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Universidad del Valle

Facultad de Humanidades
Departamento de Filosofía
Curso de Antropo-biologia
Miguel Ángel G.
1633386
Relatoría
En la sesión anterior del pasado Jueves 4 de Julio, se dijeron muchas cosas entorno al
capítulo: “El rechazo del Esquema de los grados” del libro de La Antropobiologia de A.
Gehlen. Sin embargo, creo que la esencia tanto del presente capítulo de Gehlen como de
la anterior clase, podría darse en la medida en que comprendemos tres puntos
fundamentales, y esos son:

1- El rechazo a la Tesis de la “Extramundanidad” del Espíritu: Que se podría


definir por la idea de pensar al hombre como capaz de inhibirse de su trasfondo
biológico; Tesis además, que plantea una idea casi divinizada de la condición
humano, que pone al hombre como un ser vivo superior (por algún X).
Uno de los casos donde se puede ver esta Tesis y como ella permea la tesis de
los “Grados” entre los seres vivos; tesis donde el hombre es puestos siempre
como el fin último y superior de la evolución o donde también se llega a
“clasificar” al instinto como algo inferior a el “espíritu” y sus manifestaciones.

“Así pues, hay que desterrar en primer lugar la idea antiquísima (presente también en Scheler como
telón de fondo) de que el hombre reúne en sí esferas de vida que han sido construidas por separado en la
naturaleza. La idea viene a ser que en la naturaleza existirían seres instintivos inferiores; animales algo
superiores con costumbres y memoria; otros todavía más elevados con inteligencia práctica, y por fin el
hombre que uniría en sí todos esos mundos, coronándolos con su espíritu humano; sería un
microcosmos. De modo parecido pensaba ya Aristóteles y es ese esquema el que ha de ser descubierto y
suprimido, ya que falsea desde un principio la relación entre el hombre y los animales.” Pg. 26

2- La conducta Ontogénica y Filogenética: gran parte tanto de los ejemplos dados


en clase, como en el capítulo de Gehlen, parecen intentar mostrar las diferencias
entre estos dos modos de conducta de los cuales parecen valerse la mayoría de
formas de vida de nuestro planeta. Por un lado, se muestra como el mal llamado
“Instinto” es en realidad en términos biológicos, una cadena de reacciones
condicionadas endo-crinicamente cuya forma de expresión, manifestación y
ritmos son muy marcados. Pero también por otro lado, se habló de las conductas
donde el ser vivo participa activamente, y donde logra dar cuenta de ciertos fines
y hechos por el grado ritua-listico de su conducta. Así por ejemplo, que Gehlen
hable de las reacciones de la gallina de campo ante la presencia de depredador,
pero a su vez, hable y rescate las capacidades óptica y de memoria que tiene las
ardillas a la hora de poder recordar los sitios donde guardan sus nueces, es tan
solo una muestra donde vemos como estas dos conductas aparecen.

3- La idea del Hombre como ser Praxico y de la cultura como nicho ecológico: Es
decir, la idea del hombre como un ser vivo que actúa, que se proyecta, que está
en constante auto-génesis, de un ser que actúa con su entorno, y que actúa sobre
sí mismo.

“La autodisciplina, educación, el adiestramiento en el sentido de adquirir forma o mantenerse en ella;


todo ello pertenece a las condiciones de existencia de un ser no terminado. Por cuanto que el hombre
está dejado a sí mismo y puede desperdiciar su tarea vitalmente necesaria, es el ser amenazado o «en
riesgo», con una posibilidad constitucional de malograrse. Finalmente, el hombre es pre-visor. Está
orientado —como Prometeo— a lo lejano, a lo no presente en el espacio y en el tiempo: al contrario del
animal, vive para el futuro y no en el presente. Esa vocación pertenece a las circunstancias de una
existencia práxica y desde aquí hemos de entender lo que en el hombre, en sentido propio, es conciencia
humana.”Pg. 35

Por su puesto, la idea anterior es una conjunción, pues la esta idea solo puede sostenerse
si se comprende que en la vida del humano hay una apertura hacia el mundo y no hay
una fijación única hacia un tipo específico de Bioma; y es allí, en ese indeterminismo
ambiental y las múltiples estimulaciones a las cuales es posible de sentir el humano, que
aparece la cultura y el mundo cultura como una forma de descargar todas esas
sensaciones.

Exactamente en el lugar que ocupa el medio ambiente para los animales, se halla para el hombre el
mundo cultural; es decir, el fragmento de naturaleza sometido por él y transformado en una ayuda para
su vida. Ya sólo por eso es fundamentalmente falso hablar de un medio ambiente del hombre desde el
punto de vista biológico estricto. En el caso del hombre, a la no especialización de su estructura
corresponde la apertura al mundo, y a la mediocridad de su physis la «segunda naturaleza» creada por
él mismo. Por lo demás aquí está el motivo de por qué el hombre, en contraposición a casi todos los
animales, no tiene una zona existencial geográfica natural e infranqueable.” Pg. 43