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Reflexiones

Semana 1: “He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a


cada uno según sea su obra” Apocalipsis 22:12

¿Qué puede haber más valioso en este mundo que alcanzar la vida eterna, una
existencia llena de gozo, paz, de relaciones satisfactorias y altruistas basadas en el
amor más puro proveniente de Dios? Sin mencionar: no dolor, no enfermedad, no
muerte, óptima realización personal y felicidad plena. No creo que exista nada
que exceda esto.

Semana 2. Mateo 16:26. “Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el


mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?”

No es sabio perder la recompensa eterna por algún beneficio o placer temporal.


Aunque algunos quieren la recompensa en el momento, no quieren esperar el
tiempo de Dios, y son capaces de sacrificar todo lo que estorbe esa gratificación.
Una mentalidad cristiana debería, no sólo profesar que en su vida la prioridad es
recompensa eterna, también sus hechos deberían confirmarlo.

Semana 3. Lucas 12:20. Pero Dios le dijo: Necio, esta noche vienen a pedirte tu
alma; y lo que has provisto, ¿de quién será

No debemos aferrarnos a los tesoros de este mundo como si fueran eternos.


Las bendiciones de Dios son para disfrutarlas y compartirlas. No es su voluntad
que nos aferremos a ellas porque son pasajeras.

Semana 4. 2 Crónicas 15:7. Pero esforzaos vosotros, y no desfallezcan vuestras


manos, pues hay recompensa para vuestra obra.

Vivir esperando la recompensa que Dios dará a sus hijos me ayuda a tener
paciencia, a esperar en las promesas de Dios a pesar de las luchas que tengo que
enfrentar cada día. Me ayuda a no buscar esperanza en otro lugar que pueda
ofrecer este mundo. Los seres humanos necesitamos creer que viviremos felices,
que saldremos adelante, que los negocios prosperarán, que alcanzaremos las
metas de la vida. Ella nos ayuda a seguir adelante, llevando nuestras cargas, con
gozo, porque sabemos que todo pasará y el que prometió es fiel.

Semana 5. Juan 3:16 Porque de tal manera amó Dios al mundo que ha dado su
hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, más tenga vida
eterna.
El amor verdadero es fiel, sincero, comprensivo, paciente, no se termina. Es
sacrificado. Lo cierto es que cuando pensamos en amor pensamos en algo que nos
trae paz. Dificilmente pensamos en amor cuando somos disciplinados, no nos
gusta la disciplina, al menos no en el momento de recibirla. Pero cuando hemos
salido y vencido el obstáculo, estamos en condiciones de comprender mejor, que
aún hasta la corrección, también fue una muestra de amor.

Semana 6. Isaías 40:10 He aquí que Jehová el Señor vendrá con poder, y su brazo
señoreará; he aquí que su recompensa viene con él, y su paga delante de su rostro.

Inconcientemente esperamos recibir algo como respuesta a nuestro trabajo,


ayuda, apoyo, amistad, sacrificio o cualquier acción realizada de nuestra parte. No
siempre lo que esperamos son recompensas materiales. Las recompensas más
sencillas son las más necesarias, como: una mirada, una sonrisa, gratitud,
confianza o solidaridad. Esperamos un salario por nuestro trabajo. Nos agradan
los reconocimientos, la confirmación de que nuestro esfuerzo es apreciado.

Semana 7. Lucas 14:14 Y serás bienaventurado; porque ellos no te pueden


recompensar, pero te será recompensado en la resurrección de los justos.

¿Cómo te anima saber que aunque los hombres muchas veces no nos
recompensan como merecemos, Dios nos dará la mejor recompensa?

Me anima a hacer mi trabajo fielmente delante de Dios y de los hombres. No


importa si no hay palabras de aprecio o gratitud o aplausos o reconocimiento.
Dios lo ve todo y es siempre fiel, él nos da su recompensa, no sólo es una
recompensa futura de vida eterna, su bendición está presente con sus hijos cada
día.

Semana 8. Proverbios 24:14 Así será a tu alma el conocimiento de la sabiduría;


Si la hallares tendrás recompensa, Y al fin tu esperanza no será cortada.

El texto permite conocer que no siempre se halla la sabiduría, pero si se


encuentra nos trae recompensa. Alguien dijo quela sabiduría es conocimiento
aplicado. La Palabra aclara que el temor a Jehová es el pricipio de la sabiduría.
Por lo tanto sólo puedo poseer la sabiduría si temo a Dios, su Palabra escrita y
revelada en Jesucristo. Un mero conocimiento, no me hace sabio. La vida debe ser
consistente con lo que creo y profeso.

Creo que la mejor cualidad para administrar RH es la humildad como Jesús.


Reconocer nuestras limitaciones y estar dispuestos a aprender y depender de Dios.