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10.

INCLUSION SOCIAL EN EL PERU

10.1. ¿Qué es una Sociedad Inclusiva?

Una sociedad inclusiva es aquella que reconoce que todas las personas tienen
el mismo valor, sólo por la condición de ser humano. La inclusión en la
comunidad se da desde la primera infancia y debe suceder durante toda la
vida. La Inclusión Social es:

-Un proceso que asegura que todos los integrantes de la sociedad participen
de forma equitativa en diferentes ámbitos: educativo, económico, legal, político,
cultural, etc.

-Implica reconocer en los grupos sociales distintos el valor que hay en cada
diferencia, el respeto a la diversidad, y el reconocimiento de un tercero
vulnerable, con necesidades específicas que deben ser saciadas para que
pueda estar en condiciones de igualdad y disfrutar de sus derechos
fundamentales.

-Significa pensar en lo que sucede cuando niños, niñas y adolescentes


interactúan en el sistema en el que se encuentran incluidos la familia y el
colegio, es decir en la comunidad y después de la etapa escolar.

-Cubre aspectos como la vida (plena) en comunidad, la autonomía en la toma


de decisiones, la participación ciudadana, el acceso y uso de los bienes y
servicios disponibles para los ciudadanos.

Una sociedad inclusiva, por tanto, dispondrá y habilitará mecanismos para


asegurar la garantía de los Derechos Humanos, la dignidad y la ciudadanía
activa de todas las personas que la componen.

La definición de Educación Inclusiva es el de un "enfoque educativo basado en


la valoración de la diversidad como elemento enriquecedor del proceso de
enseñanza aprendizaje y en consecuencia favorecedor del desarrollo humano,
también la educación inclusiva implica que todos los niños y niñas de una
determinada comunidad aprendan juntos independientemente de sus
condiciones personales, sociales o culturales, incluidos aquellos que presentan
una discapacidad."

De forma utópica, una sociedad inclusiva es una sociedad cohesionada,


estable y segura. Es una sociedad que respeta la dignidad y los derechos
humanos al tiempo que ofrece a cada individuo las mismas oportunidades. Una
sociedad inclusiva es tolerante y respeta la diversidad. Una sociedad que
aplique y respete íntegramente el primer artículo de la Declaración Universal de
los Derechos Humanos "Todos los seres humanos nacen libres e iguales en
dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben
comportarse fraternalmente los unos con los otros.
10.2 La educación inclusiva

El paradigma de la escuela inclusiva se perfila hoy como el camino hacia donde


deben dirigir sus esfuerzos los centros y sistemas educativos que busquen
ofrecer una educación integral y de calidad a todos los alumnos
independientemente de sus características personales y de los apoyos que
puedan necesitar para desarrollar al máximo su potencial personal. Una
escuela inclusiva es aquella, que ofrece a todos sus alumnos las oportunidades
educativas y las ayudas (curriculares, personales, materiales) necesarias para
su progreso académico y personal. La inclusión no puede reducirse a una
simple cuestión curricular, organizativa o metodológica; la inclusión es más que
todo eso, es una manera distinta de entender la educación y, si se quiere, la
vida misma y la sociedad; se trata más bien de una filosofía, de valores.

10.3. Discapacidad y sociedad

Puede parecer que hay tantas interpretaciones del concepto de discapacidad


como sociedades. Este hecho sugiere que es importante considerar los
aspectos culturales que construyen situaciones específicas para las personas
con discapacidad en todo el mundo. La discapacidad tiene implicaciones
sociales, de salud y de derechos humanos, y puede definirse como el resultado
social de un de un impedimento físico o mental: el impedimento, sin embargo,
sólo se convierte en una desventaja en el contexto de una sociedad específica,
frecuentemente porque la sociedad no respeta las necesidades y derechos de
los ciudadanos que viven con un impedimento. La discapacidad, entonces, no
es un factor natural sino social. Quien comprende cabalmente a la
discapacidad, reconoce que esta condición conlleva una poderosa dimensión
de derechos humanos, que frecuentemente se asocia con exclusión social y
con un incremento a la exposición y vulnerabilidad ante la pobreza.

Es bien sabido que hay un vínculo entre pobreza y discapacidad, que está
estrechamente relacionada con la situación económica general de un país y las
condiciones de vida de la gente con discapacidad. En algunos países en
desarrollo existe un ciclo de pobreza que está ligado a altas tasas de
analfabetismo, desnutrición, desempleo y subempleo, así como a una baja
movilidad ocupacional y a un acceso limitado a programas de vacunación y
cuidados de salud materno-infantil. Es muy probable que la gente con
discapacidad tenga condiciones de salud, vida y trabajo sumamente precarias.

98% de los niños con discapacidad no asisten a la escuela Aproximadamente


una de cada cinco personas vive con menos de un dólar diario, si tienen una
discapacidad.

Un estimado de 43% de personas con discapacidad viven en relativa pobreza.


98% de las personas con discapacidad en países (en desarrollo no tienen
acceso a la rehabilitación o a los servicios básicos.

Más del 80% de las personas con discapacidad están desempleadas.

Esto podría llevarnos a concluir que "las personas con discapacidad son
desproporcionadamente pobres y que los pobres son desproporcionadamente
discapacitados" (Alianzas para una sociedad inclusiva, 2004). Esto es, este
sector de la humanidad está entre los más aislados de la población que
experimenta una situación de exclusión social.

11. VIOLENCIA FAMILIAR

En estos últimos años se ha venido dando una serie de programas y leyes en


defensa de los derechos del niño y la mujer. Sin embargo, ¿eso nos asegura el
bienestar?, ¿acaso estos programas y leyes bastarán para cesar los maltratos
físicos y psicológicos que se producen día a día contra ellos?
Es necesaria una protección legal, pero es urgente que
nuestra sociedad adquiera nuevos y mejores hábitos de crianza y convivencia.
Aún en la posibilidad de parecer alarmista, es menester una reeducación en
cuanto al trato familiar, el que lamentablemente para muchos está
caracterizado por la violencia, el rechazo y la indiferencia.
Para lograr el cambio de esta situación se requiere, en un inicio, el
replanteamiento de los papeles del padre y la madre frente a los hijos, con el fin
de que éstos últimos en el futuro respondan a las expectativas de sus
progenitores.
Debemos ir, entonces, en búsqueda de las causas que son la semilla de
un ambiente familiar hostil y que, consecuentemente, producen una educación
errónea en nuestros niños.
El reconocimiento de los distintos géneros de violencia ejercida contra las
mujeres ha facilitado que éstas identifiquen las situaciones de abuso y
conozcan sus derechos.
La Declaración de la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre la
Eliminación de la Violencia contra la Mujer, elaborada el 20 de diciembre de
1993, define este tipo de agresiones "como todo acto de violencia basado en la
pertenencia al sexo femenino que tenga o pueda tener como resultado un daño
o sufrimiento físico, sexual o psicológico para las mujeres, inclusive las
amenazas de tales actos, la coacción o privación arbitraria de la libertad, tanto
si se producen en la vida pública como privada".
Es decir, la mujer maltratada es aquélla mayor de edad que se ve sometida
repetidamente a abusos por parte de un varón con el que mantiene o ha
mantenido una relación íntima, bien sea de hecho o de derecho. Estas
agresiones van desde amenazas e insultos verbales hasta golpes y actos
homicidas.
Las campañas de concienciación han permitido conocer que el maltrato es la
mayor causa de lesiones a las mujeres y prevalece sobre la violación callejera,
asaltos o accidentes de coche.
Durante el año 2005 cerca de 23.000 mujeres presentaron denuncias por los
malos tratos recibidos de sus compañeros y más de 42 fallecieron como
consecuencia del maltrato recibido de sus cónyuges. Estas cifras revelan la
necesidad de abordar desde un punto de vista preventivo y educacional este
problema de convivencia que, como evidencian los datos, llega a tener
consecuencias fatales.
La violencia es una acción ejercida por una o varias personas en donde se
somete que de manera intencional al maltrato, presión sufrimiento,
manipulación u otra acción que atente contra la integridad tanto físico como
psicológica y moral de cualquier persona o grupo de personas".
"La violencia es la presión síquica o abuso de la fuerza ejercida contra una
persona con el propósito de obtener fines contra la voluntad de la víctima".
11.1. Violencia familiar, mecanismos legales de protección.
La conveniencia de regular jurídicamente la violencia familiar se fundamenta en
la necesidad de encontrar mecanismos para proteger los derechos
fundamentales de los integrantes del grupo familiar frente a los cotidianos
maltratos, insultos, humillaciones y agresiones sexuales que se producen en el
ámbito de las relaciones familiares.
Si bien es cierto que las manifestaciones de violencia familiar no se producen
exclusivamente contra las mujeres, son éstas -a los largo de su ciclo vital- las
afectadas con mayor frecuencia. De este modo, la casa constituye un espacio
de alto riesgo para la integridad de mujeres y niños, derivándose de ahí
precisamente la denominación de violencia doméstica o familiar.
La violencia en la familia no es igual a la que se presenta en la calle ni entre
personas desconocidas. Ocurre en donde debería ser el lugar más seguro:
nuestra propia casa. Esta violencia se ha convertido en un problema social.
La violencia familiar sucede cuando alguno de sus integrantes abusa de
su autoridad, su fuerza o su poder. Maltrata a las personas más cercanas:
esposa, esposo, hijos, hijas, padres, madres, ancianos, u otras personas que
formen parte de la familia. Es una forma de cobardía.
Esta violencia se manifiesta en diferentes grados que pueden ir desde
coscorrones, pellizcos, gritos, golpes, humillaciones, burlas, castigos y
silencios, hasta abusos sexuales, violaciones, privación de la libertad y, en los
casos más extremos, lesiones mortales.
El maltrato se puede presentar entre los distintos integrantes de la familia, y en
ningún caso se justifica. La violencia más común es contra las mujeres, los
menores, los ancianos y las personas con alguna discapacidad. El que
una persona dependa económica, moral y emocionalmente de otra en
ocasiones facilita que esta última abuse de su autoridad.
"El del dinero soy yo y te callas"
"Como soy muy macho, tengo derecho a decir y hacer lo que quiero"
"Es la última vez que lo tolero, porque la próxima no respondo de mí"
"La única manera como tú entiendes es a golpes".
Éstas son expresiones que muchas veces se acompañan de maltrato físico.
Tanto hombres como mujeres podemos tener actitudes de control y dominioen
la familia. Si ustedes utilizan alguna de estas expresiones, es momento de
actuar para evitar la violencia.
Si bien hay que respetar y comprender el papel y las responsabilidades de
quienes son los proveedores económicos de la familia, también hay que
entender que no por eso tienen el derecho de ejercer violencia, ni de oprimir a
los demás. Quienes viven situaciones violentas temen al cambio y a la
posibilidad de convivir en armonía porque no saben cómo lograrlo. Cada quien
aprende a relacionarse con los demás.
Hay personas que conviven de manera pacífica, otras son poco tolerantes y
otras más se comportan en forma violenta. En la mayoría de los casos, la
violencia se presenta cuando:
- no hay conciencia del daño que se hace a los demás y en especial a los
niños,
- no se comprenden los cambios físicos y emocionales por los que pasan los
niños, los adolescentes, los jóvenes, los adultos y los mayores,
- existe una crisis por falta de empleo o carencias que producen preocupación,
- faltan espacios y tiempo libre para que la familia conviva y para la vida en
pareja, pues ésta se dedica por completo al sostenimiento y al cuidado de sus
hijas e hijos,
- hay desajustes familiares ocasionados por un nacimiento, una enfermedad,
una muerte, así como por infidelidad, abandono o divorcio,
- ver mucho la televisión impide la comunicación y la convivencia.
Situaciones como éstas pueden generar violencia en la familia,
independientemente de su condición económica. Afectan a todos, pero quienes
más las sufren son los más indefensos que carecen de protección y apoyo de
familiares y amigos.
Resulta evidente, sin embargo, que el agente de la violencia no se limita
siempre a dichos espacios; encontramos casos de agresiones en las calles, los
centros de estudio y/o trabajo y en general los espacios frecuentados por las
víctimas.
De otro lado, para interferirnos a mecanismos legales de protección frente a la
violencia intrafamiliar es importante precisar primero dos conceptos: (i) ¿cuáles
son los componentes de todo aquello que calificamos como mecanismo legal o,
de manera más amplia, el sistema jurídico?, y ¿a qué acudimos cuando
hablamos de violencia intrafamiliar?
El sistema jurídico tiene tres componentes básicos:
El primero, la ley. Es la norma escrita, la que encontramos en los códigos y en
las disposiciones legales. Es importante porque tiene carácter universal, es
decir, de aplicación general para toda la sociedad desde el momento en que se
encuentra vigente. Un ejemplo es el Código de los Niños y Adolescentes, que
es precisamente el texto de la Ley, el componente central de lo que significaría
un mecanismo legal de protección a niños y adolescentes.
Un segundo componente es la institucionalidad. Es decir, todos aquellos
operadores de la administración pública o privada que están involucrados en la
aplicación de este componente normativo, de la ley escrita. Es un componente
clave cuando hablamos de mecanismos legales de protección frente a la
violencia familiar. Son las instituciones que nos ofrecen la sociedad y el
Estado para hacer realidad aquello que disponen las normas legales.
Un tercer componente es el relativo a lo cultural. Alude a la idiosincrasia, a
la ideología que está detrás de los aplicadores de la norma. Pero no sólo de
ellos, sino también de quienes la concibieron y de aquellas personas que, en
determinado momento y frente a un hecho concreto, deciden acudir y solicitar
su aplicación.
Estos tres elementos son claves para entender todo lo que significa el
problema de los mecanismos legales en una sociedad determinada.
Hecha esta precisión, pasaremos a definir lo que entendemos por violencia
familiar. La misma alude a cualquier acción, omisión o conducta mediante la
cual se infiere un daño físico, sexual o psicológico a un integrante del grupo
familiar -conviviente o no-, a través del engaño, la coacción, la fuerza física, la
amenaza, el caso, entre otros.
La mayoría de casos de violencia se producen donde existe una relación de
poder, de jerarquía. Tanto en los casos de violencia sexual como familiar,
podemos apreciar que existe una relación del fuerte contra el débil. Muy rara
vez escucharemos hablar de la violencia del niño contra su padre. Por lo
general, cuando los hijos expresan violencia contra sus padres se trata de
padres mayores, muchas veces dependientes de sus hijos, y de hijos que los
superan en fortaleza física.
El elemento de poder puede estar relacionado a la ubicación en el contexto
familiar: padres-hijos, tíos-sobrinos; o también por la edad: adultos-niños; o por
relaciones de jerarquía: marido-mujer. Estos son, pues, elementos claves que
debemos tener presentes al hablar de violencia intrafamiliar.

11.2. Manifestaciones más frecuentes de violencia intrafamiliar.


1. El maltrato físico. Su explicación es obvia; se refiere a todas
aquellas acciones violentas que dañan la integridad física de las personas. Por
lo general, es un maltrato visible. Puede afirmarse que fue el tipo de maltrato
que propició todo este proceso de búsqueda de respuestas legales, por tratarse
de la agresión más evidente.
2. El maltrato psicológico. Que se refiere a toda aquella palabra, gesto o hecho
que tienen por objeto humillar, devaluar, avergonzar y/o dañar la dignidad de
cualquier persona. Esta es una manifestación de violencia mucho más difícil de
demostrar, sobretodo en los casos en que se produce en el interior de un grupo
familiar.
3. La violencia sexual. Que es toda manifestación de abuso de poder en la
esfera de la vida sexual de las personas, pudiendo ser calificada o no
como delito. Decimos esto porque, actualmente, algunas manifestaciones de
violencia sexual son ignoradas por nuestra legislación penal. Pueden ir desde
imposiciones al nudismo hasta la penetración anal o vaginal. Estos últimos
supuestos son considerados por nuestra ley como delitos de violación.

11.3. Contra la Violencia Familiar.


A fines de 1993 se promulgó la Ley 26260 que establece la política de Estado y
de la sociedad frente a la violencia familiar. Esta ley constituye un recurso
complementario al Código de los Niños y Adolescentes porque reconoce como
actos de violencia familiar los de maltrato físico y psicológico entre cónyuges,
convivientes o personas que hayan procreado hijos en común, aunque no
convivan, y de padres o tutores a menores de edad bajo su responsabilidad.
Hasta ahora, la Ley 26260 ha sido difundida básicamente como una ley de
protección a las mujeres frente a la violencia familiar. Sin embargo, sus
alcances protegen a estos dos grupos humanos que mayoritariamente son
afectados por estas manifestaciones de violencia: a las mujeres y a las niñas y
niños.
En este sentido, constituye un recurso que creemos puede ser utilizado y
redimensionado para proteger a los niños y niñas frente al maltrato en la
familia. Esta norma tiene como objetivo fundamental comprometer al Estado en
la erradicación de la violencia familiar. Está destinada a prevenir y proteger a
las personas que son víctimas de violencia en el ámbito de sus relaciones
familiares. Su importancia radica en plantear medidas en diversos niveles,
siendo las más urgentes de atención:
1. Las acciones educativo-preventivas: Tienen como objetivo fortalecer la
formación escolar y extraescolar en la enseñanza de valores éticos y humanos,
de relaciones humanas igualitarias para, precisamente, prevenir que se sigan
reproduciendo las relaciones de jerarquía que ubican a unas personas en
desventaja frente a otras, y que constituyen causa importante de la violencia en
el interior de la familia.
2. Las acciones organizativas: La Ley 26260 se plantea entre
sus objetivos promover la participación de la comunidad en la prevención y
denuncia de maltratos producidos dentro de la familia. La idea es que
la organización comunal pueda participar en el control y seguimiento de las
medidas que los jueces adopten frente a casos de violencia familiar.
3. Instalación de servicios: Esta Ley ofrece la posibilidad de instalar servicios
especializados. En ellos se ubican las delegaciones policiales para menores,
las delegaciones para mujeres, e igualmente plantea reforzar las delegaciones
policiales que existen con personal especializado para atender problemas de
violencia familiar. Del mismo modo, plantea la necesidad de crear hogares
temporales de refugio para víctimas de violencia a nivel de los gobiernos
locales. Un aspecto importante que ofrece esta Ley, y que antes no había sido
considerado en ninguna otra norma, es que se puedan diseñar programas de
tratamiento a los agresores para evitar, precisamente, que el maltrato continúe
y se multiplique.
4. Acciones de capacitación: Dirigidas a los agentes de las instituciones que
constituyen uno de los componentes del sistema jurídico: policías, jueces y
fiscales.
5. Acciones legales: Esta Ley ofrece mecanismos de carácter sumarísimo. Esto
significa celeridad, inmediatez, es decir, un contacto directo de la autoridad con
la víctima. Es un procedimiento, en principio, que no debería ser obstaculizado
por ningún tipo de formalismos. Lamentablemente, la legislación se enfrenta en
este aspecto con el componente cultural señalado originalmente. Porque
nuestros jueces, en general, no han estado acostumbrados a aplicarse este
tipo de legislación.

11.4. LA VIOLENCIA FAMILIAR EN EL PERU


"Según la ley sobre la política del Estado Peruano, constituyen manifestaciones
de violencia familiar los actos de maltrato físico y psicológico, entre cónyuges,
convivientes o personas que hayan procreado hijos en común, aunque no
convivan y, de padres o tutores a menores bajo su responsabilidad".
La violencia familiar, como agresión física y psicológica lleva implícita una
elaboración dentro de una estructura de poder que se refleja en las relaciones
interpersonales de los miembros; es una práctica consciente, orientada,
elaborada, aprendida y legitimada por quienes se sienten con más poder que
otras, con más derechos que otros de intimidar y controlar. En suma, es un
patrón aprendido de generación en generación.
Toda violencia familiar constituye violación a los Derechos humanos y
libertades individuales y colectivas y por consiguiente un obstáculo para el
desarrollo de sus integrantes y del grupo familiar.
Existen 2 niveles desde los cuales se configura la violencia familiar: Producida
desde espacios externos a la familia y a partir del espacio interior de los
mismos.

1º En el Perú, la violencia familiar desde espacios externos se explica desde


su herencia colonial e histórica irresuelta, que se viene arrastrando pese a que
la sociedad ha cambiado enormemente. "Es sobre este piso sobre el cual
tenemos que leer la dramaticidad del problema de la violencia, la
omnipresencia de la violencia en el Perú."

Nuestra sociedad peruana está estructurada sobre violencia que la historia ha


registrado constantemente, por ejemplo: La violencia política creada por el
Estado (ejército) de una parte y los grupos alzados en armas por otro que
dejaron no apenas poblaciones enteras en riesgo de seguridad, agudizando la
situación de pobreza, dado que los costos sociales que generaron todavía son,
en pleno 2000, difícil de superar.
De manera que la violencia familiar desde espacios externos, se vincula de lo
micro social (vida cotidiana) con el terreno de lo macro (violencia estructural);
cumpliendo la familia un rol protagónico como núcleo productor de la violencia
interviniendo en la gestación, reforzamiento y acumulación de formas
diversificadas de ésta.

No se puede decir sin embargo, que la violencia familiar se origina


exclusivamente en la familia o únicamente en la sociedad, sino que es un
proceso de mutua generación e interrelación.
2º La violencia familiar que se desarrolla en el espacio interior de la familia,
comprende una dinámica de 3 etapas, constituyéndose en un círculo vicioso:
a) Se va creando tensiones entre víctima y victimario. Empieza por el abuso
psicológico; en la medida que los insultos o los desprecios van creciendo, luego
viene la explosión de rabia y la víctima es golpeada. La primera fase es un
abuso psicológico que termina en una explosión de abuso físico:
Heridas y golpes.

b) El periodo de reconciliación, el agresor(a) pedirá perdón. Se disculpa, hace


todo lo que puede para convencerlo, le dirá que le ama verdaderamente, etc.
Esta conducta "cariñosa" completa la victimización.
c) Etapa de ambivalencia. La víctima no sabe qué hacer, se dice a sí mismo:
"Sí, me golpeo, pero por otra parte es cariñoso... pasa el tiempo y da la vuelta a
la primera fase; completando la figura del círculo.
No obstante el desarrollo de estas fases puede ir cambiando de acuerdo al tipo
de estructura de la familia.

Los miembros de la familia que resultan más afectados son las mujeres, niños,
los adolescentes y el grupo del adulto mayor, por ser las personas más
vulnerables dentro de la sociedad patriarcal*, que estructura y jerarquiza las
relaciones de acuerdo al poder y la dominación de unas personas sobre otras.
En una sociedad patriarcal la mujer es considerada como el sexo débil y/o
inferior frente al varón, legitimada desde la familia y reforzada por
la actitud"pasiva y escéptica" que asumen las mujeres víctimas de violencia.
No obstante y concomitantemente existen "importantes logros" alcanzados que
han posibilitado disminuir las brechas latentes de desigualdad.
En nuestro país, la población infantil y del adulto mayor, aún es víctima
frecuente de violencia por no ser considerados como protagonistas activos de
la vida familiar.
Los adolescentes en el Perú también son víctimas de violencia entre otras
causas, porque esta etapa todavía es difícil de afrontar por la familia y por la
misma naturaleza de ésta.

Para tener idea de las causas principales de la violencia familiar en el Perú son:
 Raíces culturales e históricas.

 Medios de comunicación.

 Consumo de drogas.

 Incompatibilidad de caracteres.

 Ausencia de comunicación asertiva y precaria relaciones humanas.

 "Instancias como los cuarteles de servicio militar en el Perú"


 Dependencia económica de la víctima, etc.

No es apenas la mujer, los niños los adolescentes y del adulto mayor víctimas
de violencia, también lo son, en buena medida, los varones que por factores
ampliamente conocidas (estructura patriarcal) no se dan a conocer, asimismo
no existen estudios que den cuenta de la dimensión de la misma.
"Frecuentemente, la política social en el Perú toma una postura de LAISSEZ
FAIRE, en relación con las organizaciones sociales preexistentes. Esto es
visible especialmente en ámbitos tales como la familia y la comunidad local,
donde el Estado se contenta la mayor parte de veces con dejar que cada una
de estas instancias cuide de los suyos".

Así que las reinterpretaciones, desde la cotidianeidad de los beneficiarios no


necesariamente son tomadas en cuenta en el proceso de definición de
las Políticas Sociales.
"Frente a las manifestaciones de violencia, la respuesta que ofrece nuestro
sistema legal resulta bastante limitado. A lo largo de nuestra historia legislativa,
la reacción estatal a este problema se ha focalizado en el agravamiento de
pena para el agresor."

No obstante, de la década de los 90s para adelante se vienen realizando


esfuerzos importantes de parte de parte del Estado y de la sociedad civil por
enfrentar el problema de la violencia familiar.
El Estado peruano ha reconocido expresamente lo alarmante, grave y
perjudicial de este problema y se ha pronunciado ya en el ámbito interno, con el
establecimiento de políticas públicas a través de la Ley 26260 publicada el 24
de Diciembre de 1993.

De acuerdo al Texto Único Ordenado de la Ley 26260, Ley de protección frente


a la violencia familiar, Artículo tercero: Es política permanente del Estado
peruano la lucha contra toda forma de violencia familiar, debiéndose
desarrollarse con este propósito acciones orientadas a encaminar al
fortalecimiento de las instituciones como:

El Ministerio de la Mujer y del Desarrollo Humano (PROMUDEH), ente rector


del sistema de atención integral al niño y al adolescente, la mujer, el adulto
mayor y sus respectivas secretarías, es la encargada de elaborar, coordinar y
ejecutar las políticas y hacer el seguimiento de programas y proyectos que
aseguren un adecuado desarrollo psicosocial de las víctimas de violencia
familiar. Realiza una labor constante dirigida a lograr la más amplia difusión de
la legislación sobre la violencia familiar, a través de:
 Centro de emergencia de atención a la mujer.

 Implementación de módulos de capacitación a distancia.

 Implementación del plan piloto de conciliación extrajudicial (que entra en


vigencia desde Enero del 2001).

 Creación de casas de refugio para víctimas de violencia.

 Módulo piloto de atención contra la violencia familiar "Emergenciamujer".


Líneas telefónicas de atención contra la violencia familiar. El módulo
"Emergencia Mujer" ofrece 7 servicios de atención: Comisaría de la mujer,
asesoría legal, conciliación, asesoría psicológica, asistencia social, médico
legal y fiscal.

Sólo entre los meses de marzo 1999 y enero 2000 en el Módulo de Emergencia
Mujer (PROMUDEH) fueron atendidos en Lima 9,200 casos de violencia
familiar.
Según estudios realizados recientemente por el PROMUDEH, el 46% de los
hogares a nivel nacional (Perú) son violentados y el 28% de los mismos son
mantenidos por mujeres. Asimismo acuden diariamente a denunciar de 200 a
250 mujeres maltratadas, dejando abierto el consiguiente maltrato a los niños,
adolescentes y adultos mayores como parte del círculo vicioso.
Las Defensorías Municipales del Niño y Adolescente, se crean en setiembre de
1993 y en concordancia con la ley de municipalidades que faculta la instalación
de demunas.

Las demunas son servicios que formando parte de un Sistema Nacional de


Protección a la infancia, desde los gobiernos locales promueven y protegen los
derechos de los niños y adolescentes. El artículo 30 de la ley de protección
frente a la violencia familiar, establece que: Las demunas debidamente
autorizadas podrán, en ejercicio de sus atribuciones, realizar audiencias de
conciliación destinadas a resolver conflictos originados por la Violencia
Familiar.
En el ámbito nacional en 1997, atendieron 68,091 casos que afectan a 79,873
niños y adolescentes. Encontrándose en cuanto a materias conciliables al
cumplimiento de obligaciones de alimentos (37%) seguido de casos de régimen
de visitas y tenencias (10%) y sólo el (0.6%) lo referido a los casos de violencia
familiar (Boletín Nro 1 CODEMUNA, Puno-Peru 1998, 26).

Hasta "2004" funcionaron a nivel nacional 128 demunas en Municipios


Provinciales y 300 demunas en Municipios Distritales, en las zonas de mayor
concentración poblacional.
Más de 100 mil casos atendieron demunas en 2005 con las conciliaciones.
Las Estadísticas señalan que el 40% de los casos son de denuncias por
alimentos y maltrato, los casos de violencia familiar alcanzan el 20% y el de los
niñ@s no reconocidos llega al 12% (Boletín Informativo 2000). "55 de cada
100 adolescentes sin educación han estado alguna vez embarazadas, y 47 de
cada 100 ya son madres."

La Policía Nacional del Perú, que está facultado para recibir denuncias y
realizar las investigaciones del caso.

Un estudio realizado en 1991 estima que en la década del 80 (1980-1989), en


Lima, 3 de cada 10 mujeres en relación de pareja habrían logrado registrar en
dependencias policiales; denuncias por faltas contra la vida, el cuerpo y la
salud cometidas por el varón con quien tenían o habían tenido vínculo
conyugal.
"A nivel nacional, un promedio de 4,500 violaciones son denunciadas
normalmente ante la Policía Nacional."

El Ministerio Público; el Fiscal Provincial de Familia que desarrolla trámites a


las peticiones que se formulen por la víctima de violencia.
La intervención Judicial; competencia del Juez Especializado en familia, Juez
especializado en lo penal.

En suma, las Políticas de lucha contra la Violencia Familiar en el Perú han


orientado sus acciones a partir de la promulgación de leyes contra la Violencia
Familiar y la vigencia y reconocimiento al código de los Derechos del niño y del
adolescente, de la mujer y de la Declaración Universal de los Derechos
Humanos.
De acuerdo a Parodi estas políticas sociales de lucha contra la violencia
familiar se ubican dentro de políticas de servicios sociales, no obstante, no
existe una tipología universalmente aceptado.
Sin embargo, frente a este alarmante problema que trasciende nuestras
fronteras nacionales, en el ámbito internacional se han venido desarrollando,
discutiendo y materializando una serie de propuestas encaminadas a erradicar
diversas manifestaciones de violencia que se
producen en contra de las mujeres (víctimas más frecuentes), niños y
adolescentes.

Las Convenciones Interamericanas son compromisos entre los Estados


Americanos, miembros de la OEA para la ejecución común de un plan u obra
de interés común. Su importancia radica en que constituyen fuente de
obligación para los Estados y, para el caso peruano, son consideradas como
fuente de interpretación de los Derechos fundamentales; entre ellos:
La Convención Interamericana de para prevenir, sancionar y erradicar la
violencia contra la mujer o "Convención de Belén do Pará" (OEA).
La Declaración sobre la eliminación de la violencia contra la mujer (ONU).
La Convención sobre la eliminación de todas las formas
de discriminación contra la mujer, suscrita por el Perú el 23 de Julio de 1981.
UNICEF, organismo importante de mencionar, pues da financiamiento para el
desarrollo de programas de prevención, rehabilitación, investigación y
capacitación.

Asimismo, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprueba el 20 de


Noviembre de 1989, la comisión de los Derechos de los Niños. El Estado
peruano lo aprobó en Agosto de1990.

Reflexionar desde el Trabajo Social el problema de la violencia familiar implica


fortalecer la intervención profesional en todos los espacios ya existentes
(PROMUDEH, demunas, Policía Nacional, etc.). Los mismos que se
desarrollan a partir de las siguientes líneas de acción: Administración y
Prestación de Servicios Sociales; como proceso de atención y seguimiento de
casos sociales; conciliaciones. Capacitación; como proceso educativo que
busca cambiar
comportamiento, aptitudes, actitudes y fortalecer las habilidades y destrezas de
las personas; involucrando a la familia, a los Centros Educativos y
organizaciones de base.
Concibiendo como eje central y permanente Los Derechos Humanos,
entendida ésta no apenas desde el campo jurídico sino como una cuestión que
se encuentra presente en la vida cotidiana de los actores sociales.
Investigación social; desarrollo de investigaciones y diagnósticos sociales.
Sistematización, existen muy pocas sistematizaciones sobre violencia familiar
que den cuenta de la experiencia profesional de esta área.
Planeamiento Social; a partir de la ejecución de planes, programas y proyectos
sociales.
Una eficiente intervención profesional frente a la violencia familiar requiere:
 Explicarse adecuadamente la ausencia de articulación entre las
diversas propuestas hasta hoy gestadas en los diferentes espacios (eventos,
textos, etc.) por un lado y las posibilidades reales de intervención profesional
por otro.
 Mirar como construimos y de - construimos nuestra identidad profesional
(sea como estudiantes, egresados, docentes o profesionales en ejercicio) y
que factores inciden en la dinámica de los mismos.

 Asumir las prácticas (pre) profesionales como espacios desde los cuales
sea posible fortalecer las líneas de acción, desde donde se interviene y
legitima otros nuevos que se presentan.

 Considerar nuestra formación profesional que desde los inicios se torna


insuficiente como para responder a las demandas sociales, entre ellos a la
violencia familiar.

Varios detonantes entran en juego para configurar lo anteriormente descrito:


 La mayoría de los estudiantes ingresan accidentalmente a las
Escuelas y/o Facultades de Trabajo Social y por lo tanto se asume estudiar la
profesión como una opción de no ser excluido de los estudios superiores.
 Debilitamiento en el hábito de autoformación.

 Nivel insuficiente de enseñanza impartida en las aulas por el


escaso diálogo entre docente - estudiante y ausencia de relaciones
horizontales.

 El valor que le otorga la sociedad a partir de la responsabilidad asumida


por el profesional.

 Espacios de intervención desfavorables, en condiciones que no permiten


desarrollar eficientemente las prácticas pre - profesionales.

 Falta de interés por mejorar la educación en Trabajo Social (como


docentes o estudiantes), sea este por cuestiones económicas o por
ausencia de una autoestima profesional.

 Deficiente diálogo entre lo que se imparte en las unidades académicas y


las experiencias de intervención profesional

12. DISCRIMINACION

La discriminación es uno de los problemas más graves que afecta a la


sociedad pues perpetúa un contexto de desintegración de parte de ciertos
sectores e instituciones contra aquellos que son considerados como diferentes
y hasta inferiores. La existencia de prácticas discriminatorias en nuestra
colectividad es amplia y frecuente, sus manifestaciones se encuentran
presentes en la mayoría de las interacciones sociales. Sin embargo, frente a
esta situación, el Estado no ha desplegado una política consistente y eficaz que
permita revertir esta problemática.

Las políticas públicas que deberían estar destinadas a eliminar las


desigualdades y las inequidades han resultado insuficientes y, en algunos
casos, han contribuido a preservarlas. En efecto, la actual previsión del gasto y
asignación de prioridades en temas como la educación, la salud, el transporte
público, el agua potable y saneamiento, no permiten a las poblaciones de
zonas rurales, urbano marginales y de escasos recursos económicos, acceder
adecuadamente al disfrute de sus derechos.

Atendiendo a ello, la lucha contra la eliminación de la discriminación se


presenta como un desafío impostergable. Enfrentarla de manera decidida e
integral constituye una tarea que se debe atender de inmediato, toda vez dicha
práctica es un obstáculo importante para construir una verdadera Nación de
ciudadanos y ciudadanas.

El respeto, la tolerancia y la no discriminación son valores centrales de los


proyectos modernos de las naciones, pues definen el modo democrático para
la convivencia social.

12.1. La discriminación como problema social

La discriminación constituye una problemática extendida que se encuentra


presente en los diversos ámbitos de nuestra sociedad. Tales prácticas
deshumanizan a las personas por atacar la dignidad misma del ser humano y
son un obstáculo para la integración y cohesión social.

De esta manera, los individuos que pertenecen a esos grupos son juzgados no
por sus méritos y acciones sino por los prejuicios que la sociedad generaliza al
grupo de manera injustificada. En efecto, la discriminación se encuentra
vinculada con el prejuicio, actitud arraigada en el ámbito de las convicciones
personales que considera a un determinado grupo humano como inferior.

Algunos estudiosos afirman que el prejuicio, cultivado tanto en la intimidad de


la persona como en la de su grupo inmediato de familia y amigos, genera en el
espacio público, diversas formas de restricción de derechos, recursos y acceso
a servicios de ciertas personas, alimentando inevitablemente la discriminación.

Estos esquemas de intolerancia han contribuido con un proceso de exclusión


que ha dado como resultado la percepción de la discriminación como un modo
natural de descartar a determinadas personas. Este rechazo se ha reflejado en
la construcción de un imaginario social centrado en la exacerbación de la
superioridad de determinadas identidades étnicas o raciales, modelos
culturales, estéticos y religiosos. Además, ha conducido a la negación u
oposición de las personas que son consideradas como diferentes del
paradigma vigente.
De esta manera, el rechazo o la invisibilidad del otro ha constituido la raíz
profunda y verdadera de la discriminación, intensificando las brechas étnicas y
sociales que afectan al conjunto de la sociedad.

En el caso peruano, la historia de violencia ocurrida durante las décadas de


1980 y 1990 tuvo componentes de discriminación hacia la población campesina
e indígena de los departamentos más pobres del país. El uso insultante,
denigratorio y deshumanizante de la palabra “indio” o “cholo” estuvo presente
en los abusos y arbitrariedades que se cometían contra los campesinos de las
comunidades andinas. Estas expresiones se usaban frecuentemente de
manera despectiva con la finalidad de disminuir y menospreciar la condición
humana de las personas. De esta manera resultaba menos problemático actuar
agresiva y violentamente contra aquellos a quienes se consideraba no sólo
como diferentes, sino como inferiores.

En consecuencia, quienes sufrieron las mayores consecuencias de la violencia


fueron los campesinos quechuahablantes, especialmente los pertenecientes a
las comunidades rurales pobres y alejadas, ubicadas en los departamentos
más deprimidos del país. Otro rasgo que evidencia la discriminación que influyó
sobre este período de violencia ha sido la falta de solidaridad con estas
víctimas. Para un considerable sector de la opinión pública nacional, las
violaciones de derechos que se ejercieron sobre personas de origen indígena,
rural y pobre pasaron inadvertidas.

Sin embargo, superado el período de violencia, el problema de la


discriminación continúa. Se manifiesta de manera cotidiana mediante la
exclusión de personas con determinadas características. Las prácticas
discriminatorias contra la mujer, los descendientes de pueblos originarios, los
homosexuales y lesbianas, la población afrodescendiente y las personas con
discapacidad operan como procesos simultáneos y naturales de separación, en
los que “el otro” es considerado como diferente y, al mismo tiempo, desprovisto
de relevancia para ser considerado como un sujeto de derecho.

Ello origina que sectores mayoritarios de la población sean frecuentemente


víctimas de discriminación. En efecto, en el ejercicio cotidiano de la convivencia
social, en el desarrollo de las relaciones familiares y personales, en espacios
educativos y laborales, así como en los medios de comunicación –mediante la
publicidad y los programas cómicos, donde se burlan de personajes de origen
andino o afroperuano–, se perpetúan estereotipos y prejuicios contra
determinados grupos humanos.

La acción silenciosa de la discriminación hace de ella una práctica que se


encuentra presente en toda la sociedad y, por eso mismo, resulta más difícil de
erradicar. Se expresa a través de un conjunto de conductas que atribuye
predicados negativos y forma parte del universo de nuestras creencias más
profundas y arraigadas.
La pobreza se encuentra directamente relacionada con las desigualdades y los
procesos de discriminación existentes en la sociedad. Esta situación ha creado
condiciones poco favorables para la lucha contra la discriminación, reflejadas,
por ejemplo, en la tendencia a minimizar o desconocer los problemas de
intolerancia vigentes, lo cual no hace sino mantener dichas prácticas.

La discriminación es un fenómeno que contiene diversos componentes y


engloba en sí una variedad de sentidos que complican su eliminación de la
sociedad. En este sentido, entenderla mejor permitirá enfrentar de manera
integral sus consecuencias. Este esfuerzo sería estéril si no se reflejase en una
aproximación analítica y jurídica de todos los elementos constitutivos de la
discriminación.

12.2 La discriminación y sus características

La discriminación es el trato diferenciado basado en determinados motivos


prohibidos por el ordenamiento jurídico que tiene por objeto o por resultado la
anulación o menoscabo en el ejercicio o goce de derechos y libertades
fundamentales de una persona o de un grupo de personas.

Los actos discriminatorios se basan en un prejuicio negativo que hace que los
miembros de un grupo sean tratados como seres no sólo diferentes, sino
inferiores. El motivo de la distinción es algo irrazonable y odioso. En tal sentido,
tales actos vulneran la esencia misma del ser humano –su dignidad– hasta el
punto de negar a ciertos individuos o colectivos su condición misma de
personas, limitando el ejercicio de sus derechos.

Mediante los actos de discriminación se descalifica a una persona o grupo de


personas por sus características innatas o por la posición asumida
voluntariamente en la sociedad como manifestación de su derecho al libre
desarrollo de su personalidad.

A propósito de este aspecto, conviene tener en cuenta que el Comité de


Derechos Humanos de Naciones Unidas, concordando con las definiciones
contenidas en la Convención internacional sobre la eliminación de todas las
formas de discriminación racial y en la Convención sobre la eliminación de
todas las formas de discriminación contra la mujer, entiende por discriminación:

“toda distinción, exclusión, restricción o preferencia que se basen en


determinados motivos, como la raza, el color, el sexo, el idioma, la religión, la
opinión política o de otra índole, el origen nacional o social, la posición
económica, el nacimiento o cualquier otra condición social, y que tengan por
objeto o por resultado anular o menoscabar el reconocimiento, goce o ejercicio,
en condiciones de igualdad, de los derechos humanos y libertades
fundamentales de todas las personas”.
En atención a las consideraciones antes mencionadas, para calificar como
discriminatorio un determinado acto resulta necesario identificar la concurrencia
de los tres elementos siguientes:

a. Un trato diferenciado o desigual

Todo acto discriminatorio tiene como punto de partida la existencia de un trato


diferenciado o desigual hacia una persona o grupo de personas. En efecto, la
discriminación parte de una distinción, exclusión o restricción de los derechos
de determinados individuos. Sin embargo, este único elemento no es suficiente
para considerar como discriminatorio a un hecho. Por ello, no es posible
equiparar el trato diferenciado o desigual con la noción de discriminación ya
que con cierta frecuencia se presentan tratos diferenciados destinados a
corregir las desigualdades que existen en la realidad.

b. Un motivo o razón prohibida

El trato diferenciado o desigual se debe basar en determinados motivos


prohibidos por el ordenamiento jurídico. Así, no se proscribe la distinción,
restricción, exclusión o preferencia por sí sola, sino en tanto que estas
conductas estén basadas en un motivo o razón prohibida por el derecho.
Dichos motivos pueden estar basados en:

(i) las características de las personas, independientemente de su


voluntad: raza, origen, sexo, identidad étnica o cultural, idioma,
discapacidad, enfermedad, apariencia física, condición económica,
condición social.
(ii) las posiciones asumidas voluntariamente por las personas en
ejercicio del libre desarrollo de su personalidad: religión, opinión,
filiación política, filiación sindical, orientación u opción sexual,
indumentaria.

Los motivos antes mencionados no constituyen una lista cerrada de criterios


prohibidos. El ordenamiento jurídico nacional e internacional establecen una
cláusula general abierta, “cualquier otra índole”, a fin de que si aparecieran
formas contemporáneas de discriminación también se encontrase prevista
su proscripción en tanto supongan la vulneración de la protección y respeto
del ser humano y su dignidad.

c. Un objetivo o un resultado

El trato diferenciado o desigual basado en un motivo prohibido tiene por


objeto o por resultado anular o menoscabar el reconocimiento, ejercicio y
goce de un derecho.

El derecho a la no discriminación es un derecho relacional, esto es, que no


cabe la vulneración del mismo en abstracto, sino en relación con otro u
otros derechos. En tal sentido, para que un acto sea vulneratorio del
derecho a la no discriminación es necesario que se produzca la afectación o
la posibilidad de afectación de algún derecho, o la anulación o alteración de
la igualdad de oportunidades o de trato.

12.3 Tipos de Discriminación

-Discriminación directa:

Tiene lugar cuando se trata a una persona de manera menos favorable que
a otra en circunstancias similares, por motivos étnicos. Existe discriminación
directa manifiesta, por ejemplo, cuando a una persona se le impide acceder
a un establecimiento público porque “no sirven a gitanos”. La discriminación
directa puede también ser encubierta, y en este caso la motivación racista
estaría disfrazada con excusas, por ejemplo, alegar que el piso por el que
una familia gitana ha mostrado interés, ya ha sido alquilado o va a ser
vendido, sin que sea cierto.

-Discriminación indirecta:

Se produce cuando una disposición, criterio o práctica que se plantea y


aplica de manera neutral para todas las personas, coloca a un grupo étnico
en desventaja por su especial situación o características. Por ejemplo,
constituiría una práctica de discriminación indirecta con respecto a ciertos
inmigrantes, exigir en una oferta de trabajo un perfecto dominio del español,
cuando este requisito no es necesario para desarrollar el puesto. Con
respecto a los gitanos, podemos encontrar ejemplos de discriminación
indirecta en la estricta regulación de algunas actividades económicas que
tradicionalmente han sido llevadas a cabo por miembros de esta
comunidad, como la venta ambulante.

También se consideran formas de discriminación el acoso, que tiene como


objetivo o efecto atentar contra la dignidad de la persona por motivos
étnicos y crear un entorno humillante y ofensivo; la incitación a la
discriminación; la segregación; y las represalias contra las personas que
denuncien prácticas discriminatorias.