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Jpls:'9nó.cá clyaáes. Análisis ile un fragmento de la soletlad
s'egurtda
' . de Luis cte Góngora. En La poesía ¡te tos sigros de oro: Barrc,co.
Madrid: playor, 1992.
Fragmento -..*-.._.

(Eil peregrino que protago¡riz;r las Soledadu llega a una pequeña isla
en doirde viven un anciano p,-escaclor y sus dos hi¡asi nt p.r.udo.le mues-
tra al,peregrino las bellezas natu,rales del lugai; entri eilas desraca un
fresnq vaiío que sirve de habitác ¡lo a ,r, cnj-arnbre de abejas, descrip-
ción que corresponde al texto qrre me propongo analizar).

Cóncavo licsnc-a quien grat.ioso indulto


dc su caduco natr¡ral permiti
' quc a la cncina v,vaz robusto inrite,
y hueco exccda al atcornoque inculto-
vcrde era pompa de un vallere oculto,
cuando liondoso rlcázar no, de aquella,
quc sin corona vr,ela y sin espada,
susurrante amazooa, Dido alada,
de ejército más c; sro, de m¡ás bclla
l0 república, ccñida, cn vez de muros.
dc- cortezas; cn csta pues Cartago
rcina la abeja, or,r brillando vago,
o el jugo bcba de los aires puros,
o el sudor de los :iclos, cuand<¡ liba
t5 dc las mudas cs(r.:llas la saliva;
burgo cran suyo r,l tronco inlbrn"¡c, cl brcvc
corcho, y rnoradai pobrcs sus vacíos,
dcl quc más solicira los dcsvíos
t26 dc la isla, plcbcy-r, cnjumbrc lcvc.

cóncavo y horadado.fresno, a cuya caduca naturaleza, perdo_


_ _' .Un
na,Ia gracro§amenlc.por cl tiempo, se le concede que imite .n rábrrta
¡ong€vrdact a la encina y cn Io hu:co cxceda hi incui¡o aicornoque,
scrvía de vcrde pompa a un valle:illo ocuho y de frondoso alcázar
cte un enjambre quc cn su hueco había. Reina gue vuela
1.1,, 1...
srn coronay srn es.pada, susurrante amazona de un ejército
más casto
qu¡:.cl.de Penresilea, reina de tas amazonas; Dicloion alas
de una
rcpública más-bella que la de Cartago (de la cual Dido fué reina);
de una república, en fin, ceñida.le io.üzas, y no de murallas.
En
esur Cartago reina,. pues, la abcja, la cual haie'briff"..f ,"to
o.o a.
su cuerpo cuando vuela, ya fal¡ric¡ue su miel del jugo que-bebe
dc
los aircs puros, ya.dct sudbr de ros cieros cuando,ir t'iu"i.t .".r;
la cnañana parece bebcr la saliva dr: las mudas estr.ellas. BrrS;r;ü:
J;
darf os de aquella reat morada eran , )tros troncos informes y
.ólá.nu.
de corcho, en cuyos huccos, como c n pobres habitacio".r, ;ir. ;i;i;:
be¡ o.yligero enjambre de abejas qr. br.." los más apartados
luga-
res de la isla.
(Sole-lad scgunda, vv. 283-302, e,L Dámaso .é.lonso, 1927: p. l98).
La n'reva sensibilidad ante la n:.turareza que, gracias sobre todo a
Góngora, se impone en el período ')arroco se actualiza por medio de
una dicción perfectamente adecuad¿ a sus contenidos. El i.u1¡*.rr,o ,.-
leccionaco ejempliñca perfectamente esta síntesis, aravez ii,r" ...og"
asBectos fundamentales de Ia visiórr gongorina del mundo natural,
La netu¡3{ga abandona en Ias ,got¿dad¿s su habitual pat,el esceno_
gráfi co ¡'ara adquirir un piótáloni s mó-ÍTn rerieve casi- in,:aitoi.
v ñ6
sólo hay un aumento de su presencia en relación a textos ¿.nteriores;
es,_ temáiicamen[e,. el núcleo del por:ma. Ouos factores
explican, ade-
más, est,r reievancia: uno es la ljari:dad de paisajes qu. ü,rorpái".1
poema, (:n contraste con el tratamie.rto gcneralmente uniforme y este-
I
a¡l¡ ,i I .

reo:ipado que ofrece la pastor,rl renacentista. El segu:'rdo factor, muy


uniCo al que se acaba de aludlr, consiste en la multip,licidad de enfo'
gutrs y O"ttPectivas que el poe':a utiliza . Las Soledades lncluye grandio'
sos escenarios vistos desde la a',tura y también descripr:iones detalladas
de elementos menores en tamaño pero no en belleza y perfección.
Los versos que voy a"analizar corresponden a esta riltima tendencia
des:riptiva. El péregrino ha fijado su atención en un fresno y, a conti'
nu¡rción, en el enjambre de alrejas que lo habita. Se ha concentrado,
pues, en un pequeño rincón dc la naturaleza, prescindiendo, absorto,
de todo lo dcmás. Estilísticanrente, su atención se refleja en el ritmo
sintáctico del fragmento, dominado Por una morosidad que.denota el
mi¡rucioso disfrute estético del espectador; de manera u",otu' "'
il,
trqcruce y la imbricación de tas frases hay en los diecinueve
-apenas
versos tres pausas principales de sentido, y éstas no son absolutas- in'
dicanlacontinuidaddelpro,:esoperceptivo.
,: Desde el punto de vista de los objetos que aparecen en el texto
-el
fresno, la abeja reina y la colnrena-, la cuidada sintaxis posee una fun'
ción malizadiro, acoráe con l¿ complejidad y, principalmente, con la
apccifcidad de esos mismos elementos. Pese a que Góngora idealiza la
naturaleza a fin de realzarla estéticamente, se aleja ya bastante de Ia
de.ouración y simplificación -ntelectual a que la somete un Garcilaso
en. sus Eglogas. No se refiere, así, aun fubol genérico, sino a unfrcsno
. de terminado, el cual tiene no:as peculiares que lo diferencian de otros.
Los rodeos sintácticos de los períodos, su longitud y sus continuas bi'
furcaciones sirven para dar cuenta de los matices individualizadores y
dr la riqueza única del objeto. Análoga misión cumP en, como se verá
cr: seguida, algunas comparacicncs.
El fragmento se abre con,la mención del fresno. ;Sigue después un
largo inciso cn forma de sentencia relativa; ésta a su vez se bifurca en
dos frases paralelas donde el fresno se comPara con otros dos árboles:
«...euc a la encina vivaz robr¡sto imhe / 1' hueco excr:da al alcornoque
in:ulto" (w. 3-4). A contintración volve¡nos a la se¡ttencia principal,
que posee una estructura due.l muy característica de Góngora (det tipo
dc las que Dámaso Alonso llama.{, si no B): «... verde era pompa de
urr vallete oculto, I cuando frondoso alcázar ns..." (vY,5'6). Las fórmu'
las duales reaparecen poco d,:spués: dentro del fresno vive Ia abeja rei-
na, cuya actividad libadora re describe metafbricamente con el esque-
ma disyuntívo A o 8.' n... o ei jugo beba de los aires Puros, / o el sudor
dr: los cielos..'.o (vv. 13'4). En la última unidad sintáctica, que corona
el. fragmento, encontramos también agnrpaciones duales:

cl lronco inJorme,
--^^ .,,-^. 1¡ d b"" coícho
, a..--^ eranrsu)os
(de la) abeja lbu$o
: I mradas Pobrcs sus vacíos

, Las continuas ramilicaciones de esta sintaxis sugieren, en resumen'


la extrema densidad y el orden miniaturesco del enclave. Al mismo tiem'
p,t, las fórmulas paralelas crean varias posibilidades Para la inserción
de diferentes comparacione.i y metáforas.
128

Las imágenes convencicnales establecen una rel;rción de equivalen-

4
cia en función de una sola cu alidad que se considera más representa-
,,iy¿- del referente, pero Góngora
-la
transforrna con lrecuencia este uso:
,,on8 en jr.p no u{1x sino mút¡ipl es cpolidilCet que . en Oca¡rOn:¿-¡o
SRQHHQMXHJRQRXQDVLQRP~OWLSOLSHVFXDOLGDGHVTXHHQRFDVLRQHVQRVRQ
'I ODVDUTXHWtSLFDVSXHVVXEUD\DODHVSHFLILFLGDGGHXQDFRVDFRQ
i:í:frf 1I, p.r:e),(,a;o /. ,'(a,/ ^,J4J.,k cptit cott_
:, ¡' .': creta. Así
ocurre.eri
rru.rtrolt.xto: apoyándol..r,'i-ágenes, "nd
Í' '.1,:.::.1_:1".- el poeta
u,.iuuiil; ;;; que contribuyen a singulariearto.
Notá, prim3.9, uú r..* rencía y
go su hoyleda4 que supera
ladel alcoinoque; rirás
ro bw tez, pru;#;fi i i'Jffii,lfilll:
por t, rituación («verd. .ro po-pu a. "J;h";;;;i.rnor,r-
,"-"Jí". i.rl,or,
.1 lí:l:do
v- c,¡; ttnalmenre su funcítín (hogar o alctízar de Ie, abeja
reina). Así, pues,
las semejanz". qr" il
¡,o.tu prlpon. .on sus irnágenes no disuelr en Iá
consistencia real y fisii,a del'obj'eto,
tal y como si..d" uru"r*.r,. .n
Poesta; todo Io contra¡io: hacen que er fresno adquiera para
el lector
una materiatjd"{ y uria concreción casi tangibles.
'bsto no significa qtre la descripción poder imaginetivo.
Sin perder de vista la Dresencia material "^rrl"ude
del fresno y de la colmena,
el autor efectúa un inteiigntísimo
despriegue ;".i"i¿íu iir"il'., r"
equiparáción del habitácriro de ra abeja
con" un akdzarq". oj. iu]-rr,."u
y Ia propiedad de esta c,lmparación
son extraordinarias. ru i-"gar, ,.r-
al rango de la abeja, rcína delu .ol-..,";-ó?-ngor"
::lj,.j-.:I1?-.llb,
en¡at¡za semejante catcgoría por medio de una perífrasis:

...cua¡do frondoso alcázar no de aquella


que sir. corona vuela y sin espada, '
susurrante amazona, Dido alada... (vv. 6-g).

abeja,
por tanto, se compara sucesivamente a pentasilea,
. .La
de las amazonas, y a Ditlo, ,einu
rr:ina
de Cartago. Ambas alusiones mitoló-
g¡cas son desarrolladas .r través
de una co-nstrucción correlativa (pro-

... susurranre o*Jronu,


.Y Dido alada
V
de ejército más c rsro, de m ás bella / república...
(vv.8-t0).
La mcnción de.Dido. conduce, pues, a la de Cartago,
y ello pcrlnite
enlazar liguradamente Ia colmen" u urru ciuda.l:

.. Did,¡ alada
or,"
.d;üi;;;';;;;;:.;;' ;;; ;; ,,,Íl;,'
. de cor(ezas; en esta pues Canago
reina la abeja... (vv. g-12).

Llevando su compar¡rción hasta el


lin, Góngorá observa ras anaio-
*"'f... .
gías que existen entre una urbe
y la coliena:

burgo eran suyo el tronco informe, el brcve


corcho, 7 moradas pobrcs sus vacíos,
. del que rnás.solicit¡ los dcsvíos
dc la isl::, plebeyo enjambre leve.. (vv. l6-9).

cc,nsiguiente, p:, visra como una réplica en minia-


,,,-l:-.:,::l_.:.,
tura oe un producto-hur¡rano y cuilurcl _la ciudad_, !u. d.not" un
alto nivel de civilización. se ,rutu
a. u, comprejo microcosmos presidi-
do por un orden v unaje,rarquf,
,.-;;;;u lo, ¿. nuesrra socieáad p,:_
.lítica; donde.l ,unno de,cada -i;a;:desde la reina al *plebeyo
enjambre leve, fv. iS¡-
posición .r, un irpn.io
r. subraya láctica y simbólicamente por ru
er.tratiñcado.
ue acuerdo con las corrcepciones
no son siempre rérminos inámpatibi"r.Góngora, naturaleza y artilicio
de

Ia naturaleza
Ér,. fragmenro muesrra que
resulta capaz de manifestarse
diseños muv sofisticadou
creativamente a través ce
que ri"di;";;;;;;cción con ros der hombre.

".,;', * "'r ",',:' i"t'"§li*ii1:,l¡;i.,,;¡.,'ii!:'=: .I:r;li,r * i;''' i"