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Debates sobre la ley Sáenz Peña

INTRODUCCIÓN

Entre 1880 y 1916, en la Argentina, el gobierno estuvo controlado por una elite, cuyos miembros estaban estrechamente vinculados entre sí, por
relaciones familiares y económicas. Se aseguraban el control del poder político mediante la organización de elecciones nacionales y provinciales en
las que se practicaban el fraude y la coacción sobre los votantes.

Algunas fuerzas políticas, como el radicalismo y el socialismo, cuestionaron estas prácticas y exigieron una reforma electoral que permitiese
comicios libres y legítimos. Durante la presidencia de Roque Sáenz Peña, en 1912, se sancionó la ley que estableció el sufragio secreto y obligatorio
para todos los varones mayores de edad –conocida como la “Ley Sáenz Peña” –. Esta ley y la que dispuso la confección de nuevos padrones
electorales crearon condiciones favorables para el triunfo electoral del candidato de la Unión Cívica Radical, Hipólito Yrigoyen.

ACTIVIDAD 1

1) Vean el siguiente vídeo en el que los historiadores Natalio Botana, David Rock, Luis Alberto Romero, Félix Luna y Tulio Halperín Donghi
presentan sus puntos de vista sobre el proceso de reformas políticas que impulsó un sector de la elite oligárquica que controlaba el gobierno en
1910.

 Respondan las siguientes preguntas:

1) ¿Qué relación pueden establecer entre la frase “llegaba al gobierno el sector de la elite que entendía que había que cambiar algo para no perderlo
todo” y la ley electoral que proponía el presidente Sáenz Peña?

2) ¿Cómo caracteriza al radicalismo el relator en el comienzo del video y cómo lo hace luego el historiador Fermín Chávez?

3) ¿Cuáles fueron los objetivos de la “Ley Sáenz Peña” según los historiadores entrevistados? Distingan el punto de vista de cada uno de ellos.

4) ¿Cuáles son los actores sociales y políticos de este proceso histórico que aparecen mencionados a lo largo del video?

ACTIVIDAD 2

1) Lean los siguientes documentos, en donde se presentan diferentes puntos de vista acerca del sufragio universal:

La Federación Obrera Regional Argentina (FORA) frente a las elecciones del 11 de marzo de 1906:

¡11 de marzo!

Afirmemos nuestras convicciones.

El domingo la ciudad de Buenos Aires será teatro de la farsa electoral, farsa que tal vez se convierta en tragedia, haciendo correr la sangre de la
recua de inconscientes que se prestan como escalón donde los ambiciosos pondrán sus pies para escalar las altas cumbres de la oligarquía, los altos
puestos del gobierno. Desde hace varios días los partidos políticos se agitan en procura de adherentes; los clubes vénse rebosantes de esa población
especial, que hace de su derecho de ciudadano un “modus vivendi”. Y el dinero, la cerveza y la caña, argumentación elocuente, agrupa alrededor de
los candidatos un enjambre de individuos a la pesca de centavos unos, de empleos otros y, en fin, a la caza de favores y complacencias. ¡Quién
imaginaría que de ese mercado vergonzoso de conciencias, de ese espectáculo repugnante donde las ambiciones puramente personales, mezquinas y
egoístas sostienen una lucha encarnizada, han de surgir los dictadores de leyes y los gobernantes de pueblos! El tan mentado sufragio universal se ha
convertido en una burda comedia: la voluntad del pueblo nombrando sus representantes, es una burla al verdadero pueblo. ¡Y pensar que aún existe
algún hombre sincero que con su presencia autorice la farsa electoral! Votar es abdicar. El hombre que va a depositar su voto en las urnas entrega su
voluntad y todos sus derechos al que ha elegido. Desde el momento que nombra a un representante suyo con el derecho de dictar leyes que ha de
cumplir luego, se compromete a no ocuparse él, en la dirección de sus intereses. Entrega en manos del elegido lo que debiera conservar con celoso
empeño. Lo hemos dicho y los repetimos, el pueblo no debe depositar en manos de nadie la defensa de sus intereses y derechos, no debe confiar en
defensores gratuitos: sólo puede contar con sus propias fuerzas. Todos los programas políticos están llenos de ofrecimientos halagüeños; si se cree
en ellos, basta mandarlos al parlamento para conquistar la felicidad completa. Todos los candidatos, desde el ultraburgués al obrero, se dicen amigos
del pueblo; halagan al obrero hasta alcanzar un puesto en el Congreso, después es distinto; el Parlamento, institución esencialmente burguesa poco
se preocupa de la clase trabajadora y cuando lo hace es para regalarle una ley de residencia o bien una ridícula ley de descanso dominical.
Comprendemos que las causas del malestar actual radican esencialmente en esas instituciones; parlamento, ejército, etc., y que la emancipación por
todos anhelada sólo se conquistará cuando la actual organización social haya sido reemplazada por la sociedad libre soñada por Reclus, Bakounin y
todos los hombres inteligentes que de la cuestión social se preocupan. Pues bien, si comprendemos perjudicial y absurdo el parlamento, debemos
tender a su desaparición y para eso nuestro primer deber es repudiarlo. Mezclarse, tomar parte en su formación es reconocerlo como legítimo, acudir
a las urnas, es aceptar el parlamento, ser cómplice de la farsa, perpetuarla. Obreros no votéis. Desertad de los comicios. No encumbréis a los que
mañana serán vuestros enemigos. Acordaos del pasado. Pensad que nuestro único amigo leal, es nuestra unión y nuestra fuerza, esgrimida contra
todos los opresores. ¡Viva la huelga de electores! ¡Viva el boicot a los comicios! El Consejo Federal.

Fuente La Protesta, Buenos Aires, 10 de marzo de 1906.

Fragmentos de las intervenciones de dirigentes políticos que hablaron en las sesiones donde se debatía la “Ley Saenz Peña”, en el Congreso
de la Nación entre enero y febrero de 1912.Se trata de reconstrucciones realizadas por M. Á. Cárcano, exceptuando las que son citas textuales y
aparecen entrecomilladas.

-Benito Villanueva (senador): “El voto obligatorio es un peligro para la libertad del sufragio”.
-Joaquín V. González (senador) “¡En este país no se ha votado nunca!". Sólo han existido algunos ensayos de buena fe. El votante tiene horror al
comicio que es "la sangre, la violencia o el atropello brutal".
Prevalece la ausencia de sanción para el fraude. (…) Con la falta de fe en la acción cívica, el pueblo se convence de que no hay más camino para
modificar las situaciones que la revolución. Estas han tenido como alicientes la seguridad de la amnistía y la confianza de la impunidad. -Ignacio
Irigoyen (senador). (…)No cree en el voto obligatorio. "Nuestro mal político está en la falta de fiscalización de las elecciones por la oposición y el
indiferentismo de la gran masa de inmigrantes que ha llegado al país."

EL PRESIDENTE ROQUE SÁENZ PEÑA ALIENTA A LOS CIUDADANOS A VOTAR EN 1912

(...) La deficiencia e inferioridad de nuestros hábitos, el interes escaso que la cosa pública despierta a poblaciones disminuidas en su nacionalismo
por acrecentamientos cosmopolitas; el despego de los ciudadanos en países nuevos, donde el esfuerzo se fija en el avance rápido de la fortuna; estos
factores actuantes y la tradición de los regímenes son hechos que caracterizan y diferencian el momento. Para que todos los ciudadanos se sientan
garantizados y ninguna bandera deserte la lucha, atribuyendose posición desventajosa, es menester que los gobiernos se coloquen por sobre los
partidos.

(...) Sean los comicios próximos y todos los comicios argentinos, escenarios de luchas francas y libres, de ideales y de partidos. Sean anacronismo de
imposible reproducción tanto la indiferencia individual como las agrupaciones eventuales, vinculadas con pactos transitorios. Sean, por fin, las
elecciones las instrumentación de las ideas.

He dicho a mi país todo mi pensamiento, mis convicciones y mis esperanzas. Quiera mi país escuchar la palabra y el consejo de su primer
mandatario. Quiera votar."

Manifiesto de Roque Sáenz Peña del 28 de febrero de 1912

2) Imaginen que son reporteros de un periódico de la época y deben registrar los debates que se dieron por la sanción de la ley. Analicen y comparen
los diferentes argumentos que se presentan en los textos, para poder explicar las distintas posiciones que había frente a la ley.
Imaginen el título de esa nota periodística, alguna posible entrevista a los participantes del debate, y armen la nota como si hubiesen sido testigos
presenciales de los hechos. También pueden imitar la tipografía y diagramación de un diario e incorporar imágenes a esa nota periodística.

ACTIVIDAD 3

1) Lean el siguiente fragmento de un texto de Juan B. Justo, fundador del Partido Socialista, en el que explicaba cuáles eran las intenciones del
sector de la elite que estaba a favor de sancionar la “Ley Sáenz Peña”:

“[…] si se asiste a una nueva era política en el país, es precisamente porque han aparecido fuerzas sociales nuevas, materiales, y no porque hayan
aparecido virtudes nuevas; es porque hay una nueva clase social, numerosa y pujante, que se impone a la atención de los poderes públicos, y porque
es más cómodo hacer una nueva ley de elecciones que reprimir una huelga general cada seis meses."

2) ¿Qué historiadores del vídeo de la actividad 1 expresan una visión similar a la del socialista Juan B. Justo respecto de la “Ley Sáenz Peña”?
ACTIVIDAD 4

1) Lean el siguiente fragmento de un texto del historiador francés Alain Rouquié.

"Se está lejos del suicidio político de la oligarquía. Soltaba lastre, por cierto, pero solamente a nivel político, para acrecentar su poderío social. Le
confiaba al radicalismo la misión de vehiculizar la ideología dominante en los grupos sociales marginales. Faltaba todavía aislar a esa minoría
inquieta dentro de límites prudentes. El grupo dirigente estaba dividido respecto de los medios a utilizar para lograr ese objetivo […] El radicalismo,
sin proyecto económico de recambio, sólo se proponía ‘democratizar’ la prosperidad resultante del sistema agroexportador. No amenazaba pues a los
detentadores del poder económico —salvo en algunos aspectos secundarios—, ni al equilibrio social que muy por el contrario reforzaba.
El grupo dirigente podía avenirse muy bien a esa ‘democracia de vacas gordas’. Por su control de los resortes de la economía nacional, por su
monopolio histórico del prestigio y por su manejo exclusivo de un eficaz aparato ideológico, controlaba el poder político a distancia.
Rouquié, Alain. Poder militar y sociedad política en la Argentina, Buenos Aires, Emecé editores, 1982.<

2) ¿Están de acuerdo con la idea de A. Rouquié acerca de que la Ley Sáenz Peña estuvo lejos de ser un “suicidio político de la oligarquía”?
¿Encuentran similitudes entre los puntos de vista de Juan B. Justo y Rouquié? Redacten una conclusión personal sobre las cuestiones discutidas en
relación con la sanción de la llamada “ley Sáenz Peña”.

ACTIVIDAD 5

1) Dividanse en grupos de a 4 y preparen entre todos una representación teatral que muestre algunas escenas ocurridas en los días en los que se
discutía la conveniencia o no de establecer, en la Argentina, el sufragio secreto y obligatorio.
Las escenas podrían desarrollarse en diferentes lugares y con diversos protagonistas sociales y políticos: diputados en una sesión parlamentaria,
vecinos discutiendo en las calles de algún pueblo o ciudad, militantes reunidos en un comité de la Unión Cívica Radical, miembros de la elite
reunidos en los salones de la Sociedad Rural.