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EL HONOR DE HACER EMPRESA De la esencia misma del respeto.

Una ceremonia, por decirlo así, constante.


Hace tiempo los obreros no eran siervos. Por otro lado, el hogar se confundía a
Trabajaban. menudo con el laboratorio.
Cultivaban un honor absoluto, Y el honor del hogar y el del laboratorio eran
Como corresponde a un honor. el mismo honor.
La para de una silla tenía que ser bien hecha. Era el honor del mismo lugar.
Era natural, se entendía así. Era el honor del mismo fuego.
Era una prioridad. Cada cosa, desde el despertarse,
No era necesario que estuviese bien hecha Era un ritmo
por el salario, Y un rito
O de forma proporcional al salario. Y una ceremonia.
No tenía que estar bien hecha por el patrón, Cada hecho era un acontecimiento
Ni para los entendidos, consagrado.
Ni para los clientes del patrón. Cada cosa era una tradición, una enseñanza;
Debía ser hecha bien de por sí, Todas las cosas tenían una relación interior,
En sí, en su misma naturaleza. Constituían la más santa costumbre.
Una tradición llegada, Todo era un elevarse, interior, y un rezar
Surgida de lo profundo de la raza, todo el día:
Una historia, un absoluto, un honor, El sueño y la vigilia,
Exigían que aquella pata de la silla estuviese El trabajo y el medido descanso,
bien hecha. La cama y la mesa,
Y cada parte de la silla que no se veía La sopa y el buey,
Era trabajada con la misma perfección que La casa y el jardín,
las partes que se veían. La puerta y el sendero,
Según el mismo principio de las catedrales. El patio y la escalera,
No se trataba de ser vistos o de no ser vistos. Y las escudillas sobre la mesa.
Era el trabajo en sí el que tenía que estar Decían para bromear,
bien hecho. Y para tomar el pelo a sus curas,
Un sentimiento increíblemente profundo Que trabajar es rezar
Que hoy definimos como el honor de la Y no sabían que decían bien.
competición, pero en aquellos tiempos
estaba difundido por todos los lugares.
No sólo la idea de alcanzar el mejor resultado
posible,
Sino la idea, en lo mejor, en el bien de
obtener más.
Se trataba de una competición, de una
superación desinteresada y continua,
No sólo de quien lo hacía mejor,
Sino de quien hacía más;
Se trataba de una competición, practicada a
todas horas,
De la que la vida misma estaba penetrada.
Entretejida
Un desprecio más que del gran señor
Para quien hubiese trabajado mal.
Pero tal intención ni siquiera los rozaba.
Todos los honores convergían en este único
honor.
Una decencia, y una finura de lenguaje.
Un respeto por el hogar.
Un sentido de respeto, de todo respeto,