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Revista de Literatura Hispanoamericana

No. 61, Julio-Diciembre, 2010: 67 - 76


ISSN 0252-9017 - Dep. legal pp 197102ZU50

La pasión y lo femenino en Doña Flor


y sus dos maridos de Jorge Amado

Marión Rivas Sánchez


Universidad Nacional Experimental Rafael María Baralt (UNERMB)
E-mail: unermblengualiteratura@gmail. com

Resumen

En el presente artículo se diserta sobre el estado depasión que en


vuelve a doña Flor, en la novela Doña Flory sus dos maridos realizando
un acercamiento al estado amoroso del personaje. Se describe, así mis
mo, la naturaleza de la relación entre, fundamentalmente los personajes
de Vadinho, doña Flor y Teodoro, donde encontramos los deseos interio
res del personaje principal y la búsqueda del ser amado. El deseo de una
compensación que la haga avanzar de amante a ser amado y que le per
mita resolver las contradicciones del amor y sus consecuencias.
Palabras clave: Pasión, amor, amante, ser amado.

Passion and the Feminine in Doña Flor


y sus dos maridos by Jorge Amado
Abstract

This article discusses the state of passion that surrounds Doña


Flor in the novel Doña Flor y sus dos maridos, and approaches the
amorous state of the character. It also describes the nature of the
relationship between, fundamentally, the characters Vadinho, Doña
Flor and Teodoro, where we find the inner desires ofthe main character

Recibido: 03-09-10 • Aceptado: 22-09-10


Marión Rivas Sánchez
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and the search ofthe beloved; the desire for a compensation that makes
her advance from lover to beloved and that makes it possible to resolve
the contradictions of love and its consequences.
Key words: Passion, love, lover, beloved.

El placer priva de susfacultades al hombre tanto como el dolor


Platón

El objeto principal de Jorge Ama carnaval brasileño, Vadinho se di


do al escribir es "...recrear la vida vierte cometiendo excesos, y como
del pueblo como ella es..." según si un rayo lo hubiese alcanzado, cae
comenta en una entrevista televisiva en medio de la barahúnda de la cele
realizada en 1981. Vida por un parte bración. Doña Flor, viuda joven, se
llena de contrastes y diferencias de queda sola anhelando y recordando
clases, de prejuicios y bonanza, de sus días y noches con su amado ju
habladurías y magia; y por otra par gador. En eso la sorprende un nuevo
te, de pasiones y desamores, juegos romance, esta vez no tan apasionado
de cama y traiciones. Desde allí, como con Vadinho, pero certero,
precisamente, desde la cama, desde preciso y estable. Se casa con el
el amor como pasión las diferencias doctor Teodoro, un serio y respetado
sociales y los prejuicios se caen por farmaceuta, hombre de su hogar,
su propio peso, y a todos nos abrasa maduro y amante de la música. La
la misma llama, el mismo deseo, el vida de Flor con Teodoro es ordena
mismo hielo ardiente que quema, la da y apacible. Entonces, como doña
hiél que nos deja sabor amargo, con Flor extraña la vida de noches apa
juntamente con el dulzor de la miel. sionadas con el jugador a medida
Es el sitio donde el placer y el dolor que doña Flor sueña y reclama la
se compenetran para ser sólo ardor, presencia de su esposo muerto, va
necesidad y temblor. creándose o propiciándose un espa
En la novela de Jorge Amado cio invisible donde éste se aparece
doña Flor se casa con el hombre de como un fantasma que la persigue y
sus sueños. Sin embargo, el príncipe siente aún, después de la muerte, de
azul, a pesar de ser un gran amante, seos sexuales y es capaz de tocar y
resultó ser holgazán, parrandero, mu concretar con ella el acto amoroso.
jeriego y jugador. Doña Flor padece Su presencia, como por arte de ma
la vida con Vadinho. Vida repleta de gia o una suerte de invocación pro
sorpresas, traición y pasión. En pleno ducto de la nostalgia, el desvelo, la
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desesperación y los deseos amoro critura y el logos, luego entre el logos y


sos de doña Flor, perturba su rela los hombres, relación de acuerdo con la
ción con el farmacéutico, hombre de doble dirección del 'aproximarse-
costumbres sexuales controladas y apartarse': cuando se aproximan a él, se
dosificadas. Después de una serie de apartan de él."
eventos en los que se pone de mani
Estos dos nombres, estas dos for
fiesto que la "presencia" de Vadinho
mas de llamar a doña Flor, que de
no se retirará, doña Flor, la protago
signan a una sola persona, introdu
nista, termina feliz, pues con sus dos
cen al lector en la dualidad y contra
maridos ha logrado establecer un
dicciones del personaje que se nos
equilibrio entre la pasión amorosa
muestra, de esta manera, en su com
desbordada -Vadinho- y el orden, el
plejidad y nos revela "la soberanía
respeto -Teodoro- que ella necesita
de la misteriosa Diferencia, cosas y
para vivir.
nombres están en estado de incesan
Flor dos Guimaraes para Vadinho
te reciprocidad" (1996: 156); tal
y Florípedes Madureira para Teodoro,
como doña Flor pasa de un estado a
cada nombre es diferente de por sí,
otro signada por su nombre.
pero los dos designan a la misma mu
jer. Así el nombre de doña Flor está El segundo es el nombre, Florípe
dividido como sus deseos interiores y des Madureira, que responde al re
se ajusta a cada situación de acuerdo a cato y al pudor, al respeto y la de
la exigencia de su nombre. Nombre cencia; representa la honestidad y la
de una sola forma -abreviado o com
castidad de una mujer casada, una
pleto- pero que remite a múltiples lec mujer honesta para con su marido y
turas que nos indican cómo ha de para el mundo; es la Flor del segun
comportarse o sentirse el personaje en do marido, es decir Florípedes, la
la trama narrativa. Como dice Blan
del orden y la fidelidad, la de la es
chot (1996: 152): tabilidad, la del farmacéutico. En
cambio, el nombre del primer matri
"De esta misma manera, casi todas las monio es el nombre de la pasión y el
fórmulas están escritas en la proximidad deseo, del sufrimiento y el gozo, la
de las cosas circundantes, explicándose mujer del jugador. Dice Blanchot
con ellas en un movimiento que va de (1996: 156):
ellas a las palabras, más tarde de las pala
"Este juego de palabras, (...), no está
bras a ellas. Según una nueva relación de
aquí justamente para descalificar al len
contrariedad que no podemos de ningún
guaje, sino para restablecer, más allá de
modo dominar de una vez por todas, pero
la contrariedad, la relación secreta de los
que nos deja oír -concretamente- esta re
contrarios".
lación misteriosa que existe entre la es
Marión Rivas Sánchez
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El amor pasional que le brinda su muerte, el placer y el dolor. Entida


segundo marido, el doctor Teodoro des todas que por su diferencia con
Madureira, es una pasión con fronte servan un paralelismo que las orde
ras, es un amor medido, casi una na y las mantiene equidistantes; en
fórmula medicinal: una relación de incesante reciproci
dad y contradicción.
"una vez por semana, los martes, iban al
Doña Flor es maestra de Culina
cine, a la función de las ocho (...). Dos
ria; ella, mediante sus recetas y pla
veces por semana, por lo menos, después
tos, va construyendo toda una eróti
de la cena, él ensayaba con su fagot,
ca de la cocina (recuérdese que la
(...). Los miércoles y los sábados a la
Escuela Sabor y Arte es lo que la
diez de la noche, minuto más, minuto
mantiene ocupada durante la viudez
menos, el doctor Teodoro poseía a su es
y durante los dos matrimonios) que
posa con honesto ardor e invariable pla
emparenta la novela con esa otra,
cer, siendo seguro el bis de los sábados y
publicada en 1989, de la autora me
optativo los miércoles" (p. 494-495).
xicana Laura Esquivel y posterior
Contrariamente, la pasión de Va mente llevada al cine.
dinho es sorpresiva y tempestuosa, no La cocina está provista de todo
responde a los horarios ni a las con un erotismo implícito, que se mani
signas: es una pasión tan libre que es fiesta mediante los nombres de los
pura, tan pura que es sucia, tan terri platos, los ingredientes, su prepara
ble que es inocente; una pasión que ción, la cantidad y formas de los
ofusca a los amantes, que los trans mismos, la sazón; todos esos facto
muta hasta liberarlos, hasta acercarlos res que nos invitan al amor, al ardor
a los linderos de la muerte. pasional, a los juegos de alcoba y al
deleite de los sentidos:
"El amor, sin embargo, no es sólo glorifi
cación sino también devoramiento y des "Así pues, al terminar la clase vespertina,
trucción. De Rougemont a Freud y Batail- durante la cual doña Flor enseñó a las
le se nos muestra que quien ama desea alumnas la receta de un dulce de gelatina
destruirse a sí mismo y destruir al otro en y coco llamado "Crema del Hombre"
el acto de poseerlo, que el amor vive cer (nombre que provocaba chistes -"Ay!,
cano al sentimiento de la muerte". 'qué cremas más sabrosa!")..." (p. 461).

Palabras de Víctor Bravo (1994: Las recetas de cocina, pero tam


23) que coinciden justa y acertada bién los nombres de alimentos usa
mente para dibujar el idilio de Doña dos para designar "los impudores"
Flor y Vadinho. Es el ámbito donde de Doña Flor en los labios y las pa
yacen el amor y el odio, la vida y la labras de Vadinho:
Lapasióny lofemenino en Doña Flor y sus dos maridos de JorgeAmado 71

"-Loca, loquita... ¿Qué manía es esa de la figura de la espera. A pesar de sa


querer que te corten algo en la papaya? ber muerto a Vadinho recupera su
Deja en paz tu cachucha, mi bien; que yo imagen desde los sueños hasta fra
no voy a permitir que te anden en la peladi- guar su figura, figura que interviene
ta para que de repente se afloje toda o quede en su vida con una presencia avasa
torcida por dentro..Quítate de la cabeza esa lladora e imperativa.
historia de tenerun hijo..." (p. 351). Vadinho representa un mito: el
La novela es fiel retrato de lo fe del sujeto transgresor por naturale
menino, es fiel a la problemática que za, el hombre rebelde, el fauno que
han vivido las mujeres en las dife seduce a Afrodita sorprendida du
rentes culturas. La novela es una rante el baño, es, a la vez, lascivo y
forma de poner en tela de juicio al guapo, no respeta las instituciones y
prejuicio. Responde con una carca las normas sociales y vive en una
jada a los antiguos esquemas que es perpetua bacanal. Recuérdese sus
tán alrededor de la viudez, el matri visitas al cura don Clemente:
monio, el amor ideal, la virginidad; "-Que Dios me perdone, padre... Pero
que son modelos y arquetipos que ¿no parece como si el ángel estuviese en
todavía persisten en las sociedades gatusando a la santa?
actuales. Dice Barthes (1977: 45): -¿Estuviese qué? ¿Qué términos son esos
Vadinho?
"Históricamente, el discurso de la au
sencia lo pronuncia la Mujer: la Mujer -Discúlpeme, don Clemente, pero es que
es sedentaria, el Hombre es cazador, ese ángel tiene una cara clavada de gigo-
viajero; la Mujer es fiel (espera), el ló...Ni siquiera parece ángel... observe
Hombre es rondador (navega, rúa). Es la mirada... es una mirada de cachondo"

la Mujer quien da forma a la ausencia, (p. 280).


quien elabora su ficción, puesto que tie Waldomiro, "Vadinho para las
ne el tiempo para ello; teje y canta; las putas y los amigos..." (p.280) es un
Hilanderas, los Cantos de tejedoras di gran jugador y bebedor de "ca
cen a la vez la inmovilidad (...) y la au chaca" , tan buen amigo como
sencia (...). amante, además de chulo. Sin em
Es así como es doña Flor, quien bargo, es por él por quien suspira
desespera ante la ausencia del ama Flor, ella es la que lo incita a regre
do -cuanto más que es una ausencia sar del más allá a través de sus sus
definitiva se transforma también en piros de viuda honesta y casta.

Bebida alcohólica más popular de Brasil. Aguardiente destilado de caña de azúcar.


Marión Rivas Sánchez
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Vadinho estimula a Doña Flor a nesta en contraposición con la viuda


salirse de ese esquema de viuda res perdida y descarada. Es el esquema
petable, "...el deseo de las viudas se en que se debate doña Flor, hasta
va a la fosa con el cajón del fina que decide volver a casarse; pero re
do...", decían las comadres (p.385), sulta que su pasión es tal, que su
en este lugar donde Doña Flor se ha respetable doctor no termina de con
refugiado no hay cabida a la presencia vencerla. Tal como dice Octavio Paz
de otro, envuelta en la nostalgia y el en La llama doble (1994:106): "No
desconsuelo, doña Flor se pregunta: hay amor sin erotismo como no hay
erotismo sin sexualidad. Pero la ca
"¿Cómo vivir sin él? Abrumada por la au
dena se rompe en sentido inverso:
sencia, debatiéndose entre la niebla, enca
amor sin erotismo no es amor y ero
denada, ¿cómo trasponer los límites del
tismo sin sexo es impensable e im
deseo imposible?, ¿cómo volver a encon
posible".
trar la luz del sol, el rostro de la gente?
El doctor es el hombre ideal se
No, sin él no sabría vivir y por eso quería
gún la concepción femenina, a pesar
recuperarlo entre aquella bruma de triste
de ello, Flor le guarda sus más re
zas, risas y emociones, en ese mundo de
cónditos secretos:
él siempre sorprendente" (p. 379).
"-Nunca reñiremos... ni tendremos se
Vadinho quiere insertarla de nue
cretos el uno para el otro, sea el que fue
vo en su condición de mujer. Libre
re. Nos contaremos todo, todo..., (...),
de sentir, y sobre todo, libre de ser.
¿Todo, Teodoro? ¿Crees que es posible?
Como dice Engels la libertad es el
¿Incluso los pensamientos más recóndi
reconocimiento de la necesidad. Es
tos, incluso aquellos que uno se oculta a
allí por lo que la denominación de
sí mismo, Teodoro, (...), -Todo no, Teo
"viuda honesta" puede llegar a ser,
doro, tú no sabes qué oscuro pozo es el
al mismo tiempo, irrisoria y ridicula.
corazón de una" (p. 503).
De esto último es consciente Ama
do, usándolo como tema para carica Doña Flor se expresa a través de
turizarla y problematizarla. En Tieta un monólogo, que es su respuesta a la
de Agreste, pastora de Cabras insatisfacción y al tedio en los que se
(1976), también persiste el tema de encuentra durante su segundo matri
la viuda como problema, como per monio, por la exagerada afición a los
sonaje de clara dualidad pero, al horarios y la monotonía de los mis
mismo tiempo, transgresor. mos en su vida común con Teodoro.
Bajo este esquema, la viuda (la Hasta que llega Vadinho de la muerte,
viuda joven) es la mujer casta y ho resucitado y provocador, visible sólo
Lapasión y lofemenino en Dofla Flor y sus dos maridos de Jorge Amado 73

para doña Flor, para hacerla desba coquetear con Vadinho, la primera
ratar y (des)equilibrar ambos cos cuando éste aún vivía y, la segunda,
mos. cuando ya había muerto:
El personaje de doña Dinorá (jefa
"...Inés, corazón voluble pero eficiente,
de las comadres) es lo opuesto a lo
había conocido, en desnuda intimidad,
que muestra su apariencia de viuda
muchachos a granel. "Pues te digo, chi
respetable, por el contrario, ella como
quita, que no encontré hasta hoy ninguno
amante de un fallecido comendador
igual a él: todavía conservo el gusto de
toma en su condición de amante la
su piel y aún siento atrás de la oreja la
viudez ajena de la esposa legítima, y
punta de su lengua y oigo su risa al reci
se aficiona a la vida de virtud y moral.
bir mi dinero"" (p. 524).
Por ello, Dinorá satiriza la viudez
convirtiéndola en una lectura de nai Por su parte, doña Flor al enviu
pes, adivinaciones en la bola de cris dar cae bajo el yugo de la castidad y
tal, el chismorreo y la siembra de in la honradez de la viuda ideal. Por el
trigas en todo su vecindario. En su as día, ella era toda serenidad y pudor
pecto de "dulce viejecita" y "santa (tanto que los hombres de la taberna
viuda", se esconde un pasado libertino de Méndez decían que era "fría
que le vale el apodo, entre los hom como un témpano de hielo"); pero al
bres, de "Dinorá Sublime Culo": llegar la noche, en sueños, se trans
formaba en la más vulgar meretriz.
"-Cuanto más puta de joven, más seria de
Los deseos que reprime de día aflo
vieja. Una mezcla de virgen y yiranta...
ran de noche con aspecto de "pesa
-¿Ese desecho? ¿Quién es?
dillas". Sueños que están enmarca
-No es de nuestro tiempo, pero fue muy
dos por los maullidos de gatos en
conocida. El que habla mucho de ella es
celo en los tejados del barrio:
Anacreon, que bebió de ese pellejo. Tú
ya oíste hablar de ella, seguro. Se la co "Ya le había sucedido despertarse en mitad
nocía por Dinorá Sublime Culo" (p.409). de la noche y deshacerse en lágrimas sobre
las ruinas de su antiguo ser, de aquella
También aparecen la (ex) alumna
doña Flor púdica, envuelta en su pudor, cu
de doña Flor, Inés Vasques dos San
briéndose con la sábana incluso en las no
tos y la aspirante a cocinera, Mirtes
ches de amor con el marido. Y ahora, llena
Rocha de Araujo, quienes además
de lujuria, en la desfachatez de sus sueños,
de estar casadas con hombres pode
era una voraz y cínica ramera, una loba
rosos y ricos, son ejemplo de adulte
ululante, gata en celo, puta" (p. 438).
rio. Bajo el inofensivo aspecto de
"alumnas" estaban inscritas en la Mediante los sueños se desarrolla
Escuela Sabor y Arte con el fin de su deseo, se busca la pasión, y se pal-
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pa la insatisfacción. La insatisfac doña Flor sino el propio y, supone


ción de no sentirse tomada y colma mos que el amor es desprendido y
da, sino en un estado de inagotable noble en general- se obsesiona con
sed y hambre sexual, que al mismo la figura del difunto. Lo típico lo ve
tiempo es un vacío espiritual. La mos en que se trata de la historia co
reaparición de Vadinho y el bienes mún de una pareja que, a causa del
tar en el que se encuentra con Teo destino, termina separándose. Lo
doro conducen a Doña Flor a situar que no es típico es que, debido a la
se en un espacio equidistante entre obsesión que ya mencionamos, doña
la materia y el espíritu, entre sus dos Flor sea capaz de "invocar" la pre
contrariados amores, para resolverse sencia de Vadinho, y que éste acabe
y satisfacerse en un equilibrio que, cobrando forma, sustancia y se pre
como tal, por ser entre contrarios sente de nuevo en su vida.
mantiene una paradójica y deliciosa Esta solución o revés del destino
relación: en el que envuelve Jorge Amado a
sus personajes trastoca la tragedia
"-Miren cómo se menea. La cara seria,
en comedia. A la descripción de un
pero las caderas -¡miren ahora!- de lo más
Vadinho que ha sido incluso capaz
sueltas, hasta parece que alguien se las está
de robar el dinero del trabajo de
palpando...Un felizote ese doctor... Del
doña Flor para dedicarse al juego,
brazo del marido, sonreía mansamente
un mujeriego y parrandero empeder
doña Flor: ¡ah! Esa manía de Vadinho, de
nido, le sigue siempre una aureola
ir por la calle tocándole los pechos y los
de hombre deseado por las mujeres
cuadriles, revoloteando en torno de ella
y admirado por los hombres:
como si fuese la brisa de la mañana. De
esta limpia mañana de domingo, en la que "Los importantes recordaban a Vadinho
doña Flor va de paseo, feliz de la vida, sa entre risas, rememoraban sus anécdotas
tisfecha con sus dos amores" (p. 629). llenas de picardía y de malicia, sus diver
tidos lances, sus trampas audaces, sus en
Conclusión
redos y tropelías, así como su buen cora
En Doña Flor y sus dos maridos zón, su gentileza, su gracia intrascenden
encontramos un discurso amoroso te. También los vecinos lo recordaban

que, típicamente, envuelve un deseo así, y como a un bohemio sin horario y


y una ausencia. La muerte del ser sin límites. Tanto unos como otros am

amado embarga al personaje princi pliaban la realidad, inventaban detalles,


pal, doña Flor, en un estado de de le atribuían casos y aventuras; la leyenda
sesperación que, desde su amor comenzaba a nacer allí mismo, junto a su
-diríamos no correspondido puesto cuerpo, casi en la misma hora de su
que Vadinho no busca el bien de muerte" (p. 266).
Lapasióny lofemenino en Doña Flor y sus dos maridos deJorge Amado 75

Sin importar los desmanes del dar que, a pesar de las promesas de feli
personaje, Vadinho acaba, incluso, cidad que la acompañan, introduce antes
agradando al lector por ese nimbo que nada trastorno y perturbación. La
de simpatía que le envuelve, porque propia pasión feliz compromete un de
se nos presenta como un hombre-ni sorden tan violento que la felicidad de-la
ño juguetón y travieso. Entonces, ya que se trata, antes de ser una felicidad de
muerto, "¿quién era Vadinho? ¿Cuál la que es posible disfrutar, es tan grande
era su verdadero rostro? ¿Cuáles sus que es comparable a su contrario, el su
exactas proporciones? Su rostro de frimiento. (...) le parece al amante que
hombre ¿estaba bañado de sol o cu sólo el ser amado puede en este mundo
bierto de sombra?" (p. 277). realizar lo que impiden nuestros límites,
Pero ¿qué es lo que doña Flor ex la plena confusión de dos seres, la conti
traña de Vadinho? ¿Por qué se sofo nuidad de dos seres discontinuos".
ca, sufre y llora a quien le ha causa
Es por lo anterior que el fantasma
do tanto daño y guardado tan poco
de Vadinho no puede ofrecer a doña
respeto? Como dice Erich Fromm
Flor más de lo que le dio mientras
(2007:39): "El amor es una activi
vivía. Es ella quien delinea las ca
dad, no un afecto pasivo; es un «es
racterísticas y sentimientos de esta
tar continuado», no un «súbito
aparición desde la realidad de su re
arranque». En el sentido más gene
lación, quien sigue opacando su ma
ral, puede describirse el carácter ac
lestar por el comportamiento -en
tivo del amor afirmando que amar es
ocasiones malvado y todo el tiempo
fundamentalmente dar, no recibir".
egoísta- díscolo de su amante. En
Este no es el caso del amor que se
este sentido, doña Flor es depen
muestra en doña Flor.
diente de una imagen de Vadinho
La pasión es lo que envuelve a
pero lo es más de su propio deseo,
doña Flor, lo que extraña no es el
de su cuerpo. Al mantener su vida
amor -un amor que ella cambia tras
sexual con el fantasma conserva lo
la muerte de Vadinho-, sino el con
mejor de él, lo que, como ya diji
tacto sexual, el deseo de sentirse
mos, es lo que ha podido obtener de
amada aunque sea solo en el acto se
él, y lo compensa con la relación de
xual, de conservar y perpetuar lo
su nuevo esposo, el doctor Teodoro,
único -que a su manera- ha obtenido
antítesis de Vadinho y, amante él
de Vadinho. Dice George Bataille
mismo, aunque no amado.
(1979: 34).
La esperanza de doña Flor, es
"...para el que la siente, la pasión puede que, al ser poseída por Vadinho pue
tener un sentido más violento que el de da ser amada por él. Esperanza no
seo de los cuerpos. Nunca debemos olvi compartida porque lo que siente Va-
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dinho no es amor, él solo toma, no precaria y al mismo tiempo profunda, el


da. Por último quisiéramos decir con sufrimiento -la amenaza de una separa-
Bataille (ob.cit.: 35): ción- debe las más de las veces mantener
... su plena conciencia".
La pasión nos repite sin cesar: si pose
yeras al ser amado, ese corazón que la Nunca alcanza doña Flor a ser
soledad estrangula formaría un solo cora- este "solo corazón" con Vadinho,
zón con el del ser amado. Al menos en pero, por lo menos, lo compensa,
parte, esa promesa es ilusoria. Más allá aún después de SU muerte,
de su imagen, de su proyecto, la fusión

Bibliografía
AMADO, Jorge (1984). Doña Flor y sus dos maridos. Colombia: Editorial La Ove
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BARTHES, Roland (1977). Fragmentos de un discurso amoroso. México: Siglo
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FROMM, Erich (2007). El arte de amar. Barcelona, España: Editorial Paidós.
PAZ, Octavio (1994). La llama doble. Amory erotismo. México: Editorial Seis Ba-
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