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Categorías espacio-temporales y socialización escolar: del individualismo al narcicismo Julia Varela

Las categorías son nociones esenciales que rigen nuestra forma de pensar y vivir. Las categorías de
espacio y tiempo: son nociones que nos permiten coordinar y organizar los datos empíricos y
hacen posible los sistemas de representación que los hombres de una determinada sociedad y un
momento histórico elaboran del mundo y de sí mismos. Las categorías de pensamiento varían en
función de las culturas y de las épocas históricas. Son el resultado de una cooperación a través de
la cual numerosas generaciones han ido depositando su saber. Las categorías son instituciones
sociales e insisten en su carácter simbólico cuando señala que los hombres las adquieren y utilizan
como medio de orientación y saber. A partir de la formación de los estados Modernos y el
desarrollo de las sociedades industrializadas las exigencias sociales que pesan sobre la
determinación del tiempo y el espacio se hacen cada vez más apremiantes en el interior de: el
proceso de civilización. Los controles socialmente inducidos a través de la regulación espacio y
tiempo contribuyen al interiorizarse, a formalizar conductas, se incardinan en la estructura misma
de la personalidad al tiempo que orientan una determinada visión del mundo. Nuestra sociedad
occidental se ha constituido un tiempo subjetivo (sensación de que existe un tiempo individual
propio) desde el nacimiento del racionalismo moderno comienza a intensificarse una concepción
del tiempo muy centrada en el individuo. Medir y regular el tiempo de una determinada forma
implica no sólo relacionar los acontecimientos de un modo específico sino también percibirlos y
vivirlos de un modo peculiar. El papel que han jugado y siguen jugando las instituciones educativas
en la formación, reproducción y transformación de nuestras concepciones del espacio y del
tiempo. Los procesos de socialización de los sujetos en las instituciones escolares ponen en juego
determinadas concepciones y percepciones del espacio y del tiempo. La configuración que en cada
período histórico adoptan las relaciones sociales y las relaciones de poder que inciden en la
organización y definición de los saberes legítimos, así como en la formación de subjetividades
específicas. Hay 3 períodos históricos en los que se producen, a modo de tendencia, ideales, 3
modelos pedagógicos: ● Las pedagogías disciplinarias (a partir del siglo XVIII) ● Las pedagogías
correctivas (siglo XX) ● Las pedagogías psicológicas (en expansión en la actualidad)

Pedagogías disciplinarias (a partir del siglo XVIII)

Se caracteriza por el proceso de individualización, en conexión con la creciente división del trabajo,
aumento de la densidad de la población. En la 2da mitad del siglo XVI se configuran nuevos
modelos de educación que marcan la pauta para la socialización de los jóvenes. Este dispositivo
jugó un papel importante en la constitución de un tiempo subjetivo. Con el inicio de la Modernidad
los códigos de saber se transformaron, donde el hombre tendrá que convertirse en un ser
civilizado, a ser cada vez más individualizado, con el pasar del tiempo se transformará en una
“sociedad formada por individuos”. Modos de educación: al particularizar la edad infantil
(conferirle determinadas cualidades), vincularon la noción de infancia a un nuevo ciclo: el
desarrollo biológico individual. La educación institucional (urbana y elitista). El ejercicio de un
nuevo tipo de poder que se denominó el poder disciplinario donde era más rentable vigilar que
castigar (domesticar, normalizar, hacer productivos a los sujetos). Así se extendió la Edad de las
disciplinas: tecnologías de individualización que establecen una relación con el cuerpo que al
mismo tiempo que lo hacen dócil lo hacen útil, así lograr una sociedad disciplinada y productiva,
dichas tecnologías hicieron posible el surgimiento de nuevos dispositivos de poder donde las
instancias de normalización hicieron cobrar mayor importancia. El poder disciplinario se extendió
por todo el cuerpo social (en las instituciones educativas). Las tecnologías disciplinarias que están a
la base de la producción social de saberes y nuevos sujetos funcionan a través de una nueva
concepción del espacio y el tiempo. Implican la existencia de un tiempo y espacio disciplinario. El
espacio escolar está diseñado y ordenado, se convirtió en un espacio homogéneo y jerarquizado.
Se contribuyó a configurar un espacio disciplinario seriado y analítico que permitió superar el
sistema de enseñanza en el que cada alumno trabaja con el maestro durante un tiempo para
permanecer luego ocioso y sin vigilancia. El rango o puesto es uno de los procedimientos de
distribución de los colegios en el espacio escolar. Se comienza a jerarquizar el saber o capacidades,
según su edad y sus resultados, ocupa un puesto u otro. El tiempo disciplinario se impone
progresivamente en la práctica pedagógica especializando el tiempo de la formación escolar y
separándolo del de los adultos. Esta nueva forma de percibir el tiempo y el espacio permite un
control en detalle del proceso de aprendizaje, donde el espacio funciona como una máquina de
aprender y al mismo tiempo posibilita la intervención del maestro. La pedagogía disciplinario
funciona como un instrumento de 1er orden en la construcción de una forma subjetiva nueva: el
individuo y en una organización del campo del saber. El dispositivo que utilizan las disciplinas en la
producción de individuos: el examen es un dispositivo para extraer saberes de los sujetos, implica
la vigilancia jerárquica y la sanción normalizadora. El examen no sólo evalúan los aprendizajes sino
que confieren a cada estudiante una naturaleza: lo convierten en un sujeto individual. Hicieron de
las instituciones educativas a instituciones examinadoras. El poder disciplinario afecta también al
campo del saber, los saberes se verán reducidos a disciplinas con una organización y lógica interna
específica, juega en el terreno de la producción de sujetos y en el de la producción de saberes.

Pedagogías correctivas (siglo XX)

Se perfila un nuevo tipo de poder, se retoman y reformulan las propuestas educativas. La


obligatoriedad escolar convertida en uno de los dispositivos fundamentales de integración de
clases trabajadoras. La escuela obligatoria formaba parte de un programa de regeneración social
basado en postulados del positivismo evolucionista. Van a establecer una serie de analogías entre
el niño, el salvaje y el degenerado, así correspondía el estadio de salvajismo con el de la infancia.
Civilizarlos y domesticarlos constituye el objetivo de esa escuela pública obligatoria en la que
seguirán las pedagogías disciplinarias. Los niños que se resisten a la escuela, el nuevo campo
institucional de intervención y extracción de saberes destinado a la resocialización de la “infancia
anormal” y delincuentes. Éstas eran las funciones de control social de estos centros educativos. Era
necesario detectar a esos alumnos que son “refractarios a la disciplina escolar”, se elaboró un Test
Mental que consistía en calificar como anormales a los niños insolentes, inquietos, indisciplinados,
habladores, etc. Las diferentes instituciones que surgieron para educar a los “niños inadaptados”
se convirtieron en espacios privilegiados, en laboratorios de observación, en los que se obtuvieron
saberes y se ensayaron tratamientos que supusieron un cambio importante en relación a las
pedagogías disciplinarias hasta ese momento dominante. Estas instituciones de corrección
comenzaron a aplicarse en la llamada nueva escuela. Para ser un buen civilizado el niño tiene que
ser previamente un buen salvaje. De ahí su crítica a las pedagogías disciplinarias, a los métodos
tradicionales de enseñanza. Tomaron al examen como algo nefasto, son la imagen estereotipada
de la escuela de la inmovilidad, cada edad se parece a todas las demás y cada niño a todos los
demás. Estos nuevos pedagogos fueron partidarios del aprendizaje a través de la acción ya que la
actividad del niño constituye el centro de un proceso de autoeducación. Hay que organizar el
medio de manera que el niño encuentre en él los estimulantes adecuados a sus tendencias
favorables. Su metodología y su material tienen como finalidad lograr la concentración, la
perseverancia y autodisciplina del niño. La acción educativa ha de producir, una personalidad
equilibrada y adaptada. Se percibe la necesidad de evitar el control considerado exterior y
demasiado coactivo. Su gran problema es cómo conseguir un nuevo control menos visible, menos
opresivo y más cooperativo. Para lograrlo, sitúan al niño en el centro del proceso educativo y hacen
coincidir un medio educativo “artificial”, minuciosamente organizado y preparado. El objetivo al
que se tiende es la disciplina interior, la autodisciplina, el orden interior, un orden que transciende
lo físico para alcanzar el nivel mental. Las resistencias a la nueva forma de socialización (universal,
individualizada, válida para cualquier sujeto) van a ser tratadas como desviaciones individuales. Las
pedagogías correctivas al poner en marcha nuevas técnicas pedagógicas destinadas a acondicionar
el medio a la medida de las necesidades e intereses infantiles suponen una transformación de las
categorías espacio-temporales en las que se va a desenvolverse la actividad escolar Construir un
mundo adaptado al alumno implica un cambio radical en la organización de la clase: un espacio
proporcionado a sus necesidades. Un mundo en miniatura. El modelo de educación fue
fuertemente experimentalista. No sólo el material sino el espacio y el tiempo deben adaptarse a
las supuestas necesidades e intereses individuales de los alumnos además de los saberes. La
insistencia en este niño natural en sus potencialidades creativas y expresivas supuso una
infantilización de los niños pequeños, y progresivamente, de los niños en general a los que estas
pedagogías alejan de la posibilidad y capacidad de comprensión del mundo de los adultos y, más
concretamente de los saberes de la cultura culta. La nueva forma de ejercicio del poder se esboza
al principio del siglo XX, el psicopoder se gesta fundamentalmente en estas instituciones
educativas de corrección y de educación preescolar.

Pedagogías psicológicas (en expansión en la actualidad)

El campo de la psicología escolar se diversificó: se configuran así las pedagogías psicológicas que
hunden sus raíces en las pedagogías correctivas . La infancia anormal sirvió en tanto qué objeto de
tratamiento y de técnicas, de laboratorio de experimentación de nuevos saberes y poderes con
voluntad de expansión. Freud y Piaget son los referentes para la educación institucional: perciben
el desarrollo infantil en etapas o estadios progresivos y diferenciados supuestamente universales.
Sitúan al niño en el centro del proceso educativo y atribuyen al maestro una función de ayuda. La
enseñanza se tiene que adecuar a los intereses y necesidades de los alumnos. La adaptación sigue
siendo el objetivo principal de la educación. La institución ahora tiene una configuración social más
amplia. Las pedagogías psicológicas se caracterizan por un control exterior débil: la creatividad y la
actividad infantiles son promovidas y potenciadas, y las categorías espacio-temporales deben ser
flexibles y adaptables a las necesidades de desarrollo de los alumnos. El control interiores cada vez
más fuerte ya que ahora no se basa predominantemente en la organización y planificación
minuciosa del medio, sino en pautas científicamente marcadas por los estadios del desarrollo
infantil. El niño fue vigilado y controlado mucho más que bajo las viejas pedagogías porque no sólo
se requerían de él las respuestas correctas, sino que ahora era necesario que el verdadero
mecanismo del desarrollo mismo fuese controlado. Los alumnos tienen así cada vez un menor
control sobre su propio aprendizaje ya que sólo los maestros (y los especialistas) pueden conocer
los progresos y retrocesos que realizan. Cada alumno tiene un ritmo propio, específico, qué debe
ser respetado. Toda acción educativa ha de procurar que el alumno se exprese. La expresión, la
comunicación, la creatividad, las relaciones interpersonales están llamadas a jugar a este marco
una función liberadora. al maestro se le asignan nuevos dispositivos de control sutiles ya que quién
interpreta lo que está pasando a través del manejo de códigos cada vez más sofisticados, y siempre
en un supuesto clima de no-directividad. La acción educativa se aproximan de esta forma a una
especie de psicoterapia cuyos pilares también son la expresión y la liberación de energía y el
aprendizaje adopta la forma de una catarsis cuya finalidad sería desbloquear y eliminar
resistencias. El alumno en singular y masculino, puede liberarse (no ser libre) a través de un
intenso y sistemático trabajo sobre sí mismo, de un proceso de personalización y no ya de
individualización. Tras estás racionalizaciones, reformas y cambios de modelos pedagógicos se
dirimen en realidad intereses entre grupos sociales que tratan de imponer y legitimar su propia
visión del mundo y de la cultura. el sistema de regulación espacio-temporal con el que operan
implica una flexibilización máxima del tiempo y del espacio al tener que adaptarse las distintas
tareas de aprendizaje como al ritmo interno de cada alumno. Frente al poder disciplinario,
característico de las pedagogías tradicionales, el psicopoder, característico de las pedagogías
psicológicas se basa en tecnologías cuya aplicación implica una relación que hace a los alumnos
tanto más dependientes y manipulables cuanto más liberados se crean. Estas personalidades
flexibles, sensibles y automatizadas están en entre estrecha interdependencia con un
neoliberalismo consumista. el peso tan fuerte que adquieren los especialistas en la vida cotidiana y
especialmente los psi ven en esta búsqueda incesante e insatisfactoria de uno mismo, una
dimensión prototípica de la actual sociedad terapéutica. Frente al individualismo, resultado de
tecnologías de poder disciplinarias, en el que el sujeto tenía que hacerse a sí mismo, ser
competitivo y ambicioso, y alcanzar el éxito gracias a sus “capacidades y méritos propios”, el
narcisismo (resultado de tecnologías de psicopoder) sería propio de sujetos vertidos sobre todo a
la conquista y el cuidado de sí mismos, a la búsqueda de la riqueza y de la paz interior. A este
tiempo y espacio subjetivizados, psicologizado e interiores, se opondrían en nuestros días a
espacios y tiempos sociales, objetivados, exteriores cada vez más reglados y coactivos. En las
sociedades occidentales se ha ido confiriendo más valora la identidad como yo qué a la identidad
como nosotros.

imaginarios sociales Imaginarios sociales La noción de

Imaginario social fue acuñada por Cornelius Castoriadis, en1964. Luego el

concepto fue aplicado a diversos contextos y fue perdiendo precisión. Justamente,


Castoriadis hará una distinción entre lo Imaginario en el psicoanálisis francés

conceptualizado por Lacan, y su Imaginario. Lo imaginario en Lacan tiene que ver

con lo especular, con una imagen reflejada. Mientras que su imaginario no tiene

que ver con una imagen, sino que es imaginario en el sentido de capacidad

imaginante, de creación, de invención, de producción designificaciones colectivas.

No se refiere a la mirada del otro, sino a la capacidad de invención

colectiva. Castoriadis define al imaginario social como el conjunto de

significaciones por las cuales un colectivo, un grupo, una sociedad, se

instituye como tal. Son universos designificaciones imaginarias que operan

como organizadores de sentido y desubjetividad de cada época y sociedad, de

manera implícita, estableciendo lo permitido y lo prohibido, lo bueno y lo malo, lo

lindo y lo feo, etc. Son las significaciones imaginarias sociales las que hacen a las

cosas ser tales cosas. Por lo tanto se vuelven casi más real que lo real. Las llama

imaginarias porque no corresponden a elementos reales sino que están dadas por

creación. Y sociales porque sólo existen estando instituidas en un ente colectivo,

impersonal y anónimo. Para este autor, el hombre sólo existe en la sociedad y por

la sociedad. Y se pregunta, qué es lo que mantiene unida a la sociedad, y qué es lo

que hace que a su vez se pueda transformar. Dirá que lo que mantiene unida a una

sociedad, son las significaciones imaginarias sociales instituidas o

efectivas que dirigen toda la vida de la sociedad y a los individuos que la

constituyen. Esas significaciones sociales pueden ser por ejemplo: dios, polis,

ciudadano, nación, estado, partido, mercancía, dinero, mercado, capital, tabú,

pecado, hombre/mujer/hijo, etc. Los individuos y los grupos, son producto de un

proceso de socialización y existen debido a que hay una sociedad instituida. La

sociedad es la que determina aquello que es real y aquello que no lo es, lo que

tiene un sentido y lo que no. Toda sociedades un sistema de interpretación del

mundo, una construcción de su propio mundo. La sociedad construye, inventa, sus

propias significaciones sociales. Y estas significaciones sociales son condición de lo

representable y de lo practicable, son producciones de sentido que constituyen

esquemas organizadores en tanto organizan el sentido y la subjetividad. Por lo


tanto, los imaginarios sociales efectivos son conjuntos de significaciones que

consolidan lo establecido, es lo que mantiene unida a una sociedad, haciendo

posible su continuidad. Es lo que le da identidad a una sociedad, sus raíces, sus

códigos, permite que haya referencias de las cuales asirnos. Ahora bien, lo

histórico social no se crea o inventa de una sola vez de la misma manera, sino que

se mantiene en una perpetua autoalteración, está siempre cambiando. Por

ejemplo, el desorden social se despliega cuando aparecen nuevos organizadores

de sentido. Estos nuevos organizadores de sentido están dados por lo imaginario

social radical, instituyente. Este imaginario radical tiene la capacidad de

conservar lo instituido pero también de producir transformaciones, innovación y

utopías, ya que establece líneas de fuga de los disciplinamientos sociales. Ambos

órdenes son imprescindibles para pensar lo social y no pueden subordinarse o

reemplazarse uno por otro. -Esto se puede relacionar con las líneas de

segmentariedad dura en relación con lo imaginario instituido, en tanto ambos

organizan lo social e instauran líneas de sentido de manera rígida. Y con las líneas

de fuga en relación con el imaginario radical, en tanto ambos implican creatividad

e innovación.- Lo imaginario efectivo cuenta con emblemas, mitos y rituales que

tienden a reproducir lo instituido, son formas clausurantes de sentido. Por lo tanto

anudan el deseo al poder, mientras que lo imaginario radical permite innovar y

diseñar utopías, en tanto no está anudado al poder. A su vez, Castoriadis,

distingue dos tipos designificaciones sociales imaginarias, las centrales que son

creadoras de ideasorganizadoras y las derivadas. Una significación

central, reorganiza una multitud de significaciones sociales ya disponibles, las

altera. Se dan conjuntamente con una transformación de las actividades, de los

valores, de los individuos y de los objetos sociales. Por ejemplo, en el capitalismo la

economía y lo económico se vuelven significaciones imaginarias sociales centrales

y se separa la esfera económica del resto de las actividades sociales,

constituyéndose como dominio autónomo y predominante. Toda esta

transformación, es un producto histórico por el cual una multitud de cosas son

significadas como económicas. Sin embargo, se ignora su característica de


invención imaginaria y se las considera naturalmente económicas. Esta

naturalización de sentido producto de lo imaginario social, opera desde una

dimensión implícita. La institución de una significación central siempre operan lo

implícito. La significaciones centrales, no tienen referente sino que instituyen un

modo de ser de las cosas y los individuos referidos a ellas. Por ejemplo, decir que

un objeto es una mercancía, no es decir algo sobre esos objetos en tanto tales sino

sobre la manera en que una sociedad trata a ese objeto. Que esa sociedad haya

instituido la significación mercancía como tal yen una red de significaciones

derivadas, implicará tanto comportamientos específicos de los individuos que la

habitan como diversos tipos de dispositivos que dan existencia a tales objetos

como mercancías. Imaginario grupal: Fernández toma el concepto de Castoriadis

de imaginario social y habla de IMAGINARIO GRUPAL. Para que un número

numerable de personas devenga un GRUPO debe crear su propio conjunto de

significaciones imaginarias. Un grupo no sólo es tributario de las producciones de

significación más generales que la sociedad instituye. En un imaginario grupal las

figuras y las formas que ese número numerable de personas inventa a lo largo de

su historia común dan cuenta de sus razones de ser como colectivo. Aquí

adquieren todas sus potenciales improntas de los atravesamientos institucionales y

sociohistórico tanto como los atravesamientos identificatorios y deseantes, propios

de su singularidad grupal.

Es decir, que en la producción designificaciones de un pequeño grupo se hallan


presentes como un verdaderoanudamiento líneas de significación propias y
específicas de ese grupo,atravesadas por la dimensión institucional y socio-
histórica