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ORACIÓN DE LOS FIELES

SACERDOTE:
Dios Padre, rico en misericordia, nos manifestó su amor incondicional por medio de
Jesús, cuyo corazón vivía la misma pasión de Dios. A Él dirigimos hoy nuestras
plegarias:

Todos: PADRE ESCUCHANOS

1.- Para que el Señor purifique y santifique sin cesar a su Iglesia con el agua y la
sangre que brotaron de su corazón. OREMOS

2.-Para que el mundo de hoy, no preste oídos sordos a las voces de los profetas
que claman por paz y justicia para todos. OREMOS

3.- Para que los que todavía no conocen a Cristo, encuentren maestros y profetas
que preparen para ellos el camino hacia el Señor. OREMOS

4. Para que Cristo alivie con su amor los sufrimientos de los enfermos y de consuelo
a los que han experimentado la soledad en sus enfermedades. OREMOS

5.-Para que, los aquí reunidos, tengamos un corazón como el de Jesús, un corazón
paciente, capaz de transformar el mundo desde la no violencia y la ternura, un
corazón misericordioso que no caiga en la insensibilidad y la indiferencia ante el
sufrimiento de la gente. OREMOS

6.- Para que los padres de familia de estos niños, busquen siempre educarlos en la
fe, y así puedan crecer desde su más tierna edad en santidad y justicia. OREMOS

SACERDOTE

Padre, que en Jesús nos has mostrado tu misericordia, escucha ahora nuestras
plegarias y llena el mundo entero de tu bondad. Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén.
MONICIÓN DE ENTRADA
Buenos días….

Hoy celebramos con gozo y alegría, este sexto día de la novena, en honor al
Corazón de Jesús, pidiendo que derrame gracias y bendiciones sobre cada uno de
nosotros.

También queremos pedirle al Señor que su Corazón sea nuestro centro y nuestro
apoyo, nuestro consuelo y nuestro descanso. Y que nos ayude a tener un corazón
como el Suyo: sensible, acogedor, sencillo, que perdona, ama y construye, que da
esperanza y es capaz de ponerse en el lugar del otro.

Con esta filial devoción iniciamos con el canto de entrada.

De pie
Primera lectura

Del libro del profeta Isaías: 49, 1-6

Escúchenme, islas;
pueblos lejanos, atiéndanme.
El Señor me llamó desde el vientre de mi madre;
cuando aún estaba yo en el seno materno,
él pronunció mi nombre.

Hizo de mi boca una espada filosa,


me escondió en la sombra de su mano,
me hizo flecha puntiaguda,
me guardó en su aljaba y me dijo:
"Tú eres mi siervo, Israel;
en ti manifestaré mi gloria".
Entonces yo pensé: "En vano me he cansado,
inútilmente he gastado mis fuerzas;
en realidad mi causa estaba en manos del Señor,
mi recompensa la tenía mi Dios".

Ahora habla el Señor,


el que me formó desde el seno materno,
para que fuera su servidor,
para hacer que Jacob volviera a él
y congregar a Israel en torno suyo
–tanto así me honró el Señor
y mi Dios fue mi fuerza–.
Ahora, pues, dice el Señor:
"Es poco que seas mi siervo
sólo para restablecer a las tribus de Jacob
y reunir a los sobrevivientes de Israel;
te voy a convertir en luz de las naciones,
para que mi salvación llegue
hasta los últimos rincones de la tierra". Palabra de Dios.
Salmo Responsorial

Salmo 138, 1-3. 13-14ab. 14c-15

R. Te doy gracias, Señor, porque me has formado maravillosamente.


Tú me conoces, Señor, profundamente:
tú conoces cuándo me siento y me levanto,
desde lejos sabes mis pensamientos,
tú observas mi camino y mi descanso,
todas mis sendas te son familiares.
R. Te doy gracias, Señor, porque me has formado maravillosamente.

Tú formaste mis entrañas,


me tejiste en el seno materno.
Te doy gracias por tan grandes maravillas;
soy un prodigio y tus obras son prodigiosas.
R. Te doy gracias, Señor, porque me has formado maravillosamente.

Conocías plenamente mi alma;


no se te escondía mi organismo,
cuando en lo oculto me iba formando,
y entretejiendo en lo profundo de la tierra.
R. Te doy gracias, Señor, porque me has formado maravillosamente.
Segunda lectura

Del libro de los hechos de los Apóstoles: 13, 22-26


En aquellos días, Pablo les dijo a los judíos: "Hermanos: Dios les dio a nuestros
padres como rey a David, de quien hizo esta alabanza: He hallado a David, hijo de
Jesé, hombre según mi corazón, quien realizará todos mis designios.

Del linaje de David, conforme a la promesa, Dios hizo nacer para Israel un
salvador: Jesús. Juan preparó su venida, predicando a todo el pueblo de Israel un
bautismo de penitencia, y hacia el final de su vida, Juan decía: 'Yo no soy el que
ustedes piensan. Después de mí viene uno a quien no merezco desatarle las
sandalias'.

Hermanos míos, descendientes de Abraham, y cuantos temen a Dios: Este


mensaje de salvación les ha sido enviado a ustedes". Palabra de Dios.

Aclamación antes del Evangelio

Lc 1, 76
R. Aleluya, aleluya.
Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor a preparar sus caminos.
R. Aleluya.
ORACIÓN DE LOS FIELES

SACERDOTE:
Oremos a Dios Padre, invocando el nombre de su Hijo, Jesús, para que se nos
conceda lo que tanto necesitamos y pedimos con humildad en esta fiesta de
Solemnidad de San Juan Bautista. Y respondemos:

R.- ENSÉÑANOS EL CAMINO, SEÑOR

1. - Por el Papa, los obispos, los presbíteros y los diáconos, para que su labor en el
seno de la Iglesia allane el camino de los ateos o alejados de la Fe. OREMOS

2. - Por los profesores, maestros, catequistas y todos aquellos dedicados a enseñar


a los niños, para que sepan anunciar, en el contexto de sus variadas enseñanzas,
el camino de Jesús. OREMOS

3.- Por los pobres, los oprimidos, los olvidados, los enfermos de cuerpo y alma, para
que el anuncio del Precursor de que el Camino, la Verdad y la Vida, ya están
próximos, les llene gozo, alegría y esperanza. OREMOS

4.- Por los aquí reunidos, para que tengamos un corazón como el de Jesús, un
corazón paciente, capaz de transformar el mundo desde la no violencia y la ternura,
un corazón misericordioso que no caiga en la insensibilidad y la indiferencia ante el
sufrimiento de los demás . OREMOS
5.- Por los padres de familia de estos niños, para que busquen siempre educarlos
en la fe, y así puedan crecer desde su más tierna edad en santidad y justicia.
OREMOS

SACERDOTE
Padre, que en Jesús nos has mostrado tu misericordia, escucha ahora nuestras
plegarias y llena el mundo entero de tu bondad. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén