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QUÉ ES LA METAFÍSICA

Definir qué es la metafísica es una tarea muy compleja, no solo por lo


profundidad que implica hablar de ella, también porque nos enfrentamos a
diversos autores y épocas que hablan de ella en términos muy diversos. De hecho,
aunque tradicionalmente hablamos de la metafísica de Aristóteles, en realidad él
no llegó a usar dicho termino, pero por una cuestión práctica nosotros si lo
usamos. Y es que fue Andrónico de Rodas quien le dio tal denominación, este
dirigió la escuela peripatética en el siglo I a C, es decir, mucho después de la
muerte de su fundador, y se encargó de organizar la obra aristotélica, dándole el
orden actual. Encontró una serie de escritos en los que Aristóteles trataba sobre la
naturaleza, y dichos escritos formaron la “física aristotélica”, detrás fueron
colocados otros escritos, y justamente por ir detrás se les llamó “metafísica”
(meta: más allá).

Pero ¿Qué es la metafísica? Entendemos que es algo que está más allá de lo físico,
y, por tanto, entendemos que puede tratarse de algo inaprehensible por los
sentidos. Pero sobre esto hay que dar algunas explicaciones. Aunque hay muchas
formas de intentar aproximarse a la metafísica, y esta trata diversas temáticas que
pueden variar según las épocas, podemos entender que la pregunta fundamental
de la metafísica es la pregunta sobre el ser. Esto viene a significar que se encarga
de estudiar todo aquello que tienen en común todas las cosas que existen; y es
que esto que tienen en común es el ser, el hecho de que son.

Pongamos un ejemplo: podemos decir que el gato es negro, que la silla es blanca,
que el niño es rubio y que el amor es muy bonito. En los cuatro ejemplos estamos
hablando de cualidades o propiedades de cosas que tienen categorías muy
distintas: un animal, una cosa material, un ser humano y un sentimiento. A pesar
de que hemos usado el verbo ser, lo hemos hecho en el sentido de especificar una
propiedad que en modo alguna condiciona a cada uno de los tipos de ser. El niño
podría ser moreno y seguiría siendo un niño, y el gato también podría ser blanco y
seguir siendo un gato. Es decir, hemos usado el verbo ser para especificar una
propiedad de algo, pero dicha propiedad podría haber sido otra y el niño seguiría
siendo un niño.

Probemos ahora a usar el verbo ser sin especificar ninguna propiedad, por
ejemplo: el gato es; el niño es; la mesa es; el amor es. En definitiva, podemos
decir que el amor es, que tiene ser. Podemos decir que el gato es, que tiene ser.
Pero en ninguno de los cuatro ejemplos estamos diciendo qué sea ese ser o que
propiedades tenga. En este caso ese ser es lo que comparten un animal, un
objeto, una persona y un sentimiento. Todos tienen ser. Precisamente al tratar de
entender en qué consiste ese ser que tienen en común todas las cosas existentes,
de eso trata la metafísica.
RASGOS DE LA METAFÍSICA

Hay una serie de rasgos generales que caracterizan lo que puede denominarse la
actitud metafísica. Los cuatro más importantes son:

–Es siempre un saber de principios: pretende analizar los primeros principios


de la realidad, aquellos de los que se derivan todos los demás y que permiten
comprender lo que queremos decir cuando pensamos que algo es.

–Posee un carácter radical: analiza la raíz de la realidad y trata de encontrar lo


que constituye el ser de las cosas concretas. Obviamente, esto le permite ejercer
una crítica de tipo radical, que no se detiene nunca.

–Tiene pretensión de totalidad: desde esta perspectiva, pretende superar las


diferencias de las cosas particulares. No se contenta con soluciones parciales ni
con una especialización limitada. Quiere analizar el conjunto de la realidad para
encontrar su sentido. Muchas de las grandes concepciones metafísicas
desembocan en una imagen del mundo determinada, que explica lo que se
considera real.

–Considera la realidad humana una referencia fundamental: todos los


problemas que analiza tienen como referencia el universo del ser humano. Y es
que, al intentar comprender la realidad, el ser humano pretende comprenderse a sí
mismo; es decir, pretende hallar el sentido de su realidad y de su existencia.

LA METAFÍSICA COMO FILOSOFÍA PRIMERA: ARISTÓTELES

Aristóteles insistió en que más allá de los problemas que planteaba el estudio de
los fenómenos naturales, de todo lo que podemos entender como física y como
naturaleza, se requería analizar también todos los aspectos comunes que
abarcan todo lo real. Este análisis era el objetivo de su llamada filosofía primera,
que fue el nombre que le dio a lo que hoy llamamos metafísica. Su objeto es el
estudio de los principios fundamentales de la realidad y de todo lo que existe. Su
propósito fue analizar los rasgos del ser en cuanto ser e identificar sus primeros
principios y sus causas. Para ello debía tener en cuenta las realidades concretas,
pero no se quedaba en ellas, sino que quería ir más allá.

La metafísica, para Aristóteles es filosofía primera en oposición a la física que sería


la filosofía segunda. Podemos decir que la filosofía primera constituye la ciencia
que se ocupa de las realidades que están por encima de las realidades físicas,
indaga sobre causas y principios primeros, sobre el ser en cuanto ser, sobre dios y
sobre la substancia.

Se trata de la ciencia más elevada porque no está vinculada a las necesidades


materiales, no se propone satisfacer objetivos prácticos, sino justo lo contrario. Y
es por ello que la considera la ciencia libre por excelencia, porque es la necesidad
que surge después de tener cubiertas las necesidades físicas. Es cierto que el resto
de ciencias son necesarias para los hombres, pero no habrá ninguna por encima
de la metafísica, no habrá ninguna que surja por el puro deseo de conocer.

La metafísica clásica se caracterizaba por un elevado nivel de abstracción,


pretendía describir el denominador común de la realidad. Por otra parte, el
discurso metafísico es un discurso argumentativo: es un saber racional, con
argumentos que deben estar fundamentados y que está residido por ciertos
principios. Destacan los siguientes principios:

Principio de identidad, una cosa es siempre igual a esa misma cosa y no puede
no serlo. Es lo que podríamos ejemplificar diciendo que “A es igual a A” (A=A).

El principio de no contradicción, que afirma que es imposible que, al mismo


tiempo, un ser determinado tenga una propiedad y no la tenga. O que una misma
cosa sea y no sea al mismo tiempo.

El principio del tercero excluido, que afirma que cuando un objeto posee una
propiedad determinada, posee esa y no otra. Es preciso reconocer que una
alternativa es falsa y otra verdadera y que no cabría una tercera posibilidad. Por
ejemplo, o llueve o no llueve, no cabe una tercera posibilidad.

SISTEMAS FILOSÓFICOS ANTE LA REALIDAD: EDAD ANTIGUA Y EDAD


MEDIA

La metafísica se ha concretado a lo largo de la historia de la filosofía en una serie


de sistemas de pensamiento. Cada uno parte de unas bases distintas, pero todos
pretenden elaborar una visión general de la realidad y del mundo,
son cosmovisiones que han ejercido gran influencia en occidente. Destacaremos
algunos de esos sistemas:

1) Platón: la realidad de las ideas. En el siglo IV a C, Platón propone uno de


los más importantes sistemas metafísicos. Su concepción es dualista, piensa que
existen dos tipos de realidad, una realidad material que nos muestran los sentidos
y que está sometida al cambio. Y por otro lado la realidad del mundo de las ideas,
realidad que está más allá de los sentidos y que constituye la verdadera realidad.
El universo que podemos experimentar a través de los sentidos, es el mundo
sensible, y está compuesto por todas las cosas materiales y cambiantes. Pero
existe un segundo ámbito de realidad en el universo, el mundo inteligible, que está
más allá de los sentidos y está constituido por ideas, que son realidades
inmateriales e inmutables, solo cognoscibles a través de la razón y que son
posibilitadoras del saber universal y permanente.

Para explicar esta dualidad del universo recurre Platón al mito de la caverna, en
el que explica la existencia de unos prisioneros que llevan toda la vida
encadenados en el interior de una caverna, de tal manera que solo pueden mirar
hacia el fondo y observar unas sombras que se proyectan en la pared. Un
prisionero es liberado y sale de la caverna. Después de cierto tiempo sus ojos se
acostumbran a ver la luz y descubre que los objetos que se le presentan ahora son
más perfectos que lo que veía en la cueva, que eran solo sombras. Si intentara
contar al resto de prisioneros lo que había visto, lo tomarían por loco. El mito
sugiere que el mundo en el que vivimos no es verdaderamente real y que es
insuficiente con lo que nos muestran los sentidos. Nuestra realidad no es más que
una copia de la verdadera realidad.

Y si queremos acceder al mundo de las ideas necesitamos ayuda y aparece ahí la


misión del filósofo: cuando consigue ver la luz debe regresar a la caverna y ayudar
a los demás a hacer el recorrido por sí mismos y ver la verdadera realidad.

Estos dos mundos de los que habla Platón: en el que nos encontramos y el mundo
de las ideas, se han usado en ocasiones en el cine, un ejemplo claro es la
película Matrix.

2) Aristóteles. Coincidió con Platón en que hay dos ámbitos de realidad: uno que
corresponde al mundo físico que se puede ver y tocar y otro que va más allá de lo
material y solo se hace patente a través de la inteligencia; pero a diferencia de
Platón, pensó que ambos aspectos de lo real no existen en mundos separados,
sino que están juntos en el mundo corpóreo y cambiante en el que vivimos.

Solo hay una única realidad, la de los cuerpos, que contienen en su interior unas
esencias que les dan consistencia y unidad. Ve el movimiento como algo real, pero
existen unos principios inmutables, a los que denominó potencia y acto y que
intervienen en los cambios.

Por acto entendió la perfección que adquiere el sujeto que cambia, así es el
término y fin del movimiento, es decir, este cesa una vez que se adquiere el acto.
La potencia es un no ser todavía, que hace posible el movimiento. La potencia no
es solo carencia, sino capacidad real de llegar a uno o a varios actos. Estar o no en
potencia de algo depende de la naturaleza de cada cosa; por ejemplo, una semilla
de almendro está en potencia de engendrar a un almendro, pero no un olivo. La
semilla es en el acto semilla y en potencia es un almendro. Ahora bien, que sea en
potencia un almendro no significa que necesariamente se vaya a convertir en
almendro, sino que tiene la posibilidad de serlo. Dicha posibilidad puede
malograrse, por ejemplo, si la semilla no logra desarrollarse porque ha habido
mucha sequía.

3) El atomismo antiguo: Leucipo y Demócrito. (Siglo V a C). El suyo fue el


primer sistema metafísico de carácter materialista. Según estos filósofos, el
principio de la realidad son los átomos, que son materiales. Los átomos solo se
distinguen por su forma, su situación y las relaciones que establecen entre sí. Se
desplazan y chocan entre ellos. Los seres concretos se componen de diferentes
combinaciones de átomos. Y toda la realidad, desde el conocimiento hasta el alma,
se explica por el movimiento de los átomos. Nada queda fuera de la realidad
material. Todo está compuesto de átomos y vacío, dado que para que los átomos
se muevan debe haber espacios vacíos. Gracias a diversas combinaciones
constituyen los diferentes cuerpos.

4) Tomás de Aquino: Dios y las criaturas. Es el filósofo más importante de la


Edad Media cristiana occidental. En su obra combina los principios de la filosofía de
Aristóteles junto con la fe cristiana. Destaca un hecho fundamental, la diferencia
que existe entre Dios y sus criaturas, Dios es el único ser que tiene que existir
necesariamente y la existencia de las cosas particulares proviene de la acción
creadora de Dios.

Es dios quien crea a todas las criaturas, pero las crea en un acto de libertad, y
aunque crea cosas en “acto” también crea cosas en “potencia”. Toda la realidad la
componen pues, dios y las criaturas.

LA METAFÍSICA EN LA MODERNIDAD

Durante la edad moderna se dan preguntas metafísicas que tratan la realidad,


pero al mismo tiempo aparecen planteamientos sobre que sea la metafísica, gran
ejemplo de ello lo tenemos en Kant.

Kant: estudió los límites de la razón humana y se preocupó por el avance de la


metafísica, dado que pensaba que no progresaba de la misma manera que el resto
de ciencias, el motivo principal es que la metafísica no versa sobre cuestiones que
tienen que ver con la experiencia como el resto de ciencias, en definitiva, la
metafísica no es una ciencia, según Kant, pero es algo a lo que tendemos por el
hecho de ser seres humanos, es decir, a pesar de conocer nuestras limitaciones
sobre ciertos temas, aun así nuestra condición de humanos nos hace preguntarnos
sobre cosas de las que probablemente no obtendremos una respuesta. Kant
destronó las ambiciones de la metafísica, pero constató que el destino del ser
humano era plantearse preguntas sin respuesta e intentar sobrepasar los límites
de la propia razón.

CRÍTICAS A LOS GRANDES SISTEMAS METAFÍSICOS: LA EDAD


CONTEMPORÁNEA

1) Marx. (Siglo XIX). Advirtió la necesidad de pensar la nueva sociedad surgida a


raíz de la Revolución Industrial, realizando para ello una crítica a la sociedad
capitalista. Para él la realidad fundamental no es la razón, sino la materia y esta
materia se transforma a través del trabajo humano. En todas las etapas históricas
se mantiene una diferencia esencial: la que existe entre trabajadores y
propietarios, lo cual tiene su origen en la propiedad privada. El proletariado es
cada vez más pobre y el capitalista cada vez más rico.

Se entiende que el marxismo ha adoptado una actitud antimetafísica, que se debe


a que quiere reemplazar a la metafísica por el llamado materialismo dialéctico y
porque entiende que la metafísica es un pensamiento ideológico que ha de ser
criticado y eliminado.

Según el materialismo dialéctico, solo lo material es real y se entiende como


dialéctica, porque todos los procesos ocurren por contradicción y síntesis. Es decir,
se suceden cosas que van cambiando en un sentido y se va transformando la
realidad por un choque continuo.

En segundo lugar, la metafísica forma parte del pensamiento ideológico que hay
que erradicar, dice Marx que se trata de transformar el mundo, de actuar. Y su
intento es el de cambiar las condiciones materiales de producción de la vida
humana, sobre todo las condiciones económicas que son las que verdaderamente
mueven el mundo. De ahí que su filosofía sea en el fondo un intento de revolución
por parte de la clase de los trabajadores, los cuales están oprimidos por las clases
altas y viven una vida alienada a causa del trabajo que realizan, el cual ocupa casi
todo su tiempo.

2) Nietzsche. (Siglo XIX). Desarrolló un pensamiento de extremada originalidad.


Consideró que la metafísica ha pretendido encontrar un mundo real frente a un
mundo aparente. Pero la historia de la metafísica es en realidad, la historia de un
inmenso error, que supone minusvalorar la vida y los sentidos. Hay que aceptar
radicalmente la vida, que es siempre inseguridad y ensayo. La vida no se puede
conocer a través de conceptos abstractos, sino que debe ser aceptada y hay que
hacerlo defendiendo el instinto de vida. La aceptación de la vida conlleva el
surgimiento de un nuevo sujeto humano, que no acepte códigos morales, ni
imposiciones de dioses o la seguridad más allá de la apariencia. Este nuevo tipo de
hombre será el superhombre, que reconoce el valor de la vida y la fuerza de su
voluntad.

Ese otro mundo del que hablan algunos metafísicos, como Platón, no es más que
una invención, producto del miedo a la vida. Pero es solo un mundo irreal; la
verdadera realidad es esta, nuestra propia vida, nuestro intento de mantenernos
en ella.

3) Wittgenstein. (Siglo XIX-XX) frente a las pretensiones de la metafísica, afirma


que la filosofía debe reducirse a un análisis del lenguaje. El lenguaje es la realidad
humana fundamental y solamente podemos abordar aquello sobre lo que podemos
hablar con un lenguaje significativo. De aquello de lo que no podemos hablar no
podemos hacer filosofía, no podemos pensar sobre lo que no está designado por
palabras. La filosofía debe clarificar el lenguaje para que los problemas se
expresen adecuadamente. En realidad, la única manera de hacer metafísica
es convertirla en análisis del lenguaje.