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INTRODUCCIÓN A LA FILOSOFÍA

Derecho / Ing. Civil


Prof. Henry Huamán Navarro

AL FINAL DE CUENTAS LA CIENCIA NECESITA INTEGRAR (Y APOYARSE EN) LA


METAFÍSICA PARA PRODUCIR UNA EXPLICACIÓN NO SÓLO PLAUSIBLE DEL
MUNDO SINO TAMBIÉN QUE BRINDE SENTIDO A NUESTRAS VIDAS

Por: Alejandro Martinez Gallardo

El profesor de filosofía de la Universidad de Warwick, Roger Trigg, alza la cuestión de por qué
la ciencia necesita metafísica en un artículo publicado en la revista Nautilus Muchos científicos
verán esto como una contradicción y seguramente reaccionaran con despecho. ¿Qué puede
necesitar la ciencia --encaramada en lo más alto del árbol del conocimiento-- de la metafísica,
una vilipendiada rama de la filosofía, que hoy en día parece rebasada o simplemente impráctica?
Y es que la metafísica no produce tecnología, ni permite convertir la naturaleza en capital, ni
formula predicciones consistentes. Y, sin embargo, la metafísica trata de los grandes temas que
la ciencia acapara actualmente --el ser, el conocimiento, el tiempo, el espacio, el origen del
universo y la inteligencia-- y resuelve con teorías físicas que pretenden abarcar la totalidad de la
existencia, pero poco aportan para dar sentido y significado. Tal vez el problema yace en que
estas grandes preguntas --¿quiénes somos, de dónde venimos, a dónde vamos?-- son
esencialmente metafísicas: la ciencia debe de hacerse a un costado o ir más allá de sí misma
para poder lidiar con estas cuestiones y no sólo producir datos y conocimiento factual sino
modelos que tengan una relevancia y una aplicación filosófica en la vida humana.

Roger Trigg nota que las teorías científicas constantemente hacen afirmaciones metafísicas,
pero rápidamente niegan cualquier rastro de metafísica en la ciencia o en su discurso. "Aquellos
que dicen que la ciencia puede responder a todas las preguntas están ellos mismos colocándose
fuera de la ciencia para hacer esa afirmación... Negar la metafísica y sostener el materialismo
necesariamente es una movida dentro de la metafísica... La afirmación de que la ciencia puede
explicar todas las cosas no puede jamás provenir de la ciencia. Es siempre un enunciado sobre la
ciencia". Sobre la ciencia, más allá de la ciencia (que ha llegado a convertirse en un sinónimo de
física) está la metafísica.

Una de las grandes controversias en la historia de la filosofía tiene que ver con la posibilidad de
conocer la realidad, de que exista una realidad y que podamos conocer las cosas. Un famoso
argumento en contra de esto viene de Kant y de su tesis de que lo que creemos que conocemos
podría ser solamente un reflejo de las categorías de nuestra mente; la cosa en sí por siempre
inalcanzable, del otro lado del filtro de nuestra percepción. Sin embargo, es la ciencia la que
parece indicarnos que el conocimiento es posible, aunque esto sea otro misterio. Einstein se
maravilló: "lo eternamente incomprensible del mundo es su comprensibilidad". El mundo
parece estar hecho para que nosotros lo descubramos. Como dice el físico Max Tegmark, citado
por Trigg, la utilidad de las matemáticas para describir el mundo "es una consecuencia natural
del hecho de que el mundo es una estructura matemática, y simplemente lo estamos
descubriendo poco a poco". Es curioso, pero la ciencia misma, al notar la realidad
aparentemente independiente de las matemáticas, nos lleva a la metafísica. "La forma en la que
las matemáticas parecen mapear la estructura racional intrínseca del mundo físico, es
presupuesta por la ciencia y no puede explicarse científicamente. Parece ser un hecho
metafísico, y la explicación, si es que existe alguna, debe de surgir de más allá de la ciencia".

La ciencia ha hecho de la materia la única materia de estudio, lo único que merece estudiarse,
puesto que lo inmaterial, lo metafísico, necesariamente trasciende su dominio (lo metafísico se
vuelve peligrosamente ilegítimo y "pseudocientífico"). Y, sin embargo, la ciencia produce
conclusiones que pretenden abarcar toda la realidad, todo el conocimiento: se postula como un
conocimiento del todo, una teoría del todo --aquí yace la inconsistencia, puesto que la realidad,
nuestra experiencia del mundo no es solamente material, existe un componente elusivo a este
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reduccionismo, el sujeto que conoce, la conciencia que reflexiona y observa (e incluso afecta lo
que observa ejerciendo un efecto inmaterial o al menos que no puede explicarse según el
modelo materialista), así como un substrato matemático o arquetípico por no hablar de un
substrato espiritual. La versión más radical del materialismo científico considera que el sujeto
que percibe y el psiquismo incrustado en la materia --el procesamiento de información, la
asimilación de la experiencia-- son solamente efectos colaterales (e ilusorios) de la evolución de
la materia hacia estados de mayor complejidad --una ilusión del usuario, como la que podría
ocurrir cuando un aparato es suficientemente complejo para simular ser él mismo inteligente.
Sin embargo, negar la realidad de la conciencia o negar toda realidad más allá de la materia es
altamente insatisfactorio, poco poético y altamente desolador para los fantasmas con los que nos
hemos identificado. Pero esta psique que creemos ser -- o esta alucinación cognitiva, según nos
definiría la ciencia-- no se contenta con esta versión prosaica y mecanicista del mundo. La
belleza y el orden que vemos en el universo nos hace creer en algo más grande que nosotros,
algo en lo cual participamos (puesto que ese mismo orden y belleza parecen existir en nosotros
también), y en tanto a que somos parte de ese orden podemos concebir una unidad que
trasciende nuestra existencia material.

Actualmente asumimos que la metafísica debe de, para existir, adherirse a los principios y las
convenciones de la ciencia, debe de, por así decirlo, hablar el idioma de la ciencia y someterse a
su método de inquisición (de otra forma debemos de concluir que no dice nada o que es una
especie balbuceo o sinsentido). ¿Pero acaso la metafísica no es, por definición, lo que va más
allá de la ciencia, de lo meramente físico y material, y por lo tanto requiere que vayamos más
allá de la ciencia, y de los paradigmas con los que estudiamos la materia?

¿Cómo entonces producir "ciencia", conocimientos universales, más allá de la opinión, que
abarquen la dimensión metafísica de la existencia? Los antiguos filósofos de la tradición
platónica --la misma tradición que primero se acercó a la clasificación científica del
conocimiento-- concibieron que existía una herramienta cognitiva más allá de la razón: la
intuición. El ser humano estaba dotado de los mismos principios que el cosmos, de la misma
simetría, hecho conforme a las mismas leyes --en su cuerpo se podía entrever el universo-- y por
lo tanto en la agudeza de su visión interna, en el entrenamiento de la inteligencia, se podía
alcanzar las más altas esferas de conocimiento. Como si en la mente existiera un telescopio más
potente que el Hubble. Esto nos puede parecer una vieja dosis de pensamiento mágico, pero a
esto habría que contrastar el "método científico" que inspiró a dos de los científicos más
reconocidos e influyentes de la modernidad: Einstein y Newton. Einstein confesó que la
imaginación había sido fundamental en su descubrimiento de la teoría de la relatividad: "Tengo
suficiente parte de artista en mí para servirme de mi imaginación. La imaginación es más
importante que el conocimiento. El conocimiento es limitado. La imaginación circunda al
mundo”. Newton, quien dedicó buena parte de su vida a la alquimia y a la interpretación
esotérica de la Biblia, desarrolló la teoría de la gravedad basándose en principios de filosofía
hermética, esto es, una sabiduría revelada o intuida por un linaje de adeptos o iniciados a la
ciencia de Hermes (Toth, Mercurio). Harto conocido es el episodio en el que Halley criticó la
astrología en presencia de Newton, quien interpeló al científico cuyo nombre lleva el famoso
cometa, defendiendo la astrología: "Yo he estudiado la materia, tú no""Fue a los hierofantes de
los antiguos misterios a quienes se les reveló la espléndida visión de 'un universo razonable'",
dice Manly P. Hall. Ejemplos como estos, en los que la filosofía esotérica y la ciencia
intersectan son innumerables: Copernico, Kepler, Galileo, Nikola Tesla y muchos otros grandes
científicos desarrollaron en sus descubrimientos ideas que encontraron en el misticismo, la
religión y el ocultismo. Muchos atribuyen el origen del método científico, al teólogo y
astrólogo Roger Bacon quien además era un alquimista --y que hoy sería considerado un
charlatán.
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Prof. Henry Huamán Navarro

Para explicar los más grandes logros científicos de la historia y el gran misterio de que el
universo sea inteligible, es necesario recurrir a la vieja idea de las correspondencias y de la
identidad entre el hombre y el universo o el microcosmos y el macrocosmos. En diferentes
tradiciones se dice que conocer es lo mismo que ser y que sólo podemos conocer
verdaderamente aquello que somos. Es aquí donde el conocimiento va más allá de la ciencia
puesto que exige una experiencia subjetiva de identidad o unidad participativa, una suspensión
de la diferencia entre sujeto (que conoce) y objeto (que es conocido). Si podemos conocer la
naturaleza del tiempo y el espacio, el origen del universo y el Ser mismo, es justamente por un
principio de identidad con el tiempo, con el espacio, con el cosmos, con el Ser. Una identidad
que no puede entenderse sino a través de la unidad. Unidad que absorbe necesariamente dentro
de una misma sustancia la totalidad.

Para ilustrar lo anterior podemos referirnos a Sir Francis Bacon , otro importante personaje en la
consolidación de la ciencia moderna- En su biografía The Life of Bacon, escrita por entrañable
amigo William Rawley se dice "He llegado a pensar que si alguna vez un rayo de conocimiento
derivado de Dios fuera a depositarse sobre un hombre en los tiempos modernos, ese hombre
sería Bacon. Puesto que aunque fue un voraz lector de libros, su conocimiento no provenía de
los libros, sino de un noción y espacio que surgía de sí mismo".

La relación que tuvieron muchos de los "padres" de la ciencia con la alquimia, la filosofía y la
religión tiene otra arista digna de considerar. Todas estas disciplinas enfatizan en el desarrollo
del individuo no sólo a través de conocimiento académico sino de ejercicios espirituales o de
una especie de gimnasia de la percepción. No sólo es necesario tener mejores aparatos para
observar el mundo, también es necesario tener mejores sentidos para percibir el mundo. Dice
Manly P. Hall en su libro: "Man: The Grand Symbol of the Mysteries":

La investigación científica demanda mejoras constantes en los instrumentos científicos pero no


un refinamiento estético en el científico. ¿No es esta una pista de la bancarrota del aprendizaje?
Asimismo, la mente tiene un punto de saturación. Sólo hay una solución: incrementar la
capacidad de la mente. Aquello que un hombre ingiere no necesariamente lo nutre. Glotones
pueden morir de anemia. Esto también es cierto para la mente. Sólo lo que el intelecto es capaz
de asimilar contribuye a su bienestar. Si la ciencia va a madurar, el científico también debe
madurar.

Más que oponer a la ciencia y a la metafísica, la intención aquí es unificarlas. Esto, a fin de
cuentas, supone necesariamente integrar también a la ciencia y a la religión, puesto que la
metafísica nos lleva a lo religioso. Hoy en día hablar de religión inmediatamente genera
descalificación intelectual; a la vez, pensar que la religión ha sido superada y que es un
atavismo psicológico primitivo es simplemente negar la realidad que viven y en lo que piensan
miles de millones de personas. El llamado, entonces, no es a abrazar una u otra religión e
imponer sus dogmas, sino simplemente a subir lo religioso a la más alta mesa de discusión la
cual ha sido en cierta forma monopolizada por la ciencia. Con lo religioso me refiero a todo el
cuerpo de conocimientos que liga o reconecta con la divinidad o con lo numinoso que existe en
la profundidad de nuestra existencia. Hemos hecho de lo divino un concepto demasiado
cargado, un tabú y a la vez un cliché, paradójicamente también lo hemos satanizado
(atribuyendo al concepto abstracto de la divinidad las atrocidades concretas que realizan los
hombre en el nombre de dios). Sobre esto Roberto Calasso explica:

Para los griegos antiguos, incluso antes de que hubiera dioses singulares, con un nombre y una
historia, existía lo divino como evento. Una expresión griega dice: “lo divino es”, lo divino
indeterminado. Este hecho existe en la experiencia de todos. No es algo que pertenezca sólo a
un momento determinado de la historia. Pertenece al tejido de nuestra vida.
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Prof. Henry Huamán Navarro

Por último quiero concluir con una reflexión del filósofo Manly P. Hall sobre el origen unitario
de la ciencia y la religión:

La ciencia y la religión eran idénticas en el origen, están divididas en su estado actual, y serán
unidas de nuevo para retornar a la identidad al final. La religión se ocupa de los valores morales
de la existencia; la ciencia de los valores físicos de la existencia. Todo valor físico es una
exteriorización de un impulso moral... La religión se ha cristalizado en instituciones teológicas
que se mantienen a sí mismas en gran medida magnificando sus puntos de diferencia. La ciencia
se ha cristalizado en instituciones que se han aislado en sí mismas del arte y la ética de la
humanidad y han dedicado su tiempo y esfuerzo a la exploración y al clasificación de los
fenómenos materiales. Probablemente pasará mucho tiempo antes de que la iglesia y el
laboratorio reconozcan que son en esencia iguales. Por el momento la única forma en la que
podemos reconciliar la ciencia y la religión es en la naturaleza de un hombre sabio. Una persona
que ha logrado esta reconciliación es llamada de manera apropiada un filósofo, puesto que se ha
dado cuenta que el propósito de todo conocimiento es descubrir la divinidad... Todos los
opuestos del aprendizaje son reconciliados en el alma del hombre.

Dice Manly Hall --siguiendo a Platón-- que el filósofo es quien ha descubierto que el propósito
del conocimiento es descubrir a Dios, curiosa semejanza con el propósito del trabajo científico
que declaró Einstein: conocer la mente de Dios. He aquí una posible reconciliación.

http://pijamasurf.com/2015/10/por-que-la-ciencia-necesita-metafisica-para-entender-y-
explicar-el-universo/

Trabajo:

Desarrolla un artículo de opinión teniendo en cuenta los contenidos del texto.

Estas preguntas sólo son referenciales.

1.- ¿En qué medida es importante la metafísica para los científicos?

2.- ¿La realidad se puede entender sólo desde la materia, es decir una explicación científica?

3.- ¿La religión y la ciencia pueden tener una reconciliación, en qué medida?

Sugerimos también la vista de este vídeo.

https://www.youtube.com/watch?v=-p_qKVdrpks