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Instantáneas de la memoria : fotografia y dictadura en Argentina y América Latina /


Jordana Blejmar ... [et.al.]; edición literaria a cargo de Jordana Blejmar; Natalia Fortuny;
Luis Ignacio García. - Ia ed. Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Librarla, 2013.
272 p. : il. ; qx24 cm.

1. Fotografías. 2. Memoria. l. Blejmar, Jordana II. Blejmar, Jordana, ed. lit. III. Fortuny, Natalia, ed.lit.
IV. García, Luis Ignacio, ed. lit .

• CDD778.5

ra
Mauricio lissovsky
Ana Longoni

Javiera Medina
Foto de tapa: Collage sjt de Lucila Quieto, 2013
Diseño: Daniel Wolkowicz Celina Van Dembroucke

© 2013 Libraría Ediciones

Hecho el depósito que establece la ley 11.723.


Impreso en Argentina. Printed in Argentina.

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mecánico, sin previo consentimiento por escrito del editor. LIBRARlA
1. Instantáneas contra un común

Existe un lugar común instalado en estudios sobre imagen, memoria e historia re-
ciente en Argentina: aquel que afirma que carecemos de imágenes del horror. Se asevera ha-
bitualmente que no hay una foto (ni una imagen fílmica) que documente el accionar del
terrorismo de Estado, que testimonie sus mecanismos. No existiría, por tanto, una irnagen
que arrancara siquiera un residuo de la experiencia de los detenidos-desaparecidos en los
centros clandestinos de detención y exterminio. De este modo, la relación entre fotografía
y desaparición aparecería signada por un hiato, una cesura, un vacío insalvable.
En esta línea, en ensayos recientes se insiste en afirmar que "quedan fotos de lo que
hubo antes, pero no se pudo fotografiar una desaparición en sí. No hay fotos de los vuelos
de la muerte. No hay fotos del acto de tortura[ ... ]. En general podemos decir que no existe
una fotografía que resuma, o pueda representar, la atrocidad masiva del terrorismo de Esta-
do en el Cono Sur" (Langland, 2005: 88). De este modo, pareciera que si hay imágenes del
horror, se trata de imágenes que, en un procedimiento sustitutivo, intentan por voluntad
militante o artilugio de la memoria llenar ese vacío de imágenes: "En la Argentina, dada la
falta de fotografías que representen en forma directa las desapariciones -ya sea en los co-
mienzos de la dictadura, cuando los militares secuestraban individuos que definían como
'subversivos', procediendo a encerrarlos y torturarlos en centros clandestinos, o cuando
secretamente se deshacían de sus cuerpos-, dichas imágenes son, por lo general, las fotos
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personales de los desaparecidos, enarboladas por los miembros de grupos ~ctivistas como en la posdictadura que elaboran íconos restitutivos de identidades arrebatadas y evidencian
Madres de Plaza de Mayo" (Bystrom, 2009: 315). la irreparable presencia de la ausencia. Estas las del antes y las del después de la
De este modo, se asumiría la distancia (o, mejor, la carencia) que separaría las memo- desaparición, nos al de manera oblicua, metonímica e incluso ficcional.
rias del horror de las dictaduras latinoamericanas de las memorias de la Shoah y de la Se- pensando en ellas. No nos referimos a fotografías del antes ni
gunda Guerra Mundial, lo cual no dejaría de tener sus consecuencias o secuelas para la
del del durante. Imágenes del aparato de inteli-
construcción de una memoria del reciente: "Nos imágenes dieron
pesar del carácter ilegal y clandestino de
cuenta del horror a partir de entonces. nos habló de la existencia de centros su accionar, continuó las las
clandestinos de detención, del día a día allí adentro, de sus 'traslados' Nos pregunta- confesiones arrancadas tortura, las "investigaciones de inteligencia" incluso
mos dónde está esa foto que pueda compartir la galería del horror junto a las de Margaret con códigos elípticos el destino final de sus víctimas) sobrevivientes de la Escuela
Bourke White, George Rodger o Evgeny Khaldei que ser tomadas con la entrada de Mecánica de la Armada corno Víctor Basterra y Carlos testimoniaron
de las tropas aliadas en los campos de Dachau, Buchenwald y Auschwitz al finalizar la Se- en el Juicio a las Juntas haber visto cerca de cinco mil expedientes microfilmados "donde
gunda Guerra Mundial. [... ] Pues esas fotos no están. muchas por cierto, nos re- ~~·-~L-~U registrados todos los antecedentes de personas secuestradas por el grupo de
miten de algún modo a los hechos, nos acercan a la terrible escena, pero esas otras la tareas de la ESM~' (en
de la escena misma, no están. Quizás por la naturaleza de los hechos es poco imaginable Es cierto que, a diferencia del Archivo del Terror en Paraguay, que se recuperó y se con-
que hubieran podido ser realizadas. Aunque las seguimos buscando y aparezcan serva intacto y abierto a la'-'-''·-'-'"'"'"'-'"'
también. Pero hoy no están y no lo estuvieron tampoco en su momento, por eso no habitan te todos los procedimientos 1mpncacws
nuestra memoria.[ ... ] Subrayamos que su ausencia es significativa porque la consideración 2o.ooo fotos (incluso muchas de desaparecidos argentinos o en la en nuestro
pública del horror no es la misma cuando se cuenta con representaciones que lo evocan, país no apareció menos por ahora) un archivo centralizado de la Pero sí hay
que cuando no" (Menajovsky, 2006). 1
indicios materiales, aquí y de que existió y fue sistemático.
No cabe duda de que no contar con imágenes del pasado ominoso tiene consecuencias Aunque la precisión completa del corpus de las fotografías del durante es aún una
negativas para la construcción de una memoria que contribuya a procesarlo. Sobre todo, tarea pendiente y seguramente materia de hallazgos futuros, podríamos sugerir una cla-
como observa Menajovsky, para su consideración pública, pues sabemos de la importancia sificación tentativa: a) las fotos de la prensa de la época, producidas por fotoperiodistas,
decisiva que la utilización de imágenes ha tenido, por ejemplo, en la construcción, iden- inéditas o publicadas como parte de las noticias acerca de operativos repre$ivos, hallaz-
tidad y visibilidad del movimiento de derechos humanos en la Argentina. Sin embargo, gos de cadáveres, etcéteras (muchas de las fotos publicadas entre marzo y noviembre de
nuestra sospecha es que nos enfrentamos a una situación diferente, una situación que, 1976 están reunidas en ellibro-collage Nosotros no sabíamos de León Ferrari); b) las foto-
como síntoma, quizá resulta más delicada y problemática que la mera ausencia de imáge- grafías que las propias fuerzas represivas entregaban a los medios luego de un operati-
nes. En efecto, en la Argentina no se trata tanto de la carencia, sino de la invisibilización de vo o una detención, como parte de la información oficial del hecho; 6 e) un conjunto de
las imágenes del horror. Pues a pesar de todo lo que se ha insistido al respecto, hay que decir unas diez mil fotografías conservadas de la Policía de Córdoba de la época, que incluyen
que sí hay imágenes del horror. Y no son secretas: formaron parte muy pronto, entre 1984 y fotografías de los presos políticos;? d) las fotos sacadas por miembros de la DIPPBA (Di~
1985, de denuncias ante organismos de derechos humanos y de causas judiciales, y tuvie- rección de Inteligencia de la Policía de la Provincia de Buenos Aires) y después exhibidas
ron entonces una amplia circulación pública. en la muestra "Imágenes Robadas-Imágenes Recuperadas"; e) las fotos de ciudadanos
No nos referimos a los conocidos retratos de los desaparecidos tomados antes de su argentinos detenidos en Paraguay o paraguayos detenidos en Argentina incluidas en el
secuestro, las fotos que Madres, Abuelas y familiares extrajeron de álbumes o de documen- Archivo del Terror de Paraguay;.f) la famosa foto de las monjas francesas, tomada en la
tos de identidad y portaron desde 1977 sobre sus cuerpos o en pancartas y banderas para propia ESMA; 8 g) el conjunto de las fotos extraídas de la ESMA por Víctor Melchor Bas-
reclamar por sus seres queridos violentamente ausentados. Ni a las fotos que desde el in- terra, sobre las que centraremos, más adelante, nuestro análisis. Esta rápida y sin duda
forme "Nunca más" documentan a posteriori la existencia de los centros clandestinos de inconclusa enumeración debe quedar explícitamente abierta a la vista de la aparición de
detención y confr9ntan judicialmente lo negado por las Fuerzas Armadas. 2 Tampoco a las nuevos materiales que contribuirán a completarla y complejizarla. Puede considerarse
fotos que plagaron en 1984 la prensa sensacionalista, en las que se exhibían las exhuma- apenas como conjunto de indicios de que esas fotos del durante no son solo una hipóte-
ciones de tumbas masivas de NN. Ni a aquellos ensayos fotográficos o fílmicos producidos sis sino una constatación.
LUIS IGNACIO GARcfA Y ANA LONGONI IMÁGENES INVISIBLES

·Por lo tanto, nuestro punto de partida es una simple afirmación polémica: sí hay imá-
genes del horror en la Argentina. Y no son secretas ni clandestinas.· Muchas han sido publi~
cadas una y otra vez, o están disponibles en archivos públicos. Fueron parte de expedientes
judiciales y tuvieron valor de prueba. Son los restos, la resaca, y, ojalá, las puntas del iceberg
del archivo del terror en la Argentina.
De allí nuestra segunda tesis: en las memorias sobre la dictadura argentina no faltan
1.m..auP-nP-s sino ojos que las vean, que les den un marco de inteligibilidad y las inscriban en el

debate público. Intentar una lectura de estas fotos también la exigencia de cons-
truir hipótesis que expliquen la tendencia a denegarlas: ¿por qué no han sido visibles estas
imágenes, a pesar de estar disponibles para la mirada pública desde hace décadas? Solo
indagando esa imposibilidad estaremos en condiciones de romper la inercia de invisibili-
zación y de hacer ingresar este dramático complejo visual a la construcción de la memoria
colectiva en la Argentina.
Del variado corpus antes esquematizado, que en cada caso plantea características y di-
ficultades singulares, nos abocaremos en el presente trabajo a uno de esos conjuntos de
imágenes que consideramos representa el caso que con más evidencia refuta la suposición
Extrafdo de Basterra, Víctor
de la inexistencia de imágenes de durante la desaparición: las llamadas "fotos de Basterra" .9 Testimonio sobre el centro clandestino PU!IliCACION DE~ CENTRO llE ESTUDIO LEGALES Y SOCIALES
detención de la Escuela de Mecánica de la
Armada Argentina (ESMA)

2. las "fotos de Basterra"


forzado a realizar esta tarea, Basterra se propuso contribuir a dar testimonio de lo allí ocu-
Víctor Melchor Basterra, un obrero gráfico y militante de las Fuerzas Armadas Peronis- rrido, expectativa que alentó a muchos de los sobrevivientes a seguir viviendo dentro del
tas (FAP), fue secuestrado en octubre de 1979, y permaneció como detenido-desaparecido campo. Por eso, apostando a un futuro acto testimonial aún totalmente incierto e ímproba~
en la ESMA hasta que, en el contexto del ocaso de la dictadura, fue liberado en diciembre ble, se arriesgó a hacer cinco copias en lugar de las cuatro requeridas, y escondió con regu~
de 1983 bajo un amenazante control militar que se mantuvo aún en democracia. En el ma- laridad una de esas copias. En su momento, fue extrayéndolas entre su ropa interior, de a
yor centro clandestino, como ocurrió con decenas de otros detenidos, fue empleado como poco, en cada una de sus salidas controladas previas a su liberación. Dentro de este grupo
mano de obra esclava del sistema represivo. Por su oficio, fue destinado al Sector Docu- de imágenes, además de retratos tipo foto camet de militares uniformados y civiles, se pue-
mentación (que incluía un laboratorio de fotografía) adonde fue útil en la confección de den incluir dos fotos de un grupo de militares que asistían a un oficio religioso, tomadas
documentación falsa (pasaportes, documentos de identidad, camets, escrituras, etc.) que por un militar. También las fotos, igualmente tomadas por los militares, del seguimiento
requería el terrorismo de Estado, no como formas aisladas de corrupción, sino como meca- en la vía pública, poco antes de ser capturado, de Ricardo René Haidar, sobreviviente de la
nismo de encubrimiento de "tareas" tan ilegales como sistemáticas. Desde 1980, acopió y masacre de Trelew en 1972 y luego desaparecido en la ESMA. Este primer grupo de foto-
escondió materiales (fotos y documentos) que pudieran servir de prueba de lo que sucedía grafías, utilizadas para falsificar documentos o perseguir a militantes, permiten en primera
en la ESMA. Y durante el tramo final de su cautiverio, en esporádicas salidas de la ESMA instancia reconocer, identificar y enjuiciar a los implicados en el "grupo de tareas" de ese
vigiladas por los militares, extrajo del campo, poniendo en riesgo su propia vida, un amplio campo, a la vez que proporcionan indicios sobre la metodología del accionar represivo ilegal.
conjunto de fotos de enorme valor testimonial, judicial e histórico. Esa serie de fotografías ro b) Un segundo grupo de fotos, mucho menos conocidas, no fueron arrebatadas a lama-
puede ser ordenada en tres grandes grupos: quinaria de la burocracia militar, sino que fueron tomadas adrede por Basterra y otros dos
a) Un centenar de fotos de los represores, la mayor parte de ellos hoy identificados, que secuestrados que también fueron asignados al laboratorio de fotografía, Daniel Merialdo (se-
en algunos casos tomaron el mismo Basterra, otros detenidos o bien los propios militares, cuestrado en 1977) y Carlos Muñoz (secuestrado por segunda vez en la ESMA en 1978), y
con el objetivo de falsificar documentos. Sin embargo, y en el mismo momento en que era

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decidieron correr un enorme riesgo para documentar lo que allí pasaba y constituir futuras
pruebas de la existencia del centro clandestino de detención. Estas fotos fueron tomadas con
la intención de registrar lo que no debía registrarse. No hay aquí un desvío del uso previsto
originalmente para las fotos, sino la intencionalidad explícita de constituir prueba de la exis-
tencia del centro clandestino, sus lugares, su modalidad de acción, su archivo. n Están en ese
sentido las fotos del sótano, de las oficinas de y del estacionamiento, donde se
señala un vehículo llamado "Swat", con transmisor y receptor de radio, dos cuchetas
y elementos de tortura. Pero con esas fotos "ambientales" --en expresión de Basterra-
debernos destacar una serie de fotos de documentación confidencial tomada por el
Basterra en la oficina inteligencia de la testirnonio extren1o de las estrategias de
resistencia dentro del campo. rz Se trata de las fotografías de cada una de las páginas de un
expediente "confidencial y secreto" con el registro de las bajas ocasionadas a la organización
Montoneros (en el que figuraban fecha, grado 1nilitar, nombre, alias, organismo militar que
actuó en el caso y destino final) y de registros llamados "Ficha de Información de Personal
Capturado", que incluían fotografías y los datos de filiación e historial político que se le ad-
judicaban a cada detenido. Es decir, imágenes que ponen en evidencia el rnodo de registrar
Extraído de Basterra, Vfctor (1984): Testimonio sobre el centro clandestino de detención de la Escuela de Mecánica de
de la dictadura, que incluían, por ejemplo, el número por el que se cambiaba la identidad del la Armada Argentina (ESMA)
detenido. Muchas de estas fotos se perdieron en 1984, en manos de la Justicia Militar, que
por entonces aún tenía injerencia. Sin embargo, se conservan ocho de ellas, tal como fueron de resistencia entre los propios detenidos-desaparecidos. Robar fotos e incluso tomarlas,
publicadas por el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) en un boletín de ese mismo esconderlas, revelarlas en casa de un familiar estando "chupado" es una manifestación cla-
año, así como otras dos en el ejemplar del Diario del juicio ya mencionado. ra Yarriesgada de la voluntad de construir pruebas para demostrar la existencia negada del
e) El tercer grupo lo constituyen las imágenes quizá más conocidas entre las "fotos de centro clandestino, del paso por allí de desaparecidos, de la responsabilidad e identidad de
Basterra": una veintena de fotos de desaparecidos tomadas por los militares (en su mayo- los represores y de sus métodos.
ría de frente y de perfil, igual que las fotos de cualquier archivo policial). 13 En diciembre
de 1983, cuando los militares destruían archivos porque preparaban su retirada, Basterra
aprovechó un descuido para revisar una bolsa de negativos que estaba por ser destruida. 3· ¿Qué es una "imagen del horror"?
Se reconoció a sí mismo en una de esas fotos y manoteó un par de tiras de negativos, de
gente fotografiada el mismo día o en la misma semana de agosto de 1979 en la que él cayó Llegados a este punto, se nos podría objetar que las llamadas "fotos de Basterra" no
detenido. Por eso coincide que la mayoría de los retratados fueron secuestrados simultá- serían propiamente imágenes del horror del campo de concentración, o que solo hiperbó-
neamente, formaban parte del llamado Grupo Villaflor (puesto que giraba en torno a Raí- licamente se podría plantear tal adjetivación para describir el siniestro gris rutinario de la
mundo Villaflor y Josefina Villaflor de Hazan), y en su mayor parte militaban juntos en las maquinaria burocrática por la que fueron producidas y de la que fueron sustraídas para ser
FAP o en el GOR (Grupo Obrero Revolucionario). Basterra cuenta que al menos hasta 1980 introducidas en calidad de pruebas en otra maquinaria gris: la de los tribunales. Las imá-
en la ESMA fue rutina fotografiar a cada uno de los detenidos de frente y de perfil, y con- genes del primer grupo serían importantes para denunciar a militares y lugares concretos
feccionar una ficha con los datos personales (del mismo modo que en una detención legal). implicados en la operatoria represiva clandestina. Las del segundo grupo informarían el
Estos tres conjuntos de fotos son prueba de la existencia de un aceitado mecanismo bu- destino final de muchos desaparecidos (en el código "confidencial y secreto" de los docu-
rocrático en el aparato represivo que registraba aun sus actos clandestinos. La magnitud y mentos fotografiados la "T" significaba trasladado y la 'T', liberado), y también -por su pro-
sistematicidad del archivo del terror paraguayo permite que nos demos una idea de lo que pia existencia como fotos- darían cuenta de estrategias de resistencia y voluntad de testificar
su análogo argentino debe haber sido (o es, si está todavía escondido aunque sea en frag- de sobrevivientes. Las fotos del tercer grupo, que muestran a personas desaparecidas luego de
mentos). Pero al mismo tiempo estas fotos ponen de manifiesto la existencia de acciones su secuestro y aún vivas, se limitarían a reiterar las prácticas burocráticas identificatorias del

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Est~do, sin evidenciar los rasgos de singularidad del terrorism.o de Estado .. Si bien de todas Pero, además, la idea de "la escena misma", la "desaparición en sí" su "representa-
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ellas se puede recuperar información crucial para llevar adelante Jos juicios, ninguna lle- directa", lleva implícita la remisión a un régimen esencialista de representación: un
garía a reponer en sí misma la experiencia del horror del cautiverio, ni a revelar su rostro que indique una realidad, una que reponga de manera transparente su re-
completo. Como se dice en una de las citas que recuperábamos al comienzo: "Nos pregun- en este caso, el referente "horror". estamos hablando? la foto de un
tamos qué imágenes dieron cuenta del horror a partir de entonces. imagen nos ha- ~~~-•'--·'""-'-''"' le uvJa'-a..u.

bló de la existencia de centros clandestinos de del día día allí adentro, de sus
'traslados' Pues esas fotos no están. muchas por nos remiten de
modo a los hechos, nos acercan a la terrible escena, pero esas otras las de la escena
no están" (Menajovsky, cursivas nuestras).
Opiniones corno esta son sintomáticas de la dificultad de mirar esas fotos, pues mues-
tran claramente la estructura de la denegación de nm.chas otras reflexiones análogas y citas
posibles: no se niega que haya algunas imágenes, sino que se les resta valor y se las rnira reTen(J.er representar de manera más menos trans-
apenas como márgenes o antesalas, puesto que no muestran el horror como tal. Volvamos es e fenómeno que rompió de modo radical
a leer las otras citas con las que comenzábamos: fotos de lo que hubo antes, pero
no se fotografiar una en sí. En general podemos decir que no existe
una fotografía que resuma, o representar, la atrocidad masiva del terrorisrno de Es-·
tado en el Cono Sur" (Langland, zoos: cursivas nuestras). O también: "En la Argen-
tina, dada la falta de fotografías que representen en forma directa las desapariciones -ya sea •a.uuu,;u.._.,u. los presupuestos una transparente y autoconsciente
en los comienzos de la dictadura, cuando los militares secuestraban individuos que defi- que está en la de la idea misma de una "representación directa"? Ver ese
nían como 'subversivos', procediendo a encerrarlos y torturarlos en centros clandestinos, o abismo del modo moderno de ver (entender, clasificar, vigilar, etc.) nos debería obligar a re-
cuando secretamente se deshacían de sus cuerpos-, dichas imágenes son, por lo general, visar nuestros propios presupuestos y expectativas acerca de la "representación".
las fotos personales de los desaparecidos, enarboladas por los miembros de grupos activis- U na imagen del horror no es una imagen. Una irnagen del horror no es una imagen
tas como Madres de Plaza de Mayo" (Bystrom, 2009: 315; cursivas nuestras). Ahora bien, truculenta. Las imágenes del horror son esa multiplicidad de imágenes-fragmentos arran-
¿qué sería una foto "de la escena misma", de una "desaparición en sí", qué foto sería la "re- cadas a la vida del campo que están en condiciones de contribuir a reconstruir ·el mecanis-
presentación en forma directa" de una desaparición? Creemos que la invisibilización de las mo del terrorismo de Estado y la experiencia concentracionaria. Y las "fotos de Basterra"
imágenes de las que estamos hablando puede tener uno de sus orígenes en esta expectativa contribuyen de manera decisiva en ambas dimensiones.
tendencialmente fetichista de la Imagen del horror. No se asume que, por las propias carac- La comparación con las fotos de la liberación de los campos de la Segunda Guerra
terísticas de lo que se pretende representar, no sería posible (y quizá, bien pensado, ni siquiera Mundial debería tener en cuenta dos diferencias fundamentales. En primer lugar, la pos-
deseable) disponer de la Fotografía de la Escena, sino siempre de fragmentos, escorzos, des- guerra y la configuración del mundo bipolar de la Guerra Fría involucró una renovación de
garraduras, astillas de imágenes que nunca nos devolverán la "desaparición en sí". Porque las artes de la guerra, readaptadas en la lucha contra las formas partisanas de resistencia
tal desaparición en sí no existe: existió, por un lado, la metodología precisa del terrorismo en el denominado Tercer Mundo. Esa readaptación, que tuvo su principal centro de ins-
de Estado de secuestro, tortura, desaparición y asesinato de personas; y por otro lado, exis- trucción en la Escuela de las Américas, incluía métodos inexistentes durante la Segunda
tió la experiencia subjetiva de los detenidos-desaparecidos, que también involucraba una Guerra y, junto con el empleo sistemático de la tortura, tuvo como uno de sus ejes la inven-
larga serie de tortuosas violencias y privaciones. Ninguna de estas realidades sería reduc- ción de una figura siniestra: la desaparición de personas. Es decir, esos cuerpos raquíticos y
tible a una imagen. Sí serían mejor conocidas si a través de múltiples imágenes, la mayor lívidos hasta lo irreal que nos mostraron las imágenes de la liberación de los campos nazis
cantidad y de la mayor complejidad posible, pudiéramos reconstruir aquellas dos dimen- formaban parte de un método de aniquilación distinto al empleado en el ciclo de las dic-
siones: la maquinaria del terrorismo de Estado y la experiencia de los detenidos-desapare- taduras latinoamericanas. Los cuerpos, en este nuevo contexto, fueron sistemáticamente
cidos. Y estas fotos guardan una complejidad de sentidos que habla de manera elocuente sustraídos, ocultados. Este novedoso método de radical deshumanización plantea nuevos
de ambas dimensiones de la realidad de la desaparición. desafíos a quienes se propongan construir una memoria visual de lo sucedido.

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Pero además deberíamos destacar una segunda diferencia de importancia. Pues las fa~
Se sabe que tiene cierta difusión, sobre todo en el contexto de los debates sobre la Shoah,
mosas fotos y fihnaciones de la liberación carecen de una radicaHdad peiformativa presente
la hipótesis acerca del carácter irrepresentable del horror concentracionario: de la aniquila-
en las "fotos de Basterra". No son fotos del durante, son fotos más próximas a las fotografías
ción nada podría ser representado, o en todo caso, solo podría intentar presentarse esa nada
de las instalaciones de la ESMA tomadas ex post Jacto, son registros del residuo ominoso de
de vida, de sentido, como testimonio imposible. Trasponer esta barrera de la prohibición
la aniquilación, no del proceso de aniquilación En ese sentido, muestran el
de imágenes implicaría la afrenta ética de pretender llenar ese vacío, tapar esa desgarradu-
pero no las operaciones que condujeron a ese muestran el horror de la muerte que
con una imagen-fetiche. 16 como muy bien señaló estas ~-'"-'•"L ...... .La.u

resultó de la vida en los carnpos, pero no saben abrir una por donde mirar la expe-
carecen de una adecuada teoría la pues presuponen que cualquier por
riencia de la vida del campo. Mientras que las "fotos de Basterra" hacen precisamente eso. lm.a~r.nr;Lrel campo de concentración recae de por sí en un fetichismo La respues-
En todo caso, las "fotos de Basterra" tienen su referencia más nítida de coJmr>araoón
Didi-Huberman es clara: no total, representación plena, sino siempre
en las fotos que Georges Didi~Huberman reivindicó en su valor estético, cognitivo y ético
tra.gn1er1tos, representación desgarrada. No debemos plantear otra cosa para las fotografias
en un libro notable: Imágenes pese a todo: memoria visual del Holocausto (Didi-Huberman,
que estamos tematizando. Como en las posturas que afirman la tesis de la irrepresentabili-
14 Se trata de cuatro fotografías que en agosto de 1944 pudieron tomar los mierr1bros
también en el caso del sintomático descuido o invisibilidad de las imágenes del horror
de un "comando especial" (Sonderkommando) de Auschwitz de parte del procedimiento del
en el drama argentino se estaría reclamando, implícitamente, la imagen total,
exterminio en ese campo. Al igual que las "de Basterra", se trata de fotos del obte~
reponer cabalmente lo sucedido en sí, la escena la renwe.~:enJtac¡inn
nidas dentro del campo cuando este aún funcionaba como tal. Por otra parte, también fue- Como ",,,,.,,o,""' pleno debate, teme
ron tomadas bajo riesgo de muerte por detenidos que eran, justamente, mien1bros de un secretamente afirma perentoriarnente)~ Si la _.__.__._J,...._¡::;_'-_.__._
"comando especial", es decir, sometidos de igual modo al trabajo esclavo, y en condiciones sin duda habría que decir que u.LLa.¡.;:;•:::.u~• .,
de la Shoah. Pero es pn~C1!:;anne11te porque
que hablan de una misma voluntad de testirnoniar como última forma de resistencia en
la imagen no es total por lo que siendo legítimo constatar lo siguiente: imágenes
condiciones extremadamente desfavorables. Pero también hay rasgos estéticos que las em-
de la Shoah que, si no lo dicen todo -y aún menos 'el todo'- de la son de todos mo-
parientan: las fotos analizadas por Didi-Huberman no son fotos truculentas, no registran
dos dignas de ser miradas e interrogadas como hechos característicos y como testimonios
el gaseado ni la cremación "de manera directa", ni "en sí mismas", y distan mucho en su
de pleno derecho de esta trágica historia" (Didi-Huberman, 2004: 17 Una postura ade-
capacidad informativa de las que luego nos ofrecerían las famosas imágenes de la libera~
cuada ante las "fotos de Basterra" reclama también una adecuada teoría de la imagen, que
ción de los campos. Pero estas son, como señala Didi-Huberman, "cuatro trozos de pelícu-
permita ver en las fotos su carácter .fragmentario (no pleno), múltiple (no único), quebradizo
la arrebatados al infierno", es decir, son no solo un registro (bastante deficiente en cuanto
(no definitivo ni último) y peiformativo (no meramente representativo-indicia!).
tal) del funcionamiento del campo, sino fundamentalmente el testimonio de un resto de
Como las imágenes analizadas y reivindicadas por Didi-Huberman, también las "fo-
resistencia contra la deshumanización total; son testimonio de la voluntad humanizadora
tos de Basterra" deben ser consideradas, con total propiedad, imágenes del horror, vale de-
de testimoniar. Y hay múltiples marcas, en las imágenes resultantes, de su estatus de acto de
cir, imágenes que, pese a todo, restan del proyecto de aniquilación total. Testimoniando los
resistencia: indicios de sus terribles condiciones de producción. Vistas así, ya no solo no
mecanismos del terrorismo de Estado a la vez que la insistencia de la vida en los campos,
precisan ser fotos "directas", de la "escena misma" del exterminio, sino que incluso foto-
como actos de resistencia en condiciones atroces, estas imágenes deben ocupar un lugar
grafías totalmente no-figurativas, veladas casi en su totalidad, son portadoras de una verdad central en la construcción de una memoria visual del siglo del horror.
que va más allá de la referencia: la verdad de las condiciones de vida del campo, puestas
de manifiesto en las marcas que de las condiciones de su producción quedan en la ima-
gen.15 De allí la importancia que Didi-Huberman otorga a una de las cuatro fotos de la serie 4· ¿Mostrar lo insoportable?
en la que apenas pueden adivinarse unas sombras de árboles y todo lo demás es solo una
gran mancha negra: esa mancha nos remite a un fuera de campo en el que el desconocido
Si coincidimos en que hay imágenes del horror en la Argentina, las preguntas que sur-
fotógrafo estará corriendo u ocultando la cámara para evitar ser visto, nos muestra que estas
gen son múltiples: ¿por qué, si están allí y son públicas desde hace tiempo, se insiste en
imágenes no son meros clisés, apenas "representaciones", sino actos, prácticas de resistencia.
que no las hay? ¿Qué es lo que no puede verse de esas fotos? Para esbozar una respuesta a
Podría sugerirse, entonces, que en la invisibilización de las "fotos de Basterra" acaso
estas preguntas, nos parece necesario reconstruir la accidentada historia de la circulación
haya contribuido una recepción equívoca del tópico de la "irrepresentabilidad" del horror. de estas fotos.

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IMÁGENES INVISIBLES

· El17 de octubre de 1984, a pocos meses de haber sido liberado de la ESMA, y a pesar de
que estaba siendo vigilado, amenazado yamedrentado/ 8 Basterr;;t presentó las fotoscomo
prueba judicial contra los represores en el Juzgado de Instrucción n.o 30. Elzz de julio del
año siguiente dio testimonio en el Juicio a las Juntas. Las fotos fueron entregadas a estas
instancias judiciales, así como al CELS y a la El CELS el ya m.encionado
boletín en el título Testimonio sobre el centro clandestino de detención de la Escuela de
Mecánica de la Armada rnarco m.ás exhaustivo e históricamen-
te relevante de circulación extenso testimonio de
Basterra d e su .............. ,A,~·-··~, .~·. . _~;u.n..~.v
des<:Lparec:ld<)S vistos en la ESMA y
de represores, así como fotos de los tres grupos ya caJ:acrerlZCJlUUIS. Es evidente la construc-
ción de a de la articulación entre aparece, con
toda claridad, la doble de estas imágenes: por un se repone la función o
rango de los militares abocados al de tareas" y filiación de los militantes
fotografiados; por otro todo aparece con claridad marco de una
Juntad de dar llegar a la denuncia
Extraído de Marcelo (comp.) (2005): Memoria en construcción: el debate sobre la ESMA
explícitarnente manifestados en el texto. Con la circulación del boletín fue .L.L.UJ..L<UI-'""'"''

es un documento de dificil acceso.


Las fotos prosiguieron su circulación pública cuando salieron publicados poco des- manera, estamos aquí ante un ejemplo del modo de circulación de
tanto en el diario La Voz corno en el Diario del juicio, sendos informes sobre la ESMA ba- tas fotos que corre un al de la denegación, pero con consecuencias pe-
sados en el testimonio de Basterra que incluían varias de las además de entrevistas a éL ligrosamente parecidas. En efecto, al no contextualizar y contener las fotografías en
Después de este primer momento (1984/1985), las imágenes entran en un prolonga- un marco explicativo que dé cuenta de las condiciones en que fueron producidas, del
do y sintomático olvido, que sin duda debe ser leído en el marco de las leyes del perdón Y conjunto del que forman parte y de la historia de cómo se hicieron públicas, se están
el otorgamiento de los indultos. Solo veinte años más tarde, en zoos, aparece el volumen cercenando aspectos fundamentales de su inteligibilidad. Queda debilitado uno de los
compilado por Marcelo Brodsky, Memoria en construcción: el debate sobre la ESMA, que se registros de la politicidad de estas fotos, a saber, el que nos obliga a interpretarlas como
inicia con doce de las fotos del tercer grupo antes referido (Brodsky, zoos). Se trata de las acto -como doble acto: acto del fotógrafo-represor que actúa con total impunidad, acto
que seleccionó Brodsky cuando tuvo acceso, junto con Basterra, al expediente en el juzgado del prisionero-sobreviviente que desvía las fotos fuera del campo- más que como fi-
donde hoy están depositadas esas fotos. No se aclara el criterio de la selección de las perso- jación de un registro visual. Pero además se sustrae otra dimensión política de estas
nas detenidas en la ESMA (que son 17 en el boletín del CELS), 20 y no se incluyen todas las fotos: no hay ningún tipo de mención de la militancia política de los detenidos. Si la
tomas: solo se muestran algunas de frente, nunca las de perfil. Se elude cualquier mención del primera sustracción nos empuja al esteticismo, la segunda nos presenta la imagen del
origen burocrático-militar de las fotos, y de las circunstancias por las que esas personas fueron desaparecido como pura víctima, una figura que en los debates sobre memoria viene
detenidas: su historia política, su militancia, la relación entre una detención y otra, etcétera. siendo complejizada y puesta en cuestión hace ya varios años. La omisión de la historia
El segundo y demorado momento de circulación de estas imágenes, que tiene el gran méri- de militancia de los desaparecidos y el cercenamiento de las condiciones de producción
to de haberlas recobrado del olvido, contrasta, sin embargo, fuertemente con aquellas primeras de estas imágenes son dos decisiones que abren el camino a la despolitización de las
publicaciones. Si entonces se subrayaba una y otra vez el sentido político de las fotos y de su cir- "fotos de Basterra" en su segundo momento de circulación.
culación pública, en este nuevo caso tiende a sustraerse ese trasfondo o contexto, para enfatizar Cabe mencionarse un (fallido) intento de signo muy distinto de poner en circulación
la desnudez y desolación de su superficie visual. Apenas acompaña a cada una de las fotos una algunas de las "fotos de Basterra" que tuvo lugar con la publicación del libro Archivos de
leyenda muy acotada que informa acerca del nombre de la persona, si está aún desaparecida o fue la ESMA (De la Campana, 2009). En efecto, diez años después de recibir el envío anóni-
liberada, y que la fotografia fue tomada en la ESMA. Luego, unos breves párrafos acerca del modo mo de un documento "confidencial y secreto" relativo a las FAP producido por el terro-
en que Basterra las extrajo del campo (sin aclararse que no fueron solo las que ahí se muestran). rismo de Estado en la ESMA, en 2009 la editorial platense De la Campana decidió publi-

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LUIS IGNACIO GARcfA Y ANA LONGONI IMÁGENES INVISIBLES

y como héroe incólume (de aquí la dificultad de admitir la posibilidad de cualquier forma de
colaboración de los secuestrados con sus sin pasar a catalogarlos como "traidores"). 2 4
En ese sentido, que la dificultad de ver las "fotos de Basterra", de pen-
sar su estatus y otorgarles inteligibilidad, radica también en lo difícil que resulta
asomarse a lo que ocurría en los centros el efecto devastador de la tortura
para arrasar al sino como método efectivo para extraerle información). Parecie-
que las fotos no verse en su densidad conmocionante porque con ellas se resque-
el mito del como héroe mártir, absoluto e irrepresentable.

Extraído de De la Campana (2009):


Archivos de la ESMA

carlo. 21 Incluye una sinopsis de su historia política, su estructura orgánica, sus contactos
con otras organizaciones, y un extenso anexo con declaraciones de los rnilitantes de la
organización detenidos en la ESMA ("convenientemente interrogados", eufemística for-
ma de referirse a la información arrancada mediante la tortura). Varios de los detenidos en
cuestión son, justamente, aquellos fotografiados en la ESMA en agosto de 1979, cuyas imá-
genes arrebató Basterra: Ida Adad, Enrique Ardeti, Pablo Lepiscopo, María Elsa Martínez de
Villaflor, Josefina Villaflor, el propio Víctor Basterra. Las "fotos de Basterra" aparecen en esta Extraído de De la Campana (2oog):
Archivos de la ESMA
publicación repuestas en la conespondiente "ficha" confeccionada por la represión ilegal, lo
que restituye de una inquietante manera su origen burocrático militar así como una versión
"mediada" de su trayectoria militante. Se incluyen también imágenes de armas requisadas 5· Mirar
en allanamientos a casas de militantes. Y se elige como imagen de tapa la foto de Ida Adad.
Muy poco después de su aparición, el libro Archivos de la ESMA quedó fuera de circulación Hay, entonces, distintas maneras de hacer invisibles estas fotos. Una es simplemen-
por decisión de los propios editores, ante la opinión desfavorable de exmilitantes de la FAP sobre te ignorarlas o minimizarlas, negándose a priori a la hipótesis de un archivo argentino
lo allí evidenciado. Sospechamos que en eso incidieron dos asuntos que resulta aún hoy intole- del horror aún por descubrir, es decir, al trabajo permanente de escudriñar y catalogar
rable exponer al debate público: que la tortura fue un método eficaz de extraer información a los sus piezas sueltas, residuos y marcas. Otra consiste en reducir la potencia de sentido de
prisioneros y que las FAP habían realizado acciones armadas o estaban dispuestas a ello. estas imágenes y olvidar, en consecuencia, que la foto es no solo lo que muestra, sino
Asimismo, no deja de ser significativo que queden fuera del repertorio de "fotos de aquello que, excediendo su marco visual, impregna, sin embargo, su espacio de senti-
Basterra" que vienen circulando en los últimos añOS 22 algunos secuestrados posteriormen- do. También podemos negarnos a verlas suprimiendo sus condiciones de producción y
te liberados, cuyas fotos se incluyeron en el primer momento de publicación (1984-1985). de circulación, cayendo en la ilusión de una "representación" desgajada de los contextos
En algunos casos se trata de personas acusadas (por sus antiguos compañeros de militan- sociales de producción de significados. El riesgo de la estetización de la imagen resulta,
cia) de traición por haber prestado algún grado de colaboración al aparato represivo que los entonces, apenas el reverso de su denegación: en ambos casos se diluye su potencial cog-
mantenía ilegalmente cautivos, arrasados, torturados y amenazados. 23 nitivo, anamnético y político. En el caso de las imágenes que analizamos, la condición
Tanto la resistencia al libro como la selección recortada de las fotos pueden ser consi- necesaria (quizá no suficiente) de un régimen de ostensión que esté a la altura del desa-
derados síntomas de la dificultad colectiva para pensar abiertamente algunas cuestiones que fío ético y estético que ellas plantean es reponer las condiciones de su producción y su
hacen a la experiencia concentracionaria. Responden, creemos, a la persistencia de la figura circulación, su historia política y su inquietud militante. Allí podremos leer las marcas
del desaparecido como pura víctima (de allí la elisión de su historia política e incluso armada) de su politicidad específica y su fuerza cognitiva. Solo inscribiéndolas en su radicalidad

39
LUIS IGNACIO GARCÍA Y ANA LONGONI
IMÁGENES INVISIBLES

justicia y de me-
moría que ellas testimonian.
No por cierto, un solo modo de mostrar ni de ver estas fotos. Cuán distinto es mi- Anónimo "En la ESMA vi
rar la misma foto de Ida Adad en un expediente judicial, en el boletín del en el libro p.23I.
"Entrevista 1-''-'-"''-'·L .....u septiem.bre.
detención de Escuela Mecánica de la

Es Archivos Secretos
......H ....... ...,., ... , Centro de Documentación y Estudios.
de una obrera 57 Memoria en construcción: el debate sobre la Buenos
activa colaboradora de las en cuya casa de Sarandí funcionó un
represores detectaron como "cárcel del ....... H.V ...... u, ~---~,F.. . ~· . . . ~ y legibilidad en las obras de Marcelo y
historia de su paso por la ESMA. Y la historia del valor de un El miramos: memoria e ima-
última instantánea y constituirla Paidós.
En el contexto de los nPI"'I'l1"'"c memoria e historia reciente tot:ogratias del Nunca más:
sibilización y en valor del espesor estas ..... -'-'·"'F>'v ......__.., El
delicada discusión acerca de la del lhl ante la Paidós.
rompe con la figura del como "víctima inocente", pues la historia Da Silva Catela, Ludmila "Lo invisible revelado: el uso de fotografías como (re)pre-
política de los sujetos rechaza la tendencia estetizante que borra esa dimensión militante y sentación de la desaparición de personas en la Argentina", en Feld, Claudia y Stites
refuerza así la representación del desaparecido como víctima impoluta. Pero por otro Jessica: El pasado que miramos: memoria imagen ante la historia reciente, Buenos Aires, Paidós.
estas fotos, en cuanto imágenes del nos traen noticias descarnadas de la experiencia De la Campana (2009): Archivos de la ESMA, La Plata, De la Campana.
límite del carnpo. Ellas nos hablan de lo más oscuro de una experiencia de derrota histórica. Didi-Huberman, Georges (2004): Imágenes pese a todo: memoria visual del Holocausto, Bar-
La tortura, que atraviesa espectralmente la superficie de estas fotos, frustra la construcción celona, Paidós (orig. francés 2003).
de la irnagen del militante heroico, transfigurado en mártir por la dictadura: la tortura co- Feld, Claudia y Stites Mor, Jessica (2oog): El pasado que miramos: memoria e imagen ante la
rroe el aura de las memorias heroizantes. historia reciente, Buenos Aires, Paidós.
Astillas de una historia trágica, ninguna de estas dimensiones está ausente de estas García, Luis Ignacio (2on): "Imágenes de ningún lugar: sobre la representación del horror
imágenes. Si sabemos reponer sus condiciones de producción, si sabemos inscribirlas en en la Argentina", en Políticas de la memoria y de la imagen: ensayos sobre una actualidad polí-
un adecuado dispositivo de representación, ellas pueden ser mojones fundamentales en la tico-cultural, Santiago, Universidad de Chile.
construcción de una memoria visual del pasado reciente en la Argentina. Ninguno de sus Jelin, Elizabeth y Longoni, Ana (comps.) (2005): Escrituras, imágenes y escenarios ante la re-
registros fundamentales de sentido podría ser descuidado en nuestro dispositivo de lectu- presión, Madrid, Siglo XXI de España Editores.
ra: no pueden ausentarse la militancia previa, las pertenencias partidarias y la participación Langland, Victoria (2005): "Fotografía y memoria", en Jelin, Elizabeth y Longoni, Ana
política, incluso en acciones armadas; tampoco puede soslayarse la experiencia terrible de (comps.): Escrituras, imágenes y escenarios ante la represión, Madrid, Siglo XXI de España Editores.
la derrota y la deshumanización, manifestada de manera extrema en los rostros de la tortu- Longoni, Ana (2007): Traiciones, Buenos Aires, Norma.
ra y el exterminio; y menos aún puede olvidarse la promesa de una historia distinta alojada Menajovsky, Julio (2oo6): "Terrorismo de Estado y fotografía: entre el documento y la inter-
en el acto de estas fotos, en su dramática vibración militante, en su inflexible voluntad de vención", disponible en http: f jwww.fotobienal.com.arjBienaL2oo6 fRelatoria_Menajovsky.html
testimonio. (consultado el I2/03/2on).
Raggio, Sandra (2oog): "La noche de los lápices: del testimonio judicial al relato cinema-
tográfico", en Feld, Claudia y Stites Mor, Jessica: El pasado que miramos: memoria e imagen
IMÁGENES INVISIBLES
LUIS IGNACIO GARcfA Y ANA LONGONI

ante la historia reciente, Buenos Aires, Paidós. imposibles de asumir en el presente trabajo. Esperamos poder abordarlos en una próxima ocasión,
pero aquí no podemos dejar de subrayar que la irrupción de esta muestra cambia sustancialmente el
Ranciere, Jacques (2010): El espectador emancipado, Buenos Aires, ManantiaL
de experiencia en el que nuestro artículo pretendía inicialmente intervenir.
Sekula, Allan (2003): "El cuerpo y el archivo", en Picaza, Gloria y Jorge (eds.): Indi- 8. Véase, también en este volumen, el artículo de Claudia Feld "La imagen que muestra el secreto:
ferencia y singularidad, Barcelona, Gustavo Gilí. Alice Domon y Léonie fotografiadas en la ESMA".
9· Entrecomillamos "fotos de Basterra" para no naturalizar la atribución de un conjunto de
nes cuya autoría, como él mismo encarga de en términos estrictos en pocos
Víctor Basterra, aunque debemos a sus y a su decisión la existencia
Notas
10. Para reconstruir conjunto, nos valimos de tres fuentes prin-
1. Las referencias con este mismo sesgo seguir ampliándose. Más adelante
En primer un boletín del Centro de Estudios y Sociales publicado en
limitaremos nuestro análisis a las tres citadas anteriormente. Sin embargo, quisiéramos mencionar
el título Testimonio sobre el centro clandestino de detención de la Escuela de Mecánica de fa
algunas otras referencias posibles que dan cuenta de lo de esta opinión: "¿Con imá-
Armada Tiene 32 en tres partes: testimonio personal de Bas-
genes contamos en la Argentina para representar el mundo concentracionario? No hubo un 'cine-ojo'
te~ra ocupa siete una lista de nombres de detenidos-desaparecidos, oficiales y
del horror, no penetró una cámara testigo que registrara la vida en los centros clandestinos de deten-
suboficiales de la ESMA, reconstruida de memoria por Basterra, ocupa cinco páginas; y las dieciocho
ción durante la última dictadura militar" (Raggio, 2009: "Si bien sabemos, por los archivos que
páginas finales están compuestas exclusivamente por fotografías junto a su leyenda explicativa. Estas
fueron rescatados, que se registraba cada paso en documentos, listas, informes, boletines, no conoce-
la más del corpus de fotos de Basterra. Pudimos contar
mos hasta el momento fotografías que hayan plasmado los pasos de estas acciones y mucho menos
Archivo de Memoria Abierta. fuente El Diario
la desaparición" (Da Silva Catela, 2009:
anuncia "Las fotos de la
2. Sobre estas fotografías en particular, véase Crenzel (2oog).
Basterra ante y
3· Ya Ludmila da Silva Catela destacaba la existencia de este registro burocrático, aunque a la vez
centrales a un vasto nos fue cedido
excluía la existencia de imágenes que dieran cuenta de ese proceso. Véase la cita en la nota 1.
nas de las fotos, según nos informa Basterra, también fueron nuD11c::ar1as
4· Dicho archivo está abierto a la consulta pública en el Museo de la Justicia, Centro de Documen-
fuente fundamental para nuestra reconstrucción constituye una entrevista que le hicimos a Basterra
tación y Archivo para la Defensa de los Derechos Humamos, dependiente de la Corte Suprema de
en Buenos Aires en septiembre de 2010, que resultó clave para la información contenida en
Justicia, Asunción. Sobre la historia de los documentos allí reunidos véase Boccia, González y Palau
estas publicaciones y comprender la historia y el sentido de las fotos. Aprovechamos para agradecerle
(2006). Puede consultarse también http:f fwww.aladino.wrlc.orgfgsdljcollectjterrorjterror_s.shtml.
su amabilidad y disposición.
5· Véase, en este mismo volumen, el artículo deCora Gamarnik "Imágenes contra la dictadura. la
11. En este sentido, son fotos que se plantean en un singular paralelo y en contraposición con la
historia de la primera muestra de periodismo gráfico argentino".
famosa foto de las monjas francesas. bien en ambos casos estamos ante fotos producidas dentro de
6. En el archivo fotográfico de La Razón, que está en parte en CeDinCI y en parte en ARGRA, hay
la ESMA, mientras la foto de las monjas fue tomada para ser mostrada, con la intención expresa de que
muchos ejemplos de esta modalidad, incluso fotos de personas cuando estaban siendo detenidas que
circulara en los medios de prensa en ese mismo momento, estas "fotos de Basterra" eran parte de re-
luego fueron desaparecidas.
gistros clandestinos. Aunque comparten un juego entre secreto y verdad, la primera silencia sus con-
]. "Sabemos, por medio de los archivos de la represión, de la existencia de dos tipos de fotografías.
diciones de producción para causar un efecto de verdad fraudulento, y las segundas se resguardan en
Las imágenes de secuestrados, que fueron tomadas y rescatadas por Víctor Melchor Basterra en la
la clandestinidad para preparar la inscripción de una verdad disruptiva en el futuro, intrínsecamente
ESMA (publicadas en el libro Memoria en construcción, compilado por Marcelo Brodsky, 2005). El otro
ligada a la ostensión de sus condiciones de producción. Remitimos, una vez más, al artículo de Clau-
corpus fotográfico lo componen unas 10.000 fotografías tomadas por la policía de Córdoba, dentro de
dia Feld en este mismo volumen, "La imagen que muestra el secreto. Alice Domon y léonie Duquet
las cuales hay imágenes de presos políticos. Estas fotos eran tomadas a modo de 'fichar' a los presos,
fotografiadas en la ESMA".
acción de rutina dentro de la policía. Lo que distingue a estas imágenes es que en muchas de ellas se
12. Vale la pena citar in extenso el testimonio del propio Basterra acerca de cómo una noche logró
puede ver la 'venda' con la que eran tabicados los presos políticos desde el momento del secuestro y
burlar los dispositivos de seguridad, tomar la llave, entrar con la cámara de fotos al cuarto donde fun-
que al momento de ser fotografiados les era bajada hasta el cuello. Estas fotos no han sido publicadas
cionaba el archivo de inteligencia y fotografiar completo, página por página, un expediente con la lista
y están en el poder de la Justicia Federal" (Da Silva Catela, 2009: 341). Cuando el presente artículo ya
de bajas de Montoneros: "El laboratorio estaba en el pabellón y ahí mismo dormía. En ese edificio.
estaba terminado, este vasto material, entonces aún en proceso de desclasificación, ya ha comenzado
Allí estaban también las oficinas de logística, Inteligencia y Operaciones. Más o menos en julio del
a hablar. En marzo de 2012 el Archivo Provincial de la Memoria de Córdoba ha inaugurado una mues-
82, cuando pasa Malvinas, nos vuelven a la Casa de Oficiales. De nuevo tuvimos que armar todo. En
tra en la que se hace pública por primera vez una selección de fotografías de este impresionante cor-
noviembre, más o menos, una noche de esas de tormenta, con relámpagos, a medianoche o una de
pus. La muestra lleva por título "Instantes de verdad. Fotografías del Registro de Extremistas del D2", y
la mañana, yo dormía en el laboratorio. Me levanto despacito. Miro. Yo había visto que guardaban la
propone un recorrido en siete momentos cuidadosamente ordenados y montados. El resultado es en
llav~ de Inteligencia en determinado lugar. Entonces voy despacito, y me afano la llave. Entro a Inte-
verdad impactante desde todo punto de vista, sea ético, estético o político. Esta muestra, ciertamente,
ligencia. Saco una carpeta. Era un libro donde aparecían las bajas producidas por las fuerzas legales
confirma de manera abrumadora nuestra tesis principal acerca de la existencia de imágenes del horror
sobre las 'bandas terroristas'. Una lista de nombres. Era uno de estos documentos confidenciales y se-
en la Argentina (e incluso obliga a dejar abierta la hipótesis de un probable archivo del horror por des-
cretos. Una carpeta de tapas duras. Voy al laboratorio, había preparado la mesa de reproducción. Entro a
cubrir). Pero a su vez, por otro lado, abre un panorama de problemas que nos impone nuevos desafíos

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LUIS IGNACIO GARcfA Y ANA LONGONI

reproducir. Página por página. Saqué las fotos, guardé el rollo y lo escondí. con otro. Estando ya
en el laboratorio, siento el ruido de una puerta. Y me quedé helado. 'Cagamos', dije yo, entró alguien y
me vio. Entonces miré por el pasillo, no había nadie. Entro de vuelta a Inteligencia. Guardo la carpeta.
Cierro, me voy de nuevo al laboratorio. A esperar que vuelvan. Pasó como una hora. la llave en
el lugar, y veo qué pasó con la puerta. Se golpeó por la tormenta. Tiempo después saqué esos rollos
y los revelé afuera. Fui a casa de mí cuñado, que tenía un laboratorio casero, y las reveló. Salieron con
manchas, pero las pudimos más o menos, y en 1 las en el
que en esa tenía intervención la
13. Allan Sekula señala que
neros como parte de los . . . ~,,,..."',..¡;,..,.,;"''"'+'"'"
14· Para un intento de pensar las "fotos de Basterra" la luz del debate francés que condensa en
el libro de Didi-Huberman, véase Garda (2011).
15. De modo plantea Claudia en su artículo incluido en presente la idea
un "fuera de que estaría mostrándose en la abriéndose así a una hermenéutica
pandida, que lee la imagen como un punto de la intersección de una serie de coordenadas que van
más allá de ella, sobredeterminándola.
16. representativos e influyentes de esta postura encontrarse autores como
IP::~n-1-·r::~l1rn,¡.; Lyotard, Claude Lanzmann Gérard entre otros.
17. Quien de manera aguda y sostenida viene articulando una postura crítica
de lo es Jacques Ranciere. Entre sus últimos al respecto,
Ranciere (2010), sobre todo el "La imagen intolerable".
18. Basterra recibió visitas de sus excaptores en su propio domicilio en enero, febrero, mayo, y
agosto de 1984, es decir, hasta apenas unos días antes de realizar su denuncia en el Juzgado de Ins-
trucción n.o 30 y de publicar su testimonio a través del boletín del CELS, lo cual evidenciaba aún
sigue vigente la infraestructura de un poderoso e indeseable aparato represivo" (Basterra, 1984: g).
19. Sobre la relación entre imagen y palabra, véase el artículo de Natalia Fortuny en este mismo vo- dos en Buenos Aires, fueron secuestradas doce personas, integrantes de un grupo más
lumen "Palabras fotográficas: imagen, escritura y memoria". amplio que se reunía frecuentemente en la Iglesia de la Santa Cruz para denunciar y or-
20. Las fotos que no fueron incluidas en la selección son las de Julia Sarmiento, Mercedes Carazo,
ganizar la búsqueda de sus familiares desaparecidos. Entre los secuestrados del grupo
Lucía Deón y Ángel Laurenzano, todos ellos sobrevivientes y en algunos casos acusados de colabo-
había madres de desaparecidos, militantes de derechos humanos y dos religiosas france-
ración con sus captores. Cabe notar que se trata de fotos distintas a las demás. Laurenzano aparece
escribiendo a máquina, es decir, realizando algún tipo de forzada tarea intelectual dentro de la ESMA. sas de la Congregación de las Misiones Extranjeras de París en Argentina: Alice Doman
21. No es el único caso de aparición pública de este tipo de restos del archivo secreto de la represión y Léonie Duquet.
ilegal en la Argentina. En 2001, el CeDinCI, acompañado por el CELS y el EAAF, entregó a la Justicia Tanto Doman como Duquet vivían en la Argentina desde hacía muchos años, dedica-
dos documentos similares también producidos en la ESMA, uno referido al GOR y el otro al Partido
das a diversas misiones humanitarias. 2 Alice Doman tenía, además, una fuerte participa-
Comunista Marxista Leninista (PCM L), que también le llegaron de modo anónimo como parte de una
donación. ción en la acción social. Había colaborado con los campesinos de las Ligas Agrarias en la
22. Al ingresar al llamado edificio de las cuatro columnas, portal del predio de la ex ESMA, lo prime- provincia de Corrientes y, durante los meses anteriores a su secuestro, había trabajado ac-
ro que se observa son las "fotos de Basterra", expuestas en forma permanente. tivamente junto con las Madres de Plaza de Mayo en la búsqueda de información sobre la
23. Esta discusión se despliega en Longoni (2007).
suerte corrida por los desaparecidos y en la denuncia pública de esos casos.
24. Basterra, en la entrevista citada, agrega un aspecto coyuntural, pero sin duda importante, cuan-
do considera un error hacer públicos los documentos contenidos en Archivos de la ESMA en medio de Los secuestros fueron realizados a plena luz del día en diversos lugares, pero el más
los juicios a los represores, ya que puede dar argumentos a la defensa al mostrar las armas requisadas notorio de esos operativos fue el de siete personas capturadas al mismo tiempo, a la salida
en los diversos allanamientos a algunos domicilios de militantes. de una n1isa en la puerta de la Iglesia de la Santa Cruz, el 8 de diciembre.
25. Páginaj12, Buenos Aires, domingo 8 de agosto de 2010. Sobre la singularidad de los recordato-
Mucho tiempo después se supo que el grupo de tareas 3-3-2, perteneciente a la Armada
rios de Páginaj12, véase en este mismo volumen el artículo de Celina Van Dembroucke, "Retratos: las
fotografías carnet de los desaparecidos en los recordatorios de Páginaj12". argentina, había planificado y llevado a cabo estos secuestros, con información suminis-
trada por el teniente de fragata Alfredo Astiz, que se había infiltrado en la agrupación de
Madres haciéndose pasar por el hermano de un desaparecido.

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