cae no sabe esto y sin em-
bargo, cae. La Conciencia que opera no sabe esto y sin embargo
opera.
EL SILENCIO 125

La conciencia no puede percibir a la mente y es ilusorio que


la busque. En cambio, puede silenciarse para que se traduzca
en ella el sentido de la mente.
Cuando trabajas para buscar una vida sin contradicciones,
sirves a la vida y al sentido. Así es que haces sin duda lo mejor.
La mente dadora de sentido es inextinguible, no así tu con-
ciencia cuyo funcionamiento se explica por el cuerpo, aun
cuando determinados atributos tengan más alcance que él…
Los antiguos maestros mencionaron un “alma” y un “espíri-
tu”. Llámale conciencia al alma y hablarás más o menos de un
duplicado del cuerpo.
Aún después de la muerte, ese duplicado operará un tiempo
más. En vida ese duplicado podrá externalizarse. Pero su fun-
ción será estar al servicio del cuerpo.
Ahora bien, cuando el ser humano logra unidad interna sirve
a la vida y permite que se exprese el sentido. En el momento de
su muerte, la correntada de la mente seguirá su curso siempre
creciente.
No interrumpas pues a la mente con la acción incoherente...
Creo haber comprendido tu enseñanza.
Primer Magisterio: Entonces irás a la montaña. Durante tres
días y sus noches meditarás la frase: “No hay sentido en la vida
si todo termina con la muerte”. Si resuelves correctamente el
acertijo, podrás convertir la respuesta en tu centro. Al ocurrir
tal cosa nada podrá apartarte del camino.
Escucha bien:
Durante tres días y sus noches estudiarás el acertijo en todos
sus aspectos. Luego escogerás cuidadosamente tres preguntas
por vez y las arrojarás en la profundidad de tu conciencia; inme-
126 Juan Jose Pescio

diatamente harás silencio esperando la respuesta. Si la respuesta


no llega, repetirás el procedimiento hasta que se haga presente.
Habrás de esta alerta para no confundir las respuestas que
dará la conciencia de acuerdo a sus propios contenidos, con las
que dará traduciendo a la mente.
Estudia el problema en todos sus aspectos; formula una pre-
gunta por vez y cuando obtengas respuesta pasa a la siguiente.
Seguramente encontrarás dos dificultades: la primera, ¿cómo
hacer silencio luego de lanzar la pregunta; la segunda, ¿cómo
diferenciar una ilusión de una respuesta verdadera?
Y ahora una última recomendación: no comas y bebe escasa-
mente, pero deja que el sueño te reponga.
Peticionante: He comprendido tus explicaciones.
Primer Magisterio: Regresarás y de la solución del acertijo,
sino de las ilusiones que surgieron porque ellas reflejarán tus
ansiedades, temores e impedimentos a tu desarrollo.
Ahora vete y que tu guía te acompañe.
Primer Magisterio y Peticionante en situación similar a la
anterior.
Primer Magisterio: ¿Qué traes de la montaña?
Peticionante: Traigo las ilusiones que mencionaste.
Primer magisterio: Tómales y cono si fueran las cuentas de
un collar únelas con un hilo de discurso de tal modo que se
cierren en círculo. No lo hagas de otro modo: de menores a
mayores y luego descendiendo nuevamente.
Peticionante:(explica)
Primer Magisterio: Imagina entonces que ese collar está ce-
rrado en torno a tu cuello. Luego comienza a girar despaciosa-
EL SILENCIO 127

mente y al tiempo, con mayor rapidez, hasta convertirse en un


torbellino que se amplia y tiene a tu cabeza por centro y a tu
cuello por profundidad
Peticionante: veo que todo se oscurece hacia el centro y que
el torbellino atrae hacia él todo tipo de acciones, provocando
accidentes y naufragios-
Primer Magisterio: Este es el sistema principal de tu concien-
cia. Todo gira a su alrededor. Aún aquello que te parece más
lejano. Cuando te levantas y ves salir el sol, ese astro distan-
te queda afectado en tu conciencia por ese torbellino. Cuando
te acuestas gira todo en torno al mismo centro. Y aquello que
eliges o rechazas tiene la misma marca.
Coloca ahora en el centro, la respuesta al acertijo y dime que ves.
Peticionante: Veo que el centro se aclara y el torbellino se
detiene poco a poco.
También me parece recordar nuevamente el collar del que
me hablaras alrededor de mi cuello tenuemente, hasta disol-
verse en sus cuentas.
Primer Magisterio: Si eso que dices coincide con lo que ves
has acertado. Tienes un centro y el sentido se abre paso en-
tre tus fantasmas. No obstante, déjame aconsejarte: de aquí en
más, trabaja el sistema principal de tu conciencia, a la luz del
sentido de la existencia.
Peticionante: así lo haré y creo desde ya que mi unidad inter-
na seguirá progresando porque el sentido la ilumina.
Primer Magisterio: ¡Sea! Ahora a nuestras cosas.
Tú estarás en mi lugar cuando diez veces más, hagas aquello
que te trajo a este punto.
Peticionante: Me esforzaré para cumplir el compromiso.
128 Juan Jose Pescio

Primer Magisterio: En este momento quedas aceptado.


¡Paz, Fuerza y Alegría!
18- LA RELIGIÓN INTERIOR - Cuadernos de Escuela N° 5
Cuadernos de Escuela - Colección H. Van Doren (H.Van
Doren es un seudónimo literario) Impreso en Chile
A.-
“...Entonces, para que resulten ejemplificadoras, aquellas fi-
guras pueden estar a la vista en el lugar”.
“Un hombre sin conocimiento será dado a confundir esos ob-
jetos con artificios rituales. Se trata sin embargo, de clavículas
del camino interno”.
“Aunque esos peligros sean ciertos, se da oportunidad
a los avanzados a tener sus ambientes constituidos como
fuera enseñado. Ni las claves del recinto, ni el círculo, el árbol
y sus frutos en el lugar central, pueden dejar de colocarse por
abstención o comedimiento. Tampoco los cinco colores que sir-
ven de luminarias, ni la mesa de piedra”.
“Esta mesa, que no es la sacrificial de los filisteos del círculo
externo, es cátedra del Señor para conocimiento Mayor y base
para las operaciones cualesquiera sean las vías elegidas...”
“Desde allí se mantiene y materializa el templo interior que no
está en lugar alguno, sino en plano super-mental. Los cuidado-
res del templo tienen su lugar descrito que utilizan como unión
con el templo escondido... De diversas religiones dispusieron
los cuidadores para unir las plegarias con el plano super-men-
tal y así mismo sus objetos de culto fueron tratados para reunir
la energía de los devotos y materializar la Forma”.
“La obra importante, la de la mesa, muestra rastros nuestros
en todos los altares. Es gracias al altar que la energía de la For-
ma fue siempre devuelta purificada a los creyentes, a veces por
medio de sacramentos”.
EL SILENCIO 129

“Igual efecto se ha mantenido en los recintos de egipcios, chi-


nos y pueblos montañosos, en el Arca de la Alianza, los altares
de cristianos y paganos y en la piedra de la Khaba. Entre los
pueblos cálidos el mismo bosque, y si isleños, la isla sagrada,
han valido igual que para aquéllos”.
“Los cuidadores se han preocupado de unir todos los al-
tares con el plano super-mental y aún los lugares centrales
alrededor de los que se agolpan multitudes por cualquier
motivo... Ya esta unión debe estar por terminar de efectuarse
para salvación de la humanidad y descenso real de la ciudad
de Dios”.
“Esta ciudad de cristal puro será en el mundo cuando se
instale en cada hombre y vaya uniéndose a la Forma desde el
centro de cada hombre, desde su altar interior. Para ello los cui-
dadores se preocupan de explicar según el entendimiento de
cada cual, cómo debe ser la unión con la Forma y cómo recibir
de ella toda su fuerza para mejoría de todos”.
“Ampliando el círculo hasta lo más externo de la humanidad
y uniendo todos los puntos de los hijos de Dios en los cuidado-
res, podrá materializarse la Forma supermental. Por esto, ellos
han de comprender la compasión que lleva a salvar a toda
la humanidad y a toda criatura viviente. Toda criatura huma-
na o no, es sacramental y en su liberación ayuda a materializar
el plano, a divinizar la Creación”.
“...Las manifestaciones del plano super-mental, son las de la luz”.
B.-
Lo anterior es una forma de explicación y ésta también
vale. El templo interior nada tiene que ver con lugares de
culto. Tampoco es el recinto crepuscular de la baja concien-
cia. Es el recinto luminoso de una conciencia cristalina
no perturbada por ensueños. Allí se identifican lo uno
con el Todo.
130 Juan Jose Pescio

Para entrar al recinto es necesario el estado de pureza inte-


rior. Decir “pureza interior”, es decir: no-ensueño, no-sobresal-
to, paz consigo mismo. Sin pureza es inútil todo esfuerzo por
penetrar.
Lograda la pureza como estado de conciencia despierta y
acorde consigo misma, se puede empezar a visualizar una es-
fera transparente en el interior del pecho. Esta es una repre-
sentación y no una Forma Trascendental, pero que conecta con
ésta, gracias a los que dedican su esfuerzo para unir todas las
esferas cristalinas con el plano trascendental.
La esfera imaginada en el pecho se “carga” en los momentos
de alegría y bienestar, de modo que en los momentos de in-
fortunio se la vuelve a imaginar para que ésta “devuelva” su
energía positiva. Se trata de una suerte de acumulador interno
que devuelve tanto cuanto se le dio.
Ahora bien, esto no pasaría del simple plano sicológico de
la representación si las esferas no estuvieran, además, conec-
tadas realmente con un plano mayor por medio de otras
formas y de otros actos de mayor pureza que efectúan algunos
para beneficio propio y de los demás.
No basta, por tanto, con que cualquiera que desee represen-
te en su interior la esfera y luego la trabaje del modo descrito
para obtener resultados reales. Sin duda obtendrá resultados
psicológicos pero no objetivos. Para que lo segundo sea posi-
ble, es necesario que en alguna ocasión se le pase la “fuerza”,
o se le transfiera el contexto con el plano trascendental. Esta
operación del pase de fuerza debe registrarla el interesado
con una real conmoción interna no debida a simples fenóme-
nos síquicos sino a un contacto real con una fuente de energía
mayor.
De manera que el contacto puede pasarse de uno a otro, pero
para eso será necesario que quien lo pase haya a su vez recibido
EL SILENCIO 131

lo mismo de otro en alguna ocasión (recuérdese la “imposición


de manos”, los “sacramentos”, etc., en casi todas las religiones
que aluden a este asunto).
Ahora bien, la energía obtenida por transferencia personal a
la vez regresa al plano trascendental por la “carga” que cada
uno de los que la han recibido devuelve, al referirse a su esfera
personal de un modo positivo.
Ese “acumulador” super-mental, trascendental, no está ubi-
cado en ningún lugar y no es representable mentalmente aun-
que puede registrarse como un acto puro trascendental,
como vórtice de energía.
A mayor carga positiva de la esfera personal, mayores resul-
tados cuando esa energía es requerida. Cuando participan
multitudes humanas (que han recibido la Fuerza o el contac-
to), la Forma supra-mental es de energía enorme.
En algunas épocas, las religiones externas se derrumban al
secularizarse y perder contacto con planos superiores. La ora-
ción tiene entonces sólo carácter ritual y la fe se anula.
Esa situación crea un vacío en la conciencia humana, lo
que a su vez permite que nuevamente se restablezca el con-
tacto, pero por medio de formas nuevas que superan las
desgastadas de las etapas anteriores. De este modo se va
mejorando el género humano y ganando en Conciencia de
Sí, ganando en liberación.
La simple meditación positiva y consciente puede efectuarse
utilizando la esfera transparente para acumular y recibir energía
cuando fuera necesario. Quienes se ocupan de complejas vías
trascendentales trabajan en la comunicación del plano trascen-
dental con el plano psicológico a modo de “puentes” entre uno
y otro nivel (en los “pontífices” y los mesías de las religiones
externas está este principio expuesto de manera deformada).
132 Juan Jose Pescio

C.-
La verdad de la Religión Interior se experimenta como
realidad personal y no según la influencia del culto y de los
sacerdotes de las religiones externas e idólatras.
La Religión Interior es alegre y profunda. Ama al cuerpo,
a la naturaleza, a la humanidad y al espíritu. Reniega de los
sacrificios, del sentimiento de culpa y de las amenazas de ul-
tratumba.
La Religión Interior no opone lo terreno a lo eterno, sino que
los comprende cómo proceso de una misma existencia divina.
La Religión Interior es Religión, Ciencia y Arte. Religión, por-
que nos conecta con el Universo-Dios. Ciencia, porque nos da
comprensión. Arte, porque nos permite hacernos y hacer.
He aquí su enseñanza:
Ir contra la evolución de las cosas es ir contra uno mismo.
Cuando fuerzas algo hacia un fin, produces lo contrario.
No te opongas a una gran fuerza, retrocede hasta que aquella
se debilite, entonces avanza con resolución.
Las cosas están bien cuando marchan en conjunto, no aisla-
damente.
Las cosas están bien cuando marchan al mismo tiempo, no
cuando unas se adelantan y otras se atrasan.
Si para ti están bien el día y la noche, el verano y el in-
vierno, has superado las contradicciones.
Si persigues el placer, te encadenas al sufrimiento.
En tanto no perjudiques tu salud, goza sin inhibición cuando
la oportunidad se presenta; de ese modo te liberas.
EL SILENCIO 133

Si persigues un fin, te encadenas. Si todo lo que haces lo rea-


lizas como si fuera un fin en sí mismo, te liberas.

Los conflictos desaparecen cuando se entienden en su úl-


tima raíz, no cuando se quiere resolverlos.

Cuando perjudicas a los demás, quedas encadenado, pero


si no perjudicas a nadie, puedes hacer cuanto quieras con li-
bertad.
Cuando tratas a los demás como quieras que te traten, te liberas.
No importa en qué bando te hayan puesto los aconteci-
mientos, lo que importa es que comprendas que tú no has ele-
gido ningún bando.

Sea cualquiera tu posición, tu opinión o tu bando, allí no


está la verdad completa ni la liberación, allí está el ensue-
ño. La verdad completa y la libertad surgen cuando ad-
viertes que tu posición, tu opinión y tu bando son para ti,
ensueños.

Cuando encuentres una gran fuerza, alegría y bondad en


tu corazón o cuando te sientas libre y sin contradicciones,
nmediatamente agradece a tu dios interior. Cuando te su-
ceda lo contrario, pídele con fe y aquel agradecimiento que
acumulaste en tu dios interno, volverá convertido y amplia-
do en beneficio. Pero no puedes pedir a tu dios si antes no
has tomado contacto con él, entregándole alegremente tu
bondad. Cuanto mayor sea tu agradecimiento, mayor bene-
ficio volverá cuando sea necesario. De este modo sencillo
llegarás a experimentar que tu inmortalidad y evolución de-
penden del crecimiento de tu dios interior. Jamás pidas a tu
dios interior algo que se oponga a esta enseñanza, porque te
dará de acuerdo a tu pedido y entonces, empezarás a enca-
denarte tú mismo.
134 Juan Jose Pescio

19- El Mensaje de Silo inspira una profunda religiosidad


Antecedentes
El Mensaje dado por Silo se formalizó a través de El Libro
(La Mirada Interna), La Experiencia (Ceremonias) y El Camino
(frases de meditación). Algunas obras como El Paisaje Interno
y el Paisaje Humano, han ayudado a comprender El Mensaje.
El Mensaje es expresión de lo “Profundo”, de la interioridad
del espíritu humano capaz de trascender los tiempos y espa-
cios en que se mueve nuestro “yo”. Es el medio capaz de po-
nernos en presencia de Lo Sagrado.
La Experiencia
Lo Sagrado se manifiesta desde la profundidad del ser huma-
no, de ahí la importancia que tiene la experiencia de la Fuerza
como fenómeno extraordinario que podemos hacer irrumpir
en el mundo cotidiano. Sin la experiencia todo es dudoso, con
la experiencia de la Fuerza tenemos evidencias profundas. No
necesitamos de la fe para reconocer Lo Sagrado. La Fuerza se
obtiene en algunas ceremonias como el Oficio y la Imposición.
También en las ceremonias de Bienestar y Asistencia se pueden
percibir los efectos de la Fuerza.
El contacto con la Fuerza provoca una aceleración y aumento
de la energía psicofísica sobre todo si cotidianamente se reali-
zan actos coherentes que, por otra parte, crean unidad interna
orientando hacia el nacimiento espiritual. La Fuerza se puede
exteriorizar a distancia y mayor es su influencia si actúan nu-
merosas personas. Entre familiares, amigos y seres queridos, la
acción de la Fuerza aumenta.
El Universo y la Vida
Una Intención evolutiva da lugar al nacimiento del tiempo y
a la dirección de este Universo. Energía, materia y vida, evolu-
cionan hacia formas cada vez más complejas. Cuando la mate-
EL SILENCIO 135

ria se comienza a mover, nutrir y reproducir, surge la vida. Y


la materia viviente genera un campo de energía al que tradi-
cionalmente se ha llamado “alma”. El alma, o doble energéti-
co, actúa en el interior y alrededor de los centros vitales de los
seres animados.
Los seres vivos se reproducen y en ese acto pasa, a través
de las células en fusión, el campo energético que configura un
nuevo ser totalmente independiente. Los cuerpos vivos necesi-
tan de elementos sólidos, líquidos, gaseosos y radiantes, para
nutrirse y realizar sus funciones. Además, los dobles energéti-
cos necesitan sensaciones de distinto potencial para lograr su
desarrollo. Con la muerte se produce la disolución del cuerpo
al tiempo que ocurre la separación y aniquilamiento del doble
energético.
La evolución constante de nuestro mundo ha producido al
ser humano, también en tránsito y evolución, en el que se in-
corpora (a diferencia de las otras especies) la experiencia social
capaz de modificarlo aceleradamente. El ser humano llega a
estar en condiciones de salir de los dictámenes rigurosos de
la Naturaleza autotranformándose, inventándose, haciéndose
a sí mismo física y psicológicamente. Y es en el ser humano
donde aparece un nuevo principio generado en el doble. Desde
antiguo a este nuevo principio se lo llamó “espíritu”. El espíri-
tu nace cuando el doble vuelve sobre sí mismo, se hace cons-
ciente y forma un “centro” de energía nuevo.
El Espíritu Humano
El ser humano no ha concluido su evolución. Es un ser incom-
pleto y en desarrollo que tiene la posibilidad de formar un centro
interno de energía... tal cosa ocurrirá o no de acuerdo al tipo de
vida que lleve. Según que los actos realizados sean conscientes
y unitivos, se irá estructurando un sistema de fuerzas
centrípetas al que llamamos “espíritu”. Según que los actos no
sean conscientes ni unitivos sino contradictorios, el sistema de
136 Juan Jose Pescio

fuerzas será centrífugo y por tanto no habrá nacido el espíritu o


tendrá una conformación elemental sin desarrollo. Un ser huma-
no puede nacer, llevar adelante su vida, morir y disolverse para
siempre y otro puede nacer, llevar adelante su vida, dejar su
cuerpo y seguir evolucionando sin límite. El ser humano en su
bondad, en la eliminación de las contradicciones internas, en sus
actos conscientes y en su sincera necesidad de evolución, hace
nacer su espíritu. Para la evolución son necesarios el amor y
la compasión. Gracias a ellos es posible la cohesión interna y
la cohesión entre los seres que posibilitan la transmisión del
espíritu de unos a otros. Toda la especie humana evoluciona
hacia el amor y la compasión. Quien trabaja para sí en el amor
y la compasión, lo hace también para otros seres.
Cuerpo, Doble y Espíritu
La producción y reproducción artificial de vida están al alcan-
ce del ser humano; también la prolongación del ciclo vital. En
todos los casos, el ser humano será acompañado por su cam-
po energético hasta un tiempo después de la muerte física. Si
se ha generado el espíritu, éste podrá permanecer en regiones
próximas al plano de la vida física, pero finalmente cumplirá
con su ciclo de espíritu individual para seguir avanzando hacia
planos más evolucionados. Básicamente, el espíritu puede for-
marse tomando energía del doble.
La acción del doble se manifiesta en ocasiones fuera del cuer-
po sin que haya ocurrido la muerte. El doble puede perma-
necer sin disolverse por algún tiempo luego de la muerte si
esta se ha producido de un modo violento, quedando el campo
energético desplazado desde el cuerpo hacia el ámbito en que
se produjo el deceso. Esos dobles fijados a ciertos ambientes
no poseen sino una aparente conciencia de tipo refleja, perma-
neciendo en ese estado durante un tiempo hasta que pierden
cohesión o se desacomoda el ámbito físico al que estaban ad-
heridos. También hay casos de relativa permanencia origina-
dos por un fuerte deseo de testimoniar o por afectos muy pro-
EL SILENCIO 137

fundos de amor y odio referidos a otras personas. Los dobles


de animales y vegetales pueden quedar también adheridos a
ciertos ámbitos hasta su pronta disolución. Por último, existen
conglomerados energéticos de considerable energía que ac-
túan sin llegar a constituir verdaderos dobles.
Práctica de la Religiosidad
Cotidianamente, vivir de acuerdo a lo comprometido en la
ceremonia de Reconocimiento.
Ocasionalmente, apelar al Guía Interno.
Semanalmente y en momentos especiales, participar de las
ceremonias y de las meditaciones sobre el Libro, el Camino y
los materiales complementarios. Periódicamente, comprobar
el crecimiento interior ante la vida y las contingencias de los
acontecimientos.
20- “La Mirada Interna” Silo
(“Obras Completas”, Volumen I, Editorial Latitude Press,
San Diego USA, 1993)
“La Mirada Interna”
Capítulo I: La Meditación “Aquí se habla de la revelación inte-
rior a la que llega todo aquel que medita en humilde búsqueda”.
Capítulo III: El sin sentido: “En muchos días llegué yo a la
luz desde las oscuridades más oscuras guiado no por enseñan-
za sino por meditación”.
Capítulo XII: Los descubrimientos: “Finalmente advertí que
mis descubrimientos no eran tales sino que se debían a la
revelación interior a la que accede todo aquel que, sin contra-
dicciones, busca la luz en su propio corazón”:
(Comentario: es esto a lo que llama “meditación” porque es el Oficio
en el que se propone el trabajo con la Fuerza).
138 Juan Jose Pescio

21- El Paisaje Humano, CapítuloXII, La Religión. Pág. 70


(“Obras Completas”, Volumen I, Editorial Latitude Press,
San Diego USA, 1993)
Punto 7: “Las religiones irrumpen en un paisaje humano y en
un tiempo histórico y se suele decir que entonces Dios se “re-
vela”al hombre. Pero algo ha pasado en el paisaje interno del
ser humano para que en ese momento histórico se acepte tal
revelación. La interpretación de ese cambio se ha hecho gene-
ralmente desde “afuera” del hombre, colocando el cambio en
el mundo externo o en el mundo social y con ello se ha ganado
en ciertos aspectos pero se ha perdido en comprensión del
fenómeno religioso en cuanto registro interno”.
Pág. 71
Punto 10: “Llamo “religión externa” a toda religión que pre-
tende decir sobre Dios y la voluntad de Dios en lugar de de-
cir de lo religioso y del íntimo registro del ser humano. Y aún
el apoyo en un culto externalizado tendría sentido si con tales
prácticas los creyentes despertaran en sí mismos (mostraran) la
presencia Dios”.
Punto 13: “y en el campo de lo religioso, muy pocos son los
que intuyen lo que depara el futuro, porque son escasos los que
se abocan a la tarea de comprender en qué dirección marcha
la intencionalidad humana que, definitivamente, trasciende
al individuo humano. Si el hombre quiere que algo nuevo se
“muestre” es porque aquello que tiende a “mostrarse” está ya
operando en su paisaje interno. Pero no es pretendiendo ser
representante de un dios como el registro interno del hombre
se convierte en habitación o en paisaje de una mirada (de una
intención) trascendente”.
22- Habla Silo, Silo.
(Ediciones Magenta, Mar del Plata, 1996)
EL SILENCIO 139

a) La Curación del sufrimiento.


(Mendoza, Argentina. 1969. Manifiesto fundacional del pen-
samiento Siloista)
Pág. 11
...”la real sabiduría no se transmite por medio de libros ni
de arengas; la real sabiduría está en el fondo de tu conciencia,
como el amor verdadero está en el fondo de tu corazón”.
“Hay un tipo de sufrimiento que no puede retrodecer frente
al avance de la ciencia ni frente al avance de la justicia. Ese
tipo de sufrimiento es estrictamente de tu mente”.
(Comentario: Si la “nación humana universal”, fuera lograda sola-
mente en el campo político y económico, el sufrimiento de la mente,
igual va a continuar y se va a expresar en el mundo de los otros
hombres).
“Este tipo de sufrimiento está basado en la violencia que hay
en tu propia conciencia. Fíjate que esa violencia siempre de-
riva del deseo. Cuanto más violento es un hombre más gro-
seros son sus deseos”.
...Siguen varios párrafos sobre “soltar el carro del deseo y sal-
tar sobre el caballo de la necesidad”...
...“Decidió el viajero “meditar” sobre el peso de los de-
seos, una noche en que estaba desesperado porque estaba
lejos de su destino y en ese momento escucha el “relincho”
del caballo de la necesidad (¿el llamado de las aspiraciones
más profundas, de la Tendencia de la Mente?) desbarata la
ornamentación del carro del deseo, lo alivia de sus pesos
y al otro día puede trotar con el carro, pero como ya ha-
bía perdido mucho tiempo, a la noche siguiente volvió a
meditar y comprendió que era necesario el “desprendi-
miento” del carro del deseo. Montó sobre el caballo de
140 Juan Jose Pescio

Arenga “La Curación del sufrimiento”. Punta de Vacas, Mendoza,


Argentina, 1969.
la necesidad y comenzó al galope por las verdes praderas
hasta llegar a su destino”.
Dice más adelante: “La violencia en el hombre movida por
los deseos, no queda solamente como enfermedad en su con-
ciencia, sino que actúa en el mundo de los otros hombres ejer-
citándose con el resto de la gente”
Más adelante dice: Únicamente puedes acabar con la violen-
cia en ti y en los demás y en el mundo que te rodea, por la fe
interna y la meditación interna. No hay partido ni movimien-
to que pueda acabar con la violencia.
b) Acto público de Bombay, India, 1981
Pág. 72
…”sin fe interna, sin fe en “uno mismo” hay temor, el te-
mor produce sufrimiento, el sufrimiento produce violencia, la
violencia produce destrucción. Por ello la fe en uno mismo
supera la destrucción.
Comentario: Diferenciamos nosotros aquí: la fe en “yo, fulano de
tal” para alcanzar sus objetivos a futuro en el tiempo secuencial y
en el espacio físico, de la fe interna en “uno mismo”, como impul-
EL SILENCIO 141

sos profundos y su posibilidad de contacto con “lo innombrable”


-intemporal y fuera del espacio conocido-).

Silo, Acto Público en Bombay, India 1981

23- LA FORMA PURA, Cuadernos de Escuela - N° 1


Cuadernos de Escuela - Colección H. Van Doren (H. Van Do-
ren es un seudónimo literario) Impreso en Chile
LA FORMA PURA
Entonces no había lo existente ni lo no-existente.
No había reino del aire, ni del cielo, más allá de él.
¿Qué había dentro y dónde? ¿Y qué daba amparo?
¿Había agua allí, insondable profundidad de agua?
No había entonces muerte, ni había al inmortal,
No había allí ningún signo, que dividiera los días y las noches.
Ese algo, sin aliento, respiraba por su propia naturaleza.
Aparte de eso, no había nada.
(De “El CánticodelaCreación” - Vedas X, 129)
142 Juan Jose Pescio

Habitualmente se relaciona a la forma con el modo de per-


cepción visual.
Se sabe que las percepciones no sóIo son recibidas a través
de la vista como sensaciones
(Estructuradas por la conciencia), sino que son recibidas
por los otros sentidos.
De acuerdo a esto, las formas de los objetos pueden referir-
se tanto al color y la extensión como al sonido en general, al
gusto, etc. También puede hablarse de la representación de
las formas, mediante actos de memoria o actos imaginativos.
Hay casos en que surgen formas que son representaciones
de sensaciones internas, como sucede en los sueños y en nu-
merosos ensueños.
Vistas así las cosas, formas son las estructuras de percep-
ción (o de representación) y no, por cierto, las estructuras
de los objetos.
De un mismo objeto pueden tenerse distintas formas según
los canales de sensación usados, según la perspectiva con res-
pecto a dicho objeto y según el tipo de estructuración que efec-
túe la conciencia. Una conciencia alterada, por ejemplo, altera
las formas que entrega la conciencia normal en sus percepcio-
nes y representaciones habituales. Por lo tanto, no puede des-
cuidarse la estructura de Ia conciencia al estudiar las formas.
Los diversos niveles de conciencia ponen, cada uno, su
propio ámbito formal. Cada nivel (simplificando excesiva-
mente), procede como estructura de ámbito característico
que está ligado a formas también características.
Ejemplificando:
En el nivel de sueño profundo, los actos de raciocinio y en
general, las largas secuencias lógicas están ausentes. Más bien,
EL SILENCIO 143

se encuentran allí actos de recuerdo y asociaciones exentos


de crítica. En general, las asociaciones se multiplican a gran ve-
locidad y las imágenes se funden o diferencian en secuencias
imprevisibles. La conciencia del propio “yo” está ausente y
uno mismo aparece corno visto desde “afuera” o en ocasiones
visto en “otro” o en “lo otro”.
La mecánica observada por algunas corrientes sicológicas
es, en el sueño, bien comprobable. Allí aparecen los despla-
zamientos, las dramatizaciones, las elaboraciones secunda-
rias, etc.
El tono emotivo que se asocia a las representaciones no ne-
cesariamente coincide del mismo modo que en el estado de
vigilia. Así, imágenes que en vigilia provocarían temor, en
el sueño resultan estimulantes y liberadoras o a Ia inversa:
palabras o hechos insignificantes, cobran valor simbólico y
poseen una carga emotiva desproporcionada con respecto a
la mentación diaria.
El poder hipnótico de las formas oníricas es exagerado y tal
cosa es posible por el bloqueo de los actos críticos y autocríti-
cos; de los actos de raciocinio, que son los que permiten esta-
blecer parámetros, comparaciones y extraer consecuencias en
la mentación ordinaria.
A Ia estructura de ese nivel de conciencia corresponden
formas que están ligadas a recuerdos y a sensaciones, tanto
externas como del propio cuerpo. Las sensaciones internas se
amplifican considerablemente y se asocian a representaciones
y tonos emotivos característicos.
Las formas de ese complejo “mundo” son las que emer-
gen en la vitalidad difusa, no exentas, en ocasiones, de gran
colorido, belleza y significado.
Las formas del sueño tienen real existencia sicológica, despla-
zándose muchas de ellas a niveles más conscientes, aunque per-
144 Juan Jose Pescio

diendo su poder sugestivo y su ubicación central. En ese senti-


do, no puede decirse que los sueños y sus formas sean “irreales”,
ocurriendo que su realidad no es menor que la de contenidos de
otros niveles de conciencia. Efectivamente, la “realidad” de la
percepción vigílica no es mayor que la onírica.
En todo caso, las formas que emergen de la conciencia (cual-
quiera sea su nivel de trabajo), son reales compensaciones es-
tructuradoras frente al estímulo... No decimos simplemente:
“respuestas”, al estímulo; decimos: “¡compensaciones estruc-
turadoras!” El estímulo puede ser tanto una sensación, como
una representación o un acto de raciocinio.
Hasta tanto no se tenga en claro que toda forma (no importa
el nivel de trabajo de la conciencia), es una compensación
estructuradora ante estímulos, no se descubrirá la relación
que puede existir entre una figura geométrica racionalmente
elaborada y una irracional forma simbólica u onírica.
La forma es el objeto del acto de compensación estructura-
dora.
El estímulo se convierte en forma cuando la conciencia lo es-
tructura desde su nivel de trabajo. Así, un mismo estímulo se
traduce en formas distintas según respuestas estructuradoras
de distintos niveles de conciencia.
Siguiendo esta línea de pensamiento, podernos afirmar que los
diferentes niveles de conciencia, cumplen con la función de com-
pensar estructuradamente al mundo, entendiendo en este caso
a “mundo” como la suma de sensaciones, representaciones, etc.,
que provienen (o han provenido), desde el exterior, por vía
sensorial.
Existen actos de conciencia que no son (originariamente)
completados por formas. Esa suerte de actos puros en busca
del objeto que los complete (y que haga surgir la forma corres-
pondiente), está en la base del recuerdo.
EL SILENCIO 145

Así, es fácil reconocer el característico trabajo de evocación


hasta que la conciencia “encuentra” el objeto evocado y se de-
tiene en la “búsqueda”, al ser completada por la forma corres-
pondiente.
Más ilustrativo puede resultar este otro caso de evocación:
una persona sale de un lugar, con la sensación de haber olvi-
dado algo. Los actos evocantes se dirigen a distintos ámbitos
mentales trabajando por “descarte” de las representaciones
que surgen y que se reconocen como no adecuadas. El acto
en busca de su objeto, rechaza toda forma que no corres-
ponda a su propio ámbito. En este caso, el sujeto reconoce la
sensación de “pérdida” u “olvido” por la falta de implesión
del acto con un objeto y no cesa esa difusa “angustia”, has-
ta que emerge la verdadera forma, como objeto del acto de
compensación estructuradora.
Haciendo una corta digresión, se advertirá que el núcleo de
ensueño no es una forma o imagen representada, sino precisa-
mente toda la estructura mental trabajando en compensación
estructuradora frente a la masa de estímulos, con su tono ca-
racterístico en cada ser humano.
Cuando la conciencia completa su acto de búsqueda, da con
el núcleo y éste aparece como forma, como imagen, quedando
eliminada la angustia que provoca ese formidable acicate del
núcleo de ensueño.
Pero cuando el núcleo queda formalizado, cuando el acto
se ha completado, una nueva búsqueda comienza a desarro-
llarse.
Los “arquetipos” que mencionan algunas corrientes sicológi-
cas no son sino esos núcleos de ensueño ya completados como
forma y por tanto, superados por la conciencia en marcha.
¡Curiosa paradoja!, los arquetipos dejan de actuar cuando
son formalizados como tales, mientras que antes de dar con
146 Juan Jose Pescio

ellos no son arquetipos sino imágenes o formas que no satisfa-


cen del todo; formas difusas, no completadas totalmente.
Proyectando estas ideas a un ámbito mayor, se comprende-
rá cómo la mecánica total de la conciencia busca completarse
en un objeto definitivo... allí surgen las diversas formas de la
inmortalidad, que jamás se cumplen, porque la conciencia no
puede ser completada totalmente en el transcurrir. La inmor-
talidad está fuera del tiempo, es Ia forma de la compensación
estructuradora total.
No basta entonces, con inferir ingenuamente que la búsque-
da de la inmortalidad sea una fuga de la realidad cotidiana. La
búsqueda de la inmortalidad está en la estructura dinámica de
la conciencia que en su proceso y en su historia, va completan-
do sus pasos con dioses provisorios, con angustiosos arqueti-
pos que se derrumban de edad en edad.
En numerosas leyendas se busca el “don” de Ia felicidad, se
transita por desiertos, cavernas, montañas y mares; se consul-
ta a sabios y a magos, se lucha contra fuerzas y monstruos,
para dar con ese imponderable que tiene el sabor de recuer-
do, el mismo recuerdo de un Paraíso perdido, el mismo sabor
de extrañamiento y pena, que se desliza en el corazón de los
hombres grandes, semidioses caídos de su patria oscuramente
recordada.
He ahí en proyección la estructura d el acto de en busca de
su objeto, propio del mecanismo de evocación, pero lanza-
da hacia el futuro. No es extraño encontrar entonces en mu-
chas teorías de futuro ultramundano, la idea del reucerdo,
del reencuentro con el pasado o de la línea que originándose
enunpunto, regresa a él, transitando hacia e futuro, descri-
biendo un círculo.
Volviendo a nuestro cauce y ya en un nuevo nivel de concien-
cia, vemos emerger nuevas formas. En el semi-sueño, muchas
EL SILENCIO 147

formas propias del estado anterior pueden ser racionalizadas y


pierden su poder sugestivo, salvo en el caso de algunas ilusio-
nes y alucinaciones fugaces.
En el nivel de vigilia ordinaria, las formas oníricas no des-
aparecen completamente, pero dejan de ocupar totalmente la
conciencia y emergen amortiguadas, sin ocupar la posición
central de la mentación. Los ensueños secundarios propios de
este nivel, se manifiestan con sus formas típicas, como resulta-
do de compensaciones estructuradoras frente a los estímulos
cotidianos.
En vigilia, nuevas formas denotan el cambio de nivel de tra-
bajo. Las formas mismas, se relacionan con mayor lógica. Los
símbolos pueden ser racionalizados y sintetizar largas cade-
nas de ideas. Surgen las formas abstractas de tipo matemáti-
co y estas expresiones poseen significado más o menos fijo.
Esto permite que las ciencias tengan su orden en expresión y
significado, que el lenguaje sea un sistema de signos para la
transmisión ordenada de ideas y que los gestos -en sentido
amplio- de los hombres sean factores de comunicación en-
tre ellos.
En el nivel de conciencia de Sí, los ensueños secundarios tienden
a desaparecer, ciclando en intensidad, emergiendo o evanescién-
dose de acuerdo a la intensidad del estado logrado. Las formas
características de este nivel no difieren sensiblemente del estado
anterior, salvo en lo que hace a la liberación del poder sugestivo
de los ensueños secundarios y de los estímulos ambientales en
general.
En Conciencia de Sí, va emergiendo un tono general de au-
toobservación que se caracteriza por el descubrimiento de las
formas mentales, las formas de los actos de conciencia y la ca-
pacidad para comprender mecanismos internos que tienen su
forma más o menos abstracta y que se experimentan aun cuan-
do no aparezcan como imágenes o representaciones.
148 Juan Jose Pescio

Niveles de trabajo de conciencia objetiva brotan cuando en pa-


sos reflexivos (como sucede en Meditación Trascendental) o sú-
bitamente, se experimenta que la conciencia y el mundo no están
relacionados simplemente, sino que forman una real y verdade-
ra estructura, que en realidad es objetiva porque Ia conciencia
es real y coincide con el mundo sin distorsionarlo. Las formas
de este nivel no son representables, de allí que el lenguaje sea
inadecuado para la transmisión de tales experiencias.
Algunas de esas formas, plasmadas en símbolos, constituyen
intentos de transmisión del sistema de relaciones, estructuras y
composiciones, propios del nivel de conciencia objetiva. Cuando
esas formas (traducidas al sentido visual geométrico o al auditi-
vo mediante la música o el poema) son explicadas, debe verse en
ellas simplemente un acercamiento a formas no representables y
trascenderlas de todo fetichismo, operando de tal modo que las
relaciones representadas (al principio burdas como los ejercicios
infantiles) se independicen de toda figura y de toda noción de
“utilidad” en la investigación de los fenómenos.
El trabajo con “máquinas” y la aplicación de esas formas-ar-
tificios al mundo de los fenómenos, puede resultar más o menos
eficaz si las cosas van coincidiendo y en ese sentido, el esfuerzo
por cotejar estructuradamente los fenómenos con esas formas,
da pericia y amplía el sistema de relaciones. Siempre y cuando
(es bueno repetirlo), se disipe el sentimiento fetichista que se ex-
perimenta en el manejo de símbolos y figuras y se comprenda
a esas masas de relaciones, estructuras y composiciones, como
formas “caídas”, como caricaturas de formas objetivas.
La forma pura no es representable; no obstante, se experi-
menta como el objeto del acto de compensación estructurador
de la conciencia en el mundo; se experimenta como la misma
realidad trascendente al transcurrir.
Esta forma posee los atributos del plano de la “Inmortali-
dad”, correspondiendo a la conciencia-trascendida-en-repo-
so-completo.
EL SILENCIO 149

Desde el comienzo nos hemos referido a las formas emer-


giendo en niveles diversos de conciencia y el desarrollo efec-
tuado se ha hecho desde el punto de vista sicológico. No debe
suponerse, sin embargo, que los fenómenos de conciencia y las
formas que les corresponden estén encerrados en ese ámbito.
Se exige, para una buena comprensión de todo esto, una expli-
cación estructurada de los fenómenos fisiológicos en los que
se asienta la actividad de la conciencia.
Las explicaciones más interesantes serán, sin duda, las bioe-
nergéticas. Y cuando a nivel de forma pura o tocando expe-
riencias trascendentales, la bioenergética no baste, servirá de
apoyo para entrar en los dominios de Ia energética pura.
Para concluir, diremos que partiendo de las experiencias de
la forma pura, se estructura el sistema de Morfología o Poética
Mayor y se enuncian los principios generales y leyes de todo
el sistema de pensamiento que nos permite acercarnos a la ver-
dadera Realidad.
24- Libro de la Comunidad, Silo.
(Buenos Aires, 1981. Primera edición)
Pág. 31
5to. punto de Doctrina:
“Únicamente un verdadero sentido de la vida proporciona
unidad, logra reconciliación, esto es: rompe la contradicción en
las tres vías”. (Entendiendo aquí por Sentido, no algo relacio-
nado con el futuro sino con los registros mencionados en las
Experiencias Guiadas sobre el Sentido de la Vida).
En “El Viaje” se dice:
“...Comienzo a acercarme con temor reverencial y en un acto
de plena aceptación tomo la esfera y la apoyo en mi frente. En-
tonces, en silencio total, percibo que algo nuevo comienza a vi-
150 Juan Jose Pescio

vir en mi interior. Ondulaciones sucesivas bañan mi cuerpo, al


tiempo que surge desde mi más profundo ser, una gran alegría.
Sé que la figura me dice sin palabras: “Regresa al mundo de
la vida densa con tu frente y tus manos luminosas”.
En la aclaración de la Experiencia a llevarse a cabo, dice:
“Esta práctica apunta a la producción de aquellas sensaciones
que acompañan a los grandes descubrimientos de la realidad
interior, tales los que se refieren a un sentido trascendental de
la vida”.
Destacamos la diferencia entre las 3 experiencias Guiadas de
Futuro siguientes y las 3 de Sentido que describimos a conti-
nuación:
“La acción salvadora” pretende “fijar ideas de solidaridad
para fortalecer actitudes que desarraiguen el egoísmo y el en-
cerramiento”.
Los “Ejercicio de ascenso” se refieren a la angustia de no al-
canzar un objetivo y la ansiedad de un futuro incierto que se ve
confirmada en los problemas de ascensos de la imagen.
“Las falsas esperanzas”, trata de solucionar problemas de
futuro, en el sentido de clarificar proyectos, dejando de lado
las imágenes que impiden un adecuado sentido de la realidad.
Volviendo a las Experiencias de Sentido, “El Viaje” termina
diciendo, ...”canto al corazón que del abismo oscuro renace por
la luz del Sentido”. (Comentario: Ver Sentido con mayúscula)
Y en “El festival”, aclara que: “tan singular manera de ver
las cosas, posee utilidad si presenta la posibilidad de un nuevo
mundo y un nuevo sentido aún frente a objetos cotidianos. Las
experiencias llamadas “místicas” y las sicodélicas, que tanto
atractivo ejercen sobre las nuevas generaciones, tienen la fuer-
za de la percepción no habitual de la realidad”.
EL SILENCIO 151

En “La Muerte”, apunta ...”al presentimiento de la trascen-


dencia, apoyándose en imágenes y en registros que cualquier
persona, aún escéptica en estas materias, puede experimentar”.
... “Agradezco haber conocido lo único importante: Obrar
con unidad. Agradezco haber comprendido que la vida tiene
un sentido lejano, que no se agota en el absurdo de sí misma.
Y agradezco haber ajustado mis acciones con la mirada siem-
pre puesta en esa dirección”...
Y dice después de la guía del camino interno:
“... Así me dispongo y todo se hace transparente y quedo li-
berado de toda atadura... Estoy reconciliado, estoy purificado.
Voy a la Ciudad de la Luz, esa ciudad jamás percibida por el
ojo, nunca escuchada en su canto por el oído humano...
... esa verdad que alcancé a rozar, sé que obrará tarde o
temprano, convirtiendo el sentido de mi vida”.
Comentario-Hipótesis: no es lo mismo Futuro, que Sentido.
Aunque el Futuro sea el tiempo privilegiado de la conciencia en
“vigilia” y necesitemos un proyecto de Vida argumental con imá-
genes claras a Futuro. Este proyecto inclusive puede estar orien-
tado hacia el silencio interno y hacia las experiencias de Sentido,
pero cuando estas se producen desaparece el tiempo lineal donde
encontramos los tiempos de conciencia habituales y estas experien-
cias ocurren en un espacio Sagrado, diferente que el habitual. Esto
podría ser consecuencia de la puesta en marcha de los Centros y
Niveles Superiores.
Y en la Nota 4 del mismo Libro dice:
“La Doctrina de la Comunidad explica que el verdadero sen-
tido de la vida está relacionado con la afirmación de la tras-
cendencia más allá de la muerte; que el descubrimiento de este
Sentido transforma a la vida influyendo en las tres vías del
152 Juan Jose Pescio

sufrimiento y que toda persona puede lograr o perfeccionar ese


sentido, cualquiera sea el estado y grado en que se encuentre
respecto a él”.
25- LAS MORADAS de Teresa de Jesús
(Texto Nº 2 Anexos de Cuadernos de Escuela N 6)
Así termina la introducción al “Castillo Interior o Las Mora-
das” de Teresa de Jesús, monja de Nuestra Señora del Carmen
a sus hermanas e hijas las monjas Carmelitas Descalzas. (Espa-
ña, 2 de julio de 1577).
“Díjome quien me mandó escribir, que como estas monjas de
estos monasterios de Nuestra Señora del Carmen tienen necesi-
dad de quien algunas dudas de oración las declare, y que le pa-
recía que mejor se entienden el lenguaje unas mujeres de otras,
y con el amor que me tienen les haría más al caso lo que yo les
dijese, tiene entendido por esta causa será de alguna impor-
tancia, si se acierta a decir alguna cosa; y por esto iré hablando
con ellas en lo que escribiré, porque parece desatino pensar que
puede hacer al caso a otras personas: harta merced me hará
Nuestro Señor si a alguna de ellas se aprovechare para alabar-
le algún poquito más.
Bien sabe Su Majestad que yo no pretendo otra cosa; y está
muy claro que, cuando algo se atinare a decir, entenderán no
es mío, pues no hay causa para ello, si no fuere tener tan poco
entendimiento como yo habilidad para cosas semejantes, si el
Señor, por su misericordia, no la da”.
“...considerar nuestra alma como un castillo todo de un dia-
mante o muy claro cristal, adonde hay muchos aposentos, así
como en el cielo hay muchas moradas”. (Comentario: Ver“los
Estados Internos” de la Mirada Interna).
“Pues consideremos que este castillo tiene, como he dicho,
muchas moradas, unas en lo alto, otras en bajo, otras a los
EL SILENCIO 153

lados; y en el centro y mitad de todas éstas tiene la más prin-


cipal, que es adonde pasan las cosas de mucho secreto entre
Dios y el alma”. (Comentario: Observar “...En la profundidad del
Corazón. El Árbol, que representa el tronco es tridimensional, tiene
profundidad).
“Antes que pase adelante, os quiero decir que consideréis qué
será ver este castillo tan resplandeciente y hermoso, esta perla
oriental, este árbol de vida que está plantado en las mismas
aguas vivas de la vida, que es Dios, cuando cae en un pecado
mortal”.
“Es de considerar aquí, qu la fuente y aquel sol replande-
ciente que está en el centro del alma,no pierde su resplandor
y hermosura, que siempre está dentro de ella y cosa no puede
quitar su hermosura”.
“Escribiendo esto, estoy considerando lo que pasa en mi ca-
beza del gran ruido de ella, que dije al principio, por lo que se
me hizo casi imposible poder hacer lo que me mandaban de
escribir.
No parece sino que están en ella muchos ríos caudalosos, y
por otra parte, que estas aguas se despeñan; pajarillos y sil-
bos, y no en los oídos, si no en lo superior de la cabeza donde
dicen que está lo superior del alma. Y yo estuve en esto har-
to tiempo, por paracer que el moviemto grande del espíritu
hacia arriba subía con velocidad. (Comentario: Ver la M.I., XIV
“La Guía del camino interno,...” La luz pura clarea en las cumbres
de las altas cadenas montañosas y las aguas de los mil colores
bajan entre melodías irreconocibles hacia mesetas y praderas crista-
linas...” La Guía describe las representaciones que acompañan a las
direcciones de bajada y de subida)
Plega a Dios que se me acuerde en las moradas de adelante
decir la causa de esto, que aquí no viene bien y no será mu-
cho que haya querido el Señor darme este mal de cabeza para
154 Juan Jose Pescio

entender lo mejor porque con toda esta barahúnda de ella, no


me estorba la aoración ni a lo que estoy diciendo, sino que
el alma se está muy entera en su quietud, y amor, y deseos y
claro conocimiento.
“Pues si en lo superior de la cabeza está lo superior del alma,
¿Cómo no la turba? Eso no lo se yo, más sé que es verdad de lo
que digo”.
“…Parece que queda dicho de los consuelos espirituales,
como algunas veces van envueltos con nuestras pasiones, traen
consigo unos alborotos de sollozos y aún a personas he oído que
se les aprieta el pecho, y aún vienen a movimientos exteriores, que
no se pueden ir a la mano, y es la fuerza de manera que les hace
salir sangre de narices, y cosas así penosas”. (Comentario: Relación
con La Fuerza y sus concomitancias al pasar por los Centros)
26- “El Secreto de la Flor de Oro”, de Richard Wilhelm
(Texto Nº 3 Anexos de Cuadernos de Escuela N 6)
(TA I GIN HUA DSUNG DSCHI)
Primera impresión china, en el S.XVII. Fragmento sobre el
“Curso Circular de la Luz”.
“Todas las mutaciones de la conciencia espiritual depen-
den del corazón…
“El maestro Lu Dsu dijo: “Debe cumplirse con todo el cora-
zón la resolución de no buscar resultado; el resultado viene
por sí mismo. En el primer período de liberación hay princi-
palmente dos faltas: la pereza y la distracción.
Sin embargo, eso se puede remediar: uno debe poner el cora-
zón excesivamente en la respiración.
La respiración viene del corazón. Lo que sale del corazón
es respiración. Así que se excite el corazón, nace fuerza res-
piratoria.
EL SILENCIO 155

La fuerza respiratoria es originalmete actividad metamor-


foseada del corazón.
Cuando nuestras ideas van muy rápidamente, se tornan ino-
pinadamente en fantasías, que siempre van acompañadas de
una aspiración, pues esta respiración interna y externa tiene
cohesión, como sonido y eco.
Diariamente hacemos innumerables aspiraciones y tene-
mos, de igual manera, innumerables fantasías. Y así se escu-
rre la claridad del espíritu, como se deseca la madera y muere
la ceniza.
“En consecuencia, ¿no debe uno tener ninguna idea? Uno no
puede estar sin ideas. ¿No se ha de respirar? No se puede estar
sin respiración. El medio mejor es hacer de la enfermedad una
medicina. Puesto que, ahora, corazón y respiración dependen
uno de otro, se debe a unar el curso circular de la luz con el
hacer rítmica la respiración”…, etc.
El Error en el curso circular de la Luz.
Elmaestro Lu Dsu dijo: “Vuestro trabajo se hará paulatina-
mente concentrado y maduro, pero antes del estado donde
uno se sienta como un árbol seco ante la roca hay todavía mu-
chas posibilidades de error, sobre las cuales quisiera yo llamar
la atención. Se disciernen esos estados sólo cuando se los vi-
vencia personalmente. De modo que los voy a enumerar aquí.
Mi dirección se diferencia de la dirección del yoga budista
(Dschan Dsung) por cuanto tiene paso a paso sus signos con-
firmativos. Primero quisiera yo discurrir acerca de los errores y
luego llegar a hablar de los signos confirmativos.
“Cuando uno se dispone a llevar a cabo su decisión, se debe
previamente cuidar que todo pueda tener lugar en una postura
cómoda, calma. No se ha de pretender demasiado del corazón.
Se debe cuidar que la fuerza y el corazón se correspondan uno
156 Juan Jose Pescio

a otro de manera por entero automática. Sólo entonces se llega


al estado de reposo”. Durante el estado de reposo uno debe
cuidar de las correctas circunstancias y el espacio correcto.
Uno debe sentarse en medio de asuntos nimios; según se dice:
uno no ha de tener vacuidades en la mente. Se ha de poner
de lado todos los enredos, ser enteramente soberano e
independiente. Tampoco se debe dirigir los pensamientos a
la ejecución correcta. Cuando uno se toma demasiado trabajo,
se presenta este peligro. No digo que uno no haya de tomar-
se ningún trabajo, pero la correcta conducta está en el medio
entre ser y no-ser: cuando se alcanza premeditadamente la
impremeditación, entonces, uno la ha captado. Déjese uno ir,
soberano y sin turbación, de manera independiente”.
“Además, no se debe caer en el mundo fascinante. El mundo
fascinante es donde las cinco clases de demonios oscuros
hacen de las suyas; éste es, por ejemplo, el caso cuando,
después de la fijación, tiene uno principalmente pensamientos
de madera seca y de cenizas muertas, y poco pensar de la pri-
mavera luminosa sobre la gran Tierra. De esa manera uno se
sume en el mundo del obscuro. La fuerza es allí fría, la respira-
ción difícil y se muestran cantidad de imágenes de lo frío y lo
que se extingue. Cuando uno se demora en él largo tiempo, se
entra en el dominio de las plantas y las piedras”.
“Tampoco se debe dejar extraviar por los diez mil enredos.
Esto acontece cuando, después que se ha comenzado el esta-
do de reposo, de repente se presentan sin interrupción toda
clase de ligaduras. Uno quiere perforar las y no puede, uno
las sigue y se siente como aliviado por ello. Esto quiere decir:
el señor se torna siervo. Cuando uno se demora en ello largo
tiempo, se entra en el mundo de los deseos ilusorios”.
“En el mejor caso se llega al Cielo, en el peor, a los espíri-
tus-zorras. Tal espíritu-zorra por cierto también es capaz de
manifestarse en célebres cadenas de montañas, de gozar del
EL SILENCIO 157

viento y la Luna, de flores y frutas, de tener su alegría en ár-


boles de coral y hierbas de joyas. Pero, después que se ha ma-
nifestado de este modo durante trescientos a quinientos años,
o en el mayor de los casos, después de algunos miles de años,
su recompensa está terminada y nace otra vez en el mundo del
desasosiego”.
“Todo eso son caminos erróneos. Cuando se conoce el ca-
mino erróneo entonces se puede indagar los signos confir-
mativos”…
Vivencias confirmativas durante el curso circular de la luz.
El maestro Lu Dsu dijo: “Hay muchas clases de vivencias
confirmativas. Uno no ha de contentarse con reducidas preten-
siones, sino alzarse al pensamiento de que todo ser viviente
debe ser redimido. No se debe ser de corazón ligero y negligen-
te, sino esforzarse porque la palabra sea demostrada a través de
hechos.
“Cuando durante el reposo el espíritu tiene, en ininterrum-
pida duración, la sensación de una gran alegría, como si es-
tuviera borracho o recién bañado, éste es un signo de
que el principio luminoso es armónico en el cuerpo íntegro;
ahí comienza a despuntar la Flor de Oro. Cuando luego, más
adelante, todas las aberturas están quietas y la Luna de plata
está en medio del cielo y tiene uno el sentimiento de que esta
gran Tierra es un mundo de Luz y lucidez, éste es signo de que
el cuerpo del corazón se abre a la claridad. Este es un signo de
que la Flor de Oro se abre.
“Además, se siente al cuerpo íntegro firme y fuerte, de modo
que no teme tormenta ni escarcha. Cosas que otros hombres
consideran nada regocijantes no me pueden turbar la lucidez
del espíritu-simiente cuando tropiezo con ellas. Oro amarillo
llena la casa, jade blanco forma los peldaños. Las cosas corrup-
tas y hediondas sobre la tierra, que toman contacto con un há-
158 Juan Jose Pescio

lito de la verdadera Fuerza, se tornan de inmediato vivas nue-


vamente. La sangre roja se torna leche. El frágil cuerpo carnal
es oro vano y piedra preciosa. Este es un signo de que la Flor
de Oro se cristaliza”...
“El gran mundo es como hielo, un mundo de cristal y de jo-
yas. El brillo de la Luz se cristaliza paulatinamente. Por lo tan-
to, nace una alta terraza y sobre ella aparece, con el correr de
tiempo, el Buda. Cuando el ser de oro aparece, ¿quién podría
ser aparte de Buda? Pues el Buda es el santo de oro de la gran
iluminación. Esta es una gran experiencia confirmativa”. “Hay
ahora tres experiencias confirmativas que uno puede probar.
La primera es que cuando uno ha entrado en el estado de
meditación, los dioses están en el valle. Se oye hablar a los
hombres como a una distancia de unos cientos de pasos, a cada
uno de ellos clara e individualmente. Pero las voces suenan to-
das como un eco en un valle. Se los oye siempre, uno nunca se
oye a sí mismo. Esto se llama la presencia de los dioses en el
valle”. “A ratos se puede experimentar lo siguiente: así que se
está en reposo, comienza a alzarse en llamas la Luz de los ojos,
de modo que delante de uno todo se torna enteramente lúcido,
como si se estuviera en una nube. Si se abre los ojos y uno
busca su cuerpo, no se lo encuentra más”.
Esto se llama “En el aposento vacío se hace la lucidez”.
Todo, dentro y fuera, es igualmente lúcido. Este es un signo
muy favorable.
“O cuando se sienta uno a meditar, el cuerpo carnal se torna
enteramente brillante, como seda o jade. El sentarse resulta di-
fícil, se siente uno tirado hacia arriba. Esto quiere decir: “El
espíritu retorna y presiona contra el Cielo el tiempo se pue-
de vivenciar que realmente uno flota hacia arriba”.
“Ahora ya se puede hacer esas tres experiencias. Pero no se
puede expresar todo eso. En correspondencia con los talentos
de los hombres, diferentes cosas aparecen a cada uno. Cuan-
EL SILENCIO 159

do se experimenta, ahora, las cosas justamente mencionadas,


ello es un signo de una buena disposición. Con estas cosas
es como cuando se bebe agua. Uno mismo observa si el agua
es cálida o fría. Y del mismo modo debe uno convencerse de
tales experiencias; sólo entonces son reales”.
27- Silo. “La búsqueda de sentido”, 1972.
(Conferencia de “La Religión Interior”)
Bueno, podríamos conversar ahora sobre un tema que nos
interesa. Normalmente, los días viernes, cuando compartimos
el trabajo con la Religión Interior, fuera de trabajar con las dis-
tintas herramientas que la conforman, fuera de llevar a cabo
ciertas experiencias, conversamos algo relacionado con el desa-
rrollo personal, con la consolidación de una unidad y un dios
interno.
Podríamos conversar hoy sobre la “búsqueda de sentido”.
Nosotros practicamos, en el espíritu de la Religión Interior, cier-
tas técnicas. Vamos así obteniendo, esclareciendo y edificando
un cierto tipo de experiencia, ya no esa experiencia trivial que
día a día nos sucede, sino que nos permite ir superando nues-
tros conflictos, entenderlos en su raíz, ir comprendiendo nues-
tra vida e ir haciéndola más profunda. Esta transformación
permanente de la Religión Interior, no es suficiente verla solo
a nivel instrumental, se trata de la transformación continua,
de una evolución que se evidencia en la resonancia interna de
la experiencia primordial de nuestro trabajo interno, es decir,
nuestra religión interior. Y tal resonancia surge al ir creciendo
un centro de gravedad que nos libera, que nos une y significa
paz, fuerza interna.
¿Qué relación puede tener el sentido con todo eso?
Precisemos de qué sentido estamos hablando. No se refiere esto
a los sentidos a través de los cuales percibimos el mundo que nos
rodea, ni tampoco al sentido que toma algo que se mueve, ha-
160 Juan Jose Pescio

blamos del propósito por decirlo de ese modo, que tiene todo lo
existente, del propósito y posiblemente de un plan dentro del cual
vibra y evoluciona todo lo que existe y por tanto nosotros.
Porque, claro, vemos que dentro de cada uno es posible ir
descubriendo, reconociendo y alimentando un profundo sen-
timiento de ligazón con lo divino, y que tal sentimiento tras-
cendente nos moviliza hacia la búsqueda de una nueva forma
de vida que implica la presencia de lo divino, de un centro de
gravedad, una continua alerta y vigilancia sobre nuestra con-
ciencia y el mundo que nos rodea.
Esta movilización requiere la ampliación de nuestra concien-
cia, un tomar conciencia día a día de la presencia de lo divino,
de nuestro acercamiento a lo trascendental.
Pues bien, entonces este mecanismo de búsqueda también
nos mueve hacia el sentido.
El sentido de todo lo existente está vinculado a justificación
efectiva y conciente de nuestra propia existencia... Sin embar-
go, surge allí una pregunta, ¿qué relación puede tener el senti-
do de todo lo existente con la humilde justificación de nuestra
vida, como pequeños seres humanos dentro de todo un inmen-
so universo, en armónica y continua evolución?
Darle un idéntico contenido al sentido, por un lado toda la
magnitud infinita de soles, galaxias, planetas, energías, luz,
materia, vida, formas, dimensiones, átomos, mecanismos cós-
micos, etc.., etc. y a la vida modesta y limitada de un ser huma-
no, parece decir que un grano de arena es tan importante como
una montaña. Depende. Efectivamente es importante esto para
el gramo de arena, para la montaña tal vez se trate de otra cosa,
pero no somos montaña, al menos por el momento. En fin, no
se trata de importancias ni prioridades. Si yo voy nutriendo
aquí y ahora una necesidad de tener una experiencia del sen-
tido, no voy a venir con esquemas dualistas u oscurantistas, ni
EL SILENCIO 161

verticalidades ni abismos insondables. Voy a trabajar con cui-


dado, atención y esmero en construir la experiencia que necesi-
to, aquello que me interesa. Es decir, yo justifico mi búsqueda
del sentido con esa misma búsqueda. A ver si se aclara.
Se dice por allí que existiría algo así como un “microcos-
mos”, un cosmos chiquito relativo al hombre, y un “macro-
cosmos”, un cosmos grande que contendría todo lo relativo
a lo existente, toda esa finitud de elementos dentro de una
estructura simple y compleja a la vez. Pero si observamos am-
bas cosas, vamos a notar que estructuralmente, en la forma en
que “son”, son similares, tienen similares mecanismos, simi-
lares composiciones, similares procesos, siendo lo terreno y
lo humano idéntico a lo eterno y divino, siendo ambas cosas
partes de una misma realidad, partes de un mismo proceso
evolutivo, partes de una misma existencia divina. Entonces,
cuidado con hacer separaciones que hacen los curitas que
mientras mandan a los coños a civilizar las indias occidenta-
les, piden perdón por sus actos tan poco esclarecidos.
En este ahora y este aquí, ya no vale tal separación. Hoy el
hombre crea a Dios dentro de sí al construir un espíritu que es
posible que trascienda a otras formas de vida y al reconocer la
presencia del proceso divino en todo lo existente.
¿Cómo se produce tal reconocimiento, tal toma de concien-
cia? Eso es experiencia de cada uno, según su necesidad, según
como está y qué tiene peso en su interior. Pero en esta posibili-
dad evolutiva y trascendental que nos abre la Religión Interior,
cada uno puede saltar hacia tal comprensión, hacia tal sentido.
Entonces, que la búsqueda del sentido es inherente al ser hu-
mano y que hoy, en este momento, las técnicas y la experiencia
de la Religión Interior le permiten realizar con eficacia tal bús-
queda y tal trabajo interno.
Simpático, ¿no?
162 Juan Jose Pescio

Tú mencionabas algo referente a la posibilidad de un


plan o al menos de la presencia de una inteligencia crea-
tiva que se manifiesta en el universo, en la naturaleza,
en el hombre.
Cuesta mantenerse conciente de tal armonía, de tal proceso
evolutivo lleno de belleza y ritmo, cuesta entender de pronto
que lo que nos rodea, desde los mecanismos de nuestra propia
conciencia hasta como se segrega, circula y recrea la vida en
nuestro cuerpo.
Pero eso está allí presente, tras esa ventana, aquí mismo. Por
ejemplo, tenemos un jardín y una abeja poliniza las flores mas-
culinas llevando ese polen hasta las flores femeninas y factores
como el viento van haciendo penetrar azar y unas selecciones
que pocas veces, en breves chispazos, atisbamos... Y así el ciclo
prosigue. Por ejemplo, tenemos un silo. En este silo se guardan
diversas capas de tierra, tierra fértil y que contiene lo necesario
para que en ella, si las condiciones se dan, posibilitariamente,
surjan nuevas formas de vida.
Perfecto. En ese silo que es como una placenta que procesa mi-
les de organismos se dan condiciones iguales para todo lo que
allí vive y luego al ser distribuido el contenido en distintos luga-
res y tiempos, evolucionará de acuerdo a lo que puede expresar
creativamente ese contenido. Y parece que en todo esto hay un
sentido, hay un significado y un propósito que muchas veces
escapa a nuestra visión, nuestra violencia y nuestro sin-sentido
cotidiano, pero que de pronto sentirme a vibrar dentro y vamos
fortaleciendo y comprendiéndolo concientemente. Y eso nos
transforma...
Cuando llega la época de celo los ciervos pelean entre sí.
No podemos saber si hay violencia o no, pero dejemos de
lado estas especulaciones que no vienen al caso. Pelean y así
el que está en mejores condiciones puede continuar las posi-
bilidades de vida de su especie. Pelean uno que es fuerte y
EL SILENCIO 163

sano con otro que es cojo o carece de un ojo. Por un azar el


que está impedido desmorona al otro por un barranco, así las
generaciones siguientes no tendrán las mismas posibilidades
y habrá deficiencias y todo esto repercute en distintos saltos
cualitativos que a veces se fijan o avanzan o retroceden y esto
se da simultáneamente y no podemos ignorarlo. En todo eso
hay un propósito. Ese “para qué” que a veces evidencia un
real crecimiento nos acercan y movilizan hacia el sentido. Tal
vez el otro ciervo hubiese continuado el ciclo, entonces la es-
pecie crecería en las siguientes generaciones múltiples posi-
bilidades.
En una piedra que en determinado medio se aglutina con
otras, formando toda una montaña o es molida por el mar
hasta convertirse en arena, en la rama de un árbol, en un
castor y su vivienda, en cualquier ser humano hay todo un
sentido. Si estamos dotados de una conciencia y perspectivas
suficientes para evolucionar, vale la pena realizar el intento,
vale la pena comprender, vale la pena sentirse libre y sin con-
tradicciones, vale la pena estar en resonancia viva con todo
el universo. Entonces la búsqueda del sentido no está reser-
vada para momentos “especiales”, sino que está dentro de la
vida cotidiana como una tarea permanente, una tarea llena de
múltiples tareas diminutas a las que puedes ir dando un nue-
vo significado porque va cambiando y ampliándose tu óptica
ante las cosas.
La experiencia de la Religión Interior no está sólo contenida
en los días viernes donde nos reunimos para compartir simi-
lares experiencias. La Religión Interior al ser una religión del
hombre, lo re-liga con todo instante según el sujeto la aplique y
experimente o la guarde para los viernes.
Entonces, al ser permanente la actitud de trabajo con la Reli-
gión Interior, al ser de modelar el espíritu, de esculpir alegría
no sólo en la cara sino también por dentro, al ir fortaleciendo
la actitud bondadosa y conciente para con nosotros mismos y
164 Juan Jose Pescio

para con los demás, hay crecimiento, hay una toma de contacto
con un sentido en la existencia. Y así el sentido de todo lo exis-
tente se nos va revelando por el propio esfuerzo, por la propia
dedicación y pulcritud.
Pero claro, hace setecientos años, al plantear esto mismo, o no
se podía o no era posible. El hombre en ese entonces era un bi-
cho que debía vivir en constante arrepentimiento y sufrimiento
y no le daba el cuero para tal comprensión o simplemente por
plantear o plantearse tal cosa... directo a la hoguera.
Veamos este asunto de la revelación del sentido, no en la fre-
cuencia de las religiones externas sino dentro de nuestra activi-
dad.
Tal revelación ya no surge porque bajan no se qué arcángeles
con sus alas súper desarrolladas, sino que puede ir surgiendo
al tomar el desayuno o al escuchar una clase de matemáticas, o
al bajar de un micro, en todo el seno de la vida cotidiana. Pero
no por andar detrás de tal revelación vamos a trapicarnos con
el desayuno o a fugarnos de la clase o a caernos dentro del
micro. Son sólo ejemplos y sí se insiste, todo depende de la
experiencia, esa es la que contiene nuestro avance. Los ejem-
plos son sólo representaciones muy limitadas. Como opere esta
apertura hacia lo trascendental en uno es otra cosa, es cosa de
cada uno.
Se trata de ir experimentado y construyendo el sentido en
el silencio de nuestra búsqueda alegre, humilde y cuidado-
sa. Porque uno no debe depender de los demás, ni necesi-
tarlos desesperadamente. Se trata de que uno se necesite a
sí mismo.
Silo, 1978. Apuntes de Psicología – Psicología III – Pág. 304
… En esta internalización irrumpe aquello que siempre
está escondido, cubierto por el “ruido” de la conciencia. Es
en ”lo profundo” donde se encuentran las experiencias de
EL SILENCIO 165

los espacios y los tiempos sagrados. En otras palabras, en “lo


profundo” se encuentra la raíz de toda mística y de todo sen-
timiento religioso.
Buenos Aires Febrero – Marzo de 2003 y Revisado en
Noviembre de 2018.
166 Juan Jose Pescio
EL SILENCIO 167

Investigación sobre el Contacto.


Segundo Capítulo. Parte Práctica.
Esta Investigación consta de tres Capítulos. El primero, más
teórico, consiste en una recopilación de textos, el segundo con-
tiene una Meditación Guiada para ejercitarse y el tercero está
dedicado al intercambio sobre la experiencia realizada.
La intención de recopilar esos textos de los libros religio-
sos o psicológicos que se encuentran en el Capítulo I (Parte
Teórica), ha sido el poner de relieve los procedimientos e
indicadores relacionados con el Contacto con lo “Sagrado”
buscando los comunes denominadores. Esos aspectos comu-
nes hallados, nos han impulsado a agruparlos por similitud
y a ordenarlos en una progresión del acto de soltar, hasta
llegar a una experiencia de gran libertad interna. A par-
tir de allí, se fue construyendo la Meditación Guiada que se
propone como técnica de trabajo interno, en este Segundo
Capítulo o Parte Práctica. Hay un Tercer Capítulo llamado
“Experiencias con la Meditación del Silencio”, que contiene
la narración de registros y reflexiones de los participantes en
Retiros sobre el tema. Los Capítulos I y 3, van en archivos
separados de este.
Objetivo de esta investigación:
A mediano plazo, lograr el Contacto con lo Sagrado de modo
permanente.
Como desaprender la actitud posesiva:
Orientar la atención dirigida sobre la “intención”, soltan-
do el deseo de cualquier resultado, inclusive el deseo de
entender.
(Comentario: Teniendo en cuenta que: “si persigues un fin te enca-
denas...” , “si persigues el placer te encadenas...”)
168 Juan Jose Pescio

Orientar la atención dirigida hacia la interioridad del cora-


zón, hasta que “el observador” se sienta en esa zona de calma,
en un lugar gratamente familiar.
Encuadre de las Prácticas 1
Mística: Una particular experiencia interior de lo divino o de lo
absoluto y al mismo tiempo, la ciencia que lo investiga.
(“Enciclopedia Filosófica”)
La diferencia entre la Meditación del Silencio y otras técni-
cas de trabajo interno, es que la finalidad de la primera, no es
trabajar contenidos síquicos particulares sino modificar la ten-
dencia posesiva habitual en la que estamos inmersos, y propo-
ne experimentar una nueva dirección para la propia mente,
entendida como un nuevo funcionamiento.
Y esta nueva dirección, que no es hacia una imagen del Fu-
turo sino hacia un estado de la mente donde no hay tiempo ni
espacio, es una alternativa frente a la omnipresente dirección
posesiva de la mente, origen de la frustración, el miedo a per-
der o a no alcanzar y por lo tanto, de la violencia interna y
externa, en definitiva, origen del sufrimiento del mundo que la
violencia genera en todas sus formas.
Esta forma propuesta de “oración de quietud”, es una expe-
riencia y un entrenamiento en el nuevo funcionamiento.
Decimos “nuevo funcionamiento” en lugar de nueva direc-
ción, porque esta remite a un tiempo futuro en el que se va a lo-
grar algo y en cambio, en el nuevo funcionamiento, se reconoce
la ilusión del tiempo futuro, porque se registran las imágenes
como fenómenos mentales siempre actuales.
Este nuevo funcionamiento, no refuerza la dirección posesi-
va hacia ser más, tener más, saber más o lograr más estados
placenteros. Esta dirección posesiva, es el “paradigma no cues-
tionado” que desde el interior de cada individuo, sostiene a la
EL SILENCIO 169

Cultura Individualista y Acumulativa en que vivimos. Esta


Cultura de la Posesión en la que estamos inmersos, se expre-
sa en el Sistema Económico y Político Violento. Este Sistema
se ha globalizado por las intenciones posesivas de una minoría
con poder y se ha extendido hoy a la humanidad.
El mayor problema, no son los sujetos particulares que em-
pujan desde el poder este proceso destructivo, sino el paradig-
ma equivocado sobre el camino adecuado hacia la felicidad,
que todos hemos incorporado sin advertirlo. Este paradigma
de cómo alcanzar la felicidad, propone la acumulación de bie-
nes tangibles e intangibles en uno mismo, (el crecimiento de
“lo mío”) como el único modo de lograrla.
Y cualquiera que tuviera el poder suficiente y la mente orien-
tada por ese paradigma, haría exactamente lo mismo.
Esa es la concepción nefasta de cómo alcanzar la felicidad
afirmada por el Sistema. Se justifica el comportamiento huma-
no individualista, a partir de la “motivación de la ganancia” en
todos los actos. (Homo económicus).
La salida de ese encierro mental, de esa contracción muscular
propia de la actitud posesiva, se logra por convertir gradual-
mente el proyecto de vida centrado en uno mismo, en un pro-
yecto que incluya la felicidad de los demás, de todos los demás.
Esta es una nueva dirección para la mente, es un nuevo camino
para lograr lo que hace “verdaderamente feliz y libre al ser hu-
mano”. Esta dirección solidaria, basada en el dar desinteresa-
do, achica el yo, amplía nuestra mente y pone al corazón en
disposición silenciosa para abrirse a Lo Sagrado.
Esta Meditación Guiada que vamos a trabajar aquí, comienza
por soltar esas intenciones posesivas, acumulativas y va hacia
la quietud y el descanso en el corazón, en un continuo presente.
Este tipo de Prácticas, van orientando la intención hacia “la patria
obscuramente recordada”, como algo no perceptual, ni representable.
170 Juan Jose Pescio

Como resultado de este tipo de experiencias, el avanzar hacia


la liberación de la actitud posesiva, se transforma en la “meta
tarea” que uno va a realizar durante la ejecución de cualquiera
de las tareas cotidianas y aunque no se lo plantee explícita-
mente, actuará esta intención desde la copresencia. Funciona
como la dirección en un viaje. Es algo que no nos planteamos
continuamente, pero que nos reencausa en el camino, cada vez
que se produce un desvío.
Sin duda que los proyectos individualistas acumulativos
que tenemos incorporados seguirán operando en nuestra
mente. Son actos lanzados que buscan su objeto, y por lo tan-
to, presionan desde nuestra memoria para completarse con
las imágenes que hemos anticipado en su momento. Sin em-
bargo, estos viejos proyectos de sexo, dinero, poder y presti-
gio que habíamos aceptado como caminos hacia la felicidad
sin cuestionarlos, se van debilitando a partir de experimen-
tar aquella “quietud interna”. Estas nuevas experiencias, van
permitiéndonos reconocer en un diálogo íntimo con nosotros
mismos, que todos los Proyectos posesivos, cualquiera sea su
objetivo, son la causa de nuestro sufrimiento y nuestra violen-
cia interna. Es muy diferente considerar que el sufrimiento se
debe a no haber conseguido concretar los ensueños posesi-
vos, a comprender que la causa del sufrimiento es el hecho
mismo de creer en nuestros ensueños posesivos.
Las “prácticas del soltar”, nos dejan una memoria vaga y ma-
ravillosa de ese nuevo funcionamiento de la mente, más atrac-
tivo inclusive, que los estados placenteros provisorios que ge-
neran los ensueños. Frente a la “Rueda del Placer” del “Carro
del Deseo”, hay otro acto interno por el que podemos optar,
el de la quietud y el vacío de deseos. Si quiero soltar los fraca-
sos y los temores por ilusorios, debo aceptar que la sustancia
de que están hechas esas “ilusorias realidades internas”, es la
misma con las que están hechas las esperanzas en el éxito y en
el placer.
EL SILENCIO 171

Hay una diferencia fundamental entonces, entre Proyecto de


Vida Posesivo (en el que predomina el cálculo). Proyecto de
Vida Solidario (Predomina el sentimiento) y Sentido (predo-
mina la conciencia de la ilusión y el deseo de liberarse de ella).
En esos momentos de íntima y lúcida quietud interna, se abre
la mente a un estado que podríamos considerar como la condi-
ción que habilita al verdadero Sentido.
Todo Proyecto está en un tiempo secuencial, lineal y en un
espacio físico y psicológico que tiene como centro la imagen
de nosotros mismos.
El Nivel de Conciencia en el que ocurre, es la Vigilia. En el
proyecto posesivo, predomina en nuestro mundo interno la
imagen agrandada de un Ego temeroso y violento que busca
exclusivamente seguridad y ganancia para sí.
Un primer paso muy importante hacia la no violencia como
forma de relación con nosotros mismos, es convertir nuestra
dirección de vida en un Proyecto Solidario, con un yo más pro-
porcionado, que busca ayudar a los demás por medio de la ac-
ción desinteresada.
El Sentido, a diferencia de un “proyecto”, es algo que no se
puede imaginar en el Futuro, porque no se puede representar
como una meta a lograr. Es la consecuencia de un Funciona-
miento No Habitual de la Conciencia, en el que se suspenden
la representación del tiempo lineal (no hay antes, ahora y des-
pués) y hay un cambio en la localización espacial (ya no está la
imagen de uno mismo para medir distancias, por lo tanto no
se registran las categorías lejos-cerca, delante o detrás, arriba
abajo).
A este estado le llamamos “Lo Sagrado”.
Sin duda que no se trata de un estado único y uniforme, sino
que el término Sagrado, podría incluir una gama amplia de Es-
tados con diferentes cualidades. En este caso vamos a hablar de
172 Juan Jose Pescio

cómo superar el “techo” del funcionamiento “habitual violento y


sufriente” y alcanzar el “comienzo” del nivel del funcionamiento
“Sagrado”.
(Comentario: Probablemente, este funcionamiento “No Habitual”,
es el resultado de la puesta en marcha de los “Centros Superiores” y
de los “Niveles de Conciencia Superiores”).
Vamos a explorar las condiciones básicas que generan un
funcionamiento y el otro e intentar producir el que deseamos.
(Comentario: La propuesta de “despertar y salir fuera del mundo
del sueño” de la Ceremonia de Orden, presupone otro mundo al cual
podemos entrar).
Pasos del proceso:
1) El “Argumento de Vida Individualista”, deberá convertir-
se en un Argumento de Vida que también termine en beneficio
de otros, no como humanitarismo corto, sino como la construc-
ción de una sociedad solidaria y no violenta, instituciones par-
ticipativas e individuos coherentes que logren el Contacto con
Lo Sagrado.
2) Este “Argumento” además, deberá evolucionar por “los
cinco Estados del Sentido”, desde la Creencia en la Muerte,
pasando por la duda, la Fe en la trascendencia y avanzando
hasta llegar a la Certeza de Experiencia en la Trascendencia.
Esto sería posible a partir de las experiencias de Sentido y de la
influencia de un entorno cultural que refuerce esa nueva creen-
cia, tal como ocurre al formar parte del Movimiento Humanis-
ta o del Mensaje de Silo.
Afirmamos que cumplir con estos requisitos, disminuye la
violencia interna y el sufrimiento.
Las causas de la violencia interna cotidiana.
Exploraremos la situación que nos aqueja cuando salimos
de los estados de Contacto con Lo Sagrado y se produce la
EL SILENCIO 173

reinserción de nuestra conciencia en el escenario de nuestro


paisaje posesivo habitual.
Esos aspectos negativos del paisaje interno, son las que deter-
minan la duración efímera de estos estados positivos.
Este paisaje está constituido por un argumento individua-
lista acumulativo que además, termina con la muerte. Obser-
vamos que a los pocos minutos que salimos de los registros
de paz y alegría profunda que generó ese “Contacto con lo Sa-
grado”, volveremos a los climas opresivos y al sinsentido. Sin
embargo, y aquí está el punto central, consideramos buena
nuestra manera de pensar habitual. Nos representamos algo
en el tiempo futuro o recordamos algo del pasado y creemos
en que estamos “viendo” el futuro o el pasado sin caer en
cuenta que son imágenes presentes, actuales en nuestra men-
te. Continuamos ingenuamente con nuestros cálculos hacia
la felicidad, revisando mentalmente la imagen de las metas
que queremos alcanzar. Como consecuencia de esas imáge-
nes de lo deseado, experimentamos la rueda del placer en
movimiento y no comprendemos como está unida a la rue-
da del sufrimiento (violencia interna) No advertimos que el
deseo posesivo de eso que anhelamos es el que desencadena
el temor a no alcanzarlo, a perderlo si es que lo logramos, a
que otros nos lo arrebaten, el resentimiento contra los obstá-
culos para conseguirlo, la soledad que construimos por es-
tar calculando nuestra exclusiva pérdida o ganancia posible,
etc. Esos sentimientos de celos, enojo, temor, humillación los
consideramos negativos porque nos duelen y quisiéramos no
tenerlos, pero no los vinculamos con la actitud posesiva que
tenemos con respecto al objeto mental en cuestión.
Luego de una experiencia de Contacto con lo Sagrado, deci-
mos que hemos vuelto a la “normalidad” de nuestro funcio-
namiento habitual y ¡o sorpresa!, comienza nuevamente el
sufrimiento. La experiencia extraordinaria que tuvimos no ha
cambiado nuestra vida en forma definitiva.
174 Juan Jose Pescio

Hemos vuelto “al mundo de la vida densa” y nos explicamos


a este malestar como consecuencia de las condiciones externas
objetivas o de nuestra falta de atención para poder mantener el
registro obtenido.
Comprender el origen de la violencia interna y desnaturalizarla.
Es necesario desnaturalizar la violencia interna a la que estamos
habituados y sobre todo reconocer la raíz posesiva de donde surge.
La positivización de nuestro paisaje interno requiere de trabajar
en las tres vías. Esto lo intentamos comúnmente, tratando de eli-
minar las tensiones, los resentimientos, los temores y la desorien-
tación como contenidos mentales específicos. Sin embargo, estos
cambios parciales, puntuales, no llegan a modificar la condición
sufriente global en la que estamos. Es que no se ha modificado el
argumento posesivo global de nuestra vida, se sigue teniendo fe
en la muerte y nuestra atención sigue encandilada por los ensue-
ños positivos y negativos y los estímulos del mundo externo.
Propuesta:
1) Desarrollar proyectos solidarios, es decir, construir condi-
ciones sociales y sicológicas que eliminen las causas del sufri-
miento en uno mismo y en los demás y de ese modo, crear las
condiciones del funcionamiento Sagrado de la Mente. (Llama-
mos Proyecto Solidario a un proyecto humanista constructivo,
no solamente humanitario, es decir, un proyecto que modifi-
que las causas del sufrimiento en el mundo, no que sólo alivie
el sufrimiento en algunas personas. Aunque esto ya signifique
un avance respecto al encierro individualista)
2) Intentar experiencias de lo Sagrado para avanzar por los
estados del Sentido.
3) Desnaturalizar la violencia interna cotidiana y comprender
como se genera (ver como llenamos nuestro Carro del Deseo
con nuestra dirección posesiva de vida).
EL SILENCIO 175

Las Prácticas:
Están presentadas como:
a) Una Meditación Guiada, donde se realizan de corrido una
secuencia de operaciones para lograr el Contacto y para com-
prender lo que genera violencia y sufrimiento en uno mismo
en la vida cotidiana.
b) Un Retiro, en donde se reflexiona e intercambia sobre el
Encuadre Teórico y se practica la Meditación Guiada, potencia-
da por el sentimiento de Comunidad.
Aclaración: Este tipo de práctica que denominamos Medita-
ción Guiada, trata de orientar la atención hacia Actos Internos
tales como la “intención de poseer objetos mentales y el ape-
go a ellos” o la “intención de soltarlos”. Trabaja en Conciencia
de Sí poniendo en marcha mecanismos de Reversibilidad, tal
como la Atención Dirigida. Su objetivo es lograr El Silencio y
luego, El Vacío de la mente y el aquietamiento del corazón.
Sería la condición para lograr un funcionamiento psíquico
que permita conectar con “Lo Sagrado”.
La diferencia entre la Meditación Guiada y las Experiencias
Guiadas, es que estas últimas trabajan en Semi-sueño Activo y
tratan de orientar las imágenes en lugar de los actos mentales.
Sin embargo, es conveniente destacar que en las Experiencias
Guiadas de Sentido como por ejemplo El Viaje, las operaciones de
Contacto con Lo Sagrado, se producen por el camino de las imá-
genes. También el trabajo con la Fuerza, se realiza en semi-sueño.
La Meditación propuesta, aparte de producir el Silencio In-
terno, facilita la comprensión vivencial de lo que origina el rui-
do. A partir de atender a los actos de soltar, llevar la atención al
corazón, aprender a diferenciar fenómenos internos tales como
la imagen, las ideas, la sensación, el observador, la atención,
176 Juan Jose Pescio

la intención, los actos de búsqueda, las tensiones profundas,


los deseos, la quietud, estamos en mejores condiciones para
comprender lo que ocasiona “el ruido” porque aprendemos a
registrar el mundo interno en forma directa. A esta forma de
conocimiento que no es explicativa o discursiva sino de per-
cepción directa, le llamamos Registro de los fenómenos inter-
nos, o “estudio de los fenómenos tal como se presentan”.
1) Preparación: Ámbito físico silencioso, alejado de las influencias
del medio. Disposición a la intimidad consigo mismo.
2) Relax
3) Experiencia de Fuerza.
4) Ejercicio de Contacto:
Etapas
a) Silencio interno.
b) Contemplación.
c) Apertura a lo Sagrado.
Meditación Guiada
Desarrollo
Objetivos:
Que los participantes:
- Vivencien “Experiencias de Sentido”.
- Reorganicen su Proyecto de Vida, priorizando este tipo de
experiencias.
- Incorporen el hábito cotidiano de irse liberando de la acti-
tud posesiva, atendiendo a sus intenciones posesivas y sol-
tando.
- Se planteen al menos como hipótesis, que si esta nueva acti-
tud no posesiva fuera permanente, no habría ruido ni violen-
cia interna que obstaculizara del Contacto Permanente con
Lo Sagrado.
EL SILENCIO 177

Condiciones: Lugar silencioso. Sentados. Espalda recta. Ojos


cerrados. Luz tenue. Disposición interna a soltar contenidos.
Comienza la meditación en un estado de división atencional
distenso.
El tono de la lectura convendría que apuntara a lograr un
estado que permita “caer en cuenta” de los fenómenos internos
señalados, con serena lucidez. No es adecuado el estado pro-
pio de los trabajos en semi-sueño activo, caracterizado por un
“abandonarse” a la cenestesia y a la imaginación libre.
No se trata de un trabajo con representaciones.
Más bien orienta la atención hacia actos y mecanismos men-
tales, diferenciando fenómenos internos y procurando el vacío
de contenidos para la conciencia.
Introducción a la Meditación Guiada
Esta secuencia de acciones internas implica sucesivos grados
de “desprendimiento”.
El Silencio como Primer Paso, es la preparación para poder
alcanzar el estado de Contemplación.
Este, a su vez, es la condición para que se dé el Contacto.
Silencio:
Se comienza por “reconocer en el tiempo presente”, los estí-
mulos que llegan a la conciencia, a través de la percepción, de
la memoria y de la imaginación. Se continúa con “el que ob-
serva”, reconociéndolo y profundizando en el propio cuerpo y
cabeza el lugar desde donde opera.
Se van soltando los intereses habituales y “centrando la in-
tención” en la búsqueda de “lo que siempre se ha estado bus-
cando”. Esto implicaría una fuerte carga emotiva.
178 Juan Jose Pescio

Contemplación:
Vamos soltando los deseos y ni siquiera nos interesa enten-
der. Reconocemos en este paso a la propia imagen como algo
innecesario para alcanzar lo buscado. Queda en el corazón el
solo impulso de tomar contacto con “aquello”. En ese momen-
to estamos en condiciones de Abrirnos a Lo Sagrado.
Apertura:
En medio de una gran quietud interna, el objeto de la atención
es el Sentimiento que busca lo Sagrado. Es una atención abierta
a esa Tendencia profunda, a ese impulso que busca algo que
no es representable ni perceptible, a un “algo” totalizador que
no está en el tiempo secuencial ni en el espacio habitual. Desde
una quietud y vacío extremos, se trata de abrirse sin reservas a
esa “forma vacía”, como si fuera de la misma sustancia que ese
impulso que la busca.
Meditación Guiada “El Silencio”
Comienza con Relax Externo, Interno y Mental.
Condiciones: Con un lector o la grabación del texto.
Más o menos tres o cuatro segundos de pausa, en los puntos
suspensivos. Ajustar estos tiempos según convenga, a medida
que se repite la experiencia.
Buscar en Youtube:
Meditación Guida El Silencio – Juan José Pescio
Link del Audio de la Meditación Guida: El Silencio
https://www.youtube.com/watch?v=rztKGpFC6KM&in-
dex=3&list=UUnpNwUJiM5XVkyctcXV6Ojw&t=3s
“Vamos a tratar de experimentar como presentes todos los
estímulos externos e internos que nos llegan... los sonidos...
las sensaciones corporales... observamos los recuerdos y lo
EL SILENCIO 179

que imaginamos a futuro en tanto imágenes y pensamientos


presentes... observamos eso que imaginamos a futuro o recor-
damos del pasado, como imágenes que se están produciendo
ahora, en este instante... Vamos atendiendo a la sensación cor-
poral, vamos manteniendo la sensación del cuerpo... al mismo
tiempo que observamos las imágenes, los pensamientos...
Vamos atendiendo a las sensaciones del cuerpo, a la posición
del cuerpo en el espacio... y sin perder la sensación de nues-
tro cuerpo... vamos reconociendo como actual, a aquello que
imaginamos que va a ocurrir... reconocemos a los recuerdos
de eso que ya ocurrió hace un momento... como algo que esta-
mos registrando en este instante... vamos reconociendo a esas
imágenes visuales, auditivas... como ocurriendo en este tiempo
Presente... sin perder la sensación de nuestro cuerpo...
Ahora vamos diferenciando las sensaciones... de los pensa-
mientos... de las imágenes... vamos observando sus diferen-
cias... entre las sensaciones, los pensamientos... las imágenes ...
ahora registramos a todos ellos simultáneamente... en un mis-
mo presente... no hacemos diferencia entre lo que llega de afue-
ra y lo que viene de adentro... continuamos con el registro de
la sensación de nuestro cuerpo... de la posición en el espacio...
reconocemos los estímulos que nos llegan en este presente... en
una misma totalidad... homogénea...
Sin perder la sensación de nuestro cuerpo, tratamos de re-
conocer a “algo que registra”... como diferente de “lo regis-
trado”... tratamos de diferenciar “eso que observa”... de todo
“lo observado”... vamos a distinguir a “eso que trata de enten-
der”... respecto de “lo entendido”... a “eso que trata de aten-
der”... de “lo atendido”.
Ahora atendemos a todos esos estímulos que nos llegan y no
respondemos a ninguno de ellos... no lo juzgamos... ni lo com-
paramos... ni lo criticamos… estamos alerta ante lo que regis-
tramos... no hacemos nada con ello... no juzgamos... no compa-
ramos... no criticamos... los dejamos pasar... los dejamos ir...
180 Juan Jose Pescio

Continuamos con el registro de nuestro cuerpo y vamos bus-


cando un estado como de “no querer nada”.... Vamos soltando
todo ... como si quisiéramos soltar todo deseo... vamos dejan-
do de tener interés... como de dejar de tener interés en algo...
atentos pero como si no quisiéramos nada... como si no quisié-
ramos absolutamente nada...
En esta calma, ahora, vamos a ir hacia adentro del cuerpo...
vamos a ubicarnos más adentro... más hacia el interior del pe-
cho... del tronco... como si nos deslizáramos hacia adentro de
la cara...
Vamos a un lugar más interno... vamos llevando nuestro lu-
gar de observación como al fondo del corazón... mientras man-
tenemos la sensación de nuestro cuerpo en el espacio.
Ahora estamos sintiendo la superficie del pecho... vamos co-
rriendo esa sensación hacia adentro... continuamos llevando
la sensación hacia adentro... más hacia adentro... hasta llegar
a una zona más profunda, más interna... un lugar más interno
todavía... un lugar donde no queremos nada ...
Ahora vamos a sentir cómo entra la respiración por la nariz...
atendemos a esa parte de la cara que está entre el labio supe-
rior y la base de la nariz... atendemos a esa parte… mientras
la respiración se hace más suave... nosotros atendemos a esa
parte entre el labio superior y la entrada del aire por la nariz...
ahora vamos acompañando nosotros mismos al aire que en-
tra... bajamos junto con el aire hasta los pulmones... bajamos
por la garganta... los pulmones... hasta rodear el corazón... va-
mos entrando a la parte posterior del corazón... vamos hacia
el fondo del corazón...
Volvemos al aire que entra por la nariz... vamos bajando por
la garganta... vamos nosotros junto con la respiración bajando
hasta el fondo del pecho... acompañando con todo nuestro ser
al aire que inspiramos... hasta el fondo del corazón... entramos
junto con la inspiración... nos acercamos a ese lugar muy in-
EL SILENCIO 181

terno... volvemos a inhalar... volvemos a repetir el recorrido...


ahora tratamos de permanecer más tiempo dentro de ese lugar
muy profundo... repetimos el recorrido... ahora permanece-
mos más tiempo en esa profundidad... permanecemos en una
gran intimidad... nos quedamos en una profunda intimidad ...
No aspiramos a nada... no buscamos entender...
Ahora vamos a recogernos aún más en el fondo del corazón...
vamos a llevar allí todos nuestros intereses... todos aquellos de-
seos que nos están rondando y distrayendo... vamos a reco-
gerlos y trasladarlos a nuestro interior... a ese lugar profundo
hasta que desaparezcan... centrándonos... aquietándonos...
Observamos la imagen del lugar donde estamos haciendo
este trabajo... este recuerdo visual, esta ilusión... la recogemos,
la llevamos al corazón como a todo recuerdo... volvemos a in-
tentarlo hasta que vaya desapareciendo... llevamos también la
imagen de nuestro cuerpo... el recuerdo de la forma de nuestro
cuerpo... de nuestra vestimenta... lo llevamos al corazón... has-
ta que desaparezca... sin temor... sin preocuparnos por nada...
mantenemos la sensación del cuerpo en el espacio...
Estamos recogiendo el recuerdo de nuestra forma física... la
imagen de nuestra forma externa... la llevamos al corazón... re-
cogemos ahora también la sensación de nuestra posición en el
espacio... llevamos esa sensación al interior del corazón... hasta
que desaparezca... sin preocuparnos... en una gran calma... re-
cogemos el recuerdo de nuestra forma física... la sensación de
nuestro cuerpo y la llevamos al corazón hasta que desaparecen...
Ahora, vamos soltando incluso el interés por conocer... por entender...
Vamos como olvidando nuestros recuerdos... nuestros inte-
reses... olvidándolos... como si una “nube de olvido” nos dis-
tanciara de nuestros intereses... es como si nuestras distraccio-
nes fueran disueltas en una nube de olvido... será como si todo
lo que guardamos en nuestra memoria se hubiera convertido
182 Juan Jose Pescio

en una “nube de olvido”... vamos soltando esa tensión que ha-


cemos con nuestro cuerpo para retener esos recuerdo... vamos
quedándonos muy quietos y atentos a que se vayan soltando
esas zonas de nuestro cuerpo... soltando esas retenciones que
hacemos... aflojando esa contracción de nuestras vísceras...
soltamos nuestras vísceras... de arriba hacia abajo, soltando...
soltamos nuestras vísceras bajas en profundidad... sin miedo
a olvidar... soltamos las vísceras bajas... soltamos nuestros es-
fínteres... vamos soltando nuestros temores... soltando todos
nuestros temores al futuro... vamos ablandando esa rígida opo-
sición a perder, aflojando... soltamos nuestra ansiedad por no
alcanzar lo que buscamos... ampliando la respiración... ahora,
vamos atendiendo al pecho... permitiendo el surgimiento de
los mejores sentimientos ...
Vamos soltando ahora profundamente la sensación de nues-
tro cuerpo... soltando esa sensación y esa imagen de nuestra
posición en el espacio... vamos olvidando esa noción de noso-
tros mismos... vamos olvidando nuestra forma física... soltando
ese recuerdo, esa idea... dejándola ir...
Notamos en calma, que nuestra mente y cuerpo siguen estan-
do, sin la imagen de nosotros mismos... no es imprescindible
la imagen de nosotros mismos... podemos sentir sensaciones...
podemos orientar la atención... advertimos que no necesitamos
tener una imagen... no necesitamos la imagen de nosotros mis-
mos... sin embargo, seguimos estando... seguimos percibien-
do... podemos orientar la atención... nos sentimos más libres...
más despiertos... sin temores...
En este estado de quietud... de lucidez... orientamos la aten-
ción hacia la profundidad del corazón... escuchamos su latido...
tratamos de sentirlo en la profundidad del pecho... vamos per-
mitiendo que surja el sentimiento de nostalgia de aquello muy
querido... vamos dejando que surja ese sentimiento tan antiguo
de algo que nos falta... atendemos al sentimiento de búsque-
da... sin esperar nada... sin querer nada...
EL SILENCIO 183

Vamos soltando toda tensión en la cabeza... soltando el que-


rer saber...el querer entender...vamos soltando, sin interesar-
nos en el significado de lo que va sucediendo... no hay ningún
apuro... nos introducimos como en una nube de no – saber...
una nube que disuelve el significado de las cosas... no entiendo
ni me importa entender...
En esta lúcida quietud... dejamos que se manifieste nuestro
más profundo sentimiento de búsqueda... que se dirija hacia
aquello que está más allá de toda sensación...de toda imagen...
más allá de todo pensamiento...
Estamos libres de toda expectativa de resultados... en una
límpida quietud interna... dejamos que aumente ese sentimien-
to de búsqueda de aquello sin nombre... vamos permitiéndo-
nos sentir con más fuerza la ausencia de aquello sin forma...
de aquello profundamente querido... oscuramente recordado...
ese sentimiento muy hondo... que busca aquello tan lejano y
presentido... vamos soltándonos con confianza... vamos con-
fiando en que todo lo que suceda será bueno... y no hacemos
nada... como abandonándonos... sin esperar nada...
Vamos quedando en libertad interior... con humildad... muy
quietos... a disposición... abiertos... con confianza...
Vamos ahora a ir abandonándonos aún más... nuestros sen-
timientos más profundos se están orientando hacia aquello
que no tiene forma... aquello que no es representable... abrién-
donos... abriendo suavemente nuestro interior... vamos per-
mitiéndonos sentir aquello... soltándonos completamente...
permitiéndonos de corazón el contacto con aquello... entregán-
donos plenamente a la unión con aquello que no está en lugar
ni tiempo alguno... dejando volar el puro impulso hacia eso...
dejándonos ser uno con aquello... siendo en unidad con aque-
llo... permaneciendo en total unidad con aquello... ahora que
lo estamos experimentando... vamos a avanzar un paso más en
el desprendimiento... vamos a soltar este estado de unidad...
184 Juan Jose Pescio

a desprendernos también de este estado positivo... vamos a


soltar el deseo de mantener cualquier sensación... a despren-
dernos de cualquier pensamiento... de cualquier imagen... va-
mos como a ingresar súbitamente en un espacio vacío... en un
gran vacío... vamos como a habitar un enorme vacío... vamos
a ser este ilimitado vacío... siempre soltando... contemplando
el silencioso e ilimitado vacío... va quedando solamente el va-
cío... inmóvil... silencioso... el inmóvil vacío... sin límites... en
silencio... verdadero...”
Fin del guiado.
Luego de un tiempo que se permanece en ese estado (pue-
den ser 10´ o más, según el grupo), el movimiento corporal
de algunos participantes indica que se está terminando la
experiencia. Revisar si hay cambios en la percepción res-
pecto de la habitual. Observar si hay un funcionamiento sin
inquietud de la mente, el corazón sin sobresalto y el cuer-
po relajado. Es conveniente caminar en silencio tratando de
conservar el estado. Luego de unos minutos, comparten sus
experiencias.
Retiro sobre el “Contacto”
Objetivos:
Que los participantes:
- Vivencien “Experiencias de Sentido”.
- Reorganicen su Proyecto de Vida, priorizando este tipo de
experiencias.
- Incorporen el hábito cotidiano de irse liberando de la actitud
posesiva, atendiendo a sus intenciones posesivas y soltando.
- Comprendan que si esta nueva actitud no posesiva fuera
permanente, sería la condición del Contacto Permanente con
Lo Sagrado.
EL SILENCIO 185

Monasterio en China primero taoista y luego budista


Desarrollo
-Duración 8 horas.
- En un lugar con mucho espacio para utilizar.
30´ - Objetivo del Retiro y Encuadre de las prácticas.
15´ (Designación de Servidores, orden doméstico)
30´ - Oficio
90´ - Trabajo individual de los 3 pasos.
(Cada uno en un lugar alejado del resto.)
60´- Almuerzo y lectura de la M.I
30´- Intercambio sobre la experiencia de Silencio.
Contemplación y Contacto.
15´- Consignas para el segundo tramo.
30´- Oficio. 90´- Trabajo individual con los 3 pasos.
(Separados).
186 Juan Jose Pescio

30´- Merienda en conjunto (en silencio)


30´- Escrito individual sobre descubrimientos y proyectos de
Trabajo Personal.
15´- (Lectura ante el grupo, optativa)
15´- Cierre Ceremonial.
Experiencias con la Meditación del Silencio
“Actuar desde el llamado interior”
Este es un aporte de experiencias realizadas a partir del trabajo
denominado “Parte Práctica de la Investigación sobre el Con-
tacto” que contiene ejercicios ordenados en pasos, sintetizados
en una Meditación Guiada. Ese trabajo se complementa con una
“Parte Teórica de la Investigación sobre el Contacto” basada en
una recopilación de textos sobre el tema de Lo Sagrado de dis-
tintas corrientes. Estos dos trabajos más este informe sobre el
Retiro, forman el cuerpo inicial de una misma investigación.
Tercer “Retiro de Silencio”, (Buenos Aires, 12 / 4 / 03)
12 Participantes:
Ricardo L. , Patricia N. , Blanca L. , María H. , Catalina P., Do-
ris, Sergio S. , Héctor B., Martha , Graciela T. , Julio A. , Sonia .
(Edades entre 35 y 60 años, antigüedad en el Movimiento, más
de 15 años.)
Coordina Juan José P.
Relato del Retiro: (6 horas)
Algunos asistentes (4), ya habían participado en alguno de los
2 retiros previos.
Se desarrolla en un pequeño parque, de una casa del Gran
Buenos Aires, en una soleada tarde de otoño.
Se distribuyen copias del material “Parte Práctica de
EL SILENCIO 187

Investigación sobre el Contacto”, a todos los participantes.


30´ - Sentados en círculo, se da lectura a los Objetivos y
Encuadre del Retiro.
30´ - Luego se realiza el Oficio.
30´ - Continuamos inmediatamente con la Meditación Guiada
del Silencio, leída al grupo.
90´ - Luego se invita a realizar durante una hora y media
un Trabajo Individual sobre el Silencio. Se distribuyen los
participantes en diferentes lugares de la casa. Se propone como
guía para este trabajo individual, los Pasos desarrollados en el
material entregado.
Este material, se complementa con otro llamado “Parte
Teórica de la Investigación sobre el Contacto” y consiste en
una recopilación de textos referidos al tema, que la mayoría
había leído previamente.
90´ - Por último, se realizó el Intercambio sobre las
experiencias realizadas (que se transcribe a continuación), en
un clima amable y mucha atención.
30´- Luego se realizó una conversación conjunta a modo de
Síntesis (media hora).
30´- Oficio.
Intercambio: Texto de la transcripción de la grabación
Juan Jose: Como son temas de intimidad y a veces le parece
a uno, que si se los habla públicamente pierden algo del valor
que tienen, al que le pase eso, bueno, que no lo diga...
Ricardo: Cuando trabajé solo, (después de la Meditación
Guiada), no podía estabilizarme en el Presente. Es decir, en-
ganchar con las imágenes, la memoria, la percepción...
Hasta que después de un rato, me di cuenta que estaba fuera
de alguna apoyatura física, como que no me estaba apoyando
188 Juan Jose Pescio

físicamente en alguna parte del cuerpo, haciendo división


atencional. Entonces a partir de hacerla, sí pude, aunque fluc-
tué dos o tres veces durante la primera media hora o 50 minu-
tos. Ese tiempo me llevó, hasta estabilizar el nivel atencional,
sobre el Primer Paso.
JJ: ¿Te referís a permanecer en el Presente?
R: Sí. Y los silencios se iban produciendo, en la medida en
que iba tomando referencia física, como división atencional,
entonces ahí me resultaba muy fácil no distraerme. Después,
en la parte de “Internalizar la sensación”, pude internalizar-
me un poco. Inclusive aparecieron sensaciones más adentro
del pecho, cuando ingresé “por respiración”, en la inhalación.
Porque primero la hice “por el pecho” como sensación de afue-
ra hacia adentro, como dice el texto. Pero lo que me di cuenta
es que podría empezar haciendo todo el ejercicio por esa parte
de “entrar con la respiración”, para tomar una referencia física
y después, ponerme en presencia de percepciones y represen-
taciones en Presente. Como para llegar a un primer paso, des -
identificado. Así que lo hice de ese modo y funcionó. Hasta ahí
llega mi descripción. No me dio el tiempo porque estuvimos
menos de una hora y media.
JJ: Si, una hora y cuarto.
R: Me hubiera resultado mejor una hora y media o dos ho-
ras. Trabajé mucho con la respiración. Para el vencimiento de
resistencias de dolores físicos, de distracciones por posturas
corporales, yo por lo menos, necesito un par de horas. En gene-
ral todo me resultó magnífico.
Patricia: A mí me pasó algo similar con la respiración. Con la
respiración podía enganchar con mucha facilidad en el estado
de Quietud. Le dediqué mucho tiempo a la respiración.
En el primer momento el registro fue como de “ir toda ha-
cia el pecho”. Luego se dio un momento de mucho silencio y
EL SILENCIO 189

apareció como una sincronización de los centros. Primero el


registro era el de la experiencia de Fuerza: imagen de la esfera,
en el centro del pecho. Pero después, (no puedo saber exacta-
mente en qué momento), apareció el registro de sincronía, un
registro de pasaje de Fuerza en la cabeza (localizado atrás y
hacia adentro de la cabeza) y en el centro sexual. Entonces ya
no era un punto central y una esfera sino una sincronía muy
fuerte. Esa fue la experiencia más fuerte. Me llevó a este esta-
do de mucho silencio y de conexión de esos tres puntos, que
por supuesto lo puedo decir ahora, en el momento no podía
ponerle palabras...
Pregunta: ¿Los tres puntos cuáles son?
P: Pecho, cabeza y sexo, pero centrada en el pecho. En los ex-
tremos se registraban pasajes de Fuerza. En realidad, no estaba
registrando como a “mi cuerpo”, sino que “la existencia” era
“eso”. No se cómo explicarlo...
Les leo lo que me surgió escribir después de ese estado. Tie-
ne que ver con distintos niveles de profundización de la ex-
periencia. El “recoger las imágenes y llevarlas al fondo del
corazón”, me quedó incorporado como propuesta de trabajo
en lo cotidiano. Fue muy fuerte el Paso “de recoger las imá-
genes y llevarlas al corazón”. Mientras tenía la experiencia
sentía que eso lo podía hacer en cualquier momento. Llevar
las imágenes al corazón en lugar de soltar como lo hacía an-
tes. (El soltar lo tengo asociado a llevar la imagen hacia arri-
ba del Espacio de Representación, como cuando uno suelta
la Esfera después del Oficio). Y descubrí que esto otro, como
mecanismo, tiene mucha potencia.
Julio: Es parecido a lo que se leyó al principio (durante el Ofi-
cio) cuando el Auxiliar dijo “Cuando sientas una gran fuerza,
alegría y bondad en tu corazón, agradece en tu interior como si
te agradecieras a ti mismo”.
190 Juan Jose Pescio

P: Exactamente.
Fue un gran descubrimiento: el mecanismo del soltar puede
realizarse de otra manera. Me gustó.
Después vienen los otros niveles de “profundización de la
sensación en el fondo del corazón” y anoté esto:
En ese estado de silencio conecté con el pecho, conecté con el
latido del corazón, con la “cosa viva”: quedar en la quietud es
lo mismo que quedar en el latido del corazón.
Logré ese estado... creo que eso es la quietud...
JJ: ¿Estás hablando de la Meditación Guiada o de después
cuando lo haces sola?
P: Hablo de después. Empezó con la Meditación Guiada y
después lo repetí sola.
Sola enganché rápidamente con el estado. Y una vez ahí, el re-
gistro era: “No hay cuerpo, sólo el latido de la “cosa viva” y los
pasajes de energía en el centro de la cabeza y en el centro sexual.
Al salir me surgió escribir la palabra “aspiraciones”. Traba-
jé mucho, al principio, con la atención al aire ingresando (con
esto de meterse adentro de uno junto con la respiración) y
luego con el “recogimiento”. Mi “aspiración” en la vida es co-
nectar con ese lugar. Y justamente se llega “aspirando” el aire,
digamos que es literal, (risa).
También escribí “recogimiento - agradecimiento”, como que
forman parte de una misma cosa.
Podía hacer ese acto de Recogimiento, aparecía una sensa-
ción envolvente (hacia adentro), conectaba con esa cosa “viva”
y surgía mucho agradecimiento... Si las palabras valen...
Me di cuenta de la importancia de no esperar ningún “con-
EL SILENCIO 191

tacto”. A veces aparecían las ganas de conectar con experiencias


anteriores, que fueron más fuertes que ésta. Cuando aparecían
las ganas de “aquello”, se caía el estado. Entonces había que vol-
ver a empezar: llevar la sensación al pecho y no esperar “el con-
tacto”, no esperar nada. Cualquier atisbo de deseo desarmaba
el estado. La experiencia cúlmine fue “estar ahí, latiendo”. Era,
una experiencia “vital”, no era una experiencia energética, (no
era el mismo registro que cuando tengo una experiencia fuerte
de Fuerza). No era lo mismo. Era un estar... estar ahí viva... era
un estar alineada de esos tres lugares de energía...
Blanca: Bueno a mí me pasó que... al principio cuando conec-
té con el estado de “Presente”, durante la experiencia guiada
fue muy fuerte..., quizás más fuerte que después.
También recurrí al recuerdo de la Meditación Guiada des-
pués, pero durante la Experiencia Guiada, fue instantáneo.
Al percibir el Presente y al incluir los sonidos, los pájaros... en el
espacio, me conecté con una calma muy grande y me quedé en esa
calma... Duró muchísimo... Y después no sé si hice todos los pasos...
Me acuerdo de dos momentos: primero cuando hicimos la
Meditación Guiada todos juntos acá y luego después cuando
hice la experiencia con los pasos sola.
En la primer experiencia (todos juntos)... Apareció esa calma
con la respiración y el acto de llevar las sensaciones, los recuer-
dos y la tensión por alcanzar algo, al corazón. También empecé
a percibir el corazón, de una manera que muy pocas veces lo
percibí. La ampliación del espacio del pecho era también dis-
tinta a la Experiencia de Fuerza y era encontrar un lugar de
calma, quietud y descanso en el que me quedé.
En ese espacio de descanso me quedé todo el tiempo...
La segunda vez (cuando trabajé sola) evoqué la Meditación
Guiada. Me di cuenta que tenía grabado el presente con el sol
192 Juan Jose Pescio

que me daba en la cara (risa)... Porque lo había hecho con el sol


dándome en la cara... Entonces varió notablemente la claridad,
porque, como estaba a la sombra, se oscureció mucho más el
Espacio de Representación, que al principio durante la Expe-
riencia Guiada cuando estaba al sol.
Apareció en ese momento, junto con “el presente”, una sen-
sación inmediata de inmaterialidad que pocas veces he teni-
do... La tensión por alcanzar no estaba... No me costó llevar
nada al corazón porque estaba “en el corazón”... Me pasó algo
curioso con el perro, (porque yo había perdido totalmente el
registro del cuerpo)... El perro vino y sentí que yo era “invi-
sible”. Me acordé de que yo estaba ahí, pero pensé que como
“no era”, el perro no me iba a ver y estuvo ahí paseando.(
sonrisa) Yo lo escuchaba pero no sabía “quien estaba escu-
chando” y era muuuy descansado... eso de “no querer nada”
y estar pero “no saber quién está”... Eso es nuevo... Así..., tan-
to tiempo como el que duró... No sé cuánto tiempo estuve en
ese estado tan especial... Después me distraje porque tuve que
ir al baño.
María H.: Ya de entrada me pareció que era un fárrago de
cosas. Era demasiado. Dije bueno, yo todo esto, no se... Empe-
cemos por lo más básico: El Silencio. Yo nunca hice ninguna
práctica de Silencio, así de este tipo. Entonces bueno, empecé a
ponerme en consonancia. Anduve dando vueltas un rato hasta
que me senté. Leí para tener bien grabado como tenía que ha-
cer, experimentar, sentir... Cuando venían los contenidos, me
proponía dejarlos ir... Bueno, lo que decía el material...
Me senté y empecé a escuchar todos, todos los sonidos. Al
principio me empezaron a molestar, después los fui dejando
caer...las voces... el perro que iba de acá para allá... entonces me
empecé a tranquilizar internamente... Empecé a sentir que el
cuerpo se me relajaba, que estaba tranquila que estaba bien... y
seguí... seguí...Pero no puedo decir que haya llegado a hacer una
EL SILENCIO 193

experiencia de Silencio, donde el Espacio de Representación se


oscurece, no, pero por lo menos logré una aproximación a eso.
Después con el tema de llevar los contenidos, los recuer-
dos y las imágenes hacia el corazón también: Me sucedía
una especie de vértigo, como algo envolvente, que surgía y
circulaba, circulaba, circulaba. Y tenía la sensación del cora-
zón. No sentía el latido pero sí la sensación de que el cora-
zón estaba acá...
Entraban las imágenes y ahí se quedaban... y fui quedando
como en un estado en el que hubiera podido permanecer mu-
chísimo tiempo... Bien relajado el cuerpo, tranquila la mente y
en un estado de neutralidad, emocionalmente de neutralidad.
Ya no me molestaba nada... podía haber seguido... seguido...
aun escuchando ruidos porque ya no me hacían efecto, no me
conmovía ningún sonido, ni nada... Por más que los escuchaba
y estaba consciente de que había ruidos afuera...Y me quedé en
eso. Dije: “no voy a llegar más allá de esto”. Para mí no tenía
sentido. Simplemente ver como es el tema del Silencio y seguir
con un par de pasos más y nada más. Hasta ahí. Lo que si re-
gistro ahora es que quedé en un estado atencional muy, muy
fuerte que me sigue durando hasta ahora, en el que advierto
que yo estoy acá y el resto está allá. Pero aun así siento la inte-
gración con el resto... en un estado de paz... de cordialidad...
de alegría y de afecto hacia el resto de la gente...
Graciela T: Me pasó algo parecido a lo que vos decís. En la
primer parte (la Meditación Guiada) no tuve demasiadas difi-
cultades en esto de percibir todo en el Presente (los recuerdos,
los sonidos, el estar sentada y percibir mi postura...). De todos
modos me quedé ahí un largo rato. Cuando quise pasar al se-
gundo Paso: “profundizar la ubicación en el fondo del corazón
y detrás de la cara”, también pude hacerlo. Tuve la sensación
de “estar en algo muy fluido, no había muchos límites y era
todo muy placentero, muy grato. Después con esto de hacer
194 Juan Jose Pescio

shuuuup (hace un gesto como de absorver): esto de ir junto


con la respiración al corazón y llevarme todo, no llegué a estar
en un lugar oscuro, así que sospecho que no me funcionó o no
lo hice bien (el llevarme todo ahí, a ese lugar, para que luego
desaparezcan).
De golpe hubo una explosión de colores muy intensos. Me
sorprendió porque no me suele pasar, era una explosión de co-
lores no naturales, o por lo menos poco habituales.
El registro que me queda es que lo disfruté, me hice una pan-
zada. Porque cuando hago estas cosas sola, normalmente cual-
quier pretexto es bueno para salir del estado. En cambio acá
me sentía con todo el tiempo del mundo para estar así. Tuve
registros de agradecimiento, de una alegría muy... muy linda.
En el Oficio, al proponer la auxiliar “Cuando sientas una gran
alegría y bondad en tu corazón...” se agradeciera en el interior,
empecé a agradecer por estar en esta situación, en lugar de lo
que me había sucedido otras veces al escuchar esa frase. Bueno
eso también fue fuerte, fue una experiencia muy sentida, muy
expansiva. Lo mismo me surgió cuando estaba en el Paso del
Recogimiento...
Sonia: Puedo contar algunas cositas que anoté. Para empezar
con la primer parte del trabajo (experiencia Guiada del Silen-
cio) ya había terminado la misión. Estaba completa. Había ter-
minado la tarea por hoy... (risa). Sentí como si hubiera hecho
un masaje todo por dentro. Esto no lo había registrado nunca.
El sentir cada aparato, cada órgano, como si hubiera hecho un
relax interno muy grande, como si hubiera pasado alguien, una
nube, no se... como para que se relajara todo. Estaba todo muy
suavecito por dentro.
En la primera parte (la Meditación Guiada), traté que no me
perturbara lo mismo que me había pasado otras veces que
trabajé con el Silencio. No tratar de que me sucedieran esas
EL SILENCIO 195

mismas cosas, sino soltar. Y después, tomar la decisión de no


intentar que me pase eso que alguna vez fue fantástico.
Después, con respecto a llevar las imágenes al fondo del co-
razón, algunas las soltaba y otras las internalizaba, pero como
decidí soltar sí o sí, soltar todo, no decidía yo que cosas soltar
y que cosas guardar. Empecé a dejarme ir como contaba ella.
”Yo” ya no era “yo”, entonces no decidía nada, ya no contaba
como alguien... ni como intelecto, ni como sensación, solté todo
y dejé ir... Después, aparecieron imágenes del presente, del pa-
sado y no me costó entregarme, como me costó otras veces, fue
realmente placentero. El olvidarme de mi misma fue realmente
placentero. La verdad... muy bueno.
Pude hacer algunos pasos de los que se planteaban en la ex-
periencia del Silencio.
También decidí no tener miedo de llegar a esa oscuridad, por-
que otras veces cuando he llegado a esa oscuridad he querido
salir de ahí, por no saber qué iba a pasar. En esos momentos yo
quería manejar el salir de esa oscuridad y ahí siempre tenía que
volver a empezar todo de nuevo. La forma mía es sentarme, me
suelto, respiro, y ahí inmediatamente suelto. Y ahí se da, se da
solo. No tengo que hacer más nada. Bueno, eso fue todo.
Cuando abrí los ojos vi que lo verde era más verde. Tenía con-
ciencia del aire, pero no intelectualizado. Sentía como si tuvie-
ra aire en adentro de la cabeza, como si hubiera también hecho
un relax mental. Sentí la necesidad de tener ese registro durante
más tiempo: eso de registrarme a mi misma, sin ser yo misma...
Bueno, eso es todo.
J: A mí me pasó algo parecido a lo de Sonia. Yo rescato de
la Experiencia Guiada ese registro de mucha tranquilidad,
de quietud mental, de mucha paz... No estuve atento a la
parte técnica. Lo que paso es que cuando empezó la Expe-
riencia Guiada, estuve atento al guiado, me dejé llevar por
196 Juan Jose Pescio

el relato y me solté. Rebobinando después, me doy cuenta


que me ayudó mucho el estar en “Presente” respecto a los
estímulos, a las percepciones... Eso como que me desesta-
bilizó un poco la tendencia habitual de atender a los ruidos
que distraen ... a ir hacia las cosas... a estar buscando cosas
con la imaginación...
La frase que me pegó, es “no querer nada”. Me pegó fuerte y
me ayudó mucho... Tenía muchas ganas de soltar todo y tiene
mucho que ver con el resultado posterior.
Lo que tenía de común con lo de Sonia es que yo veía como
una resistencia a alcanzar ese estado, al yo sicológico, a la imá-
gen de sí... Era la principal resistencia. Todo el ruido mental
tiene que ver con engancharse con cosas... bueno, es lo que me
pasó. Después cuando la hice solo, ya me costaba mucho más,
estaba buscando y no podía soltar tanto... Había como proten-
siones... (futurizaciones), como que quería provocar cosas...
me resultaba más difícil la experiencia... Pero de todas maneras
me quedaba como apoyo esa frase de “no desear o no querer
nada”, me ayudaba bastante...
Marta: Yo tampoco lo seguí tan técnicamente, me puse ahí y
empecé a hacer todo el trabajo del Silencio, para aflojar las ten-
siones que aparecían. Comencé a tratar eso de aproximar todo
hacia un lugar más interno de uno, más adentro del corazón.
En un momento, empecé a sentir el corazón impresionantemen-
te fuerte (Es como si uno se volviera hacia adentro y entonces
mira desde otro lugar y ve su propio corazón). Al aproximarlo
más, las tensiones, las imágenes, todo desaparecía, se diluían...
Suavemente... Me iba aproximando, aparecía una quietud... No
operaba yo, no era que lo estaba intentando o tratando de hacer,
salía solo. Y la frase “no tener interés por nada” me aproximaba
más a ese lugar y al hacerlo menos interés tenía... Ahí es donde
registré una quietud y una serenidad muy grande y donde más
fuerte se manifestaba el bombear del corazón: dum, dum, dum...
EL SILENCIO 197

Una cosa que me apareció después, es ese estado de no de-


sear, es el de querer permanecer más tiempo, no sé si es tiempo
de reloj... Es un tiempo de “uno”...
Pude sacar un poco estas cuestiones del yo, porque las imá-
genes las tensiones me aparecían, pero más me aproximaba a
ese lugar y no había nada, (como decía ella, una invisibilidad
con uno, pero desde adentro). Me pareció fantástico...
Es la primera vez que tengo ese registro así de quietud, de
cosa que se esfuma, así buuup... y desaparece y ese interés de
la Nada... En mi caso es la primera vez que registro eso. Me
apoyé un poco en esas sensaciones cuando empezamos con la
Meditación Guiada. Me quedé y llegué a ese lugarcito... me pa-
reció fantástico... y la respiración profunda y que va por todos
lados... y sube... y baja... y se manifiesta ahí...
En otro momento me hubiera agarrado un poco de miedo
(risa), pero esta vez no sentí temor, no sentí tensión... Las imá-
genes agradables y desagradables pasaban por ahí y se iban.
No con tiempo de reloj. No sé qué tiempo será. Ahí podría
permanecer eternamente... si hay tiempo en la eternidad, no
se (risa) Pero eso me pareció muy, muy, muy interesante. Un
panorama nuevo... cuando abrí los ojos... ¡a la pucha!, me dije
¡mirá cómo es esto! Me dije eso “de este lado”. Del “otro lado”,
cuando estaba en ese lugar, está todo bien...
La diferencia que encuentro con otros trabajos, es que en los
otros uno “intenciona”. Ahí no. Ahí se dejaba hacer. Vos soltás
y ahí justamente se profundiza más. En mi caso, es para tenerlo
muy en cuenta, porque soy de intencionar... Pero mejor de-
jarlo solito, ahí solito, que se vaya manifestando... Y si bien los
pasos no los hice, se dio algo muy interesante...
Habrá que trabajarlo un poquito más...
Héctor: Me parece que se debería hacer el guiado y no
interrumpir para seguir solo, sino seguir de corrido des-
198 Juan Jose Pescio

pués del guiado, seguir profundizando en ese estado al


que se llega.
Me pasó, que después de la Meditación Guiada, al volver
a reiniciar el proceso solo, no llegué al mismo tono que había
llegado con el guiado. Es más, con la Experiencia, en el paso
de irse hacia adentro junto con la respiración, tuve un registro
de calor muy fuerte en el corazón, pero muy, muy fuerte, tal
es así que todavía me dura y es más, en algún momento llegué
a pensar que podía ser otra cosa. Porque fue muy, muy fuerte.
Del mismo tono o tal vez más fuerte que el que tuve en Ferroca-
rril Oeste, con la experiencia de Fuerza que hizo Mario. En esta
parte del trabajo, tuve un registro parecido.
Y después en la segunda instancia, trabajando solo, querien-
do llegar a los mismos niveles, ese deseo me cortaba la expe-
riencia... Pero de todas maneras por el guiado se llega, por lo
menos para mí, extraordinariamente bien. Y se consiguen nive-
les muy interesantes...
Catalina P.: La situación interna en la que estoy desde hace
más o menos 20 días es la de querer cortar todo lo que no es
de interés para mi bienestar interno, cortar con todo lo que me
trae contradicción.
Con el guiado me deje llevar por lo que se decía y de pronto
tuve “una cosa rara” en este lugar (se toca el costado izquierdo
del cuerpo) que me apretaba y de pronto se liberó. Algo rarísi-
mo. Me tuve que acomodar el cuerpo desde afuera y luego de
hacerlo, me di cuenta que el cuerpo se había acomodado por
dentro.
Después sentí imágenes muy antiguas, raras, me sentí como
floja. Después del guiado me sentí muy bien... un buen tiem-
po... y quise seguir los ejercicios... Necesité un tiempo para
hacer cada ejercicio... El tiempo de una hora y media no me
servía, el límite de un tiempo me costó, tuve resistencias... Me
EL SILENCIO 199

dije: “esto es paso a paso...”. La sensación extraña de “dejarse


llevar” por el trabajo, me resultó algo muy distinto, muy inte-
resante...
Sergio S.: Estoy aprendiendo, como es esto del deseo y del
no deseo. Me doy cuenta que puedo elegir entre desear y no
desear. También me voy dando cuenta del sufrimiento que va
relacionado con el desear y de la paz que produce el estado de
no deseo. A eso colabora este tipo de trabajos. Pero todavía lo
veo con cierta reserva a este tema, porque en vigilia es como
que si no deseo, las cosas no las hago. Tengo que estudiar esto
más a fondo. Otro registro fue que cuando llego a ese estado
de liviandad, casi incorpóreo, es como que de ahí en más me
viene una tendencia al sueño. Quizás sea porque hago algunos
ejercicios que me llevan a registros parecidos, en la cama antes
de dormirme.
Comentario posterior:
Yo venía haciendo algunos de los ejercicios que aparecen
en los pasos, pero los hacía sueltos, como por separado y en
contextos diferentes y no en secuencia y como un proceso que
apunta a estados de mayor profundidad de la experiencia de
Silencio y Quietud. Creo que esto de verlos como una progre-
sión, fue muy importante...
Síntesis del Intercambio.
Se mencionó el encuadre de San Juan de la Cruz que plantea
la figura del “Árbol”, con un camino ascendente por la derecha
llamado el de “los bienes materiales” y del que dice que es un
camino equivocado. Luego menciona el camino de la izquier-
da, llamado “de los bienes espirituales” y dice que también es
un camino equivocado. Luego menciona el camino del medio,
al que llama “el camino de la Nada”.
Y de este sí, dice que es el camino correcto para llegar a Dios.
200 Juan Jose Pescio

También se comentó la alegoría que trata sobre el Jinete, el carro del


deseo y el caballo de la necesidad, en la Arenga del Sufrimiento.
Esta alegoría podría hacer de marco para integrar el tema de la ac-
titud posesiva como obstáculo a la “tendencia”, entendida como acti-
tud de búsqueda profunda de “lo religioso”.
(“La posesión” implica que “alguien” tiene la propiedad de “algo”
a lo que llama “mío”. Lo que considero mío, es lo que temo perder, lo
que creo que era mío es lo que lamento haber perdido, etc...).
Surgió el tema de las consecuencias en la conducta externa que po-
drían tener estas experiencias. Se planteó observar el cambio en las
prioridades del proyecto de vida y su efecto en las conductas puntua-
les de la vida cotidiana. Se acordó continuar con el intercambio sobre
las experiencias.
Evaluación Sobre el Trabajo realizado y propuesta de
ampliación del Área de Investigación:
Atendiendo a los comentarios, sería interesante extender los
tiempos de trabajo individual (posterior a la experiencia guia-
da) a dos horas, como para poder avanzar en la experimenta-
ción.
Se puede observar que cuando se realiza el trabajo con el for-
mato de Experiencia Guiada, los participantes no tienen dificul-
tades para realizar la secuencia completa, sobre todo, se hace
evidente que la “entrega” a las operaciones (Silencio, Quietud
y Apertura) es casi total y los registros son muy intensos. Sin
embargo, cuando hay que realizar esas mismas operaciones
individualmente y a partir de un nivel vigílico, se ponen de
manifiesto resistencias de varios tipos, siendo la más común,
el “querer alcanzar un resultado”. Esto opera como un fuerte
impedimento a la experiencia profunda. Sin embargo, eso de
“intentarlo solo”, permitió caer en cuenta claramente, acerca
de que ese “querer algo” en el paso de la Quietud o en el del
Contacto, obstaculiza.
EL SILENCIO 201

¿Pero qué pasa entonces con el “querer algo” en la vida co-


tidiana?
Podríamos ampliar entonces el área de investigación de
nuestro tema, a aquellos momentos en que el cuerpo está ac-
tuando en el mundo externo.
La investigación podría extenderse a la vida cotidiana y como
hipótesis inicial observar la relación que existe entre la espera
de resultado en las acciones que terminan en uno mismo y la
violencia interna. (Experiencia guiada “La Acción Salvadora”,
el Bahabad Gita denominado por Ghandi “El Evangelio de la
Acción Desinteresada”, etc.).
Probablemente el intentar construir un Proyecto de Vida cen-
trado en los demás, pueda ser un interesante campo de inves-
tigación. Este es un intento de explorar en equipo el Contacto
con Lo Sagrado en la actividad vigílica cotidiana que incluye
nuestra construcción estructural.
Pero la observación de estos fenómenos internos en la vida co-
tidiana, sería mucho más rica si previamente se han realizado
experiencias internas de Contacto, porque en caso contrario, es
difícil reconocer los registros y operaciones internas en juego.
Metodología de trabajo para comprender y profundizar
experiencias de Sentido: Descripción de aspectos de esta
Metodología:
Hemos optado por la Investigación – acción –- en equipo,
como una manera de incluir distintas formas de aprendizaje en
un único proceso espiralado…
A) Investigación tanto bibliográfica sobre el tema, como
elaboración de ejercicios para producir las experiencias. Esto
apunta a la producción intelectual colectiva de procedimien-
tos e indicadores. ( Ver Capitulo 1 Teoría y Capitulo 2 Práctica
de esta Investigación )
202 Juan Jose Pescio

B) Acción: la realización secuencial de experiencias indivi-


duales y grupales, integradas al estudio e intercambio en equi-
po. (Ver pag. (Rosana/Blanca)Experiencias posteriores al reti-
ro)
C) En equipo para intercambiar información y experiencias,
presentando por escrito los resultados..
Buenos Aires - 20 / 04 / 03
Una Semana Después de este encuentro:
Informe sobre el Taller realizado en Buenos Aires el Domin-
go 20/04/03 donde sólo se utilizó la Meditación Guiada. Revi-
sado en el Invierno de 2018.
Participaron: un joven de 15 años con un mes en el movi-
miento, otro de 21 años y 5 en el Movimiento y otros 4 parti-
cipantes entre 30/35 años y 3 de antigüedad promedio en el
Movimiento.
Hemos tenido hoy un intercambio luego de la Meditación
Guiada de Contacto, en la Reunión de Red de Apoyos, muy
enriquecedor.
Rosana comentó que encontró su lugar, el lugar desde donde
encarar toda acción, el cómo llevarle esto a otros y que pasó
a ser prioridad el aprender con los otros a ir procesando eso
Profundo.
A todos les ha sido de gran interés el grado de atención sobre
las tendencias, sobre la mecánica de la conciencia, como si pu-
sieran una lupa. Y observarlas soltando.
El miedo “a dejar de ser como eran” fue observado también
en algún caso.
El descanso y la liviandad fueron destacados registros y en
dos casos alegría y un profundo agradecimiento.
EL SILENCIO 203

En todos aparece la certeza que desde ese lugar se compren-


de y redimensionan el pensar el sentir y el hacer, como si hu-
biera una entrega a eso muy querido que los guíe. Un mentar
sin el trasfondo de esfuerzo ni en los resultados.
Blanca
Buenos Aires, 22 / 04 / 03
Amigos, envío este mail que nos ofrece Rosana, quien es apo-
yo e hizo la Meditación Guiada el domingo 20/04 /03 por pri-
mera vez.
Un abrazo
Blanca
Asunto: “Otra Rosana”
Hola Blanca:
No puedo dejar de comentar la liviandad que tengo en el
cuerpo y la mente después de lo del domingo.
Es un desapego casi total, te diría, sino fuera porque a veces
vienen imágenes que me quieren “tener atrapada”, pero yo res-
piro profundo y las libero.
Creo que sería un aforismo interesante esto del “no quiero
nada, no deseo nada”, dejar fluir mi cabeza y antes de emitir un
sonido buscar en mi interior aquello que quiere materializarse
en palabras o en acciones.
Agradezco desde muy adentro este nuevo estar en el mundo,
a ustedes por compartirlo y a lo sagrado en mí que me he per-
mitido conocer (y hasta diría Re-conocer).
Voy a hacer lo posible porque se instale cotidianamente, de
hecho hasta me conecté con mis hijos como yo necesitaba.
204 Juan Jose Pescio

No sé si pasa, pero este tipo de experiencias se convierten en


hitos donde la energía se expande, pero después de un tiempo
me voy encontrando de nuevo con los mismos límites que me
atan y pierdo el camino.
Por eso conectarme se ha convertido en una necesidad para
mí, me siento otra persona, la que quiero transmitir.
Te mando un beso enoooorme, Rosana.
EL SILENCIO 205

Resumen del Cuento: “El Sentido”


Este cuento, intenta referirse al Sentido Verdadero, caracteri-
zándolo como un funcionamiento mental nuevo que se produ-
ce principalmente cuando: “dejo por completo de querer sólo
para mí la felicidad para siempre”.
Ese Sentido (que reconozco como un estado Sagrado), no es
una meta representable para un proyecto, por más espiritual
que lo considere. No es ni siquiera el vacío donde se esconde
“un Ser Supremo” al que ansío descubrir.
Comienza con un estado de profunda quietud interior,
donde el objeto más trivial toma la dimensión estética del
misterio y las palabras ya no sirven para nombrar nada de
lo que nos llega. Esto suele estar acompañado por una pro-
funda y reverencial alegría por todo lo existente. Así conclu-
ye este cuento.
CUENTO: “El Sentido”
Buscar en Youtube: Cuento el Sentido - Juan José Pescio
Link del audio:
https://www.youtube.com/watch?v=dlvFxgh814Q&in-
dex=2&list=UUnpNwUJiM5XVkyctcXV6Ojw&t=1s
Esta breve historia surge a partir de una conferencia titulada
“El origen existencial de la Religión Interior”, la que también po-
dría haberse llamado “Los Proyectos Provisorios y el Sentido”.
Fue dictada en Buenos Aires, el 5 de Mayo del 2003 y decía lo
siguiente:
“Se supone con un grado muy alto de certeza, que en todas
las épocas y culturas, los seres humanos han observado al lle-
gar a la madurez, que el tiempo había transformado su cuerpo,
que algunos seres queridos habían muerto y que eso inevita-
blemente les iba a ocurrir a ellos también.
206 Juan Jose Pescio

Ante esto pueden haber pensado, como una consecuencia


lógica inexorable, que no tenía sentido seguir preguntándose
y respondiéndose cosas, queriendo lograr afectos o posiciones
como si fueran para siempre.
Lo único coherente con esa verdad con la que contaban de allí
para adelante, era no ilusionarse más con un futuro ilimitado.
A partir de ese momento, de todas las cosas que se les pudieran
ocurrir, ninguna tenía sentido.
Entonces, elegían quedarse quietos. Quietos por dentro. No
querían correr más detrás de nada. Elegían aceptar el fracaso
con dignidad, sin negarlo más.
Algunos dijeron simplemente, así son las cosas, pero de la
boca para afuera.
Alguno, de acuerdo con lo que pensaba, intentó quedarse
quieto internamente, no tratar de engañar más a su fantasma,
porque eso fatiga demasiado y es inútil.
Es posible que algunos seres humanos de todas las épocas,
en ese quedarse quietos, alguna vez se sentaron solos bajo un
árbol o en el piso de una cueva que servía de refugio. En la pre-
historia por ejemplo, cerraron los ojos y escucharon el silencio
por primera vez.
Y se enamoraron del vacío.
Y sintieron algo en su corazón que los llenaba de congoja y a
la vez los colmaba de alegría.
La congoja tenia justificación, porque todas las ilusiones se
estaban rompiendo en pedazos. Todo lo que creían de sí mis-
mos y del mundo se estaba quebrando dolorosamente y com-
prendían que se quedaban solos, sin salida, porque su inevita-
ble futuro era desaparecer para siempre.
¿Sin embargo, por qué sentían hombres y mujeres esa alegría
tan grande, esa nueva felicidad tan inmensa?
EL SILENCIO 207

Nada sabemos nosotros sobre eso.


Pero cada uno de ellos estaba solo con esa quietud y no tenía a
quien preguntarle estas cosas, aunque tuviera alguien a su lado.
Porque ya las preguntas y respuestas habían sido descarta-
das de su mente, junto con todo lo demás imaginable, porque
todo se había convertido en provisorio, hasta el saber.
Se había acabado la mentira.
Probablemente muchos hombres en cualquier época y en
cualquier parte de la tierra, primero se habrán extrañado por
esa alegría sin razón.
Y simplemente porque les gustó, volvieron a sentarse bajo
ese árbol o en el fondo de la cueva.
Cuando estaban en otras actividades, seguramente se sentían
atraídos por esos lugares, como si oyeran que éstos, alegremen-
te, con una seducción amorosa que les hablaba a sus entrañas,
los invitaban a volver.
Así poco a poco fueron descubriendo la quietud en el interior
de su corazón y de su mente.
Por curiosidad, por explorar esa parte del mundo que no ha-
bían mirado antes, fueron tanteando con la atención distintos
lugares internos.
Por casualidad y porque abandonaron la búsqueda de la
felicidad para siempre, encontraron la enorme felicidad en el
presente, la que les proporcionaba el recogerse en el fondo del
corazón y quedarse quietos, inmóviles, cuidadosamente silen-
ciosos, descansando en la alegría.
Pueden haber ocurrido en todas las épocas millones de histo-
rias parecidas a las que siguieron también millones de caminos
distintos, pero no es extraño pensar, que el desarrollo interno
208 Juan Jose Pescio

del espíritu, sea una parte “normal” de la evolución del hombre,


un hombre que considera la muerte como algo realmente posi-
ble para él y decide no mentirse, no ilusionarse más con falsas
esperanzas.
Un ser humano en el que el resultado de su reflexión sea más
fuerte que su miedo.
Como ustedes habrán observado, continuó el visitante en
tono de conferencia y con una seguridad fuera de lo común,
es este sin ninguna duda, un ejercicio imaginativo, que intenta
apresar en una imagen, la universalidad existencial que une a
los seres humanos y que da origen, inevitablemente a aquella
Experiencia Interior que lo conecta con un espacio y un tiempo,
donde se vive en verdadera plenitud.
Vale decir que partiendo de un proceso simple, por el que va
a atravesar cualquier ser humano en cualquier época, podemos
suponer con cierto rigor de verdad, que si alguien llega a admitir
profundamente la presencia del tiempo en su vida y en el mundo
(y decide no engañarse más con respecto a la permanencia de las
cosas), necesariamente hace stop, detiene su imaginación movida
por el miedo y ésta, entonces, no intenta perseguir más las cosas
como antes.
Ese hombre sin ilusiones se propone ser feliz en el descanso
que produce el maravilloso estado interno que ha descubierto.
Ya no le importa nada verdaderamente. Ni del mundo exter-
no ni del intern
No puede perder nada, porque nada es de él para siempre.
Ahora sabe con certeza, que él mismo no es para siempre y
por lo tanto, todo es provisorio.
¿Qué queda sino descansar en la quietud?
¿Qué queda sino escuchar ese llamado inexplicable?
EL SILENCIO 209

Al llegar a este punto, sin apuro, el visitante que estaba de


paso se sentó cómodamente y dijo con voz amable y en tono
risueño:
“Cuentan que un anciano que estaba en silencio en su casa,
en una vieja silla de respaldo alto, que aceptaba la imperma-
nencia de las cosas (y era cierto porque ya no intentaba retener-
las para sí), fue invadido por una luz muy clara, muy hermosa.
Nadie supo en el pueblo porqué hubo un fuerte resplandor,
pero cuando el anciano les contó lo que le había sucedido, to-
dos sintieron que era eso lo que más querían.
Era eso con seguridad lo que querían que les sucediera, aun-
que en verdad, no podían decir por qué, pues no tenía ninguna
relación con las cosas de la vida.
Si alguien les hubiera preguntado antes de este suceso, que
era lo que más querían, jamás se les hubiera ocurrido mencio-
nar esa luminosidad, ni esa quietud.
Y quizás por esa luz, o porque todos estaban compartiendo una
misma experiencia nueva, o ambas cosas a la vez, a partir de ese
momento los pobladores de aquel lugar comenzaron a ser más fe-
lices.
Vivían con una alegría que no podían llamar humana, en el
sentido corriente que tiene la palabra.
Eran personas que amaban el momento en que podían estar
muy quietos en esa gloria sin nombre.
Se pasaban información respecto de lugares silenciosos, en
una alegre complicidad. Se invitaban a las casas más alejadas
del centro del poblado para sentir juntos la luz.
Al poco tiempo, muchas cosas que habían sido personales
empezaron a ser de uso común y era muy difícil escuchar a
alguien hablar de “lo mío” y de lo que había hecho.
210 Juan Jose Pescio

Parques de Estudio y Reflexión Punta de Vacas Mendoza-Argentina


Era un pueblo donde la gente, poco a poco se fue quedando
callada.
Se solía ver a menudo alguien parado en medio de la calle o
sentado en la plaza por un rato.
Se quedaban con los ojos cerrados, con una expresión calma en
el rostro, respirando de un modo que no parecía que respiraran.
No había apuro por llegar a ninguna parte, pero sin embargo
la gente estaba muy despierta, atendía a sus necesidades, era
cuidadosa de lo que necesitaban los demás y no obstante se
mantenían independientes.
Para darles una idea de cómo era la vida en ese pueblo, les
cuento por ejemplo que una tarde vimos tres personas en una
esquina, mirando muy callados una hoja.
Era la hoja de un árbol que un niño mostraba en la palma de
su mano.
Se miraban entre ellos muy calmos y sonreían muy silencio-
sos, muy serenos. Así pasaron un buen rato entre el recogi-
miento y el asombro.
EL SILENCIO 211

Uno de ellos tocó delicadamente la hoja con la punta de los


dedos y comenzaron a correrle lágrimas por las mejillas.
A pesar de ello sonreía. Con una alegría que según contó más
tarde era de agradecimiento.
Ese día en el pueblo el aire había estado muy fresco y trans-
parente desde la mañana.
Continuará... 3 Juan

3- El Cuento se cierra con la promesa de que “Continuará” la historia de


los habitantes de este pequeño pueblo en lo alto de la montaña. Aquellos
habitantes encontraron el Sentido de la Vida que buscaban en medio de “un
mundo donde se ha extendido un manto de violencia, de soledad y tristeza
sobre las ciudades de los hombres”.
Vemos que el sistema actual funciona como la resistencia interna y exter-
na; a las experiencias internas profundas de “un nuevo sentido”, atrayendo
y distrayendo a la gente con falsas esperanzas sobre una felicidad ilusoria
individualista, posesiva y por lo tanto inalcanzable.
Creemos que es necesario ofrecer a conjuntos amplios de personas, las ex-
periencias internas expresadas en el Cuento, pero al mismo tiempo, tratar de
ayudar no sólo a satisfacer las necesidades básicas para la subsistencia colec-
tiva, sino a contribuir a la superación de las resistencias internas y externas a
la evolución de “lo humano”.
Hoy en 2018 el DVD del “Silencio” presentado en 2003 es el antecedente
directo de Los Consejos Permanentes por la No violencia Activa y Redes.
Este último, es el procedimiento para la transformación individual, institu-
cional y social que estamos aplicando desde hace 15 años. El Cuento “El Si-
lencio”, es una pequeña parte del contenido de ese DVD.
212 Juan Jose Pescio
EL SILENCIO 213

“La Obra” o también,


“El origen de la Escultura Fantástica”
Cuento.
Buscar en Youtube: 03 Cuento La Obra o también el origen de
la escultura fantástica.
Link del audio:
https://www.youtube.com/watch?v=8qxlfrMIZWc
Había una vez un lugar llamado Anarquía.
Se llegaba sólo a lomo de mula, luego de recorrer muchas
leguas de caminos sinuosos de montaña.
El que estaba yendo hacia allí de esa manera y ese día, se lla-
maba Rosendo y llevaba una idea muy clara y persistente: llegar
y esculpir un pueblo en la montaña, en lo alto de la montaña,
donde el aire está más frío y el viento circula entre las cumbres.
Esculpir un pueblo con gente, con casas, pero con gente viva,
que camina y que respira. El sólo quería lograr eso en su vida.
No quería otra cosa que eso y para eso viajó desde muy lejos,
no se sabe de dónde.
Ya estaba llegando cuando sintió deseos de desperezarse y
hacer un sueñito en una cueva.
Entrada la noche se despertó, salió y se encontró con estrellas
gigantes en el cielo, de esas que sólo se ven cuando se está muy
alto. Y comenzó allí mismo a planear con más detalle la jornada
que empezaba.
Llegaría al amanecer a la pequeña llanura que ya bien cono-
cía, bajaría los aparejos y demás enseres que llevaba y se pon-
dría a trabajar enseguida, sin esperar ninguna cosa más para
empezar.
214 Juan Jose Pescio

¡Era mucho lo que había que deshacer!


Así que acomodó la carga de la mula y sus petates, continuó
la subida paso a paso y siguió avanzando ya sin detenerse.
Al clarear, alcanzó a ver en el horizonte la entrada del lugar.
Era como un tajo entre dos piedras grandes, como paredes de
piedras que flanqueaban un camino estrecho. Era en realidad
un desfiladero que terminaba en un espacio muy amplio, abier-
to y verde, rodeado de picos y laderas escarpadas.
Entró y se detuvo en el centro, bajó de la mula todos sus avíos
y recorrió con una mirada circular, el entorno pétreo de la bre-
ve planicie que surcaba el río.
Con la pala y el pico se alejó unos pasos, marcó un par de
puntos y se puso a cavar con diligencia, sin levantar la vista del
trabajo. Estuvo así, cavando y desmontado piedras por unas
cuantas horas, hasta que se empezaron a ver ciertas formas que
se perfilaban en el piso, como resultado de la tierra y de las pie-
dras que sacaba. Eran como las cabezas y la parte superior del
tronco de varias figuras humanas muy toscas, que emergían
dentro del amplio hueco recién hecho.
Se detuvo y comió algo, bebió y descansó un buen rato. La
mula no muy lejos, pastaba indiferente. El sol del mediodía ca-
lentaba, así que decidió buscar unos arbustos para guarecerse,
hasta que bajara aquel calor bastante insoportable.
Pasado el tiempo razonable de la espera y luego de un sueño muy
ligero, se dispuso a continuar, pero esta vez, el área para desmontar
era mucho más grande, 100 veces más grande o más de 100.
Así que marcó el terreno con el pico y comenzó sin prisa y sin
pausa a sacar tierra y piedras, dentro del enorme espacio delineado.
Así pasaron varios días y semanas. Ya el gran pozo dejaba
ver las formas de unas casas con techos a dos aguas, unas calles
EL SILENCIO 215

angostas que cruzaban de un lado a otro ese esbozo de pobla-


do, gente en actitud de caminantes y una plaza con formas de
niños jugando en las hamacas.
Así continuó más tiempo trabajando y hubo vientos fuertes,
días de calor, noches de frío y jornadas lluviosas, lo que ayu-
daba a fijar la tierra y darle consistencia a la materia. La Gran
Obra seguía avanzando poco a poco y las figuras se parecían
más y más a personas verdaderas. Las casas, las calles y las
plazas también parecían cobrar una cierta identidad, como si
fuesen cada vez más reales.
Ya se estaba llegando al final de la tarea.
Unos días más y quedaría acabada la escultura.
Sólo estaba faltando darle movimiento.
Una noche, completados ya los últimos retoques, se subió Ro-
sendo a la ladera de la izquierda y desde allí contempló las si-
luetas del conjunto. Vio con satisfacción que parecía un pequeño
pueblo cuando está por despertarse. Veía siluetas en la noche,
sin rostro y sin colores, inmóviles, sin vida. También siluetas de
casas y de plazas. Entonces se preparó para el toque maestro de
su obra.
Y antes de darles vida, se propuso sacar de allí lo que aún
sobraba, como hacen los artistas que trabajan con el mármol,
con lo que queda fuera de la forma inspiradora.
Al otro día al amanecer y luego de darles vida en un instante,
se dispuso seriamente a completar un mundo que fuera verda-
deramente humano.
Entonces, con unas herramientas especiales que traía, les
sacó también la ilusión de ser y de tener y los dejó sin nada,
con la mirada limpia y el corazón sereno.
Luego, para poder pensar mejor, se colocó en el espacio trasero
de su propio corazón y dijo como resumiendo: “Para construir
216 Juan Jose Pescio

un mundo verdaderamente humano sólo hace falta sacar lo que


es inútil”. Algunos dicen que dijo, “soltar lo que es inútil”, pero
él como escultor, hacía su oficio con destreza y eso no se puede
discutir.
Así nació, tal como afirman todos los expertos, el arte de la
Escultura Fantástica.
Fue en aquel momento casi mitológico, que Rosendo, con
su pico y con su pala, trabajando sin pausa en aquella plani-
cie de otros mundos, logró llegar donde sólo se llega movido
por aquellos sueños raros, por aquellos sueños grandes, casi
inmensos.
Y es por eso que hoy lo recordamos, como El Fundador de
la Verdadera Humanidad, libre del miedo, por crear su Gran
Obra más cerca del cielo que las nubes, más cerca del sol que
las montañas más altas.
A Parque Punta de Vacas y a lo Innombrable que lo cons-
truyó.
JJ Bs. As. 26 de Noviembre de 2010
EL SILENCIO 217

Diálogo sobre la Dirección Mental


La temática de la Dirección Mental la vamos a comentar
desde la actitud posesiva y a alegorizar con El Carro del
Deseo.
Aunque es evidente, quisiera saber ¿por qué se dice que el
deseo genera violencia y sufrimiento?
En el campo del deseo, cuando quiero algo cabe la posibili-
dad que también y al mismo tiempo tema perderlo.
Por tanto, temo perder lo buscado, que está asociado y cer-
cano al denominado centro de poder o situación ideal (cen-
tro del placer).
A su vez, la ansiedad, el enojo y el miedo me violentan
(son los indicadores de mi violencia interna) y esto aumen-
ta cuanto más quiero poseer o asegurar el resultado, au-
mentando la expectativa por el mismo.
Ese es el origen y el circuito de la violencia, así se genera: ha-
brá climas y tensiones en la medida que quiera poseer (con ex-
pectativa de resultado) y ese resulta ser el origen de la violen-
cia, que aumentará en la medida que las dos ruedas alegóricas
generen más expectativas por conseguir lo buscado y rechazar
lo odiado. Están unidas por un eje.
La propuesta entonces, es des-naturalizar el carro del deseo,
dejar de ver como “normal” el buscar compulsiva y expectan-
temente la situación proyectada por mi mente tensa y posesi-
va, hipnotizada por la falta de juicio crítico que me impone el
sistema. Y ahí, voy yo también, acompañándola en ese mismo
estado hacia el Silencio Interior.
Pero veamos ahora al caballo de la necesidad y su relincho.
El llamado del caballo es la búsqueda profunda, la dimensión
Zeta en el centro o hacia el centro del pecho.
218 Juan Jose Pescio

Nos proponemos entonces desnaturalizar el ruido habitual


superando la creencia muy difundida que la felicidad está en
el futuro y que se obtiene poseyéndola y no que es un estado,
presente que concomita con un nivel de reversibilidad en que
la conciencia se registra a sí misma en sus funciones.
Puedo ubicarme a una distancia y tiempo en relación a
lo buscado, cosa que me brinda el eje Zeta (profundidad),
creando la ilusión del tiempo y el espacio en donde está lo
que quiero conseguir, pero donde se ha colado al mismo
tiempo la amenaza de no conseguirlo, porque la felicidad
está emplazada como un estado posible en el futuro, con
un tiempo y espacio a recorrer (ilusión que permite el re-
gistro placentero actual) y no a través de un trabajo con
nuestra consciencia.
Entonces ahora, a esas imágenes y pensamientos, en vez de
llamarles proyecto les llamo ensueño y es así que lo engancho
en el carro del deseo con su eje haciendo rotar expectantemente
la búsqueda del placer y el rechazo del dolor.
A estas alturas nuestro amigo ya está enganchado en el carro
y habiendo olvidado al caballo, se encuentra aumentando el ni-
vel de violencia curiosamente, no porque quiera llegar a algo
y no llega, sino sencillamente porque quiere llegar. Se trata
ya de la actitud básica posesiva.
“Sufre el que busca y el que desea conservar” bien decía el
Maestro en “El pastel maravilloso”.
Diálogo
1 - ¿Y cuál es la propuesta?
Cuando paro, se desestructura el campo del deseo y me libe-
ro, descanso en el presente.
Por tanto armar el futuro sin la mentira del progreso a
buscar, eso hay que desarrollarlo y comprenderlo en uno
EL SILENCIO 219

mismo por registro, igual que a todas las ilusiones que


nos enseñaron a creer.
El cuento “El silencio” describe el “enamoramiento” del “Va-
cío”. La Experiencia del Vacío permite reconocer un nuevo
funcionamiento mental donde no existen el tiempo y espacio
habitual.
2- ¿Cuál es la hipótesis de trabajo que se desenvuelve en
relación a la dirección mental y los proyectos?
“La hipótesis de trabajo con la que me estoy manejando, en-
tiende a la Dirección Mental, como diferente de los Proyectos,
3- ¿Por qué?
Por estar la meta de los proyectos, ubicada en la parte del
espacio de representación que es externa al cuerpo y por tener
“proyectada” la imagen cenestésica de registros placenteros en
ese lugar. Esa representación visual, auditiva y cenestésica pla-
centera, se convierte en algo muy “atractivo” para la atención y
el cuerpo como si “el futuro” succionara.
4-¿Qué otras representaciones ves que se presentan?
También la representación de las amenazas, de lo temido, opera
por la proyección de la propia cenestesia e imágenes visuales y au-
ditivas, cuando nos representamos escenas de lo temido, por ej.: la
muerte, la vejez, el abandono, la soledad, el rechazo, la pobreza,
la vergüenza, la humillación, la desvalorización. Todas estas es-
cenas anticipadas por la imaginación con material de memoria,
sirven para utilizar el aprendizaje previo COMO “simulación de
situaciones” y de ese modo evitar riesgos de dolor o sufrimiento.
5- Pero si las simulaciones son algo interesante ¿dónde está
su inconveniente como mecanismo de ayuda?
En su pobreza, o sea, el que la memoria provea de informa-
ción para anticipar nos ayuda, pero en parte se limita a gene-
220 Juan Jose Pescio

ralizaciones pobres y da por terminado el proceso de apren-


dizaje, ya que a veces esas generalizaciones están realizadas
a partir de una sola experiencia, lo cual es responsable de
acciones equivocadas.
6- ¿Esto último qué más genera?
Que las experiencias negativas son el motor de los ensueños
de rectificación de las tendencias, como ocurre con los atribu-
tos de la vejez, para tratar de contrarrestarlos intentando evitar
que se produzcan más adelante esas características rechazadas.
7- ¿Cómo podemos rectificar este inconveniente?
Al poner imágenes cenestésicas, aunque sean neutras, en
el intracuerpo (en la zona del Esp. de Rep. que se corres-
ponde con el intracuerpo) parece que además de producir
silencio y paz, se inicia un proceso de transformación de la
energía que se experimenta como que “uno mismo” podría
ir hacia un “otro lugar” o tomar contacto con algo que no
es representable y que esa es la dirección verdadera. Para
colmo eso es algo que uno “ya sabía” desde hace muchísimo
tiempo.
8- Esa transformación de la energía ¿cómo se manifiesta
cuando se desarrolla?
COMO VACÍO, vacío que no es el vacío de objetos sino de
actos internos de búsqueda (de deseos), es un vacío que aquie-
ta el corazón y se percibe como más real que el mundo mental
cotidiano o inclusive el mundo externo. Ese vacío es concomi-
tante con el registro de “descanso” profundo.
9- ¿Ese descanso con qué contrasta?
Contrasta con el cansancio que produce ese deambular an-
sioso fuera de uno mismo buscando posición, amor, perte-
nencias.
EL SILENCIO 221

10- ¿Qué crees qué es lo que más “cansa”?


Sobre todo, es la búsqueda insistente de reconciliación con
uno mismo sin poder lograrlo.
11- Continuando con la “dirección de la mente” con la que
comenzamos el desarrollo ¿puedes hablar de un registro de
esto y de su opuesto o factor de desvío?
Así entiendo hoy lo que significa “dirección de la mente”:
Las “ganas” de orientar la atención hacia ese lugar interno
(que el padre Nicéforos describe con precisión en la Philoka-
lia) y que compite en la vigilia cotidiana, con “la gana” de
orientarla hacia los lugares del Espacio de Representación ex-
terno donde se encuentran los objetos mentales “dadores de
sentido provisional” (esos lugares mentales que nos “atraen”,
donde nos representamos a nosotros mismos en relación con
objetos sexuales atractivos, posiciones atractivas, conocimien-
tos, dinero).
12- Es como si compitieran dos mundos. ¿Y si ganara el más
superficial, en base a que lo haría?
Así es. Estos lugares mencionados son una fuerte competen-
cia para el Recuerdo de Sí, porque son muy eficientes en su
función de aliviar tensiones instantáneamente y generar ener-
gía para modificar el entorno en busca de esos objetivos.
Podemos sentir que somos ese que proyectamos en nuestra
mente como si viéramos una película en la que actuamos, como
si nuestra identidad fuese la del actor.
13- ¿De qué modo se emplaza la conciencia de sí?
El recuerdo de Sí nos pone en el lugar del cuerpo, del lado de
adentro de los sentidos y nuestra identidad es la del que pro-
yecta la película; hora soy el que soñaba, pero un instante antes
era el personaje del sueño (Identificación y desidentificación o
222 Juan Jose Pescio

mejor, cambio de imagen con la que me identifico) igual que al


despertar. O más aún, quizás a ese cambio de identidad es a lo
que se llama despertar.
14- ¿Cuál es tu hipótesis de trabajo más utilizada para el
encuentro con el descanso de esta fatiga?
Esta vaga conciencia de lo poco creíble que es nuestra propia
identidad como algo permanente.
Esa identidad socialmente aceptada de la que “no estamos
muy seguros”, quizás sea una causa importante de la fatiga
que produce “tratar de ser “ para los demás y para uno mis-
mo, porque la sospecha de la falsedad de esto es muy grande
y hace falta mucho esfuerzo para seguir actuando como si uno
fuera ciertamente una entidad permanente y con característi-
cas constantes.
Es suficiente verse mirando una película que nos interese
para observar las salidas y entradas en diferentes identidades.
Pero siempre nos aferramos a una.
15- ¿Qué es lo que se registra más real?
El Vacío comienza a ser lo más real.
16- ¿Cuándo es que aparece y que comprendes entonces?
Cuando suelto toda identidad y comprendo que el sujeto que
desea es una construcción innecesaria para la vida, que la in-
tención es lo único que habita el universo, pero que se encuen-
tra en medio de una cáscara manipulable desde afuera y de
una maraña de hábitos físicos y mentales.
17- ¿Qué sucede con los registros de soltada, los de las in-
tenciones y los físicos?
Que cuando esta intención deja de “hacer fuerza” dentro de
la cabeza por querer entender y renuncia a nombrar las co-
EL SILENCIO 223

sas, a sacar conclusiones, a preguntar o a responder, el cuerpo


agradece desde las vísceras y se llena de alegría y energía el
corazón.
18- ¿Es en ese estado entonces en el que ubicas la “alterna-
tiva válida”?
Sí. Sólo una mirada global sobre el mecanismo ilusorio de
creación de sentido (o búsqueda de la felicidad), sólo una mi-
rada integral que permita ver el placer pero también el sufri-
miento que genera este estado de la mente, puede impulsarnos
a intentar con decisión una alternativa distinta.
19- ¿En que se basa esa alternativa?
Esta nueva alternativa, no se basa en los mecanismos de re-
presentación y conceptualización, con su localización espacial
en el Esp. de Rep. Externo, ni en el acto de búsqueda perma-
nente de ese objeto-dios-externo (acto de búsqueda creador del
tiempo sicológico y del sujeto que busca, siendo parte de un
argumento alegórico).
La base de la nueva posibilidad es la comprensión del fenó-
meno del espacio de Representación, que sólo es posible por la
insistencia en la Conciencia de Sí, ya sea atendiendo al cuerpo
en el presente o a las representaciones en tanto estas sean per-
cibidas como objetos mentales presentes.
20- ¿Qué actividades serían necesarias para este emplaza-
miento que propones, dicho en síntesis?
En resumen, sólo dos actividades serían imprescindibles para
primero, clarificar la Dirección Mental y segundo fortalecer las
Ganas o Impulso de avanzar (El Arquero mitológico, Centau-
ro, buscando con la flecha su blanco en el cielo y aumentando
la tensión de su arco) a saber:
1- Acercarse al profundo placer de quedarse quieto.
224 Juan Jose Pescio

2- Intentar conceptualizar a todo el sistema ilusorio como res-


ponsable del vacío de sentido y de insatisfacción.
La primera: acercarse al profundo placer de quedarse quie-
to con la atención en ese lugar del fondo del pecho podría
generar progresivamente la “gana”, como “atracción” de ese
lugar.
Y la segunda Intentar conceptualizar a todo el sistema iluso-
rio como el responsable del vacío de sentido e insatisfacción y
por lo tanto de violencia profunda consigo mismo.
21 ¿Podrías ampliar el segundo punto?
En el primer punto decíamos que con la atención en ese lugar
del fondo del pecho podríamos generar progresivamente esa
“gana”, como “atracción” de ese lugar.
En el segundo vemos al sistema ilusorio como responsable
de violencia profunda, comprendiendo que esto impulsa a
buscar una alternativa de sentido para la vida fuera de dicho
sistema.
Pero el querer el vacío es “un querer” igual de frustrante que
el querer un objeto cualquiera. El arco se tensa más aún por la
promesa de un blanco más importante. Un blanco místico y
trascendente a todos los objetos del mundo.
Sintetizando: Que el vacío o el despertar se puede convertir
en el “super-objeto”.
22- ¿Cómo podemos superar esta profunda resistencia?
El arco debe aflojarse, la mirada que busca en el futuro
debe ablandarse y buscar el perdón de la soberbia con el re-
conocimiento en profundidad de los propios límites. Y tratar
de mantener (o recordar) el estado neutro de “ni querer ni
no querer”.
EL SILENCIO 225

23- ¿Qué sucede si estas dos condiciones que comentaste


no pueden configurarse?
SI NO SE DAN ESTAS DOS CONDICIONES, los “sentidos
de la vida provisorios” distorsionan a su servicio el valor y el
significado de la experiencia interna. Esta experiencia por sí
sola no llega a la categoría de “forma de contacto con una nueva
dirección mental”, sino que es instrumentada por los sentidos
provisorios, para alcanzar los tradicionales “dioses externos”.
24-¿Podrías dar un ejemplo?
Sí. Tener más energía para lograr mejores circunstancias ex-
ternas para mí, algo así como hizo la economía de mercado con
las experiencias religiosas de la New Age.
Es muy difícil la resignificación de la experiencia interna de
lo Sagrado, si no media un propósito de soltar la fe en “lo ilu-
sorio de la mente” (Fe que es propia del nivel de conciencia al
que consideramos diariamente como estar despierto).
25- ¿Qué es entonces lo más importante y necesario?
Es necesaria la construcción intencional de puertas abier-
tas para entrar a un nuevo estado de la mente. Es necesaria la
“construcción de la fe” en la nueva alternativa para la propia
vida y la de los demás.
26- ¿Esa fe qué confirma?
Confirma que uno no se queda paralizado si se coloca en ese
lugar sagrado y con otra vibración energética en el corazón.
27- Redondeando ¿cómo emplazarías la relación entre el
“corazón” y las circunstancias externas?
Primero, prestando atención a la atracción de ese lugar del
corazón, una mezcla de oír, rastrear emociones y recordar un
amor olvidado.
226 Juan Jose Pescio

Y segundo, aceptando la “irracionalidad” de lo feliz y libre


que se es allí, frente al paradigma de que sólo se puede ser feliz
si las circunstancias externas lo permiten o en la creencia que el
sufrimiento va a derivar de las circunstancias externas.
28- ¿Qué formas conoces para emplazarte en esa interioridad?
Es sabido que hay varias maneras de adentrarse en ese lugar.
Por ej. : La oración silenciosa o meditación del vacío, el bajar
al corazón con la respiración, la invocación al guía, la crisis de
sentido que empuja, etc., pero el Trabajo con la Fuerza es un
modo muy importante de llegar al Lugar, al que se suma una
operación que desencadena una energía, que según la Doctrina
puede llegar a ser dirigida y tiene una serie de propiedades
extraordinarias según ya hemos experimentado.
29- Respecto al logro de continuidad de las experiencias,
¿qué te parece más importante como motor o más bien como
batería que lo facilite?
Estas manifestaciones de la Fuerza no son lo que hace que uno
tenga ganas de volver a esas prácticas, sino el amor a ese profun-
do Silencio, a ese reencuentro con uno mismo separado del mun-
do y yendo hacia algo muy querido y difusamente recordado.
30- ¿Consideras que las resistencias pueden ser más fácil-
mente superadas desde ese emplazamiento?
Las dificultades que tiene el trabajo con la Fuerza para pro-
ducir el contacto con este registro religioso (debido a nuestras
ilusiones compensatorias y provisorias copresentes), puede in-
hibir la repetición de la práctica, pero a veces durante alguna,
el fenómeno Sagrado irrumpe y ocupa el lugar, desplazando a
lo cotidiano en nuestra conciencia.
31- ¿Qué relación encuentras entre el sí mismo, la Fuerza y
la dirección mental?
La Experiencia con la Fuerza, puede ser acumulativa para
la Dirección Mental Adecuada y generar la Gana de repetir la
EL SILENCIO 227

práctica, en tanto el sujeto esté orientado copresentemente ha-


cia ese descanso profundo y el contacto del reencuentro con el
“uno mismo” (Espacio de Representación Interno) y a sentirse
“separado del mundo de atracciones y repulsiones que gira al-
rededor de su cabeza” (de su propio Espacio de Representa-
ción Externo).
32- Finalmente, ¿cómo podemos vencer ese sistema iluso-
rio hipnótico que nos aleja de la dirección mental interesante
que es el centro de nuestro tema de hoy?
Además de lograr los registros frecuentes de esa experiencia
nueva, es necesario una comprensión creciente del mundo ilu-
sorio, generador de violencia interna, pero sobre todo, advertir
que uno mismo lo construyó en nuestro propio entorno, lo si-
gue construyendo por desconocimiento y como consecuencia
de la invasión a la subjetividad que permitimos del sistema al
que elevamos a la categoría de “realidad” porque nos define
todo lo que hay que temer y lo que hay que desear.
A su vez el sistema es quien nos convence de que él es la
única REALIDAD en la que debemos estar, desacreditando la
posibilidad de conectarnos con una realidad más verdadera.
Estas me parece son condiciones básicas (quizás no las úni-
cas) que podrían contribuir al fortalecimiento de la “Dirección
Mental Adecuada”, esa que de alguna manera ya sabemos o
intuimos que existe.
El recordarla cada vez con más gusto nos podría impulsar
hacia el contacto más frecuente con el mundo real de la expe-
riencia religiosa.
Estas son algunas conclusiones que me sirven como hipótesis
de trabajo para este momento.
228 Juan Jose Pescio
EL SILENCIO 229

SÍNTESIS DEL TRABAJO


Este trabajo trata de la “Atención sobre la Intención, soltan-
do todo deseo Posesivo” y sus maravillosas consecuencias. In-
vita a actuar desde “el llamado interior”, desde el corazón.
La nueva dirección apunta a tomar contacto con el Silencio
Interno y con Experiencias de Sentido y desde allí abrirse al
Servicio.
Tiene tres partes: la Teórica, donde se recopilan fragmentos
de textos místicos que facilitan el contacto con el Silencio. Con-
tinúa con la Parte Práctica, que contiene una “meditación guia-
da” para acercarse a estos registros de Silencio y Vacío.
Prosigue con una Investigación Sobre el Contacto entendi-
do como “otro funcionamiento mental”, que contiene relatos
de los participantes en retiros sobre el tema, donde estos deta-
llan sus experiencias en que se silencia la mente y se percibe al
mundo como algo extraordinario.
Se completa este trabajo con una reflexión sobre el funciona-
miento de la consciencia en ciertas condiciones de No-Ruido. Por
último, se presentan dos cuentos cortos referidos a estos temas.
La diferencia entre la Meditación del Silencio y otras técni-
cas de trabajo interno, es que la finalidad de la primera, no es
trabajar contenidos síquicos particulares sino modificar la ten-
dencia posesiva habitual en la que estamos inmersos y propo-
ne experimentar una nueva dirección para la propia mente.
Y esta nueva dirección, (que no es hacia una imagen del Fu-
turo sino hacia un estado de la mente donde no hay tiempo ni
espacio), es una extraordinaria alternativa frente a la omni-
presente dirección posesiva de la mente.
Esta forma de “oración de quietud”, es una ejercitación y una
experiencia sobre el nuevo funcionamiento.
230 Juan Jose Pescio

Decimos “nuevo funcionamiento” en lugar de “nueva direc-


ción”, porque esta última remite a un tiempo futuro en el que
se va a lograr algo y en cambio, en el nuevo funcionamiento, se
reconoce la ilusión de un tiempo futuro y de un tiempo pasado,
porque se registran las imágenes como fenómenos mentales
siempre actuales.
Este nuevo funcionamiento, no refuerza la dirección posesiva
hacia ser más, tener más, saber más o lograr más. Esta direc-
ción posesiva, es el “paradigma no cuestionado” que desde el
interior de cada individuo, sostiene a la Cultura Individualista
y Acumulativa en que vivimos como si fuere algo “normal”.
Esta Cultura de la Posesión en la que estamos inmersos, se
expresa en este Sistema Económico y Político Violento. Este
Sistema de Vida conocido como Neoliberalismo, se ha globali-
zado por las intenciones posesivas que se han generalizado y
agudizado, acelerando la rueda de la violencia.
El mayor problema, no son sólo los sujetos particulares que
fuerzan desde el poder este proceso destructivo, sino quizá la
causa principal es el paradigma equivocado sobre cuál es el
camino hacia la felicidad, que todos hemos incorporado sin
advertirlo. Esta dirección equivocada nos distrae y confunde
sobre cuál es el verdadero sentido que estamos buscando, ge-
nerando una frustración muy profunda.
Este paradigma sobre cómo alcanzar la felicidad, propone
la acumulación de bienes tangibles e intangibles en nuestra
persona, entendiendo a esta como “yo”, sumado a “lo que es
mío”, como el único modo de lograrla.
Cualquiera que tuviera el poder suficiente y la mente orienta-
da por ese paradigma, haría exactamente lo mismo, salvo que
las consecuencias serían proporcionales a su poder, con las la-
mentables consecuencias de esto cuando se trata de los más
“poderosos”.
EL SILENCIO 231

Esa “actitud posesiva” es la concepción nefasta sobre cómo


alcanzar la felicidad que sostiene el Sistema. Se justifica el
comportamiento humano individualista, a partir de la “moti-
vación de la ganancia” en todos los actos.
La salida de ese encierro mental, de esa contracción muscu-
lar propia de la actitud posesiva, entendemos que se logra por
convertir gradualmente el proyecto de vida centrado en uno
mismo, en un proyecto que incluya la felicidad de los demás,
de todos los demás.
Esta propuesta es una nueva dirección para la mente, es un
nuevo camino para lograr lo que hace “verdaderamente feliz y
libre al ser humano” no sólo a nivel individual sino también a
nivel colectivo.
Esta “dirección solidaria” basada en el “dar desinteresado”
amplía nuestra mente “más allá de nosotros”. Como conse-
cuencia de esta dirección de servicio hacia los demás se “achi-
ca la importancia del yo” y esto pone al corazón en disposi-
ción silenciosa para “facilitar la escucha de las señales de lo
Sagrado”.
La Meditación Guiada que se propone aquí, comienza por
soltar esas intenciones posesivas, acumulativas y va hacia la
quietud y el descanso en el corazón, en un continuo presente.
Este tipo de Prácticas, van orientando la intención hacia “la
patria obscuramente recordada”, como algo no perceptual, ni
representable pero efectivamente registrable.
232 Juan Jose Pescio
EL SILENCIO 233

Anexo
234 Juan Jose Pescio
EL SILENCIO 235
236 Juan Jose Pescio
EL SILENCIO 237

Índice
Prólogo 7
Biografía del autor 13
El Silencio - Una Investigación sobre el Contacto con lo
Sagrado - Introducción 21
La nueva dirección para la propia vida 21
Reseña de este trabajo. 22
Una investigación sobre el “Contacto”, (Parte Teórica)
Metodología de trabajo para comprender y profundizar
las experiencias de Sentido: Fundamentación de esta
Metodología 25
1 - Parte teórica: Recopilación de Textos que contienen
Procedimientos e indicadores de Contacto con “Lo Sagrado”.
Experiencias de Sentido 25
Índice por orden alfabético de autores 27
Autores 31
Apuntes de Psicología – Silo Psicología III 31
La Filokalia, de la oración de Jesús 32
La nube del no-saber y el Libro de la Orientación Particular 34
La Voz del Silencio. H. P. Blavatsky 35
Dionisio el Aeropagita 36
San Juan de la Cruz. “Subida al monte Carmelo”. 41
Psicología y Alquimia. Carl G. Jung 44
Intimidad con Dios. T. Keating 44
Tao Te Ching. LaoTsé 46
“A merced de su Gracia”. Louf, André. 48
Padre Nicéforos 50
238 Juan Jose Pescio

“Meditación, la primera y última libertad”. Osho. 56


“El informe Tokarev”. Salvatore Puledda. 66
“Los sermones medios de Buda” o “Majjhi Nikaya”. 79
“Relatos de un peregrino ruso a su padre espiritual” 85
El Telediol-Cuadernos de Escuela- N° 6 85
Ceremonia del “Aceptado” Normas y Ceremonial de la
Comunidad 124
La Religión Interior 128
El Mensaje de Silo inspira una profunda religiosidad 134
“La Mirada Interna”. Silo 137
“El Paisaje Humano”. Silo 138
“Habla Silo”. La curación del sufrimiento. Silo 139
Acto público de Bombay, India, 1981 140
La Forma Pura - Cuadernos de Escuela - N° 1 141
Libro de La Comunidad. Silo 149
Las Moradas de Teresa de Jesús 152
“El Secreto de la Flor de Oro”. Richard Wilhelm 154
La búsqueda del sentido, Silo. 159
Investigación sobre el Contacto”. Segundo Capítulo (Parte
Práctica) 167
Como desaprender la actitud posesiva. 167
Encuadre de las Prácticas 1 168
Pasos del proceso 172
Las causas de la violencia interna cotidiana 172
Comprender el origen de la violencia interna y
desnaturalizarla. 174
EL SILENCIO 239

Propuesta 174
Las Prácticas 175
Preparación 176
Introducción a la Meditación Guiada 177
Meditación Guiada “El Silencio” 178
Retiro sobre el “Contacto” 184
Experiencias con la Meditación del Silencio. “Actuar desde
el llamado interior” 186
Intercambio 187
Síntesis del Intercambio 200
Evaluación Sobre el Trabajo realizado y propuesta de
ampliación del Área de Investigación. 200
Metodología de trabajo para comprender y profundizar
experiencias de Sentido. 201
Descripción de aspectos de esta Metodología
Resumen del Cuento: “El Sentido” 205
Cuento: “El Sentido” 205
Cuento: “La Obra” o también, “El origen de la Escultura
Fantástica” 213
Diálogo sobre la Dirección Mental 217
Síntesis del Trabajo 229
Anexo 233
Esquema de los centros y de sus correspondencias con los
niveles de conciencia 235

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