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“Ser mujer y tener talento”

María Izquierdo, pintora mexicana


“Me esfuerzo para que mi pintura refleje al México auténtico que siento y amo; huyo
de caer en temas anecdóticos. Folklóricos y políticos porque dichos temas no tienen
ni fuerza plástica ni poética y pienso que en el mundo de la pintura, un cuadro es una
ventana abierta a la imaginación humana. Junto a esta posición estética poseo una
verdadera pasión por el color; es lo que más siento y lo que más me emociona de
todas las cosas que existen. Con esos elementos, formas y colores de México, me
propongo superar cada día más mis creaciones plásticas y tiendo, en cada cuadro, a
perfeccionar mi técnica y enaltecer mi estilo , dándole cada vez más importancia al
paciente y laborioso acabado de un cuadro”. (MAM, Anexo 1, Documento 5).
Mujer de espaldas, tres columnas y un arco (1932)
Alegoría de la Libertad (1937)
Caracoles (1939)
“Los museos se parecen a los cementerios de los hombres ilustres. Las obras
deberían estar en contacto con la vida diaria de las gentes.
La época de nuestras grandes pinturas murales parece que ha pasado para siempre;
en nuestra democrática vida moderna ya no caben más que en raros casos. Los
artistas tienen que pintar cuadros proporcionados al tamaño de nuestras casas y
estos cuadros deberían ornar las casas y no las paredes de los museos ni, lo que es
peor, la de los estudios de los mismos artistas (...). La manera de crear en el público
interés por el arte y educar su gusto es poner el arte a su alcance”. (Cita rescatada
por Ramírez Fausto, 1990, 150).
Sueño y presentimiento (1947)
Zapata (1945)
La soga (1947)
(...) yo no tengo nada, excepto un gran cariño por todo lo mexicano y una gran
ambición de seguir pintando, pintando siempre; si no recupero el movimiento de mi
mano derecha pintaré con la izquierda; ¡O con las dos! ¿Qué más da? No se pinta con
las manos; la pintura debe salir del alma, pasar por el cerebro y luego la emoción
debe uno derramar sobre la tela, madera o muro. Más aún, si mis manos no me
sirvieran ya para pintar, colocaré pinceles en mi boca y así pintaré. Esta es mi
promesa a mí misma y a los demás y la cumpliré. (Izquierdo, 1950)
Yo no soy feminista de tipo clásico; no soy de esas que creen que el mundo del futuro
debe estar gobernado y manejado por mujeres solamente; tampoco voy con las
feministas solteronas que odian al hombre; estoy muy lejos de esos dos tipos. Soy
casada con un artista, pintor como yo, a quien quiero, admiro y respeto. Creo, por
tanto, que la mujer moderna al disfrutar de sus conquistas de libertad y
emancipación debe comprender cada día más, y estimular y alentar al hombre que
ha elegido para compañero y junto a él portarse siempre como una mujer
enamorada, femenina y risueña. Jamás debe tratar fríamente al esposo; mucho
menos ver en él tan sólo la solución del problema económico . (Izquierdo, 1950).
Fuentes de consulta

● Del Conde Teresa (2013). María Izquierdo: Pinturas y Archivo, La Jornada,


Cultura.

● Fausto Ramírez (1990). Crónica de las artes plásticas en los años de López
Velarde (1914-1921). México: UNAM, Instituto de Investigaciones Estéticas.

● Izquierdo María (1950). Carta a las mujeres de México, Martes femenino El


Zócalo suplemento, núm, 2.