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ESTADO Y SOCIEDAD EN AMERICA CONTEMPORANEA

Confrontación republicana e institucional y lo monárquico.

El conflicto por la integración de un Estado soberano en latinoamérica en la primera mitad del siglo XIX es
resultado por la disputa entre lo republicano y lo institucional frente con lo monárquico. Es decir, Latinoamérica
después de la encrucijada de las revoluciones, vacíos de poder, se ve absorbida por las ideas liberales, de igualdad,
de los derechos ciudadanos, es como expresa Carmagnani “debido a la serie de acontecimientos de revueltas,
guerras generadas por la grave crisis y ausencia monárquica, huida del rey portugués hacia Brasil, las revoluciones
francesas y norteamericana, generaba consecuencias en otras latitudes del occidente americano y aceleraba la vida
cotidiana, porque no también, las nuevas ideas liberales, políticas e institucionales que le darían la posibilidad de
constituir la soberanía, los derechos de ser ciudadano, que tanto veían los futuros Estados-Naciones”1 ya fuera
paraguayo, ecuatoriano, venezolano, argentino o colombiano etc.

Es por ello, que este ensayo propone determinar las relaciones entre soberanía, ciudadanía, tiranía e igualdad como
base conceptual para describir las herramientas que las élites latinoamericanas utilizaron para la crucial integración
de un Estado republicano, soberano frente a la amenaza latente de una monarquía en sus territorios, lo cual, se
conjetura que la confrontación de tipo republicano e institucional frente a las ideas de un gobierno monárquico fue
esencial para constituir soberanía o un Estado soberano en los países latinoamericanos en la primera mitad del
siglo XIX.

LO REPUBLICANO VS LO MONARQUICO.

Para determinar estas dos posiciones lo republicano responde a lo civilizado, igualitario, los valores de una
verdadera Nación, así que, lo monárquico representa hacia la perspectiva independentista el mal, lo tirano, el
despotismo, lo no civilizado, es decir, la barbarie. De este modo Alejandro Herrero del texto ¿Existe la Nación
Argentina? en el caso del conflicto de provincias en Buenos Aires frente a Corriente y Paraguay; Buenos Aires al
ser el centro de poder de la federación es blanco de un discurso emitido por unas ideas de soberanía respetada bajo
la sentencia de un territorio libre, lleno de igualdad y sobre todo civilizada. Pero la confrontación es con el pasado
español el régimen del sometimiento, esclavismo, despotismo y la tiranía.

“La lucha, en este discurso correntino, seguía siendo la misma, aunque los actores habían
cambiado: Buenos Aires ocupaba el lugar de las autoridades españolas y Corrientes
reemplazaba a Buenos Aires encabezando la resistencia en defensa de las libertades de las
provincias”.2

1 Marcello Carmagnani, “el otro occidente, América latina desde la invasión europea hasta la globalización”, El Colegio de México, ed.
Jaime Riera Rehren (México: FCE, Colmex, FHA 2011), 140-1.
2 Esta es una publicación oficial periodística llamada La Revolución de la provincia de Corrientes, dirigida por las autoridades y el gobierno

correntino con el fin de emitir la causa universal, es decir, la participación de un pueblo en contra de la represión que atenta con su soberanía.
La Revolución, 16 de febrero, 1845, Corrientes. Véase un estudio reciente en torno a las diferentes interpretaciones que los intelectuales y
políticos del siglo XIX hicieron sobre la gesta de 1810 en Wasserman (2001). Citado por Alejandro Herrero, ¿Existe la nación argentina?
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Las autoridades oficiales correntinas en un principio destacan que la tiranía de un personaje, o una provincia a otra
puede representar un peligro que impide construir en un territorio Estado-Nación, soberanía y relaciones
económicas internacionales. Pero la confrontación se da a través de respuestas que el representante de Buenos
Aires Juan Manuel De Rosas de unas características del caudillismo que subió al poder por ser un prócer de la
independencia, donde denomina a estas provincias de piratas y rebelde, características que pertenecen a territorios
no dignos de obtener la soberanía.

“Es en este contexto de intereses que se debe insertar esta coyuntura precisa: la República de
Paraguay y el Estado de Corrientes firman un acuerdo comercial en diciembre de 1844, y el gobierno
de Buenos Aires lo rechaza inmediatamente. Las publicaciones periódicas oficiales al gobierno de
Buenos Aires califican de ilegal dicho acuerdo y llaman “unitarios, a los dirigentes correntinos
antirrosistas, con toda la implicación negativa que ello supone (Myers, 1995; Newland, 1992;
Salvatore, 1996).”3

Y como menciona Francisco Alfaro Pareja “caudillos desde el punto de vista del conflicto por la Independencia
representó una reivindicación de los antiguos realistas que permitía reinsertarlos a la vida nacional”4 es de este
modo, Corrientes en unas de sus publicaciones señala a De Rosas de tirano y de caudillo. Pues tratando de ver que
por medio de esta confrontación de decisiones políticas e institucionales se busca por medio del conflicto una
reivindicación de lo monárquico y realista. lo anterior; en esta confrontación se encuentra muy de cerca Venezuela
cuando dentro de un escenario de violencia estructural como lo desarrolla Alfaro, explica que en Venezuela este
tipo de acciones, fue de sostenedor de la misma y causante de conflictos político, sociales, económicos etc.

“[…] Fueron los realistas, con la cooperación de uno que otro de sus antiguos adversarios (los
patriotas), quienes apoderados de la dirección de la República, pretendieron revivir las disciplinas
tradicionales de las fuerzas conservadoras de la sociedad, casi desaparecidas en el movimiento
tumultuoso y oclocrático de la revolución, y establecer, a pesar de los principios constitucionales […]
una especie de mandarinato, fundado principalmente en una oligarquía caraqueña de tenderos
enriquecidos […]”.5

Violencia estructural que a pesar de la certificación de independencia que España había dictado, Venezuela vivía
un proceso de confrontación patriota y realista, la búsqueda por medio del conflicto y la guerra, la inclusión y la
igualación de los derechos políticos, sociales y culturales, así mismo en una confrontación entre liberales y
conservadores se concretarían. Como expreso Carmagnani el factor político e institucional fue esencial para el

Estudio de un caso: el conflicto armado de Corrientes, Paraguay, Buenos Aires (1839-1847). Secuencia [online]. 2015, n.91, pp.127-148.
ISSN 2395-8464. 131
3 7 Todos los actores que se oponen al gobierno de Juan Manuel de Rosas, desde los federales doctrinarios porteños hasta los correntinos
como Ferré que siempre optan por la federación, son etiquetados como unitarios cargando con el contenido negativo elaborado por los
federales rosistas. El relato rosista que justifica la guerra a muerte contra el enemigo unitario se difunde a toda la población, de diversas
formas, en las escuelas, en fiestas, en las consignas que debían encabezar todo documento oficial y en la propia vestimenta de los ciudadanos.
Citado por (Alejandro Herrero, 2015). 133
4 Francisco Alfaro Pareja, “El horizonte de las ilusiones populares: La Independencia de Venezuela y los conflictos no resueltos” Historia

Caribe - Volumen IX N° 24 – (2014). 73-76


5 Laureano Vallenilla Lanz. Cesarismo Democrático. 27. Citado por (Francisco Alfaro Pareja, 2014).75
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proceso de la creación de Estado-nación en América, por lo que se refiere a Venezuela este conflicto se genera por
causas políticas y se soluciona por razones políticas.

Si tomamos el ejemplo de Paraguay en el texto de la María Lucrecia Johansson muestra como una serie de
periódicos y una continua actividad en la prensa.

“Por ello, en el periódico paraguayo Cabichuí se menciona la glaciar indiferencia que caracteriza la actitud de
los países sudamericanos ante la atroz guerra que sufrían. Así se explica la representación que hicieron de
Paraguay como un reducto avanzado de América, como un país civilizado que luchaba en soledad contra el
expansionismo de la corona de los Bragança.”6

El presidente de Paraguay manifiesta su control de la soberanía, un territorio de igualdad en un conflicto y una


guerra legitimada tras una fuerte propaganda de poder con los periódicos de Estado, pero lo antagónico que veía
del resto de países de la región, a sus enfrentados y sobre todo la amenaza de la posición monárquica de Brasil,
era las realidades de una confrontación entre posturas de ejercer soberanía, y el sistema de gobierno.

Es de esta manera la actitud el resto de las naciones no era tan indiferente al hecho de ayudar liberar la
región y eliminar por completo los intentos de permanecía del sistema monárquicos, es así que en Perú y
Pilar Blanco Navarro y su texto se puede apreciar.

“[…]Mientras en España se vivía el sexenio absolutista, en Perú se desarrollaba la guerra en defensa de la


fidelidad a la corona, encabezada por los virreyes (Abascal hasta 1816, Pezuela hasta 1821 y José de La Serna
después), y los movimientos revolucionarios en pos de la independencia. A la vez, los movimientos
emancipadores en las otras regiones continuaban su curso: las Provincias Unidas de Venezuela proclaman su
independencia en 1811, Uruguay lo hace en 1813 y Paraguay un año después, Río de la Plata se declara
independiente en 1816, en 1819 nace Colombia tras el Congreso de Angostura... […]; […] Aparecen además
dos figuras que serán claves en la independencia del Perú: Bolívar desde Colombia y San Martín desde Río de
la Plata avanzan hacia Lima para conquistar el último bastión realista [...]”7

Cuando se menciona que lo institucional fue esencia es tomándolo en referencia donde Juan Maiguashca analiza la
integración del estado en el Ecuador, se da por medio de una institución burocrática en el siglo XIX. Con esta
nueva perspectiva utiliza a Tarrow que adopta precisamente el enfoque institucional como el impacto integrador
de los gobiernos centrales sobre una periferia territorial y social en términos de tres procesos: penetración política
y administrativa, homogeneización normativa e incorporación social. Pero lo más importante es el momento que
utiliza el concepto de integración nacional cuando nos presenta dos dimensiones uno material y otro ideal. Donde
el ideal es la dimensión apropiada para desarrollar esta integración, ya que se encuentran elementos materiales y
simbólicos, decir, una perspectiva política-cultural.8

6 “La guerra de la triple alianza contra el Paraguay”, Cabichuí, Paso Pucú, 10 de junio, 1867, 2. Citado por María Lucrecia Johansson,
“Paraguay contra el monstruo antirrepublicano. El discurso periodístico paraguayo durante la Guerra de la Triple Alianza (1864-1870)”
Historia Critica No. 47, Bogotá, mayo-agosto (2012): 78
7 Pilar Blanco Navarro, “la persistencia de la idea Monárquica en la América de las independencias: el caso de Perú”, Aportes, nº81, año

XXVIII, (1/2013): 214


8 (Juan Maiguashca, )
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De aquí que tocando el tema de la confrontación, en latinoamérica se manifestó este suceso a raíz de la necesidad
de satisfacer las necesidades en muchos aspectos de una sociedad ya independiente de un gobierno monárquico,
es así como los bandos que se conformaron buscaban mantener o cambiar la manera de ejercer orden y poder en
los territorios dispuestos a sufrir continuidades o cambios republicanos e institucionales para obtener soberanía,
derechos ciudadanos e igualdad, discurso alimentado de estos conceptos para constituir gobiernos patrióticos o
realistas, federales o centralista, liberales o conservadores, que a su vez serán los matices que le darán las élites
para generar identidad creando de este modo la integración de Estado-nación, pero lo que sí pudo pasar qué el
gobierno monárquico paso a ser poco a poco antagonista en este proceso.