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Universidad Abierta y a Distancia de

México.

Modulo 3. Persona, familia, bienes y sucesiones

Docente: Ana Gpe. González Santos.

Asesor: María del Carmen Jardon Gallegos.

Grupo: DE-DEPFBS-1802-M3-005

Unidad 1 Persona y familia.

Alumno: Fabiola Maribel Contreras Hernández.


ES1821002365

Sesión 1. Derecho Civil

7 de octubre 2018
Índice

Introducción. ................................................................................................................................... 3
Actividad Integradora (Ensayo) ...................................................................................................... 4
Conclusiones. .................................................................................................................................. 12
Bibliografía ....................................................................................................................................... 15
Sesión 1. Actividad 1. La naturaleza del Derecho Civil ...................................................... 16
características del Derecho Civil. ............................................................................................. 16
Características históricas del Derecho Civil. .......................................................................... 17
Antecedentes del Derecho Civil Mexicano ............................................................................. 21
Actividad 2. Sistema jurídico mexicano y ámbitos de validez ......................................... 24
Perspectivas de comprensión de los sistemas jurídicos. ..................................................... 24
Elementos que componen al sistema jurídico. ...................................................................... 25
Definición de los ámbitos de validez y criterios de aplicación ............................................. 26
Relación del sistema jurídico nacional con el Derecho Internacional ............................ 33
Procedimientos para la elaboración de normas. ............................................................... 35
Introducción.

En esta sesión 1 del módulo 3 Personas, familia, bienes y sucesiones, se analiza el Derecho
Civil a partir de dos corrientes filosóficas que se hacen presente desde los inicios de la
civilización como los son el Iusnaturalismo, corriente creada por pensadores que se
identificaban con los derechos naturales del hombre, así como la corriente iuspositivista,
los cuales defienden la teoría de que para que exista derecho debe de haber coacción que
permita el control del ser humano para un bienestar común y en donde las normas son la
esencia del Derecho.

Se tienen distintas actividades, con lo cual se pretende aclarar los orígenes del Derecho
como tal, y del Derecho Civil, se identifican dos términos para analizarse y clasificarse como
son la filosofía jurídica, la cual estudia su esencia y la lógica jurídica enfocada en una
estructura interna , en esta sesión se hace un análisis crítico del Derecho, los elementos
que la componen, se realiza un marco teórico del Derecho Civil, identificando como surge
a través del tiempo, estableciendo los momentos de cambio más trascendentales y cómo
ha evolucionado hasta nuestros tiempos, y como toda las cosas como se ha tenido que
adecuar a los tiempos y las personas dentro de un marco de ámbito de validez, en el cual
existe una relación tiempo – espacio, acotando el uso de las personas a quien va dirigido.

En la presente, se realiza un ensayo, sobre la pertinencia de la distinción entre el Derecho


Público y el Derecho Privado correspondiente al Derecho Civil, Se consultaron diversas
fuentes bibliográficas con la finalidad de observar los diferentes puntos de vista, y así
concluir con nuestras palabras si en realidad existe una diferencia real entre estos dos
términos que se manejan frecuentemente en nuestras leyes por magistrados y jueces.

También se realizarán dos actividades, en la primera se investigarán fuentes confiables


para identificar las características que adopta el derecho Civil a partir de las dos grandes
corrientes señaladas con anterioridad, identificando hechos históricos tanto en el contexto
internacional como en el mexicano.

En la segunda actividad se hace un análisis de diferentes fuentes bibliográficas para


identificar los sistemas jurídicos, sus elementos, el concepto de ámbito de validez y como
es que se aplica, la relación entre el sistema jurídico nacional y el internacional y cuáles son
los procedimientos que se requieren para la elaboración de las mismas.
Actividad Integradora (Ensayo)

La historia del Derecho es un tema por demás interesante para todas aquellas personas
que como yo sentimos la necesidad de conocer del porqué de nuestros derechos y
obligaciones con respecto a la posición que guardamos dentro de la sociedad.

Quién no se ha preguntado alguna vez, ¿por qué debo de pagar impuestos?, ¿por qué
estamos pagando una tenencia?, ¿por qué no debo de subirle a la música si estoy dentro
de mi casa?, entre muchas otras preguntas que surgen con el correr de los días.

Para entender el Derecho tendremos que remontarnos hasta la época Romana, situarnos
en esa gran cuidad con sus majestuosos edificios y su gran coliseo, que como buen circo
humano distraía al pueblo para mantenerlos entretenidos, y es que Roma tenía una
estructura política y social, marcada por dos clases de personas, los Patricios los cuales
representaban a la alta esfera de la sociedad, aquellos que estaban relacionados con el
poder, hijos, padres, abuelos etc., que habían ostentado el liderazgo en alguna ocasión y
por lo tanto su linaje descendía por su historia, y otra clase que eran los plebeyos, de ahí el
apodo de la plebe a las personas que no merecen ser tratados como humanos o al menos
ese era el término despectivo que le tenían, sin embargo esa mal llamada plebe, era la que
sostenía la economía, al ejército y el bienestar de esa nación, por lo que había que tenerla
contenta, existieron muchas corrientes filosóficas en ese tiempo, había eruditos juristas que
se encargaban de establecer el orden con reglas basadas en la costumbre a lo que
actualmente conocemos como el Derecho Romano, sin embargo y como todas las cosas
evolucionan y la sociedad misma evoluciona y crece, las normas de conducta también lo
hacían, y fue en por los años 200 d.C. que emerge un ilustre escritor, filósofo cuya
característica principal era el demostrar y organizar la parte del orden público y fungió
durante mucho tiempo como asesor del emperador en la parte jurídica, se cree que escribió
más de 270 libros, lo que lo convertía en toda una eminencia del sistema jurídico de ese
tiempo.

Muchas frases fueron pronunciadas como máximas de este ilustre jurista de nombre
Ulpiano, sin embargo y las que nos trae a esta reflexión en cuestión es aquella que hace
referencia a la división del derecho, la historia nos dice que en un día de fiesta y al calor de
las copas pronuncio la siguiente frase “PUBLICUM JUS EST QUOD AD STATUM REI
ROMANAE SPECTAT; PRIVATUM QUOD SINGULORUM UTILITATEM” que traducido a
nuestra lengua sería algo así: El derecho público es aquel que se refiere a las cosas propias
de la ciudad y el Derecho Privado es el que atiende a las cosas que se refieren a lo
relacionado con los particulares, dicha frase aún resuena en nuestras propias leyes y jueces
y magistrados y órganos legislativos la llevan tatuada como estandarte, para marcar
diferencia en cuanto a la solución de conflictos se refiere, aquí lo interesante sería
escudriñar en lo que realmente quiso decir o si en realidad lo que dijo está siendo mal
interpretado por los juristas o está mal aplicado, ya que al hacer tal distinción Ulpiano no
especifica cómo aplicarlo o tal vez sí y no estamos entendiendo la forma, sin embargo, deja
entrever que las cosas de particulares se arreglan entre ellos mismos y las cosas que le
incumben al pueblo pues el propio Estado las resuelve y he aquí el problema del asunto de
raíz de éste ensayo.

Adentrándonos al desarrollo del punto de vista del Maestro Ernesto Gutiérrez y González,
de nacionalidad a mucho orgullo mexicano, en su libro Derecho de las obligaciones nos
hace referencia de sus creencias con respecto al tema de la división de derechos, con un
relato ficticio de personajes con nombres un tanto pintorescos, apoyado de diversas fuentes
por demás confiables, nos delimita el supuesto del porqué de dicha clasificación y nos da
su propio punto de vista mediante esta historia creada para un entendimiento sencillo del
problema.

Se trata de una abogada (Toñoñoña) cuyo prestigio no esta tan reconocido, pero que
siempre ha demostrado su capacidad de estudio y superación, alcanzando un doctorado
en jurisprudencia y atendiendo la resolución de los problemas de las personas con un estilo
crítico y siempre escudriñoso, como parte integral de su personalidad, que según comenta
el autor, muestra siempre incredulidad de las cosas hasta no estar convencida de lo que
ella considera la verdad.

Tenemos otro personaje (Procopio) el cual es una persona muy inteligente, sin haber tenido
la suerte del estudio es decir no es letrado, pero su manera de confrontar la vida siempre
lleno de fuerza y desafiando cualquier adversidad se ponen de manifiesto en los negocios,
donde inicia con la adquisición de un terrenito y se dedica a sembrar maguey para la
producción de pulque, el negocio le va tan bien, que decide comprar un terreno más y
sembrar más maguey y así sucesivamente hasta apropiarse de varias tierritas en diferentes
lugares, lo cual hace que su negocio prospere rápidamente y se dedica a invertir su dinero
en la bolsa, se hace accionista de un banco y así sucesivamente va creciendo hasta ser un
hombre poderoso y rico.
Por otro lado, en la escena también aparece su esposa (Proquis) una señora como diría el
autor de muy buen ver de la cual se enamora al ir a la ciudad de México, se casa con ella
y le ayuda a manejar su negocio el cual como lo comenté crece rápidamente.

Y para finalizar de los personajes a destacar sobresale su hermana (Albeza), que, sin tener
la imagen de una persona sofisticada, siendo ella de raíces indígenas, es una persona culta
y estudiada, licenciada en Filosofía y letras y dominando diferentes idiomas como lo son el
italiano, alemán, francés, chino, griego, japonés e inglés.

El relato comienza cuando el Sr Procopio y su hermana acuden al despacho que recién


acaba de inaugurar Toñoñoña a pedirle asesoría sobre unas dudas que tienen y al estar
inmiscuido en la parte de negocios se ve influenciado por estas terminologías que para él y
su hermana no le quedan del todo claro.

Y las preguntas son las siguientes:

¿Existe un Derecho privado, y en ese caso, existe también un Derecho que no sea privado
o como creo que le dicen sea Derecho público?

¿Cuál es el origen de la nominación del Derecho público y privado?

¿De existir ese ¿Derecho privado y ese derecho público, cual predomina sobre cuál? Es
decir ¿cuál es más importante?

Y para finalizar ¿El derecho civil, a cuál de los dos ámbitos pertenece, ¿es Derecho privado
o es Derecho público?

La abogada como parte de su ritual, envestida en su papel de especialista en el arte de la


justicia, comienza a analizar cada pregunta y tomando un aire de sabiduría les comenta.

A ver como dijo Jack el destripador, vamos por partes, con respecto a la primera pregunta
le digo que no existe un Derecho Privado y un derecho Público como tal se conoce ahora y
para explicar esto contestaré la segunda pregunta cuál es su origen, el origen de tal
clasificación proviene de Roma, en la época del Imperio Romano, sabiendo de antemano
que para responder una pregunta y más de este tipo, se tiene que fundamentar, ella
comienza con su explicación de la misma, diciendo hace ya mucho tiempo en la época
romana existió un tal Ulpiano, el cual era reconocido por su capacidad de entender y aplicar
las normas que regían la vida política y social de Roma, se dice que fue invitado a una
reunión y que como todo Romano le gustaba saborear la delicias del vino, ya entrado en
copas sus amigos el pidieron expresar unas palabras que pasaran a la posteridad de aquel
día, el cómo todo un conocedor del tema de las leyes, menciono la frase “PUBLICUM JUS
EST QUOD AD STATUM REI ROMANAE SPECTAT; PRIVATUM QUOD SINGULORUM
UTILITATEM” insinuando que existían para él, dos clases de derecho aquellas que
correspondían a la sociedad del cual el estado era responsable y aquellas que les
correspondía a los tratos entre particulares a lo que ellos tenían otro tipo de normas para
regular dicha actividad, en lo que el Maestro Gutiérrez a través de su personaje Toñoñoña,
describe como una descripción y no una división como tal, que con el paso del tiempo y
analizando a detalle los principios del Derecho, Ulpiano describía de una manera Celebre,
que para el existían dos tipos de problemas a resolver, aquellos en donde intervenía el
Estado o Republica que como su nombre lo indica esta palabra se divide en Dos Res -
Publica es decir cosa pública, cosa común de interés público, la cual era resuelta por el
imperio y por otra parte los problemas o situaciones en donde no existía interés de nadie
más de los que hacían el negocio, como en ese tiempo se daba mucho el intercambio o
pago de esclavos ya sea para trabajar o como parte de sus luchas en el coliseo, se hacían
truques por animales comida, dinero, etc., pues intercambiaban libremente, haciendo
negocios sin que existiera la intervención del Estado.

Con el tiempo aun a pesar de las épocas tan turbias del imperio romano, aun cuando fueron
dominados por los barbaros y posteriormente convertido en un imperio religioso, a partir de
esa fecha se sigue conservando este tipo de clasificación, incluso el Derecho público
también regulaba las relaciones con otros territorios y a personas que eran ajenos a este
imperio, ya que Roma era distinguido por ser un lugar paradisiaco y muchas personas iban
a ese lugar a buscar trabajo o a establecerse, sin embargo se tenía una ley aparte para
estas personas extranjeras, es decir era un privilegio considerarse romano en aquellos
tiempos incluso siendo plebeyo.

Entonces la clasificación según Ulpiano no está para nada descabellada y suena bastante
lógico, es como decir por parte del Estado, nosotros nos encargaremos de los problemas
que puedan afectarle a la sociedad y ustedes encárguense de sus propias cosas, claro
siempre y cuando no se afecte a un tercero haciendo coincidir los preceptos fundamentales
constitucionales como base de un acuerdo particular.

Si se utilizara este mismo criterio, claro que podría existir una diferenciación entre estos dos
tipos de derecho, pero la realidad al menos en nuestro país y la mayor parte de américa
latina e incluso los alemanes están obsesionados con crear ramas que se especialicen en
la resolución de diversos casos.

En México eso del Derecho privado, Derecho Civil, Derecho público, realmente no aplica,
ya que se manifiesta en toda la ley el poder en un solo sentido, que se quiere decir, que
cuando se habla de Derecho público se debería de entender que este derecho es utilizado
para resolver problemas que se tengan entre el Estado su órgano administrativo con algún
particular, llámese persona física o moral, o cuando surjan problemas entre dos órganos
del Estado o bien incluso cuando exista algún tipo de negociación con otras naciones y que
esta legislación debería de encontrarse en el derecho público como tal, pero encontramos
que para resolver situaciones de esta índole en algunos casos en específico, se tienen que
resolver en él propio Código Civil Federal, cuando estamos hablando que este se encuentra
en la parte del Derecho privado, y por otro lado situaciones propias de lo familiar o incluso
en algo muy palpable, como un acuerdo entre un arrendatario y arrendador se ve
influenciado por el Derecho Público, donde se establecen algunas medidas que se tienen
que tomar en cuenta a la hora de arrendar o bien con respecto al trabajo que es en donde
más sobresale este tipo de intromisiones por parte del gobierno, esto parece por demás
incomprensible y el Maestro Ernesto Gutiérrez y González, se apoya de varios autores y
juristas para demostrarlo, entre lo más destacado se encuentra el austriaco Hans Kelsen
que en su libro la Teoría Pura del Derecho, nos deja ver su antítesis al respecto del porque
pensar que existe una clasificación de esto, es errónea, él se justifica diciendo que no es
posible que el Gobierno pueda estar siendo juez y parte en la legislación de ambas
corrientes, al estar inmiscuido en el diseño y aplicación de todas las normas establecidas,
y es que en realidad no es posible que para la realización de muchos actos de derecho se
tenga que convenir con las políticas que este desarrolla, lo que el clasifica como una doble
personalidad de funciones, y es aquí donde muchos juristas que no están de acuerdo con
todas su obras consideran esta antítesis como una de las concepciones más acertada de
su libro, al que le atribuyen una destacada observación y del cual muchos la respaldan.

A la tercera pregunta expuesta por D. Procopio, sobre cuál era la jerarquía de ambos
derechos, Toñoñoña contestó, que al no existir derecho privado no se puede hablar del
Derecho público pero que sin embargo, en dado caso y como lo propuso Ulpiano no existe
en si una subyugación de uno a otro, al menos no en la frase que expuso, sin embargo y
ya entrando en detalle, actualmente algunas personas si ven al derecho público, en una
esfera superior al privado, debido a que están supeditadas a un órgano soberano rigiendo
las normas entre sus mismos órganos o contra un particular, claro que esto no debería de
ser así, ya que de fondo los órganos públicos son tendenciosos para favorecer los intereses
del estado y se sabe que en ciertos casos no se siguen los procedimientos de ley para la
resolución de diversas indoles, tenemos los casos concretos de tantos gobernadores,
amigos y familiares, que se enriquecen a costa de la sociedad y que a través de la
modificación de la Ley quedan absueltos sin que nadie pueda juzgarlos.

En un ejemplo claro de si puede existir el Derecho privado, la abogada menciona como una
familia impone sus propias reglas para la educación y el desempeño de sus hijos, en donde
el jefe de familia regularmente el padre o la madre, a través de normas aprendidas y a
través de la costumbre, sigue tradicionalmente un sistema de educación acorde lo que el
aprendió, lo irónico sería, que el Estado impusiera su Ley en cómo debemos de educar a
nuestros hijos e hijas, haciendo leyes que indicaran a qué horas deberían de dormir, cada
cuando deberían de bañarse, que deberían de comer, cuanto tiempo podrían jugar entre
otras tantas cosas, claro esto aún no es real, pero está muy cercano, ya que el gobierno
cada día influye más y más en la educación de los hijos y algunas veces en lo personal, no
estoy de acuerdo en eso, debido a que por este motivo, los hijos cada vez son más difíciles
de educar y amenazan ya hasta a los mismos padres con demandarlos por mal trato,
cuando muchas de las veces lo único que intentamos hacer es educarlos y uno piensa,
donde quedaron los valores que nuestros padres nos inculcaron, no todo está equivocado
y entiendo que el Estado trata de Intervenir para evitar la explotación de los hijos o el mal
trato de los padres irresponsables, pero están acabando también con las familias que si
atendían y educaban apropiadamente, ante esto, el ejemplo de las reglas que impone un
jefe de familia sería un buen ejemplo de un Derecho privado, en donde las reglas y normas
de conducta están reguladas internamente en el seno familiar, pero de eso al derecho
privado que conocemos dista un mundo de distancia al que en realidad se tiene en donde
cada día tenemos menos control sobre los acuerdo de los que se supone solo atañe a los
que obran en las negociaciones, incluso sin que se vean afectadas terceras personas o el
resto de la sociedad.

Toñoñona explica también cómo es posible que teniendo un sistema jurídico tan cercano
como lo es el anglo-sajón, que se encuentra en nuestro país vecino estemos basados en
un sistema latino que basan sus normas en la creación de justificaciones teóricas y
ramificando el derecho a mas no poder para según ellos particularizar los casos que se
puedan presentar mientras que por otro lado el sistema anglo-sajón sin dejar la teoría a un
lado simplifica las cosas prácticas y únicamente ve al Derecho en dos posibles vías, por
una parte el Derecho Civil y por otra el Derecho Penal, esto no quiere decir que
comparamos la funcionalidad, sin embargo, haciendo referencia en este tipo de sistema
jurídico se observa que no es necesario tener divisiones para cada rama que a algunos
publicistas constitucionales se les ocurre crear, ahora ya se está hablando de otras
clasificaciones como el Social y el Familiar, esto lo único que hace es confundir la esencia
del derecho, que debería ser simple y efectiva.

A la pregunta ¿El derecho civil, a cuál de los dos ámbitos pertenece, ¿es Derecho privado
o es Derecho público?, aquí hay que resaltar que nuevamente no estamos hablando de la
existencia de tales ramas del derecho, sin embargo, obviamente está identificado como una
rama del derecho privado, ya que este regula las diferentes actividades entre particulares
desde los diferentes ámbitos en los que se pueden presentar ya sea desde una perspectiva
moral, familiar, patrimonial, lo que no se puede comprender es porque siendo un Derecho
privado el Estado establece normas para regular el comportamiento de los particulares y a
su vez como en algunos casos el funge como particular, se podría decir que también se
está regulando y por si fuera poco establece normas especializadas aplicables solo a él
como Estado para autogobernarse, volviendo al origen de la doble personalidad.

Toñoñoña, expone que no considera apropiado hablar de una clasificación de estos


derechos ya que es nociva en el sentido que con la finalidad de diversificar este tipo de
Derechos, a los publicistas ahora les a dado por crear órganos e instituciones diferentes a
las que ningún otro sistema haya contemplado, entonces se está cayendo en una auto
inventiva, desaprovechando toda la experiencia de sistemas jurídicos tan antiguos como
los romanos y otros más en donde se crea un caos intentando descubrir el hilo negro y
pseudo principios que al final de cuentas no funcionan y los únicos perjudicados son todos
los integrantes del sistema jurídico, o será nosotros, por lo que ella propone se debería
retroceder y encontrar las bases fundamentales que le brinden un sistema basado en el
derecho común.

Sin embargo no se debe de confundir que el abogado no tiene la necesidad de


especializarse en lagunas de tantas ramas que ya existen , pero sin olvidar que el derecho
se aplica bajo los mismo principio y en efecto existirán algunas ocasiones que se requieran
crear normas especiales pero no intentar ver esta situación como una oportunidad de
ramificar el Derecho.
Se requiere que aquel estudioso del Derecho constitucional o administrativo también
estudie a profundidad el Derecho común con la finalidad de lograr unificar una perspectiva
y armonización en una sola línea.

Pero en todo caso de que sirve eliminar dicha división, se comenzaría en dejar de ver al
Derecho público como algo superior al Derecho privado ya que en realidad no lo es, se
dejaría de tratar de someter o sujetar al derecho privado porque la realidad es que los
principios fundamentales del derecho privado se imponen al resto del derecho y si no
existieran, tampoco las instituciones públicas jurídicas que se han ido creando.

Sin embargo a pesar de que muchos juristas y filósofos eruditos de la materia están en
desacuerdo con esta división, los llamados publicistas insisten en que están en lo correcto,
a pesar de que es muy claro que un publicista constitucional pueda sin conocimientos del
Derecho civil entender y explicar el artículo 27 que nos habla sobre la propiedad de la tierras
dentro de los límites del territorio nacional, o sea es incomprensible que siendo este tema
un apartado del derecho civil, puedan crear ese artículo sin el conocimiento del Derecho
privado.

Para finalizar Toñoñoña, les advierte a Procopio y su hermana, que tengan mucho cuidado
cuando por alguna razón se vean envueltos en el tema donde tengan que ubicar un campo
de acción dentro de alguna rama, aceptando o referenciando que el derecho Civil, forma
parte del Derecho privado o establecer que existen diferentes clases y Jerarquías dentro
de las normas jurídicas, ya que hablar de ello, los condenaría como personas retrogradas
y neófitas del tema, después de haberles expuesto las razones del porque la existencia de
un único derecho público, que corresponde a el beneficio de todos los particulares y
habiendo un solo derecho cual es la razón de la existencia del derecho privado, derecho
solo hay uno.Después de tan especifica explicación y más que fundamentada por eruditos
de la materia, no me queda más que tomar partido por este ilustre Maestro, porque
concuerdo con sus ideas sobre todo al ver como los publicistas constitucionales a pesar de
estar estudiados y especializados en la creación de las leyes, no llegan al trasfondo del
origen mismo de donde parten las ideas de la fundamentación del derecho, por otra parte
teniendo un sistema diferente en el anglo-sajón, con una simpleza en su forma de ver el
Derecho no me queda más que preguntarme cual es el fundamento de tantas y tantas
divisiones, tal vez confundir a la gente como ya estamos acostumbrados con la finalidad de
no darnos autonomía en lo que a simple vista aparece como negocios particulares y sin
entrometerse en asuntos que no le pertenecen.
Conclusiones.

Una vez concluida las actividades de la sesión, se pudo apreciar que es el Derecho civil, el
cual se encarga de regular las actividades particulares ya sea de personas físicas o morales
con la finalidad de defender sus derechos e intereses, estos derechos podrían ser desde el
punto de vista moral patrimonial, familiar, regulando su capacidad jurídica, normando tanto
sus derechos como sus obligaciones, un ejemplo de lo que podría abordarse en el derecho
civil es el matrimonio, actualmente existe una diversificación de opiniones acerca de
aquellos matrimonios del mismo sexo, sin embargo, el Derecho civil, no puede anteponer
los derechos de unión de dos personas que demanden amor y respeto por alguna otra
persona, lo que se debería de respetar es, que con esta unión no se esté violando la libertad
o algún derecho fundamental de otros individuos y como las uniones del mismo sexo en
apariencia no violan ningún termino al menos no el de libertad, podría violar el moral sin
embargo este no le afecta en la integridad de ninguna persona, es por eso que actualmente
se comienza a decretar el matrimonio como valido en donde incluso se generan los mismos
derechos que en una relación heterosexual. Solo como un comentario extra en la
antigüedad esto no se veía mal, incluso en la realeza, esto era de lo más común, sin
embargo, la misma sociedad y sus culturas vas limitando las expresiones de los individuos,
pero es cuestión de tiempo para que este tipo de uniones sean aceptados.

Se analizó y comprendió apropiadamente el origen del derecho, el cual se podría decir que
nace en Roma, en donde se genera una forma de gobierno y destacan dos clases sociales,
que se ven influenciadas por con el paso del tiempo, sin embargo antecede a la evolución
de las diversas sociedades, incluso una vez que roma es dividida, cuando entra el
cristianismo posterior a el dominio de los barbaros, aun en esas fechas las formas de regular
la conducta de sus individuos continua con las mismas bases, y en una gran mayoría, las
leyes actuales de nuestro país se siguen manejando dichas leyes como fuente confiable de
la creación del derecho.

Se hace una reflexión comparativa acerca de otros sistemas jurídicos, en donde la mayoría
de los países latinos presentan una forma similar de gobierno, que es la Romana, en donde
la jurisprudencia se basa en códigos, leyes preestablecidas en contratos, es decir que se
basan en la Ley constitucional, a diferencia de otros sistemas como el anglo-sajón el cual
tiene sus orígenes en Inglaterra y donde su sistema jurídico se basa en la casuística, que
no es otra cosa que en caso ya resueltos desde el mismo nacimiento de ese sistema que
abarca decisiones desde la antigüedad inmemorial, en países como Inglaterra Australia,
reino unido, Irlanda entre otros, no existe como tal una ley escrita y aprobada, sino que se
basa en usos y costumbres y donde existen juicios y decreto de lo que se conocen como
cortes, para la resolución de los casos.

Se describen los 4 elementos de ámbitos de validez que son la espacial, material, temporal
y personal, donde se observan como una ley puede ser vigente en un espacio determinado
durante un tiempo específico, y material determinando la rama del derecho en donde se
encuentra ya sea pública o privada y personal es a quien va dirigida dicha norma, si es para
todos los mexicanos, extranjeros, jóvenes, adultos, entre otros.

También se investigó, la relación que existe entre el derecho mexicano y el internacional


donde destaca la implementación de la reforma del 2011, donde contempla los tratados
internacionales como recurso para hacer derecho, apoyándose en la Comisión Nacional de
los Derecho Humanos, y donde ya no solo se basa el derecho en la Constitución de los
Estados Unidos Mexicanos sino que incluye ya la regulación de los países con los que
México tiene convenios, esto con la finalidad de favorecer las garantías individuales de su
sociedad.

Para finalizar y como actividad principal, se desarrolló un ensayo sobre si existe una
diferenciación entre el Derecho público y el derecho privado, un análisis que hace el
Maestro de origen mexicano Ernesto Gutiérrez y González, en el que aborda este tema
apoyado en diversos juristas con la finalidad de en palabras sencillas y bajo un texto de fácil
lectura, entender las diferentes perspectivas, donde defiende la idea de que el Derecho
público y privado, en realidad no tiene razón de ser, claro desde la perspectiva de aplicación
del sistema jurídico mexicano, en el cual existe una intromisión permanente y marcada del
mal Llamado Derecho público subyugando al Derecho privado, en donde actores
reconocidos como el austríaco Hans Kelsen, hacen hincapié que al ser el Estado el único
órgano con la capacidad jurídica para crear leyes, inclusive la del mal llamado Derecho
privado, entonces se entra en una confrontación de poder, en donde el mismo Gobierno
hace la función de una doble personalidad que no es aceptada, debido a que se podría
decir que funciona como juez y parte, resultando una forma tendenciosa de favorecer
siempre a sus intereses. El autor de este Libro El Maestro Gutiérrez, es conciso en señalar
que el Derecho privado como tal en la Jurisprudencia mexicana es absurdo e incompetente,
ya que no está basado en los principios originales y más bien parece utilizar estar artimaña
de los llamados publicistas constitucionales para distraer del verdadero precepto de hacer
justicia e igualdad a los individuos, regulado ambos derechos y violentando la capacidad de
independencia de los particulares en el desempeño de sus actos de derecho.
Bibliografía

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2016, de Universidad Nacional Abierta y a Distancia de México Sitio web:
https://unadmexico.blackboard.com/bbcswebdav/institution/DCSA/MODULOS/DE/M1_DE
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Germán de Castro Vítores . (2004). EL DERECHO CIVIL.. 2004, de Universidad de


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Paulina Besa, Diego Vera, Rodrigo García, Rafael Vial, Jorge Valenzuela, Cristian Salas
Hoernig. (2016). Evolución del Concepto de Derecho Civil. 2016, de monografías.com Sitio
web: https://www.monografias.com/trabajos10/evco/evco.shtml
Sesión 1. Actividad 1. La naturaleza del Derecho Civil

características del Derecho Civil.

Muchas definiciones se han dado del derecho civil. Puede partirse, como hace la doctrina
actual, de un concepto sintético, para completarlo con uno descriptivo. Y no cabe olvidar el
aspecto histórico, qué ha significado el concepto de derecho civil a lo largo del tiempo, hasta
llegar a la situación actual. ALBALADEJO ofrece un concepto sintético: derecho privado
general, que regula las relaciones más comunes de la convivencia humana. Por lo tanto,
hay que situarlo en la distinción derecho público-derecho privado; y traer a colación lo que
significa derecho general, y derecho común, frente a derecho especial y particular. Sus
normas (así se completa la definición de manera descriptiva) regulan la personalidad, la
familia y las relaciones patrimoniales (relaciones de obligación, propiedad y derechos
reales, y sucesión mortis causa).

Para explicar la evolución del concepto de Derecho Civil debemos remontarnos a Roma.
En Roma se distinguía entre Ius Civile e Ius Gentium (o Naturale), el primero se refiere al
usado por los romanos, entendido no como una imposición, sino como un privilegio. El
segundo se refiere al Derecho común a todos los hombres sin distinción de nacionalidad.
Según el profesor Arangio Ruiz el Ius Gentium se refiere a un sistema estrictamente
romano para dar tratamiento jurídico a las relaciones entre romanos y extranjeros, sistema
que sería producto de la expansión económica y militar del pueblo romano o civitas.
Además otros textos contraponen el Ius Civile al Ius Pretorium (Ius Honorarium), el cual
habría sido introducido con el propósito de suplir, ayudar y corregir el Ius Civile. Pero esta
contraposición no es real, el Ius Pretorium significa la renovación del Ius Civile provocada
por las nuevas necesidades y por los nuevos hechos. Hay que hacer una aclaración y esta
es que el Pretor no creaba derecho, sólo declaraba como entendía el derecho y
los principios que seguiría en el ejercicio de sus funciones.

El Ius Civile como derecho del cives, del ciudadano romano, no se identifica con el derecho
privado. Es cierto que la construcción romana construyó de preferencia
las instituciones privadas (persona, familia, propiedad, obligaciones, herencia), pero dentro
del Ius Civile hay instituciones que son extrañas al derecho civil (a nuestra concepción de
derecho civil), así las de carácter penal, procesal y las administrativas o políticas.
El Ius Civile, en su sentido propio y originario sería el ordenamiento tradicional que habrían
adoptado los grupos primitivos romanos reunidos en una comunidad política y estaría
constituido por una serie de principios fundamentales establecidos por
la jurisprudencia religiosa y luego laica de los prudentes.

Este núcleo de principios tradicionales se va ensanchando a lo largo de


la historia del Derecho romano naciendo un Ius Civile Novum, por obra de las leyes,
plebiscitos, senadoconsultos y decretos de los príncipes. Al mismo tiempo, el viejo Ius
Civile, el de los principios tradicionales experimenta la influencia del Ius Gentium y del Ius
Pretorium o Honorarium, y todos estos Derechos van a ser Ius Civile en la compilación de
Justiniano, porque con aquel se entroncaron y no se diferenciaron.

Se puede observar por lo tanto que la evolución del Derecho Romano, es la base
fundamental de nuestro sistema jurídico y que al inicio, las costumbres marcaban la Ley y
en Roma existía una marcada diferencia entre lo que ellos consideraban los patricios y los
plebeyos, en la era preclásica es marcada por las doce tablas las cuales asignan derechos
a los plebeyos y aunque las últimas dos originalmente 10 son desfavorables para ellos
marca el inicio de una era se podría describir como una era del respeto a algunos derechos
naturales, posteriormente llega la era de la monarquía en donde un magistrado designado
por el emperador hace la ley, después Roma Cae ante los barbaros y nace el cristianismo,
en donde se fortalece el poder del emperador, para llegar a la era justiniana, en donde se
observa un cambio de paradigma del Derecho, ya que además de fortalecer a Roma militar
y territorialmente, crea el llamado derecho Civil el cual en muchas de las cosas sigue vigente
en nuestros tiempos.

Características históricas del Derecho Civil.

En el 476 d.C. se produce la caída del Imperio Romano de Occidente en lo que se ha


denominado el inicio de la Edad Media. La invasión de los pueblos bárbaros que la provoca
definitivamente acaba también de manera oficial con el derecho de Roma. Pero el Derecho
romano seguía sobreviviendo en la práctica de los pueblos dominados y con gran influencia
en las leyes de los pueblos invasores.
Durante muchos años no va a haber más Derecho que la costumbre, el fuero, los estatutos
de las ciudades e incluso el estatuto de las corporaciones y gremios. Hay pues un
acusadísimo particularismo jurídico.
A finales del Siglo XI y principios del XII se produce un fenómeno importante en grado sumo:
la recepción del Derecho de Roma. Sabemos que la compilación de Justiniano se lleva a
cabo entre los años 528 a 533 d.C. en el Imperio Romano de Oriente. Es muy posterior a
la caída del Imperio Romano de Occidente y, por otra parte, es casi desconocida en él.
A partir del siglo XII los glosadores de Bolonia estudian el Derecho romano mediante glosas
y exégesis, aplicando la técnica escolástica de los silogismos, distinciones y subdivisiones.
Desde entonces se va identificando el Derecho civil con el Derecho romano, con el Derecho
que Roma ha legado tal y como lo ha dejado, hasta el punto que desde el siglo XII la obra
de Justiniano recibe el nombre de Corpus Iuris Civilis.
El Derecho civil, entendido como Derecho romano, va a desempeñar un papel sumamente
importante en la Edad Media: el de Derecho común. Hemos dicho en líneas anteriores que
hasta la recepción reinó un absoluto particularismo jurídico. El Derecho civil va a ser
Derecho común, es decir, un derecho normal frente al que los derechos particulares son
anomalías. Hay que destacar que la fuerza del Derecho Civil como Derecho común
provenía también de una necesidad política: el concepto de Imperio Sacro Romano
Germánico, restaurado por Carlomagno en el año 800 como continuación del Imperio
Romano. La sociedad medieval hasta finales de la Edad Media va a vivir, no sin tensiones,
la idea de que era un todo unitario bajo el Imperio, que tenía, por tanto, un único Derecho.
El Imperio postulaba un único Derecho, que va a ser el civil-romano. Al mismo tiempo, la
idea de Cristiandad, también unitaria en el plano religioso, llevaba a que el Derecho de
la Iglesia fuese igualmente un Derecho común. Este Derecho común era la ley eclesiástica
que junto a la ley civil representaban las potestades del Imperio y la Iglesia.
En la Edad Moderna, el Estado se convierte en el Estado absoluto que tiende a que su
Derecho nacional sea el exclusivo o predominante. De ahí que el Derecho civil, entendido
como Derecho romano, sufra un gran eclipse, si bien ello ya estaba preparado desde finales
de la Edad Media por la crítica a que se somete: las fuentes que se manejaban -se dice- no
son genuinas; las glosas y comentarios a los textos romanos eran cada vez más
contradictorios y más abundantes; la aplicación del Derecho se había convertido en una
tarea insegura ante tantas interpretaciones dispares.
Los Estados modernos, soberanos y absolutos, inician ante todo una labor de consolidación
de su Derecho nacional. En Castilla esta labor la harán las Ordenanzas de Montalvo (1484)
y la Nueva Recopilación (1567). En Francia, las antiguas costumbres son recopiladas y
reducidas a textos escritos, continuándose posteriormente esa tarea de fijación del Derecho
nacional (Ordenanza de Colbert y D'Aguessau). En Alemania, la atomización de los Estados
miembros del Imperio impide esta realización, pero Prusia, al ganar hegemonía, recopila su
Derecho civil (Allgemeines Landrechí).
Ahora bien, todavía en las viejas definiciones de los siglos XVI y XVII se sigue llamando
Derecho civil al Derecho romano, que se contrapone al Derecho real, que es el Derecho
nacional. Pero la fijación legislativa de este Derecho ha sido el primer paso para la
nacionalización del Derecho civil. El segundo paso se dará cuando el estudio del Derecho
real se imponga. Sin abandonar el estudio del Derecho civil, las Universidades, los teóricos
y eruditos estudian y comentan el Derecho real. La sustitución se opera insensiblemente, y
el Derecho civil vuelve a ser no ya el Derecho romano, sino el Derecho propio y exclusivo
de cada Estado. Paralelamente cabe anotar que ese Derecho civil va a identificarse con el
Derecho privado. En efecto, la teoría de la organización política (el Derecho público) se
estudia con separación del Derecho civil, lo mismo que el aspecto jurídico de la actividad
política. Se desligan también, desde el siglo XVI, las materias de Derecho penal o Derecho
criminal. La materia procesal se separa igualmente del tronco del Derecho civil por la falta
real de vigencia de los textos romanos en esta materia, y el Derecho mercantil sigue con su
evolución y desarrollo apartado, como desde su nacimiento en la Edad Media, del Derecho
civil.
La cristalización definitiva del Derecho civil como Derecho nacional y privado se opera con
la codificación.
La idea de un Código civil hay que ligarla con el pensamiento de la Ilustración y
del racionalismo que dominó en Europa a partir del siglo XVIII. Hasta ese momento se
acostumbraba, como ya hemos visto, a recoger las diversas leyes vigentes en un
determinado momento en un solo texto, recopilándolas. La idea de la codificación es, sin
embargo, más amplia que la de una pura recopilación de textos. Recopilar es reunir en un
texto, por orden sistemático o por orden cronológico, las leyes que hasta un determinado
momento han sido dictadas. Codificar es una tarea más ambiciosa. Una codificación es la
reunión de todas las leyes de un país o las que se refieren a una determinada rama jurídica,
en un solo cuerpo presididas en su formación por una unidad de criterio y de tiempo. Según
esto, un Código civil es un cuerpo de leyes racionalmente formado y asentado sobre unos
principios armónicos y coherentes. Un Código es siempre una obra nueva, que recoge de
la tradición jurídica aquello que debe ser conservado y que da cauce a las ideas y
aspiraciones de todo signo vigente en la época en que se realiza.
La evolución histórica del Derecho civil nos lo presenta como el sector del ordenamiento
jurídico que se ocupa de la persona y sus diferentes estados, de su patrimonio y del tráfico
de bienes.
Pero más importante que determinar de qué se ocupa el Derecho civil es analizar cómo se
ocupa, pues de ahí nace la crisis por la que está atravesando.
Efectivamente, si hoy el criterio de valores está en crisis, el Derecho civil no puede por
menos de sufrir también las consecuencias de esa crisis. La del Derecho civil es, además,
la del desmoronamiento de la sociedad que contempló la obra de la codificación, y si
estamos ante otra sociedad o hacia ella nos dirigimos, el Derecho civil heredero de los
Códigos decimonónicos nos va a servir de poco.
La codificación se basaba en la afirmación del individuo frente al Estado, sin cuerpos
intermedios; el Código civil aseguraba el libre desenvolvimiento del individuo, de su
voluntad. De ahí que el principio de la autonomía de la voluntad, con su reflejo en el derecho
de propiedad que se concebía absoluto y con las mínimas excepciones posibles a
este absolutismo, fuese el pilar de sustentación de todo el edificio. El sistema jurídico va a
ser en realidad el sistema de los derechos subjetivos, señala ORESTANO, de poderes del
individuo.
Pero la evolución social ha ido por otros caminos. Los ideales de la burguesía, que
detentadora de los bienes económicos y de producción quería un sistema que le permitiese
su libre y omnímodo disfrute, no se han aceptado por inmensas capas de la sociedad
sin poder económico, para las que el juego de la autonomía de la voluntad no significa más
que la sumisión al más fuerte y para la que los derechos subjetivos que les reconoce el
ordenamiento jurídico no son más que abstracciones. Por otra parte, el rechazo de un puro
sistema liberal de economía, cuyo motor era la persecución del interés individual que
redundaría en el bienestar colectivo, hace que la propiedad de los medios de producción
no se identifique con propiedad privada.
Los principios escuetamente expuestos anteriormente producen un impacto en el Derecho
civil, que se traduce en una disgregación. Son Derechos especiales los que surgen frente
al Derecho civil que queda como común, en los que se desarrollan nuevas normas. Se
habla así de un Derecho del trabajo, de un Derecho de la economía, de un Derecho agrario,
de un Derecho bancario, de un Derecho de arrendamiento, de un Derecho urbanístico, etc.
La disgregación, como puro fenómeno externo e índice de una especialización técnica o
científica, no tiene trascendencia grave. La gravedad radica en a consolidación de los
desmembramiento, porque entonces se ha roto la unidad interna del Derecho civil.
La crisis del Derecho civil codificado tiene otras causas. Básicamente es de anotar su
carácter excesivamente patrimonial, que hace que la persona se contemple y regule
en función de sujeto de una relación jurídica de aquella naturaleza y no por sí misma: sus
valores, sus bienes y atributos como tal persona pasan por completo desapercibidos y
abandonados al campo de las declaraciones constitucionales sonoras y espectaculares. Al
Derecho civil se le priva así de lo más sustancial que tenía, pues su función y su finalidad
no es otra que la defensa de la persona y de sus fines. El movimiento contemporáneo, por
el contrario, está prestando una gran atención al campo de los derechos fundamentales de
la persona, al margen de las facetas políticas o penales del tema.

Antecedentes del Derecho Civil Mexicano

Nuestro sistema jurídico nacional encuentra sus raíces en la cultura europea que trajeron
los conquistadores españoles. Además, a la influencia cultural que se remonta a los
sistemas jurídicos romano-canónico, a través de las leyes españolas y las disposiciones
canónicas de la iglesia romana; y, posteriormente al sistema del Código Napoleónico, que
se extendió por Europa continental, de cultura latina, como España y sus colonias en
América, concretamente, en nuestro caso, mediante la influencia que el Código Civil
Francés ejerció sobre los códigos mexicanos de 1870,1884 y 1928.

EPOCA PREHISPÁNICA En la época prehispánica, los pueblos autóctonos tenían un


Derecho Consuetudinario cuyas fuentes principales fueron la costumbre, las sentencias de
los sacerdotes y reyes, los pactos colectivos y las alianzas. Los diversos aspectos de la
vida se regían por la costumbre, que se consideraba inviolable. Las normas que de ella
emanaban eran unánimemente aceptadas y tenían un alto contenido social, en virtud de
que la idiosincrasia del pueblo se configuraba alrededor del concepto de hombre como ser
social, lo que implicaba una idea de servicio relativo a cada individuo, de aquí que los
conceptos de persona, autoridad y jerarquía surgían de la idea de supeditar al individuo a
los intereses de la colectividad. Este Derecho aceptaba el principio jerárquico establecido
por la costumbre. Entre la diversidad y jerarquía de normas que existieron resaltan las
"Ochenta Leyes" o de Netzahualcóyotl, de aplicación general. Entre los antiguos mexicanos
las personas nacían libres, pero por determinadas circunstancias podían ser vendidas por
sus padres o enajenar su propia libertad. La base primordial de su organización era la
familia, que servía de modelo para la estructura del Estado. La nobleza era hereditaria. La
organización familiar de la nobleza tenía como base el matrimonio. Existía la poligamia, ya
que, según la capacidad económica del hombre, éste podía tener varias mujeres, todas
ellas legítimas y sus hijos nacían libres y legítimos. El adulterio era severamente
condenado. Se distinguían los grados de parentesco por afinidad y por consanguinidad. Se
prohibía el matrimonio entre parientes. Existía la sucesión legítima y la libertad para testar.
Había tres tipos de propiedad: la del rey, de los nobles y de los guerreros; la del ejército, de
los dioses y de ciertas instituciones públicas y, por último, la de los pueblos.

Los contratos eran verbales y se conocieron: compraventa, aparcería, prenda, fianza,


mutuo, comisión, alquiler y el contrato de trabajo. De esta época muy poco ha trascendido
a nuestro sistema jurídico civil actual. Podemos afirmar que como normas vigentes nada
queda del Derecho indígena, excepto lo que ha prevalecido a través de las costumbres, la
organización familiar y la tenencia de la tierra, en los grupos en que aún se conservan
vestigios de las culturas autóctonas.

ÉPOCA COLONIAL En la época colonial se trasplantaron los ordenamientos de la


metrópoli: las Leyes de Toro, la Nueva y Novísima Recopilación, y supletoriamente el
Ordenamiento de Alcalá, las Siete Partidas, el Fuero Real y el Fuero Juzgo, las que se
adecuaron muchas veces a los usos indígenas. Asimismo, con el sometimiento a la religión
cristiana se aplicaron los ordenamientos que regulaban las relaciones privadas, en especial
las familiares y que eran ley por virtud de la voluntad imperial; se impusieron con carácter
de obligatorios los mandamientos del Concilio de Trento, resultado de la Contrarreforma,
los cuales fueron ley en España y sus colonias desde 1654. Durante esta época se
promulgó la "Recopilación de las Leyes de Indias" y la "Real Ordenanza de Intendentes",
con aplicación exclusiva en las colonias españolas.

ÉPOCA INDEPENDIENTE Con la independencia política del país se vive una verdadera
confusión jurídica, en razón de la ruptura del estado de cosas vigente y, por consiguiente,
de las disposiciones españolas, las que siguieron aplicándose desordenadamente dentro
del nuevo contexto en transformación, que por una diversidad de causas no permitía la
creación de una normatividad propia capaz de reemplazar las leyes de la metrópoli por
leyes nacionales. En el caso del Derecho Civil, siguió aplicándose como Derecho propio en
las disposiciones que no se oponían al carácter autónomo de la nueva nación, lo que creó
conflictos con la iglesia, que no pudieron resolverse sino hasta el triunfo del Partido Liberal,
con las Leyes de Reforma y la expedición de los códigos civiles y leyes que, poco a poco,
estructuran nuestro sistema jurídico. Existen varios antecedentes de códigos civiles
mexicanos, producto de las Legislaturas de las diversas entidades federativas y diversos
juristas. Ejemplo de ello son el Código Civil de Oaxaca de 1828, Zacatecas y Jalisco con
sendos proyectos; y Veracruz con el "Código Corona en 1869, hasta arribar a la
promulgación del Código Civil para el Distrito Federal de 1870, en el que destacan las
disposiciones relativas al matrimonio como contrato civil, la institución del Registro Civil, etc
que antes regularon las Leyes de Reforma.

El Código Civil de 1870 constituyó uno de los códigos más avanzados de su época;
inspirado en el proyecto de Justo Sierra O’Really, influido por el Código Francés de 1804 y
el Proyecto de Código Español de 1851. Además del Código Civil de 1870, se promulgó el
de 1884 para el Distrito Federal y para toda la República en el orden federal, que sigue los
mismos lineamientos del anterior, excepto en materia de sucesiones, en que se adoptó la
libertad plena para testar suprimiendo la legítima. Ambos fueron aceptados y promulgados
en los Estados de la Federación Mexicana, pues fue el sistema político que a la larga adoptó
la Nación. Los códigos mencionados, resultado del pensamiento liberal triunfante, son
reflejo de la cultura europea de la época, y tienen poco o nada de la cultura nativa y de la
Colonia; sólo quedó aquello que era patrimonio de la cultura occidental europea del siglo
XIX y anteriores. Después de la Revolución de 1910, fue necesario actualizar los códigos
para atender las demandas sociales de la época, y después de un periodo de ajuste en que
se legisló provisionalmente (Ley de Relaciones Familiares y Ley de Divorcio, dictadas por
el Primer Jefe Venustiano Carranza), promulgó en 1928 el Código Civil para el Distrito y
Territorios Federales, que como ya se indicó, inició su vigencia el 1 de octubre de 1932. A
este Código siguió la promulgación de los respectivos Códigos de diversos Estados de la
República. Aun cuando la reglamentación en sí no difiere fundamentalmente de los códigos
anteriores, valga reiterar que el espíritu de los autores se inspiró en "la idea capital de
socializar en cuanto fuera posible, el Derecho Civil, preparando el camino para convertirse
en un Derecho Social Privado", como informó la Comisión encargada de redactarlo. Esta
característica hizo de él uno de los códigos más avanzados de su tiempo; no obstante, ha
sido objeto de numerosas reformas, en nuestra opinión no todas atinadas, pero que han
permitido que durante más de sesenta años haya regido y siga rigiendo la vida privada de
los mexicanos. Este Código que está organizado en Libros, los cuales a su vez se dividen
en Títulos, y éstos en Capítulos compuestos de artículos con numeración arábiga, que
pueden tener varias fracciones identificadas por numerales romanos, y éstas, subdividirse
en incisos, constituye actualmente una amplísima y compleja estructura jurídica de la
materia. No todo el Derecho Civil ha quedado comprendido dentro del Código; la materia
se encuentra regulada también en otras disposiciones, siendo las más importantes:

1. La Ley sobre el Régimen de Propiedad en Condominio de Inmuebles para el Distrito


Federal, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 28 de diciembre de 1972.

2. La Ley Federal de Derechos de Autor, publicada en el Diario Oficial de la Federación el


21 de diciembre de 1963. Esta ley federalizó la reglamentación de los derechos de autor y
derogó todo el Título Octavo del Libro Segundo del Código en su primera emisión del 29 de
diciembre de 1956.

3. El Decreto que Prorroga los Contratos de Arrendamiento de las Casas o Locales que se
Citan, Publicado en el Diario Oficial de la Federación el 30 de diciembre de 1948.

4. La Ley de Responsabilidad Civil por Daños Nucleares, publicada en el Diario Oficial del
31 de diciembre de 1974.

5. El Reglamento del Registro Público de la Propiedad, publicado en el Diario Oficial de la


Federación el 5 de agosto de 1988.

Actividad 2. Sistema jurídico mexicano y ámbitos de


validez

Perspectivas de comprensión de los sistemas jurídicos.

Un sistema jurídico se integra por normas generales y normas particulares, es decir, la


emisión de leyes normas generales y actos concretos de aplicación de las normas. Por
ejemplo, una sentencia civil es aplicación de dos normas: El Código Civil y el Código de
Procedimientos Civiles. Sin embargo, ambos códigos a su vez, son producto de un acto
legislativo que es, desde luego, un acto de aplicación de la Constitución.
En todo sistema jurídico, comúnmente entendido como conjunto de normas jurídicas, existe
además del elemento deontológico o normativo, uno real u ontológico. El elemento
normativo implica la existencia de mandatos o normas que declaran una volición sobre la
conducta que debe observarse por cierta persona o clase de personas, sean particulares o
aquellas que encarnan a los órganos del Estado. Por cuanto hace al elemento real del
sistema jurídico, éste se hace presente con la necesidad de crear cualquier norma (incluso
la primera del orden jurídico).

Si la norma denominada “Constitución” de un orden jurídico prevé la existencia de un órgano


legislativo, al que a su vez concede la facultad para establecer los impuestos, es evidente
que la norma constitucional per se no podrá expedir ley alguna, sino que ésta debe ser
creada por personas biológicas que, en ejecución de la norma constitucional, realicen las
facultades conferidas por ésta, respetando además los requisitos materiales y formales
impuestos por la norma precedente. Es aquí donde se advierte la necesaria existencia tanto
de un elemento normativo o deontológico, que radica en la norma que autoriza al acto,
como el elemento humano u ontológico que se traduce en el acto de aplicación o ejecución
de la norma que permite.

Elementos que componen al sistema jurídico.

Un sistema jurídico se integra por elementos tanto normativos, como humanos, aunque
estos últimos no considerados en la llamada pirámide de Kelsen. Este mismo autor
introduce la expresión de la “regularidad normativa”, entendiéndola como la conformación
de una norma con la norma que antecede, hasta llegar en última instancia, a la Constitución.
En este sentido, si lo piensas detenidamente, esas normas e instituciones tuvieron su origen
en la costumbre o en un proceso legislativo y pertenecen a determinado campo del
Derecho, sea Público, Privado o Social. González define sistema jurídico de la siguiente
manera:

Conjunto articulado y coherente de instituciones, métodos, procedimientos y reglas legales


que constituyen el Derecho Positivo en un lugar y tiempo determinados. Cada Estado
soberano cuenta con un sistema jurídico propio. Igualmente lo podemos definir como un
cuerpo operativo de instituciones, procedimiento y normas jurídicas (2010: 239).

De tal manera que existen tantos sistemas jurídicos como países en el mundo (Güemes,
2015), ya que el contenido de las normas jurídicas varía de acuerdo con las circunstancias
que vive una sociedad, haciendo depender la forma en que se integran esas normas, la
jurisprudencia y las costumbres.

Figura 2 Pirámide de Kelsen

Definición de los ámbitos de validez y criterios de aplicación

La relación entre las normas y el ordenamiento jurídico, está en función del principio de
pertenencia o validez; se dice que una norma es válida si encuentra su fundamento en otra
norma superior, perteneciente al orden jurídico, hasta llegar al máximo ordenamiento
jurídico de un Estado, que es su Constitución, la cual, a su vez, es la fuente suprema de
validez de los demás ordenamientos jurídicos del sistema. Por su parte, la validez del orden
jurídico se encuentra en la norma fundamental o básica, que no es otra cosa que el
presupuesto o hipótesis normativa de dicho sistema jurídico, al cual, por cierto, no
pertenece por ser presupuesto y no consecuencia. A la norma fundamental, la doctrina
también la conoce como Regla de Reconocimiento o Constituyente Originario.

Asimismo, es importante destacar que el requisito o condición esencial de la validez entre


las normas jurídicas es la eficacia, si una norma jurídica no es aplicada pierde su validez,
ya que no está siendo observada. Igualmente consideramos que si una norma jurídica,
independientemente que se le cite, en algún acto jurídico, si no es observada en cuanto a
su contenido y alcances también pierde su validez.
La norma jurídica, en el mismo sentido que el ordenamiento u orden jurídico, tiene como
característica esencial pertenecer a un sistema jurídico, en el cual existe necesariamente
otra norma que le debe dar validez, es decir, sustento a su existencia por ser su
fundamento; asimismo para completar la plena existencia de la norma, se requiere del
principio de eficacia, porque si una norma no es eficaz, no puede ser válida y pertenecer a
un orden jurídico. En concreto, la pertenencia de una norma al ordenamiento se denomina
validez, al ser válida la norma jurídica, implica reconocerla como obligatoria siempre y
cuando cumpla con el requisito de eficacia, es decir, que sea aplicada.

El Derecho Civil ha comprendido las disposiciones de carácter general que de manera


expresa o en forma supletoria rigen a las demás disposiciones legales. Tradicionalmente
estas disposiciones, denominadas preliminares, en el Código Civil para el Distrito Federal
han sido las relativas a los ámbitos de vigencia de las leyes: a los ámbitos personal,
espacial y temporal, así como a la regulación de los conflictos que respecto a ellos se
suscitan

ÁMBITO PERSONAL Este lo constituye el grupo de personas a que va dirigido algún


ordenamiento, ya que no todos los mandatos legales están encaminados a regir la conducta
de todas las personas. Así, hay disposiciones que sólo competen a los extranjeros, otras a
los nacionales, a los varones o a los mayores de edad; unas más a los que ejercen una
profesión o comercio y otras, a determinados individuos por el cargo que desempeñan, etc.,
lo que quiere decir, que es la cualidad de las personas la que decide la ley que se ha de
aplicar.

El Derecho Civil se refiere a todos, mexicanos o extranjeros, mayores o menores, varones


o mujeres, con independencia de oficio, profesión o cargo. Así, el Código Civil para el
Distrito Federal, en sus artículos señala las reglas que fija al ámbito personal, al establecer
que las leyes mexicanas se aplican a todos los habitantes de la República, sean nacionales
o extranjeros, estén domiciliados en ella o sean transeúntes.

Por lo que se refiere al estado de las personas físicas se aplica la ley del domicilio del
interesado y en los casos de conflictos entre dos legislaciones, el juez ante quien se ventile
el caso deberá armonizar las divergencias usando de la equidad, según el art. 13.

De igual manera, los inmuebles ubicados en el Distrito Federal y los muebles que en ellos
se encuentren se rigen por el mismo Código, aunque sus propietarios sean extranjeros y
no radiquen en el país. Asimismo, los actos jurídicos que tienen efectos en el territorio
nacional, se rigen por las leyes mexicanas, y sólo en lo que respecta a su forma se atendrán
a la ley del lugar donde se celebraron, según la regla locus regit actum universalmente
aceptada. Por lo que se refiere a sus efectos, el art. 13 establece que pueden ser regidos
por el Derecho extranjero, cuando las partes así lo convengan y no vayan en contra del
orden público de la Nación.

ÁMBITO ESPACIAL Este está también relacionado con las personas en cuanto implica un
problema de soberanía, pues las leyes sólo son obligatorias en el territorio del Estado que
las expide. En México, determinar el ámbito espacial de vigencia se refiere al carácter local
o federal de la materia civil. La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos que
es la base legal de todos los ordenamientos nacionales, federales o estatales, establece en
su art. 124 que aquellas facultades que no están asignadas a la Federación se entienden
reservadas a los Estados y entre las facultades de la Federación no se contempla la materia
civil, que siempre se ha considerado reservada a la soberanía local.

El art. 1 del Código Civil para el Distrito Federal establece como su ámbito de vigencia el
Distrito Federal en asuntos del orden común y toda la República en asuntos de orden
federal. De aquí que deba entenderse que existen simultáneamente dos territorios o
campos de aplicación para la misma ley. Respecto al primero, lo es el Distrito Federal: se
refiere a que todos los negocios regidos por este Código que se realicen por los habitantes
de esta entidad, se consideran del orden común. En cuanto al segundo es toda la república
pues corresponde al orden federal y rige sobre los códigos locales en todos aquellos
asuntos en que la Federación o dos o más Estados sean parte, así como en los que
intervenga alguna Nación extranjera.

Los problemas de Derecho Internacional se consideran del orden federal. Para regular los
conflictos de leyes dictadas por los Estados, la Constitución Federal en su art. 121 establece
las siguientes reglas:

I Las leyes de un estado sólo tendrán efecto en su propio territorio y, por consiguiente, no
podrán ser obligatorias fuera de él.

II Los bienes muebles e inmuebles se regirán por la ley del lugar de su ubicación.

III Las sentencias pronunciadas por los tribunales de un estado sobre derechos reales o
bienes inmuebles de otro estado sólo tendrán fuerza ejecutoria en éste cuando así lo
dispongan sus propias leyes.
IV Las sentencias sobre derechos personales sólo serán ejecutadas en otro estado cuando
la persona condenada se haya sometido expresamente o por razones de domicilio, a la
justicia que las pronunció y siempre que haya sido citada personalmente para ocurrir al
juicio

V Los actos del estado civil ajustados a las leyes de un estado tendrán validez en los otros.
VI Los títulos profesionales expedidos por las autoridades de un Estado, con sujeción a sus
leyes serán respetados en los otros.

Todos los conflictos legales en el espacio, sean entre los Estados de la República o con
países extranjeros, son de la competencia de los tribunales federales. En el primer caso, la
norma común para solucionar las controversias será la Constitución Federal y en su caso
el Código Civil para el Distrito Federal, atento a la disposición del art. 1.

ÁMBITO TEMPORAL Se refiere a la duración de la vigencia de una disposición legal, esto


es, al tiempo que se extiende entre el momento de su promulgación y publicación, y el de
su derogación o abrogación. El Código Civil para el Distrito Federal establece al efecto
varias reglas:

1. Cuando la propia disposición señale el momento en que ésta empezará a regir, obliga,
esto es, inicia su vigencia desde la fecha que señale, siempre que sea publicada con
anterioridad. A este sistema se le conoce como sincrónico, en cuanto que en todo el
territorio se inicia su obligatoriedad al mismo tiempo.

2. Si la Ley, Reglamento o Circular no señala fecha de iniciación, obliga tres días después
de su publicación en el Diario Oficial de la Federación, en la Gaceta del Departamento del
Distrito Federal o en los periódicos oficiales de los Estados, aumentándose el plazo en un
día más por cada 40 kilómetros o fracción que exceda de la mitad desde el lugar de
publicación. Este sistema recibe el nombre de sucesivo, pues la obligatoriedad o iniciación
de la vigencia no es simultánea en todo el territorio. El plazo entre la promulgación y la
iniciación de la vigencia recibe el nombre de vacatio legis, que se establece para que los
obligados tengan posibilidad de conocerla, por lo menos en teoría. La ley mantiene su
obligatoriedad o vigencia hasta que otra disposición emanada de la misma autoridad que
dictó la primera, la abrogue totalmente o la derogue en forma parcial. Puede también
sustituirse un mandamiento por otro y en este caso, la abrogación o derogación no tiene
que ser expresa sino tácita, por tener la nueva ley disposiciones incompatibles con la
anterior. La falta de aplicación de una ley no le hace perder su vigencia y el art. 10 del
Código establece que contra la observancia de la ley no puede alegarse desuso, costumbre
o práctica en contrario.

RETROACTIVIDAD DE LA LEY Es regla aceptada universalmente que las leyes se


establecen para regir los hechos futuros; la que pretenda regular situaciones pasadas es
calificada de retroactiva. El art. 5 del Código Civil para el Distrito Federal dispone que a
ninguna ley se le dará efecto retroactivo en perjuicio de persona alguna, conforme lo ordena
el art. 14 de la Constitución Federal. Ello ha dado motivo a discutir si se pueden dictar leyes
retroactivas cuando no causen perjuicio a alguna persona o si independientemente de tal
perjuicio, el legislador puede legalmente afectar derechos anteriores. Los conflictos de leyes
en el tiempo, el problema de la retroactividad de la ley, ha sido tema de muchas obras. El
problema llega a presentarse cuando una ley produce efectos que pueden durar más que
la propia ley, esto es, cuando se están realizando efectos de una ley y viene otra a
abrogarla. El conflicto entre la ley anterior y la nueva es sobre qué ley debe regir los efectos
por realizarse, si la ley que los creó, pero ya no existe o la que no los creó, pero que es la
vigente en el momento de realizarse. Varias han sido las soluciones propuestas. La teoría
clásica, más difundida popularizó los conceptos de expectativa de Derecho y Derecho
adquirido. Hay expectativa cuando el derecho subjetivo creado por una ley no ha entrado
en el patrimonio del sujeto; habrá Derecho adquirido cuando ya ingresó en su patrimonio.
Si la ley nueva afecta expectativas, no es retroactiva. Si, por el contrario, afecta derechos
adquiridos es retroactiva y no deberá aplicarse al caso. El problema se desplaza hacia saber
cuál es el momento en que el bien esperado ingresa en el patrimonio del titular. La tesis
anterior parece consagrar la perpetuidad de los derechos y estados una vez adquiridos.
Ello va contra la historia e implica una inmutabilidad social que en la realidad no existe. El
legislador no garantiza de manera alguna el ejercicio indefinido, en el futuro, de nuestros
derechos actuales; puede, si no contradice la Ley Fundamental, modificar las leyes
tendiendo a lograr una mayor justicia para el futuro, por lo que los efectos futuros de
cualquier acto deben ser regidos por las nuevas leyes. Lo que no debe hacer es declarar
inexistente una cosa o situación que haya existido; sería contra la realidad y la lógica. La
solución parece haberla encontrado Marcel Planiol al proponer la siguiente fórmula: La ley
nueva es retroactiva sólo cuando vuelve sobre el pasado para apreciar condiciones de
legalidad (capacidad del sujeto o legitimidad del acto) o modificar o suprimir efectos ya
realizados en un acto jurídico fundado en una ley vigente, en aquel momento. En todos los
otros casos, para modificar el acto o regular sus efectos se estará a la nueva ley por ser
hechos futuros.
IGNORANCIA DE LA LEY. "La ignorancia de la ley no excusa de su cumplimiento. Es un
aforismo que consagra el art. 21 del Código Civil para el Distrito Federal, en el que se
fundamenta el principio de obligatoriedad del Derecho: ignorantia legis nominem excusat.
No puede dejarse a la circunstancia de que se conozca la disposición legal para que ésta
obligue. Se ha dicho que es una ficción, la más contraria a la realidad, que todos, peritos o
particulares, deben conocer la ley; pero son tantas las disposiciones que es imposible que
hasta los expertos las conozcan. Sin embargo, la obligatoriedad de la ley exige que sea
conocida, de allí que siempre se haya requerido su publicidad. Debe ser preocupación del
gobernante hacer saber la existencia y el contenido de las disposiciones legales. El Código
Civil no desconoce esta realidad, por lo que en el precepto antes citado establece la
posibilidad de conceder un plazo y eximir de sanciones a los que por circunstancias
adversas hayan dejado de cumplir alguna disposición por ignorarla, siempre que no se trate
de leyes que afecten directamente al interés público. El orden y la seguridad jurídicos
dependen directamente de que la ley sea cumplida, para que éstos no se vean afectados.

LAGUNAS LEGALES Y FORMA DE SUPLIRLAS. No siempre la ley contiene preceptos


aplicables a determinados casos que se plantean ante los jueces o en los tribunales, esto
es, existen controversias que no quedan comprendidas en una norma legal determinada; a
esta ausencia de normatividad jurídicamente se le denomina "laguna de la ley". También
se le llama así a la inexistencia de una solución justa en la norma jurídica aplicable a
asuntos litigiosos, pues de aplicarse se llegaría a una solución contraria al espíritu de la
norma. En ningún caso el órgano jurisdiccional podrá alegar omisión, silencio e insuficiencia
de la ley, para dejar de resolver cuando se enfrente a controversias civiles del orden común.
En esta situación deberá atenderse y resolver conforme a los Principios Generales de
Derecho, Doctrinariamente, dos han sido las corrientes que definen el contenido de los
Principios Generales de Derecho: la positivista y la iusnaturalista. La primera considera que
todo ordenamiento jurídico es el desarrollo de determinados principios que informan toda la
legislación. Un Estado capitalista no tiene los mismos principios que uno socialista, o una
regulación fundada en una organización autoritaria de la familia no será igual a otra basada
en la igualdad y la democracia, pues sus principios básicos son diferentes, así que en caso
de tener que suplir la ley por los Principios Generales, éstos han de buscarse en la propia
legislación. Para la corriente iusnaturalista, por el contrario, los principios son meta jurídicos,
se fundan en valores filosóficos, éticos y humanistas que forman el jus natural al que
habrían de tender todos los pueblos y los hombres: la realización de la justicia y la equidad
a través de las normas jurídicas. Los máximos tribunales mexicanos han oscilado entre
ambas tendencias, pero el art. 20 del Código Civil se inclina hacia la equidad al establecer
la mayor igualdad entre las partes y a evitar el perjuicio y el lucro a falta de disposición
expresa que establezca los derechos de los contendientes. Por ello el moderno Derecho
Mexicano se incluye dentro de la corriente iusnaturalista.

ORDEN PÚBLICO El Derecho Civil constituye parte del Derecho Privado y, por
consiguiente, priva en él la voluntad de las partes. Podemos decir que éste se encuentra
dominado por la autonomía de la voluntad individual, pues siendo los intereses privados de
la persona su meta primordial, deja que cada quien maneje sus asuntos de acuerdo con su
conveniencia. Sin embargo, esta autonomía tiene un límite que el Código Civil señala
expresamente en muchas de sus disposiciones y en especial, en los arts. 6o., 7o., 8o. y 16
de las Disposiciones Preliminares. El orden público constituye el conjunto de condiciones
fundamentales de la vida social organizada jurídicamente, que le dan un perfil propio, su
propia estructura, su propio ser. Es el conjunto de instituciones jurídicas que hacen al
Derecho de una colectividad, garantizar su paz pública y que, por tanto, no pueden ser
renunciadas ni alteradas por la voluntad de los individuos que la integran ni por el Derecho
de otras sociedades que le son ajenas (Derecho extranjero). De aquí que el orden público
constituya el límite que restringe la voluntad de los individuos en la realización de ciertos
actos, entre otros, los de naturaleza civil. De este concepto y de los preceptos enunciados
se deduce que todos tenemos obligación de ejercer nuestras actividades en forma que no
perjudiquen a la colectividad, ni realizar actos contrarios a las leyes prohibitivas o de interés
público, bajo pena de nulidad; así como tampoco modificar la ley ni renunciar derechos en
perjuicio de terceros; nuestra conducta debe respetar el derecho de los demás y no alterar
el orden o el bien común. Los principios aquí establecidos son aplicables no solo al Derecho
Civil, sino a todas las ramas del Derecho.

ÁMBITO MATERIAL.

Se refiere a la materia que la ley va a regular.

Desde este punto de vista, los preceptos jurídicos se agrupan en normas de derecho público
y de derecho privado.

A) Derecho público. Conjunto de normas jurídicas que regulan las relaciones del Estado
con los particulares, o con otros Estados, cuando se encuentra provisto de su autoridad
soberana. Soberanía. Ningún poder igual al suyo en el interior; ningún poder superior al
suyo en el exterior.
El Derecho Interno se refiere a aquellas normas que se van a aplicar dentro de los límites
territoriales de un país determinado.

Pertenecen al derecho público interno:

Derecho Constitucional.

Derecho administrativo.

Derecho Penal.

Derecho procesal.

Derecho del trabajo.

Derecho Agrario.

El Derecho Externo. Comprende aquellas normas jurídicas cuyos efectos son susceptibles
de aplicarse fuera de los límites territoriales de un Estado.

Derecho Internacional Público.

Ley sobre celebración de tratados, ley del servicio exterior mexicano.

Derecho Internacional privado.

Derecho Privado.

Derecho Civil.

Derecho mercantil.

Relación del sistema jurídico nacional con el Derecho Internacional

Las normas relativas a los Derechos Humanos se interpretarán de conformidad con esta
Constitución y con los tratados internacionales de la materia favoreciendo en todo tiempo a
las personas la protección más amplia.

Este párrafo representa un cambio importante en la forma de concebir el Derecho


Internacional de los Derechos Humanos, ya que tradicionalmente los jueces mexicanos
aplicaron una jerarquía normativa muy rígida, en la que la Constitución se encontraba a la
cabeza de la pirámide normativa. De facto, los tratados internacionales se encontraban
incluso en un rango inferior que las normas nacionales, pues el aplicador jurídico,
incluyendo los jueces federales y locales, no se consideraban constreñidos más que por el
Derecho que surgía de fuentes nacionales.

No obstante, esta nueva organización, ten presente que no es rígida e infalible, pues, por
ejemplo, una ley local no encuentra su fundamento de validez en una norma federal,
mientras que por otra parte, una norma federal puede emanar directamente de la
Constitución.

No obstante, en las normas que no versan sobre Derechos Fundamentales o Humanos, sí


se sigue la idea de la pirámide kelseniana, es decir, que la Constitución se encuentra como
la primer norma del sistema, a la cual deben conformarse todas las normas posteriores,
podrás encontrarte con una salvedad: tanto las leyes federales, como los tratados, se
encuentran inmediatamente después de la Constitución, pues esta las rige de modo que a
pesar de que la jurisprudencia diga que las leyes federales están después de los tratados,
ello es indemostrable. Claramente el artículo 133 establece que la Constitución y las leyes,
junto con los tratados que estén de acuerdo con ella, serán la ley suprema, pero a contrario
sensu, si no están de acuerdo con la Constitución, no serán ley.

Existe una Ley Federal que regula cómo se celebran los tratados, de modo que no sería
lógico que esa ley se deba ajustar a un tratado. En materia de Derechos Humanos, la
jerarquía se rompe porque lo que se busca es dar la mayor protección a las personas, sin
importar la jerarquía formal de la fuente del Derecho.

Si bien es cierto que le asiste la razón a Kelsen al decir que la validez de una norma se
encuentra en una norma anterior y superior, hasta encontrarnos en última instancia con la
Constitución, que es “norma hipotética fundamental” (grundnorm), no tiene razón en cuanto
a que omitió los actos de aplicación de la propia Constitución (acto legislativo), que también
debe ser válido para producir una norma válida. En la teoría pura del Derecho, Kelsen omitió
decir también que toda norma es correlativa de una voluntad, pues esa teoría, como indica
su nombre, pretendía explicar al Derecho sólo desde el Derecho mismo, sin incluir
elementos políticos ni naturalistas; eso explica por qué sostuvo que una norma tenía su
“fundamento de validez” en otra norma, reduciendo todo el Derecho a explicaciones
normativas. Fue sólo hasta los años finales de su vida, que reconoció que toda norma era
correlativa de una voluntad. Bajo esta óptica reivindicada, resulta que, si la Constitución es
una norma, ésta es también correlativa de una voluntad (voluntad soberana), de modo que
no puede tener un fundamento de validez (basarse en una norma) y menos aún, una norma
supuesta (hipotética), pues ello además de ser anticientífico, es indemostrable; contrario a
la tesis de Raz en cuanto a que una norma es hecha por personas.

Procedimientos para la elaboración de normas.

En los libros tradicionales de la doctrina jurídica, la norma suele señalarse como una
proposición ideal que contrasta con la realidad, dándole el carácter de aspiración bajo la
denominación de “deber ser”, tal como fue establecido por Kelsen indebidamente
interpretado por los positivistas subsecuentes, en cuanto a que la interpretación real sobre
la idea del “deber ser” kelseniano consisten en entenderlo como una vinculación normativa
con el comportamiento humano. De esta interpretación errónea resulta la idea de “deber
ser” en oposición a “ser” alejada del ámbito lógico que el Derecho requiere para su estudio,
puesto que implica una postura axiológica o teleológica, de la que Kelsen buscó alejarse.

Las normas jurídicas consisten en una obligación que el hombre debe cumplir dentro de la
sociedad. Poco importa su voluntad, ya que es indiferente que esté o no de acuerdo en
acatarlas, pues la característica principal de estas normas es la obligatoriedad y la
posibilidad que tiene la autoridad de hacerlas cumplir por medio de la fuerza, esto es,
mediante la coacción. Las normas jurídicas se caracterizan pues, por ser heterónomas,
bilaterales, externas y por supuesto coercibles.

El comportamiento humano es objeto de enunciados jurídicos que lo interpretan


normativamente, en otras palabras, las normas establecen lo prohibido, lo permitido o lo
obligatorio, en tanto que la relación de imputación permite interpretar si el comportamiento
humano es un comportamiento debido, es decir, es un comportamiento que escapa a la
sanción normativa.

De lo anterior, se desprende que la relación de imputación tiene un carácter arbitrario puesto


que la vinculación creada entre la norma y el comportamiento humano puede transformarse
por los actos de creación normativa, de tal suerte que es necesario el estudio de la
dimensión de la norma, denominada doctrinalmente como ámbitos de validez.