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Universidad Central de Venezuela

Facultad de Humanidades y Educación

Escuela de Letras

“Dispositivos polémicos”: insurgencia y contracultura en las neovanguardias de


los 60.

Sofía Calderón

“No-expresión, no-ideas (…) el mundo no se mira ya.”

--Del tiempo y del arte, Gabriel Morera.

Ruptura

CAL y la Estética del hambre en el marco de las Neovanguardias.

Los años 60 representan polémica y controversia, las revueltas


estudiantiles se extienden masivamente, la revolución sexual y la aparición de
la píldora significan un auténtico avance para la vida femenina. Parece un
momento en el que todo es posible y bajo esa premisa se lucha y quiebran los
estándares, digamos que es la hora de la verdadera revolución y eso es evidente
en la calle y en el arte. La Cuba de Fidel pareciera una materialización del
espíritu “subversivo” así que las guerrillas armadas, sus militantes y defensores
pelean empuñando fusiles y lápices, pues es el momento preciso para fabricar
manifiestos, aplaudir excentricidades y observar aquello que está sucediendo
contra todo lo establecido o a veces a pesar de lo establecido. En este torbellino
de espíritu combativo y hambre por la novedad, por crear y desafiar, los Latinos
alzan su mano para decir “presente” bajo sus propios términos, con la fragilidad
de su memoria y la juventud de su historia.

Latinoamérica en los 60’s no solo lucha por un espacio de expresión


social y artística, también intenta dar respuesta a su siempre eterna discusión
identitaria, ¿somos occidentales? Lo somos y no al mismo tiempo y eso alimenta
nuestra necesidad expresiva e impulsa nuestra empresa política hacia un “definir
aquello que nos rodea”, es decir, lo que somos a los ojos del mundo y a los
nuestros propios. Cualquier lucha es válida si reivindica, si rompe o escandaliza
de alguna forma, pues el material crudo de las vanguardias es la ruptura. ¿Qué
significa entonces una estética del hambre para los 60’s?, ¿hasta qué punto la
revista CAL en Venezuela es una forma ingenua de hacer revolución? Y estas
cuestiones, ¿en qué pueden vincularse con la búsqueda de la identidad
Latinoamericana?

Una expresión, una forma de pintar adquiere lugar y todo parece


mostrarse de nuevo, como resultado de engranajes que reproducen en
otra parte esos gestos, esos rostros, son casi verdaderos cuadros, casi
verdaderos hallazgos, o si se quiere los fracasos, los abortos, los
monstruos y las desfiguraciones. (Morera, 1962)
Latinoamérica entera atraviesa situaciones sociales comprometedoras, durante
el Mayo francés se vive una tensión política y de notoria reacción juvenil y
estudiantil en México y Brasil, igualmente en Argentina, por eso no sorprende
que el saldo de esas manifestaciones haya sido (culturalmente) las fotografías y
escritos de Roberto Jacoby o Tucumán Arde. La desigualdad social de los
pueblos del “tercer mundo” había (y aún lo hace) germinado su semilla en los
intelectuales y estudiantes de la época y consecuentemente, aturdía, ardía en
forma de novedad. Quizás la revolución de forma, color e información que
ocurría en Venezuela no tiene la misma fuerza política que la brasileña, la
histeria colectiva de los pueblos hambrientos, literalmente hambrientos y de
aquellos cuya avidez intelectual era cada vez mayor, poco se relacionan con las
propuestas de la neovanguardia venezolana, aunque El techo de la ballena
denuncia y escribe con la intención de despertar algo de esa chispa
“sesentayochera” —es cierto— por eso sería ingenuo decir que Caupolicán no
hilaba con el mismo ímpetu que demandaba la época, sin embargo, Venezuela
no fue precisamente el espacio de la lucha caliente y violenta. Por eso es capaz
de producir una revista como CAL, de dar unas figuras culturales como Sofía
Imber y Guillermo Meneses, pero también de ceder el espacio crítico a alguien
de la talla de Ángel Rama: “1968 fue el año de las revoluciones de la juventud.
El Mayo Francés ocurrió en el momento en que estudiantes e intelectuales
brasileros manifestaban en Brasil su protesta contra el régimen militar de 1964.”
(Rocha). El lugar para debatir y pensar, para escribir y discurrir, estaba allí y los
proyectos que se organizaban en torno a la cultura, indicaban no otra cosa que
ruptura del stablishment o apropiación del mismo para criticarlo.

Ese fue el ideal de la revista CAL en Venezuela, aprovechar el momento


histórico para crear a su manera lo que mejor significaba hacer cultura en los
60’s. Los paradigmas del diseño, la escritura y la publicidad, cambiaron para
siempre gracias a esta iniciativa, CAL fue un todo de representación gráfica y
literaria, una revolución de estéticas y críticas: “el discurso definido por la
revista es un discurso de ruptura con respecto a las maneras previas de manejar
las poéticas en Venezuela.” (Cárdenas). Desde su nombre el sentimiento
inteligente e irónico le dio consonancia: “CAL significa—si usted quiere— las
iniciales de Crítica, Arte y Literatura. (…) Pero, también hemos aceptado el
signo CAL porque es la materia que da forma blanca al muro” (Meneses), esta
revista fue exactamente eso, una materia primaria y blanca que fue siendo
modelada en su contexto político-social y por supuesto histórico. Basta revisar
CAL viva y CAL boba para darse una idea del esfuerzo y el tiempo que Sofía
Imber y Meneses ponían en ella, una selección de autores de todo tipo, con
distintas tendencias políticas, opiniones, estilos. Acompañados del diseño
abrumadoramente original de Nedo. En la época de la represión y las revueltas
estudiantiles en América Latina, Venezuela daba a luz a CAL:

Las disciplinas creativas recrean y entretejen sus propios espectros a partir de


un hipertexto generado por el diseño que, a la larga, adquiere una dimensión
protagónica (…) el diseño de Nedo gobierna, funciona como hilo conductor de
los sentidos y contenidos vanguardistas.
Esa materia limpia y maleable de la que estaba hecha el periódico, no
podía sino establecer una “nueva visión” cultural, gráfica y estética. Cal de la
que están hechas los “muros”, en lugar de serlo se convirtió en un puente entre
lo que acontecía dentro del país y lo que se vivía fuera. ¿Acaso no es esto
revolucionario? Es decir, romper dramáticamente con las estructuras
prestablecidas de la dirección, edición y producción de un periódico, revista o
suplemento, significa que también el consumidor de ese producto ha cambiado
dramáticamente, está despierto y dispuesto a explorar lo desconocido.

Los años 60 fueron importantes para este descubrir, curiosear y


experimentar. CAL fue una respuesta lógica al convulso momento, pero no solo
quedó relegada a significar respuesta del acontecer foráneo, CAL se hizo a sí
misma una identidad que (pudiera ser) punto de partida para Fanzines y
Magazines posteriores, como el semanario Urbe que “en aquel remoto 1995
pedía a gritos derrumbar lo establecido a punta de provocación y escándalo”
(Colón Moreiro, 2015). Como fuera, treinta años antes CAL publicaba su quinto
número y exponía (entre otros de igual importancia) un Retablo de Jacobo
Borges acompañado de varias de sus ilustraciones, varias décimas, poemas de
distintos autores y una mirada aguda y argumentativa sobre lo que sucedía:
“Algo realmente significativo empieza a ocurrir con los artistas plásticos de
América. Aunque unos cuantos hayan preferido hacer su obra, muchas veces
valiosa, allí donde el medio o la tensión política no les asfixia con sus
exigencias.” (Morera).

Ahora bien, mientras Venezuela construía CAL con esmero, Brasil


presentaba violenta y contundentemente –como sus protestas—el Poema sucio;
el Cinema novo y La estética del hambre. Así mismo, ¿qué representa una
estética del hambre para los años 60?, mejor dicho, para el contexto político-
social de este momento, ¿a qué puede referirse la estética del hambre? La
ruptura es siempre la principal manifestación de las vanguardias. Para Glauber
Rocha, parece ser el “combate” una oposición a la “burguesía” brasileña y su
cine de hombres sonrientes y perfectos, en palabras de Jacobo Borges: “La
mirada trata de descubrir sus secretos de testigos mudos, porque al fin y al cabo,
ellos forman parte del drama.” El Brasil de los parangolés y la basura que se
come, de las canciones de Caetano Veloso en contraposición con las de Roberto
Carlo. El cinema novo y sus figuras menguadas, crudas, reales dan pie a esta
controversia, a este estamento político de Glauber Rocha: “Personajes
comiendo raíces, personajes robando para comer, personajes matando para
comer, personajes huyendo para comer, personajes sucios, feos, descarnados,
viviendo en casas sucias, feas, oscuras (Rocha). La ruptura que describe Rocha
es la del conjunto “estético” de la miseria del Brasil, “la histeria: la indignación
social [que] provoca discursos flamantes” (Rocha). Para la época de las
revoluciones y los debates, una estética del hambre es, en toda su complejidad
y sin ánimos de sonar simplista, una manifestación viva y herida, del drama y
la fiesta que fueron los años 60 en Brasil y en el mundo. Dice Rocha: “Entre la
represión interna y la repercusión internacional aprendí la mejor lección; el
artista debe mantener su libertad ante cualquier circunstancia.”. Es posible que
no haya una respuesta satisfactoria para el cuestionamiento hecho con
anterioridad, de igual forma, la sola representación y discusión de la obra de
Rocha es subversiva y contestataria, es en sí misma reflejo y ruptura de moldes
establecidos.

*
Finalmente, sea a través de la disolución violenta y forzosa o de las poéticas
cargadas de argucia y habilidad verbal, los años sesenta fueron, posibilidad, voz
y visibilidad para la cultura Latinoamericana. Una polémica viva y sonante que
dio con las estructuras establecidas al pavimento, que permitió una concepción
de lo propio y lo de afuera, como un “todo” que puede ser interpretado desde la
realidad individual. Desde CAL y el cinema novo hasta Tucumán Arde, todas
fueron y son manifestaciones de la neovanguardia, es decir, saldo de la
inevitable ruptura.
Referencias bibliográficas.
Cárdenas, María. La última vanguardia. En línea (2019):
http://icaadocs.mfah.org
Morera, Gabriel. “Revista Cal” número 5. Del arte y el tiempo. (1963) 1-17.En
línea: http://icaadocs.mfah.org
Rocha, Glauber. Estética del hambre. Génova. Enero de 1965. Dossier Glauber
Rocha.