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El cierre de la primera década del siglo XXI significó un periodo de bonanza inusitada para el sector

extractivo en Colombia. En los cinco años transcurridos entre 2008 y 2013, su Producto Interno
Bruto (PIB) creció más de 50%, logrando convertirse en el primer exportador del país y el principal
receptor de la inversión extranjera directa (IED). Las exportaciones de minerales e hidrocarburos y
los flujos de IED en el sector tuvieron crecimientos incluso más sorprendentes que el del PIB
extractivo, hechos que, en conjunto, llevaron a que el gobierno de Juan Manuel Santos lo
catalogara como una de las locomotoras del crecimiento colombiano.

La bonanza del sector no solo disparó la producción y la inversión, sino también los conflictos
sociales relacionados con la extracción de recursos naturales no renovables (RNNR). Así, mientras
en 2003 se registraron 2 nuevos conflictos sociales en el sector, en el año 2011 –el año con mayor
conflictividad y uno de los picos de producción-, se presentaron 24 nuevas conflictividades.

En vista de ello, la Fundación Paz y Reconciliación-Pares, con el apoyo de la Fundación Ford,


construyó una base de datos que registró los conflictos sociales desatados en el sector minero-
energético entre 2000 y 2016. Por conflictos sociales del sector minero-energético se entienden
procesos en los que dos o más actores sociales, interdependientes y relacionados directa o
indirectamente con la explotación de recursos naturales no renovables (RNNR), consideran que
sus intereses se contraponen y realizan acciones para hacer prevalecer los suyos frente a los del
otro. En total, la base de datos cuenta con 179 conflictos sociales relacionados con RNNR, tales
como petróleo, oro, carbón, agua-acuíferos, cobre, hierro, plata, molibdeno y níquel, entre otros.

La base de datos se construyó en un proceso de tres etapas: identificación, verificación y


documentación. En la primera, a partir de las bases de datos del Centro de Investigación y
Educación Popular (CINEP), Environmental Justice Atlas (EJAtlas) y el Observatorio de Conflictos
Mineros de América Latina (OCMAL), se elaboró un listado inicial de conflictos sociales del sector
minero-energético, el cual, en la segunda etapa, por medio de una triangulación de datos con
fuentes de prensa -tales como El Tiempo, El Espectador, Semana y La Silla Vacía, se verificó, validó
y complementó el listado inicial.

En la tercera etapa se documentaron los conflictos sociales que cumplieron con los criterios
mínimos de inclusión: 1) existencia de conflictos sociales en torno de la explotación de RNNR, 2)
manifestación de los conflictos sociales por medio de movilizaciones visibles, y 3) conflictos
sociales acontecidos durante el periodo 2000-2016 (aunque podrían haberse originado en el
periodo anterior).

De acuerdo con este orden de categorías, los once principales resultados del análisis estadístico de
la base de datos son:

1. Las extracciones de petróleo, oro y carbón concentraron el 87.2% de los conflictos


sociales. Por volumen de explotación, estos tres RNNR son los más importantes del país.

2. Alrededor de la etapa de explotación se desataron el 83% de las conflictividades; las


etapas de exploración y cierre concentraron, cada una, el 13% de las conflictividades.
3. La extracción formal agrupó el 85% de los conflictos sociales, seguida de lejos por las
extracciones de tipo informal (13%) e ilegal (12%).

4. En orden, las causas detonantes de los conflictos sociales fueron: sociales (83.2%),
económicas (70.4%), ambientales (57.5%), de gobernabilidad de los recursos (57.0%) y
conflicto armado (21.8%). A su vez, las subcausas detonantes de los conflictos sociales
más recurrentes fueron: “Agua”, con 49%; “Prácticas laborales y trabajo digno”, 46%;
“Consecuencias económicas indirectas de la actividad”, 46%; “Violación de derechos
humanos no relacionadas con el conflicto armado”, 36%; y “Tierra”, 34%.

5. Los grupos que más se movilizaron en los conflictos sociales fueron comunidad local,
campesinos, organizaciones de la sociedad civil, gobierno local y trabajadores. No
obstante, la comunidad local fue por mucho el grupo que más se movilizó, pues estuvo
involucrada en 7 de cada 10 conflictividades, cifra que supera en casi 100% la participación
de campesinos, organizaciones de la sociedad civil, gobierno local y trabajadores.

6. Las duplas de actores que se enfrentaron en el mayor porcentaje de conflictos sociales


fueron: actores formales y comunidades locales (68.2%), comunidades locales y Estado
(34.1%), actores formales y Estado (24.6%), trabajadores y actores formales (21.8%) y
mineros artesanales/ informales/ilegales y Estado (15.1%).

7. La protesta social fue la forma de movilización más utilizada, con presencia en 7 de cada
10 conflictividades. Le siguieron acciones jurídico-administrativas y vías de hecho, la
primera presente en el 46.4% de los conflictos sociales y la segunda en el 41.9%.

8. De acuerdo con el comportamiento de la explotación de RNNR, el periodo 2000-2016 se


divide en tres momentos: pre-boom(2000-2006), boom (2007-2013) y estancamiento
(2014-2016). El primero concentró el 19.6% de los nuevos conflictos sociales, el segundo el
77.3% y el último el 3.1%. ….mmEl 43% de los conflictos sociales se desataron en
Antioquia, Boyacá, Santander, Cauca y Meta, con Antioquia registrando el doble de
conflictividades que los otros cuatro departamentos siguientes. mmLos municipios con
más conflictividades fueron, de mayor a menor, El Paso y La Jagua (Cesar), Puerto Gaitán y
Castilla la Nueva (Meta), Barrancabermeja (Santander), Barrancas (La Guajira), Santa
Marta (Magdalena) y Ventaquemada (Boyacá). ..mmEl 41.4% de los municipios con
presencia de conflictos sociales relacionados con el sector extractivo también hacen parte
de los municipios vulnerables frente al postconflicto, de acuerdo con el índice de
vulnerabilidad creado por Pares (Los retos del postconflicto, de León Valencia y Ariel Ávila).
La coincidencia entre ambos tipos de municipios ocurre principalmente en ciertas zonas
de departamentos como Antioquia, Córdoba, Bolívar, Santander, Norte de Santander,
Chocó, Cauca, Nariño, Tolima, Huila y MetammLa base de datos de Pares es más amplia y
completa que las de CINEP, EJAtlas y OCMAL, puesto que las integra y las complementa
con datos provenientes de prensa, incluye variables no consideradas por ellas –tales como
etapa de producción, tipo de extracción y actores en conflicto– y, finalmente, analiza a un
nivel más profundo los aspectos relacionados con las causas y las subcausas detonantes de
las conflictividades asociadas al sector minero-energético.