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4 DE LA CUNA A LA TUMBA La cloccidn presidencial de 1932 era, en el terreno por Iitico, una ines divistia para los Estados Unidos. Herbert Hoover, en busca de Ia reeleccién en el campo republicano, ccargaba ‘con tina profunda depresién. El desempleo afectaba {millones de personas, Las colas pare comprar pan o una persona en pero vendiendo manzanas en la esquina de tune calle eran imagenes corrientes en aquella época. A pesar de que el sistema independiente de Ie Reserva Federal era ‘objeto de los reproches dle una poltica monetaria equivoca- Ga que convirtis una recesién’en una depresiGn catastré- fica, el presidente dle lor Estados Unidos, en cuanto cabeza del estado, no podia evitar cierta responsabilidad por este terror, El hombre de le calle habia perdido Ia fe en el fecondmico imperante. La gente estaba desesperada y desea: Ta tranguilizara; una promesa de que existia fara nueva, que irradiaba esperanza y opti ‘gue mont6 su campata sobre los viejos {id que ii salla elegido controlarfa el despilfarro del gobier- tho y equilibraria el presupuesto. Acusaba a Hoover de extra- agancia en el gasto gubernamental y de permitir que los ‘dcicits oficiales aumentaran. Al mismo tiempo, tanto antes Ge la eleceién como durante el iterludio que precedié a sa jaramento del cargo, se reunié regularmente con un grupo 133 de atesores, denominado el «comité de cerebros», en la man- sién del gobernador, en Albany, capital del estado. Dicho ‘grupo proyecto una serie de medides para poner en prictica tina ver que accedicrs la presidencia y que se convirtie- fon en el New Deal que Roosevelt haba prometido al blo americano cuando cepts Ia candidatura demécr Ia presidencia del pals. a eleccién de'1932 fue una linea divisoria en términos cestrictamente politicos. En el perfodo de wetenta y dos afios (que va de 1860 a 1952, Ie presidencia de la nacién babia tstado en manos de los republicanos durante cincuenta y sels ‘hos; de los demécratas, durante diecséis. En los cuarenta ¥ ocho aor que van de de 1932 2 1980, cambiaron las ornas: lop demécratas ostentaron Ia presidencia durante teints y dos aor, y los republicanos durante diecstis. ‘La clecein representabs uns divisoriaen un aspecto mds importante; consticufa un cambio tanto en la pereepeién due el plblico tenia del papel del Estado como en la fun ia rel mgd ot Un sole conf deena, ‘agnitad del cambio. Desde la fundacién de la ‘Republica haste 1929, el gsto del erario pblico todos los aiveles, federal, estatal y local, nunea supers Ia cifra del doce por ciento’de la renta nacional, excepto con motivo de tune guerta importante, El Estado y let autoridades locales te levaban los dos tercios de este gasto. Los gastos federales epresentaban generalmente cl tres por ciento, © menos, de la senta nacional. Desde 1933, el gasto gubérnamental nunca hha sido inferior al 20 por ciento de la renta nacional, yen la actuslided representa més del 40 por ciento, del que el gobierno federal utiliza dos tercios. Es cierto, la mayor parte el petfodo que se extiende desde el final’ de Ia Segunda Guetta Mundial ha correspadido a una époce de guerra fia 0 caliente. Sin embargo, desde el aflo 1946 los gastos ‘no destinados defensa nunca han representado menos del 16 por ciento de la renta nacional, y en la actualidad alcan- san aproximadamente un tercio de ésta. El gasto total del gobierno federal equivale a mds de un cuarto del producto nacional, y los gastos no-militares representan més de un 134 ‘quinto de Ia renta nacional. Segtin este indicador, el papel del gobierno federal en la economia se ba multiplicado aproximadamente por diez en los sltimos cincuenta afos. "Roosevelt accedid a la presidencia de la nacign el 4 de ‘marzo de 1933, en el momento en que la economfa se en- contraba en su punto mis bajo. Muchos estedos habfan de- ‘larado una vacacién bancatia, Dos dias después de su acceso fa presidencia, Roosevelt ordend el cierre de todos los bancos del pals, pero utllizd su discurso inaugural pera ‘ansmitir un mensaje de esperanza, afirmando que «lo sini ‘co que debemos temer es el temors. E inmediatamente lan- 26 un programa frenético de medidas, os acien dias» de un perlodo especial de sesiones del Congreso. Los micinbros del comité de cerebros» de Roosevelt procedian principalmente de las universidades, en concreto dela de Columbia. Reflejaban el cambio que se habfa produ. ‘cdo con anterioridad en Ia atmésfera intelectual de los re intos universitarior. Pasaron de creer en Ia responsabili- dad individual, el lessee faire y un Estado limitado y descentralizado, defender Ia responsabilidad colectiva ¥ In existencia de una Administracién centralizada y podeross, Grefa: que era funcién del gobierno proteger a Tos indi dur de las vicisitudes de le fortuna y controlar el funcio- ‘namiento de la economla ef nombre del «interés generals, ‘aun cuando dicho control significara que la propiedad y ol fancionamiento de los medios de prodvcciSn extaban en ma- nos del gobierno, Estos dos puntos aparecian ya en una no, vvela famosa pubiicada en el afo 1881, Looking Backward [Mirando hacia ards], de Edward Bellamy, una fantasia ute pea en Ia que un personaje a lo Rip van Winkle se acuesta ‘én 1887 y despierta en el a0 2000, descubsiendo un mundo diferente. «Mirando hacia atrée>, sos nuevos compatcros Ie texplican cémo la utopia que le sorprende tanto surgié en los faios teinta —una fecha profética— del inferno de los ‘fos ochenta del siglo xtx. Esta utopla enteafiaba la prome- fa de seguridad de Ie cuna a Ia tombae. Era la primera ver que sc usaba esa frase, por Io que sabemos. Se incluta mabe parte un servicio militar obligatorio para todas las personas durante un amplio perfodo de tiempo! Viniendo de esta stmésfera intelectoal, Ios asesores de Roosevelt extaban predispuestos considerar la depresién ‘como un fallo del expitalismo y a creer que una activa in- fervencién gubernamental —y especialmente por parte de Ie Administracion central— constitafa el remedio adecuado. Funcionarios humanos, expertos desinteresados, deberfan fsumir el poder del que individuos de miras estrechas, egols- far y sreaistas en Io econémicar aban abusado. En pale- tbras del primer discurso inaugural de Roosevelt, «los cam- ists de dinero han hivido de los altos sillones en el templo de nucstea evilizacin» "AT preparer programas para que Roosevelt los pusiera en prictica, sus atesorer se podian inspirar no a6lo en los Tecintos universitaris, sino también en la experiencia pre- ‘Je le Alemania de Bismarck, Ia Inglaterra fabiana y la Soecia que segufa un camino intermedio. ‘EL New Deal, Ia nueva politica econdmice, tal como surgié durante los afios trent, rellejaba con claridad estos puntos de vista, Contaba con programas destinados a refor- har Ta estructura bisica de la economia. Algunos de estos planes tuvieron que ser absndonados cuando el Tribunal Rupremo los declaré anticonstivucionales, principalmente Ta NRA (National Recovery Administration: Administracién Nacional para la Recuperacién) y la AAA (Agricultural Ad- justiment Administration: Administracién de Compensaciéa ‘Aaricola). Otros programss contindan vigentes en la actus. lided, especialmente la Comisién de Valores: y Bolsas, el Consejo Nacional de Relaciones Laboreles,salarios minimos fs crcala nacional, ete. "EL New Deal contaba también con programas que pro” porcionaban algén tipo de seuridad conta el infortunio, e= pecialmente la Seguridad Social (el OASI, Old Age and Sur- Sivors Insurance: Proteccién para los Ancianos y Supervi= ‘ientes), el seguro de desempleo ¥ Ia asistencia pablica, Este Capltulo examina estas medidas y las que més tarde si- puleron. 136 EI New Deal incluia asimismo programas que preten- dian ser estrctamente temporales, destinados @ ocuparse de Situaciones de emergencia provocadas por la Gran Depre- fin. Algunor de estos programes temporales se convirte- fon en permanenter, como ocurre con los planes piblicos de la Administraci6n. ‘Los programas temporales mis importantes consistfan fen proyectos de empleo de abajo manual que la Works Progress Administration (Administracion para el Desarrollo de Obras Pblicsr) realizaba, la contratacién de jévenes ‘esempleedos para que embellecieran los parques y bosques federales, bajo la direcciGn del Civilian Conservation Corps (Cuerpo de Mantenimiento Civil), y la ayuda directa a los indigentes, En. aquel momento estos programas cumplian tuna funcién itl, pues habla mucha miseria y eta importan- te hacer algo en seguide, tanto para ayudar a la gente en fapuros como para devolver Ia esperanza y Ia confianza a Tos ‘ludadanos. Estos planes fueron preparados apresuradamen- tey no hay dada de que tenfan defectos y eran ruinosos; sin ‘embargo, bajo esas circunstancias resultaban comprensibles { inevitebles, La administracién Roosevelt consiguid en gran tpetlida aliviar la miseria més perentoria y devolver la con- fianza a lor ciadadanos. ‘La Segunda Guerra Mundial interrumpié el New Deal, reforeando al mismo viempo considerablemente aus bases. La guerra trajo consigo presupuestos gubernamentales mativos un control sin precedentes por parte de In administracién {Ge Tos detalles de Ia vida econémica: fijacién de precios y Silarios por decreto, racionamiento de bienes de consumo, (prohibiciin para fabricar clertos productos de uso no mi- Titer, asignacién de materlas primas y productos acabados, yy control de importaciones y exportaciones. ‘La eliminacion del descmpleo, Ia vasta produccién de material de guerra que convirué a los Estados Unidos en el ‘Tarsenal de ln democtacia» y Ta victoria incondicional sobre ‘Alemania y el Japén, fueron otros tantos hitos interpreta. dos por muchas personas como una demostracién de la ea pucidad del Estado. para ditigir el sistema econémico de 137